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jueves, 22 de julio de 2010

Parashá Vaetjanán - (Y rogué). 13 Av 5770 (24 de Julio 2010).Shabat Nahamú. Comentarios


Primer comentario (Selección de comentarios del Lubavitcher Rebe M.M. Schneerson, www.kehot.com.ar)
Segundo comentario (Rab Daniel Oppenheimer, www.ajdut.com.ar)
Tercer comentario (Rab Moshe Hoffer, fabibbk@einstein.com.ar)


Primer comentario - La voz que no tenía eco

En esta Parashá Moshé describe delante de la generación que está pronta a entrar a la Tierra de Israel, la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. Les cuenta sobre la voz de Di-s diciendo: "una voz grande que no se interrumpía". Una de las explicaciones dice que esto se refiere a que no tenía eco. Además de aclarar el tema en sí mismo, debemos entender para qué debía Di-s hacer este milagro, sabiendo la regla que dice que "Di-s no hace milagros sin necesidad", ¿para qué entonces cambió las leyes de la naturaleza causando la falta de eco?

La voz que se absorbe

El eco es la voz que rebota en los diferentes elementos. Cuando choca con una pared, montaña o algo parecido retorna. La condición es que el elemento sea duro y tenga la potencia de devolver, ya que si se trata de algo blando absorberá la voz y no se creará el eco. Esto explica por qué no tuvo eco la voz de Hashem. Cuando Di-s dijo: "Yo soy Di-s, tu Di-s" lo hizo con una voz tan potente que nada podía hacerle frente, penetrando en toda la existencia. Toda la Creación, incluidos los elementos inertes absorbieron la Voz Divina y Su influencia. Se dio el mismo fenómeno que veremos cuando venga el Mashíaj, es decir que con nuestros ojos apreciaremos la revelación de Di-s, así como sucedió en el momento de la entrega de la Torá, en que todos se empaparon de ella.

Las paredes atestiguarán

Entendemos entonces, que no hubo un cambio, sino que así es la naturaleza del mundo, cuando la voz penetra en el objeto no produce eco. En realidad este fenómeno no fue único. Cada vez que un judío estudia Torá, su voz penetra en los objetos que lo rodean. Nuestros Sabios nos explican que cuando venga el Mashíaj "las paredes de las casas de los hombres atestiguarán", ya que ellas absorben las palabras de Torá que allí se estudian. De acuerdo a esto entendemos la razón de por qué grandes tzadikim (justos) ordenaron que sus ataúdes fueran confeccionados con la madera de la mesa sobre la cual estudiaban Torá, o repartían tzedaká, ya que las palabras de Torá y las buenas acciones son absorbidas por la madera.

Nada la detiene

Ésta es la fuerza de la Torá. Nada puede enfrentarse a ella. Ciertamente el mundo fue creado de manera que lo material se une a lo físico y lo espiritual se capta a través de elementos espirituales. Sin embargo este tipo de limitación no abarca a la Torá. Ella tiene la fuerza de penetrar en la existencia física como continuación y con la vitalidad de la gran voz que se escuchó frente al Monte Sinaí.

Segundo comentario - Epoca de consuelo

Quién mejor que los judíos sabe que el mundo es como una rueda: en ciertos momentos está arriba, mientras que en otros está abajo... pero volverá a subir. Es, posiblemente, uno de los puntos por los cuales el pueblo de Israel se compara con la luna. La luna, a su vez, crece y mengua para volver a aparecer al mes siguiente. Acabamos de evocar el día más triste del calendario hebreo, para comenzar el período de consuelo (siete semanas) que supera en duración a la etapa de tres semanas de luto anual y que culmina con el propio comienzo del año nuevo judío en Rosh haShaná.

