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viernes, 11 de mayo de 2012

Parashá Emor (Di) - 20 Iyar 5772 - 12 Mayo 2012. Estudiando algunos midrashim

Se les ordenaba a los Kohanim que no se Hagan Tamé (impurifiquen) con el Muerto


Todo el Klal Israel debía santificarse. Sin embargo, los Kohanim debían cumplir leyes de santidad que superaban a aquéllas que regían al resto de la nación porque ellos efectuaban el servicio de Hashem en la Santa Casa, el Beit Hamikdash.
Cuando el cocinero jefe ingresaba al servicio del rey, se le advertía, "¡Eres responsable de la preparación de todas las comidas que se sirvan en la mesa real. El rey está acostumbrado a la comida más refinada preparada de la manera más estética. En caso de que alguna vez tocases un cadáver mientras realizas las compras en el mercado, su olor se impregnará. La esencia será perceptible en el palacio, y el paladar sensible del rey la detectará en la comida. Por lo tanto, tenga cuidado de tomar contacto alguna vez con un cadáver!
De manera similar, los kohanim, quienes ofrendaban los sacrificios en el Beit Hamikdash, deben estar puros de tumá (impurezas) de las que están impregnadas los cadáveres. (Sin embargo, la tumá de los cadáveres no tiene un origen físico. Se trata de impurezas espirituales ordenadas por el Todopoderoso).
El mandamiento que les ordena preservarse ellos mismos libres de toda impureza inherente a los cadáveres afecta a los kohanim en todas las generaciones. Ellos no pueden tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de ellos.
Deberán educar aún a sus hijos pequeños para que eviten tumat hamet, cadáveres.
Sin embargo, las leyes de pureza de los sacerdotes no rigen para las mujeres; la esposa o hija de un kohén puede tocar un cadáver. Para ello hay dos razones:
1- Las mujeres no realizan la avodá (servicio) en el Beit Hamikdash, y, por lo tanto, no necesitan mantener el alto nivel de pureza de los kohanim hombres que efectúan el Servicio.
2- Desde Javá, la primera mujer, que causó la muerte a toda la humanidad, las mujeres perdieron el privilegio de participar en la santidad que se adquiere al protegerse uno mismo del contacto con los cadáveres. También quedan excluídos de las leyes de pureza los jalalim, kohanim que nacieron de uniones prohibidas. Sin embargo, a los kohanim con una impureza física también se les prohibe tocar cadáveres, aunque no pueden efectuar servicios en el Beit Hamikdash como explicaremos más adelante.
Un kohén no puede siquiera tocar un trozo de carne u órgano de un cadáver. Si bien estas leyes son difíciles de cumplir, los kohanim eran siempre meticulosos para hacerlo. Ello es evidente teniendo en cuenta las dos situaciones que se mencionan a continuación:El kohén Iosef ben Pikjín padecía un gran sufrimiento debido a una herida infectada en su pierna. Los médicos decidieron amputarle la pierna a fin de salvarle la vida. El hijo del kohén estuvo presente durante la operación. El hombre enfermo dijo a los médicos, "No separen inmediatamente la pierna del cuerpo. Déjenla conectada al cuerpo por medio de un hilo y háganme saber cuando lleguen a tal punto en la operación."
Tan pronto como el médico le hizo saber que su pierna estaba unida al cuerpo por sólo un hilo, el kohén, que permanecía acostado sobre la camilla y que estaba sufriendo mucho, le pidió a su hijo que abandonara la habitación. "No te quedes hasta el final de la operación", le dijo. "La pierna amputada te va a impurificar!"
Los Sabios le aplicaron a aquel kohén el pasuk (versículo) (Kohelet 7:15),
" Iesh tzadik oved betzidkó"
, cuya interpretación significa "Aunque un tzadik sufra y su vida esté a punto de extinguirse, su rectitud y su fe permanecen en él."
La Prohibición de Jilul Hashem (La Profanación del Nombre Divino)
Ordenó Hashem, "Y tú no deberás profanar Mi Nombre Sagrado!" (Vaikrá 22:32).

Todos los judios, hombres y mujeres por igual, deben evitar la profanación del Nombre de Hashem en cualquiera de las siguientes situaciones:

- Si alguien le ordena a un judío, "O adoras a ídolos (o cometes un asesinato, o pecado con una de las relaciones matrimoniales prohibidas), o bien Yo te mataré, " él debe permitir que lo maten antes que transgredir la prohibición. Si él acepta violarla, profana el Nombre del Todopoderoso.

