miércoles, 13 de enero de 2010

TORA y CIENCIA (III).Génesis y el Big Bang (Segunda Parte)

¿Quién da más?

En conclusión, la cuestión es si consideramos la creación o excluimos la creación. Si suponemos la creación, las edades casi "necesariamente" se van a medir de dos formas muy distintas.

Entonces, a mí como judío, no me preocupa que la ciencia afirme que el mundo tiene seis mil millones de años o más. En realidad para mí, los científicos estarían describiendo cuánto tiempo le hubiera llevado al mundo llegar a lo que fue si no hubiera sido creado por Dios. Nada más que eso.
Dios dijo: "Que sea la luz y fue la luz”. El Todopoderoso pudo haber creado todo el inmenso Universo que existe en un breve instante . Si la ciencia calcula que para que eso sucediera, para que surja este Universo "si no hubiera mediado la creación" habrían tenido que pasar quince mil millones de años, es un tema de la ciencia y es una conclusión correcta desde el punto de vista de la ciencia, dadas sus reglas del juego. Pero esa medición de tiempo científica es teológicamente irrelevante y no representa ninguna contradicción al relato bíblico de "la creación".

Relatividad

Para profundizar un poquito más, no mucho, porque no tengo los conocimientos para hacerlo, veamos lo que Einstein nos ha enseñado acerca del tema "tiempo". Creo que es una idea muy valiosa para entender el fenómeno Bereshit y los seis primeros días de la creación. Einstein descubrió lo que Newton no sabía. Newton afirmó que el tiempo en todos lados, en todas las circunstancias, transcurría de la misma manera. La gran y célebre teoría de la relatividad de Einstein define que el tiempo es relativo. No pasa de igual forma en todos lados. Les voy a dar un ejemplo muy famoso: el de dos gemelos que nacen juntos. Uno de los gemelos sale hacia el espacio en una cápsula a una velocidad que se aproxima a la de la luz y vuelve después de 90 años, tiempo-tierra. El gemelo que está acá ya lleva su bastón, y el que regresa está todavía con chupete y sus pañales. Esto es ciencia, no es ficción. (Nada más que es muy teórico hablar de alcanzar la velocidad de la luz...) Y en teoría es absolutamente cierto. Einstein nos asegura que el transcurso del tiempo depende del marco de referencia, el tiempo no pasa en todos lados de la misma forma. En ninguna estrella pasa el tiempo igual que en la otra estrella, porque el tiempo depende de dos variables. Una es la velocidad, como en el caso de los gemelos y la otra es la gravedad, o sea la masa (en realidad una está relacionada con la otra, pero eso es más complicado...). Estas son las dos variables que afectan el transcurrir del tiempo. Por lo tanto - dice Gerald Schroeder, un científico que escribió un libro fabuloso llamado “Génesis y el Big Bang”- : en esos seis días de la creación, ¿quién estableció el marco para la medición del tiempo? El hombre todavía no había sido creado. El marco de tiempo no tiene porque haber sido el humano, nuestro actual reloj.

El día lo fijamos en función del sol, y según la Torá el sol no fue creado hasta el cuarto día. Y sin embargo la Torá me habla del día Uno y del día Dos. Es posible entonces, que cuando la Torá habla de un día, se esté refiriendo a un día de acuerdo al " reloj del Todopoderoso" lo que no tiene que equivaler a una jornada de veinticuatro horas. Es más: al no haber sol, ese día tendría que haber sido "necesariamente" distinto a un día "normal".

En un marco de tiempo "divino" los acontecimientos pueden ocurrir a otra velocidad... Aunque resulte un poco vertiginoso, imagínense el surgimiento de una montaña, por la voluntad de Dios, en unos cuantos segundos.
Por supuesto que en nuestro reloj estarían transcurriendo millones de años "simultáneamente"... La relatividad del tiempo, la comprensión de que el tiempo puede transcurrir y/o ser medido de formas distintas, contribuye notablemente a nuestra comprensión del fenómeno Bereshit... nos ayuda a entender un poco más el hecho de que esta disparidad de edades no se excluyen...

Hay una canción en ladino que los judíos sefaradíes conocen bien, que se llama “A la una yo nací”. Y dice más o menos así: "A la una yo nací, a las dos me engrandecí, a las tres tomé amante (es decir, mujer, esposa), a las cuatro me casí (me casé...) Es una canción basada en un Midrash, que habla de Adam, el primer hombre. Según nuestro Midrash, en el mismo sexto día de la creación, el hombre fue creado en la primera hora, en la segunda hora creció, en la tercera hora el hombre tomó a su mujer, en la cuarta hora la desposó y en la quinta hora tuvo un hijo etc, etc. Y hasta el mismo episodio de la fruta de árbol prohibido, todo ocurrió ese mismo sexto día. Estoy hablando de una fuente que tiene al menos 1800 de años de antigüedad. Un texto en el cual los Sabios mencionan un fenómeno sumamente parecido a de los "tiempos relativos" de Einstein y justamente durante uno de los seis días de la creación, algo que seguramente habrá sonado absolutamente escandaloso o fantasioso durante siglos. Y que hoy - gracias a la ciencia- podemos apreciar con otros ojos.