Si uno quiere examinar este tema más de cerca, podrá observar que este período de serenamiento se superpone con el lapso de las Selijot (rezos de perdón) previo a Rosh haShaná, cuando los judíos procedemos a llevar a cabo una introspección para poder solicitar y merecernos otro año de vida. Esto en si es asombroso: ¿Existe, acaso, alguna relación entre ambos estados de ánimo? ¿Es compatible la disposición hacia la remordimiento y la Teshuvá (retorno a D-s) con la tranquilidad y el sosiego que pretende el consuelo? Según parece, la respuesta es que sí. Es más: La Haftará de Rosh HaShaná misma, declara que: "ajaré shuví, nijamti" (luego de haber retornado, fui consolado), es decir que no existe un alivio genuino y duradero que no contemple un "retorno". ¿Por qué? ¿Y a qué retorno se refiere?

El judío reconoce que los pesares que le suceden o que le han acontecido en el pasado nunca ocurren en forma fortuita. Si bien, puede no conocer o admitir en dónde radica su falta para con D"s, sabe que la hay y que en cualquier punto de su vida, debe retornar hacia la Fuente de la que siempre está aún distante. Desdichado aquel que no sabe hacia dónde dirigirse. Esa persona está inexorablemente en continuo desconsuelo. Los padecimientos de la vida se producen sin que él sepa cómo realmente modificar su destino, ni tampoco conoce un significado a lo que sufre. No así aquel que ve en su aflicción un desafío que lo reta para "retornar" aun más a D"s. Su consuelo surge de la conciencia que el pesar tiene remedio y sentido. Es justamente esto lo que lo reconforta. Todo mal duele menos si se sabe que puede y que va a terminar (cuanto antes, mejor). El mes hebreo en el cual ocurrieron tantas desgracias a nuestro pueblo se denomina "Menajem Av", (= consuela nuestro padre). Posiblemente, el mensaje sea el mismo que aquel que acabamos de enunciar. Nuestro aliento radica en el hecho que sabemos que existe un Padre, Quien decide que nos sucedan determinadas cosas y que todo eso es parte de Su gran plan para los objetivos de la historia. Nuestra generación es una generación privilegiada. Hemos visto suceder cómo en menos de un siglo, una parte significativa de nuestro pueblo ha vuelto a su hogar en la tierra de Israel, cosa difícil de concebir hace apenas 100 años atrás, y posteriormente, estamos vivenciando un retorno contra viento y marea, hacia las fuentes espirituales de la Torá aun a aquellos que no tuvieron la ventaja de una educación "religiosa" en su hogar o en la escuela. Quienes tenemos la suerte de estar próximos a las personas que poseen la voluntad de hacer el esfuerzo por modificar su estilo de vida más fácil, para comenzar a obedecer leyes que hasta el momento les fueron ajenas y extrañas, no dejamos de impresionarnos y recibir inspiración para intentar imitar ese empeño y crecer personalmente, como lo hacen ellos.

Daniel Oppenheimer

Tercer - Sonria... lo estamos filamando

La Perasha de esta semana cuenta un suceso muy importante, especialmente para el pueblo judio: MAAMAD AR SINAI (congregacion frente al Monte Sinai para recibir la Tora). En el, Am Israel vio la honra de Hashem, escucho Su voz y se elevo a los mas altos niveles. Los angeles le colocaron coronas en sus cabezas, se anulo en ellos el instinto malo y la influencia del angel de la muerte. Todos, sin excepcion, tuvieron un alcance muy alto respecto al reconocimiento de Hashem y fue muy fuerte el acercamiento que tuvieron a el.

Explica el Rab Saadia Gaon z"l que en los Diez Mandamientos que recibieron los iehudim en Monte Sinai estan incluidas las 613 mitzvot, por tal motivo, luego de recibirlos comieron alimentos lacteos -porque no podian consumir carne que no fuera casher-. En el Monte Sinai recibieron toda la Tora. Explica el Rab Ben David que precisamente en ese momento tan elevado, cuando se asemejaban a los angeles, Hashem les dijo: "Vuelvan a sus tiendas (sus casas)", pero tu (Moshe) quedate conmigo. A Moshe Rabenu se le encomendo permanecer al lado de D"s, apartado de su casa y de los asuntos mundanos, en cambio a Bene Israel les fue encomendado regresar a sus casas, a sus vidas cotidianas y no estar apartados de la vida en este mundo.

