martes, 13 de abril de 2010

Rosh Jodesh IYAR 5770 (14 y 15 de Abril de 2010)


Tal como lo describe Eliahu Kitov en su libro Nosotros y el tiempo, Iyar es el nombre babilónico que recibe este mes en curso, y se corresponde con la constelación de Tauro.

La Torá se refiere a él como el segundo mes (Números 9:11), es decir el segundo contando a partir de Nisán / Aries [1]. Este mes también es llamado el mes de Ziv -resplandor- (I Reyes 6:1), pues en el mes de Iyar el sol se encuentra, en el hemisferio norte, en su máximo resplandor, aun cuando todavía no se siente el intenso calor de los meses de verano. De igual modo se cuenta que la generación que salió de Egipto se encontraba resplandeciente en este mes, ya que había logrado salir de su condición de impureza al prepararse para recibir la Torá.

El Targum traduce la palabra ziv como nitzán -brote-. De manera que el mes de Iyar pudo haber recibido el nombre de ziv en concordancia con el hecho de que los brotes de las flores y las plantas comienzan a aparecer en este mes.

Las letras en hebreo que conforman el nombre Iyar [ alef, iud, reish] son también las iniciales del versículo del Éxodo: 15:26 : Ani Hashem Rofeja "Yo soy Hashem Quien te sana" señalando de este modo la natural conexión entre este mes y la potencialidad de curarse de la enfermedad. Por supuesto, esto depende de otros muchos factores, y lo que se destaca con la relación que marcamos es lo que nuestra tradición nos enseña, que la energía de curación es propicia en mayor grado que en otros meses del año.

El mes de Iyar / Tauro en el Hemisferio Norte ostenta la primavera a pleno, y es precisamente en este tiempo donde todas las plantas reciben de la tierra una infusión de energía y fortaleza, las frutas de estación maduran y las plantas medicinales obtienen su mayor vitalidad. De acuerdo a las enseñanzas del Rebe Najmán de Breslov, incluso si uno toma la misma medicina [derivada de plantas] en otro tiempo, no tendrán el mismo poder que se manifiesta en esta época..

Es popularmente aceptada la influencia de la alimentación y de la ingestión abundante de agua para mantener la salud. Y como es sabido en nuestra metodología de aproximación a la energía de los meses, revisamos los acontecimientos bíblicos en este tiempo en procura de datos para comprender la esencia y la tarea que nos depara cada mes. Es así que encontramos durante el segundo mes de la salida de Egipto [Iyar] a Israel en el desierto, y la Torá nos relata que el alimento celestial conocido como maná comenzó a caer durante este mes [2] y según la tradición entre sus muchas propiedades se encontraba el hecho de no provocar enfermedad, como así también fue posible beber agua gracias a que se endulzaron las aguas de Mará [3].
Inmediatamente después de estos acontecimientos la Tora sentencia:
Éxodo: 15:26-27

Dijo: "Si obedeces diligentemente la voz de El Eterno, tu Dios, y haces lo recto a Sus ojos, prestando oído a Sus preceptos, y observando todos Sus decretos, entonces ninguna de las enfermedades que traje sobre Egipto las traeré sobre ti, pues Yo soy El Eterno, tu Curador". Llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras; allí acamparon junto al agua.

Se infiere de estos sucesos una relación estrecha entre la propiedad de sanación, las plantas, el alimento y el agua, y toda persona sensible, que haya incursionado en la búsqueda del equilibrio del cuerpo de manera natural sabe que esto es cierto.

1- Para ver la energía del mes de Nisan / Aries ir a http://www.tora.org.ar/tema.asp?idseccion=10&idtema=60

2-Ven este suceso en la traducción de la Torá en la web http://www.tora.org.ar/sitetora/pagina.asp?id=190

3-Así describe Eliahu Kitov en su libro Nosotros y el tiempo lo sucedido con respecto al agua en Iyar: El primer Rosh Jodesh Iyar luego del Éxodo de Egipto acaeció en Shabat. En ese momento el pueblo de Israel se encontraba acampando en Mará, y el agua amarga que encontró allí fue milagrosamente transformada en agua dulce y fresca, apta para ser bebida, a través del madero que Moshé arrojó al manantial por orden de Di-s. Este milagro enseñó al pueblo judío que la amargura y la dulzura [y todo lo existente en este mundo] no es sino el resultado de la palabra de Di-s. Y Aquél que hizo que lo dulce fuera dulce, también puede hacer que lo amargo sea dulce.
Ver este suceso en la traducción de la Torá en la web http://www.tora.org.ar/sitetora/pagina.asp?id=189


Festividades en Iyar

* El Templo del Rey Salomón (reconstrucción).Yom Hazikarón, el día de duelo nacional por los caídos - 4 de Iyar, fecha establecida por ley de la Knéset del año 1963, inmediatamente antes del día de la Independencia, para resaltar el dolor por los caídos y el sacrificio realizado para conseguir y mantener la independencia del Estado de Israel.

* Yom Ha'atzmaut, el día de la Independencia de Israel - 5 de Iyar, en que se festeja el aniversario de la declaración de la independencia, el día 5 de Iyar de 5708 (14 de mayo de 1948), el mismo día en que se retiraron de Palestina las tropas británicas, poniendo así fin al Mandato británico de 26 años (1922 - 1948). Tanto el Yom HaZikarón como el Yom Ha'Atsma'ut, pueden adelantarse uno o dos días, o postergarse un día, para evitar que alguno de ellos coincida con el Shabat.

* Pesaj Sheni (el Segundo Pesaj) se celebra el 14 de Iyar, un mes después de la víspera de Pesaj. La Tora relata que, en el primer año, luego del Éxodo, cuando el pueblo judío se estaba preparando para traer el sacrificio de Pesaj:Había (ciertos) hombres que estaban impuros porque (habían tomado contacto con) cadáveres humanos y no podían traer la ofrenda de Pesaj ese día.

* Lag Ba'Ómer, el día número 33 en la cuenta del Ómer (Sefirat Ha'omer) - 18 de Iyar, que conmemora la victoria de la Rebelión de Bar Kojba sobre los romanos, el 18 de Iyar del año 3893 (133 del calendario gregoriano).

* Yom Yerushalayim, el día de la reunificación de Jerusalén - 28 de Iyar, en recordación a la reunificación de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días, el día 28 de Iyar de 5727 (7 de junio de 1967).

domingo, 11 de abril de 2010

Yom HaShoah (27 Nisan 5770 / 11 Abril 2010) יום השואה


(Hebreo: יום השואה yom hash-sho’āh), o “Día del recuerdo del Holocausto”; sucede en el día 27 de Nisán del Calendario hebreo. Este día es recordado anualmente como día en memoria de las víctimas del Holocausto, siendo conmemoración oficial en Israel.

Originalmente, el día propuesto para esta conmemoración fue el día 15 de Nisán, aniversario de la revuelta del Gueto de Varsovia (19 de abril de 1943), pero esta propuesta fue rechazada por causa de coincidir con el primer día de Pésaj. El día 27 fue escogido por ser ocho días antes de la conmemoración de Yom Ha’atzmaut, Día de la Independencia de Israel. El Yom HaShoah fue establecido en 1959 como ley en Israel y aprobado por David Ben-Gurión y Yitzhak Ben-Zvi.

A las 10:00 horas del Yom HaShoah, las sirenas aéreas suenan durante dos minutos. Los vehículos de transporte público paran por este período de tiempo y las personas permanecen en silencio. Durante el Yom HaShoah, establecimentos públicos cierran y todas las banderas quedan a media asta.


