viernes, 16 de abril de 2010

Una carta para Hashem


Algunos entienden muy poco; otros, mucho. A veces, una persona que no entiende mucho se ilumina de repente.
Moshé, el leñador, era de ésos que comprendía muy poco. Su padre y su abuelo habían sido leñadores y Moshé había crecido en el bosque.

La pequeña choza en que vivía, y que llamaba su hogar, estaba lejos de todo pueblo o ciudad. Era un bosque muy grande e, incluso, las granjas más cercanas estaban a muchos kilómetros de distancia. Además, no pasaba mucha gente por ahí.

Moshé había salido tres veces del bosque en su vida. La primera, que ni siquiera recordaba, cuando su padre lo llevó a la ciudad para que le hicieran el Brit-Milá. La segunda, para su Bar-Mitzvá. La tercera, para su matrimonio. Sus padres habían muerto años después y Moshé vivía solo en el bosque con su esposa y sus tres hijos.

Cortaba leña todo el año, salvo en esos crudos días de invierno. Dos o tres veces al año venía un comerciante de la ciudad con sus carros a buscar la leña y pagaba a Moshé con provisiones.

Era prácticamente la única persona que él veía, además de su familia. Una que otra vez aparecía algún extranjero perdido. No era muy seguido.

Y así, como Moshé vivía apartado del resto del mundo, comprendía muy poco. Cuando uno no se junta ni habla con otras personas no aprende mucho. Por supuesto, hay excepciones; pero la mejor forma de cultivarse es intercambiando ideas con los demás.

Moshé era un judío religioso. Es decir, cumplía todas las mitzvot que le habían enseñado: tefilín, tzitzit, oraciones diarias, comida kasher y oraciones especiales para Shabbat y otras festividades. Su padre lo había instruido muy bien al respecto y podríamos decir que Moshé era un buen judío.

Pero aún así Moshé comprendía muy poco. Esto sucedió una vez antes de Pésaj.


Moshé era pobre, no vale la pena negarlo
Después de todo, lo único que sabía hacer era cortar leña, y el comerciante que se la compraba lo sabía muy bien y podía entonces pagarle como quisiera. ¿Qué podía hacer Moshé? ¿Vender su madera a otra persona? Ni siquiera sabría cómo iniciar el negocio.

Por eso, Moshé era pobre y seguiría siéndolo.
Esto ciertamente lo entristecía mucho. Pensaba en ello cada vez que tenía que caminar penosamente por el bosque acarreando un pesado atado de leña y ramas sobre su espalda. Pensaba cuan injusto era que él no pudiese tener nunca nada, ni buena comida ni ropa nueva. Pero lo peor era que culpaba a HaShem (D's) de su desgracia. ¡Es culpa Suya, toda la culpa es Suya!.

Un día, como un mes antes de Pésaj, Moshé se puso a pensar en la festividad mientras caminaba por el bosque. No tendrían una comida de fiesta ni un hermoso Séder; sólo matzot. Tampoco podrían reemplazar su vieja loza de Pésaj que ya está toda saltada. No sería posible ofrecer ropa nueva a su esposa e hijos. Entonces se le ocurrió que debía hacer algo al respecto. Basta de pensar. ¡Hay que actuar! ¡Escribiría una carta a HaShem!

Esa noche Moshé terminó rápidamente su cena. Se acercó luego con cautela al escritorio y sacó del cajón un lápiz, una hoja de papel y un poco de tinta. Sopló encima para quitarles el polvo. Ya casi ni recordaba cuándo los había usado por última vez. Moshé se sentó frente a la mesa, se subió las mangas para darse importancia y, después de algunos movimientos con el brazo para calentar los músculos, comenzó a escribir.

Una Carta de pura Emuná

"Querido HaShem: ¿Por qué me haces ser tan pobre? ¿Te has olvidado de mí? ¿No estás acaso cuidándome constantemente como me prometió mi padre? Pésaj se aproxima, esa época en que una vez cuidaste y recordaste a Tus hijos de Israel. No tengo nada para celebrar ahora este maravilloso Pésaj. ¿Por qué no me ayudas?

Moshé, el leñador que vive en el bosque de Loyodin (no se sabe)”

Moshé se demoró dos horas en escribir esa carta. Cuando terminó estaba agotado, pero se sentía feliz. Mañana se la enviaría a HaShem.

Esa noche durmió profundamente.

A la mañana siguiente, tomó la carta, que había doblado con cuidado, y se dispuso a enviarla. ¿Pero cómo mandar una carta a HaShem?

No había pensado en ese problema. Moshé estaba perplejo. Sin embargo, su esposa Rebeca le dio una idea.

¿ "Dónde vive HaShem?", preguntó en voz alta. "¡En el Cielo! Los pájaros viajan al cielo, ¿verdad? ¡Entonces, amarra tu carta a la pata de un pájaro y listo!"

A Moshé le gustó mucho la idea e hizo exactamente lo que Rebeca le dijo. Agarró un hermoso pájaro azul y ató la carta a su pata. El ave salió volando y Moshé retomó a su trabajo.

Pero la carta impedía al pájaro azul volar bien. Este entonces bajó a tierra en el bosque y se puso a brincar entre las ramas bajas de los árboles.

El Barón Tovlev (Buen corazón) estaba cansado. El día anterior había cabalgado sin parar del amanecer al atardecer, yendo de un pueblo a otro. En ese momento iba cruzando el bosque de Loyodin para llegar a los pueblos de ese lado. Todos los años en la misma época, el Barón Tovlev, quien era un hombre rico y respetado por todos, solía viajar de pueblo en pueblo, con el fin de recolectar dinero y comprar para los pobres matzot y otras cosas que necesitaran para el Yom Tob. Se pasaba un mes entero antes de Pésaj haciendo eso. Se olvidaba de sus negocios y otros asuntos para cumplir con esa gran mitzvá.

Aunque andaba cabeceando, se resistía a quedarse dormido en la montura. Sin embargo, de repente notó algo extraño en el suelo: Era un pájaro azul que brincaba de un lado a otro con una hoja de papel amarrada a su pata. Se bajó rápidamente del caballo. Como el pájaro también estaba cansado y molesto, lo agarró fácilmente. Y es así como el Barón Tovlev encontró la carta que Moshé le envió a D's.

Apenas terminó de leerla, supo inmediatamente qué debía hacer. Se subió a su cabalgadura y dio media vuelta.

Al día siguiente, el Barón volvía a atravesar el bosque de Loyodin. Pero tras su caballo llevaba a otro cargado con una infinidad de cosas que Moshé seguramente necesitaría para Pésaj: vino, carne, loza nueva, ropa y muchos otros regalos. Avanzaba lentamente buscando la choza del leñador. Anduvo dos días vagando por el bosque hasta que por fin la encontró.

Llegó a casa de Moshé al atardecer. Rebeca le dijo que su esposo volvería luego. El Barón decidió entonces no decirle nada hasta que Moshé retornara a su hogar.

Una petición verdadera no vuelve vacía

"Moshé", le dijo el Barón, "traigo la respuesta a tu carta".
¿ "Qué carta?, preguntó Moshé en voz alta. "¿Y cómo sabe que me llamo Moshé"?
¡ "Encontré tu carta para D's y traigo Su respuesta conmigo"!

El Barón entonces descargó el caballo y puso ante ellos todo lo que les había traído para Pésaj.
Moshé se sentó y colocó tristemente su cabeza entre sus manos. Miraba fijamente al infinito.

"Entonces HaShem no recibió mi carta", dijo suspirando. "Debería habérmelo imaginado".
¡ "Pero, Moshé", insistía el Barón, "claro que escuchó tu plegaria. Yo te traje Su respuesta"!.
Moshé se sentó entonces bien recto y miró al Barón fijamente a los ojos:
"Usted es un hombre de mundo y yo soy un simple leñador. Pero no puede engañarme así. Me dijo claramente que había encontrado mi carta y por eso me traía todas esas cosas. ¿Piensa acaso que voy a creerle ese cuento de que ésta es la respuesta de HaShem a mi carta"?

El Barón Toviev se acercó a Moshé y se sentó a su lado. Le puso la mano en el hombro y lo miró con franqueza:

"Mi querido Moshé, soy ciertamente lo que podríamos llamar un hombre de mundo y tú un simple leñador. Pero en algunas cosas somos todos muy simples. Por ejemplo, en cuanto se refiere a comprender los actos de HaShem. ¿Cómo hace las cosas? ¿Por qué? Sólo sabemos que las hace, nada más.

"No creas que Él no te vio escribir la carta.

Por supuesto que sí, porque siempre vela sobre ti. Además, también te vio amarrar la carta a la pata del pájaro azul, porque también cuida de él. El hizo que el pájaro volara hasta donde yo estaba para que pudiera encontrar tu carta, porque El siempre dirige y guía todos nuestros actos. Y también es Él quien me indujo a traerte rápidamente todos estos regalos".

"Ves, amigo mío, HaShem leyó tu carta y la respondió. Porque Él siempre vela sobre nosotros y nos protege, así como lo hizo con los judíos de Egipto, a quienes finalmente liberó de la esclavitud. Muchas veces no nos damos cuenta de que Él hace todo eso. Pero es así. ¿Comprendes, Moshé?"

Moshé se quedó callado unos instantes. Estaba pensando. Finalmente dijo:
"Comprendo, entiendo muy bien. ¡Comprendo muchas cosas ahora, cosas que no había entendido nunca antes!"

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jueves, 15 de abril de 2010

La vida después de la muerte


Una de las cosas que la mayoría de la gente se pregunta es ¿qué hay después de la muerte?. ¿Existirá algún tipo de vida tras el fallecimiento físico?

La respuesta a esta cuestión es brindada por el Talmud. Allí se narran varios hechos que dejan en claro este dilema.

En el tratado de “Berajot 18a”, se narra un suceso acontecido entre dos eruditos. Se trata de Rabí Jía y Rabí Ionatan, caminaban por los pasajes de un cementerio, mientras los flecos de la túnica de Rabí Ionatan se arrastraban entre los sepulcros.

Rabí Jía solicitó a su compañero: “Alza los flecos de tu indumentaria, para que los que yacen aquí enterrados no digan: próximamente estos vendrán con nosotros, ¿y ahora nos avergüenzan de esta manera, mostrando que cumplen con el precepto de colocar flecos a las prendas de vestir y nosotros no podemos?”.

Rabí Jonatan le sugirió: “¿Acaso saben los fallecidos lo que sucede a su alrededor?”. Y mencionó un versículo para apoyar su teoría: Está escrito: “Porque los vivos saben que morirán, y los muertos no saben nada” (Proverbios 9: 5)

Rabí Jía le explicó: “Porque los vivos saben que morirán” se refiere a los justos, los cuales también después de la muerte son llamados vivos. Pese a ello, piensan en el día de la muerte, y al tener eso presente, no cometan faltas. “Y los muertos no saben nada”, se refiere a los malvados, los cuales aun en vida son llamados muertos. Es decir, se hacen los que no saben que les sobrevendrá la muerte y por eso infringen la ley sin reparo. (Berajot 18ª, Rashi)

Para completar su explicación, Rabí Jía citó versículos:

Un versículo que prueba que los justos son llamados vivos aun después de la muerte es este: “Benaiahu ben Ioiadá, el hijo del vivo -ben ish jai-”. (2 Samuel 23: 20).

Se pregunta: ¿Acaso todos son hijos de muertos que dice “hijo del vivo”?.

Se responde: Esto no es posible, por lo tanto debemos decir que la intención de esta declaración es, enseñarnos, que incluso después de muerto, el justo –en este caso Ioiadá, que en vida fue un hombre sumamente recto y jefe del Sanhedrin- es llamado vivo.