Parece decir que esa vuelta a las casas, a la vida, tiene un objetivo muy importante: a Am Israel se le ordeno algo muy dificil de cumplir, trasladar toda esa atmosfera espiritual que vivenciaron en Ar Sinai a sus hogares, "Conduzcan sus vidas materiales, segun la Tora que recibieron ahora en el Monte de Sinai". De aca podemos aprender que no basta con elogiar una buena disertacion; debemos tener en cuenta el objetivo principal de ella: ¡Apliquemos sus ensenianzas! De todo lo antedicho surge una pregunta: ¿Cual es la formula para tener la certeza de que cumpliremos todas las mitzvot? Necesitamos de una conviccion muy fuerte y profunda en D-s, pero por sobre todo es preciso recibir sobre nosotros el yugo celestial; eso significa aceptar las ordenes de Hashem y cumplirlas con reverencia. Muchas veces actuamos como si nadie nos estuviera viendo. En esos casos seria bueno recordar lo que nos ocurre cuando ingresamos a un lugar donde hay un cartel que dice "Sonria, lo estamos filmando". En ese momento, de lo que menos tenemos ganas es de sonreir, se despierta dentro de nosotros una especie de temor donde cada cosa que hacemos nos hace pensar que el duenio del local esta sospechando de nosotros y que quizas hasta nos puede llamar la atencion.

Esto podemos ilustrarlo con el siguiente relato: Ocurrio cierta vez que festejando el casamiento de su hijo, el padre del novio se saco el saco y se puso a bailar. Al colocarse de nuevo su saco, se encontro con una novedad... le robaron el dinero que tenia para pagar el salon y la orquesta. Este hombre dudo si interrumpir la fiesta, para de esa forma revisar a cada uno de los presentes y descubrir quien robo el dinero o ir a su casa a ir a buscar dinero para pagar el salon y la orquesta. Opto por lo ultimo. No quiso arruinarle la fiesta a su hijo. Dias despues, se reunieron los padres de la novia y del novio a ver la pelicula del casamiento, pero mientras observaban la proyeccion, vieron como el padre del novio se saco el saco, y aparece su consuegro -el padre de la novia- quien mira para un lado y para el otro, asegurandose de que nadie lo observara y le quito el dinero del saco a su consuegro... La filmadora registro ese momento... Si queremos no incurrir en pecados, recordemos: D-s nos esta filmando.

Rab Moshe M Hoffer

http://www.tora.org.ar/

jueves, 30 de julio de 2009

Haftarat de la Parashá Vaetjanán - (Y rogué). 11 Av 5769 (1 de Agosto 2009).Shabat Nahamu

Ieshaiahu (Isaías) 40:1-26

A partir de esta semana y hasta el shabat anterior a Rosh Hashaná, leeremos lo que se conoce como "las siete haftarot de consuelo". Rabí Mordejai Iafé (1535 - 1612) en su libro conocido llamado el "Levush", escribió que estas siete haftarot han sido seleccionadas buscando el objetivo de consolar al pueblo de Israel por la destrucción del Templo de Jerusalem.

El midrash recuerda que hay siete clases de consuelo, y compara al exilio del pueblo de Israel entre los pueblos del mundo, con un rey que fue tomado prisionero junto con sus hijos, sus yernos y todo su pueblo, quedando la reina sola por muchos años. Después de algún tiempo le informaron a la reina que ellos retornarían, y de esta manera, la reina obtuvo consuelo de su sufrimiento.

¿Quién es la reina? La reina es Jerusalem que será notificada prontamente - con la ayuda de D'os - de que la Divinidad será "liberada", así como también el pueblo de Israel, y esto representa siete consuelos: el retorno de los hijos, las hijas, las nueras, los yernos, sus hermanos, sus hermanas, y finalmente el retorno del rey, es decir del Rey de Reyes.

Este shabat es conocido como el shabat najamú ("consuelen"), puesto que con esta palabra comienza la haftará de nuestra semana:

"Consuelen, consuelen a Mi pueblo!