Debe sacrificar su vida únicamente por las tres prohibiciones antes mencionadas, a saber, matanza, adoración a los ídolos, e inmoralidad ya que son considerados pecados capitales. En caso de que fuera amenazado de muerte, salvo que transgreda otro mandamiento de la Torá, él está obligado a cometerlos antes que sacrificar su vida (ya que la mitzvá de preservar la vida propia está por encima del resto de las mitzvot excepto estas tres).
- En el supuesto de que una persona que no es judía en presencia de otros diez hombres adultos judíos lo desafía a violar cualquier mitzvá de la Torá, debe someterse él mismo a muerte antes que transgredirla, ya que en estas circunstancias especiales, él profanaría públicamente el Nombre del Todopoderoso si consintiera la petición del no judío.
- Durante un período de persecución religiosa, cuando se les prohibe a los judíos por edicto oficial cumplir con la totalidad de la Torá o algunas mitzvot, un judío debe sacrificar su vida para evitar cometer algún pecado, aún si diez judíos no se encuentran presentes ( y por lo tanto su pecado no sería considerado público). (Por ejemplo, cuando con posterioridad a la destrucción del Segundo Templo los romanos prohibieron a los judíos la práctica de mitzvot o cuando los tribunales de la Inquisición Española pidieron a un judío que transgrediera la Torá, él tuvo que sacrificar su vida para evitar el jilul Hashem que resultaría de la comisión del pecado).

Se incluyen dos transgresiones más en la categoría de "profanación del Nombre del Cielo":
- Si un judío - aún en privado - peca, no porque haya sido vencido por la tentación o porque se beneficia personalmente, pero simplemente con el propósito de hacer enojar al Creador y desafiar a Su Deseo, profana el Nombre del Cielo (degradó el honor de Hashem en sus propios ojos.)
- Si alguien públicamente actúa más allá de los niveles de piedad esperados, él profana el nombre de Hashem, ya que la gente perderá su respeto por la Torá y las mitzvot (o por una mitzvá determinada).
Cuanto más respetada y conocida es la persona, más cuidadosamente debe evitar cualquier acción o palabra que pueda causar una mala impresión y profanar el Nombre de Hashem en los ojos de otros.
¿Con qué clase de acción uno profana el Nombre del Todopoderoso? Depende de su lugar en la sociedad.
El gran Sabio Rav explicó una vez, "Si yo comprara carne en la carnicería y no pagara la cuenta de inmediato, yo profanaría el Nombre del Todopoderoso".
Rav era una persona famosa. Si se atrasaba en el pago, el carnicero podía sospechar que él estaba tratando de evitar pagar todo junto, y así, su respeto por un talmid jajam estaría disminuído.
Asimismo, el carnicero tendría un ejemplo para él mismo, al pensar que no necesita ser meticuloso para evitar el robo si aún una gran persona como Rav trató a la prohibición sin seriedad.
Rabi Iojanán explicó, "Yo profanaría el Nombre Divino si alguna vez fuera visto caminando por ahí y no estuviera comprometido con la Torá o no estuviera usando tefilin (filacterias)." (La gente no se daría cuenta de que yo no me sentía bien, sin embargo, concluirían que el estudio de la Torá no puede ser tan importante, después de todo, si un Sabio de renombre como yo no estaba constantemente ocupado con él.)
Cada persona debe contemplar lo que constituye un jilul Hashem para él de acuerdo a su posición en la sociedad. Alguien que estudia la Torá tiene una gran obligación respecto de ella. Si el demuestra mal carácter o conducta poco refinada, profana el honor de la Torá y por lo tanto de El quien nos la dio.
El pecado de profanar el Honor de Hashem es tan severo que aún la teshuvá (arrepentimiento) no puede reparalo por completo. Sólo la muerte puede exonerar a una persona de su culpa.
Los hijos del gran sacerdote Elí profanaron el honor del Mishkán al tratar de manera irreverente al Servicio de los sacrificios. Ellos fueron castigados con la muerte por causar un jilul Hashem. Ellos cayeron en la batalla, y se ordenó que todos sus descendientes debían morir durante su juventud.
Si alguien profanaba el Nombre de Hashem y deseaba hacer teshuvá, ¿cómo debía expresarla?
Debía santificar al Gran Nombre en todas las maneras en las que las profanó anteriormente. Por ejemplo, si habló lashón Hará (calumnias), causó un jilul Hashem con sus labios, él debería, por lo tanto, usar sus labios para hablar palabras de la Torá. Si él usó incorrectamente sus pies al caminar en dirección a un destino pecaminoso, debería apurarse a realizar mitzvot. Si empleaba sus manos con maldad, él debería ponerse tefilin y dar caridad, etc.
El versículo que prohibe la profanación del Gran Nombre de Hashem también ordena, "Y deberá ser santificado en el medio de los Bnei Israel"(22:32). Las dos mitzvot se unen en la Torá como para darnos a entender que debemos remediar un jilul Hashem con el correspondiente kidush Hashem.

