jueves, 25 de junio de 2009

La energía del mes de Tamuz (II)

La idolatría bíblica

Cuando el hombre contemporáneo lee la Biblia normalmente se sorprende de la cantidad de advertencias acerca de desviaciones idolátricas. Citemos al menos algunos ejemplos al respecto:

· “No reconocerás a los dioses de los otros en Mi presencia. No te harás imagen tallada ni ninguna semejanza de aquello que está arriba en la cielos ni abajo en la tierra ni en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos ni los adorarás, pues Yo soy El Eterno, tu Dios, un Dios celoso...” (Exodo 20: 3-5).

· “Pues mi ángel irá ante ti y te traerá al amorreo, al jeteo, al perizeo, al cananeo, al jiveo y al iebuseo, y yo los aniquilaré. No os postréis ante sus dioses, ni los adoréis, ni actuéis de acuerdo con sus prácticas; más bien, los destruiréis y haréis polvo sus pilares. Adoraréis a El Eterno, vuestro Dios, y El bendecirá vuestro pan y vuestra agua, y quitará la enfermedad de entre vosotros” (Exodo 23: 23-25).

· “No os haréis ídolos, y no erigiréis para vosotros estatuas ni columnas, y en vuestra tierra no emplazaréis un entarimado de piedras, para postraros, pues Yo soy El Eterno, vuestro Dios. (Levítico 26:1).

· “Pero seréis muy precavidos de vuestras almas, pues no visteis ninguna semejanza el día que El Eterno os habló en Joreb, en medio del fuego, para que no actuéis de forma corrupta y os hagáis imágenes talladas, semejanza de ninguna forma; ni forma de hombre ni forma de mujer; ni forma de ningún animal sobre la tierra; ni forma de ninguna ave que vuela por e firmamento; ni forma de nada que repte por el suelo, ni forma de ningún pez que está en el agua bajo la tierra; para que no elevéis los ojos hacia el cielo y veáis el sol y la luna y las estrellas, toda la legión del firmamento, y os descarriéis y os inclinéis ante ellos y los adoréis...” (Deuteronomio 4:15-19).

· “Ocurrirá que cuando El Eterno, tu Dios, te traiga a la Tierra que El Eterno juró a tus antepasados...ten cuidado de no olvidar a El Eterno, Quien te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud. A El Eterno, tu Dios temerás, a El servirás, y en Su Nombre jurarás. No iréis tras dioses de otros, los dioses de los pueblos que os rodean. Pues un Dios celoso es El Eterno, vuestro Dios, entre vosotros, para que la ira de El Eterno, vuestro Dios, no se encienda con vosotros y El os destruya de la faz de la tierra” (Deuteronomio 6:10-15).

· “Si se presentare en medio tuyo un profeta o un soñador de sueños, y te anunciare una señal o una maravilla, y se produjera la señal o la maravilla de la cual te hablo, diciendo: “Vayamos tras los dioses de los otros que no conocisteis y los adoraremos”, no obedezcáis las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños...será condenado a muerte, pues hablaron perversiones en contra de El Eterno...para hacer que os descarriéis del sendero por el que El Eterno, vuestro Dios, os ha ordenado que vayáis...” (Deuteronomio 13:2-6).

· “Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo o tu hija, o la mujer de tu regazo, o tu amigo que es como tu misma alma, te incitare secretamente, diciendo: “Vamos a adorar los dioses de otros que no conociste, ni tú ni tus antepasados...tu ojo no le tendrá lástima, ni le tendrás compasión ni le ocultarás. Sino que ciertamente lo matarás...pues buscó hacerte descarriar de cerca de El Eterno, tu Dios...(Deuteronomio 13:7-11).

Y ante la notable y reiterada repetición de estos pasajes, no resulta extraño que el hombre moderno se pregunte acerca del valor actual de tales mandatos: ¿acaso estas advertencias realmente se refieren a nosotros - tal el caso obvio del mandamiento que indica no matar o no robar - o simplemente reflejan el pensamiento de culturas antiguas, retrasadas y primitivas? Y una vez planteado el interrogante inicial, el hombre moderno agudiza su visión y su crítica: ¿cómo puede un hombre inteligente y culto inclinarse y postrarse ante un ídolo, producto y obra de sus propias manos? ¿acaso el desarrollo tecnológico y los avances científicos y culturales pueden convivir bajo un mismo techo con el pensamiento idolátrico?

Influenciado por vientos de apertura y progreso el hombre contemporáneo decide inmediatamente que se trata de pasajes y advertencias vacías y carentes por completo de importancia para él.

Mas cualquiera sea el modo, el estilo y la forma exacta de su formulación y su respuesta, lo que surge como absolutamente evidente es que la idolatría bíblica nos resulta incomprensible. Más aún: todos de algún modo u otro la asociamos con características primitivas, lejanas por completo a nuestro modo de pensar y de vivir.

Mas este pensamiento tiene sus peligros y sus riesgos inevitables, ya que si consideramos las advertencias bíblicas acerca de prácticas idolátricas como simples vestigios y resabios de otras épocas, no hacemos más que poner en duda la validez y la relevancia actual no solo de palabras y de letras sino de largos y reiterados capítulos de la Biblia.

¡Nada más lejano al pensamiento místico de Israel, el cual adjudica y otorga sentido y significado a cada palabra y a cada letra del texto bíblico!

La negación histórica

A modo de consuelo, digamos que encontramos textos de sabiduría que demuestran que generaciones muy anteriores a la nuestra comenzaron a perder el sentido de las advertencias bíblicas. Ellos tampoco asociaban a su vida las prácticas o los pensamientos idolátricos prohibidos.
Un sugerente relato del Talmud nos servirá sin duda para terminar de aclarar estos conceptos.

En el Talmud de Babilonia (Tratado de Sanhedrín) encontramos que en cierta ocasión, cuando Rab Ashi terminó de dictar una clase y se aprestaba a despedirse de sus alumnos, decidió anunciarles el tema de estudio que tratarían al día siguiente. Les dijo: "Mañana nos ocuparemos de nuestros antepasados que debido a sus transgresiones y desviaciones no tendrán un lugar en el mundo venidero. Específicamente hablaremos del rey Menashe, quien se desvió del camino correcto, entregándose y volcándose por completo a prácticas de idolatría".

Mas los sabios del Talmud detallan que Rab Ashi se refirió a Menashe en términos despectivos, comunicando a sus alumnos irónicamente que mañana "hablaremos de nuestros amigos", en alusión al rey Menashe y su gente.

El relato talmúdico continua diciendo que aquella noche el rey se le apareció en sueños y le preguntó a Rab Ashi: "¿Acaso nosotros somos tus amigos o amigos de tu padre para que nos llames despectivamente de este modo?" Además, Menashe le formuló en el sueño una pregunta elemental sobre cierto aspecto legal de la Torá, pregunta que Rab Ashi no supo responder. Al notar que su interlocutor desconocía la respuesta, el rey agregó en su presencia onírica: "¿Ni siquiera ésta sabes y te permites llamarme "tu amigo?”"

Rab Ashi - todo esto aún dentro del sueño - le preguntó entonces al rey Menashe: "¿Y si ustedes sabían tanta Torá y eran tan sabios, cómo pudieron entonces volcarse de lleno a actos y a prácticas de idolatría?"

El rey Menashe respondió: "Si tú hubieses vivido en mi generación te hubieses recogido el borde de tus ropas para poder correr libremente a cometer actos de idolatría".

Significa: no como nosotros que al menos lo hacíamos lentamente y de modo ordenado: vos hubieses corrido desesperadamente entregado a servir y a adorar cultos extraños.

El relato talmúdico termina diciendo que al día siguiente, cuando Rab Ashi llegó a la casa de estudio, corrigió y aclaro su expresión del día anterior aclarando que ese día estudiarían acerca de "grandes hombres".

Reflexionemos. El relato talmúdico nos enseña el tremendo poder que en épocas anteriores ejercía la influencia energética que inclinaba al hombre a cometer actos de idolatría de un modo claro, evidente y revelado. No eran los más pequeños e insignificantes personajes sino "grandes hombres". Ellos peleaban contra esta energía e intentaban combatirla, aunque en ningún caso la negaban.

Sin embargo, quien considera que en la actualidad esta influencia simplemente no existe es, sin duda, porque se encuentra tan profundamente inmerso en ella que ya no logra percibirla.

Los sabios nos enseñan que en cada generación la influencia negativa de idolatría asume formas y ropajes diferentes y renovados. Vemos que en épocas anteriores la misma llevaba al hombre a servir prácticamente a dioses extraños a través de ritos, altares y sacrificios extravagantes. En nuestra época asume modos y estilos más ocultos y complejos. Y si deseamos descubrir y aclarar la esencia energética del mes de tamuz, y si además queremos que tal aprendizaje nos resulte útil y aplicable, estamos obligados a intentar dilucidar el modo particular en que tal influencia se presenta en nuestra generación y en el tiempo que nos toca vivir y transitar.

Tal lo dicho, el nombre del mes se relaciona con el máximo profeta de idolatría: tamuz, lo cual indica que la influencia de este mes conduce a desviarse del camino correcto. No debe sorprender entonces que de acuerdo con la cronología bíblica, en este mes el pueblo de Israel comienza su inclinación más profunda hacia la idolatría. Nos referimos al pecado del becerro de oro, el cual en ningún caso puede ser calificado como "un pecado más" ya que los sabios místicos enseñan que no existe desgracia en el mundo que no esté relacionada esencialmente con aquella desviación inicial. En pocas palabras, todo castigo que recibimos y padecemos, de algún modo oculto y velado viene a pagar aquella cuenta pendiente.

En este mes, por lo tanto, especialmente debemos tomar conciencia plena del concepto de idolatría, para intentar erradicar su influencia de nuestra persona y de nuestra vida.
Comencemos la tarea.

El mes de tamuz y la historia

· El becerro de oro

Tal lo expresado, al llegar al pie del Monte de Sinaí el pueblo de Israel alcanzó un nivel espiritual excepcional. Su realidad se transformó por completo y su creencia y su fe alcanzaron un nivel de evidencia, como un hecho indiscutible e innegable. Tal lo enseña el pasaje bíblico, el pueblo no solo “escuchó la voz de Dios” sino que “la vio”. El descenso del Creador sobre el monte no fue una leyenda que recibieron de sus abuelos o que estudiaron de libros de historia. Muy por el contrario, los hombres que salieron de Egipto vieron, percibieron, oyeron y sintieron la experiencia más poderosa que un hombre puede vivenciar: el Cielo descendiendo sobre la tierra.

"Al tercer día, cuando era de mañana, hubo truenos y relámpagos y una pesada nube sobre la montaña, y el sonido del shofar era muy poderoso, y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció. Moisés llevó al pueblo del campamento hacia Dios, y se pararon al pie de la montaña. Todo el Monte de Sinaí estaba humeante, porque El Eterno había descendido sobre él en el fuego; su humo subía como el humo de un horno y toda la montaña se estremeció sobremanera. El sonido del shofar se hizo más y más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía con una voz. El Eterno descendió sobre el Monte de Sinaí en la cima de la montaña..."
Exodo 19

No obstante, los sabios cuentan que tras cuarenta días, y bajo la poderosa influencia energética del mes de tamuz, el Satán logró engañarlos y mostrarles como una imagen turbia del entierro de Moisés que en ese momento se llevaba a cabo en las alturas, lo cual les permitió "entender" que el gran maestro ya no bajaría del monte ni volvería a conducir al pueblo en dirección a la Tierra Prometida. Una imagen turbia y confusa en las alturas es aceptada sin tapujos por un pueblo que lentamente caía en la trampa del Mal.

"El pueblo vio que Moisés se había demorado en bajar de la montaña y se reunió en torno a Aharón y le dijo: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros, pues no sabemos qué es lo que le ha ocurrido a este hombre Moisés que nos trajo de la tierra de Egipto.

Aharón les dijo: Quitad los anillos de oro que hay en las orejas de vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos.

Todo el pueblo se quitó los anillos de oro que tenían en las orejas, y se los llevó a Aharón. El los tomó de sus manos y los unió en una tela, y formó un becerro fundido. Dijeron: Este es tu dios, Israel, que te hizo ascender de la tierra de Egipto.

Aharón vio y construyó un altar frente a él. Aharón exclamó: ¡Fiesta para El Eterno mañana!
Exodo 32

Ahora bien: si la visión del Monte de Sinaí fue tan clara, si la realidad alcanzó un nivel tan obvio, ¿cómo pudo suceder tal desviación hacia la idolatría? ¿Cómo pudo devenir tal fuerza maligna que inclusive logró arrastrar consigo al mismo Aharón, hermano mayor de Moisés? Aharón, el profeta, el Gran Sacerdote, envuelto en hechos que sin duda merecen una mínima explicación.

* * * *
De los textos del profeta Ezequiel y de Maimónides surge con absoluta claridad que Tamuz era un profeta, el máximo profeta de idolatría de todas las épocas. Y sin entrar por completo en el análisis del tema, diremos que el profeta, en la Biblia, es un hombre elegido para transformarse en boca del Creador, para transmitir a los hombres la palabra divina. El profeta cumple el rol de comunicador.

Un claro ejemplo lo constituye el mismo Aharón, quien es considerado profeta al transformarse en la boca de Moisés ante el Faraón.