- ha dicho vuestro D'os.

Hablen al corazón de Jerusalem y díganle a ella

que se ha completado su tiempo (de exilio),

que ha sido perdonado su pecado…"

(40:1-2)



Aquí el profeta Ieshaiahu le dice al pueblo de Israel que D'os ha ordenado a todos los profetas que consuelen al pueblo de Israel y lo reconforten, así como también a la ciudad de Jerusalem.

Corresponde prestar atención a la repetición de la palabra "consuelen", y el "maguid" de Duvna (Rabí Iaacov Krantz, 1741 - 1804), en el libro "Cojav Miiaacov", nos explica esta repetición mediante un cuento ilustrativo:

Esto se asemeja a dos mujeres cuyos maridos viajaron a un país lejano, al otro lado del mar. Uno viajó a causa de la pobreza, para ver si allí podría conseguir sustento para su familia, y el otro que era un gran millonario a quien no le faltaba nada, viajó para alejarse de su esposa - que le hacía la vida imposible.

Con el transcurso de los días, sus esposas no recibieron ninguna noticia de ellos, y fueron a preguntarle a los comerciantes que acostumbraban viajar a esas tierras distantes, si ellos sabían algo de sus respectivos maridos. Uno de esos vendedores les dijo que él estuvo con sus respectivos esposos, quienes le dieron cartas para ellas.

Cuando las esposas le pidieron a él si les podía entregar las cartas que había traído con él, el mercader les dijo que en ese momento él no tenía tiempo para buscar las cartas, pero que las buscaría a la mañana siguiente y se las entregaría. Al escuchar esto, la esposa del adinerado retornó a su hogar feliz y tranquila sin decirle nada al comerciante, mas la esposa del hombre pobre no se movió de ese lugar y le insistió mucho al hombre para que tenga la amabilidad de buscar la carta de su marido en ese momento y entregársela a ella.

Al ver esta actitud, el hombre le preguntó a la mujer por qué es que ella estaba más apresurada en leer la carta que la otra mujer que aceptó felizmente lo que él les propuso sin decir nada - pues sabía que mañana tendría noticias de su esposo.

Ella le respondió angustiada: Debes saber que hay una gran diferencia entre esa mujer y yo. Esa mujer vive en su casa tranquilamente pues la riqueza reside en su hogar y su marido se fue a esas tierras lejanas, solamente por las peleas y las discusiones entre ellos. Es por eso que ella no tenía ninguna preocupación más que la de saber si a su esposo se le fue el enojo que tenía con ella, pues ella temía que su esposo no volvería más y su destino sería quedarse sola por el resto de sus días. Pero ahora que ella escuchó que su esposo te ha pedido a ti que la consueles a ella dándole una carta, ya no existe para ella ningún consuelo más grande que ese, y es por eso que a esa mujer le alcanza saber que todavía su marido la desea a ella por esposa, y retornó a su casa sin necesitar leer la carta.

Pero eso no es lo que ocurre conmigo, puesto que yo soy una mujer pobre, carente de todo y espero con mucha ansiedad saber si D'os se ha apiadado de mi esposo enviándole sustento, para que así podamos alimentar a nuestra familia. Entonces, ¿cómo puedo yo ahora estar satisfecha sabiendo que mi esposo me ha enviado una carta si no la podré leer? ¿Quién me dirá ahora si mi marido ha logrado cumplir su objetivo o no? Yo no puedo esperar hasta mañana, soportando esas largas horas de espera, hasta saber qué es lo que está escrito en la carta!

Nos explica el "maguid" de Duvna que lo mismo ocurre con el pueblo de Israel: así como le ocurrió a la esposa del hombre adinerado que por portarse mal con su marido ella provocó que él se aleje de ella, el pueblo de Israel a través de sus pecados provocó que D'os se aleje de ellos. La única preocupación que esa mujer tenía era saber si su esposo sigue amándola y volverá a su hogar algún día. Ella no necesitaba leer la carta, pues le alcanzaba con saber que su esposo todavía se preocupaba por ella.