Extraido de El Midrash Dice. Edit. Bnei Sholem

martes, 5 de mayo de 2009

Parashá Emor (Di) - 15 Iyar 5769 - 8 Mayo 2009

Emor - “Kidush Hashem” Santificar el nombre de Di-s

En nuestra Parshá aparece el precepto de santificar el nombre de Di-s: “y no profanarán Mi sagrado Nombre, y He de ser santificado en el seno de los Hijos de Israel”(1). Este precepto establece que el judío debe entregarse a la muerte y no renegar de Di-s. Cuando actúa así- se santifica el Nombre de Di-s en el mundo(2).
Hay dos tipos de Kidush Hashem-santificación del Nombre de Di-s:

1- Cuando la persona se entrega dispuesto a morir, pero en la práctica le sucede un milagro y se salva.
2- Cuando se concreta su muerte j”v.
La pregunta es: ¿con cuál de estas posibilidades se lleva a cabo una mayor santificación del Nombre de Di-s?

EL APEGO DEL HOMBRE

El Rambam(3) sostiene que el Kidush Hashem principal tiene lugar cuando la persona efectivamente pierde la vida j”v en aras de su fe. Esta situación límite demuestra cabalmente la intensidad de la fe del judío en Di-s, al extremo que entrega la vida por no abjurar de su creencia. Este judío santificó el nombre de Hashem y puso de manifiesto a los ojos de todos la fuerza del apego del judío a Di-s en el mundo e hizo palpable a todo nivel de apego a Di-s que posee, que para él vale más que su propia vida. Este es el motivo de que aquellos judíos que fueron víctimas mortales a manos de gobiernos opresores de los judíos y no renegaron de su fe y de sus creencias están en (el Gan Eden en) un nivel de lo más alto.

A diferencia de ello, el Midrash sostiene(4), que cuando una persona se entrega a la muerte por no abjurar de Di-s y Su Ley, y le sucede un milagro y salva su vida, aquí tiene lugar una santificación del nombre de Di-s mucho mayor. No sólo se puso aquí de manifiesto la entrega absoluta e incondicional del judío, sino que también se reveló la mano de Hashem que socorrió al judío que Le es fiel.

UN MÉRITO ESPECIAL

Más aún: El Midrash ve que hay un mérito especial para que a la persona le ocurra ese milagro. Sobre ello se cita en el Midrash dos ejemplos de Kidush Hashem:

1- Jananiá, Mishael y Azaria que aceptan ser arrojados a un horno encendido y en la práctica les ocurrió un milagro y se salvaron5().

2- Marianus, el perverso, que condujo a la muerte a dos hermanos judíos- Papus y Lulianos. Marianus les dijo: “Si ustedes pertenecen al pueblo de Janania, Mishael y Azaria, que venga vuestro Di-s y os salve”. Le contestaron los dos: “Janania, Mishael y Azaria eran íntegros (Kesherim) y Nevujadnetzar era apropiado para que se realice un milagro a través suyo. Pero tú, eres un rey perverso, y no eres apropiado para que a través tuyo ocurra un milagro”.

A su vez, ellos se calificaron a sí mismos como merecedores de la muerte a manos del Cielo. Y por ende su sentencia de todos modos era la muerte (por eso no necesitan un milagro).

Vemos aquí que cuando el Altísimo realiza un milagro y salva a la persona que se entrega a morir por Kidush Hashem-esa persona posee más mérito y la Santificación del Nombre es más elevada-requiere que se merezca.