Recuerda lo que te hizo Amalek

Iom Hashoá nos trae nuevamente al recuerdo lo que sucedió a nuestro pueblo hace apenas unas décadas, en nuestro propio siglo, cuando se encuentran entre nosotros algunos de los testigos oculares que presenciaron el terror y el espanto de lo peor que puede imaginar la mente humana. Aun el mero hecho de mirar las imágenes de las fotografías del holocausto nos hace estremecer, con lo cual uno apenas puede llegar a concebir los sentimientos de quienes les tocó vivir bajo aquellas terribles circunstancias.
Tanto ya se dijo, tanto ya se escribió. Muchos son los que quieren transmitir su dolor a la próxima generación para que lo ocurrido no pase al olvido colectivo como han sucedido con tantas otras masacres de la historia judía. Al mismo tiempo, uno no quiere y quizás no deba ser reiterativo en cosas que pueden crear una visión triste de la existencia judía. Esta visión puede tener el efecto contrario al deseado y puede llegar a crear desesperanza y desesperación en los corazones de los judíos. Sin embargo, tenemos la obligación de enmarcar a tan terrible acontecimiento dentro de las reglas de nuestra Emuná para que tampoco quede una percepción errónea a partir de la interpretación de lo sucedido.
Creo oportuno formularnos una pregunta: ¿Cuándo comenzó el holocausto? ¿Fue con el comienzo de la guerra? ¿O fue antes, con la asunción de Hitler? ¿O fue, desde que Julius Streicher publicó el diario "Der Stuermer"? Y... ¿Cuándo terminó (si es que terminó)? ¿Cuándo se acabó la guerra? ¿Cuándo se juzgó a los nazis en Nuremberg? ¿O con el juicio de Eichman?
Por un lado, podemos decir que las tristes y amargas secuelas del holocausto se sienten hasta el día de hoy en los sobrevivientes, como también la vida de sus hijos y nietos.
Pero, por otro lado, y este es la ramificación más grave, las consecuencias y los efectos de la lucha representada por los nazis sin duda que no se ha acabado. Si, lamentablemente, hemos perdido 6.000.000 de almas judías durante el holocausto, desde entonces, hemos perdido (o estamos en el proceso de perder) muchas almas más por la ignorancia del judaísmo y por la consecuente influencia del entorno sobre los judíos que quedaron.
Lo que debemos transmitir entonces, es cuál fue la intención verdadera de Hitler, si es que no le queremos ayudar en su intento luego de su muerte.
Para ello, quizás leamos el título de este artículo. Amalek. ¿Quién fue y por qué la Torá nos ordena recordar lo que nos hizo al salir de Egipto? ¿Acaso no hubo otros antisemitas y persecutores en nuestra larga historia? ¿Por qué D"s mismo le declara la guerra a Amalek "de generación en generación"?
Leamos un poco más acerca del contexto en que ocurrió la batalla con Amalek. Amalek no era vecino de la ruta por la cual atravesaba Israel en su salida de Egipto. Amalek vino desde otro lugar para guerrear contra Israel. ¿Por qué? ¿Acaso se sentía afectado o en riesgo? No. A Amalek le molestaba lo que representaba Israel. El coraje que había demostrado los días previos a la salida de Egipto al traer el Korbán Pesaj públicamente y la protección que recibieron por parte de D"s. Amalek estaba molesto que Israel entrara a las pocas semanas en su convenio con D"s al declarar ante el Monte Sinaí su predisposición a aceptar incondicionalmente toda la Torá. Todo esto iba en contra de la tradición de Amalek, para quien este mundo sería regido siempre por la ley del más fuerte y que las especies de subhumanos o más débiles desaparecerían como en su teoría ocurría en el resto del mundo animal por selección natural. ¿Acaso no lo había bendecido el abuelo que "al jarbejá tijié - que se regiría por la espada"?
En este sentido, no estaríamos muy errados en afirmar que Hitler no odiaba únicamente a los judíos sino, aun más, a lo que ellos representan: el judaísmo en si. Su intención no fue matar a 6.000.000 de judíos, sino erradicar y eliminar totalmente la noción del judaísmo del curso de la historia. A tal fin, estuvo organizando en Praga, un museo en el cual se expondrían para las futuras generaciones lo que habían sido los judíos una vez que éstos dejaran de existir. Hitler no podía aceptar las leyes de la conciencia que se expresan en la Torá y del desenlace histórico en el que los judíos manifestamos con certeza que al final prevalecerá la bondad en el mundo por encima de la fuerza. La batalla en contra de los judíos fue una guerra psicológica para hacerles perder sus rasgos humanos en medio de situaciones en las cuales era muy difícil mantener dignidad por el hambre, el miedo, la incertidumbre, etc. Hitler logró matar a muchos judíos, pero no consiguió destruir el espíritu de ellos. Prueba de ello, es que tantos volvieron a reconstruir sus vidas personales y sus comunidades allí adonde la Providencia los condujo.
D"s le declara la guerra a Amalek, porque su intención era romper el vínculo de Israel con D"s y, por consiguiente, demorar el reconocimiento universal de la ley Di-vina en el mundo. "Asher korjá baderej- intentó enfriarte en el rumbo", quería evitar que prevaleciera la ética de la Torá. Las teorías de Amalek con las enseñanzas de la Torá son mutuamente excluyentes.
¿Cuándo comenzó el holocausto? Muchos años antes de Hitler. ¿Cuándo terminó? Quién sabe si realmente terminó. Cada judío que no se avergüenza al declarar su origen y mantiene la ley de la Torá abiertamente, está ayudando a combatir a Amalek. A su vez, en el rezo del "Alenu" con el cual culminamos las plegarias de la mañana, tarde y noche, rogamos a D"s que se acerque el día en que toda la humanidad se someta a la Autoridad Di-vina.
El R. Mijael Ber Weismamdel sz"l, perdió a toda su familia, incluyendo a todos sus hijos, en Auschwitz. Luego de la guerra, se estableció en EE.UU., fundó una nueva Ieshivá en Mount Kisko y volvió a formar una familia. En el Brit Milá de su quinto hijo, expresó lo siguiente ante los presentes: "Ustedes saben que yo tuve ya cinco hijos previamente y que todos murieron ´Al Kidush HaShem´ (santificando el Nombre Di-vino). Mi deseo es, como decimos en la Kedushá diaria: ´Nekadesh et Shimjá baOlam´ que santifiquemos nosotros, los que afortunadamente estamos vivos, los sobrevivientes - Tu Sagrado Nombre, en este mundo en que nos toca vivir, ´keshem shemakdishim otó bishmé marom´ tal como lo santifican aquellos que debieron dar sus vidas ´al kidush haShem´. Que nuestras acciones sean dignas de ser consideradas una santificación del nombre de D"s".
La batalla en contra de Amalek no se acabó. Desde nuestro lado, no se trata de una contienda violenta, sino de una resistencia pacífica en la cual insistimos en sumarnos a nuestros antepasados a quienes ninguna adversidad les impidió mostrarse como judíos. Este es el mayor homenaje a las víctimas del holocausto. Amalek, algún día, esperemos pronto, caerá.

Los textos fueron escritos por el Rab Daniel Oppenheimer

viernes, 9 de abril de 2010

Parashá Shavua: Sheminí (Octavo). Shabat 26 de Nisan 5770 (10 de Abril 2010)

Temas de la Parashá
(Levítico) 9:1 - 11:47

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (9:1-16): Algunos de los sacrificios ofrecidos cuando se inauguró el Mishkán (Santuario).

Segunda aliá (9:17-23): Otros de los servicios realizados al inaugurarse el Mishkán.

Tercera aliá (9:24 - 10:11): El fuego Divino. La muerte de Nadav y Avihú. La prohibición de servir a D'os estando ebrios.

Cuarta aliá (10:12-15): La finalización del servicio de la inauguración.

Quinta aliá (10:16-20): La reprimenda de Moshé y la aceptación de la respuesta de Aharón.

Sexta aliá (11:1-32): Algunas leyes referidas a los alimentos y a las impurezas.

Séptima aliá (11:33-47): Otras leyes referidas al cuidado de las leyes alimentarias.




Comentario de la Parashá

La parashá de esta semana, nos enseña cómo debemos enfrentarnos a los momentos difíciles de la vida. En ella, la Torá nos relata acerca del fallecimiento de dos de los cuatro hijos de Aharón, el sacerdote: Nadav y Avihú.

Después de este triste episodio - cuya profundidad es grande - vemos cómo Moshé reconfortó a su hermano, y la reacción de Aharón ante todo eso:

"Le dijo Moshé a Aharón: Eso es lo que había hablado D'os diciendo: A través de los cercanos a Mí seré santificado y delante de todo el pueblo seré honrado. Y se calló Aharón" (10:3).

La Torá nos dice que Aharón simplemente se calló. Nosotros no sabemos lo que pasaba por su cabeza en ese momento tan duro, pero el comentarista Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki 1040 - 1105) nos da una pista, basado en el midrash Vaikrá Rabá (12:2):

"Recibió recompensa por su silencio, ¿cuál es?, que Su palabra habló sólo con él ya que le fue dicha sólo a él la parashá siguiente".

El midrash nos dice que la recompensa que recibió Aharón por haberse mantenido en silencio, fue que D'os habló solamente con él (y eso es algo muy grande para la persona). El midrash aprendió esto del mismo texto de la Torá ya que al comenzar el próximo tema de nuestra parashá, D'os no se dirigió a Moshé a través del conocido "Habló D'os a Moshé diciendo", sino que dice la Torá allí: "Habló D'os a Aharón diciendo" (10:8), y el midrash entendió que no es casualidad que D'os haya querido hablar "solamente" con Aharón inmediatamente después de este episodio, habiendo tantas oportunidades para hacerlo.

Entonces el midrash comprendió que Aharón no se calló porque no tenía palabras para decir, sino que todo lo contrario. Aharón sabía que lo único que le queda al hombre por hacer cuando le ocurre algo que le trae sufrimiento es recurrir al silencio. No a un silencio que es consecuencia de una falta de palabras para expresar el dolor, sino a un silencio que exprese la aceptación total del veredicto Divino, sin cuestionamientos.

Y esta idea también está insinuada en parashat Beshalaj. Cuando los hijos de Israel salieron de Egipto, en un momento dado, ellos quedaron encerrados entre el ejército de los egipcios por un lado, el desierto por el otro, y el Mar de los Juncos por el otro. En aquel momento ellos tuvieron mucho miedo, sintieron tanta angustia que incluso pensaron rendirse y volver a Egipto para seguir viviendo como esclavos. Sin embargo, Moshé - contestando a sus reproches, les dijo: "Hashem ilajem lajem veatem tajarishún - D'os peleará por ustedes y ustedes mantengan silencio" (14:14).

A pesar de que la intención que tuvo Moshé al decirles esto es clara, una vez leí una interesante interpretación que decía que nosotros también podemos traducir el versículo de otra manera: "Hashem ilajem lajem veatem tajarishún - D'os peleará con ustedes y ustedes mantengan silencio". ¿A qué se refería Moshé al decirles esto a los hijos de Israel?

Ellos pensaban de alguna manera que D'os estaba "peleando" en su contra, ya que ellos habían quedado sin escapatoria. Es por eso que Moshé les dijo a ellos: "Cuando ustedes piensen que D'os está peleando en contra de ustedes, ustedes deben mantener silencio. Ustedes deben saber que eso es sólo vuestra idea y vuestro pensamiento, pero la mejor manera de actuar en esos momentos es callarse la boca y afrontar la situación sin cuestionamientos".

Es por eso que después de la muerte de dos de sus hijos, lo único que hizo Aharón Hacohén fue mantenerse en silencio, como dice la Torá: "Y se calló Aharón" (10:3), recibiendo una gran recompensa por ello.

Kasher... ¿Qué es eso?

Muchas veces nos hemos preguntado sobre el concepto de "kasher": ¿Qué significa exactamente que un alimento es "kasher"? ¿Por qué este sistema es tan dominante en la vida judía? ¿Qué implica y que se desprende de un sistema que aparentemente, desde una perspectiva superficial, parece tan confuso?

La fuente de todas las normas alimenticias del Judaísmo está en nuestra sección semanal de la Torá. La parashat Sheminí, cuyo nombre hace referencia al día octavo de la inauguración del Tabernáculo en el desierto, concentra en si varios temas, siendo uno de ellos, tal vez el más relevante para el futuro del pueblo de Israel, el sistema de leyes que enmarcan las definiciones de los animales comestibles y aquellos cuyo consumo fue prohibido, definición que abarca también a los peces del mar y a las aves del cielo.

La Torá comienza a describir este tema con las siguientes palabras: "Este es el animal que comerán..." (Vaikrá 11,2), nuestros sabios explicaron en el Midrash (Torat Koahnim 2,2): que el pronombre demostrativo "este" enseña que Moshé agarró cada uno de los animales mencionados en el texto y se los mostró directamente a Israel diciéndole "este comerán, este no comerán", lo mismo hizo con respecto a los peces, las aves y los reptiles. Después de presentar las señales de pureza de los animales y de los peces, nos enseña la Torá las aves que están prohibidas de consumir y las señales de los coleópteros puros, y al terminar la sección encontramos un argumento lacónico para este sistema, también descrito lacónicamente: "Este es el sistema del animal, del ave... para diferenciar entre el puro y el impuro..." (Vaikrá 11,47). El mensaje parece simple, aunque guarda en si una profunda sabiduría: "para diferenciar", y el contenido de esta diferenciación también parece hacer referencia a conceptos que toda persona debería dominar "entre el puro y el impuro". Aunque nuestra generación ya ha perdido un poco la sensibilidad para captar en su totalidad el sentido de la separación entre lo puro y lo impuro, muchas son las conductas fijadas por el Judaísmo para retraernos nuevamente a la conciencia de estas realidades, de un sistema de pureza y otro opuesto de impureza, las reglas referentes a la alimentación son uno de los marcos dentro del cual volvemos a encontrarnos con estas energías básicas de la realidad.

Israel se encuentran espiritualmente conectados con el Creador del mundo, El es la fuente de la vida y dispuso que su pueblo se conecten con El a través de un sistema que sea apropiado para la vida, para la vida espiritual. Si bien todo lo que Hashem creó en su mundo tiene una finalidad en lo espiritual, hay niveles de acercamiento al Creador y hay niveles de vida espiritual; el pueblo de Israel se eleva a través de los preceptos a un nivel de conexión con la fuente de la vida según las capacidades y potencialidades que son parte de su propia esencia, la pureza es el instrumento que nos ayuda a conectarnos con este mundo espiritual y la diferenciación entre este mundo espiritual y aquello que no es tal, es el marco que nos marcará el ritmo de nuestra elevación como personas cada vez más espirituales.