Mas los sabios místicos nos enseñan que todo lo creado tiene su opuesto y no solo el bien y el mal, la verdad y la mentira. Toda criatura - por más pequeña e insignificante que sea - tiene su punto opuesto, su negación. Por consiguiente, tal como existe el profeta verdadero que traduce fielmente la palabra de El Eterno, encontramos también la boca que desvía y descarría, la boca que enturbia y que confunde.

Profeta verdadero, profeta falso.

No resulta entonces sorprendente que la influencia energética de idolatría que reina en el mes de tamuz - la que simboliza la boca del falso profeta - se enfrente precisamente con Aharón, representante máximo del mensaje claro y transparente de Moisés.

Dos bocas que se enfrentan, y una rendija de sabiduría que nos muestra un estrecho camino de entrada a la esencia energética del mes.

* * * *
Los espías

Durante el mes de tamuz también acontece la segunda gran transgresión del pueblo de Israel: los espías enviados por Moisés regresan y simplemente transmiten al pueblo un informe tergiversado.

"El Eterno habló a Moisés diciendo: "Envía para ti a hombres, y que espíen la Tierra de Canaán que Yo doy a los Hijos de Israel; un hombre por su tribu paterna enviarás, cada uno un líder entre ellos." Moisés los envió desde el Desierto de Parán ante la orden de El Eterno; eran hombres distinguidos, cabezas de los Hijos de Israel... Moisés los envió para que espiaran la Tierra de Canaán y les dijo: "Ascended aquí en el sur, y escalad la montaña. Ved la tierra, ¿cómo es?, y la gente que allí habita ¿es fuerte o débil? ¿Es poca o mucha? Y ¿cómo es la tierra en la que habitan? ¿es buena o mala? ¿y cómo son las ciudades en las que habitan? ¿Son abiertas o están fortificadas? ¿Y cómo es la tierra, es fértil o estéril? ¿Tiene árboles o no? Os fortificaréis y tomaréis los frutos de la Tierra"...

Al cabo de cuarenta días regresaron de espiar la Tierra... Ellos les informaron: "Llegamos a la Tierra a la que nos enviaste y, en verdad, en ella fluye leche y miel... Pero la gente que habita en la tierra es poderosa, las ciudades están muy fortificadas y, además, allí vimos a los descendientes del gigante"... dijeron: "No podemos ascender a ese pueblo, pues es demasiado fuerte para nosotros."

Trajeron a los Hijos de Israel un mal informe de la Tierra que habían espiado, diciendo: "La Tierra por la que pasamos para espiarla, devora a sus habitantes. Todas las personas que allí vimos eran enormes..."

Otra vez la transgresión se relaciona con un informe maligno, con un desvío en la transmisión de los mensajes.

La boca no traduce fielmente, la boca nuevamente confunde, enturbia, desvía.

Demos un paso más.

Mucho más que dos letras

Tal lo dicho en la introducción de esta obra, es esencial tener siempre presente que una de las bases principales del pensamiento místico y filosófico de la Sabiduría de Moisés sostiene que el mundo fue creado a partir de las veintidós letras del abecedario hebreo. Primero existieron las letras a modo de unidades energéticas, y a partir de éstas devino posteriormente el mundo físico y material.

¿Significa acaso que la Sabiduría del Sinaí —la Torá— es anterior aún al propio mundo?

El mensaje de los sabios es muy preciso: el universo, en todos sus aspectos y niveles, es la expresión y el resultado “material” de tal Sabiduría. Nosotros, seres pensantes aunque limitados, no podemos ni siquiera imaginar lo que era la Sabiduría divina antes de la creación. Como lo sugieren los sabios en el Midrash, la misma se encontraba escrita en fuego negro sobre fuego blanco. Pero tampoco podemos concebir y aprehender la profundidad de este mensaje ya que, con anterioridad a la creación, el fuego, tal como nosotros lo conocemos, aún no existía.

Lo que sí debemos entender es que la palabra inefable del Creador tomó forma física. El cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos se transformaron en las vestimentas del mandato inicial de gestación, sin el cual la creación no hubiese podido comenzar ni continuar su existencia.

Posteriormente, el fuego negro y blanco de Sabiduría pura se vistió de tinta y de pergamino, se ocultó entre sus palabras y sus letras, y descendió de las alturas del Monte Sinaí protegido por las manos nobles de Moisés.

La Sabiduría divina, base misma de la creación, permanece implantada en el Libro, y se revela a esos pocos seres que gracias a un arduo esfuerzo y a una dura dedicación al estudio logran observar más allá del camuflaje material.

El Talmud relata que cuando los antiguos romanos capturaron al gran sabio Rabí Janina ben Teradión por haber cometido el «delito» de enseñar la Sabiduría de Moisés a sus alumnos, lo condenaron a muerte. Lo envolvieron en un rollo de la Torá y le prendieron fuego. Cuando su agonía alcanzó la intensidad más alta, sus alumnos le preguntaron: «Maestro, ¿qué ve?». Y él respondió: «Los pergaminos se consumen, y las letras se remontan en dirección al cielo».

El gran sabio veía lo que sus alumnos no eran capaces de ver. Las llamas podían quemar los pergaminos y la tinta, mas las letras divinas, las primeras, las iniciales, son eternas ya que el pergamino y la tinta no son su esencia sino simplemente su morada.

Los ejecutores romanos podían regocijarse, igual que los bárbaros se regocijaron siglo tras siglo mientras daban rienda suelta a su odio hacia el símbolo que ha sido tantas veces despreciado: la Sabiduría del Sinaí. Pero ellos no fueron capaces de destruirla, así como tampoco hubieran sido capaces de anular la ley de la gravedad.

Las letras son eternas porque reflejan la voluntad del Creador.

Primero el verbo, luego la materia; primero el Creador dijo, habló, y justo después el mundo fue y se gestó (ver Introducción).

Al estudiar la energía de las letras y su poder de creación, encontramos que por medio de la palabra divina o, más precisamente, por medio de las Diez Locuciones o Dichos Iniciales, el mundo alcanzó su modo físico. El Creador dijo que haya luz y fue la luz; el Creador dijo que las aguas se dividan y la tierra seca apareció. Diez locuciones, diez dichos, diez mandatos divinos de creación.

De igual modo encontramos en el Talmud que con la letra iud fue creado el mundo venidero, el anhelado, el añorado, el mundo espiritual, y con la letra hei, en contraposición, fue creado este mundo, el mundo físico, material y concreto.

Dos letras que sirven de base para dos tiempos fundamentales en la vida del hombre: el presente, nuestro mundo, y el futuro, el mundo por venir.

Como una muestra muy breve de la intención de este pasaje talmúdico, digamos que de acuerdo con las leyes de la gramática hebrea, la iud es la letra que transforma un verbo de tiempo pasado o presente en tiempo futuro. Cuando al verbo que hasta ahora aludía a un tiempo pasado o presente le anteponemos la letra iud al comienzo, entonces la acción pasa a referirse al tiempo futuro.

La esencia de la iud, por consiguiente, encierra la energía de proyectar en un futuro el pasado y el presente. No sorprende, entonces, que los sabios indiquen en su lenguaje en clave que precisamente con la letra iud fue creado el mundo venidero, el mundo futuro.

La letra hei, por su parte, además de coincidir con el mes de nisán, sirvió energéticamente para crear este mundo, la realidad que nos rodea, la misma que nos circunscribe y nos limita.

* * * *
Tras esta introducción que intenta refrescar nuestra memoria, diremos que para lograr alcanzar la esencia particular del mes de tamuz, los sabios enseñan que resulta indispensable aproximarnos a dos letras del abecedario hebreo: la letra ain y la letra pei.

El significado del nombre de la letra ain es ojo, y el significado del nombre de la letra pei es boca.
¿Mera coincidencia? Confío plenamente que el lector de El Calendario Cabalístico ya reconoce el valor fundamental de tales "casualidades" idiomáticas.

Citamos a continuación un texto del sabio Rabino Itzjak Guinzburg, el cual analiza precisamente las dos letras en cuestión. Y si bien el texto que presentamos en muchos casos utiliza un lenguaje cabalístico, nos servirá al menos para captar la insondable profundidad de las letras en general, y de las dos letras, la ain y la pei, en particular.

“La boca, la letra pei, sigue al ojo, la letra ain. Las cinco bondades y los cinco poderes de los ojos izquierdo y derecho referidos en la letra ain, son de hecho las manifestaciones duales de la sefirá (el término sefirot es un concepto cabalístico que alude a los modos de influencia de la divinidad sobre el mundo) de daat (alude a una de las energías mentales principales), - conocimiento -, como es enseñado en la Cábala. Daat es el poder de unión y comunicación. La Providencia es el poder de daat como se revela a través de los ojos, mientras que el poder de daat como es revelado por la boca, el habla, es la forma más explícita de contacto y comunicación entre los individuos. Como está expresado en el versículo: "Y Adán conoció a su esposa Eva". "Conoció", el poder de daat, se relaciona con la unión física del marido y su esposa, por eso la forma idiomática "hablar" es usada por nuestros sabios al referirse a esa unión. Y así se nos enseña en el Zohar: "[el poder de] daat está oculto en la boca".

Daat como expresión de contacto en el ámbito de los ojos, es el secreto de la Torá escrita. Al leerla en el servicio de la sinagoga, el lector debe ver cada letra del Rollo de la Torá; algunas veces, se usa un "dedo de plata" para señalar y dirigir nuestra vista hacia cada palabra. La expresión del contacto en el ámbito de la boca es el secreto de la Torá Oral.

"No hay otro bien que la Torá". La pei es la decimoséptima letra del abecedario, el valor numérico de la palabra hebrea tov, "bien" o "bueno". Las primeras palabras dichas por la "Boca" de Dios: "Y hágase la Luz", espontáneamente produjeron la luz como la conocemos, y a continuación fueron vistas por Sus "Ojos" como que "es bueno". La palabra "bueno", es la treinta y tres de la Torá, la suma de los valores ordinales de las dos letras ain y pei (33 = 16 más 17), lo que alude a la unión de los dos niveles de daat, contacto (el de los ojos, la Torá escrita, y el de la boca, la Torá Oral).

Se dice del pueblo de Israel: "Tú eres mi testigo, dice Dios" y "El testimonio de Dios está en tu interior". Con los ojos cerrados testificamos dos veces por día: "Escucha, Oh Israel, El Eterno es nuestro Dios, El Eterno es uno". La ain de la primera palabra, Shema, "escucha", y la dalet de la última, ejad, "uno", son escritas de mayor tamaño, y juntas forman la palabra ed, "testigo". El alma de cada integrante del pueblo de Israel es un "ojo" - testigo de la unidad esencial de Dios. En este mundo debemos cerrar nuestros ojos físicos, para revelar el ojo interior de Israel que contempla la Unidad Divina. Al proclamar verbalmente nuestro testimonio, unificamos los dos niveles de contacto, el del ojo y el de la boca.

El expresar sabiduría proviene del ojo interior del corazón y se dirige a la boca, como está dicho: "el corazón del sabio le comunica a su boca". Las palabras de sabiduría, cuando se expresan sincera y humildemente por la boca, encuentran favor y gracia a los ojos de Dios y el hombre, como está dicho: "las palabras de la boca del sabio encuentran favor". En el Sefer Ietzirá se nos enseña que la "ofrenda" para la boca santa es gracia. En el bien, ("No hay otro 'bien' que la Torá") están inherentes dos propiedades esenciales: verdad y gracia. Aunque cada dimensión de la Torá expresa una amalgama de ambas propiedades, sin embargo, en particular la verdad (la "figura masculina", definida en principio por las sefirot de tiferet y iesod en Cábala) es la conciencia primordial de la Torá escrita, mientras que gracia (la "figura femenina" maljut) es la de la Torá Oral. De esta manera, el poder de la pei, la boca, es expresar la gracia de la Torá Oral”.

Y si bien aprendemos - o al menos captamos - que el significado esencial de las letras pei y ain alude a enseñanzas cabalísticas muy profundas, en las próximas páginas intentaremos rescatar aquellos aspectos místicos de las letras que se relacionan directamente con la raíz de la idolatría y del mes de tamuz.

miércoles, 24 de junio de 2009

La energía del mes de Tamuz (I)

Primeros conceptos

Si consideramos y analizamos el fluir energético del tiempo a partir del primer mes del calendario hebreo, el mes de nisán, podremos determinar claramente que existe un ascenso espiritual marcado y notable con el paso y el correr de los días, las semanas y los meses.

Durante el primer mes - nisán – el pueblo de Israel fue rescatado de Egipto y de las garras más atroces de la esclavitud física y espiritual. Los sabios místicos enseñan que el pueblo de Israel descendió al nivel espiritual más bajo posible - nivel límite entre la existencia espiritual y el exterminio - razón por la cual El Eterno lo rescató a toda velocidad.

Durante el segundo mes - iyar - trabajamos duramente "en pleno desierto" para lograr que el regalo de luz que recibiéramos al salir de Egipto se transformara en parte integral de nuestra persona. Cuando la luz y la elevación espiritual son recibidas "desde afuera", entonces no podemos afirmar que ellas esencialmente nos pertenezcan.

Y por fin llegamos al tercer mes - siván - y gracias a nuestro esmerado y aplicado trabajo espiritual - comprendido en el precepto de La cuenta del omer - alcanzamos la base del Monte de Sinaí y recibimos la Gran Sabiduría - La Torá - que nuestro Maestro, Moisés, logró bajar de las Alturas celestiales.