El tema bíblico

Para finalizar la pregunta del "Cómo". Primero, una aclaración importantísima. En verdad la Torá no es un libro de ciencia. ¿Por qué? Porque hubiera sido un tremendo desperdicio que Dios revelara algo que el hombre puede llegar a conocer por sus propios medios. A la verdad científica el hombre puede llegar por su propios medios, por su propio conocimiento. Lo verdadero y lo falso es demostrable. La Torá es un libro del bien y del mal, para lo cual el hombre es éticamente impotente, como ya lo ha demostrado la filosofía moderna. Al bien y al mal no se llega por consenso o por demostración. La Torá es un libro de ética. Una ley para la vida del pueblo judío. Por lo tanto, los comentaristas dicen que cuando en la Torá se nos relata la creación, no es para describirnos "cómo" fueron los mecanismos científicos o cosmológicos que Dios puso en marcha y ejecutó, porque eso es en cierta manera irrelevante para la existencia del hombre y es esencialmente tarea de la ciencia descubrirlo... ¿Cuál es entonces el principal mensaje del relato bíblico de la creación, se preguntan los comentaristas hebreos? Tomemos el primer versículo de la Torá: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". ¿Qué nos quiere enseñar este versículo? El mensaje principal no es: "En el principio", lo trascendente no es cuándo fue creado el Mundo. Ni tampoco es "Cómo", si a partir de algo preexistente o ex nihilo. Creo que lo trascendente tal como nos transmite el Midrash y lo registra el gran comentarista clásico Rashi, es que el mundo fue creado por Dios. El tema es "Quién lo creó". Y creo que esto sí es relevante: si somos seres creados por una inteligencia superior y con un destino, o si somos los bisnietos de los chimpancés, simples mutaciones genéticas con una gran dosis de suerte. Este es el gran mensaje. Yo podría irme esta noche a dormir sin ningún problema, sin saber exactamente si el mundo tiene 14.500 millones o 15.500 millones de años, pero no creo que podamos ir muy fácilmente a dormir si no tenemos resuelta la gran pregunta: si somos seres creados por Dios o si descendemos de los orangutanes. Es una gran diferencia ¿Verdad? No da lo mismo una respuesta que la otra. Hay una cuestión absolutamente existencial de por medio. Bueno, ese es el mensaje fundamental de la Torá.

Fisiología o embriología

Otro punto: Maimónides dice que nos sería imposible saber "cómo" Dios creó el mundo. Y que todo esfuerzo humano para llegar a conocer de forma definitiva el cómo de la Creación es estéril. Stephen Hawking tiene esas pretensiones. Llegar a saber exactamente todos los misterios de la Creación. En verdad él y otros científicos de esas escuelas neopositivistas - como dicen algunos filósofos- se refiere a Dios como a un hermano mayor, como alguien fácilmente aprehensible. Para nosotros, los judíos, se considera todo un antropomorfismo intelectual pensar que podemos acceder a la mente de Dios. Eso está más allá de nuestra limitadísima posibilidad humana. Maimónides estableció una teoría del conocimiento de Dios vía negativa. Saber lo que Dios no es, sin afirmar nada de Él, como cuando negamos la corporalidad de Dios, pero dejémoslo allí. Volviendo a lo nuestro, cuando Maimónides discutía con los sabios aristotélicos respecto a si el mundo era eterno o había sido creado, decía que tenemos un insuperable problema epistemológico: nuestro desconocimiento total de las condiciones iniciales de la creación.

Por ejemplo, en el segundo versículo de Bereshit dice VehaArets Haieta Tohu vaBohu, " Y la tierra era caos y desorden..." Porque aún no estaban establecidas las mínimas leyes físicas. Fíjense qué interesante. ¿Qué es lo primero que crea Dios? Coincidiendo con el Big Bang: La luz, que en hebreo se dice OR. Ustedes saben que luz y energía son lo mismo - radiación electromagnética- en diferentes variaciones. ¿Y qué es lo próximo que hace Dios luego de crear la luz? Distingue la luz de la oscuridad. ¿Qué gran cosa hizo el Todopoderoso al "separar" la luz de la oscuridad? Porque en verdad cuando no hay luz, automáticamente hay oscuridad...

Dios estableció justamente esa ley, que hoy nos parece automática. Según nuestros Sabios, antes de esta separación "Or vaJoshej Haiu Meshameshim beIrbubia" "la luz y la oscuridad eran simultaneas". Algo que hoy nos resulta imposible concebir... ya que nuestra mente se ha estructurado "definitivamente" de acuerdo a esta realidad.

Vale decir que hasta esa ley física primordial, cuya ausencia no podemos concebir, fue establecida según nuestra Torá en ese momento. Durante los primeros días, las leyes físicas que conocemos hoy no existían. Como ya lo explicamos, al parecer hasta el transcurrir del tiempo era totalmente distinto al nuestro. Y así fue hasta el Shabat. El Shabat establece el final de Maase Bereshit, del "fenómeno de la creación".