Con el pueblo de Israel ocurre lo mismo. Toda nuestra preocupación y nuestro duelo, es porque hay quienes dicen que D'os nos ha abandonado para siempre y nunca más retornará hacia nosotros. Por eso, para consolarnos, nos alcanza con lo que nos dijo el profeta Ieshaiahu, que el Santo - bendito es Él, le pidió a él que nos diga que si nosotros estamos sufriendo, Él también sufre. Para nosotros no existe un consuelo más grande que ese, ya que de esa manera sabemos que D'os no dejó de tener clemencia por Su pueblo y Su amor todavía está con nosotros, y entonces ¿qué necesidad tenemos de escuchar las palabras de consuelo?

Y esto es lo que quiso expresarnos el profeta Ieshaiahu al decir: "Consuelen, consuelen a Mi pueblo! - ha dicho vuestro D'os". Él quiso decirnos que nosotros deberíamos consolarnos incluso sólo con la noticia de que D'os le ha ordenado a él que venga a consolarnos, para que sepamos que nunca más volveremos a ver a los que se ríen de nuestra situación actual, que contradice nuestra esperanza y nuestro anhelo. Esta buena noticia nos tendría que alcanzar, y debería provocar que esperemos tranquilos y felices el momento que D'os retorné hacia Su pueblo. Amén.


http://www.judaismohoy.com

Parashá Vaetjanán - (Y rogué). 11 Av 5769 (1 de Agosto 2009).Shabat Nahamu

Este Shabat, que llega a continuación de Tish´a Be´Av con sus tristes a históricas secuencias, ha sido denominado Shabat Nahamu “Shabat de Consuelo”, porque es el primero de los “Aftarot”, es decir, el primero de los siete sábados en los cuales leemos las “Siete Haftarot de Consuelo”, seleccionadas del Libro de Yeshaya.

CONSUELO Y REDENCIÓN

Estas siete Haftarot, que contienen sublimes mensajes de aliento y promesas de una leyenda “Redención”, han sustentado y fortificado a Israel a través de los siglo, durante todas las vicisitudes de crueldad y persecución. La visión de Gueulá “Redención” no ha abandonado jamás los corazones y las mentes de Israel, y el mensaje de “consuelo”, y estímulo les era traído precisamente cuando la hora parecía mas funesta. Este optimismo se nutría de la leyenda maravillosa en donde se manifiesta que le nacimiento del Meshiaj corresponde al día en que precisamente el Templo fue destruido.

Desde el instante en que Israel fue condenado al exilio, no ha cesado jamás de orar por la Geulá y la restauración de Sión y Jerusalén; y encontró Nejamá, “Consolación”, en la promesa divina del restablecimiento de un estado judío y su independencia. El profeta Yeshaya convoca al Pueblo en la Haftará de este día a “¡Consolad, consolad a mi pueblo!, dice vuestro D-s. Apelad al corazón de Yerushalaym”. Hasta la bendición que pronunciamos después de la lectura dela Haftará subraya este anhelo por la restauración: “Tened misericordia de Sión, que su espíritu está apesadumbrado”.

SELECCIÓN DE TROZOS DE LAS FUENTES

“Yo, YO soy el que os consuela” (Yeshaya 51.12). dijo el Todopoderoso, así es mi arte, con lo mismo que hiero, con eso mismo curo. Un ser humano hiere con un puñal y cura un vendaje. Mi arte no es así, sino con lo mismo que hiero con eso mismo curo. Como leemos (Yermeya 30.17): “Porque te haré curar y te sanaré de tus heridas, dice el Señor”.
(Pesikta Rabatí, Piská Anojí Menajemjem)