Tres meses ascendentes: de Egipto al Monte de Sinaí. Tiempo de ascenso y de energía netamente positiva.

Línea temporal que determina la distancia entre la más oscura esclavitud y la luz de la Gran Sabiduría.

Sin embargo, aquel que alcanzó en su vida alguna cima o logro realmente importante y esencial conoce la diferencia abismal que existe entre el acto de llegar y el acto de permanecer en el máximo nivel. Se podría afirmar con toda certeza que se trata de dos sabidurías distintas, dos artes separados: alcanzar el objetivo, la cima, el propósito y, además, lograr permanecer y perdurar en las alturas.

No nos engañemos: no es fácil llegar a la cima, aunque mucho más difícil y complejo es mantener el nivel de excelencia.

Y el mismo relato bíblico no deja lugar a dudas. Israel sale de Egipto, atraviesa el desierto, llega hasta el Monte de Sinaí y recibe la Torá.

Perfecto, ideal, una historia con final feliz.

No obstante, precisamente el tiempo de máxima elevación se transforma de un momento a otro en la caída más violenta, en la pérdida más feroz, en el descenso espiritual más intenso posible.
En su punto de máximo nivel Israel construye el becerro de oro.

En el lenguaje maravilloso de los sabios: la novia traiciona al Novio estando aún bajo el palio nupcial.

Y cualquier persona despierta sentirá que un interrogante lo acosa y lo carcome por dentro: ¿El mismo pueblo que salió de Egipto es el que en pocos días construyó un becerro para idolatrar? ¿La misma gente que vi con sus propios ojos cómo las diez plagas golpeaban en Egipto y cómo el mar se abría, llegó a tramar semejante traición a Moisés y al Creador? Increíble, incomprensible. Inclusive doloroso. ¿Puede acaso un pueblo tener tan corta memoria?

Recurriremos a los maestros más sabios para buscar responder a a estos complejos interrogantes, aunque antes, para ayudar al lector, presentaremos una breve introducción. De este modo intentaremos dilucidar la esencia del cuarto mes, tamuz, el cual no sólo continúa al período ascendente marcado por los primeros tres meses – nisán, iyar y siván – sino que también inicia el tiempo de la caída y el descenso.

El sentido del Mal

Los cabalistas nos enseñan que al principio de los días, o mejor dicho durante el sexto día de la creación, había un hombre, una mujer... y una serpiente. Un hombre y una mujer – Adán y Eva – con un objetivo y una tarea divina que cumplir – “trabajar y cuidar el Gan Eden” - y una criatura, también divina, encargada de tentar al hombre a desviarse del camino correcto, y a interferir y arruinar los planes divinos y humanos de perfección.

Citamos a continuación los pasajes bíblicos del segundo y tercer capítulo del libro de Génesis relevantes para nuestro estudio:

“Y El Eterno, Dios, formó al hombre de polvo de la tierra y le exhaló en sus fosas nasales el alma de vida; y el hombre se transformó en un ser vivo.

El Eterno Dios plantó un jardín en el Edén, hacia el este, y allí colocó al hombre que había formado. Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal...

El Eterno Dios tomó al hombre y lo colocó en el Jardín del Edén, para que lo trabajara y lo cuidara. Y El Eterno Dios le ordenó al hombre, diciendo: “De todo árbol del jardín podrás comer, pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, ciertamente morirás”.

El Eterno dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una compañera que le corresponda... El Eterno Dios, con el costado que había tomado del hombre, construyó una mujer y la llevó ante el hombre... Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, y no tenían vergüenza.

La serpiente era más astuta que cualquier otra bestia del campo que El Eterno Dios había hecho. Ella le dijo a la mujer: ¿Acaso Dios dijo “No comeréis de ningún árbol del jardín?”...La serpiente le dijo a la mujer: “Ciertamente que no moriréis, pues Dios sabe que el día que de él comáis, vuestros ojos se abrirán, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal”.

Y la mujer... tomó de su fruto y comió; y también le di a su marido junto a ella, y él comió”.

Y si bien el análisis completo de estos pasajes podría ocupar cientos o miles de páginas, en este caso focalizaremos nuestra atención precisamente en el rol de la serpiente.

En el libro Nefesh Hajaim, el gran cabalista Rabí Jaim de Volozyn relaciona a la serpiente con la presencia del Mal en el mundo. Sin embargo, lo que más sorprende de su mensaje es el énfasis que el sabio pone al destacar que la serpiente no sólo tienta a la mujer sino que lo hace “desde afuera”, “en segunda persona”, es decir, le dice: “tú puedes comer del árbol y nada malo te sucederá”. Está bien, es evidente que así sucede, mas ¿qué tiene esto de extraño? ¿La primera o segunda persona gramatical es acaso lo que modifica la influencia del Mal y su capacidad dañina? No obstante, si lo analizamos con detenimiento, descubriremos que esta situación, en la que la serpiente – el Mal – habla al hombre “desde afuera”, es única en la historia de la humanidad. Intentaremos aclararlo.

* * * *

Tal lo expresado, al hombre se le prohibe comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Mas antes de intentar dilucidar el sentido de esta prohibición, los invito a reflexionar superficialmente en el mandato divino: no comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Perfecto, lo aceptamos, mas ¿por qué? ¿Qué sentido oculto encierra esta prohibición? O mejor dicho, y tal como lo cita Maimónides en su Guía de Perplejos, ¿acaso el Creador no quería que el hombre comiese de este Árbol para que no llegara a distinguir entre el Bien y el Mal? ¿Qué más valioso que esto? ¿Acaso no es precisamente esta capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo lo que diferencia al hombre de las bestias?

Mas cuando logramos internarnos en el mundo de las palabras bíblicas originales, en el idioma hebreo, y nos aproximamos a sus raíces idiomáticas, entonces todo lentamente se aclara y se ordena.

La expresión bíblica que refiere al Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal es “etz hadaat tov verá”. Es un árbol, etz, que otorga un conocimiento, daat, relacionado al Bien, tov, y al Mal, ra. Y para saber a qué tipo de conocimiento se alude, basta con entender la palabra hebrea daat, la cual en todos los casos en que aparece en la Biblia indica unión, apego y fusión. Por ejemplo, el pasaje bíblico lo utiliza para indicar que Adán conoció – iadá - a su mujer Eva y ella concibió y dio a luz. Es decir, el hombre se unió a su mujer, o tal como lo expresa el versículo: “la conoció”. Y cuando ahora regresamos al Árbol del Paraíso, ya podemos aproximarnos mínimamente a su sentido: era el Árbol que fusionaba y entremezclaba al Bien y al Mal. Y una vez que el hombre come del mismo, entonces “internaliza” a través de este acto la confusión y, desde ese instante el Bien y el Mal no solo se confunden entre si sino que le hablan al hombre desde su interior, en primera persona. El hombre cree que la voz que le habla es su propia voz, mas en realidad, es el mal instinto que lo seduce desde lo más profundo de su ser.

Comprendido. Sin embargo, y debido a la importancia del tema, me gustaría describir la situación existencial del hombre antes de pecar, tal como lo explica el genial sabio cordobés, Maimónides. Adán, antes de probar el fruto prohibido y provocar la confusión antes detallada, distinguía en su mundo cuatro aspectos diferentes: lo verdadero, lo falso, lo bueno y lo malo. Y esto, todo el tiempo que el Mal se encontraba afuera de su persona. Como es lógico, él se guiaba por lo correcto y se alejaba de lo falso, y su camino era elegido de acuerdo con la verdad. Mas al caer, al “acceder” al conocimiento que El Eterno le indico no probar, su vida ya no se rige por lo verdadero y lo falso, o lo correcto o incorrecto sino por lo bueno y malo. El hombre que basa su vida en lo que le parece bueno o malo, en lo que la agrada o le provoca rechazo, es un digno representante del hombre, mas en su estado decadente posterior al pecado. El Bien y Mal, entremezclados y confusos, desplazan y oscurecen a la Verdad y la Mentira.

* * * *

Y la siguiente pregunta es obvia, y diría que casi obligatoria para el lector que nos ha seguido atento hasta aquí: ¿Para qué Dios crea el Mal? ¿Por qué la serpiente es colocada junto a Adán y a Eva en el Paraíso? ¿Por qué es tan necesario que además acompañe al hombre en su paso por la vida?

El gran cabalista, Rabí Jaim Moshé Luzzatto, lo explica con absoluta claridad en varias de sus obras clásicas - Derej Hashem, Daat Tevunot – y para no confundir al lector intentaremos resumir sus conceptos en pocas líneas.

El hombre fue creado y puesto en este mundo para ser beneficiado, ya que la esencia divina es el Bien absoluto. Por lo tanto, se le otorga el libre albedrío y se lo coloca en un escenario en el cual la persona puede ser recompensado por sus actos. Sin embargo, si el hombre no tuviese ningún obstáculo, si ninguna fuerza se le opusiese, entonces más que una recompensa recibiría un obsequio, lo cual, y tal como lo expresan los sabios místicos, sería como comer del “pan de la vergüenza”. ¿Por qué? Pues tal regalo avergonzaría profundamente a la persona tal como el necesitado se avergüenza de observar a los ojos de su benefactor. Además, todo aquello que recibimos por obsequio nos llega desde afuera, del mundo exterior, y jamás llegamos realmente a convertirlo en parte de nuestro ser. Un regalo siempre lleva el nombre de aquel que nos lo obsequió mientras que, lo que ganamos y obtenernos con nuestro propio esfuerzo, nos pertenece de modo esencial. Por estas razones, explica el cabalista, el Mal viene a cumplir un papel vital: permitir el trabajo del hombre que, al superarlo, recibe una recompensa divina como producto de su propio esfuerzo, y como resultado de la correcta utilización de su libre albedrío.

* * * *

El Maharal de Praga, ese gigante espiritual, explica en varios pasajes de su magnífica obra que el Mal Instinto - representante de las fuerzas espirituales negativas - ataca al hombre precisamente cuando éste supera la mediocridad y sobresale. Todo el tiempo que el individuo se mantiene dentro de los niveles más comunes, más mediocres, entonces el Mal Instinto simplemente no se preocupa de él y lo deja hacer y actuar libremente. El pastor continúa distraído todo el tiempo que las ovejas no se escapan del rebaño. Mas cuando la persona crece, se supera y comienza a trabajar en aras de minimizar la presencia del Mal en el mundo, entonces el Mal Instinto lo ataca con toda su fuerza.

Esta es la razón - explica el Maharal - por la cual Israel en su punto de máxima elevación espiritual se inclina a la construcción del becerro de oro.

La profunda explicación del sabio de Praga también nos sirve para entender por qué tantos hombres al llegar a cimas importantes en sus vidas, se corrompen y desvían.

* * * *

El cuarto mes, tamuz - el mes que sigue inmediatamente al mes de siván - se presenta como un tiempo de riesgo espiritual y de caída. El pueblo de Israel ha alcanzado su cima espiritual, y Moisés, el gran líder, ha ascendido a los cielos y ha recibido la Torá directamente del Creador del Mundo. Sin embargo, es precisamente en este momento cuando el Mal ataca al pueblo, quien casi sin notarlo construye un becerro de oro y le otorga poderes idolátricos inexistentes. El tiempo de ascenso ha llegado a su fin, y el mes de tamuz y su energía ejercen ahora su influencia de descenso, de bajada, de confusión y de peligro.

Con el objeto de ser más conscientes de la complicación energética del mes de tamuz y, de este modo, minimizar su influencia dañina, intentaremos aclarar precisamente los aspectos relacionados con la inclinación a la idolatría.

Una puerta muy estrecha

En nuestra tarea de investigar y dilucidar la energía particular de cada mes nos acostumbramos a ingresar por puertas determinadas: la puerta de la historia, la puerta de las letras, etc. Sin embargo, en esta oportunidad, más que una puerta encontramos algo así como una rendija, un pasaje limitado y estrecho que apenas nos permite vislumbrar a la distancia algo de la profundidad esencial del mes de tamuz.

Ante todo ¿qué significa el nombre tamuz? ¿Cuál es su origen y su sentido? Para aclararlo presentamos un texto cerrado y sellado del profeta Ezequiel, en el cual aparece por primera y única vez en toda la Biblia la palabra tamuz. Nos referimos al octavo capítulo de su libro maravilloso.

“Sucedió en el año sexto, en el mes sexto, el cinco del mes. Yo estaba sentado en mi casa y los ancianos de Judá estaban sentados ante mí, y la mano de El Eterno cayó allí sobre mí. Vi, y he aquí que había una semejanza como el aspecto de un fuego del aspecto de sus lomos, y hacia abajo, había fuego; de sus lomos hacia arriba había el aspecto de un resplandor como el color del Jashmal. Entonces extendió la forma de una mano y me tomó por un rulo de mi cabeza; y un viento me transportó entre la tierra y los cielos y me trajo a Jerusalén en visiones divinas, a la entrada de la puerta interna que da hacia el norte, donde estaba el asiento de la provocativa Imagen de la Provocación. Y he aquí, la gloria del Dios de Israel estaba allí, como el aspecto que había visto en el valle.