Dice Maimónides que querer entender cómo fue la creación es imposible. Y nos da un ejemplo: imaginemos un niño abandonado en una isla desierta. Que vive allí sin haber conocido a una mujer. Al cabo de unos años es rescatado y le preguntan ¿Cómo crees haber nacido? Y el dice: Bueno, yo creo que habré sido chiquitito, muy chiquito y habré ido creciendo lentamente. Si le dijeran a él que en verdad estuvo en un vientre, viviendo dentro de una panza humana, él se resistiría a creerlo. Diría que no es posible, porque dentro de un vientre no se puede comer ni beber, no se puede respirar... Y sin respirar y sin comer no se puede vivir. Él no podría aceptar -y mucho menos concebir por si mismo- la idea del embarazo. ¿Porqué? Porque desde la fisiología no se puede deducir la embriología. Son dos sistemas distintos, en gran medida "excluyentes". En la fisiología se respira de una forma y en la embriología de una forma distinta. Si no conociéramos la embriología, jamás la podríamos adivinar. Y si nos basáramos en nuestra conocida fisiología para hacerlo, nos equivocaríamos más todavía. Dice entonces Maimónides: “No conocemos la embriología del universo - aquello que aconteció en los seis primeros días- y jamás la podríamos deducir. Pues al querer hacerlo, sólo estaríamos proyectando los elementos que conocemos sobre un sistema que desconocemos.

Ahí tal vez tenemos el límite. Nuestro absoluto desconocimiento de las condiciones iniciales de la Creación, nuestra ignorancia definitiva de la gestación del Cosmos.

En conclusión, en este segundo aspecto no podemos discutir con lo que afirme el Big Bang respecto a cómo fue surgiendo el Universo. Primero porque la Torá no le dedica una descripción ya que no lo considera relevante y segundo porque conocemos nuestra limitación cognitiva para acceder a la embriología del Universo y a sus condiciones iniciales.

Estas condiciones iniciales concluyen en Shabat.

Shabat Shalom!

Queridos amigos, me conformaría si ustedes salen hoy sabiendo que el Shabat no es un día de descanso. Es una de las confusiones más grandes que la gente tiene en su mente. Shabat no es el día de descanso. Dios no descansó, porque no necesita descansar. Shabat es el día en que Dios "Cesó de crear". Esa es justamente la traducción correcta de la palabra "Shabat": cesó, terminó, en este caso: dejó de crear. El Shabat establece el final de la embriología del universo. Con el Shabat llega el final de toda esa "evolución", dirigida por Dios, desde los orígenes de la vida hasta la creación del hombre. En Shabat comienza a regir nuestro reloj humano, el tiempo que conocemos ahora y las leyes físicas que hoy nos gobiernan. Ese es el sentido del Shabat como "Zejer leMaase Bereshit" "en homenaje al fenómeno de la Creación". Otros pueblos celebran la creación recordando el primer dia, el domingo, o el día en el cual fue creado el hombre, el viernes. Pero los judíos, para celebrar e indicar que la creación ha sido un fenómeno, un milagro único, lo hacemos a través del Shabat. El Shabat, cuando el Creador concluye su actividad gestadora, es lo que afirma que la creación fue algo "único" que no se va a repetir otra vez. Celebramos la creación el día que Dios cesó de crear y de esa forma estableció lo excluyente de este milagro y lo exclusivo de esos seis días divinos.

De esta forma, nos vamos aproximando un poquito más a la comprensión de Bereshit, de la mano de la ciencia.

La presente es la transcripción de la conferencia "Génesis y el Big Bang" dictada por el Rabino Iosef Bittón el día 4 de Agosto en el auditorio del instituto ORT, en ocasión de celebrarse en Montevideo las Segundas Jornadas Latinoamericanas de Ciencia y Judaísmo.

Hemos mantenido deliberadamente el carácter oral de la exposición y solamente hemos agregado , para organizar las ideas, títulos a los temas abordados.

Transcripción de la conferencia "Génesis y el Big Bang" dictada por el Rabino Iosef Bittón


Bibliografía:
Lawrence Kelemen “Permission to believe” Targum/Feldheim, Jerusalem 1990
Stanley L Jaki “From scientific cosmology to a Created universe” en Intellectualls speak about God. Chicago 1984
“EL PRIMER DÍA DE LA CREACIÓN- EL ORIGEN DEL UNIVERSO”, Profesor Nathan Aviezer publicado en BBD, Journal of Torah and scholarship, de la Universidad de Bar Ilan, Israel1995
Dr Gerald Schroeder “Génesis y el Big Bang” Ediciones B, Barcelona, España, 1992.
S. W. Hawking y G. F. R. Ellis, The Large Scale Structure of Space-Time (Cambridge University Press, Cambridge: 1973), p.364.
A. H. Guth y P. J. Steinhardt, “The Inflatory Universe”, Scientific American, Vol.250 (Mayo de 1984), p.102.
A. Vilenkin, Physics Letters, Vol. 117B (1982),pp.25-28.
Lee M Spetner: "Not by chance, the fall of neodarwinian theory" Jewish Heritage and Roots Library, Jerusalem (1996)

http://www.judaismohoy.com/

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