Nuestros maestros nos enseñan con una parábola el valor interno que posee la pureza como instrumento (medicina) de crecimiento personal para Israel: "Es una parábola que se asemeja a lo siguiente – a un médico que entró a visitar a dos enfermos, vio a uno de ellos que estaba en peligro, le dijo entonces a los miembros de su familia: "denle de comer todo alimento que pida"; vio a otro que en el futuro podría sanarse, les dijo a los miembros de su familia: "este alimento puede comer y este no". Le preguntaron entonces al médico, el motivo de sus recomendaciones, por qué a uno le prohíbe ciertos alimentos y a otro le permite comer de todo... Les respondió que el primero que vio en el futuro morirá, mientras que el otro vivirá" (Midrash Tanjuma Vaikrá, Sheminí, cap. 6). Podemos desprender de este relato que el método que se encuentra dentro de las normas alimenticias que nos prescribe la Torá una medicina para la vida, un instrumento para construir una personalidad que tienda siempre a crecer espiritualmente.

Encontramos en la parashá las siguientes señales de pureza, es decir los elementos que construyen este sistema:

En los animales: el animal debe tener la pezuña hendida, o sea su pezuña debe estar partida por completo, "separada de arriba abajo" (Rashí, Vaikrá 11,2-3); el otro signo de pureza es el hecho que deben ser rumiantes, los animales rumiantes tienen varios estómagos que le permiten traer nuevamente el alimento para masticarlo otra vez. Por lo tanto, todo animal, tanto doméstico como salvaje, que tenga ambas señales estará permitido de comer, mientras que los demás que no las posean serán "impuros".

Para completar la imagen de lo "kasher", encontramos, como ya mencionamos que tal diferencia de puro e impuro se encuentra también en los peces. Entre ellos están permitidos de comer solamente aquellos que posean aletas y escamas. Mientras que en las aves no fueron mencionados señales de pureza, en vez de esto menciona la Torá sobre veinte aves impuras, nuestros sabios han encontrado un denominador común entre las aves mencionadas: son aves de rapiña, que se alimentas generalmente de carroña. Entre los coleópteros hay ciertas especies de langostas que poseen señales de pureza que permite su consumo, relacionados con sus patas y las alas que poseen.

Estos son los detalles técnicos de los animales puros e impuros siendo estos detalles los que fijan las normas de los alimentos que pueden ser comidos en tanto provengan de animales puros, mientras que de los animales impuros toda su producción será considerada bajo prohibición.

Junto con el motivo de elevación espiritual, que enmarca la personalidad de Israel bajo un prisma de pureza, cuyo instrumento comienza a partir de lo que se consume, se desprende un elemento adicional en las conductas alimenticias del pueblo. El "kasher" es sin lugar a dudas una señal de identidad nacional, de una manera tajante por medio de sus normas se marca una diferencia clara entre el mundo del Judaísmo y el mundo externo. A través de este sistema se impide que tanto judíos como aquellos que no lo son se sienten juntos en banquetes asimilatorios, haciendo una especial remembranza del pasado en Egipto: "Porque Yo, El Eterno, que te he hecho subir de la tierra de Egipto para ser para ustedes Dios, por lo tanto serán santos... y deberán diferenciar entre lo puro y lo impuro..." (Vaikrá 11, 41-47). Es decir, debido a que Israel es santo, separado, se le ha entregado un sistema de alimentos que tiene como consecuencia además una identidad como nación una separación de elementos morales extraños a la esencia del pueblo de Israel.

Sobre la base de ambos principios, uno de acercamiento al Creador por medio de las normas de la pureza y otra que define el carácter nacional del pueblo. Podemos comentar una idea que surge como síntesis de todo este tema, así Rav Shimshon Rafael Hirsh nos enseña que el hombre, el ser humano en general tiene palabras e ideas en abundancia. Teorías, frases sobre la justicia, ideales y valores llenan su espíritu, no obstante su cuerpo y sus sentidos no siempre colaboran. Estos últimos suelen escuchar a otras leyes, y a otros valores. Por lo tanto, muchas veces el ser humano suele perder la confianza en las ideas trascendentales, y siente una cierta distancia cínica de ellas, como hombre sabe que es más que un animal, pero en el momento de la acción no siempre vemos muchas diferencias. Al parecer el proceso material y "humano" controla las conductas y produce una separación entre el espíritu y el cuerpo, entre el ideal y la realización.

"¡Fija tus ideales trascendentales en el sistema de tu cuerpo!, ¡Junta los extremos del cuerpo y el espíritu! Debemos tomar las acciones provenientes de los sentidos y elevarlas de nivel, así no será nuestra comida solamente un proceso corporal, sino que habrá en ella un acto moral; si logramos escoger nuestro alimento no solo a partir de necesidades materiales, sino que lo enmarcamos en una dimensión espiritual, habremos conseguido formarnos bajo una salud más espiritual y moral que física". (Rav Hirsh a la parashá).

La síntesis: control de la voluntad espiritual en su dimensión ética sobre el sistema físico, esta es la definición de "kasher".

http://judaismohoy.com/

Musar (II)

No desprecies a hombre alguno y no consideres nada como imposible. Porque no hay hombre que no tenga su hora, y nada que no tenga su lugar. (Pirké Abot 4:3)

No hay riqueza como el estar contento con lo que uno tiene; no hay sabiduría como el buen comportamiento, no hay piedad como la reverencia a D-os y no hay atracción como la de una personalidad calmada.

La pereza cierra las Puertas del Cielo. La Tefilá (Plegaria) abre las puertas cerradas. La alegría, con su fuerza, rompe las murallas. (Rabí Israel Báal Shem Tob)

El tipo de alegría que es una mitsvá, es la alegría que tu compartes con los menos afortunados tales como los huérfanos, las viudas, aquellos que no tienen familia y la gente pobre. Pero sin embargo si alguien cierra sus puertas y solamente utiliza lo que tiene para sí y para su familia inmediata, sin ayudar a los pobres y desafortunados, su alegría no es la alegría de una mitsvá, sino la alegría de satisfacer el estómago. Tal alegría es un exponente de vergüenza. (Rambam: Hiljot Yom Tov, 6:18)

"El que cerrare sus oídos al clamor del menesteroso, también un día clamará y nadie le responderá" (Mishle 21, 13).

No creas que reconocer la verdad es desvalorizarse. Es de humanos equivocarse. Lo peor que puede pasarte es no saber reconocer el error y persistir en una actitud necia de defender lo indefendible con tal de no dar un paso atrás. Generalmente, cuando somos incapaces de reconocer algo, buscamos una razón creíble para no tener que afrontar la verdad. ¡Cuidado! Con mentiras se puede llegar lejos, pero no se puede volver. No hagas cosas por las que más tarde tengas que mentir. Una mentira va pisándole los talones a la otra.

No temas reconocer tus faltas; eso no disminuirá el valor de tu persona. No consideres que reconocer tus faltas es una debilidad; es una expresión de honestidad intelectual. No aceptar las cosas inevitables es la principal fuente de frustración e infelicidad. Sé honesto en lo que quieras decir y exprésalo en forma auténtica y sincera.

“Todos los días de su vida la persona debe esforzarse y corregirse para tener el mérito de traer el Mashíaj”. Rabi Shlomo Hakoen de Rodomsk

miércoles, 7 de abril de 2010

Mashiaj ¿Qué es?


Cuando nosotros, los judíos, abordamos el tema del Mashíaj (Mesías), a menudo tenemos un cuadro muy confuso en nuestras mentes. Pensamos en algún tipo de figura angelical que es mitad divina y mitad humana o, tal vez, tenemos la audacia de pensar que nosotros, los judíos, no creemos en el Mashíaj (Mesías) en absoluto. Esta situación se produce porque la mayoría de nosotros recibe este cuadro del Mashíaj de fuentes no judías. Por consiguiente, estamos muy confundidos respecto a cuál es el punto de vista judío con respecto a este asunto. Conviene destacar que el punto de vista judío en relación con el Mashíaj es en verdad, bastante simple y concreto. Por tanto, tomando en cuenta lo anterior, comencemos nuestra discusión...

En nuestra tradición judía, creemos firmemente en el concepto del Mashíaj, el cual de hecho constituye uno de los pilares de nuestra religión. Para demostrarse cuan firmemente creemos en el concepto del Mashíaj citemos a Maimónides, Rabbi Moshé Ben Maimón (Rambam).

"Cualquiera que no crea en ésto (el concepto de Mashíaj) o que no espere con gran alborozo la llegada del Mashíaj, no sólo está negando las profecías de todos nuestros profetas, sino que está negando, asimismo, la Torá completa." (Hiljot Melajim, Cap. II, Halajá Aleph).

El Rambam está diciendo que, aun cuando un judío observe el Shabat, coma alimento kasher, vaya a la sinagoga todos los días y cumpla con las leyes del Mikvé, niega la Torá completa si no cree en la llegada del Mashíaj.

Esto nos conduce a una pregunta obvia. ¿Por qué el concepto del Mashíaj es tan importante para la fe judía? ¿No podemos ser buenos judíos sin creer en un concepto mesiánico?

Para empezar a comprender la importancia del Mashíaj, comenzaremos con una introducción. Muchas de las ideas de esta sección están contenidas en -"Dérej Hashem" -Rabino Moshé Jaim Luzatto. Parte I, Capítulos 1 - 2.

Nosotros, los judíos, creemos que nuestro creador es muy bondadoso y, en efecto, El representa el epítome de la bondad. Esta confianza en un D's pleno de bondad constituye uno de los pilares de la fe judía y ayuda a explicar muchos aspectos del judaísmo. No todas las religiones del mundo creen en un D-o s bondadoso y misericordioso como lo hacemos nosotros, y este principio es parte muy central del judaísmo.

Empero, el problema surge cuando miramos a nuestro alrededor puesto que es muy difícil ver toda la bondad y misericordia de nuestro Creador. En nuestro mundo, vemos mucha gente que sufre de diferentes maneras Algunos están enfermos, otros se encuentran mentalmente perturbados y otros sufren de pobreza extrema. Y, para rematar todo, nos enfrentamos con la muerte al término del camino. Ahora bien, ¿cómo podemos los judíos reconciliar la realidad de nuestro mundo, a menudo cruel, con el concepto de un D's bondadoso y misericordioso? ¿Cómo puede ser misericordioso nuestro Creador con todo este sufrimiento que ocurre?

Para los judíos, este interrogante no es una contradicción porque creemos firmemente en el concepto de vida después de la muerte.

Creemos que nuestro mundo posee mucho de bueno y placentero, pero el goce total se logra después que morimos y abandonamos este mundo. La creencia en el Mundo por Venir (vida después de la muerte) también es uno de los pilares del judaísmo.