A LOS OJOS DE LOS PUEBLOS

En lo que sí concuerdan todas las opiniones es que cuando el judío se entrega en aras del Kidush Hashem, está prohibido que piense en la posibilidad de que le ocurrirá un milagro, sino que debe tener la disposición total a morir. De acuerdo al Rambam debe pensar así, puesto que si se salva, ha de faltar en el Kidush Hashem. Y de acuerdo al Midrash- siendo que “todo aquel que se entrega con la intención de que le suceda un milagro, no le hacen un milagro”4, cuando piensa en el milagro con ello está obstaculizando que se realice el milagro y sea santificado el nombre de Hashem a través del mismo.

Que sea Su voluntad, que a través de analizar y estudiar sobre las Leyes de Kidush Hashem, que nos hagamos meritorios muy pronto a la anulación del Galut, que causa que “Mi Nombre está profanado entre las naciones”, y que tenga lugar “Y He de santificar a Mi gran Nombre.... y sabrán las naciones que Yo Soy Hashem”(6), en la verdadera y completa redención.

(Likutei Sijot Tomo 27, Pág. 167)

NOTAS: 1.Vaikrá 22:32 2.Ver Torat Cohanim y Rashi sobre el versículo 3.Hiljot Isod Torá Cap 5 4.Torat Cohanim sobre este versículo 5.Daniel 3:16 en adelante 6.Iejezquel 36:23
Rabí Israel Baal Shem Tov enseñó que de cada cosa que uno ve o escucha debe tomar una enseñanza para su servicio a Di-s.

http://www.jabad.org.ar/

Parashá Emor (Di) - 15 Iyar 5769 - 8 Mayo 2009

Resumen de la Parashá

El Todopoderoso ordena que los Cohanim (sacerdotes) debían ser muestra de la pureza y de total elevación. No podían impurificarse por contacto con muertos, salvo que fueran familiares cercanos: padre, madre, hijos, hermano, y hermana que fuera virgen. No podían casarse con mujer que no fuera casta ni con una divorciada. Tenían prohibido raparse la cabeza, ni recortarse las puntas de la barba, ni realizarse tatuajes.

En el caso del Cohén Gadol (Sumo Sacerdote), la prohibición de acercase a un muerto era total, o sea, ni a sus parientes más cercanos. No podía casarse con mujer viuda, ni divorciada, solamente con mujer virgen. El Cohén no podía tener defecto físico alguno, ya que siendo así no podía oficiar en el Santuario. Debía ser totalmente puro para poder acercarse al Mishkán.

El Eterno dijo a Moshé que transmitiera al Pueblo de Israel, sobre las festividades y días sagrados y de santa convocación, y en los que se prohibía trabajar.

El séptimo día de la semana, Shabat, día de estricto descanso.

El día 14 de Nisán al caer el sol, será Pésaj, y el día 15 no se trabajará. Durante una semana se comerá pan ázimo, sin levadura. El día 21 de Nisán, último día de Pésaj, tampoco se trabajará. Luego de establecerse en la tierra de Canaán, los Bnei Israel debían presentar como ofrenda, primicia de las cosechas, y que fue llamada Omer.

Transcurridas siete semanas desde el segundo día de Pascua, deberá observarse la Fiesta de las Semanas, Shavuot, el 16 de Siván. Se debían presentar ofrendas de comida basadas en trigo de la nueva cosecha.

El primer día del mes de Tishre será día de descanso, Rosh Hashaná, y se celebrará con toque de trompeta, Shofar.

El décimo día del mes de Tishre será día de santa convocación, Yom Kipur, y será día de ayuno y rezo, día de expiación de los pecados.

El día quince del mes de Tishre será la festividad de las cabañas, Sucot, y durará siete días. El primer día y el octavo, serán días de santa convocación. Los Bnei Israel debía llevar cuatro especies, Etrog, Lulav, Hadasim y Aravot, como símbolo de agradecimiento y durante esos siete días se debe vivir en cabañas, recordando el paso del Pueblo por el desierto luego de la salida de Egipto.

El día 22 de Tishre debía ser observado como día de descanso.

La parashá continúa con el mensaje del Todopoderoso en el que recuerda al Pueblo de Israel que debía proveer aceite de oliva para las luminarias del Bet Hamikdash y que los Cohanim debían mantenerlas encendidas desde el atardecer hasta la mañana siguiente, continuamente. Asimismo, el Eterno señaló cómo debía ser hecho el pan de proposición.

http://www.mesilot.org