Luego Rabí Jía explicó por qué los malvados son llamados muertos aun en vida.

Para ello citó este pasaje: El profeta Ezequiel dijo al rey Jizkiahu: “Y tú, cadáver malvado –jalal rashá-, ministro de Israel” (Ezequiel 21: 30)

Apreciamos que Jizkiahu es llamado en la Biblia muerto en vida –cadáver malvado-.

Aprendemos que los malvados son llamados muertos en vida. Aunque para que no queden dudas de ningún tipo, citaremos un versículo más: “Según el testimonio de dos testigos o de tres testigos, morirá el muerto” (Deuteronomio 17: 6)

Se ve de aquí, que tras el testimonio que lo declara malvado, en ese momento ya se lo considera muerto. Por eso, está escrito: morirá el muerto. Apreciamos que los malvados son llamados muertos aun en vida.

MÁS EPISODIOS

Hemos visto que Rabí Jía y Rabí Ionatan divergieron acerca de los muertos, si estos saben cuando se los ofende. Por eso el Talmud continúa abordando este tema, buscando ahora esclarecer si los muertos saben lo que acontece entre los vivos.

Se cuenta que los hijos de Rabí Jía salieron para ocuparse de la herencia recibida. En ese momento, no podían concentrase en el estudio. Por eso se esforzaban en recordar.

Uno dijo al otro: ¿Nuestro padre –Rabí Jía- sabe la aflicción nuestra que sufrimos en estos momentos y no podemos recordar el estudio?.

El hermano le respondió: ¿De dónde va a saber, (ya falleció)?. Y está escrito: “Los hijos (del muerto) serán honrados y el no sabrá”. (Job 14: 21)

El otro hermano le preguntó: “¿No sabrá?”. Fíjate que a continuación
está escrito: “Pero su carne le dolerá, y su alma estará de duelo”. Y he aquí que Rabí Itzjak dijo: la disolución de la carne es tan horripilante para el fallecido como una aguja en la carne de un vivo. Resulta que los muertos sienten dolor. Por lo tanto nuestro padre –Rabí Jía-, sabe de nuestro sufrimiento.

SE OBJETA

Los sabios del Talmud presentan una objeción.

Propusieron: “Del sufrimiento de ellos saben, pero del sufrimiento que acontece a los demás no saben”.

A los que objetaron, se les respondió de la siguiente manera:

Estudiamos en una baraita (así se llaman los anexos de la Mishná): En cierta ocasión, un piadoso -Rabí Iehuda bar Ilai- dio una moneda -Dinar- a un indigente. Esto aconteció en vísperas de Rosh Hashaná.

El año en que el rabí dio la moneda al indigente fue muy magro. En el mismo no llovió, y la población sufría el efecto, ya que no disponían de víveres suficientes, ni dinero.

Por tal razón, cuando la esposa del rabí tomó conocimiento de la actitud de su marido, se enojó. Pues ellos mismos eran muy pobres, y el único Dinar que tenían era el que su marido entregó al menesteroso. (Maarshá Brajot 18b)

El erudito se retiró de delante de la presencia de su mujer y pernoctó en el cementerio.

Allí había dos espíritus, que pertenecían a un par de niñas, las cuales habían perecido a temprana edad.

El rabí oyó que una decía a la otra: “salgamos y escuchemos que es lo que dicen detrás de la cortina -pargod- que separa el mundo este, del lugar sagrado de El Eterno, en las alturas celestiales. Así nos enteraremos que desgracia recaerá sobre la tierra”.

La compañera respondió: “No puedo, pues fui enterrada con vestimentas elaboradas con juncos”. (Este tipo de material obstaculiza la rápida descomposición del cuerpo, lo cual impide al espíritu abandonar el mismo, hasta que el proceso concluya. Es por esta razón, que se estila enterrar a los difuntos con prendas de lino, que prácticamente no impiden la acción). (Tzla”j en tratado talmúdico de Berajot 18)

Por lo dicho, el espíritu de la otra joven le respondió: Ve tú, y lo que escuchas, me lo dices”.

LA EXCURSIÓN

El espíritu de la otra niña salió, acudió al lugar, escuchó y regresó. En ese momento el espíritu de la que se había quedado le preguntó: “¿qué oíste detrás de la cortina?”.

Entonces le respondió: “Escuché que todo el que siembra durante el primer período de descenso de las lluvias (en la tierra de Israel tiene lugar el día 17 del mes Mar Jeshván), el granizo arruinará sus sembrados.

Al escuchar esto, Rabí Jía decidió posponer la fecha de siembra de sus tierras hasta el segundo período de descenso de las lluvias.

En ese año, las plantaciones de todos los agricultores fueron afectadas por el granizo. Fue porque éste cayó en el segundo período de descenso de las lluvias, y para ese entonces, las plantas ya habían crecido y sus tallos se hallaban fuertes y duros. Por eso el granizo destruyó las plantaciones. Sin embargo lo que sembró Rabí Jía no fue afectado, porque sus plantas recién germinaban y los brotes permanecían tiernos y flexibles, dado que realizó su sembrado mucho más tarde que los demás.

SE REITERA EL SUCESO

Al año siguiente, el rabí regresó al cementerio, pernoctó allí y escuchó esos mismos espíritus que hablaban entre ellos. Uno decía al otro: “salgamos y escuchemos que es lo que dicen detrás de la cortina que separa el sitio sagrado de El Eterno, en las alturas celestiales, así nos enteraremos que desgracia recaerá sobre el mundo”. (El espíritu de la joven que hablaba supuso que los juncos de su mortaja ya se habían deshecho, permitiendo al cuerpo hacer lo mismo).

No obstante, esto no ocurrió, por lo que le respondió: “¿No te dije ya que no puedo, pues fui enterrada con vestimentas elaboradas con juncos?. Ve tú, y lo que escuchas, me lo dices”.

El espíritu de la otra niña así lo hizo, y cuando estuvo de regreso, la que había quedado le preguntó: “¿qué oíste detrás de la cortina?”.

Entonces le respondió: “Escuché que todo el que siembra durante el segundo período de descenso de las lluvias (en la tierra de Israel tiene lugar el día 23 del mes Mar Jeshván), una tormenta calurosa y seca arruinará sus sembrados.

Rabí Jía tras escuchar se retiró, y sembró en el primer período en que deben descender las precipitaciones. En tanto los demás lo hicieron en el segundo periodo.

Aconteció que los sembrados de todos fueron destruidos por la tormenta, ya que las plantas aun permanecían tiernas y frágiles, y no pudieron soportar el brusco golpe de calor. Aunque los sembrados del erudito no fueron afectados, pues las plantas ya estaban robustas y fuertes.

Al contemplar este extraño suceso, su esposa le preguntó: “¿Por qué causa el año pasado, todos los sembrados de los agricultores fueron destruidos por el granizo, mientras que al tuyo no le aconteció lo mismo. Y por que razón, ahora, todos fueron presa de la tormenta de calor, mientras que tú no fuiste afectado en lo más mínimo?”.

En ese momento Rabí Jía contó a su esposa lo que había acontecido.

DÍAS MÁS TARDE

Transcurrieron algunos días, y surgió una riña entre la mujer del sabio, y la madre de la pequeña que yacía en aquel cementerio enterrada con ropa hecha de juncos.

En medio de la disputa, la esposa de Rabí Jía, dijo a la otra mujer: “Ven y te mostraré a tu hija, que está enterrada con vestimenta de juncos”.

EL SUCESO VUELVE A ACONTECER

Al año siguiente, nuevamente Rabí Jía pernoctó en el cementerio, y escuchó a esos mismos espíritus que hablaban entre ellos. Uno decía al otro: “salgamos y escuchemos que es lo que dicen detrás de la cortina que separa el sitio sagrado de El Eterno, en las alturas celestiales, así nos enteraremos que desgracia recaerá sobre el mundo”.

La otra le respondió: “Compañera ¡Déjame!. Lo que acontece entre tú y yo, ya fue oído en el mundo, entre los vivos”.

Este suceso narrado en el Talmud revela claramente la existencia de la vida después de la muerte. Pues se ve de aquí, que la niña enterrada sabía lo sucedido entre su madre y la esposa del rabí. Apreciamos que los muertos saben que sucede entre los vivos.

OTRO RELATO

Los sabios del Talmud en su anhelo de llegar al fondo del asunto, y averiguar todos los detalles, presentan una objeción. A través de ésta, cuestionan lo dicho, planteando una posibilidad de que los muertos no saben lo que sucede entre los vivos.

Dijeron: es posible que alguien escuchó la disputa entre la madre de la joven enterrada y la mujer del erudito. Luego este individuo que oyó murió, y le contó al espíritu de la niña sepultada.

Por eso ellas sabían lo que sucedió en la tierra. O sea, no es obligado decir que una de ellas salió y escuchó lo que sucede, por lo tanto no hay aun pruebas concretas de que los muertos saben lo que sucede en el mundo con los vivos.

BUSCANDO LA RESPUESTA

Para esclarecer este punto, el Talmud narra lo acontecido al famoso sabio “Zeiri”, quien solía depositar su dinero en manos de la dueña del lugar donde se hospedaba.

Un día, Zeiri se encontraba en la casa de estudio, como era usual en él, y la señora falleció, sin que el erudito sepa donde guardó su dinero.

Se dirigió entonces al sitio donde la mujer fue sepultada, y preguntó: “¿Dónde está mi dinero?”.

El espíritu de la finada respondió: “Tómalo del orificio que hay debajo de la bisagra de la puerta. Además, dile a mi madre que me envíe a través de fulana que fallecerá mañana, mi peine y cosméticos (Dijo estas palabras, porque estaba angustiada al haber perecido joven, y los muertos sienten placer de realizar lo mismo que hicieron en vida. Aunque, son solo eso, deseos, pues no está en su poder llevarlo a la práctica, al carecer de un cuerpo físico).

De todos modos, al saber que tal persona se encuentra moribunda, es una prueba concreta que conocía lo que sucede en el mundo, entre los vivos. Vemos que los muertos saben lo que acontece entre los vivos.

UNA NUEVA OBJECIÓN

Pese a que la prueba presentada es contundente, en el Talmud se plantea una nueva objeción. Los sabios sugieren la posibilidad de que el ángel encargado de los muertos -Duma-, informa a los demás fallecidos de la nueva alta que acontecerá en el mundo de los muertos, antes de que el que perecerá llegue. Pero las demás cosas que suceden entre los vivos, no las saben.

Debido a esta hipótesis, el Talmud cita una nueva prueba para demostrar que los muertos saben que sucede entre los vivos.

Nueva prueba

Se cita lo acontecido con el padre del popular sabio Samuel, en cuyas manos depositaban el dinero de los huérfanos para que lo cuide.

Sucedió que el padre murió antes de poder transmitir a su hijo el dato que revela donde guarda el dinero de los huérfanos. Esto provocó que se despierten sospechas, y la gente comenzó a llamar a Samuel: “El hijo del que consumió el dinero de los huérfanos”.

Samuel se dirigió al cementerio, y halló a los espíritus de los fallecidos sentados en círculo, fuera de sus sepulcros. Les dijo: “Busco a mi padre, cuyo nombre es Aba”.

Los presentes le respondieron: “Hay muchos Aba en este lugar”.

Sugirió: “Mi padre se llama Aba hijo de Aba”.

Le respondieron: “También hay aquí muchos que se llaman Aba hijo de Aba”.

Finalmente dijo: “Busco Aba hijo de Aba, el padre de Samuel. ¿Dónde está?”.