No obstante, la creencia en el Mashíaj lleva el concepto de un Creador bondadoso y misericordioso a su conclusión definitiva. Como veremos posteriormente en nuestro discurso, en la era mesiánica nuestro mundo físico será transformado en un lugar maravilloso de paz, armonía y tranquilidad. En la era mesiánica, nuestro mundo físico se convertirá en un sitio en el cual todos desearíamos vivir, dando testimonio de la existencia de un D's bondadoso y misericordioso. En la era mesiánica no tendremos que esperar hasta que llegue la muerte para ver la bondad de nuestro Creador puesto que su bondad será patente durante el transcurso de nuestras vidas. Esta es la razón por la cual la creencia en el Mashíaj es parte tan central del judaísmo, puesto que reafirma nuestra creencia en un D-os bondadoso y misericordioso.

¿QUIEN ES EL MASHÍAJ?

En base a nuestro discurso previo inferimos que nosotros, los judíos, ciertamente creemos en el concepto de un Mashíaj y que constituye uno de los pilares de nuestra fe. Pero el asunto es, ¿quién es el Mashíaj, y cómo lo reconocemos? Si fuéramos una agencia de empleos que ofrece un trabajo denominado "Mashíaj", ¿qué tipo de cualidades deberían poseer los solicitantes? El Rambam (Maimónides) explica que el “Curriculum Vitae" del Mashíaj debería ser más o menos así... Tomado de Hiljot Melajim, Capítulo II, Holajot 3 - 4.

1) En primer lugar, sólo es un ser humano. No es semejante a un D-os, ni semidivino ni tampoco hijo de D's. El concepto judío del Mashíaj es que se trata de un ser humano.

2) Debe ser descendiente del Rey David, ser versado en la Torá, cumplir con todas las MItzvot (preceptos) y conseguir que todo el pueblo judío cumpla con todas las Mitzvot de la forma que se explica en nuestra Torá. También debe ser aceptado por todos los grandes rabinos y sabios de la Torá de su generación.

3) Debe reunir a todos los judíos del exilio y traerlos a la Tierra Santa, la tierra de Israel y, entonces, debe reconstruir nuestro Bet Hamikdash (Templo Sagrado) en Jerusalén.

Observando los '”requerimientos" básicos necesarios para ser el Mashíaj, vemos que este hombre enfrenta una tarea verdaderamente formidable. Debe lograr que el pueblo judío se encamine por la senda de la Torá y, asimismo traer a todos los judíos a la Tierra Santa. También es evidente que, de acuerdo a las normas judías, el Mashíaj nunca ha venido. Muchos no judíos han aparecido y han sostenido ser el Mashíaj, pero no han cumplido, en modo alguno, con el criterio que hemos establecido aquí. Por esta razón nosotros, los judíos, esperamos pacientemente la llegada del Mashíaj (que ojalá, llegue prestamente en nuestros días) imbuido de un conocimiento que no haya sido encontrado aún en la historia de la humanidad. Empero, creemos firmemente que aparecerá en el futuro y que realizará todas las cosas que se esperan de él.

¿COMO SERA LA VIDA EN LA ERA MESIÁNICA?

Nosotros, los judíos, también estamos bastante confundidos con respecto a la naturaleza de la era mesiánica. A menudo nos formamos un cuadro mental totalmente erróneo. Vemos gente flotando en el espacio como ángeles o terribles guerras masivas acompañadas de destrucción. La razón por la cual pensamos de esta manera es que, nuevamente, hemos recibido nuestra información de fuentes no judías. Aquí, otra vez, la tradición judía explica nuestro punto de vista de manera claramente definido. Continuamos nuestra explicación en base a las palabras del RAMBAM (Leyes de Reyes, Capítulo 12).

En la era mesiánica, el mundo seguirá su curso normal, excepto que el pueblo judío se verá libre de la persecución extranjera. Las naciones gentiles reconocerán la religión verdadera y no saquearán ni destruirán. Ellos, conjuntamente con el pueblo judío, obtendrán una vida cómoda y relativamente fácil y tendrán bastante tiempo para ocuparse del estudio de la Torá. En esa era no habrá hambre ni guerra, tampoco celos ni lucha. Abundarán las bendiciones y las comodidades estarán al alcance de todos. La única preocupación de todo el mundo será conocer a D-s. Por tanto, el pueblo judío alcanzará la sabiduría máxima. Sabrá acerca de las cosas que ahora están escondidas a la comprensión de su Creador hasta la capacidad máxima posible para la mente humana, como está escrito:

"Porque la tierra estará plena del conocimiento de D-os, así como las aguas cubren el mar". (Isaías 11:9).

De la descripción hecha por el Rambam de la era mesiánica pedemos deducir que el mundo será maravilloso pero continuará siendo un mundo físico como lo es hoy. El potencial para el crecimiento espiritual será mucho mayor en los tiempos mesiánicos de !o que es nuestra situación actual, y la gente aprovechará este cambio con avidez. Nosotros, los judíos, seremos reunidos en nuestra Tierra Santa y estaremos libres de la opresión ejercida por los pueblos gentiles. Ciertamente es una situación que bien vale la pena anticipar con gran alborozo.

¿COMO VENDRÁ EL MASHÍAJ?

Con respecto a cómo vendrá el Mashíaj, el punto de vista judío no establece algo definido. En efecto, no estamos seguros de cuál será la serie de eventos que precederán su llegada. Esta ambivalencia e incertidumbre nuevamente es descrita por el RA"MBAM (Hiljot 1Melajim, Capítulo 12, Halajá Bet).

“Y todas estas cosas (cómo vendrá e Mashíaj) nadie sabe cómo serán hasta que ocurran, puesto que se encontraban oculta; aún para nuestros profetas. Del mismo modo, nuestros sabios no tienen una verdadera tradición en relación con estos asuntos".

Lo que el RA"MBAM nos cuenta es que el judaísmo no presenta un cuadro definido de los eventos que van a conducir a la llegada del Mashíaj. Nuestros sabios comentan bastante respecto a esta materia pero, al parecer, su tradición no es demasiado amplia en esta área. Después de esta aclaración, podemos continuar con nuestro discurso...

El gran sabio Rav Saadiá Gaón (que vivió 1060 años atrás) escribió en su obra maestra Emunot Ve-Deot que el Mashíaj puede venir de una de dos maneras. Los “dos caminos" para el Mashíaj son los siguientes:

1) Viene “pronto" debido a nuestras acciones y a la Teshuvá (arrepentimiento o retorno a D-os); o

2) Viene al “final de los días". Esto significa que no merecemos la venida del Mashíaj pero él vendrá de todas maneras.

Obviamente, será mucho mejor si mereciéramos la llegada del Mashíaj debido a nuestras buenas acciones. En ese caso, estaríamos seguros que la transición a la era mesiánica sería agradable y sin tropiezos.

Empero, si nuestra Teshuvá (arrepentimiento) no es completa, debemos esperar hasta que D-os nos redima al “final de los días". Si el Mashíaj llega al “final de los días", el pueblo judío deberá soportar mucho dolor y sufrimiento hasta el grado en que se vea forzado a hacer Teshuvá y, en ese momento, se hará merecedor de las bendiciones de la era mesiánica. Los “dos caminos" hacia el Mashíaj y sus diferentes naturalezas se definen en el siguiente pasaje de nuestros sabios:

El Rabino Eliézer dice, si el pueblo judío hace Teshuvá, entonces será redimido... si no hace Teshuvá, D-o

s le dará un rey cuyos decretos serán tan duros como los de Hamán (que fue un malvado ministro del rey persa que emitió terribles decretos contra el pueblo judío) con lo que reflexionarán y mejorarán sus caminos (Entonces, serán redimidos). (Sanhedrín 97b).

Como podemos ver, el “primer camino" para el Mashíaj es el camino que esperamos recorrer y que resulta mucho más atractivo que el segundo,

Después de todo este discurso, espero que los conceptos del Mashíaj y de la era mesiánica nos sean un poco más claros. Al reforzar nuestra creencia en el Mashíaj, reafirmamos nuestra creencia en la naturaleza bondadosa y misericordiosa de nuestro Creador.

La creencia en el advenimiento del Mashíaj también cumple una segunda función, muy importante. Nos ayuda o fortalecernos en el cumplimiento de los preceptos de la Torá. Todos deseamos que el Mashiaj llegue pronto para que podamos beneficiarnos con las bondades de la era mesiánica. No obstante, si deseamos que el Mashíaj llegue pronto, debemos conseguirlo mediante el cumplimiento de las MItzvot prescritas en la Torá. Todos nosotros podemos mejorar nuestra observancia de la Torá, sin considerar el nivel en que podamos encontrarnos en el presente. Todos podemos encontrar el tiempo para ir a la sinagoga, aprender respecto a lo alimentación kasher, o asistir a clases generales a fin de aprender todo lo relativo al judaísmo. Este es el segundo beneficio que viene con el concepto mesiánico, vale decir, el fortalecimiento de la observancia de la Torá.

Lo que queda igualmente claro, acabando nuestro discurso acerca del Mashíaj, es que muchas de nuestras creencias son fuertemente influenciadas por fuentes no judías.

A menudo, la gente critica los puntos de vista judíos en relación con ciertos temas vigentes pero, en verdad, ni siquiera saben cuál es el punto de vista judío. Esta es la razón por la cual hemos incluido en nuestro sitio artículos relativos a temas contemporáneos tales como el Amor y el Matrimonio, Torá y Ciencia, y este artículo relativo al Mashíaj. Deseamos que la gente comience a ver que existe un punto de vista judío respecto a materias contingentes y que, en la mayoría de los casos, dicho punto de vista es bastante lógico y hermoso.


domingo, 4 de abril de 2010

SHEVII SHEL PESAJ


Siete días después de la salida de Egipto, el pueblo judío, milagrosamente, cruzó el Iam Suf, mientras éste les abría paso separando sus aguas y dejando un cruce de tierra seca y firme.

En el día en que hoy festejamos Shevií shel Pesaj -séptimo día de Pesaj- había recién transcurrido una semana desde que el pueblo judío abandonara la tierra de Egipto.

Los judíos, esclavos liberados tras 210 años de duro cautiverio, salían hacia la libertad merced al poderoso brazo Divino, después de una sucesión de hechos que hasta para el pagano egipcio fueron una demostración de la existencia de un Di-s superior, invisible.

Los judíos avanzaban con “mano alta”, se acercaban al Iam Suf y los ejércitos faraónicos los perseguían de cerca.

Llegaron hasta el mar y éste les cortaba el paso.

Las circunstancias eran extremadamente complejas. Por un lado, hacia atrás estaba Egipto. Hacia los costados el único horizonte era el desierto. Y hacia adelante, el Mar con sus turbulentas aguas.

Fue entonces cuando se produjo el gran milagro.

Las aguas se separaron, dejando pasar a los judíos.