Él me dijo: “Hijo del Hombre, alza ahora tus ojos en dirección al norte”. Entonces alcé mis ojos en dirección al norte, y he aquí que, al norte de la puerta del altar, esta Imagen de la Provocación estaba en la entrada. Entonces Él me dijo: “Hijo del Hombre, ¿ves lo que hacen? Grandes aberraciones el pueblo de la Casa de Israel está cometiendo aquí, haciendo que Yo Me aleje de Mi Santuario. Y ahora volverás a ver grandes aberraciones”.

Entonces me trajo a la entrada del patio. Vi que había un solo agujero en la pared. Entonces Él me dijo: “Hijo del Hombre, horada ahora a través de la pared”. Entonces yo horadé a través de la pared, y he aquí que había una entrada. Entonces Él me dijo: “¡Entra y ve las malvadas aberraciones que cometen aquí!”.

Entonces entré y vi, y he aquí, todo tipo de imágenes, reptiles y animales repugnantes y todos los ídolos de la Casa de Israel, estaban ilustrados en la pared, en derredor. Y setenta hombres de los ancianos de la Casa de Israel, con Iaazania hijo de Shafan parado entre ellos, estaban parados ante ellos, cada hombre con su incensario en su mano, con una espesa nube de incienso elevándose.

Entonces Él me dijo: “¿Has visto, oh, Hijo del Hombre, lo que hacen los ancianos de la Casa de Israel en la oscuridad, cada hombre en sus habitaciones llenas de imágenes? Pues dicen: ‘El Eterno no nos ve’ y ‘El Eterno ha abandonado la tierra’” Y Él me dijo: “Ahora verás nuevamente las grandes aberraciones que cometen”.

Entonces El me trajo a la entrada del Templo de El Eterno que está al norte, y he aquí que había mujeres sentadas, llorando por Tamuz...”

Y si bien el profeta Ezequiel nos informa acerca de algo o alguien llamado tamuz por quien lloran las mujeres, no podemos menos que aceptar que continúan siendo muchos más los interrogantes que las explicaciones recibidas.

Por su parte, el sabio español Maimónides, en una de las obras filosóficas más importantes de todas las épocas - la Guía de Perplejos - completa y aclara de un modo formidable la explicación acerca del enigma de tamuz, ubicándolo además dentro de un marco y un contexto histórico definidos.

"Sabido es que nuestro padre Abraham fue educado en la religión de lo sabeos, los cuales creen que no hay más Dios que los astros... Cuando en el curso del presente capítulo te haya dado a conocer sus libros, que traducidos al árabe, tengo entre mis manos, así como sus antiguos anales, y te revele su doctrina y relatos, reconocerás que proclaman de modo explícito a los astros como divinidad, y al Sol, el dios supremo; asimismo que los siete planetas son dioses, pero las dos luminarias, los mayores... En sus libros y anales encontrarás la historia de Abraham, nuestro padre, que cuentan al tenor siguiente: Abraham, educado en Kutha, con todos enfrentado por sostener que hay un Ente distinto del Sol... fue perseguido con diversas alegaciones, aduciéndosele, entre otras pruebas, que es clara y patente la acción del Sol sobre el universo, a lo que Abraham les replicó que es exactamente como la madera en manos del maderero. Otros argumentos se mencionan contra ellos, y, como final del relato, consignan que el rey redujo a prisión a nuestro padre Abraham, el cual, aun en la cárcel, continuó durante mucho tiempo argumentando contra ellos. Finalmente el monarca, temeroso de que Abraham menoscabara su gobierno y apartara a la gente de sus creencias religiosas, le desterró a Siria después de confiscarle sus bienes...

En el citado libro se refiere, a propósito de un personaje entre los profetas de la idolatría, a Tamuz, que invitó a cierto rey a adorar a los siete planetas y los doce signos del Zodíaco. Este rey le hizo morir de manera cruel, y se cuenta que la noche de su muerte todos los ídolos de las diversas regiones de la tierra se congregaron en el templo de Babilonia junto a la gran estatua de oro que representa al Sol. Esta estatua, pendiente entre el cielo y la tierra, fue a colocarse en medio del templo, y todas las demás se situaron en derredor. Comenzó a pronunciar la oración fúnebre de Tamuz y a relatar lo que le había acontecido; todos los ídolos lloraron y gimieron durante la noche entera, y en la alborada emprendieron vuelo y regresaron a sus templos en las diferentes comarcas de la tierra. De ahí procede la inveterada costumbre de gemir y llorar sobre Tamuz el primer día del mes de su nombre: son las mujeres quienes le lloran y recitan elogio fúnebre. Reflexiona atentamente sobre todo eso y comprenderás que tales fueron las ideas de los hombres de entonces, pues la leyenda de Tamuz es de gran antigüedad entre los sabeos."

Hasta aquí el texto de la Guía de Perplejos. Y ahora resumamos y saquemos conclusiones:

· El mismo Abraham, padre de la nación hebrea, fue educado dentro del ambiente de idolatría de Tamuz. Maimónides nos enseña que Abraham no crece libre de influencias sino que, por el contrario, éstas fueron las teorías que aprendió de niño y éste el aire de idolatría que respiró durante los primeros años de su vida. Por consiguiente, todo su posterior trabajo ideológico, teológico y espiritual puede ser comprendido como un modo de enfrentarse y rechazar la educación recibida, y como su esfuerzo individual por alcanzar un monoteísmo puro.

· El profeta Tamuz ocupaba el lugar principal dentro de la ideología idólatra de la época, ya que el día de su muerte todos los ídolos se reunieron a llorarlo. Es decir, todas las demás idolatrías o imágenes particulares experimentan su ausencia, le rinden honores y se inclinan ante el “maestro” principal.

· El mes de tamuz lleva el nombre de aquel profeta. Tal "coincidencia" sugiere que debido a que en este mes su influencia energética es muy poderosa, es a su vez el tiempo en que particularmente se lo recuerda y se lo añora. Debido a esta razón, también es el momento en el que los idólatras lo recuerdan con llantos y gemidos.

En pocas palabras, Maimónides nos enseña que el mes de tamuz es el tiempo de máxima influencia de idolatría, lo cual es evidente al considerar el nombre del mes.
Tamuz: mes de influencia energética negativa que inclina y desvía al hombre al terreno de pensamientos y actos de idolatría.

Comencemos entonces a considerar estos conceptos.

Parashá KORAJ. 5 TAMUZ 5769 (27 de Junio de 2009)

Resumen de la Parashá

Dentro de la congregación, un grupo de levitas dirigidos por Kóraj y otro de la tribu de Reubén comandados por Datán, Aviram y On, se levantaron contra Moshé y Aharón. Participaron en la rebelión, doscientos cincuenta hombres y ambos grupos reclamaban para sí, el liderazgo en reemplazo de Moshé.

Moshé Dijo a Kóraj y su gente que esperaran un día, hasta la mañana siguiente, en que el Eterno haría saber quién sería el líder. Moshé indicó cómo se demostraría el deseo del Todopoderoso.

Hashem ordenó que el Pueblo se alejara de las tiendas de Kóraj, Datán y Aviram. Entonces Moshé dijo al Pueblo que si los rebeldes morían de muerte natural, significaría que Moshé no sería el enviado de Hashem, pero si ellos fueran tragados por la tierra, Moshé sería confirmado como líder del Pueblo de Israel.

No bien Moshé terminó sus palabras, la tierra se abrió y tragó a los rebeldes y todos sus bienes. El resto de la congregación huyó asustada por lo ocurrido.

No obstante al día siguiente los Benei Israel comenzaron a murmurar sobre Moshé, como responsable de la muerte de Kóraj y sus seguidores. Pero por medio de una plaga fueron castigados, muriendo catorce mil setecientas personas. Moshé ordenó a Aharón tomar el incensario y poner en él fuego del altar y transitarlo por la congregación a modo de expiación por el Pueblo, cesando así la plaga.

Moshé ordenó a cada jefe de tribu que entregaran a Aharón un bastón por cada tribu y éste debía grabar el nombre de la tribu en esos bastones. El bastón de la tribu de Leví debía llevar grabado también el nombre de Aharón. Todas las varas debían ser colocadas en el Tabernáculo. Al día siguiente, Moshé entró al Tabernáculo y vio que solamente el bastón de la tribu de Leví, donde estaba escrito el nombre de Aharón, había florecido con almendras, lo que indicó que el Todopoderoso había elegido a Aharón como Cohén Gadol de manera irrefutable. Este bastón fue mantenido frente al Arca como señal para las futuras generaciones sobre la rebelión contra Aharón.

El Eterno señaló que, dado que los Cohanim y los Leviim no tendrían tierras cuando entraran a Eretz Israel, ellos serían mantenidos por contribuciones del Pueblo. Así, los Cohanim recibirían bicurim (las primicias de los frutos), pidión bejorim (el rescate de los primogénitos), diversas ofrendas. Los Leviim recibirían el maaser rishón (el diezmo de lo producido por cada persona).

martes, 23 de junio de 2009

Las Mitzvot(V)

Esquema de clasificación:

Para comprender que a pesar del número que puede resultar abrumador, las mitzvot no son algo extraño a nosotros, hemos diseñado un esquema, que puede ser útil como aproximación al fascinante mundo del cumplimiento de las mitzvot.

Como la mayor parte de nosotros en la actualidad no somos personas dedicadas a las actividades agropecuarias, hemos decidido excluir aquellas mitzvot que están íntimamente relacionadas con esa área de actividad.

Y, para facilitar aun más la comprensión, también hemos pospuesto la inclusión de aquellas mitzvot que conciernen al Beit HaMikdash, o a la Tierra de Israel.

Tampoco incluimos aquellas mitzvot, que siguen siéndolas, pero que socialmente ya no es necesaria su aplicación, tal como las relativas a la esclavitud legislada.

Sin embargo, debemos destacar que tal como enseñaran los jajamim, es de justos y personas íntegras el dedicarse al estudio de estas mitzvot, a pesar de no poder ser llevadas, por el momento, a la práctica; en parte porque este estudio apresura la Redención; en parte porque así no caen en el fatídico olvido; en parte, porque continúan siendo lo Voluntad expresa de H'. Por lo cual recomendamos, que profundicen, y para comenzar les recomendamos cuatro magnas obras, nada superficiales y que requerirán sus mejores empeños:

· "Sefer HaMitzvot" RaMBa"M

· "Horeb" R. Simshon Raphael Hirsch

· "Sefer HaJinuj"- R. Aarón HaLevi.

· "Kitzur Shulján Aruj"

El orden que hemos dado a este esquema no tiene ninguna relevancia, ni implica mayor prioridad o importancia de las mitzvot.
Y por último, pero muy importante, ante cualquier decisión halájica consultar con su rabino.
Del Hombre para con H'

1. Saber que hay un H'. (Shemot 20:2; Devarim 5:6)
2. Saber que Él es Uno. (Devarim 6:4)
3. Amor a H'. (Devarim 6:5)
4. Temor a H'. (Devarim 6:13)
5. Imitar sus acciones (Devarim 28:9)
6. Brit Milá (Bereshit 17:10)
7. No pensar que hay más dioses aparte de Él (Shemot 20:3)
8. No seguir a los deseos que pueden acarrear extravíos morales (Devarim 15:39)
9. Colgar mezuzá en las jambas de las puertas de casas y ciudades. (Devarim 6:9)
10. Atar Tzitzit en las puntas de las ropas de cuatro puntas. (Bemidbar 15:38)
11. No poner a H' a prueba (Devarim 6:16)
12. No retrasarse en cumplir las promesas a H' (Devarim 23:22)
13. Respecto al nombre de H':

· Santificarlo. (Vaikrá 22:32)
· No maldecirlo. (Vaikrá 24:16)
· No profanarlo (Vaikrá 22:32)
· No borrar o destruir nada con el nombre de H' o cosas asociadas con Su nombre (Devarim 12:4)
· No hacer falsas profecías en nombre de H'.
· Jurar en Su nombre, en caso de exigencia legal. (Devarim 10:20)

14. Adorar y servir solamente a H'. (Shemot 23:25; Devarim 13:5)
15. Adorarlo de acuerdo a lo que El ordena. (Devarim 11:22)
16. Bendecir después de cada comida. (Devarim 8:10)
17. Recitar el Shemá por las mañanas y las noches. (Devarim 6:2)
18. Ponerse tefilín sobre cabeza (Shemot 13:9; Shemot 13:16; Devarim 6:8; Devarim 11:18)
19. Ponerse tefilín sobre brazo (Shemot 13:9; Shemot 13:16; Devarim 6:8; Devarim 11:18)
20. Los cohanim bendecían al pueblo durante los servicios matinales. (Bemidbar 6:23)
21. Confesar ante H' todos los pecados cometidos (Vaikrá 5:5)
22. No añadir ni quitar nada de la Torá (Devarim 13:1: Devarim 3:2)