Al escuchar eso le informaron: “Partió hacia la academia de estudios que hay en los cielos”.

Entretanto, Samuel alcanzó a divisar al renombrado erudito Levi, quien ya había perecido, y se hallaba sentado fuera de la ronda.

Le preguntó: “¿Por qué tú te sientas fuera del círculo?. ¿Cuál es el motivo por el que no fuiste a estudiar a la academia que hay en los cielos?”.

Levi le respondió: “Me dijeron, que fue por todos los años que no ingresé a la academia de Rabí Afes, provocándole con esa actitud aflicción. Por eso se estipuló que durante esa misma cantidad de años debo permanecer al margen de la academia que hay en los cielos”.

En eso llega el padre de Samuel (el espíritu conecta en vida el alma con el cuerpo, y también después que la persona perece, prosigue haciéndolo. Por eso a veces suele estar arriba en los cielos, y en ocasiones en la tierra - Maarshá)

Al verlo, el hijo pudo apreciar que su progenitor lloraba y también reía. Le preguntó: “¿Por qué lloras?”.

Su padre le respondió a su hijo: “Porque en breve perecerás”.

Tras la respuesta Samuel prosiguió: “¿Por qué reíste?”.

El padre le respondió: “Porque eres considerado como alguien muy importante en el mundo”.

Samuel respondió: “Si soy considerado importante, en ese caso ingresen, en mérito mío, a Levi a la academia de estudios que hay en los cielos”. (El motivo por el cual Levi no se hallaba en la ronda con los demás espíritus, se debía a que reunía por mérito propio las condiciones necesarias para ingresar a la academia. Solo que había un breve obstáculo, que es el que mencionamos antes. Pero los demás, no estaban en condiciones de ingresar).

Tras la solicitud de Samuel, hicieron ingresar a Levi a la academia que hay en los cielos.

Luego preguntó a su padre: “¿El dinero de los huérfanos dónde está?”.

Su padre le informó: “Ve y tómalo de debajo del molino. El dinero que hay en la capa superior e inferior es nuestro, y el que está en el medio, es de los huérfanos”.

Samuel le sugirió: “¿Por qué causa lo dispusiste en ese orden?”.

El padre le explicó: “Porque pensé: Si vienen ladrones y roban el dinero, hallarán el nuestro que está en la capa superior, y se salvará el de los huérfanos. Y si se produce algún efecto corrosivo, afectará a nuestro dinero que está abajo, y no al de los huérfanos”.

CONSECUENCIA

Este suceso nos permite saber, que los fallecidos continúan con vida luego de perecer y saben lo que sucede con los vivos. Pues el padre de Samuel sabía que su hijo es considerado importante en el mundo.

Sin embrago, pese a la contundencia de la prueba presentada, los sabio se empecinan en llegar al fondo del asunto y descartar todas las posibilidades posibles. Ellos plantearon:

Es cierto que el padre de Samuel sabía que su hijo es considerado un hombre importante y está próximo a morir. Pero es factible, que se debe a que en el Cielo pregonan con antelación la muerte de alguien importante. Pues antes de producirse la llegada de alguno de renombre, pregonan: “Háganse a un lado, que llega fulano”. (Ketubot 77b)

Al ser que acontece de esta manera, podemos pensar que el padre de Samuel escuchó el pregón y comprendió que su hijo es considerado importante en el mundo. Por lo tanto, se puede decir que de ahí lo sabía, y no porque los muertos saben que sucede entre los vivos.

CONCLUSIÓN

El hecho de que los muertos saben que sucede entre los vivos es algo evidente. Y si bien es cierto que en todos los casos presentamos es posible presentar una cuestión, con todo eso es difícil refutar esta teoría.

Es más, Rabí Ionatán, que como mencionamos arriba, arrastraba sus flecos entre los sepulcros sin reparo, pues pensaba que los que allí descansan no saben nada, finalmente se retractó. Este gran sabio finalmente aceptó que los fallecidos hablan entre ellos, e incluso colaboró aportando un dato contundente para probar tal cosa.

EL DATO

Rabí Samuel bar Najmaní, escuchó de Rabí Ionatán la postura adoptada por él luego de ese suceso. Así dijo:

“¿De dónde se sabe que los fallecidos hablan entre ellos?. Eso se aprende de lo que está dicho: “Dijo a él El Eterno (a Moshé): esta es la tierra que Juré a Abraham, Itzajak y Iaakov, para que digas...”. (Deuteronomio 34: 4) E inmediatamente a continuación está escrito: “Murió allí Moshé, el siervo de El Eterno” (Deuteronomio 34: 5)

Teniendo en cuenta que Moshé se encontraba en los últimos instantes de su vida ¿qué significa “para que digas...”?. ¿A quién le debía decir lo que El Eterno le encomendó en ese momento?.

Evidentemente, el versículo debe comprenderse de esta manera: “Dijo a él El Eterno”: Ve luego de tu fallecimiento y diles a Abraham, Itzajak y Iaakov: el juramento que formulé a vosotros, al mismo ya lo cumplí con vuestros hijos (pues por entonces ya habían comenzado a conquistar la tierra prometida).

SE PREGUNTA

Si Rabí Ionatan se retractó y considera que los perecidos saben lo que acontece, los patriarcas sabían lo que El Eterno había hecho con los hijos de Israel. ¿Qué necesidad había de comunicarles la noticia de la conquista de la tierra prometida a través de un enviado -Moshé-?.

Se responde:

Lo que sucede es, que si bien es cierto que los patriarcas tenían conocimiento de lo acontecido, de todos modos, El Eterno les envía la información a través de Moshé, para que estos consideren el brillante desempeño suyo en la tierra. Pues Moshé fue guía espiritual de los hijos de Israel, y llevó el pueblo a destino.

INFERENCIAS

Hemos visto que el Talmud revela la existencia de la vida después de la muerte. Para alcanzar ese dato, fue necesario acudir a sucesos acontecidos a los sabios de Israel con espíritus de personas ya fallecidas.

Respecto a la manera en que se comunicaron, hay varias opiniones entre los sabios. Algunos, como Maarshá, sostienen que las vivencias fueron efectuadas a través de un sueño. Otros, como Agrá, sostienen que los rabinos se proyectaron a un lugar espiritual para recoger los datos aquí citados, y no se hallaban en un cementerio físico.

De esta manera, se evita pensar que incurrieron en mandatos de la Torá que prohíben consultar a los muertos, o a los sacerdotes impurificarse en un cementerio.

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martes, 13 de abril de 2010

Rosh Jodesh IYAR 5770 (14 y 15 de Abril de 2010)


Tal como lo describe Eliahu Kitov en su libro Nosotros y el tiempo, Iyar es el nombre babilónico que recibe este mes en curso, y se corresponde con la constelación de Tauro.

La Torá se refiere a él como el segundo mes (Números 9:11), es decir el segundo contando a partir de Nisán / Aries [1]. Este mes también es llamado el mes de Ziv -resplandor- (I Reyes 6:1), pues en el mes de Iyar el sol se encuentra, en el hemisferio norte, en su máximo resplandor, aun cuando todavía no se siente el intenso calor de los meses de verano. De igual modo se cuenta que la generación que salió de Egipto se encontraba resplandeciente en este mes, ya que había logrado salir de su condición de impureza al prepararse para recibir la Torá.

El Targum traduce la palabra ziv como nitzán -brote-. De manera que el mes de Iyar pudo haber recibido el nombre de ziv en concordancia con el hecho de que los brotes de las flores y las plantas comienzan a aparecer en este mes.

Las letras en hebreo que conforman el nombre Iyar [ alef, iud, reish] son también las iniciales del versículo del Éxodo: 15:26 : Ani Hashem Rofeja "Yo soy Hashem Quien te sana" señalando de este modo la natural conexión entre este mes y la potencialidad de curarse de la enfermedad. Por supuesto, esto depende de otros muchos factores, y lo que se destaca con la relación que marcamos es lo que nuestra tradición nos enseña, que la energía de curación es propicia en mayor grado que en otros meses del año.

El mes de Iyar / Tauro en el Hemisferio Norte ostenta la primavera a pleno, y es precisamente en este tiempo donde todas las plantas reciben de la tierra una infusión de energía y fortaleza, las frutas de estación maduran y las plantas medicinales obtienen su mayor vitalidad. De acuerdo a las enseñanzas del Rebe Najmán de Breslov, incluso si uno toma la misma medicina [derivada de plantas] en otro tiempo, no tendrán el mismo poder que se manifiesta en esta época..

Es popularmente aceptada la influencia de la alimentación y de la ingestión abundante de agua para mantener la salud. Y como es sabido en nuestra metodología de aproximación a la energía de los meses, revisamos los acontecimientos bíblicos en este tiempo en procura de datos para comprender la esencia y la tarea que nos depara cada mes. Es así que encontramos durante el segundo mes de la salida de Egipto [Iyar] a Israel en el desierto, y la Torá nos relata que el alimento celestial conocido como maná comenzó a caer durante este mes [2] y según la tradición entre sus muchas propiedades se encontraba el hecho de no provocar enfermedad, como así también fue posible beber agua gracias a que se endulzaron las aguas de Mará [3].
Inmediatamente después de estos acontecimientos la Tora sentencia:
Éxodo: 15:26-27

Dijo: "Si obedeces diligentemente la voz de El Eterno, tu Dios, y haces lo recto a Sus ojos, prestando oído a Sus preceptos, y observando todos Sus decretos, entonces ninguna de las enfermedades que traje sobre Egipto las traeré sobre ti, pues Yo soy El Eterno, tu Curador". Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras; allí acamparon junto al agua.

Se infiere de estos sucesos una relación estrecha entre la propiedad de sanación, las plantas, el alimento y el agua, y toda persona sensible, que haya incursionado en la búsqueda del equilibrio del cuerpo de manera natural sabe que esto es cierto.

1- Para ver la energía del mes de Nisan / Aries ir a http://www.tora.org.ar/tema.asp?idseccion=10&idtema=60

2-Ven este suceso en la traducción de la Torá en la web http://www.tora.org.ar/sitetora/pagina.asp?id=190

3-Así describe Eliahu Kitov en su libro Nosotros y el tiempo lo sucedido con respecto al agua en Iyar: El primer Rosh Jodesh Iyar luego del Éxodo de Egipto acaeció en Shabat. En ese momento el pueblo de Israel se encontraba acampando en Mará, y el agua amarga que encontró allí fue milagrosamente transformada en agua dulce y fresca, apta para ser bebida, a través del madero que Moshé arrojó al manantial por orden de Di-s. Este milagro enseñó al pueblo judío que la amargura y la dulzura [y todo lo existente en este mundo] no es sino el resultado de la palabra de Di-s. Y Aquél que hizo que lo dulce fuera dulce, también puede hacer que lo amargo sea dulce.
Ver este suceso en la traducción de la Torá en la web http://www.tora.org.ar/sitetora/pagina.asp?id=189


Festividades en Iyar

* El Templo del Rey Salomón (reconstrucción).Yom Hazikarón, el día de duelo nacional por los caídos - 4 de Iyar, fecha establecida por ley de la Knéset del año 1963, inmediatamente antes del día de la Independencia, para resaltar el dolor por los caídos y el sacrificio realizado para conseguir y mantener la independencia del Estado de Israel.

* Yom Ha'atzmaut, el día de la Independencia de Israel - 5 de Iyar, en que se festeja el aniversario de la declaración de la independencia, el día 5 de Iyar de 5708 (14 de mayo de 1948), el mismo día en que se retiraron de Palestina las tropas británicas, poniendo así fin al Mandato británico de 26 años (1922 - 1948). Tanto el Yom HaZikarón como el Yom Ha'Atsma'ut, pueden adelantarse uno o dos días, o postergarse un día, para evitar que alguno de ellos coincida con el Shabat.

