jueves, 8 de mayo de 2014

Parashá Behar - (En el Monte). 10 Iyar 5774 - 10 Mayo 2014. Reflexiones

"...en el Monte Sinai...." (Vayikrá 25:1)

Una conversación imaginaria:

- "Inventemos esta religión en la que decimos a la gente que cada siete años tienen que abandonar las herramientas, dejar de plantar y cosechar, y que milagrosamente van a recibir una cosecha abundante en el sexto año, el año siguiente y el año después de ese cuando, por supuesto, no va a haber nada para cosechar ya que nada habrá crecido en el año séptimo...".

-"¿Estás loco, cómo puedes predecir el futuro? ¡Tu religión va a fracasar en el primero de los siete años cuando todos comiencen a estar hambrientos, cuando no haya nada que cosechar ni que comer!"

La Parashá de esta semana se inicia con las palabras "Y Hashem habló con Moshé en el Monte Sinai...".

¿Por qué la Torá se toma el trabajo de especificar que fue precisamente en el Monte Sinai que Hashem le explicó a Moshé la Mitzvá de Shemitá? ¿Acaso en el Sinai Moshé no recibió todas las otras Mitzvot?

El motivo por el cual la Torá conecta el Monte Sinai con la Mitzvá de Shemitá es para que entendamos que, asi como la Shemitá proporciona una prueba verificable de la veracidad de la Torá (pues seria imposible inventar una religión que tuviera un precepto semejante), del mismo modo, el resto de la Torá, que fue transmitido en el Sinai, es igualmente auténtico, tanto en lo general como en lo particular.

(Rashi y Jatam Sofer Rabí Yehudá ha Levi - Kuzari)

"...en el Monte Sinai..." (Vayikrá 25:1)

Toda la enseñanza de la Shemitá es que "la naturaleza" es una ilusión. Hashem dirige el mundo y asi como Él hace que no haya pérdida por no trabajar en Shabat, asi también él asegura que nada va a ser perdido por cesar de trabajar la tierra todo un año. Esto es para enseñarnos a no convertirnos en esclavos de la "naturaleza", porque este mundo no es más que un corredor al verdadero mundo de la espiritualidad. Pero el hombre no puede desasociarse a sí mismo del marco del mundo en el cual existe; la Torá claramente le ordena sembrar y cosechar por seis años, así como tiene que trabajar seis días por semana. Pero a través de contar los días de trabajo en relación al Shabat y los seis años de cultivo en relación al año de Shemitá, podemos conectar lo mundano y la rutina con lo sagrado y lo especial.

"La tierra observará un Shabat para Hashem..." (Vayikrá 25:2)

Cuando el pueblo judío estuvo esclavizado en Egipto, Moshé fue a ver al Faraón y lo convenció de que debía aliviar el yugo de los israelitas. Le explicó que cuando los esclavos trabajan sin descanso, al final terminan muriéndose. Y asi fue como, simulando que aconsejaba al Faraón como aumentar la producción, le sugirió que le concediera al pueblo judío un día libre a la semana. El Faraón aceptó su consejo, y le dio permiso a Moshé para que escogiera el día. Cuando, más adelante, Hashem dio el precepto de que el Shabat debería ser un día de descanso, Moshé sintió gran alegría de haber anticipado cuál sería el día en el que el pueblo descansaría.

En otras palabras, en Egipto, el pueblo judío ya contaba con el Shabat, pero únicamente como un respiro del trabajo agotador, y no como un precepto. Pero cuando Hashem les mandó el precepto del Shabat: "Observarán mis Shabatot", Israel descansa en Shabat, no porque necesite de un descanso, sino, única y exclusivamente, porque esa es la voluntad de Hashem.

En la parashá de esta semana hallamos un concepto parecido: "...La tierra observará un Shabat para Hashem". En el séptimo año, cuando dejamos que los campos de Eretz Israel permanezcan inactivos, no es para darles un descanso, para mejorar su rendimiento o para que los procesos ecológicos los renueven. Los dejamos inactivos únicamente porque eso fue lo que nos ordenó Hashem.

(Kedushat Levi)

".. en el Monte Sinai..." (Vayikrá 25:1)

La Mitzvá de la Shemitá le ordena al Pueblo judío que deje de trabajar sus campos cada séptimo año, con la promesa de que, milagrosamente, Hashem les proporcionará todas sus necesidades.

Sin embargo, el milagro de la Shemitá variaba de acuerdo con su nivel de bitajón (confianza en Hashem).