Ética y relaciones interpersonales

1. Andar por los caminos de H'. (Devarim 28:9)
2. Amar al prójimo como a sí mismo. (Vaikrá 19:18)
3. Amar al prosélito (converso) (Devarim 10:19)
4. No codiciar la esposa de otro (Shemot 20:14)
5. No codiciar las pertenencias de otro (Shemot 20:14)
6. Dar caridad a los judíos pobres y no endurecer el corazón con ellos (Devarim 15:7,8)
7. Ceder dinero para los judíos y para los pobres judíos en todo tiempo (Shemot 22:24; Devarim 15:8)
8. No ignorar los objetos extraviados por otro y devolverlos a su dueño (Vaikrá 22:3; Shemot 23:4)
9. No pegar o atacar a nadie.
10. No maldecir a nadie (Vaikrá 19:14)
11. No odiar de corazón (Vaikrá 19:17)
12. No oprimir al prójimo verbalmente, tampoco al converso (Vaikrá 25:17; Shemot 22:20)
13. No avergonzar a nadie (Vaikrá 19:17)
14. No desamparar al levita (Devarim 12:19)
15. No negarle al menesteroso todo lo que precise (Devarim 15:7,8)
16. No infligir sufrimiento a los huérfanos y viudas (Shemot 22:21)
17. Enmendar al equivocado de manera firme (Vaikrá 19:17)
18. No castigar más de lo correcto (Devarim 25:2,3)
19. No murmurar acerca del prójimo (Vaikrá 19:16)
20. No vengarse del prójimo (Vaikrá 19:18)
21. No tener rencor ni odiar (Vaikrá 19:18)
22. No poner obstáculos delante de nadie (Devarim 22:8)
23. No confundir ni llevar a error al prójimo voluntariamente (Vaikrá 19:14)
24. No abstenerse de rescatar a las personas en peligro (Vaikrá 19:16)
25. Salvar al perseguido de muerte incluso si debe matar al perseguidor (Devarim 25:12)
26. Honrar al Cohén. (Vaikrá 21:1-8)
27. Alivianar el peso al hombre o animal que llevan carga excesiva (Shemot 23:5)
28. No obviar y ayudar a un hombre o animal a levantar su carga caída (Devarim 22:4)
29. Cumplir las promesas expresadas oralmente (Devarim 23:24)
30. Anular las promesas sólo de acuerdo al procedimiento dictado por la Torá (Bemidbar 30:3)
31. No violar juramentos (Vaikrá 19:12)
32. No prometer en vano (Shemot 20:7)
33. No violar promesas (Bemidbar 30:3)
34. No distorsionar los límites del terreno (Devarim 19:14)
35. No retener la propiedad de otro (Vaikrá 19:13)

Conocimiento

1. Estudiar Torá (Devarim 6:7)
2. Enseñar Torá. (Devarim 6:7)
3. Escuchar y acatar lo expresado por los sabios de la propia generación. (Devarim 11:22)
4. Honrar a los estudiosos de la Torá y a los ancianos (Vaikrá 19:32)
5. Adherirse a los estudiosos de la Torá. (Devarim 11:22)
6. Escribir un rollo de la Torá. (Devarim 31:17)
7. Obedecer las palabras de los profetas verdaderos (Devarim 18:15)
8. No enseñar en estado de embriaguez (Vaikrá 10:9-11)

Justicia

1. No asesinar (Shemot 20:13; Devarim 5:17)
2. No secuestrar (Shemot 21:16; Shemot 20:13)
3. No hurtar (Vaikrá 19:13)
4. No rapiñar (Vaikrá 19:11)
5. Devolver lo hurtado (Vaikrá 5:23)
6. No renegar de lo que se adeuda (Vaikrá 19:11)
7. No renegar de lo que se posee de otro (Vaikrá 19:11)
8. Indemnizar por lesiones provocadas al prójimo (Shemot 21:18,19)
9. Indemnizar por los daños provocados a terceros por un animal de propiedad (Shemot 21:28; Shemot 22:4)
10. Indemnizar por los daños provocados a terceros por un pozo abierto en propiedad privada (Shemot 21:34)
11. Indemnizar el ladrón por los daños y prejuicios provocados a terceros (Shemot 21:37; Shemot 22:3)
12. Indemnizar por los daños provocados a terceros por un incendio de un fuego encendido intencionalmente (Shemot 21:28)
13. Indemnizar por la pérdida de un objeto dejado en custodia gratuita (Shemot 22:6)
14. Juzgar en caso de pérdida de objeto dejado en custodia paga o en arrendamiento (Shemot 22:9)
15. Juzgar acerca de los casos de objeto tomados en préstamo (Shemot 22:13)
16. Juzgar acerca de los casos de operaciones de compra y venta (Shemot 25:14)
17. Juzgar en las disputas que puedan surgir entre demandante y demandado (Shemot 22:8)
18. No testimoniar falsamente (Shemot 20:13)
19. Castigar al que testificó en falso con el castigo que se le hubiera impuesto al inocente por él acusado (Devarim 19:19)
20. Jurar un juramento en nombre de H' cuando sea requerido por la corte. (Devarim 10:20)
21. Tener jueces para decidir en las materias de: compras, ventas, herencias, préstamos, contratos, empleo, daños, asaltos, robos, violaciones y asesinatos (Devarim16:18)
15. Los jueces deciden por mayoría (Shemot 23:12)
16. Aceptar las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (Devarim 17:11)
17. Conseguir jueces adecuados a la materia (Devarim 1:17)
18. No blasfemar a un juez, ni a una autoridad (Shemot 22:27)
19. La corte no puede castigar a nadie que fuera obligado a cometer un crimen (Bemidbar 22:26,27)
20. Brindar testimonio siempre que sea necesario (Vaikrá 5:1)
21. La pena capital se aplica en base al menos a dos testigos aptos (Shemot 23:7)
22. Que los testigos no opinen (Bemidbar 35:30)
23. Los jueces deben interrogar cuidadosamente a los testigos (Devarim 13:15)
24. Los jueces deben ser imparciales en su sentencia (Vaikrá 19:15)
25. Un juez no debe:

· dictaminar un juicio injusto (Vaikrá 19:15)
· aceptar el testimonio de una persona inmoral (Shemot 23:1)
· prestar atención a una de las partes en ausencia de la otra (Shemot 23:1)
· decidir basado en el testimonio de una sola persona o de un familiar cercano Devarim 24:16; Devarim 19:15)
· favorecer a un pobre, o al poderoso en un caso de uno contra otro (Vaikrá 19:13-21: Shemot 23:3)
· temer a los litigantes (Devarim 1:17)
· decidir en contra de un pecador pero inocente en este caso (Shemot 23:6)
· juzgar inamistosamente al huérfano, al converso o a la persona viuda (Devarim 24:17)
· aceptar soborno o chantaje de una de las partes (Shemot 23:8)
· decretar pena capital con mayoría de un solo juez (Shemot 23:2)
· rever su sentencia el juez que declaró inocente al culpable de pena capital (Shemot 23:2)

26. Distintas formas de pena capital:

· Espada (Shemot 21:20)
· Estrangulación (Shemot 21:16)
· Incineración (Vaikrá 20:14)
· Apedreamiento (Devarim 22:24)

27. Colgar el cadáver del blasfemo e idólatra por unas horas (Devarim 21:22)
28. Sepultar a los ejecutados el mismo día de cumplida su pena (Devarim 21:23)
29. No condenar a pena capital sin antes proceder con un juicio (Bemidbar 35:12)
30. No conmutar la pena capital a cambio de dinero (Bemidbar 35:31)
31. No tener piedad de quien persigue a otro para dañarlo (Devarim 25:11,12)
32. El que cometió homicidio involuntario debe huir a las ciudades refugios, sin condolerse el juez por ello (Bemidbar 35:25,32)
33. Juzgar en lo relativo a herencias (Bemidbar 27:8)

Comercio y préstamos

1. Ser honesto en las compras y ventas (Vaikrá 25:14)
2. No estafar ni en la compra ni en la venta a un converso (Shemot 22:20)
3. Poseer pesa, balanzas y medidas justas (Vaikrá 19:36)
4. No engañar con pesos y medidas (Vaikrá 19:35)
5. No poseer pesos o medidas falsas (Devarim 25:14)
6. No recargar interés a un judío o prestarle a interés (Devarim 25:37)
7. No recibir un préstamo a interés de un judío (Devarim 23:20)
8. No ser testigo ni garante de préstamo a intereses entre judíos (Shemot 22:24)
9. No demandar un recargo por una deuda si se sabe que el deudor no posee para pagar el recargo (Shemot 22:24)
10. No tomar como garantía:

· equipamiento cuando se sabe que es para el sostenimiento de vida personal;
· equipamiento para preparar comida (Devarim 24:6)
· cualquier cosa de una viuda (Devarim 24:17)

11. No utilizar la fuerza para obtener los antedichos elementos (Devarim 24:10)
12. No negarse a devolver la garantía cuando sea necesaria para el que la entregó (Devarim 24:12)
13. Cancelar los prestamos en el séptimo año (Shemitá) (Devarim 15:2)
14. Devolver el objeto tomado como prenda cuando se sabe que el dueño lo precisa urgentemente (Shemot 22:25; Devarim 24:15)
15. Pagar el salario jornal en el tiempo convenido (Devarim 24:15)
16. No oprimir al asalariado ni retener su paga (Vaikrá 19:13)
17. El jornalero puede comer de lo que está cosechando en el momento de su trabajo (Devarim 23:25,26)
17. Está permitido prestar a interés a los no judíos y está permitido usar la presión legal para cobrar (Devarim 23:21)

Tiempos

A. Determinar y consagrar los comienzo de mes y contar los años (Shemot 12:2)
B. SHabbat
1. Descansar, y no trabajar (actos creativos) en el día séptimo consagrándolo (Shemot 23:12; Shemot 20:10)
2. Permanecer dentro de los límites de la ciudad (Shemot 16:29)
3. No dictar ni ejecutar una sentencia en Shabbat (Shemot 35:3)
4. Declarar verbalmente la santidad del Shabbat. (Shemot 20:8)
C. Festividades y conmemoraciones
1. Celebrar los Shalosh Regalim (Shemot 23:17)
2. No trabajar y descansar en:

· primer y séptimo día de Pesaj (Shemot 12:16);
· Shavuot (Vaikrá 23:21);
· Rosh HaShaná (Vaikrá 23:24);
· Iom Kippur (Vaikrá 16:29);
· primer día de Sucot (Vaikrá 23:35);
· Sheminí Atzeret (Vaikrá 23:36).

3. Pesaj:

· Comer matzá en la primera noche de Pesaj. (Shemot 12:18)
· Narrar acerca de la salida de Mitzraim, en la primera noche de Pesaj. (Shemot 13:8)
· Destruir el jametz sobrante el día anterior a Pesaj. (Shemot 12:15)
· No comer jametz o productos mixturados con este durante los siete días de Pesaj, y desde la noche previa a la festividad (Shemot 13:3; Shemot 12:20; Devarim 16:3)
· No poseer, ni ver jametz durante los siete días de la fiesta (Shemot 12:19; Shemot 13:7)

4. Oír el sonido del Shofar en Rosh HaShaná (Bemidbar 29:1)
5. Afligir el alma en Iom Kippur (Vaikrá 16:29)
6. Morar en una Sucá durante los siete días de la festividad (Vaikrá 23:42)
7. Tomar las Cuatro Especies en Sucot (Vaikrá 23:40)
8. Regocijarse en los tres festivales mayores (Pesaj, Shavuot, Sucot). (Devarim 16:14)
9. Llevar la cuenta del Omer (Vaikrá 23:15)

Familia y matrimonio

1. Honrar al padre y a la madre (Shemot 20:12)
2. Temer reverentemente a la madre y al padre (Vaikrá 19:3)
3. No pegar a los padres (Shemot 21:15)
4. No maldecir a los padres (Shemot 21:17)
5. Tener descendencia (Bereshit 1:28; Bereshit 9:7)
6. Dolerse en la muerte de los familiares próximos.
7. Un cohén no puede tener contacto con cadáveres, excepto los de sus familiares más próximos.
8. Reglas maritales:

· Luego del casamiento se puede mantener relaciones sexuales, no antes o fuera del matrimonio (Devarim 24:1,2; Devarim 23:18)
· El marido se debe consagrar el primer año de casamiento a su esposa (Devarim 24:5)
· El marido no puede denegar alimentos, vestimentas o derechos sexuales a su esposa.
· Un hombre no se puede casar con una mujer y su hija (o nieta) al mismo tiempo. (Recordar que de acuerdo a la Torá está permitido para el hombre la poligamia).
· Un hombre no puede contraer enlace nuevamente con su ex mujer, si está ya se casó con otro hombre luego (Devarim 24:4)
· Un cohén tiene restringido el casamiento con ciertas mujeres (preguntar a su rabino por los detalles exactos).
· No casarse con una persona no judía (Devarim 7:3; Devarim 2:4; Devarim 23:8)
· Una persona que sea producto de una relación adultera o incestuosa no puede casarse con la mayoría de las mujeres judías (preguntar a un rabino) (Devarim 23:3)
· Un eunuco u hombre con el pene cercenado no puede casarse con una mujer judía, a no ser que haya nacido con esa condición física (Devarim 23:2)
· Que la viuda sin hijos no case a no ser con el hermano de su difunto marido (Devarim 25:5)
· Si un hermano vive, mientras el casado murió dejando una viuda sin hijos, el sobreviviente debe casarse con la viuda. (Consular con un rabino) (Devarim 25:5)
· De no ocurrir lo antedicho proceder con la jalitzá (Devarim 25:9)
· Entregar el hombre a la mujer un Guet (documento de divorcio) para liberar a la pareja del matrimonio (Devarim 24:1)
· Quien violó a una mujer y la desposó no la divorcie de por vida (Devarim 22:29)
· Quien propaló falsos rumores acerca de su esposa no la divorcie de por vida (Devarim 22:19)
9. No tener relaciones sexuales con:
(Vaikrá 18)

· En general:

· con personas del mismo sexo;
· una mujer casada con otro hombre;
· una mujer, a no ser que estén casados;
· una mujer en estado de impureza, o por menstruación o por haber dado a luz;
· un animal.