* Pesaj Sheni (el Segundo Pesaj) se celebra el 14 de Iyar, un mes después de la víspera de Pesaj. La Tora relata que, en el primer año, luego del Éxodo, cuando el pueblo judío se estaba preparando para traer el sacrificio de Pesaj:Había (ciertos) hombres que estaban impuros porque (habían tomado contacto con) cadáveres humanos y no podían traer la ofrenda de Pesaj ese día.

* Lag Ba'Ómer, el día número 33 en la cuenta del Ómer (Sefirat Ha'omer) - 18 de Iyar, que conmemora la victoria de la Rebelión de Bar Kojba sobre los romanos, el 18 de Iyar del año 3893 (133 del calendario gregoriano).

* Yom Yerushalayim, el día de la reunificación de Jerusalén - 28 de Iyar, en recordación a la reunificación de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días, el día 28 de Iyar de 5727 (7 de junio de 1967).

domingo, 11 de abril de 2010

Yom HaShoah (27 Nisan 5770 / 11 Abril 2010) יום השואה


(Hebreo: יום השואה yom hash-sho’āh), o “Día del recuerdo del Holocausto”; sucede en el día 27 de Nisán del Calendario hebreo. Este día es recordado anualmente como día en memoria de las víctimas del Holocausto, siendo conmemoración oficial en Israel.

Originalmente, el día propuesto para esta conmemoración fue el día 15 de Nisán, aniversario de la revuelta del Gueto de Varsovia (19 de abril de 1943), pero esta propuesta fue rechazada por causa de coincidir con el primer día de Pésaj. El día 27 fue escogido por ser ocho días antes de la conmemoración de Yom Ha’atzmaut, Día de la Independencia de Israel. El Yom HaShoah fue establecido en 1959 como ley en Israel y aprobado por David Ben-Gurión y Yitzhak Ben-Zvi.

A las 10:00 horas del Yom HaShoah, las sirenas aéreas suenan durante dos minutos. Los vehículos de transporte público paran por este período de tiempo y las personas permanecen en silencio. Durante el Yom HaShoah, establecimentos públicos cierran y todas las banderas quedan a media asta.


Recuerda lo que te hizo Amalek

Iom Hashoá nos trae nuevamente al recuerdo lo que sucedió a nuestro pueblo hace apenas unas décadas, en nuestro propio siglo, cuando se encuentran entre nosotros algunos de los testigos oculares que presenciaron el terror y el espanto de lo peor que puede imaginar la mente humana. Aun el mero hecho de mirar las imágenes de las fotografías del holocausto nos hace estremecer, con lo cual uno apenas puede llegar a concebir los sentimientos de quienes les tocó vivir bajo aquellas terribles circunstancias.
Tanto ya se dijo, tanto ya se escribió. Muchos son los que quieren transmitir su dolor a la próxima generación para que lo ocurrido no pase al olvido colectivo como han sucedido con tantas otras masacres de la historia judía. Al mismo tiempo, uno no quiere y quizás no deba ser reiterativo en cosas que pueden crear una visión triste de la existencia judía. Esta visión puede tener el efecto contrario al deseado y puede llegar a crear desesperanza y desesperación en los corazones de los judíos. Sin embargo, tenemos la obligación de enmarcar a tan terrible acontecimiento dentro de las reglas de nuestra Emuná para que tampoco quede una percepción errónea a partir de la interpretación de lo sucedido.
Creo oportuno formularnos una pregunta: ¿Cuándo comenzó el holocausto? ¿Fue con el comienzo de la guerra? ¿O fue antes, con la asunción de Hitler? ¿O fue, desde que Julius Streicher publicó el diario "Der Stuermer"? Y... ¿Cuándo terminó (si es que terminó)? ¿Cuándo se acabó la guerra? ¿Cuándo se juzgó a los nazis en Nuremberg? ¿O con el juicio de Eichman?
Por un lado, podemos decir que las tristes y amargas secuelas del holocausto se sienten hasta el día de hoy en los sobrevivientes, como también la vida de sus hijos y nietos.
Pero, por otro lado, y este es la ramificación más grave, las consecuencias y los efectos de la lucha representada por los nazis sin duda que no se ha acabado. Si, lamentablemente, hemos perdido 6.000.000 de almas judías durante el holocausto, desde entonces, hemos perdido (o estamos en el proceso de perder) muchas almas más por la ignorancia del judaísmo y por la consecuente influencia del entorno sobre los judíos que quedaron.
Lo que debemos transmitir entonces, es cuál fue la intención verdadera de Hitler, si es que no le queremos ayudar en su intento luego de su muerte.
Para ello, quizás leamos el título de este artículo. Amalek. ¿Quién fue y por qué la Torá nos ordena recordar lo que nos hizo al salir de Egipto? ¿Acaso no hubo otros antisemitas y persecutores en nuestra larga historia? ¿Por qué D"s mismo le declara la guerra a Amalek "de generación en generación"?
Leamos un poco más acerca del contexto en que ocurrió la batalla con Amalek. Amalek no era vecino de la ruta por la cual atravesaba Israel en su salida de Egipto. Amalek vino desde otro lugar para guerrear contra Israel. ¿Por qué? ¿Acaso se sentía afectado o en riesgo? No. A Amalek le molestaba lo que representaba Israel. El coraje que había demostrado los días previos a la salida de Egipto al traer el Korbán Pesaj públicamente y la protección que recibieron por parte de D"s. Amalek estaba molesto que Israel entrara a las pocas semanas en su convenio con D"s al declarar ante el Monte Sinaí su predisposición a aceptar incondicionalmente toda la Torá. Todo esto iba en contra de la tradición de Amalek, para quien este mundo sería regido siempre por la ley del más fuerte y que las especies de subhumanos o más débiles desaparecerían como en su teoría ocurría en el resto del mundo animal por selección natural. ¿Acaso no lo había bendecido el abuelo que "al jarbejá tijié - que se regiría por la espada"?
En este sentido, no estaríamos muy errados en afirmar que Hitler no odiaba únicamente a los judíos sino, aun más, a lo que ellos representan: el judaísmo en si. Su intención no fue matar a 6.000.000 de judíos, sino erradicar y eliminar totalmente la noción del judaísmo del curso de la historia. A tal fin, estuvo organizando en Praga, un museo en el cual se expondrían para las futuras generaciones lo que habían sido los judíos una vez que éstos dejaran de existir. Hitler no podía aceptar las leyes de la conciencia que se expresan en la Torá y del desenlace histórico en el que los judíos manifestamos con certeza que al final prevalecerá la bondad en el mundo por encima de la fuerza. La batalla en contra de los judíos fue una guerra psicológica para hacerles perder sus rasgos humanos en medio de situaciones en las cuales era muy difícil mantener dignidad por el hambre, el miedo, la incertidumbre, etc. Hitler logró matar a muchos judíos, pero no consiguió destruir el espíritu de ellos. Prueba de ello, es que tantos volvieron a reconstruir sus vidas personales y sus comunidades allí adonde la Providencia los condujo.
D"s le declara la guerra a Amalek, porque su intención era romper el vínculo de Israel con D"s y, por consiguiente, demorar el reconocimiento universal de la ley Di-vina en el mundo. "Asher korjá baderej- intentó enfriarte en el rumbo", quería evitar que prevaleciera la ética de la Torá. Las teorías de Amalek con las enseñanzas de la Torá son mutuamente excluyentes.
¿Cuándo comenzó el holocausto? Muchos años antes de Hitler. ¿Cuándo terminó? Quién sabe si realmente terminó. Cada judío que no se avergüenza al declarar su origen y mantiene la ley de la Torá abiertamente, está ayudando a combatir a Amalek. A su vez, en el rezo del "Alenu" con el cual culminamos las plegarias de la mañana, tarde y noche, rogamos a D"s que se acerque el día en que toda la humanidad se someta a la Autoridad Di-vina.
El R. Mijael Ber Weismamdel sz"l, perdió a toda su familia, incluyendo a todos sus hijos, en Auschwitz. Luego de la guerra, se estableció en EE.UU., fundó una nueva Ieshivá en Mount Kisko y volvió a formar una familia. En el Brit Milá de su quinto hijo, expresó lo siguiente ante los presentes: "Ustedes saben que yo tuve ya cinco hijos previamente y que todos murieron ´Al Kidush HaShem´ (santificando el Nombre Di-vino). Mi deseo es, como decimos en la Kedushá diaria: ´Nekadesh et Shimjá baOlam´ que santifiquemos nosotros, los que afortunadamente estamos vivos, los sobrevivientes - Tu Sagrado Nombre, en este mundo en que nos toca vivir, ´keshem shemakdishim otó bishmé marom´ tal como lo santifican aquellos que debieron dar sus vidas ´al kidush haShem´. Que nuestras acciones sean dignas de ser consideradas una santificación del nombre de D"s".
La batalla en contra de Amalek no se acabó. Desde nuestro lado, no se trata de una contienda violenta, sino de una resistencia pacífica en la cual insistimos en sumarnos a nuestros antepasados a quienes ninguna adversidad les impidió mostrarse como judíos. Este es el mayor homenaje a las víctimas del holocausto. Amalek, algún día, esperemos pronto, caerá.

Los textos fueron escritos por el Rab Daniel Oppenheimer

viernes, 9 de abril de 2010

Parashá Shavua: Sheminí (Octavo). Shabat 26 de Nisan 5770 (10 de Abril 2010)

Temas de la Parashá
(Levítico) 9:1 - 11:47

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (9:1-16): Algunos de los sacrificios ofrecidos cuando se inauguró el Mishkán (Santuario).

Segunda aliá (9:17-23): Otros de los servicios realizados al inaugurarse el Mishkán.

Tercera aliá (9:24 - 10:11): El fuego Divino. La muerte de Nadav y Avihú. La prohibición de servir a D'os estando ebrios.

Cuarta aliá (10:12-15): La finalización del servicio de la inauguración.

Quinta aliá (10:16-20): La reprimenda de Moshé y la aceptación de la respuesta de Aharón.

Sexta aliá (11:1-32): Algunas leyes referidas a los alimentos y a las impurezas.

Séptima aliá (11:33-47): Otras leyes referidas al cuidado de las leyes alimentarias.




Comentario de la Parashá

La parashá de esta semana, nos enseña cómo debemos enfrentarnos a los momentos difíciles de la vida. En ella, la Torá nos relata acerca del fallecimiento de dos de los cuatro hijos de Aharón, el sacerdote: Nadav y Avihú.

Después de este triste episodio - cuya profundidad es grande - vemos cómo Moshé reconfortó a su hermano, y la reacción de Aharón ante todo eso:

"Le dijo Moshé a Aharón: Eso es lo que había hablado D'os diciendo: A través de los cercanos a Mí seré santificado y delante de todo el pueblo seré honrado. Y se calló Aharón" (10:3).

La Torá nos dice que Aharón simplemente se calló. Nosotros no sabemos lo que pasaba por su cabeza en ese momento tan duro, pero el comentarista Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki 1040 - 1105) nos da una pista, basado en el midrash Vaikrá Rabá (12:2):

"Recibió recompensa por su silencio, ¿cuál es?, que Su palabra habló sólo con él ya que le fue dicha sólo a él la parashá siguiente".