Cuando el pueblo judío tenía un nivel alto de bitajón, la cantidad de alimentos que se cosechaban en el sexto año no variaba de un año a otro; no obstante, alcanzaba para proveer nutrición durante tres años, en vez de uno.

Pero cuando el nivel de confianza en Hashem era bajo, los campos daban, en términos reales, tres veces la cantidad que se cosechaba en un año común.

En el primer caso, se producía un milagro oculto; en el segundo, un milagro descubierto. ¿Por qué el nivel más bajo invocaba un milagro aparentemente más grande, más abierto? El milagro descubierto siempre es el "segundo mejor" en el plan de Hashem. El Hombre es la criatura que está designada en forma especifica para tener libertad de elección. Los milagros abiertos son tan compulsivos que limitan la libertad de elección del Hombre.

No obstante, Hashem responde hasta al nivel más bajo de confianza en Él y proporciona la pirotecnia de un milagro abierto, si eso es lo que hace falta para hacer que el pueblo se sienta seguro.

Una vez, Rabí Jaim de Volozhin le preguntó al Gaón de Vilna qué es lo que quiere decir el Talmud cuando dice que uno de los atributos de Hashem es "estar satisfecho con Su parte". El Gaón de Vilna le respondió que la parte de Hashem es el pueblo judío. El querría que estuviésemos en un nivel más elevado, pero no obstante está satisfecho con nosotros, cualquiera sea el nivel en que nos encontremos.

"Y Hashem le habló a Moshé en el Monte Sinai, diciendo..." (Vayikrá 25:1)

Hashem le dijo a Moshé todas las Mitzvot en el Monte Sinai. Entonces ¿por qué la Torá registra en forma específica que la Mitzvá de Shemitá le fue transmitida a Moshé "en el Monte Sinai"? ¿Acaso todas las otras Mitzvot no le fueron también transmitidas a Moshé en el Monte Sinai?

Uno de los efectos de la Mitzvá de Shemitá es implantar en el corazón de pueblo judío la idea de que Hashem, a pesar de toda Su Trascendencia, igualmente supervisa hasta el más mínimo detalle de este mundo.

La Shemitá nos enseña que Hashem nos proporciona todo lo que necesitamos a pesar de al parecer no somos más que un punto minúsculo en el espacio intergaláctico. En Sus ojos, todos esos billones de años luz no son más que un parpadear de ojos.

No está "por debajo de Su dignidad", por decirlo de alguna manera, el interesarse por este plano físico nuestro. Pues "en el lugar de la grandeza de Hashem, allí está Su humildad".

Hashem eligió, como el sitial para Su revelación, no al Monte Everest, la montaña más alta del mundo, sino al humilde, bajo Sinai. Fue en el Sinai que Él quiso revelarnos Su Torá. Pues a pesar de toda la inefable Majestad y Trascendencia de Hashem, la humildad de espiritu Le son muy preciadas.

Y precisamente ahí está la conexión entre la Shemitá y el Sinai: asi como la Shemitá pone de manifiesto que Hashem se ocupa hasta de este mundo tan bajo, asi también Él nos reveló la Presencia Divina en el Sinai, la más baja de las montañas.

"Y haréis Mis jukim, y Mis mishpatim, las observareis" (Vayikrá 25:18)


Todo el mundo sabe que los judíos no comen cerdo. ¿Por qué?

La historia se remonta a hace tres mil años, cuando la refrigeración no había alcanzado aún gran nivel de sofisticación, y la contracción de triquinosis por comer cerdo era una amenazadora realidad.

Pero ahora, que todos contamos con heladeras que producen cubitos de hielo a montones, y se puede congelar una chuleta uno y hasta dos años, uno no tiene por qué negarse uno de los deleites gastronómicos más finos de la "haute cuisine". Ese es el cuento que te cuentan...

Pero la verdad del asunto es que el cerdo, al igual que el shatnez (la mezcla de lana y lino en la ropa) es un jok, una ley que está más allá del entendimiento humano.

Las leyes que prohíben la conducta antisocial en la Torá se llaman mishpatim. Toda persona razonable entiende que está prohibido robar o asesinar. Ninguna sociedad civilizada permite semejantes actos.

Sin embargo, para el judío el asesinato esta prohibido debido a que la Torá dice que está prohibido. Matar a una persona y llevar puesta una prenda que contiene shatnez son dos actos que comparten una misma esencia: ambos fueron prohibidos por el Creador.

Hashem le permitió a nuestra lógica comprender por qué está prohibido matar. Pero no hizo lo mismo con la prohibición de comer cerdo.