Y el Todopoderoso concierta condiciones con el Mashiaj y le dice, éstos cuyos pecados guardas contigo te introducirán bajo un yugo de hierro y te convertirán en una cabra enceguecida y haciéndote sufrir en ese yugo; y por culpa de los pecados de aquellos (los judíos) tu lengua se adherirá a tu paladar. “¿Aceptas todo esto?
Le dijo: Señor del Universo: Con toda la alegría en le alma y con regocijo en mi corazón acepto todo, con tal que no se pierda ni uno de los israelitas.
(Pesikta Rabatí, Piská Cumi Orí)

Consuelo, destino y objetivo
Rav Eran Tamir

Cada año – y esperamos que, con la ayuda de D's, este año sea el último – Shabat Najamu (el Shabat posterior al ayuno del 9 de Av) nos presenta nuevamente la pregunta básica y habitual en nuestro mundo: ¿Cómo se consuela? En nuestro mundo en el que se alternan el bien y el mal, la alegría y el sufrimiento, los éxitos, las dificultades y las desgracias, debemos buscar la respuesta de la Torá a esa seria pregunta.

Rasha”r (Rav Shimshón Refael Hirsh, en su comentario a Bereshit 50:21, Bereshit 37:5 y otros lugares) dice que el término “najem” tiene en hebreo dos acepciones: Arrepentimiento, o también consuelo. “El denominador común de esas dos acepciones, es que indican un cambio en la forma de pensar de la persona. Hasta ahora pensaba que tenía razón, puede que incluso se enorgulleció de sus obras, y de pronto se da cuenta que hizo alguna injusticia, se avergüenza – y se arrepiente. En forma similar, el consuelo es el que convence al que está de duelo que también lo que lo entristece es para bien. No como consolaban los babilonios, diciendo ‘¿qué se puede hacer?’ – como si debiésemos dejarnos vencer por el ciego destino. Un consuelo auténtico hace despertar la fe… El consuelo no está orientado al corazón, sino que primeramente al raciocinio y sólo después al corazón. No se puede consolar a una persona, sólo se la puede hacer ver argumentos de consuelo… ella debe acercarlos a su corazón, y de esa forma cambiar su ánimo…”
El consuelo no intenta cambiar la realidad, ni tampoco la reacción sentimental de la persona frente a las dificultades. La realidad es un hecho que no puede ser negado, y la dificultad emocional de la persona es comprensible e incluso deseable. Pero frente a la realidad en general, y frente a las dificultades en particular, la persona de fe toma una actitud basada en un punto de vista racional, que le permite encontrar las fuerzas para continuar su camino. Y llega hasta tal punto que puede cambiar sus sentimientos negativos y continuar obrando.

El Rav Soloviechik en su artículo "Tzadik VeRrá Lo" (Ish HaEmuna, Pág. 65) explica en forma más precisa y amplia el cambio que la persona debe hacer en su pensamiento. Él diferencia entre el "yo de destino" de la persona, y el "yo de objetivo". Frente a su sufrimiento y penurias, la persona puede tomar dos actitudes totalmente distintas desde el punto de vista racional – y por lo tanto, también emocional: La primera, es en cuanto al pasado, al destino. En esa situación, la pregunta racional habla del pasado, en el que él se ve a sí mismo como un objeto pasivo en relación a las circunstancias, y entonces pregunta: "¿Por qué?"¿Por qué me pasó esto? ¿Por qué es ese mi destino? La persona se encuentra trancada en el pasado, en lo que ocurrió sin ninguna capacidad de dar una respuesta cierta, ya que ¿cuál es la capacidad humana en relación a D's, que es el que genera toda la realidad? Y por lo tanto, de momento que no puede entender la razón de su sufrimiento tampoco es capaz de continuar andando. Muchas veces, en base a una fe falsa, incluso la persona abriga falsas ilusiones y se engaña a sí mismo, diciéndose que en realidad no hay nada malo, todo es bueno – ya que todo es obra de D's...