El midrash nos dice que la recompensa que recibió Aharón por haberse mantenido en silencio, fue que D'os habló solamente con él (y eso es algo muy grande para la persona). El midrash aprendió esto del mismo texto de la Torá ya que al comenzar el próximo tema de nuestra parashá, D'os no se dirigió a Moshé a través del conocido "Habló D'os a Moshé diciendo", sino que dice la Torá allí: "Habló D'os a Aharón diciendo" (10:8), y el midrash entendió que no es casualidad que D'os haya querido hablar "solamente" con Aharón inmediatamente después de este episodio, habiendo tantas oportunidades para hacerlo.

Entonces el midrash comprendió que Aharón no se calló porque no tenía palabras para decir, sino que todo lo contrario. Aharón sabía que lo único que le queda al hombre por hacer cuando le ocurre algo que le trae sufrimiento es recurrir al silencio. No a un silencio que es consecuencia de una falta de palabras para expresar el dolor, sino a un silencio que exprese la aceptación total del veredicto Divino, sin cuestionamientos.

Y esta idea también está insinuada en parashat Beshalaj. Cuando los hijos de Israel salieron de Egipto, en un momento dado, ellos quedaron encerrados entre el ejército de los egipcios por un lado, el desierto por el otro, y el Mar de los Juncos por el otro. En aquel momento ellos tuvieron mucho miedo, sintieron tanta angustia que incluso pensaron rendirse y volver a Egipto para seguir viviendo como esclavos. Sin embargo, Moshé - contestando a sus reproches, les dijo: "Hashem ilajem lajem veatem tajarishún - D'os peleará por ustedes y ustedes mantengan silencio" (14:14).

A pesar de que la intención que tuvo Moshé al decirles esto es clara, una vez leí una interesante interpretación que decía que nosotros también podemos traducir el versículo de otra manera: "Hashem ilajem lajem veatem tajarishún - D'os peleará con ustedes y ustedes mantengan silencio". ¿A qué se refería Moshé al decirles esto a los hijos de Israel?

Ellos pensaban de alguna manera que D'os estaba "peleando" en su contra, ya que ellos habían quedado sin escapatoria. Es por eso que Moshé les dijo a ellos: "Cuando ustedes piensen que D'os está peleando en contra de ustedes, ustedes deben mantener silencio. Ustedes deben saber que eso es sólo vuestra idea y vuestro pensamiento, pero la mejor manera de actuar en esos momentos es callarse la boca y afrontar la situación sin cuestionamientos".

Es por eso que después de la muerte de dos de sus hijos, lo único que hizo Aharón Hacohén fue mantenerse en silencio, como dice la Torá: "Y se calló Aharón" (10:3), recibiendo una gran recompensa por ello.

Kasher... ¿Qué es eso?

Muchas veces nos hemos preguntado sobre el concepto de "kasher": ¿Qué significa exactamente que un alimento es "kasher"? ¿Por qué este sistema es tan dominante en la vida judía? ¿Qué implica y que se desprende de un sistema que aparentemente, desde una perspectiva superficial, parece tan confuso?

La fuente de todas las normas alimenticias del Judaísmo está en nuestra sección semanal de la Torá. La parashat Sheminí, cuyo nombre hace referencia al día octavo de la inauguración del Tabernáculo en el desierto, concentra en si varios temas, siendo uno de ellos, tal vez el más relevante para el futuro del pueblo de Israel, el sistema de leyes que enmarcan las definiciones de los animales comestibles y aquellos cuyo consumo fue prohibido, definición que abarca también a los peces del mar y a las aves del cielo.

La Torá comienza a describir este tema con las siguientes palabras: "Este es el animal que comerán..." (Vaikrá 11,2), nuestros sabios explicaron en el Midrash (Torat Koahnim 2,2): que el pronombre demostrativo "este" enseña que Moshé agarró cada uno de los animales mencionados en el texto y se los mostró directamente a Israel diciéndole "este comerán, este no comerán", lo mismo hizo con respecto a los peces, las aves y los reptiles. Después de presentar las señales de pureza de los animales y de los peces, nos enseña la Torá las aves que están prohibidas de consumir y las señales de los coleópteros puros, y al terminar la sección encontramos un argumento lacónico para este sistema, también descrito lacónicamente: "Este es el sistema del animal, del ave... para diferenciar entre el puro y el impuro..." (Vaikrá 11,47). El mensaje parece simple, aunque guarda en si una profunda sabiduría: "para diferenciar", y el contenido de esta diferenciación también parece hacer referencia a conceptos que toda persona debería dominar "entre el puro y el impuro". Aunque nuestra generación ya ha perdido un poco la sensibilidad para captar en su totalidad el sentido de la separación entre lo puro y lo impuro, muchas son las conductas fijadas por el Judaísmo para retraernos nuevamente a la conciencia de estas realidades, de un sistema de pureza y otro opuesto de impureza, las reglas referentes a la alimentación son uno de los marcos dentro del cual volvemos a encontrarnos con estas energías básicas de la realidad.

Israel se encuentran espiritualmente conectados con el Creador del mundo, El es la fuente de la vida y dispuso que su pueblo se conecten con El a través de un sistema que sea apropiado para la vida, para la vida espiritual. Si bien todo lo que Hashem creó en su mundo tiene una finalidad en lo espiritual, hay niveles de acercamiento al Creador y hay niveles de vida espiritual; el pueblo de Israel se eleva a través de los preceptos a un nivel de conexión con la fuente de la vida según las capacidades y potencialidades que son parte de su propia esencia, la pureza es el instrumento que nos ayuda a conectarnos con este mundo espiritual y la diferenciación entre este mundo espiritual y aquello que no es tal, es el marco que nos marcará el ritmo de nuestra elevación como personas cada vez más espirituales.

Nuestros maestros nos enseñan con una parábola el valor interno que posee la pureza como instrumento (medicina) de crecimiento personal para Israel: "Es una parábola que se asemeja a lo siguiente – a un médico que entró a visitar a dos enfermos, vio a uno de ellos que estaba en peligro, le dijo entonces a los miembros de su familia: "denle de comer todo alimento que pida"; vio a otro que en el futuro podría sanarse, les dijo a los miembros de su familia: "este alimento puede comer y este no". Le preguntaron entonces al médico, el motivo de sus recomendaciones, por qué a uno le prohíbe ciertos alimentos y a otro le permite comer de todo... Les respondió que el primero que vio en el futuro morirá, mientras que el otro vivirá" (Midrash Tanjuma Vaikrá, Sheminí, cap. 6). Podemos desprender de este relato que el método que se encuentra dentro de las normas alimenticias que nos prescribe la Torá una medicina para la vida, un instrumento para construir una personalidad que tienda siempre a crecer espiritualmente.

Encontramos en la parashá las siguientes señales de pureza, es decir los elementos que construyen este sistema:

En los animales: el animal debe tener la pezuña hendida, o sea su pezuña debe estar partida por completo, "separada de arriba abajo" (Rashí, Vaikrá 11,2-3); el otro signo de pureza es el hecho que deben ser rumiantes, los animales rumiantes tienen varios estómagos que le permiten traer nuevamente el alimento para masticarlo otra vez. Por lo tanto, todo animal, tanto doméstico como salvaje, que tenga ambas señales estará permitido de comer, mientras que los demás que no las posean serán "impuros".

Para completar la imagen de lo "kasher", encontramos, como ya mencionamos que tal diferencia de puro e impuro se encuentra también en los peces. Entre ellos están permitidos de comer solamente aquellos que posean aletas y escamas. Mientras que en las aves no fueron mencionados señales de pureza, en vez de esto menciona la Torá sobre veinte aves impuras, nuestros sabios han encontrado un denominador común entre las aves mencionadas: son aves de rapiña, que se alimentas generalmente de carroña. Entre los coleópteros hay ciertas especies de langostas que poseen señales de pureza que permite su consumo, relacionados con sus patas y las alas que poseen.

Estos son los detalles técnicos de los animales puros e impuros siendo estos detalles los que fijan las normas de los alimentos que pueden ser comidos en tanto provengan de animales puros, mientras que de los animales impuros toda su producción será considerada bajo prohibición.

Junto con el motivo de elevación espiritual, que enmarca la personalidad de Israel bajo un prisma de pureza, cuyo instrumento comienza a partir de lo que se consume, se desprende un elemento adicional en las conductas alimenticias del pueblo. El "kasher" es sin lugar a dudas una señal de identidad nacional, de una manera tajante por medio de sus normas se marca una diferencia clara entre el mundo del Judaísmo y el mundo externo. A través de este sistema se impide que tanto judíos como aquellos que no lo son se sienten juntos en banquetes asimilatorios, haciendo una especial remembranza del pasado en Egipto: "Porque Yo, El Eterno, que te he hecho subir de la tierra de Egipto para ser para ustedes Dios, por lo tanto serán santos... y deberán diferenciar entre lo puro y lo impuro..." (Vaikrá 11, 41-47). Es decir, debido a que Israel es santo, separado, se le ha entregado un sistema de alimentos que tiene como consecuencia además una identidad como nación una separación de elementos morales extraños a la esencia del pueblo de Israel.

Sobre la base de ambos principios, uno de acercamiento al Creador por medio de las normas de la pureza y otra que define el carácter nacional del pueblo. Podemos comentar una idea que surge como síntesis de todo este tema, así Rav Shimshon Rafael Hirsh nos enseña que el hombre, el ser humano en general tiene palabras e ideas en abundancia. Teorías, frases sobre la justicia, ideales y valores llenan su espíritu, no obstante su cuerpo y sus sentidos no siempre colaboran. Estos últimos suelen escuchar a otras leyes, y a otros valores. Por lo tanto, muchas veces el ser humano suele perder la confianza en las ideas trascendentales, y siente una cierta distancia cínica de ellas, como hombre sabe que es más que un animal, pero en el momento de la acción no siempre vemos muchas diferencias. Al parecer el proceso material y "humano" controla las conductas y produce una separación entre el espíritu y el cuerpo, entre el ideal y la realización.

"¡Fija tus ideales trascendentales en el sistema de tu cuerpo!, ¡Junta los extremos del cuerpo y el espíritu! Debemos tomar las acciones provenientes de los sentidos y elevarlas de nivel, así no será nuestra comida solamente un proceso corporal, sino que habrá en ella un acto moral; si logramos escoger nuestro alimento no solo a partir de necesidades materiales, sino que lo enmarcamos en una dimensión espiritual, habremos conseguido formarnos bajo una salud más espiritual y moral que física". (Rav Hirsh a la parashá).

La síntesis: control de la voluntad espiritual en su dimensión ética sobre el sistema físico, esta es la definición de "kasher".

http://judaismohoy.com/

Musar (II)

No desprecies a hombre alguno y no consideres nada como imposible. Porque no hay hombre que no tenga su hora, y nada que no tenga su lugar. (Pirké Abot 4:3)

No hay riqueza como el estar contento con lo que uno tiene; no hay sabiduría como el buen comportamiento, no hay piedad como la reverencia a D-os y no hay atracción como la de una personalidad calmada.

La pereza cierra las Puertas del Cielo. La Tefilá (Plegaria) abre las puertas cerradas. La alegría, con su fuerza, rompe las murallas. (Rabí Israel Báal Shem Tob)

El tipo de alegría que es una mitsvá, es la alegría que tu compartes con los menos afortunados tales como los huérfanos, las viudas, aquellos que no tienen familia y la gente pobre. Pero sin embargo si alguien cierra sus puertas y solamente utiliza lo que tiene para sí y para su familia inmediata, sin ayudar a los pobres y desafortunados, su alegría no es la alegría de una mitsvá, sino la alegría de satisfacer el estómago. Tal alegría es un exponente de vergüenza. (Rambam: Hiljot Yom Tov, 6:18)

"El que cerrare sus oídos al clamor del menesteroso, también un día clamará y nadie le responderá" (Mishle 21, 13).