En el versículo antedicho, la Torá habla de "hacer" los jukim (los preceptos supralógicos), mientras que al referirse a los mishpatim (leyes aparentemente lógicas) habla de "observar".

¿Qué diferencia hay entre "hacer" y "observar"? La esencia misma del jok reside en hacerla. El desafió del jok es decirse a sí mismo: "El mundo no se limita a lo que yo entiendo de él. Y porque no pueda entender algo no significa que no sea cierto". Por eso, la esencia misma del jok es hacerla. Ese es el desafió.

Pero cuando se trata de los mishpatim, nos enfrentamos a un desafió diferente. Es obvio que está prohibido robar y matar. ¿Cuál es la prueba?

Hace muchos años, ocurrió una tragedia desgarradora. Habia una mujer que sufría una terrible enfermedad incapacitada. Día tras día, su marido la veía sufrir. Un día, fuera de si de tanta angustia, le dio una sobredosis de barbitúricos.

El desafió de los mishpatim es observarlos. No excusar el asesinato, llamándolo "muerte piadosa" o "eutanasia". Aquel Cuya piedad es eterna decreta que no debemos matar. ¿Cómo vamos a ser nosotros más piadosos que Di-s, Cuyo Nombre es "El Compasivo"?. El desafío de los preceptos "lógicos" consiste en no manipularlos indebidamente, no pervertirlos según nuestros propios conceptos de bien y mal.

Incluso cuando el corazón se quiebra de dolor, cuando nuestros seres más queridos se enferman y mueren, a veces con enorme sufrimiento, el desafío de los mishpatim es saber que nuestra mente no puede ni podrá entender nunca la lógica más esencial de hasta aquello que nos parece lógico a nosotros.

(Rabí Isajar Frand)

"Cuando vengáis a la tierra que os estoy dando, la tierra observará un descanso de Shabat para Hashem" (Vayikrá 25:2)

Al mirar el membrete de algunos estudios jurídicos, uno podría pensar que está leyendo la guía de teléfonos de Nueva York. Parecería que todo el mundo es un socio menor.

En cierto modo, nosotros también queremos ser socios menores. Los socios menores de Hashem. Pensamos: "Está bien, Di-s, Tú diriges el mundo. Tú eres el Jefe. Yo solamente quiero ser socio menor en mi zona, para poder hacer lo que me plazca. Necesito tener mi propio espacio".

¿Cómo vas a tener tu propio espacio cuando "Su Honor colma la tierra"? ¿Cómo vas a ser el socio menor de Aquél para el que no hay un "dos"? El judío está de servicio las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, desde la cuna hasta la tumba.

Nosotros somos el Pueblo que Di-s eligió para que Lo sirviera. Pero esto tal vez suene un poco prohibitivo. ¿Acaso no soy más que una cifra? ¿Un autómata sin mente que obedece instrucciones? ¿Dónde está mi espacio? ¿Dónde está mi individualidad?

En realidad, Hashem sí nos deja ser los socios menores. Pero no entramos en sociedad para poder "hacernos una escapadita" para ir a jugar al tenis a la tarde. No. Esta es una sociedad en la mismísima creación del tiempo.

Cuando Hashem creó el mundo, lo creó con dos clases de santidad, que están expresadas en el Shabat, por un lado, y en las Fiestas, por el otro.

La santidad del Shabat es fija e inmutable. Cada siete días entramos a un mundo llamado "Shabat". No precisa de intervención de nuestra parte. El Shabat fluye desde los mundos superiores sin nuestra asistencia, y por encima de nuestro control.

Las fiestas de Pésaj, Shavuot y Sucot son otro tema. Hashem le permite al Hombre, en tanto que Beit Din, que establezca el día en que comienza el mes, y, por ende, las fechas exactas de las fiestas.

Con respecto a la Shemitá (el año sabático para la tierra), la Torá afirma: "La tierra observará un Shabat para Hashem". Exactamente la misma expresión que se emplea en la creación del Shabat. "Un Shabat para Hashem".

Asi como hay dos tipos de santidad en los días y en los meses, el Shabat y las fiestas, también hay dos tipos de santidad en los años. El séptimo año es como un Shabat de la tierra. Su santidad es "fija", como la del Shabat. La santidad de yovel (el año de jubileo) es como la santidad de las fiestas. Su santidad representa la relación de Di-s con el Hombre. "Porque es un yovel; santo será para vosotros".