Pero la concepción judía es totalmente distinta. La segunda forma de encarar esa situación, es no enfocarse en el pasado – que no puede explicarse, ya que no podemos comprender a D's – sino que enfocarse en el futuro, en el "yo de objetivo", preguntándonos: "¿Cuál es la meta, el cometido?" En esa situación, el centro de gravedad es el futuro. ¿Qué pretende D's de mí ahora? ¿A dónde debo dirigirme, en qué dirección debo continuar, en base a lo que ocurrió? Y sobre todo, ¿en qué dirección debo crecer, justamente en base a la desgracia - que se convirtió en un trampolín para la continuación del camino? La persona no intenta cerrar sus ojos en cuanto al mal, sino que es conciente de él e intenta avanzar a través de él. No niega lo que le ocurre, sino que lo mira desde un punto de vista de fe auténtico, cuando todo el objetivo de D's que así le hizo es que conquiste una nueva posición, una nueva meta a la que debe llegar a través de sus dolencias. En esa situación, la persona deja de ser pasiva y pasa a ser activa, de ser activado pasa a activar, de un "objeto", pasa a ser un hombre...

Y como él dice, “el judaísmo, con su actitud reguladora para con el hombre y su posición frente a la realidad, entendió que el mal no puede ser borroneado o curado, el mal es una realidad que no puede ser negada. Hay sufrimiento en el mundo. El que quiere engañarse a sí mismo desentendiéndose del sufrimiento que existe y romantizando la vida del hombre, es un tonto alucinado. Por supuesto que lo que atestigua la Torá – que la creación es muy buena – es autentico, pero eso es desde el punto de vista infinito del Creador. Desde el punto de vista parcial limitado del hombre, el bien absoluto no se revela en la creación… Hay un mal que no se puede interpretar o explicar. Sólo una concepción que observa al mundo en toda su totalidad le puede permitir al hombre atisbar a la esencia del sufrimiento. Pero mientras la capacidad de comprensión humana es limitada, y sólo ve algunos trozos del drama cósmico y la trama de la historia, no se puede penetrar el secreto del mal y del sufrimiento. De acuerdo a ello, surge la vivencia del mal con todo su espanto: En una primera fase, el hombre es un objeto, encadenado por la existencia, en contra de su voluntad… el destino lo tortura… todo él siente temor y enojo… analiza el sufrimiento, y se hace serias preguntas. Trata de dilucidar las bases racionales del sufrimiento y el mal… hasta tal punto que puede engañarse a sí mismo, negando la existencia del mal en el mundo”. Y su conclusión, es que se trata del destino. Y en realidad lo que ocurrió es bueno. En esa situación la persona vive en un engaño propio. Por supuesto que "todo es para bien", desde el punto de vista Divino, pero en este momento – cuando la persona sufre – le es malo. Y por ello, continúa el Rav Soloviechik y nos indica pasar de la pregunta al pasado, del destino, del ¿por qué?, del que se llega a la solución falsa que todo es bueno y en realidad no hay mal en el mundo, a la pregunta de la meta, ¿para qué? ¿A dónde yo, ahora, en mi mala situación, debo llegar en base a todo lo que me pasa? Y su respuesta: “Cuando la 'persona de objetivo' sufre, se dice en su corazón que hay mal en el mundo, yo no lo niego ni lo encubro con mi falsa dialéctica. Yo me pregunto una pregunta muy simple: ¿Qué hará la persona con su sufrimiento? No preguntamos cuál es la razón del mal ni su objetivo, sino que su remedio y elevación, ¿cómo se comportará la persona en su dolor?. Y la respuesta, es que el sufrimiento llega para elevar a la persona, para purificar su espíritu y santificarlo, para limpiar sus pensamientos y depurarlos de todo tipo de superficialidades y groserías, para refinar su ser y ampliar los horizontes de su vida, transformando el ‘destino’ en ‘objetivo’, y elevándose a sí mismo de ‘objeto’ a ‘sujeto’…”.

Seremos merecedores - con la ayuda de D’s - del consuelo auténtico y pleno a través del corregimiento genuino, interno y en la práctica, de las causas de la destrucción, y no sólo con palabras vanas y superficiales, que son distintas del sentimiento del corazón en lo profundo. Y de esa forma seremos merecedores de la gueulá (Redención) plena, pronto.

http://www.alumbrar.org/