No creas que reconocer la verdad es desvalorizarse. Es de humanos equivocarse. Lo peor que puede pasarte es no saber reconocer el error y persistir en una actitud necia de defender lo indefendible con tal de no dar un paso atrás. Generalmente, cuando somos incapaces de reconocer algo, buscamos una razón creíble para no tener que afrontar la verdad. ¡Cuidado! Con mentiras se puede llegar lejos, pero no se puede volver. No hagas cosas por las que más tarde tengas que mentir. Una mentira va pisándole los talones a la otra.

No temas reconocer tus faltas; eso no disminuirá el valor de tu persona. No consideres que reconocer tus faltas es una debilidad; es una expresión de honestidad intelectual. No aceptar las cosas inevitables es la principal fuente de frustración e infelicidad. Sé honesto en lo que quieras decir y exprésalo en forma auténtica y sincera.

“Todos los días de su vida la persona debe esforzarse y corregirse para tener el mérito de traer el Mashíaj”. Rabi Shlomo Hakoen de Rodomsk

miércoles, 7 de abril de 2010

Mashiaj ¿Qué es?


Cuando nosotros, los judíos, abordamos el tema del Mashíaj (Mesías), a menudo tenemos un cuadro muy confuso en nuestras mentes. Pensamos en algún tipo de figura angelical que es mitad divina y mitad humana o, tal vez, tenemos la audacia de pensar que nosotros, los judíos, no creemos en el Mashíaj (Mesías) en absoluto. Esta situación se produce porque la mayoría de nosotros recibe este cuadro del Mashíaj de fuentes no judías. Por consiguiente, estamos muy confundidos respecto a cuál es el punto de vista judío con respecto a este asunto. Conviene destacar que el punto de vista judío en relación con el Mashíaj es en verdad, bastante simple y concreto. Por tanto, tomando en cuenta lo anterior, comencemos nuestra discusión...

En nuestra tradición judía, creemos firmemente en el concepto del Mashíaj, el cual de hecho constituye uno de los pilares de nuestra religión. Para demostrarse cuan firmemente creemos en el concepto del Mashíaj citemos a Maimónides, Rabbi Moshé Ben Maimón (Rambam).

"Cualquiera que no crea en ésto (el concepto de Mashíaj) o que no espere con gran alborozo la llegada del Mashíaj, no sólo está negando las profecías de todos nuestros profetas, sino que está negando, asimismo, la Torá completa." (Hiljot Melajim, Cap. II, Halajá Aleph).

El Rambam está diciendo que, aun cuando un judío observe el Shabat, coma alimento kasher, vaya a la sinagoga todos los días y cumpla con las leyes del Mikvé, niega la Torá completa si no cree en la llegada del Mashíaj.

Esto nos conduce a una pregunta obvia. ¿Por qué el concepto del Mashíaj es tan importante para la fe judía? ¿No podemos ser buenos judíos sin creer en un concepto mesiánico?

Para empezar a comprender la importancia del Mashíaj, comenzaremos con una introducción. Muchas de las ideas de esta sección están contenidas en -"Dérej Hashem" -Rabino Moshé Jaim Luzatto. Parte I, Capítulos 1 - 2.

Nosotros, los judíos, creemos que nuestro creador es muy bondadoso y, en efecto, El representa el epítome de la bondad. Esta confianza en un D's pleno de bondad constituye uno de los pilares de la fe judía y ayuda a explicar muchos aspectos del judaísmo. No todas las religiones del mundo creen en un D-o s bondadoso y misericordioso como lo hacemos nosotros, y este principio es parte muy central del judaísmo.

Empero, el problema surge cuando miramos a nuestro alrededor puesto que es muy difícil ver toda la bondad y misericordia de nuestro Creador. En nuestro mundo, vemos mucha gente que sufre de diferentes maneras Algunos están enfermos, otros se encuentran mentalmente perturbados y otros sufren de pobreza extrema. Y, para rematar todo, nos enfrentamos con la muerte al término del camino. Ahora bien, ¿cómo podemos los judíos reconciliar la realidad de nuestro mundo, a menudo cruel, con el concepto de un D's bondadoso y misericordioso? ¿Cómo puede ser misericordioso nuestro Creador con todo este sufrimiento que ocurre?

Para los judíos, este interrogante no es una contradicción porque creemos firmemente en el concepto de vida después de la muerte.

Creemos que nuestro mundo posee mucho de bueno y placentero, pero el goce total se logra después que morimos y abandonamos este mundo. La creencia en el Mundo por Venir (vida después de la muerte) también es uno de los pilares del judaísmo.

No obstante, la creencia en el Mashíaj lleva el concepto de un Creador bondadoso y misericordioso a su conclusión definitiva. Como veremos posteriormente en nuestro discurso, en la era mesiánica nuestro mundo físico será transformado en un lugar maravilloso de paz, armonía y tranquilidad. En la era mesiánica, nuestro mundo físico se convertirá en un sitio en el cual todos desearíamos vivir, dando testimonio de la existencia de un D's bondadoso y misericordioso. En la era mesiánica no tendremos que esperar hasta que llegue la muerte para ver la bondad de nuestro Creador puesto que su bondad será patente durante el transcurso de nuestras vidas. Esta es la razón por la cual la creencia en el Mashíaj es parte tan central del judaísmo, puesto que reafirma nuestra creencia en un D-os bondadoso y misericordioso.

¿QUIEN ES EL MASHÍAJ?

En base a nuestro discurso previo inferimos que nosotros, los judíos, ciertamente creemos en el concepto de un Mashíaj y que constituye uno de los pilares de nuestra fe. Pero el asunto es, ¿quién es el Mashíaj, y cómo lo reconocemos? Si fuéramos una agencia de empleos que ofrece un trabajo denominado "Mashíaj", ¿qué tipo de cualidades deberían poseer los solicitantes? El Rambam (Maimónides) explica que el “Curriculum Vitae" del Mashíaj debería ser más o menos así... Tomado de Hiljot Melajim, Capítulo II, Holajot 3 - 4.

1) En primer lugar, sólo es un ser humano. No es semejante a un D-os, ni semidivino ni tampoco hijo de D's. El concepto judío del Mashíaj es que se trata de un ser humano.

2) Debe ser descendiente del Rey David, ser versado en la Torá, cumplir con todas las MItzvot (preceptos) y conseguir que todo el pueblo judío cumpla con todas las Mitzvot de la forma que se explica en nuestra Torá. También debe ser aceptado por todos los grandes rabinos y sabios de la Torá de su generación.

3) Debe reunir a todos los judíos del exilio y traerlos a la Tierra Santa, la tierra de Israel y, entonces, debe reconstruir nuestro Bet Hamikdash (Templo Sagrado) en Jerusalén.

Observando los '”requerimientos" básicos necesarios para ser el Mashíaj, vemos que este hombre enfrenta una tarea verdaderamente formidable. Debe lograr que el pueblo judío se encamine por la senda de la Torá y, asimismo traer a todos los judíos a la Tierra Santa. También es evidente que, de acuerdo a las normas judías, el Mashíaj nunca ha venido. Muchos no judíos han aparecido y han sostenido ser el Mashíaj, pero no han cumplido, en modo alguno, con el criterio que hemos establecido aquí. Por esta razón nosotros, los judíos, esperamos pacientemente la llegada del Mashíaj (que ojalá, llegue prestamente en nuestros días) imbuido de un conocimiento que no haya sido encontrado aún en la historia de la humanidad. Empero, creemos firmemente que aparecerá en el futuro y que realizará todas las cosas que se esperan de él.

¿COMO SERA LA VIDA EN LA ERA MESIÁNICA?

Nosotros, los judíos, también estamos bastante confundidos con respecto a la naturaleza de la era mesiánica. A menudo nos formamos un cuadro mental totalmente erróneo. Vemos gente flotando en el espacio como ángeles o terribles guerras masivas acompañadas de destrucción. La razón por la cual pensamos de esta manera es que, nuevamente, hemos recibido nuestra información de fuentes no judías. Aquí, otra vez, la tradición judía explica nuestro punto de vista de manera claramente definido. Continuamos nuestra explicación en base a las palabras del RAMBAM (Leyes de Reyes, Capítulo 12).

En la era mesiánica, el mundo seguirá su curso normal, excepto que el pueblo judío se verá libre de la persecución extranjera. Las naciones gentiles reconocerán la religión verdadera y no saquearán ni destruirán. Ellos, conjuntamente con el pueblo judío, obtendrán una vida cómoda y relativamente fácil y tendrán bastante tiempo para ocuparse del estudio de la Torá. En esa era no habrá hambre ni guerra, tampoco celos ni lucha. Abundarán las bendiciones y las comodidades estarán al alcance de todos. La única preocupación de todo el mundo será conocer a D-s. Por tanto, el pueblo judío alcanzará la sabiduría máxima. Sabrá acerca de las cosas que ahora están escondidas a la comprensión de su Creador hasta la capacidad máxima posible para la mente humana, como está escrito:

"Porque la tierra estará plena del conocimiento de D-os, así como las aguas cubren el mar". (Isaías 11:9).

De la descripción hecha por el Rambam de la era mesiánica pedemos deducir que el mundo será maravilloso pero continuará siendo un mundo físico como lo es hoy. El potencial para el crecimiento espiritual será mucho mayor en los tiempos mesiánicos de !o que es nuestra situación actual, y la gente aprovechará este cambio con avidez. Nosotros, los judíos, seremos reunidos en nuestra Tierra Santa y estaremos libres de la opresión ejercida por los pueblos gentiles. Ciertamente es una situación que bien vale la pena anticipar con gran alborozo.

¿COMO VENDRÁ EL MASHÍAJ?

Con respecto a cómo vendrá el Mashíaj, el punto de vista judío no establece algo definido. En efecto, no estamos seguros de cuál será la serie de eventos que precederán su llegada. Esta ambivalencia e incertidumbre nuevamente es descrita por el RA"MBAM (Hiljot 1Melajim, Capítulo 12, Halajá Bet).

“Y todas estas cosas (cómo vendrá e Mashíaj) nadie sabe cómo serán hasta que ocurran, puesto que se encontraban oculta; aún para nuestros profetas. Del mismo modo, nuestros sabios no tienen una verdadera tradición en relación con estos asuntos".

Lo que el RA"MBAM nos cuenta es que el judaísmo no presenta un cuadro definido de los eventos que van a conducir a la llegada del Mashíaj. Nuestros sabios comentan bastante respecto a esta materia pero, al parecer, su tradición no es demasiado amplia en esta área. Después de esta aclaración, podemos continuar con nuestro discurso...

El gran sabio Rav Saadiá Gaón (que vivió 1060 años atrás) escribió en su obra maestra Emunot Ve-Deot que el Mashíaj puede venir de una de dos maneras. Los “dos caminos" para el Mashíaj son los siguientes:

1) Viene “pronto" debido a nuestras acciones y a la Teshuvá (arrepentimiento o retorno a D-os); o

2) Viene al “final de los días". Esto significa que no merecemos la venida del Mashíaj pero él vendrá de todas maneras.

Obviamente, será mucho mejor si mereciéramos la llegada del Mashíaj debido a nuestras buenas acciones. En ese caso, estaríamos seguros que la transición a la era mesiánica sería agradable y sin tropiezos.