Cuando sus perseguidores se hicieron a la Mar tras ellos, las aguas se cerraron, tragando al ejército egipcio

EL AGUA SE SECÓ COMPLETAMENTE

En la Hagadá de Pesaj alabamos a Di-s por los milagros que nos realizó en la salida de Egipto. Entre las alabanzas decimos: “Cuántos niveles de favor nos ha concedido el Omnipresente”. Una de ellas dice: “Si hubiera partido el mar para nosotros y no nos hubiera hecho pasar por él en seco -Daieinu- hubiera sido suficiente!”. Nos explica sobre esto el Abudraham, que aquí agradecemos a Di-s haber cruzado el mar por un camino totalmente seco, sin haber siquiera residuos de agua y barro. Sin duda hubiera sido suficiente partir para nosotros el mar, aunque hubiera quedado allí algo de lodo.

Se plantea el interrogante: ¿Acaso este tipo de favor fue tan importante como para nombrarlo entre estas alabanzas, que incluyen la partición del mar, la entrega de la Torá, la entrada a la Tierra de Israel o la construcción del Beit Hamikdash? ¿Qué hay de extraordinario en que Di-s nos haya evitado pisar el barro?

DESPUÉS DE LA PLEGARIA

Esto se comprenderá de acuerdo al significado místico de Kriat Iam Suf, la partición del mar. Una de las diferencia entre el mar y sequedad consiste en que en la superficie todo está revelado y al descubierto, mientras que el mar cubre y oculta lo que hay dentro de él.

“Mar” en un sentido más amplio representa a los “mundos supremos espirituales”que permanecen ocultos ante nuestros ojos y captación. Y esa es la esencia mística de la partición del mar: se rompió el ocultamiento y quedaron al descubierto los mundos superiores. Por eso todos mostraron con el dedo y proclamaron “Este es mi Di-s” y lo que vio una esclava de Divinidad en el cruce del mar no lo vio siquiera Ezequiel, el grande entre los profetas.

También en el servicio a Di-s del hombre, existe el proceso de Kriat Iam Suf. Cuando reza, la persona se encuentra en un estado de subordinación y nulidad frente a Di-s. La Luz Divina brilla en su alma. Pero luego, cuando se dedica a los asuntos mundanos, este sentimiento queda oculto y gana espacio el ego. Es necesaria entonces “la partición del mar”- que la Verdad Divina que esta oculta en su fuero interior irradie en su persona a lo largo de todo el día

LA FUERZA FUE ENTREGADA

En esto consiste la alabanza a Di-s de “nos hizo cruzar por el mar en lo seco” y no quedo nada de barro y lodo. La permanencia del lodo implica que queda aún un poco de agua; que tapa sobre el fuero interior. Es decir, queda un “ocultamiento”. Aunque sea que se trata de una medida mínima, pues en su mayoría logramos que nuestra Divinidad interior nos ilumine también en “lo seco”- lo mundano y terrenal. En lo que hace a nuestra conducta brille la Luz Divina durante todo el día, solo que en lo que hace a nuestros sentimientos internos puede perdurar el ego frente a Di-s.

Este es el gran favor que Hashem nos hizo partiendo el mar sin que quede nada de lodo. Nos dio la fuerza de anular totalmente el mal interior. En la revelación Divina que tuvo lugar durante Kriat Iam Suf nos prodigó de fuerza -para todas las generaciones- para lograr una conciencia plena de “coloco frente a mí a Di-s siempre” de manera tal que todos los aspectos de nuestra vida terrenal se vean como nulos frente a la presencia de Di-s. (Likutei Sijot, tomo 3, Pág. 1016).


YO CREO... YO ESPERO!!!

“Usted está esperando algo importante - una carta, un paquete, información para incluir en un reporte, y tiene la certeza que ya debe estar llegando. La fecha tope se está aproximando. Cada persona que pasa por la puerta puede ser el mensajero. El cartero adquiere una nueva importancia. Usted está esperando y esperando”.

¿Le sucedió alguna vez lo antedicho? O quizás recuerde la espera de la nueva heladera en reemplazo de la rota en medio de un clima caluroso... los resultados de un diagnóstico médico... novedades acerca de promociones... despidos... el arribo inminente de un bebé.

Los judíos saben esperar. Uno de los trece principios fundamentales de la fe Judía como los formula Maimónides dice: “Yo creo con fe completa en la venida del Mashíaj, y aunque pueda demorarse, de todas maneras, lo espero cada día”.

Esta es sólo una “hermosa creencia”- según nuestra generación de Judíos. La mayoría - al menos intelectual - tiene más fe en una guerra nuclear global, sin sobrevivientes, que la que tienen en la era Mesiánica. Mas en realidad esta creencia en el Mashíaj ha permanecido con nosotros por milenios.

Cada día, deberíamos estar esperando el arribo del Mashíaj, más de lo que impacientemente aguardamos algún ítem o evento. Pero, ¿por qué no lo hacemos?

Shh..., existe aquí un secreto. Muchos de nosotros, antes de haber escuchado o leído que los judíos creen “con completa fe en la venida del Mashíaj”, conocíamos perfectamente sobre culturas y creencias no judías.

Tanto lo hemos asimilado que, cuando finalmente estudiamos sobre el Mashíaj, el Mundo por Venir, La resurrección de los muertos - desde un auténtico punto de vista judío - ya están arraigadas en nuestras mentes términos y conceptos erróneos y foráneos. Por eso el concepto de una nueva era, no sectarista, o un ultimátum de guerra para destruir el planeta parecen ser más reales que “una época de paz en el mundo y completo desarme, cuando cada uno creerá en Di-s, cuando el lobo vivirá con el cordero”.

Entonces, ¿cuál es la solución?.¿Cómo empezar a creer en el Mashíaj, y esperar ansiosamente su llegada cada día?
Simplemente comenzando: leyendo, discutiendo, pensando, preguntando. Admitiendo tener una cabeza lo suficientemente abierta como para darse cuenta de que el Mashíaj es posible. Nuestros Sabios dijeron que, cuando comenzamos a cumplir una Mitzvá, incluso si al principio nuestras intenciones no son las estrictas, finalmente llegaremos a observarlas correctamente. Esto es aplicable pues, a nuestra fe en la llegada del Mashíaj también. Espérelo YA!!!
SEUDAT MASHIAJ
El octavo día de Pesaj está estrechamente ligado a la venida del Mashíaj. La Haftará -lectura de los Profetas que sucede a la Lectura de la Torá en los días Shabat y Festivos-, ocupada con lo que debería ser la temática central de ella, es (Isaías 10:32), que se halla repleta de alusiones directas y claras a la Era Mesiánica, cuando “el lobo vivirá con el cordero, y el león comerá pasto con el ganado” - fenómenos que según las leyes naturales vigentes son imposibles.
Hace alrededor de doscientos cincuenta años, cuando la llegada del Mashíaj comienza a estar más próxima, el Baal Shem Tov - Fundador del Movimiento Jasídico - enseñó y reveló que en el último día de Pesaj “brilla una luz del Mashíaj” en el mundo. Por ello también instauró una costumbre que enfatizaba la relación especial del último día de Pesaj y Mashíaj.
El último día de Pesaj, por la tarde, hizo una comida adicional y la llamó “Seudat Mashíaj” - la comida del Mashíaj.
“Entre los trece principios de la Fe Judía - ordenados por Maimónides - uno de ellos declara: “Creo con fe perfecta en la venida del Mashíaj; y aún si él tardara, cada día espero que venga”.
Si bien aceptamos intelectualmente este principio, para muchos - incluso observantes de los preceptos de la Torá - el tema del Mashíaj perdura aún como algo intangible, algo abstracto. La “comida del Mashíaj” - deja en claro que no se trata de algo teórico sino que es parte concreta de nuestra vida. Comemos una comida en honor al Mashíaj, próximo a llegar.
Existe, además, otra razón por la cual el Baal Shem Tov ligó nuestra concientización del Mashíaj con una comida física.
En la Era Mesiánica, la Divinidad que se encuentra de modo encubierto en el mundo de lo físico - se revelará de un modo abierto y manifiesto, visible a todos, tal cual expresa el versículo: “Se revelará la Gloria de Di-s y toda la carne conjuntamente verá que es la boca de Di-s la que habló”.
El Jasidismo explica que los preparativos para una revelación deben ser paralelos y en idéntico espíritu a la revelación a la que se pretende llegar.
Por todo ello es de suma importancia tratar que la mayor cantidad de gente se sume a la costumbre de comer el próximo domingo 15 de Abril por la tarde, último día de Pesaj, una comida que incluya Matzá y se tomen cuatro copas de vino.
Que estos esfuerzos logren la realización de las profecías de la Haftará hasta llegar a que “Brotará una rama del tronco de Ishai... y el espíritu del Señor se posará sobre él” con la venida del Mashíaj, pronto, en nuestros días.


La energía del Omer


En su profecía de exhortación al pueblo, el Profeta Jeremías dice: Tampoco dijeron en su corazón: `Temamos ahora al Señor, nuestro Di-s, que envía la lluvia temprana y la tardía a su debido tiempo, que cuida para nosotros las semanas fijas de la cosecha´. Vuestros pecados han apartado todo ello, y vuestras iniquidades han impedido el bien de vosotros (Jeremías 5:24-25). Aquel que da la lluvia, la temprana y la tardía, también tiene el poder de retenerla. ¿No deberíamos temerle y abstenernos de despertar Su ira? Incluso después de que Di-s saturó los suelos con la lluvia temprana e hizo caer la lluvia tardía sobre los campos llenos de paja y rastrojo, mientras no hayan transcurrido las siete semanas de cosecha entre Pesaj y Shavuot el mundo sigue necesitado de El, Quien cuida para nosotros las semanas fijas de la cosecha de los rocíos previos y los vientos peligrosos, de las fuertes ráfagas y del dañino gusano. ¿No deberíamos temerle y abstenernos de provocarlo?

Durante este período de cosecha de siete semanas el sustento del hombre está en juego, ¿será bendecido con abundancia o maldecido con hambruna? Si tiene méritos, se abren para él los tesoros de la vida, la bendición y la abundancia. Pero si -Di-s libre- carece de ellos, entonces en verdad debe temer que la ira Divina se encienda en este período.

Es en ese momento que contamos los días del Omer, en el período de la cosecha, para que podamos determinar cuántos días han transcurrido sin traer consigo tormento. La persona debe orar para que estos días continúen libres de perturbaciones, que la cosecha del trigo se complete, y que seamos bendecidos con abundancia y sustento para todo el año.

La Torá no hace referencia alguna al hecho de regocijarse en Pesaj, pues en esta Festividad se emite el juicio Divino respecto del éxito de nuestra producción (Ialkut Shimoní, parshat Emor).

Será siete semanas completas (Levítico 23:16) - ¿Cuándo son "completas" [es decir, sin contratiempos ni catástrofes]? Cuando el pueblo de Israel cumple la voluntad de Di-s (Vaikrá Rabá 28).

Dado que éste es un largo período de juicio de cincuenta días, el sentimiento de zozobra que se experimenta en él es inmenso, pues deseamos que transcurra con éxito, sin que se produzcan incidentes o tragedias. Por ello, es esencial mostrar en estos días un comportamiento adecuado hacia nuestros semejantes, procurando la armonía y la paz.