· Familiares:

· padre;
· madre o madrastra;
· hermana, media hermana, o cuñada;
· la hermana de la esposa, durante el período del matrimonio;
· hija o nuera;
· tía;
· nietos o nietas.

10. No tener ningún contacto físico próximo con ninguna mujer prohibida.
11. Una mujer debe purificarse en un baño ritual (mikve) luego de su período menstrual. (Vaikrá 15:19; Vaikrá 15:16)
12. Una mujer debe purificarse en un baño ritual (mikve) luego de haber parido. (Vaikrá 2:6; Vaikrá 15:16)
13. Hijos:

· Redimir al primogénito. (Bemidbar 18:15)
· Circuncidar a todos los varones a la edad de ocho días (Bereshit 17:10)

14. Aquel que violó a una mujer la despose (Devarim 22:29)
15. Castigar con latigazos a quien difame a su mujer, y además no pueda divorciarla (Devarim 22:13-19)
16. Juzgar a quien seduzca a una virgen (Shemot 22:15,16)
17. Que la mujer considera infiel beba las `aguas amargas' (Bemidbar 5:19)

Alimentos

(Shemot 21:28; Vaikrá 11; Vaikrá 23:14; Vaikrá 19:23; Devarim 14:7,10,11,19,21; Devarim 22:9)

1. La mayoría de los productos no kasher no deben ser comidos nunca.

No comer:

· cualquier animal básicamente permitido que haya muerto natural o artificialmente pero no de acuerdo a la ley;
· cualquier animal herido o muerto por otro animal (Shemot 22:30)
· cualquier parte de un animal que permanece con vida (Devarim 12:23)
· humanos;
· sangre (Vaikrá 7:26)
· alimañas voladoras;
· alimañas rastreras;
· alimañas acuáticas o anfibias;
· insectos que parasitan en verduras y frutas;
· parásitos de lo putrefacto.

2. Ciertas cosas que podrían comerse en casos muy especiales, a pesar de estar prohibida su ingesta.
3. No comer:

· carne no kasher;
· aves de corral no kasher;
· seres marinos no kasher;
· comer carne cocida en leche; o cocinarlos juntos; (Shemot 23:19; Shemot 34:26)
· la grasa que recubre el estómago, el hígado, y el riñón (Vaikrá 7:23)
· la arteria ciática (Bereshit 32:33)

4. Examinar todos los alimentos para constatar su calidad de apto o no para el consumo.
5. Faenar al animal ritualmente (Devarim 12:21)
6. Cubrir la sangre de los animales faenados ritualmente (Vaikrá 17:13)
7. No comer ni beber de forma ordinaria o por demás comedida (Devarim 21:20)
8. No comer en Iom Kipur (Vaikrá 23:27-29)
9. No comer jametz o mezclado con jametz durante Pesaj (Shemot 13:3; Shemot 12:20)
10. No comer jametz la víspera de Pesaj (Devarim 16:3)

Idolatría

1. Ídolos

1. No indagar en temas de idolatría (Vaikrá 19:4; Devarim 4:19)
2. No hacer grabados de figuras humanas (Shemot 20:20)
3. No adorar o servir ídolos de ninguna manera (Shemot 20:5)
4. No hacer un ídolo para uso propio (Shemot 20:4)
5. No hacer ídolos para otro (Vaikrá 19:4)
6. No erigir monumentos destinados a la idolatría (Devarim 16:22)
7. No plantar árboles en el Santuario o próximos al altar (Devarim 16:21)
8. No sacrificar personas en honor a dioses (Vaikrá 18:21)
9. No jurar en nombre de ídolos (Shemot 23:13)
10. No consumir nada dedicado a un ídolo, ni enriquecerse con ello (Devarim 7:26)
11. No tomar vino usado por idólatras (Devarim 32:38)
12. No beneficiarse con nada de los ídolos, ni como adornos o decoración (Devarim 7:25)
13. Destruir a los ídolos y sus accesorios (Devarim 12:2)
14. No pactar con los pueblos idólatras canaaneos (Devarim 7:1,2)
15. No permitir enlaces matrimoniales con idólatras o su descendencia directa (Devarim 7:3; Devarim 2:4)
16. No permitir que se continúe la idolatría en la tierra de Israel (Shemot 23:33)
17. Erradicar de raíz la idolatría en la Tierra de Israel (Devarim 20:16,17; Devarim 7:2)
18. Destruir las ciudades idólatras (Devarim 13:17)
19. No reedificar las ciudades idólatras, ni obtener provecho de ellas (Devarim 13:17,18)
20. No profetizar ni prestar oídos a quienes profetizan en nombre de dioses (Devarim 18:20; Devarim 13:4)
21. No profetizar en falso (Devarim 18:20)
22. No temer castigar al falso profeta (Devarim 18:22)
23. No inculcar a nadie para que adore dioses (particular o colectivo) (Shemot 23:13; Devarim 13:14; Devarim 13:7)
24. No contenerse en llevar a un portavoz de la idolatría frente a la justicia en todos sus sentidos (Devarim 13:9)
25. Odiar por siempre, no tener piedad ni proteger jamás a aquel que indujo a alguno a la idolatría (Devarim 13:9)
26. No hacerse cortes en la carne o pelarse en honor a los ídolos o como muestra de duelo frente a la muerte (Devarim 14:1)
27. No inclinarse frente a rocas talladas (Vaikrá 26:1)
28. No seguir las costumbres paganas de ninguna manera (Vaikrá 20:23)
29. No tatuar el cuerpo (Vaikrá 19:28)
30. No rasurar los extremos de la cabeza en círculo (Vaikrá 19:27)
31. No rasurar el rostro con navaja (Vaikrá 19:27)
32. No dejar con vida a los brujos (Shemot 22:17)

2. Prácticas ocultas:

1. No practicar conjuros, hechizos, adivinaciones o actos mediúmicos, la magia, brujería, realizar encantamientos o sortilegios. (Vaikrá 19:31; Devarim 18:10; Devarim 18:11)
2. No predecir el futuro con la astrología, ni actuar de acuerdo a vaticinios astrológicos (Devarim 18:10)

Guerra

1. Aniquilar la descendencia de Amalek (Devarim 25:19)
2. Recordar y no olvidar el daño causado por Amalek (Devarim 25:17,19)
3. Ir a las guerras no obligatorios cuando sea necesario (Devarim 20:10)
4. No destruir los árboles frutales en la guerra (Devarim 20:19)
5. Designar un cohén para que se dirija al pueblo antes de salir a la guerra (Devarim 20:2)
6. Designar un lugar fuera del campamento para la higiene personal de los soldados (Devarim 23:13)
7. Ir armados y con palas para cavar a la batalla (Devarim 23:10, 14)
8. Tratar a la mujer tomada prisionera de acuerdo a las reglas de la Torá (Devarim 21:10-14)
9. No hacer las paces con amonitas y moabitas (Devarim 23:7)
10. No temer salir a la guerra contra el enemigo pagano (Devarim 7:21)

Varias

1. Alejar los peligros de la morada (Devarim 22:8)
2. No vestir lana y lino conjuntamente (Devarim 22:11)
3. Un hombre no debe vestir vestidos (o artículos) femeninos (Devarim 22:5)
4. Una mujer no debe vestir ropa masculina (Devarim 22:5)
3. No castrar animales o personas (Vaikrá 22:24)
4. No morar permanentemente en la tierra de Mitzraim (Devarim 17:16)
5. No tomar crías o huevos estando la ave madre en el nido, sino que ahuyentar a la madre (Devarim 22:6,7)

Estos son los requerimientos básicos para una vida humana civilizada: Las siete mitzvot de los Benei Noaj (humanos universales):

1. No adorar ídolos.
2. No maldecir a H'.
3. Establecer cortes de justicia.
4. No asesinar.
5. No cometer incesto o adulterio.
6. No hurtar.
7. No comer carne trozada de un animal vivo.


Mizmor 119

ALEF. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de Hashem. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan: Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos. Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia. Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.

BET. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Hashem: Enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca. Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza. En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos. Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.

GUIMEL. Haz bien a tu siervo; que viva Y guarde tu palabra. Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley. Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo. Destruiste a los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos. Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado. Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos. Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.

DALET. Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra. Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos. Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas. Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra. Aparta de mí camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley. Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí. Allegádome he a tus testimonios; Oh Hashem, no me avergüences. Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón.

HE. Enséñame, oh Hashem, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad. Inclina mi corazón a tus testimonios, Y no a la avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino. Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme. Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios. He aquí yo he codiciado tus mandamientos: Vivifícame en tu justicia.

VAV. Y venga a mí tu misericordia, oh Hashem; Tu salud, conforme a tu dicho. Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado. Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; Porque a tu juicio espero. Y guardaré tu ley siempre, Por siglo de siglo. Y andaré en anchura, Porque busqué tus mandamientos. Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré. Y deleitaréme en tus mandamientos, Que he amado. Alzaré Así mismo mis manos a tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos.

ZAYIN. Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado. Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley. Acordéme, oh Hashem, de tus juicios antiguos, Y consoléme. Horror se apoderó de mí, a causa De los impíos que dejan tu ley. Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones. Acordéme en la noche de tu nombre, oh Hashem, Y guardé tu ley. Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.

JET. Mi porción, oh Hashem, Dije, será guardar tus palabras. Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra. Consideré mis caminos, Y torné mis pies a tus testimonios. Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos. Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley. A media noche me levantaba a alabarte Sobre los juicios de tu justicia. Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos. De tu misericordia, oh Hashem, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.

TET. Bien has hecho con tu siervo, Oh Hashem, conforme a tu palabra. Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído. Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra. Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos. Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado. Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos. Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.

YOD. Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. Los que te temen, me verán, y se alegrarán; Porque en tu palabra he esperado. Conozco, oh Hashem, que tus juicios son justicia, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo. Vengan a mí tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite. Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditaré en tus mandamientos. Tórnense a mí los que te temen Y conocen tus testimonios. Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.

KAF. Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra. Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás? Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos. ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran según tu ley. Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; ayúdame. Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos. Vivifícame conforme a tu misericordia; Y guardaré los testimonios de tu boca.

LAMED. Para siempre, oh Hashem, Permenece tu palabra en los cielos. Por generación y generación es tu verdad: Tú afirmaste la tierra, y persevera. Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven. Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy yo, guárdame; Porque he buscado tus mandamientos. Los impíos me han aguardado para destruirme: Mas yo entenderé en tus testimonios. A toda perfección he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.

MEM. ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos. Más que todos mis enseñadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos. De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

NUN. Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Iuré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia. Afligido estoy en gran manera: oh Hashem, Vivifícame conforme a tu palabra. te ruego, oh Hashem, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios. De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley. Pusiéronme lazo los impíos: Empero yo no me desvié de tus mandamientos. Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón. Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.

SAMEJ. Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley. Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado. Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. Susténtame conforme a tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza. Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos. Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño. Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios. Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.

AIN. Juicio y justicia he hecho; No me dejes a mis opresores. Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios. Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia. Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos. Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios. Tiempo es de hacer, oh Hashem; Disipado han tu ley. Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro. Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: Aborrecí todo camino de mentira.

PE. Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma. El principio de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples. Mi boca abrí y suspiré; Porque deseaba tus mandamientos. Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre. Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. Redímeme de la violencia de los hombres; Y guardaré tus mandamientos. Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y enséñame tus estatutos. Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.

TZADIK. Iusto eres tú, oh Hashem, Y rectos tus juicios. Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles. Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo. Pequeño soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos. Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad. Aflicción y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites. Iusticia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.

COF. Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Hashem, Y guardaré tus estatutos. A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios. Anticipéme al alba, y clamé: Esperé en tu palabra. Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos. Oye mi voz conforme a tu misericordia; Oh Hashem, vivifícame conforme a tu juicio. Acercáronse a la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley. Cercano estás tú, oh Hashem; Y todos tus mandamientos son verdad. Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.

RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; Porque de tu ley no me he olvidado. Aboga mi causa, y redímeme: Vivifícame con tu dicho. Lejos está de los impíos la salud; Porque no buscan tus estatutos. Muchas son tus misericordias, oh Hashem: Vivifícame conforme a tus juicios. Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado. Veía a los prevaricadores, y carcomíame; Porque no guardaban tus palabras. Mira, oh Hashem, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme a tu misericordia. El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.

SHIN. Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras. Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos. La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo. Siete veces al día te alabo Sobre los juicios de tu justicia. Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo. Tu salud he esperado, oh Hashem; Y tus mandamientos he puesto por obra. Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera. Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos están delante de ti.

TAF. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Hashem: Dame entendimiento conforme a tu palabra. Venga mi oración delante de ti: Líbrame conforme a tu dicho. Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos. Hablará mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia. Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido. Deseado he tu salud, oh Hashem; Y tu ley es mi delicia. Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden. Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

lunes, 22 de junio de 2009

Las Mitzvot(IV)

¿Quién se beneficia con las mitzvot?