Empero, si nuestra Teshuvá (arrepentimiento) no es completa, debemos esperar hasta que D-os nos redima al “final de los días". Si el Mashíaj llega al “final de los días", el pueblo judío deberá soportar mucho dolor y sufrimiento hasta el grado en que se vea forzado a hacer Teshuvá y, en ese momento, se hará merecedor de las bendiciones de la era mesiánica. Los “dos caminos" hacia el Mashíaj y sus diferentes naturalezas se definen en el siguiente pasaje de nuestros sabios:

El Rabino Eliézer dice, si el pueblo judío hace Teshuvá, entonces será redimido... si no hace Teshuvá, D-o

s le dará un rey cuyos decretos serán tan duros como los de Hamán (que fue un malvado ministro del rey persa que emitió terribles decretos contra el pueblo judío) con lo que reflexionarán y mejorarán sus caminos (Entonces, serán redimidos). (Sanhedrín 97b).

Como podemos ver, el “primer camino" para el Mashíaj es el camino que esperamos recorrer y que resulta mucho más atractivo que el segundo,

Después de todo este discurso, espero que los conceptos del Mashíaj y de la era mesiánica nos sean un poco más claros. Al reforzar nuestra creencia en el Mashíaj, reafirmamos nuestra creencia en la naturaleza bondadosa y misericordiosa de nuestro Creador.

La creencia en el advenimiento del Mashíaj también cumple una segunda función, muy importante. Nos ayuda o fortalecernos en el cumplimiento de los preceptos de la Torá. Todos deseamos que el Mashiaj llegue pronto para que podamos beneficiarnos con las bondades de la era mesiánica. No obstante, si deseamos que el Mashíaj llegue pronto, debemos conseguirlo mediante el cumplimiento de las MItzvot prescritas en la Torá. Todos nosotros podemos mejorar nuestra observancia de la Torá, sin considerar el nivel en que podamos encontrarnos en el presente. Todos podemos encontrar el tiempo para ir a la sinagoga, aprender respecto a lo alimentación kasher, o asistir a clases generales a fin de aprender todo lo relativo al judaísmo. Este es el segundo beneficio que viene con el concepto mesiánico, vale decir, el fortalecimiento de la observancia de la Torá.

Lo que queda igualmente claro, acabando nuestro discurso acerca del Mashíaj, es que muchas de nuestras creencias son fuertemente influenciadas por fuentes no judías.

A menudo, la gente critica los puntos de vista judíos en relación con ciertos temas vigentes pero, en verdad, ni siquiera saben cuál es el punto de vista judío. Esta es la razón por la cual hemos incluido en nuestro sitio artículos relativos a temas contemporáneos tales como el Amor y el Matrimonio, Torá y Ciencia, y este artículo relativo al Mashíaj. Deseamos que la gente comience a ver que existe un punto de vista judío respecto a materias contingentes y que, en la mayoría de los casos, dicho punto de vista es bastante lógico y hermoso.


domingo, 4 de abril de 2010

SHEVII SHEL PESAJ


Siete días después de la salida de Egipto, el pueblo judío, milagrosamente, cruzó el Iam Suf, mientras éste les abría paso separando sus aguas y dejando un cruce de tierra seca y firme.

En el día en que hoy festejamos Shevií shel Pesaj -séptimo día de Pesaj- había recién transcurrido una semana desde que el pueblo judío abandonara la tierra de Egipto.

Los judíos, esclavos liberados tras 210 años de duro cautiverio, salían hacia la libertad merced al poderoso brazo Divino, después de una sucesión de hechos que hasta para el pagano egipcio fueron una demostración de la existencia de un Di-s superior, invisible.

Los judíos avanzaban con “mano alta”, se acercaban al Iam Suf y los ejércitos faraónicos los perseguían de cerca.

Llegaron hasta el mar y éste les cortaba el paso.

Las circunstancias eran extremadamente complejas. Por un lado, hacia atrás estaba Egipto. Hacia los costados el único horizonte era el desierto. Y hacia adelante, el Mar con sus turbulentas aguas.

Fue entonces cuando se produjo el gran milagro.

Las aguas se separaron, dejando pasar a los judíos.

Cuando sus perseguidores se hicieron a la Mar tras ellos, las aguas se cerraron, tragando al ejército egipcio

EL AGUA SE SECÓ COMPLETAMENTE

En la Hagadá de Pesaj alabamos a Di-s por los milagros que nos realizó en la salida de Egipto. Entre las alabanzas decimos: “Cuántos niveles de favor nos ha concedido el Omnipresente”. Una de ellas dice: “Si hubiera partido el mar para nosotros y no nos hubiera hecho pasar por él en seco -Daieinu- hubiera sido suficiente!”. Nos explica sobre esto el Abudraham, que aquí agradecemos a Di-s haber cruzado el mar por un camino totalmente seco, sin haber siquiera residuos de agua y barro. Sin duda hubiera sido suficiente partir para nosotros el mar, aunque hubiera quedado allí algo de lodo.

Se plantea el interrogante: ¿Acaso este tipo de favor fue tan importante como para nombrarlo entre estas alabanzas, que incluyen la partición del mar, la entrega de la Torá, la entrada a la Tierra de Israel o la construcción del Beit Hamikdash? ¿Qué hay de extraordinario en que Di-s nos haya evitado pisar el barro?

DESPUÉS DE LA PLEGARIA

Esto se comprenderá de acuerdo al significado místico de Kriat Iam Suf, la partición del mar. Una de las diferencia entre el mar y sequedad consiste en que en la superficie todo está revelado y al descubierto, mientras que el mar cubre y oculta lo que hay dentro de él.

“Mar” en un sentido más amplio representa a los “mundos supremos espirituales”que permanecen ocultos ante nuestros ojos y captación. Y esa es la esencia mística de la partición del mar: se rompió el ocultamiento y quedaron al descubierto los mundos superiores. Por eso todos mostraron con el dedo y proclamaron “Este es mi Di-s” y lo que vio una esclava de Divinidad en el cruce del mar no lo vio siquiera Ezequiel, el grande entre los profetas.

También en el servicio a Di-s del hombre, existe el proceso de Kriat Iam Suf. Cuando reza, la persona se encuentra en un estado de subordinación y nulidad frente a Di-s. La Luz Divina brilla en su alma. Pero luego, cuando se dedica a los asuntos mundanos, este sentimiento queda oculto y gana espacio el ego. Es necesaria entonces “la partición del mar”- que la Verdad Divina que esta oculta en su fuero interior irradie en su persona a lo largo de todo el día

LA FUERZA FUE ENTREGADA

En esto consiste la alabanza a Di-s de “nos hizo cruzar por el mar en lo seco” y no quedo nada de barro y lodo. La permanencia del lodo implica que queda aún un poco de agua; que tapa sobre el fuero interior. Es decir, queda un “ocultamiento”. Aunque sea que se trata de una medida mínima, pues en su mayoría logramos que nuestra Divinidad interior nos ilumine también en “lo seco”- lo mundano y terrenal. En lo que hace a nuestra conducta brille la Luz Divina durante todo el día, solo que en lo que hace a nuestros sentimientos internos puede perdurar el ego frente a Di-s.

Este es el gran favor que Hashem nos hizo partiendo el mar sin que quede nada de lodo. Nos dio la fuerza de anular totalmente el mal interior. En la revelación Divina que tuvo lugar durante Kriat Iam Suf nos prodigó de fuerza -para todas las generaciones- para lograr una conciencia plena de “coloco frente a mí a Di-s siempre” de manera tal que todos los aspectos de nuestra vida terrenal se vean como nulos frente a la presencia de Di-s. (Likutei Sijot, tomo 3, Pág. 1016).


YO CREO... YO ESPERO!!!

“Usted está esperando algo importante - una carta, un paquete, información para incluir en un reporte, y tiene la certeza que ya debe estar llegando. La fecha tope se está aproximando. Cada persona que pasa por la puerta puede ser el mensajero. El cartero adquiere una nueva importancia. Usted está esperando y esperando”.

¿Le sucedió alguna vez lo antedicho? O quizás recuerde la espera de la nueva heladera en reemplazo de la rota en medio de un clima caluroso... los resultados de un diagnóstico médico... novedades acerca de promociones... despidos... el arribo inminente de un bebé.

Los judíos saben esperar. Uno de los trece principios fundamentales de la fe Judía como los formula Maimónides dice: “Yo creo con fe completa en la venida del Mashíaj, y aunque pueda demorarse, de todas maneras, lo espero cada día”.

Esta es sólo una “hermosa creencia”- según nuestra generación de Judíos. La mayoría - al menos intelectual - tiene más fe en una guerra nuclear global, sin sobrevivientes, que la que tienen en la era Mesiánica. Mas en realidad esta creencia en el Mashíaj ha permanecido con nosotros por milenios.

Cada día, deberíamos estar esperando el arribo del Mashíaj, más de lo que impacientemente aguardamos algún ítem o evento. Pero, ¿por qué no lo hacemos?

Shh..., existe aquí un secreto. Muchos de nosotros, antes de haber escuchado o leído que los judíos creen “con completa fe en la venida del Mashíaj”, conocíamos perfectamente sobre culturas y creencias no judías.

Tanto lo hemos asimilado que, cuando finalmente estudiamos sobre el Mashíaj, el Mundo por Venir, La resurrección de los muertos - desde un auténtico punto de vista judío - ya están arraigadas en nuestras mentes términos y conceptos erróneos y foráneos. Por eso el concepto de una nueva era, no sectarista, o un ultimátum de guerra para destruir el planeta parecen ser más reales que “una época de paz en el mundo y completo desarme, cuando cada uno creerá en Di-s, cuando el lobo vivirá con el cordero”.

Entonces, ¿cuál es la solución?.¿Cómo empezar a creer en el Mashíaj, y esperar ansiosamente su llegada cada día?
Simplemente comenzando: leyendo, discutiendo, pensando, preguntando. Admitiendo tener una cabeza lo suficientemente abierta como para darse cuenta de que el Mashíaj es posible. Nuestros Sabios dijeron que, cuando comenzamos a cumplir una Mitzvá, incluso si al principio nuestras intenciones no son las estrictas, finalmente llegaremos a observarlas correctamente. Esto es aplicable pues, a nuestra fe en la llegada del Mashíaj también. Espérelo YA!!!
SEUDAT MASHIAJ
El octavo día de Pesaj está estrechamente ligado a la venida del Mashíaj. La Haftará -lectura de los Profetas que sucede a la Lectura de la Torá en los días Shabat y Festivos-, ocupada con lo que debería ser la temática central de ella, es (Isaías 10:32), que se halla repleta de alusiones directas y claras a la Era Mesiánica, cuando “el lobo vivirá con el cordero, y el león comerá pasto con el ganado” - fenómenos que según las leyes naturales vigentes son imposibles.
Hace alrededor de doscientos cincuenta años, cuando la llegada del Mashíaj comienza a estar más próxima, el Baal Shem Tov - Fundador del Movimiento Jasídico - enseñó y reveló que en el último día de Pesaj “brilla una luz del Mashíaj” en el mundo. Por ello también instauró una costumbre que enfatizaba la relación especial del último día de Pesaj y Mashíaj.
El último día de Pesaj, por la tarde, hizo una comida adicional y la llamó “Seudat Mashíaj” - la comida del Mashíaj.
“Entre los trece principios de la Fe Judía - ordenados por Maimónides - uno de ellos declara: “Creo con fe perfecta en la venida del Mashíaj; y aún si él tardara, cada día espero que venga”.
Si bien aceptamos intelectualmente este principio, para muchos - incluso observantes de los preceptos de la Torá - el tema del Mashíaj perdura aún como algo intangible, algo abstracto. La “comida del Mashíaj” - deja en claro que no se trata de algo teórico sino que es parte concreta de nuestra vida. Comemos una comida en honor al Mashíaj, próximo a llegar.
Existe, además, otra razón por la cual el Baal Shem Tov ligó nuestra concientización del Mashíaj con una comida física.
En la Era Mesiánica, la Divinidad que se encuentra de modo encubierto en el mundo de lo físico - se revelará de un modo abierto y manifiesto, visible a todos, tal cual expresa el versículo: “Se revelará la Gloria de Di-s y toda la carne conjuntamente verá que es la boca de Di-s la que habló”.
El Jasidismo explica que los preparativos para una revelación deben ser paralelos y en idéntico espíritu a la revelación a la que se pretende llegar.
Por todo ello es de suma importancia tratar que la mayor cantidad de gente se sume a la costumbre de comer el próximo domingo 15 de Abril por la tarde, último día de Pesaj, una comida que incluya Matzá y se tomen cuatro copas de vino.
Que estos esfuerzos logren la realización de las profecías de la Haftará hasta llegar a que “Brotará una rama del tronco de Ishai... y el espíritu del Señor se posará sobre él” con la venida del Mashíaj, pronto, en nuestros días.