Di-s dijo: "Os trato como príncipes y nobles. Mientras dormís en paz en vuestros lechos, guardo vuestras vidas y bienes. Preparo vuestro sustento para todo el año, para que seáis amables unos con otros, ¡y sin embargo entre vosotros mismos no os tratáis con respeto! ¡Enviaré retorcijones de hambre al mundo en vez de bendiciones, hambruna en lugar de tranquilidad, y muchos de vosotros pereceréis en masa! ¡Por no haber honrado a los vivos, honraréis a los muertos! ¿No es mejor que honréis a los vivos, como lo hago Yo con vosotros? Así vuestros días se colmarán de bien y de bendiciones".

(Extraído de Viviendo con el tiempo, del Rab Eliahu Kitov)

¡¡¡ GRACIAS HASHEM por ...... !!!

Por mis brazos tan perfectos…
¡cuando hay tantos mutilados!

Por mis ojos sanos…
¡cuando hay tantos sin luz!

Por mi voz que canta…
¡cuando tantas enmudecen!

Por mis manos que trabajan…
¡cuando otras necesitan!

Y sobre todo Hashem por…

Por amar…
¡cuando hay tantos que odian!

Por sonreir…
¡cuando hay tantos que lloran!

Por tener un hogar para regresar…
¡cuando hay tanta gente que no tiene a donde ir¡

Por soñar…
¡cuando hay tantos que se revuelven en pesadillas!

Por vivir…
¡cuando hay tantos que mueren antes de nacer!

Gracias Hashem, por tener poco que pedir y mucho que agradecer.

viernes, 2 de abril de 2010

La Lectura Para el Shabat Jol Hamoed Pesaj


En todos los días de fiesta se debe leer la Torá, así como se lee en los diversos sábados del año. La única diferencia es que la lectura de la Torá en los shabatot, sigue el orden de los cinco libros de Moshé subdividiendo cada libro en parashot (secciones semanales), pero en las fiestas esto no es así. Para cada fiesta ha sido designada una lectura especial que no tiene relación con la parashá semanal sino con un tema relacionado con la fiesta.

Es por este motivo que si alguno de los días de la fiesta cae en shabat, en lugar de ser leída la parashá semanal, ésta es reemplazada por una lectura correspondiente a la fiesta llamada: "la lectura de la Torá para el shabat de jol hamoed", postergando la parashá semanal hasta el shabat siguiente.

El Talmud (Meguilá 31a) nos enseña que en el shabat de jol hamoed se debe leer del libro de Shemot (Éxodo) a partir del cap. 33:12 hasta 34:26. Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040-1105), en su comentario al Talmud, nos explica que estos versículos fueron elegidos para la lectura de la Torá de jol hamoed, pues en ellos son recordadas las mitzvot (preceptos) del shabat, de las fiestas de Pésaj, Shavuot y Sucot, y también la mitzvá de jol hamoed.

En esta lectura vemos que después del pecado del becerro de oro, D'os le pide a Moshé Rabenu que prepare dos tablas de piedra para lo que serían las segundas tablas de los Diez Mandamientos, y después le dice que concertará un pacto con el pueblo y que éste debe cuidarse de no transgredir la prohibición de la idolatría. Luego, la Torá advierte sobre el cumplimiento de la fiesta de Pésaj, la mitzvá del rescate del primogénito, la mitzvá del Shabat, la fiesta de Shavuot, la fiesta de Sucot y la mitzvá de los bicurim (traer las primicias del producto del campo al Templo Sagrado de Jerusalem).

Al ver la secuencia de los temas recordados en todos estos versículos, surge una pregunta: ¿qué relación tienen todas las fiestas y las mitzvot referentes a ellas, con el pacto que D'os concertó con Moshé y con la prohibición de la idolatría, para que sean recordadas en un mismo contexto?

Encontramos que el gran comentarista de la Torá Rabí Abraham Ibn Ezrá (1080 - 1164), ya se había referido a esta pregunta diciendo que la Torá relaciona a las fiestas y a aquellas mitzvot que recordamos anteriormente, con el pacto y la idolatría, ya que en general, todas las fiestas son un recuerdo de la salida de Egipto así como esas mitzvot, y es por eso que es una contradicción recordar que D'os nos sacó de la tierra de Egipto - de un país idólatra - y al mismo tiempo servir a otros dioses.

Sin embargo, el comentarista Rabí Jizkiá Ben Rabí Manoaj (Francia, siglo XIII) en su libro "Jizekúni" nos ofrece otra explicación. Él dice que después de la prohibición de la idolatría, la Torá recuerda a las fiestas y a todas estas mitzvot, puesto que todas ellas son una señal de que nosotros somos los servidores del Santo - bendito es Él, pues ellas representan el hecho de que nosotros nos presentamos en las fiestas delante de D'os trayéndole obsequios, así como los súbditos de un rey terrenal acostumbraban presentarse delante de él en determinados días del año para honrarlo, y es por eso, que la Torá puso como condición para la vigencia del pacto entre D'os y el pueblo de Israel, el cumplimiento de estas importantes mitzvot.

De todo esto, podemos ver cuán grande es la coherencia que debe regir nuestros actos (y nuestras palabras, y nuestros pensamientos) para que éstos no se contradigan los unos con los otros. Y por otro lado, también aprendemos que debemos utilizar esa coherencia como base y pilar en las fiestas de Pésaj, Shavuot y Sucot, para intentar acercarnos a nuestro Creador ofreciéndoLe lo mejor de nosotros


http://www.judaismohoy.com/

jueves, 1 de abril de 2010

Viviendo cada día: la cuenta del omer


Bendito eres Tú, Señor nuestro Di-s, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha instruido sobre la cuenta del Omer (bendición diaria entre Pascuas y Shavuot).

Entre los muchos milagros del Exodo, no fue el más pequeño la transformación de un pueblo que había estado en esclavitud por centurias, viviendo con una mentalidad esclava, en un pueblo que fue un "reino de sacerdotes y un pueblo sagrado" (Exodo 19:6). ¿Cómo fue lograda esta transformación?
Desde el Exodo de Egipto hasta la revelación en Sinai, transcurrieron siete semanas. Paralelo a eso, nosotros tenemos la mitzvá de contar el Omer desde el día después de la celebración del Exodo hasta el día en el cual celebramos la revelación en Sinai. Por siete semanas nosotros contamos cada día: Hoy es el primer día del Omer, hoy es el segundo día del Omer, etc.
Desarrollar una nación espiritual de entre un grupo de recién emancipados esclavos es una tarea que parece rayar en lo imposible.
Pero es sólo imposible si uno trata de abrazar demasiado, demasiado pronto. Si uno puede trabajar sobre la espiritualidad "un día a la vez", y lograr hoy sólo lo que necesita ser logrado hoy, lo imposible se torna posible.
Como con la generación del Exodo, así es con nosotros. Nosotros debemos dividir el tiempo en segmentos manejables, y vivir un día a la vez.

* * * * *

Sea Tu voluntad que en virtud de mi cuenta del Omer este día, haya una corrección de los defectos que yo he causado, y que sea purificado y santificado por la Santidad de lo alto (Plegaria que sigue a la cuenta del Omer).

Nosotros reconocemos que como humanos tenemos muchas imperfecciones, y que es nuestra responsabilidad mejorar nuestros rasgos de carácter.
Cuando nos damos cuenta cuán lejos estamos del ideal, podemos exclamar: "¡Qué mandamiento!" Podemos estar tan abrumados por la enormidad del desafío de mejorarnos nosotros mismos que podemos desesperar de lograrlo, y simplemente no hacemos nada.
Mientras contamos el Omer un día a la vez, se nos ayuda a darnos cuenta que la tarea no es tan abrumadora como pensábamos. No se nos requiere lograr perfección, y lo que hacemos, podemos hacerlo en entregas diarias. El mejoramiento del carácter puede ser en pequeños trozos, y no necesita ser en montones.
A pesar de que no podemos lograr perfección por nuestro propio esfuerzo, si sinceramente hacemos lo que podemos, todo lo que nosotros podemos, la perfección para la que nos esforzamos nos será concedida como un obsequio de lo alto.

(Rabbi Twersky. Extraido de Viviendo cada día)

http://www.tora.org.ar/

lunes, 29 de marzo de 2010

Los 49 días del Omer...tiempo de purificarnos


Los siete atributos

Los maestros del misticismo judío consideran los cuarenta y nueve días -siete semanas- del Omer como un período destinado a la rectificación de las mellas que han afectado los siete atributos sobre los cuales está basado el mundo temporal. Ellos son: Jésed - Bondad, Guevurá - Fortaleza, Tiféret - Armonía, Nétzaj - Eternidad, Hod - Esplendor, Iesod - Fundamento, Maljut - Soberanía. Nuestros Sabios, quienes ahondaron en los significados profundos de la Torá, enseñan que este estado de perfección del mundo aparece expresado en el versículo: Y vio Di-s todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno (Génesis 1:31).

Estos siete atributos fueron reimplantados en el mundo -luego de que el pecado de Adám hubiera afectado su perfecto orden- por nuestros grandes antepasados, "los siete pastores", y permanecen en plena actividad aun después de los varios pecados cometidos por el pueblo judío luego de haber recibido la Torá. En cada generación y época, siempre que el hombre lo desee, puede venir y aferrarse a los atributos de los siete pastores, pues las cualidades que ellos implantaron poseen una fuerza eterna. En particular, el período de la cuenta del Omer es el más propicio para lograr este perfeccionamiento, pues desde el momento en que los Hijos de Israel salieron de Egipto convirtiéndose en el pueblo de Di-s se abrió ante ellos en este período la senda de la pureza, logrando su total purificación en los cuarenta y nueve días sucesivos. De su condición de fabricantes de ladrillos y recolectores de paja para el Faraón en Egipto ascendieron y se convirtieron en un pueblo especialmente elegido por Di-s, una nación de kohaním, reyes y ministros, todos consagrados a Su servicio.

Esta senda de purificación fue allanada entonces, y cada año, al llegar este período, una vez más se abren las puertas y se despeja el camino para todos aquellos que desean poseer los siete atributos en su integridad (Para más detalles, consultar "Guía Espiritual para la Cuenta del Omer, Ed. Kehot Sudamericana).

Los siete pastores

Nuestro Patriarca Avraham constituyó la personificación del atributo de Jésed, Bondad. El alimentó y sustentó a todo el mundo con su inmenso amor, y con su abrumadora amabilidad los atrajo bajo las alas de la Shejiná. En su personalidad no había sentimientos de celos, crueldad u odio.

Nuestro Patriarca Itzjak fue la encarnación de la Guevurá, Fortaleza. Por su intermedio fue introducido en el mundo el temor a Di-s. Toda su fuerza estuvo consagrada al servicio y temor de Di-s. En ello no vaciló. Cuando fue amarrado al altar, no fue su fe la que se estaba poniendo a prueba, sino la de Avraham.