En primer término podemos afirmar a la propia persona que las cumple, al respecto podemos mencionar las sabias palabras de Yehudá HaNasí (Sifrei, Shlaj 112): "El que ha cumplido con una mitzvá, por ella misma y no para obtener recompensa, no debe alegrarse de haberla cumplido sólo con ese propósito. Esa mitzvá acarrea otra tras sí. Tampoco debe apenarse el pecador sólo por el pecado que cometió. El deber acarrea otro deber y una transgresión, otra." Así mismo, podemos considerar la ganancia indirecta que propone el RaMBa"M, en su Iad Jazaká, cuando afirma que las mitzvot refinan el carácter de la persona.

Es evidente que en caso de ser una mitzvá dirigida a alguna otra persona, ésta también recibe el provecho directo (por ejemplo, el cuidado del enfermo, el enfermo se beneficia de que otro cumpla con la mitzvá).

Pero, podemos llegar a aseverar, tal como hiciera en su oportunidad el RaMBa"N, que la sociedad humana, el mundo en general también se benefician grandemente, ya que las mitzvot atraen el orden, la paz y la fraternidad entre las personas.

¿Hay qué esperar recompensa material por el cumplimiento de las mitzvot?

Nuestro jajamim enseñaron que en nuestra relación con H’ no hay que hacer como los empleados que trabajan a cambio de ganancias (ver Avot 1:3), sino que hay que servirLo con amor y respeto. Por lo cual no hay que esperar tener recompensas por el cumplimiento de las mitzvot. El mejor premio es haber cumplido la palabra de H’, y la oportunidad de hacer otra mitzvá derivada de la anterior, como ya anotáramos más arriba.

Sin embargo, los jajamim enseñan además de los beneficios por el aporte a la convivencia y a la concordia entre las personas, la verdadera recompensa la obtiene la persona luego de su defunción, en el Olam Habá, el Mundo Venidero. Por ejemplo, Pea 1:1 (también Talmud Bablí, Shabat 127a), enseña las acciones merced a las cuales la persona "goza de su realización en la vida terrena, mientras su rédito perdura en la Eternidad", por lo cual es fácil de entender que hay dos tipos de ‘ganancias’, una pasajera y efímera que se da en Este Mundo, y la principal que se obtiene Más Allá. Maimónides al comentar esta mishná afirma que cada acción positiva que la persona ejerce sobre el prójimo le trae recompensa en este mundo.

Más modernamente, tal como enseñara Rav Mitrani (‘Bet Elokim’) parte de la retribución por las mitzvot sociales se obtienen en este mundo, ya que posibilitan o facilitan la vida material.

Pero, para todas las mitzvot, aunque preferentemente las relativas a H’, la recompensa se halla el Mundo Venidero. Ya que, las mitzvot sirven también como ‘entrenamiento’, como aliento y fortaleza del espíritu humano, que a su tiempo retornará al Creador, como está dicho: "Y el polvo se torne a la tierra, como era, y el espíritu se vuelva a Dios que lo dio." (Kohelet 12:7). Éste es el afamado paraíso de los justos (de todas las naciones). El paraíso en el tiempo de retorno a H’, en una condición pura y ‘trabajada’ del espíritu. Pureza que se obtiene a través del correcto cumplimiento de las mitzvot en este mundo. Paraíso que es el espíritu que goza y aprehende la "Gloria de la Shejiná" (Rav Shneur Zalman, ‘Igueret HaKodesh, 17).

¿Qué necesidad hay de transferir la recompensa al Más Allá?

Sin cansancio se puede repetir junto al salmista (73:22): "Mas yo era ignorante, y no entendía: Era como una bestia acerca de Ti."

Y nunca es mejor momento que ahora para leer este mizmor (salmo) por completo.

Ahora, en nuestra ignorancia podemos presentar tres motivos para transferir el premio y castigo al momento posterior a la defunción, a la vida en el Olam Habá.

Estando la real consecuencia de nuestras acciones en una existencia no perceptible, tenemos a nuestra disposición la plena libertad de elegir nuestra conducta. Es decir, si fuera evidente la real consecuencia de nuestros actos: ¿quién se atrevería a traspasar los mandatos del Eterno? Por lo cual, H’ en su infinita Sabiduría, prefirió la existencia del escepticismo, de la duda, por Amor a su Creación; para que los creados pudiéramos aproximarnos a Él por Amor y convicción, y no por temor supremo. Así se expresa Rabí Iojanán ben Zakai (Kidushin 22b): "H’ no puede ser servido sino por hombres moralmente libres y no por esclavos".

Cualquier recompensa en este Mundo es despreciable en comparación con la recompensa de adherirnos al Eterno en el Olam Habá (al respecto Rav Yehuda HaLevi, ‘Sefer HaCozarí’, 1:126; también otras citas en este mismo texto). Por lo tanto, cualquier placer, lujo o satisfacción que el malvado posea; y cualquier dolor, escasez o desilusión que sufra el justo, son muy importantes, son cosas buenas y malas, respectivamente; pueden aparecer como incomprensibles, verdaderas injusticias de parte de H’, o aun llevar al ateísmo; pero, son bienes y males momentáneos, pasajeros y efímeros. En tanto que la adherencia al Eterno...es eterna...

H’, en su infinita Sabiduría y Misericordia, impuso al Universo sus leyes físicas, y entre las creaciones vitales permitió la existencia de leyes sociales (entre insectos, animales ‘inferiores’ o el hombre). Pero, en su infinito Poder se restringe para no interferir constantemente con Su creación. Es decir, el mantiene la existencia, pues sin Él no hay existencia posible; pero no afecta ni interrumpe Sus leyes, sino que permite que la Naturaleza y la Sociedad se rijan por las leyes primordiales (o evolucionadas socialmente) por Él concedidas. Si bien es cierto que confiamos en Su constante vigilancia (Bereshit 15:1; Tehilim 121:4), en los milagros, no podemos dejar de reconocer que los mismos se dan o de forma ‘natural’ o muy esporádicamente interceptando las leyes ya establecidas (al respecto Maimónides en ‘Iad Jazaká’). Es Su aceptación y restricción a Sus propias leyes lo que convierten a nuestros ojos a H’ en Todopoderoso, Justo y Misericordioso, y no un proceder extraviado y errático. Sabemos que el "Juez de toda la Creación hace Justicia" (parafraseando a Avraham Abinu en Bereshit 18:25), por lo cual, no hay más Justicia que cumplir las propias leyes.

¿Es suficiente cumplir con la mitzvot negativas (de abstenerse)?

En muchas oportunidades se argumenta que el fundamento y finalidad de las mitzvot es hacer de la Humanidad un conjunto de personas morales, éticas, que tienen un correcto proceder hacia los demás. Y se continúa, en esta lógica, sosteniendo que para lograr estos elevados fines es suficiente con abstenerse de perjudicar al prójimo, por lo tanto, realizando o cumpliendo solamente las mitzvot negativas, las de abstención.

Sea este el argumento o cualquier otro, todas las mitzvot son para ser cumplidas.

La misma Torá (Tehilim 37:27) estipula que: "Apártate del mal, y haz el bien" con la promesa de que así "vivirás para siempre."

Las palabras del salmista merecen un breve comentario. No es suficiente con apartarse del mal, sino que se nos induce a hacer el bien. Es decir, una actitud abstencionista, de negarse a acometer erróneas empresas no llega a prevenir nuestras vidas del pecado, o peor aun, no colma las expectativas para las que fuimos creados. Para llegar a la ‘shlemut’ (completud) debemos también hacer lo que se nos dice que es bueno.

Por lo cual, resulta ya reiterativo afirmar que no es la renuncia al mal el camino correcto, sino que hay que equilibrarlo con las acciones llamadas buenas.

Pero, ¿cómo sabemos que las mitzvot positivas pueden ser consideradas como ‘hacer el bien’?

Ya hacia el final de los Cinco Libros de Moshé, el gran líder profetiza diciendo: "Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal: Porque yo te mando hoy que ames a Hashem tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, para que vivas y seas multiplicado, y Hashem tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para poseerla." (Devarim 30:15,16).

Como apreciamos, primero se asemeja la vida al bien, y un poco más adelante se asegura que el seguir los caminos indicados por el Eterno es lo que atraen la vida, la dicha y la bendición. Así, pues, no es adecuado simplemente apartarse del pecado y de las acciones malas, sino que hay que atraer el bien, a través de acciones materiales y concretas sobre el Mundo.

Y, sólo de esta manera se cumple lo proclamado en la profunda tefilá de ‘Aleinu leshabeaj’: "Para componer el Mundo bajo la égida del Todopoderoso". ¿Cómo componer al Cosmos? Pues, con el cumplimiento de TODAS las mitzvot.

Los jasidim entendieron que la persona no siempre es lo suficientemente fuerte, o esta naturalmente apta, para llegar al estado de adherencia al Eterno con facilidad; por eso enseñan que se puede ir alcanzando de dos maneras complementarias: por reverencia (temor) y por amor.

Por intermedio de la reverencia a H’ la persona se abstiene de los pecados, es decir, cumple las mitzvot de no hacer.

En tanto que por amor a H’ hace las positivas.

De similar manera, y siguiendo a Ieshaiá Leibovitz, podemos colegir como la primera parashá de la Keriat Shemá está imbuida de Amor a H’, por lo cual se nos ordena cumplir las mitzvot sin manifestar razones, motivos ni recompensas.

En tanto, la segunda parashá ordena similares mitzvot, pero hace pesar el tema del castigo y de la recompensa. ¿Por qué? Pues, seguramente porque el Autor en su infinita Sabiduría, al redactar Su Torá conocía la debilidad del corazón del hombre, por lo cual, a manera de didáctica escala en pos de la perfección, permitió la existencia del eslabón, infantil, del premio y castigo, pero en dirección a la adherencia por Amor y sólo por Amor al Eterno.

Se cuenta que el Rav Shneur Zalman, fundador de Jabad, en sus momentos de éxtasis exclamaba: "No quiero Tu Gan Eden, no quiero Tu Olam Haba; sólo te quiero a Ti, a Ti y nada más." Seguramente un honesto y sabio de esta talla no argüía la eficacia del exclusivo cumplimiento de las mitzvot negativas...

¿Cómo el cumplimiento de las mitzvot aporta al bien del Mundo?

Ieshaiá (45:7) nos recuerda que H’ es el "Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo el mal. Yo Hashem que hago todo esto."

Es decir, H’ es el origen de Bien y del Mal.

Y en Su grandiosa Sabiduría hizo al Mundo de tal manera que el hombre tuviera la oportunidad de elegir entre ambos caminos, entre ser bueno o no. Ya que de existir solamente una de estas tendencias el hombre no sería más que un refinado autómata, sin posibilidad ni capacidad para enfrentarse a retos decisivos o fatuos.

H’ también nos proveyó de armas para enfrentarnos al Mal, y atraer más bien a la Creación.

Esas armas son Sus mitzvot.

Con ellas el judío esta pertrechado para fortalecerse contra el Mal, y para elevarse en el Bien (tal como podemos inferir de lo que escribiera Rav Eliahu Dressler en su ‘Mijtav MiEliahu’, tomo 3).

Y en el Talmud (Avot 4:13), "Rabi Eliezer ben Iaacov solía decir: El que cumple con una mitzvá, adquiere para sí un defensor y el que comete una transgresión, se ha procurado un acusador. La penitencia y las buenas obras son el escudo contra el castigo", y podríamos agregar, que las mitzvot son una defensa que se va extendiendo por toda la sociedad, como reflejo de los que las cumplen, impregnando al resto de las personas en su santidad y brillo.

Para las personas confiadas en la mística, el cumplimiento de mitzvot ejerce otro tipo de efectos sobre la Realidad. Argumentan que todas las acciones acá ‘abajo’, en este mundo de materialidad tienen su directo reflejo en el mundo de ‘arriba’, en el espiritual. Por lo cual una mitzvá cumplida en este mundo, una acción material, es simultáneamente realizada en el mundo del espíritu, ejerciéndose así una acción amplificada de ‘corrección’ del Mundo. Como ejemplo, podemos leer en el Talmud Bablí (Berajot 6ª) que H’ se ata todos los días tefilín, seguramente esto es una alegoría, o una metáfora o una imagen antropomórfica de H’, que nos auxilia para que nosotros podamos comprender algo; pero, el hecho en sí es que se asegura que H’ cumple con Sus mitzvot, tal como nosotros debemos hacer...

También, reconocen los místicos en las cosas creadas dos manifestaciones de la Energía divina, una que sería la formadora (makif o sovev), mientras otra es la vital (memalé). El Hombre es el poseedor de la mayor energía vital, en comparación al resto de las cosas creadas en nuestro Mundo. Es con el cumplimiento de las mitzvot que el Hombre libera la energía formadora de los elementos materiales. Por ejemplo, al comer no es solamente la energía en el sentido científico que integramos o asimilamos a nuestro organismo, sino que también, y procediendo de acuerdo a la halajá, podemos asimilar la energía formadora contenida en ese alimento. Así, un simple pan puede servir solamente como nutriente corporal, o ser elevado a liberación de energía formadora, a elevación de la Creación. Y consideremos que los elementos que estimamos como más primitivos, y menos animados, en realidad están más próximos a la Energía original de la Creación, pues fueron hechos antes que el Hombre. Bien para servirlo, bien para que el Hombre les sirva con sus acciones positivas ejercidas sobre ellos.