La energía del Omer


En su profecía de exhortación al pueblo, el Profeta Jeremías dice: Tampoco dijeron en su corazón: `Temamos ahora al Señor, nuestro Di-s, que envía la lluvia temprana y la tardía a su debido tiempo, que cuida para nosotros las semanas fijas de la cosecha´. Vuestros pecados han apartado todo ello, y vuestras iniquidades han impedido el bien de vosotros (Jeremías 5:24-25). Aquel que da la lluvia, la temprana y la tardía, también tiene el poder de retenerla. ¿No deberíamos temerle y abstenernos de despertar Su ira? Incluso después de que Di-s saturó los suelos con la lluvia temprana e hizo caer la lluvia tardía sobre los campos llenos de paja y rastrojo, mientras no hayan transcurrido las siete semanas de cosecha entre Pesaj y Shavuot el mundo sigue necesitado de El, Quien cuida para nosotros las semanas fijas de la cosecha de los rocíos previos y los vientos peligrosos, de las fuertes ráfagas y del dañino gusano. ¿No deberíamos temerle y abstenernos de provocarlo?

Durante este período de cosecha de siete semanas el sustento del hombre está en juego, ¿será bendecido con abundancia o maldecido con hambruna? Si tiene méritos, se abren para él los tesoros de la vida, la bendición y la abundancia. Pero si -Di-s libre- carece de ellos, entonces en verdad debe temer que la ira Divina se encienda en este período.

Es en ese momento que contamos los días del Omer, en el período de la cosecha, para que podamos determinar cuántos días han transcurrido sin traer consigo tormento. La persona debe orar para que estos días continúen libres de perturbaciones, que la cosecha del trigo se complete, y que seamos bendecidos con abundancia y sustento para todo el año.

La Torá no hace referencia alguna al hecho de regocijarse en Pesaj, pues en esta Festividad se emite el juicio Divino respecto del éxito de nuestra producción (Ialkut Shimoní, parshat Emor).

Será siete semanas completas (Levítico 23:16) - ¿Cuándo son "completas" [es decir, sin contratiempos ni catástrofes]? Cuando el pueblo de Israel cumple la voluntad de Di-s (Vaikrá Rabá 28).

Dado que éste es un largo período de juicio de cincuenta días, el sentimiento de zozobra que se experimenta en él es inmenso, pues deseamos que transcurra con éxito, sin que se produzcan incidentes o tragedias. Por ello, es esencial mostrar en estos días un comportamiento adecuado hacia nuestros semejantes, procurando la armonía y la paz.

Di-s dijo: "Os trato como príncipes y nobles. Mientras dormís en paz en vuestros lechos, guardo vuestras vidas y bienes. Preparo vuestro sustento para todo el año, para que seáis amables unos con otros, ¡y sin embargo entre vosotros mismos no os tratáis con respeto! ¡Enviaré retorcijones de hambre al mundo en vez de bendiciones, hambruna en lugar de tranquilidad, y muchos de vosotros pereceréis en masa! ¡Por no haber honrado a los vivos, honraréis a los muertos! ¿No es mejor que honréis a los vivos, como lo hago Yo con vosotros? Así vuestros días se colmarán de bien y de bendiciones".

(Extraído de Viviendo con el tiempo, del Rab Eliahu Kitov)

¡¡¡ GRACIAS HASHEM por ...... !!!

Por mis brazos tan perfectos…
¡cuando hay tantos mutilados!

Por mis ojos sanos…
¡cuando hay tantos sin luz!

Por mi voz que canta…
¡cuando tantas enmudecen!

Por mis manos que trabajan…
¡cuando otras necesitan!

Y sobre todo Hashem por…

Por amar…
¡cuando hay tantos que odian!

Por sonreir…
¡cuando hay tantos que lloran!

Por tener un hogar para regresar…
¡cuando hay tanta gente que no tiene a donde ir¡

Por soñar…
¡cuando hay tantos que se revuelven en pesadillas!

Por vivir…
¡cuando hay tantos que mueren antes de nacer!

Gracias Hashem, por tener poco que pedir y mucho que agradecer.

viernes, 2 de abril de 2010

La Lectura Para el Shabat Jol Hamoed Pesaj


En todos los días de fiesta se debe leer la Torá, así como se lee en los diversos sábados del año. La única diferencia es que la lectura de la Torá en los shabatot, sigue el orden de los cinco libros de Moshé subdividiendo cada libro en parashot (secciones semanales), pero en las fiestas esto no es así. Para cada fiesta ha sido designada una lectura especial que no tiene relación con la parashá semanal sino con un tema relacionado con la fiesta.

Es por este motivo que si alguno de los días de la fiesta cae en shabat, en lugar de ser leída la parashá semanal, ésta es reemplazada por una lectura correspondiente a la fiesta llamada: "la lectura de la Torá para el shabat de jol hamoed", postergando la parashá semanal hasta el shabat siguiente.

El Talmud (Meguilá 31a) nos enseña que en el shabat de jol hamoed se debe leer del libro de Shemot (Éxodo) a partir del cap. 33:12 hasta 34:26. Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040-1105), en su comentario al Talmud, nos explica que estos versículos fueron elegidos para la lectura de la Torá de jol hamoed, pues en ellos son recordadas las mitzvot (preceptos) del shabat, de las fiestas de Pésaj, Shavuot y Sucot, y también la mitzvá de jol hamoed.

En esta lectura vemos que después del pecado del becerro de oro, D'os le pide a Moshé Rabenu que prepare dos tablas de piedra para lo que serían las segundas tablas de los Diez Mandamientos, y después le dice que concertará un pacto con el pueblo y que éste debe cuidarse de no transgredir la prohibición de la idolatría. Luego, la Torá advierte sobre el cumplimiento de la fiesta de Pésaj, la mitzvá del rescate del primogénito, la mitzvá del Shabat, la fiesta de Shavuot, la fiesta de Sucot y la mitzvá de los bicurim (traer las primicias del producto del campo al Templo Sagrado de Jerusalem).

Al ver la secuencia de los temas recordados en todos estos versículos, surge una pregunta: ¿qué relación tienen todas las fiestas y las mitzvot referentes a ellas, con el pacto que D'os concertó con Moshé y con la prohibición de la idolatría, para que sean recordadas en un mismo contexto?

Encontramos que el gran comentarista de la Torá Rabí Abraham Ibn Ezrá (1080 - 1164), ya se había referido a esta pregunta diciendo que la Torá relaciona a las fiestas y a aquellas mitzvot que recordamos anteriormente, con el pacto y la idolatría, ya que en general, todas las fiestas son un recuerdo de la salida de Egipto así como esas mitzvot, y es por eso que es una contradicción recordar que D'os nos sacó de la tierra de Egipto - de un país idólatra - y al mismo tiempo servir a otros dioses.

Sin embargo, el comentarista Rabí Jizkiá Ben Rabí Manoaj (Francia, siglo XIII) en su libro "Jizekúni" nos ofrece otra explicación. Él dice que después de la prohibición de la idolatría, la Torá recuerda a las fiestas y a todas estas mitzvot, puesto que todas ellas son una señal de que nosotros somos los servidores del Santo - bendito es Él, pues ellas representan el hecho de que nosotros nos presentamos en las fiestas delante de D'os trayéndole obsequios, así como los súbditos de un rey terrenal acostumbraban presentarse delante de él en determinados días del año para honrarlo, y es por eso, que la Torá puso como condición para la vigencia del pacto entre D'os y el pueblo de Israel, el cumplimiento de estas importantes mitzvot.

De todo esto, podemos ver cuán grande es la coherencia que debe regir nuestros actos (y nuestras palabras, y nuestros pensamientos) para que éstos no se contradigan los unos con los otros. Y por otro lado, también aprendemos que debemos utilizar esa coherencia como base y pilar en las fiestas de Pésaj, Shavuot y Sucot, para intentar acercarnos a nuestro Creador ofreciéndoLe lo mejor de nosotros


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jueves, 1 de abril de 2010

Viviendo cada día: la cuenta del omer


Bendito eres Tú, Señor nuestro Di-s, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha instruido sobre la cuenta del Omer (bendición diaria entre Pascuas y Shavuot).

Entre los muchos milagros del Exodo, no fue el más pequeño la transformación de un pueblo que había estado en esclavitud por centurias, viviendo con una mentalidad esclava, en un pueblo que fue un "reino de sacerdotes y un pueblo sagrado" (Exodo 19:6). ¿Cómo fue lograda esta transformación?
Desde el Exodo de Egipto hasta la revelación en Sinai, transcurrieron siete semanas. Paralelo a eso, nosotros tenemos la mitzvá de contar el Omer desde el día después de la celebración del Exodo hasta el día en el cual celebramos la revelación en Sinai. Por siete semanas nosotros contamos cada día: Hoy es el primer día del Omer, hoy es el segundo día del Omer, etc.
Desarrollar una nación espiritual de entre un grupo de recién emancipados esclavos es una tarea que parece rayar en lo imposible.
Pero es sólo imposible si uno trata de abrazar demasiado, demasiado pronto. Si uno puede trabajar sobre la espiritualidad "un día a la vez", y lograr hoy sólo lo que necesita ser logrado hoy, lo imposible se torna posible.
Como con la generación del Exodo, así es con nosotros. Nosotros debemos dividir el tiempo en segmentos manejables, y vivir un día a la vez.

* * * * *

Sea Tu voluntad que en virtud de mi cuenta del Omer este día, haya una corrección de los defectos que yo he causado, y que sea purificado y santificado por la Santidad de lo alto (Plegaria que sigue a la cuenta del Omer).

Nosotros reconocemos que como humanos tenemos muchas imperfecciones, y que es nuestra responsabilidad mejorar nuestros rasgos de carácter.
Cuando nos damos cuenta cuán lejos estamos del ideal, podemos exclamar: "¡Qué mandamiento!" Podemos estar tan abrumados por la enormidad del desafío de mejorarnos nosotros mismos que podemos desesperar de lograrlo, y simplemente no hacemos nada.
Mientras contamos el Omer un día a la vez, se nos ayuda a darnos cuenta que la tarea no es tan abrumadora como pensábamos. No se nos requiere lograr perfección, y lo que hacemos, podemos hacerlo en entregas diarias. El mejoramiento del carácter puede ser en pequeños trozos, y no necesita ser en montones.
A pesar de que no podemos lograr perfección por nuestro propio esfuerzo, si sinceramente hacemos lo que podemos, todo lo que nosotros podemos, la perfección para la que nos esforzamos nos será concedida como un obsequio de lo alto.

(Rabbi Twersky. Extraido de Viviendo cada día)

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