Nuestro Patriarca Iaacov fue la personificación de Tiféret, la Armonía. Todo lo que hizo fue realizado con simplicidad y perfección. Era puro en su relación con el Cielo y con sus padres. Todo lo realizaba de una especial manera armoniosa que se expresó tanto en su relación con Laván, en su relación con Eisav, y en su lucha contra el ángel. Estaba exento de engaño y traición. Podríamos pensar que fue deshonesto y falso con su padre Itzjak y su hermano Eisav, pero la Torá (Génesis 25:27) atestigua su auténtica talla ante Di-s y el hombre: Iaacov era un hombre perfecto; una perfección nunca antes vista. Hay quienes parecen justos en su naturaleza y rectos en sus acciones, pero en realidad son corruptos. Por el contrario, aunque las acciones de Iaacov puedan parecer a primera vista deshonestas, cuando analizamos detenidamente su personalidad encontramos que son el epítome de la gloria y la rectitud.

Nuestro Maestro Moshé fue la encarnación de Nétzaj, la Eternidad; la eternidad de la Torá. Todo lo que el hombre adquiere es pasajero. Pero si adquiere la Torá de otros, u otros la adquieren de él, es un bien con el cual se benefician tanto el dador como el receptor. No existe nada pasajero o temporario en relación con la Torá; así, Moshé -quien estuvo dispuesto a entregar su vida por la Torá- tuvo el privilegio de convertirse en su maestro y transmitirla a todas las generaciones.

Aharón personificó el atributo de Hod, Esplendor; amó la paz y luchó por ella, amó a la humanidad y la acercó a la Torá. Todo aquel que observaba el esplendor y la santidad de Aharón se veía estimulado a emular sus cualidades y forma de conducirse. Sobre él decía la gente: "Mirad a Aharón, quien aprendió Torá de su hermano menor y se regocijó en su grandeza sin envidiarlo. Cuán agradables son sus caminos y cuánto esplendor irradia de él".

Iosef personificó el atributo de Iesód, Fundamento: la virtud de la moralidad. La piadosa moralidad de Iosef era tan inmensa que logró el máximo nivel de santidad. Esta cualidad se denomina Fundamento pues es la base principal sobre la cual descansa el mundo. Si la generación del Diluvio no hubiera pecado desviándose del pilar de la moralidad, sus otras transgresiones no habrían sido consideradas motivo suficiente para traer la destrucción al mundo.

El Rey David fue la encarnación del atributo de Maljút, Soberanía. David no alcanzó el reinado por sí solo. No llegó a ser rey en razón de su poder ni por su sabiduría, ni tampoco obtuvo la corona por herencia. Sólo Di-s, el Rey de reyes, lo llevó de cuidador de ovejas a convertirse en el fiel pastor de Israel. Eligió a David porque El sabía que aunque recibiera la capacidad de ascender a las más insignes alturas, continuaría siempre sintiéndose un mero siervo. David era humilde en todo momento: cuando cuidaba sus ovejas, y cuando los reyes del oeste y del este acudían a su corte para honrarlo. Fue David quien coronó a Di-s como Rey de la humanidad y fue él quien suministró al mundo los medios para alabar a Di-s -el Libro de Salmos-. El se regocijó en la grandeza de otros y la combinó con la propia para honrar a Aquel que es dueño de toda la grandeza: Y David bendijo a Di-s ante toda la congregación, y dijo David: Bendito eres Tú HaShem, Di-s de Israel...Tuyos son, Di-s, la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad... Tuyo es el reino y Tú eres ensalzado, supremo sobre todos los gobernantes... ¿Quién soy yo y qué es mi pueblo para que Te hagamos dones de esta clase?... pues todo es de Ti, y de lo Tuyo Te hemos dado (I Crónicas 29:10-14).


Estos siete atributos están relacionados unos con otros, y cada uno incluye en sí a todos los demás. Así, por ejemplo, no puede haber Bondad sin Fortaleza, pues en tal caso ésta no se consideraría un Atributo, sino tan sólo una expresión de ternura y sensibilidad de corazón. De igual modo, si Bondad careciera de Armonía podría degenerar en apatía e insensibilidad; y así también con los demás atributos, cada uno de ellos posee una luz propia que brilla al combinarse con los otros.

Los maestros del misticismo judío designaron la cuenta del Omer como el período en el cual debemos corregir las fallas en cada uno de los atributos y sus combinaciones. Los cuarenta y nueve días se dividen en siete semanas, y en cada semana prevalece un atributo específico.

La primera semana está consagrada completamente a Bondad. En el primer día, el énfasis recae sobre la conjugación de Bondad en Bondad, que representa la expresión del amor propio y la intensidad que éste alcanza. A medida que pasan los días el énfasis se pone sobre una cualidad diferente siempre combinada con Bondad: Fortaleza en Bondad, Armonía en Bondad, etc. Durante la segunda semana Fortaleza pasa a ser el atributo principal, incluyendo en sí, cada día, a otra cualidad distinta. Este mismo patrón se repite durante las siete semanas.

Cuando los Hijos de Israel salieron de Egipto contaron 49 días hasta que llegaron a Jorev y acamparon al pie del monte para recibir la Torá. Durante este período se fueron perfeccionando gradualmente, agregando virtudes una a una y combinándolas con aquellas previamente adquiridas, hasta alcanzar el último día la Soberanía completa. Todo el mundo se convirtió, ante sus ojos, en un reino Celestial donde debía morar la Presencia Divina, y ellos mismos pasaron a ser un reino de kohaním (sacerdotes) y una nación santa, santificada para siempre por la Torá.

Si el esplendor de estas nobles virtudes se empañara, ello sería temporario, pues con sólo poner nuestro esfuerzo por retornar y recuperar aquel esplendor original que quedó arraigado profundamente en nuestros corazones, habremos alcanzado nuevamente esta pureza y santidad eterna. La pureza que el pueblo de Israel adquirió en aquel entonces nunca podrá ser eliminada en su totalidad. Cualquier judío que quiera regresar a ese estado de pureza alcanzado en la entrega de la Torá, puede hacerlo más fácilmente durante estos cuarenta y nueve días del Omer, especialmente propicios para la purificación. Desde entonces y para siempre.

Selección extraída del libro "Nosotros y el tiempo", escrito por Eliahu Kitov

domingo, 28 de marzo de 2010

Pesaj: El Por Qué de las Tres Matzot. El Significado de las Cuatro Copas.


El Por Qué de las Tres Matzot

Las tres matzot que son puestas en el plato del Séder aluden al Cohén, al Leví y al Israel como un medio para distinguirlos uno de otro. La matzá superior alude al Cohén, puesto que el Cohén tiene precedencia en todas las cosas. La matzá del medio - Leví - se rompe en dos partes al comienzo del Séder. La parte más pequeña se deja en la bandeja y más tarde se come junto con la matzá del Cohén para cumplir la mitzvá de matzá, mientras que la parte más grande se guarda para el Aficomán. Por último, la matzá de abajo - Israel - se usa para el korej, y así cada una de las matzot es usada para hacer una mitzvá.

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En Shabat y las fiestas nosotros decimos la bendición por el pan sobre dos panes o matzot. Entonces, ¿por qué en esta noche, se requieren tres?

La matzá es conocida como "el pan de la pobreza". Un hombre pobre, temeroso de no tener más, guarda su pan cuidadosamente. Él no come todo de una sola vez sino que lo divide, dejando una parte para el día siguiente. El honor dado a la fiesta y a Shabat requiere que usemos dos matzot enteras para recitar la bendición "Que sacó el pan de la tierra", antes de comenzar la comida. Sin embargo, para la bendición "Que nos ordenó la comida de la matzá", nosotros usamos una parte de una matzá entera para simbolizar "el pan de la pobreza". Es por eso que preparamos tres matzot y partimos una de ellas (la del medio).

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Otros comentaristas ven a las tres matzot como una alusión a los tres Patriarcas. Tomamos tres matzot para mostrar que a pesar de que fuimos esclavizados, de todas maneras, veníamos de un distinguido origen: éramos los descendientes de los pilares del mundo. Aún en la esclavitud, nosotros conservamos bien la dignidad y la nobleza de nuestros ancestros.


El Significado de las Cuatro Copas

¿Por qué tomamos 4 copas de vino?

Cuando el pueblo de Israel imploró a Dios para que lo rescate, la Torá utiliza cuatro verbos para relatarnos la reacción de Dios:

1) Y oyó Dios... (Exodo 2:24)

2) y se acordó [Dios] de Su pacto... (Exodo 2:24)

3) Y vio Dios [los sufrimientos] de los hijos de Israel....(Exodo 2:25)

4) y puso atención [Dios al dolor de ellos] (Exodo 2:25)

Así también en el momento de relatar la redención también utilizó cuatro lenguas: Dios Dijo:

5) Yo soy el Eterno y os sacaré de Egipto... (Exodo 6: 6)

6) y os salvaré de la servidumbre ..., (Exodo 6: 6)

7) liberaré de los trabajos forzados... (Exodo 6: 6)

9) y os tomaré como Mi pueblo (Exodo 6: 7)

Es por eso que para celebrar cada una de estas razones, que cada una de por sí es algo bueno, lo hacemos sobre una copa de vino, es decir no ponemos todo en una sola bolsa y agradecemos por todo, sino por cada una por separado.

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Las cuatro copas de vino simbolizan varias fases del descenso de Israel a Egipto y su ascenso de la esclavitud. Las cuatro copas también aluden a los otros cuatro períodos de esclavitud que Israel experimentó después del primer exilio. Y finalmente, las cuatro copas sirven como una alusión al hecho de que D'os juzgará a aquellos que oprimieron a Israel, con cuatro medidas de castigo, mientras que al mismo tiempo Él consolará a Israel con cuatro medidas de consuelo.

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Rabí Itzjak Abarbanel (s. XIV) nota que las cuatro copas representan las cuatro diferentes redenciones que Israel ha experimentado. La primera fue cuando D'os eligió a Abraham y a sus descendientes, de quienes Él sembró la semilla de la nación de Israel. La segunda fue la liberación de Egipto. La tercera redención es el hecho de que D'os nos ha mantenido a través de prolongados exilios, liberándonos de los enemigos que quisieron destruirnos. La cuarta copa es la redención final que nos espera en el futuro.

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El Gaón de Vilna (s. XVIII) ve un paralelo entre las cuatro copas y los cuatro diferentes mundos: nuestro mundo material presente, el mundo que existirá en los tiempos del Mashiaj, el mundo que habrá cuando los muertos sean revividos, y el mundo venidero. A cada judío que cumpla con los requerimientos del Séder le es asegurado que tendrá un lugar en cada uno de estos mundos. Es por eso que es apropiado que la persona ofrezca alabanzas y agradecimientos a Él Quien ha sido tan bondadoso con ella, y Quien continuará mostrándole Su bondad.

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El Maharal de Praga (s. XV) encuentra un paralelo entre las cuatro copas y las cuatro Matriarcas: Sará, Rivká, Rajel y Leá, porque por el mérito de los Patriarcas y las Matriarcas, Israel fue redimido de Egipto. El midrash Ialkut Shimoní nota que los nombres de los Patriarcas y de las Matriarcas fueron inscriptos en la vara con la cual Moshé llevó a cabo los milagros en Egipto. En el midrash, los Sabios conectan los tres elementos principales del Séder - el sacrificio de Pésaj, la matzá y el maror - con los Patriarcas.