Es decir, a través del cumplimiento de las mitzvot cumplimos con nuestra original naturaleza humana, la de relacionarnos con nuestro medio tanto en un plano físico como en uno espiritual.

¿Quién está libre de cumplir mitzvot?

Obviamente las personas que no están dentro del pacto de Avraham Abinu, aunque existan las siete mitzvot universales de los Benei Noaj (ver más adelante).

Los esclavos hebreos; los menores de edad de mitzvá (mujeres antes de los doce años, y hombres antes de los 13 años); las personas discapacitadas intelectuales / emocionales de gravedad; los sordos.

Existe una libertad relativa para mujeres y esclavos hebreos en lo que respecta a las mitzvot positivas que dependen de un tiempo determinado para su cumplimiento y no tengan un fundamento histórico (tal como las festividades) o una expresa orden dictada por la Torá (como el Shabbat).

Estas son las mitzvot shehazman graman, y las más comunes que podemos mencionar son las de Talit y Tefilín, mitzvot que las mujeres y esclavos hebreos pueden llevar a cabo si así lo desean (aunque socialmente pueda ser considerado como una transgresión, históricamente se sabe que grandes mujeres justas usaron Talit y Tefilín, pero por más detallas hay que referirse al rabino local).

Personas que tienen un familiar cercano fallecido y aún no enterrado, están exentos del cumplimiento de las mitzvot positivos, no así de las relativas al duelo y sepelio, como a las negativas.

Las personas que por motivos de imposición, fuerza mayor, peligro, etc., se ven imposibilitadas de cumplir mitzvot no deben ser juzgadas ni condenadas por sus acciones, según Bemidbar 22:26,27.

¿Es factible cumplir todas las mitzvot?

Por mejores intenciones, por más amor al Eterno, la totalidad de las mitzvot está vedada de conseguirse.

Hay varias razones. Una es la necesidad del Beit HaMikdash, el Templo, para ejercer varias mitzvot relativas al mismo, a los sacrificios, a las leyes de pureza, a las de sacerdocio.

Otras mitzvot dependen de si se habita en la Tierra de Israel, pues son de estricto cumplimiento en ella (ejemplo: año sabático, Iovel, diezmo, etc.)

Otras más son exclusivas para determinados sectores de la sociedad que no dependen de la voluntad y albedrío humano (ser sacerdote, ser rey, etc.)

Algunas son prerrogativa de mujeres y otras de hombres (ejemplo: relativas a la menstruación, a la polución nocturna, Brit Milá, etc.)

Hay algunas para ciertas esferas de la actividad comercial, productiva, laboral o financiera, que no todas las personas les interesa o efectivamente se ocupan (ejemplo: préstamos, pesos y medidas, patrón, amo de esclavo, juez, etc.)

Están también las relacionales (hacia padres, hijos, empleados, alumnos, siervos, enemigos, etc.)

Están las situacionales (en batalla, de viaje, enfermo, con un familiar difunto, etc.)

Están las determinadas por tiempo (festividades, ofrendas, plegarias, etc.)

Están las mitzvot comunitarias y las individuales.

Hay otras que deben ser cumplidas a cada instante, o que no tienen situación dada previamente o momento, a estas mitzvot activas el RaMBa"M las denominó como ‘inevitables’, y suman un total de sesenta.

Por lo cual podemos cotejar que el número de mitzvot efectivas para cumplir se reduce, o se modifica dependiendo de la persona y su circunstancia.

¿Es posible derogar mitzvot, agregar nuevas o modificarlas según el propio deseo?

Como hemos visto, las circunstancias o condiciones materiales llevan a que el número de mitzvot ejercibles sea bastante menor al total, empero, no es permitido añadir o derogar mitzvot por propia voluntad, tal como ordena la Torá (Devarim 13:1). Por lo cual la postura de la Reforma no se puede sostener, sobre bases lógicas, ya que o toda la Torá es obra divina y por lo tanto respetable; o nada de la Torá es realmente obra de H’, por lo cual es totalmente desechable. La Torá no permite términos medios, ni medias tintas.

Así mismo no está permitido categorizarlas por importancia, ya que no sabemos si tienen distintos niveles de prioridad, así como no debemos desechar algunas por propia comodidad o ideas de beneficios secundarios. "Ben Azai solía decir: Apúrate para cumplir con la mitzvá de la más mínima importancia [a tu entender] y aléjate de la transgresión. Porque una acción meritoria lleva otra detrás de sí, y una transgresión a otra. La recompensa de una buena acción es otra buena acción, y el pago del pecado es otro pecado." (Avot 4:2).

Distintos pensadores de distintas épocas han intentado resumir las mitzvot a unas pocas ordenanzas (Ver Talmud Bablí, Makot 23b), como por ejemplo que los pilares de la Torá son la mitzvá de Amar a H’ y la de Amar al prójimo; otros intentaban ver en la unicidad del Eterno y la búsqueda de la justicia, apoyados en las palabras del profeta Mijá (6:8): "Oh hombre, Él te ha declarado qué es lo bueno, y qué pide de ti Hashem: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios."

Pero, la verdad es que el espíritu recto acepta la totalidad de la Torá y de sus mitzvot, sin menoscabos ni enmiendas de último momento.

Otro punto a considerar es la escasa penetración del entendimiento humano en lo que respecta a la infinita Sabiduría del Eterno.

¿Cómo autorizarnos a decidir que es más sabio o no cuando nos ponemos a juzgar, desvergonzadamente, al Eterno?

¿Podemos considerarnos "más perfectos que el Creador" (Maimónides, ‘Moré Nevujim’ 3:31)?

Por lo cual, si aceptamos la Autoridad del Autor, poco podemos nosotros decir acerca de la conveniencia o no del cumplimiento de las mitzvot. Podemos hablar de conveniencias momentáneas nuestras, de placeres fugaces, de opiniones insulsas, pero nunca, jamás, de saber, en lo que respecta a H’ y a sus mitzvot.

Un inteligente, pero extraviado, pensador contemporáneo (Martín Buber) ponía las mitzvot como obstáculo real de la relación plena entre el hombre y Dios, aduciendo que quizás en su época fueran adecuadas, o para aquel que las analizara a conciencia y llegara a la convicción que éstas eran el medio de relacionarse con el Tú.

Empero, el más grande pensador ¿puede ponerse a enseñarLe a H’ qué es lo más conveniente para relacionarnos con Él? Claro, siempre existe la posibilidad de renegar, y de atribuir la creación de las mitzvot a sabios ancianos de la antigüedad, o bien, a salvajes primitivos represores y dominantes...esa es la opción que H’ nos entrega a nosotros.

¿Son ‘evolutivas’ las mitzvot?

Si seguimos atentamente la lectura hasta este punto, fácilmente podemos asegurar que para el creyente en la divinidad de las mitzvot, la evolución de las mismas no sólo es un impensable, sino un pecado (por ejemplo, Devarim 4:2) proscrito por la Torá.

Sin embargo, podemos argumentar que las condiciones sociales y materiales de existencia humana si son variables y mutables. En nuestra época podemos aseverar que las numerosas mitzvot referidas a los esclavos y siervas hebreas están fuera de uso, y que presumimos jamás volverán a ser necesarias. Esto no nos habilita a eliminar su presencia en el conjunto, en la estructura más bien, de las mitzvot. Las sociedad cambian, las culturas, las condiciones y las ideologías, por lo tanto, lo que varían son las perspectivas, los puntos de vista que las personas pueden tener acerca de las mitzvot.

Esas perspectivas, merced al contexto, pueden promover a un desuso de alguna mitzvá, pero no a su derogación.

De esta manera, cada generación tiene sus intérpretes de la Torá, sus explicaciones acerca de las mitzvot; pero lo que no tiene es un cuerpo legislativo, o un organismo válido que promulgue o derogue las mitzvot de la Torá.

En todas las épocas los sabios de la Torá hallan los mecanismos para hacer de la Torá un modo de vida para los judíos, por lo cual, podríamos decir que ‘actualizan’ la comprensión de alguna mitzvá; pero, sin cambiar nada de ella. Tenemos un ejemplo histórico y accesible de evolución de una mitzvá, sin modificar la propia mitzvá, y es los tzitzit. En Bemidbar 15:38 la Torá ordena que a todas nuestras prendas de vestir que posean cuatro esquinas le atemos los tzitzit. Los jajamim prestamente nos enseñaron que son, como se anudan, cuantos flecos debe haber como mínimo y máximo en cada punta, la berajá por usarlo, su modo de uso, etc. Pero, un hecho socio – histórico, el talit que nosotros conocemos no surgió en la historia sino hasta muchos siglos después de haberse entregado la Torá.

Claro, hoy en día decir tzitzit es casi asociarlo al talit (gadol o catán, da lo mismo), sin embargo durante mucho tiempo decir talit, era no decir nada significativo.

¿Esto por qué?

Pues, en la antigüedad los tzitzit se anudaban a las ropas que eran típicas de los habitantes de la región del Medio Oriente, similares a las que visten algunas tribus beduinas de la actualidad, por lo cual, el judío ataba sus tzitzit a sus ropas cotidianas. Con el desarrollo social, las modas en vestimenta variaron, con los traslados y las dispersiones mucho más, por lo cual, los jajamim al percatarse que la moda en ropa estaba eliminando esta importante mitzvá y símbolo recordatorio, decidieron crear el talit y prescribir su uso.

Tenemos, pues, un exacto y bonito ejemplo de ‘evolución’ de una mitzvá, pero sin modificarla.

El hecho es que para acompasar el cumplimiento de las mitzvot a las generaciones no es suficiente con el deseo personal, o la voluntad de algún que otro sabio o rabino, sino que es imprescindible la existencia de lo que antiguamente se llamaba Sanhedrín, o Asamblea de Notables; reunión que en la actualidad es virtualmente irrealizable. Si bien es cierto que algunas corrientes modernas del judaísmo impulsan estas evoluciones amparados en aquellos antiguos y nobles precedentes, y en asambleas de rabinos actuales.

En definitiva, es un tema que en la actualidad roza intereses que son eminentemente políticos y no tanto ‘religiosos’, por lo cual, una solución que satisfaga a la mayoría (sino a todo) Israel, si existe, debe ser ardua de hallar y poner en práctica.

Mitzvot y forma

Podemos pensar a las mitzvot como:

- informar, entonces nos quedamos en el conocimiento superficial y vacuo, casi sin sentido;
- o formar, y así hay judíos que cumplen mitzvot, pero sin hallar un camino seguro hacia la adherencia a H’;
- o conformar, y entonces tenemos judíos acostumbrados a satisfacer lo que ya conocen, o sus expectativas que les brindan algún tipo de seguridad;
- o reformar, y de esta manera las mitzvot ni tienen forma ni sustancia, ni existencia, tal como el judaísmo de aquellos que esto pregonan
- o transformar, es decir hacer trascender la forma de lo ya conocido (la persona, la sociedad) en pos de aquello que no tiene forma (H’), y así tenemos verdaderos judíos que son fieles cumplidores de las mitzvot, transformando su existencia, su circunstancia, su mundo (perfeccionando el Mundo bajo la égida de H’, como dijera el Aleinu).

¿Cuándo hay que pretender que H’ no existe, para ser justos y honrar Su Santo Nombre?

Cuenta un relato jasídico:" un jasid se vanagloria frente a su rebe por haber salvado el alma de otro judío. Un pordiosero le había pedido comida, a lo cual accedió, pero con la condición que antes rezara Minjá. A lo cual el famélico menesteroso consintió. Antes de servirle su comida le obligó a hacer el lavado ritual de manos, con su correspondiente berajá, lo cual el pobre hombre no tuvo más remedio con aceptar. Y, ya con la comida servida, le exigió que recitara las correspondientes bendiciones antes de llevar el bocado a la boca. El rebe manifestó su desencantada sorpresa: ‘A veces, hijo, debemos actuar como si H’ no existiese’. El discípulo molesto inquirió vehemente: ‘¿Cómo puedo yo, un jasid, actuar como si D’ no existiese?’ El rebe replicó: ‘Cuando alguien urgido por la necesidad se acerca a ti, como lo hizo aquel mendigo, actúa como si no hubiera Dios en el Mundo, como si tú fueras el único en el universo que pudiera auxiliar al necesitado, tú y nadie más.’ El empecinado jasid protestó: ‘Pero, ¿no soy acaso responsable por su alma, tal como enseña la Torá?’ A lo que el rebe enseñó: ‘Tú, cuida de TU alma y de SU cuerpo, no viceversa.’"

Moshé Leib de Sasov dijo que H’ creo el escepticismo en Su existencia para que "no dejemos morir de hambre al pobre, ilusionándolo con la felicidad del más allá o simplemente diciendo que confíen en que H’ les ayudará, en vez de facilitarle los alimentos."

Señales del pacto:

Hay cinco señales del pacto (que son mitzvot) y que por lo mismo nos recuerdan todas las mitzvot, estas son:

1.- Brit Milá (circuncisión)
2.- Talit
3.- Tefilín
4.- Mezuzá
5.- Shabbat y moadim.

Según los jajamim el estudio de la Torá equivale al cumplimiento de todas las mitzvot.

Según otros jajamim es habitar en la Tierra consagrada de Israel lo que equivale a todas las mitzvot (ver Yalkut Shimoní, Ree).

Empero, todas las mitzvot están para ser observadas por igual.


http://www.masuah.org/