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El libro Bené Isajar (s. XVIII) escribe que las cuatro copas representan los cuatro méritos que Israel tuvo en Egipto: ellos no cambiaron sus nombres hebreos; ellos conservaron su propia lengua; ellos fueron cuidadosos en no tener relaciones ilícitas; y no había delatores entre ellos. El libro Méshej Jojmá (f. 1926) agrega que esto indica cuán importantes son estas medidas de autoprotección, porque a pesar de que Israel fue derrotado por todas las otras impurezas de Egipto, el hecho de que ellos fueron cuidadosos en estas cuatro áreas les hizo ganar el título de ser "distinguidos" y por este mérito fueron redimidos.


La Mitzvá de la Cuenta del Omer. Leyes de la Cuenta del Omer


Es una mitzvá (mandamiento) contar cuarenta y nueve días a partir del día de la ofrenda del Omer, el dieciseis de Nisán. La mitzvá consiste en contar tanto la cantidad de días como de semanas, como lo indica la Torá, "Deberán ser siete semanas completas" (ibid).

¿Cuál es el verdadero significado de esta cuenta?

Cuando los Bnei Israel fueron liberados de Egipto, Moshé les dijo que se les daría la Torá luego de cuarenta y nueve días. Con gran expectativa de recibir ese regalo Divino, cada judío llevó una cuenta propia, esperando que el gran día llegue. Luego, Hashem estableció la cuenta como una mitzvá permanente.

Contamos desde Pesaj, el tiempo de redención de la esclavitud física de Egipto, hasta la entrega de la Torá para demostrar que la redención espiritual alcanzada por el estudio y el cumplimiento de la Torá se consideran aún más importantes que lo que fue la liberación física.

Rabí Abá y Rabí Jiá caminaban y hablaban sobre temas de la Torá.

Rabí Jiá le preguntó a su colega, "La Torá ordena, "Y ustedes deberán contar ... siete semanas completas". ¿Cuál es el significado profundo de esa cuenta?"

Rabí Abá contestó, "Durante el Exodo, el pueblo judío era como una kalá que es nidá y debe purificarse para su marido. De acuerdo a los siete días que ella cuenta, ellos contaron siete semanas. El día de Matán Torá (entrega de la Torá), ellos quedaron libres de la impureza espiritual de Egipto y quedaron listos para dedicarse a Hashem en Har Sinai."

"Un talmid jajam también debe purificarse durante estas siete semanas para que en la noche de Shavuot esté preparado para recibir la Torá con la mayor devoción y apego".

La Torá nos ordena que contemos siete "semanas completas serán" (23:15), haciendo alusión a ellas durante este período, éste es un deber especial para perfeccionarnos nosotros mismos y sobrellevar cualquier obstáculo que nos aparte de Hashem.

Durante los cuarenta y nueve días de sefirá, el Todopoderoso le revelaba a Moshé un concepto nuevo en la sabiduría Divina hasta el día cuarenta y nueve, Moshé estaba muy cerca del entendimiento Divino. Sin embargo, el concepto cincuenta era secreto aún para él ya que excedía la capacidad de comprensión humana.

(selección extraída del libro "El Midrash Dice" por Rabino Moshe Weissman, © Ed. Benei Sholem)

Leyes de la Cuenta del Omer
1. Se cuenta el Omer día por día y a partir del séptimo día, se cuentan los días y las semanas.

2. Se cuenta el Omer de pie. Sin embargo, se cumple con su obligación si se cuenta sentado.

3. La obligación de contar el Omer cada noche empieza a partir de la caída de la noche (aparición de las estrellas). Si por error se contó el Omer durante el crepúsculo, antes de la aparición de las estrellas, según cierta opinión de nuestros Sabios se cumple con la obligación, pero se recomienda en este caso volver a contar a la caída de la noche sin repetir la Berajá.

4. Se cuenta el Omer hacia el final de Arbit, al cabo de la Amidá. Si ya es de noche, se cuenta el Omer aún antes de la oración de Arbit.

5. El oficiante empieza por decir la Berajá seguida de la cuenta del Omer. Luego cada uno de los fieles repite la Berajá y cuenta él mismo, pues el deber de contar es personal.

La Bendición es la siguiente:

Baruj Atá, Ado-nai, Elo-heinu melej haolam, asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu al sefirat haomer

Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del Mundo, que nos has santificado con Tus preceptos y nos ordenaste lo que se refiere al cómputo del Omer

Luego se menciona el número del día, y el número equivalente de semanas y días que representa, por ejemplo:

- Hoy, son cinco días de Omer
- Hoy , son catorce días, que son dos semanas del Omer

6. A partir del crepúsculo no debe cenar antes de cumplir con la obligación del Omer, pero si empezó a comer antes de la hora del Omer, no es preciso interrumpir y contará después de la comida.

7. Si no sabe contar en Hebreo, se cuenta el Omer en cualquier otro lengua que conoce.

8. Si, antes de contar, nos preguntan cual es la cuenta del Omer, hemos de responder: Ayer era tal día del Omer, pues si mencionamos la cuenta de hoy, ya habremos así cumplido con la obligación y no podríamos ya contar normalmente con la Berajá.

9. Si se olvidó de contar al principio de la noche, puede hacerlo toda la noche. Si omitió de contar durante la noche, puede reparar este olvido durante el día, pero sin decir Berajá, y en las noches siguientes sigue contando con la Berajá.

10. Pero si omitió de contar aun durante el día, la cuenta de 49 días ya no será completa y, no habiendo observado la condición de "siete semanas enteras", ya no podrá decir la Berajá durante el resto del período del Omer y tendrá que contentarse en pedir cada día a otra persona cuando bendice que piense incluirlo en su Berajá y él mismo contará sin Berajá.

11. Antes de decir la Berajá, hay que saber qué día se va a contar.

12. Si se equivocó una noche en la cuenta y sólo a la noche siguiente se dio cuenta del error, es como si no hubiese contado aquel día, y ya no puede decir la Berajá los días siguientes. Esto se aplica en el caso que está seguro del error, pero ante la duda si se equivocó o no, puede seguir contando los demás días con Berajá.

13. Las mujeres están exentas de contar el Omer. Si lo desean, pueden contar sin Berajá.

14. Las mujeres tienen la costumbre de no hacer labores durante las noches del Omer, a partir de la caída de la noche.

(Selección extraída del libro "Shuljan Aruj", por Rabí Abraham Hassan, © Ed. Jerusalem de México)

http://www.tora.org.ar

viernes, 26 de marzo de 2010

Pesaj: Historia de una plegaria


Un Seder en Bergen-Belsen
Según lo dicho por Josef Freuchtwanger, sobrino de Rab Davids

Era erev Pesaj, 1944. Toda la comunidad judía de Rótterdam – hombres, mujeres y niños –había sido trasladada desde Vesterbork, un campo de deportación en Holanda, al campo de concentración de Bergen-Belsen en Alemania.

Las condiciones en Vesterbork habían sido duras, pero la continuidad de la observancia religiosa había preservado la dignidad de los judíos y sus deseos de vivir. Bajo el liderazgo del amado y respetado sabio de la Torá, Rab Aharon (Bernard) Davids, se había mantenido algo de optimismo y espíritu comunitario. Al arribar a Bergen-Belsen, sin embargo, la vida diaria tomó un repentino, abrumador y drástico giro, la mayoría de las cosas que hacen que un ser humano se sienta humano, fueron arrancadas. En lo que para nosotros, 60 años después, se ha vuelto un escenario familiar, pero imposible de imaginar, familias fueron divididas, el absurdo trabajo forzado destrozó cuerpo y alma, y las enfermedades se esparcieron rápidamente.

Disponer de matzá para el seder, era, por supuesto, inviable.

Rab Davids, en ese entonces de unos cuarenta años – quien había sido separado de su esposa e hijos al arribar al campo de concentración – anhelaba mantener vivo el espíritu de su familia, incluso mientras su fuerza física disminuía. Sin embargo, bajo tales circunstancias calamitosas, la abstención de comer jametz seguramente traería debilidad y muerte para un gran numero de judíos. ¿Qué debían hacer durante la semana de Pesaj con su pequeña ración diaria de pan?

Él se reunió con otras autoridades rabínicas en el campo, y luego de una angustiante y larga discusión, acordaron una línea de conducta.

En la noche del 14 de Nisan, la noche del seder, Rab Davids se sentó en la cabecera de la larga mesa en la barraca de los hombres, conduciendo la ceremonia, no con una Hagadá – por supuesto que no había una – sino que de memoria. Cuando recitó la bendición, "...Quien nos santificó con sus preceptos y nos ordenó comer matzá..." levantó su voz y claramente recitó la siguiente plegaria, posteriormente traducida a ingles por el Prof. Harold Fisch:


Padre Celestial, es manifiesto y sabido por Ti que nosotros deseamos cumplir con tu voluntad con respecto al precepto de comer matzá y abstenernos estrictamente del jametz durante la fiesta de Pesaj. Pero con mucho dolor, no podemos hacer esto, debido a la opresión y el riesgo mortal en el que nos encontramos. Debemos cumplir con tus mandamientos, respecto a los cuales se dice, "Deberás hacerlos y vivir con ellos", (Vaikra 18:5), lo que significa, deberás vivir por ellos y no morir por ellos. Y consecuentemente nosotros escuchamos tus palabras, así como está escrito: "Cuídense y mantengan viva su alma". (Devarim 4:9) Por lo tanto te suplicamos que nos mantengas con vida y nos reestablezcas y redimas rápidamente de nuestra servidumbre de modo que podamos hacer a tiempo Tus preceptos y realizar Tu voluntad con un corazón perfecto. Amén.

Entonces él tomó un pedazo de pan y comió un trozo, impulsando de tal modo a sus hermanos a hacer lo mismo.

Rab Davids, junto con su hijo Elisha, murieron muy poco tiempo después de su liberación de Bergen-Belsen por parte de las fuerzas aliadas.

Su esposa Erika y sus hijas, junto con otras 2.800 personas, fueron evacuadas del campo por tren. Durante el viaje sin rumbo de dos semanas, 570 personas murieron y fueron enterradas en una tumba general en algún lugar a lo largo del camino. Aquellos que sobrevivieron al viaje fueron abandonados por los nazis cerca de la aldea de Troebits en Alemania del Este.

En 1947, Erika emigró con sus hijas a la tierra de Israel, llevando consigo una copia de la plegaria que su esposo había escrito. Ella murió en un asilo en Herzliya en 1997.

Cada año, su familia y sus descendientes leen la plegaria en voz alta en la noche del Seder, para oír otra vez como Rab Davids clamó a Dios, mientras le pedía a un grupo de judíos destrozados que hicieran lo inimaginable y que vivieran con los mandamientos, no que murieran por ellos.