Si no se toca el Shofar al comienzo del año de yovel, entonces el año no es yovel. Si no se libera a los esclavos, ese año no es yovel. Si no se devuelven los campos a sus dueños originales, ese año no posee el status de yovel y está permitido cosechar y sembrar, como en cualquier otro año.

El año de Shemitá es diferente. Su santidad es fija, independiente del Hombre. Aunque no se hayan contado los años, aunque el Beit Din no hay santificado el año como un año de Shemitá, y no haya habido cese de cosecha y de siembra, el año de cualquier forma es de Shemitá.

Es por eso que la Shemitá es llamada "un Shabat para Hashem". La Semita, igual que el Shabat, no permite "socios menores".

(Torat Cohanim, Rosh Hashaná 9, Rambán Hiljot Shemitá y Yovel. cap. 26, Meshej Jojma en Iturei Torá)

Shabat Shalom.
 

La Cuenta del Omer: El secreto de las 7 semanas

El mandamiento de contar el omer es uno de los preceptos más curiosos de la Torá. Se nos pide contar los 49 días entre Pesaj y Shavuot a pesar de que, por supuesto, el número de días nunca cambia. Es por eso que en el cumplimiento de esta mitzvá, que requiere un esfuerzo continuo, el proceso es en sí mismo valioso.
La palabra para "número" en hebreo es "mispar" y su raíz está muy relacionada con la palabra "sipur" - que significa "cuento". ¿Cuál es la relación entre estas dos palabras?
Contrariamente a una antología casual de eventos, una serie de eventos se convierte en un cuento o una historia cuando hay un comienzo en el cual los personajes son presentados, una trama en la cual toma lugar la situación, y un desenlace en el cual aparece el final de la historia.
Nuestras vidas corren tan rápido que frecuentemente perdemos conciencia del enorme poder de nuestras propias historias. La metamorfosis de hoy hacia mañana es lo suficientemente sutil como para que perdamos la conciencia sobre los comienzos y los finales de nuestras vidas.
El mandamiento de contar el omer nos enseña a prestar atención a las cosas, y reabre nuestros corazones para escuchar historias.
¿Y qué historia es contada?
Hay dos historias que están entrelazadas.
La primera es la historia de la transformación de un pueblo que en Pesaj se liberó físicamente, a un pueblo que en Shavuot se liberó espiritualmente.
El día que dejamos Egipto fue un día en el cual nosotros rechazamos la definición egipcia de lo que nuestras vidas pueden ser. Nosotros nos liberamos para ser lo que queríamos ser. Pero aún no conocíamos nuestra propia historia. Fue sólo cuando recibimos la Torá que encontramos los canales que podían darle expresión a nuestras almas.
Fue entonces así que aprendimos el proceso de encontrarnos con los desafíos que son genuinos y duraderos. Nuestra historia comenzó a evolucionar.

Cebada y trigo

Los rituales que definen esta época del año reflejan este cambio. El sacrificio que era ofrecido en Pesaj era de cebada. En tiempos pasados, la cebada era usada como pastura para los animales. El sacrificio que era ofrecido en Shavuot era de trigo. El trigo es frecuentemente usado como una alegoría de la capacidad humana para usar su inteligencia. Mientras que un animal puede comer una fruta o una hoja, hacer pan requiere de la inteligencia y creatividad humana.
El pueblo judío fue transformado de ser un buscador de libertad en ser un buscador de humanidad.
Lo que esto simboliza es la transformación del pueblo judío, que primero fue definido mediante las búsquedas y los deseos de una libertad que es compartida con los animales, en un pueblo de humanos verdaderamente evolucionados. Esto es realmente una historia.
¿Qué nos hace verdaderamente humanos? La literatura mística discute los vínculos que compartimos con Dios, siendo estos lazos el factor que nos humaniza. Estos vínculos son llamados sefirot, un nombre que, como es obvio, tiene también la misma raíz que "mispar" y "sipur" -número e historia.
Esta raíz en común nos muestra el hecho de que el comienzo, la trama y el final de nuestra historia son finalmente limitados y finitos, pero de todas maneras son tocados por la chispa infinita de Santidad que hay dentro de nosotros.
La mención más temprana de este concepto místico es presentada en un libro de cábala llamado "Sefer Ietzirá" - literalmente "Libro de Formación" - el cual es atribuido a Abraham Avinu. Hay más de mil comentarios escritos sobre el Sefer Ietzirá, pero aún así todavía es uno de los libros judíos más esotéricos sobre la naturaleza de Dios.
En el 1500, el Rab Itzjak Luria - un místico proveniente de Egipto que se asentó en Tzfat y que es conocido mundialmente con el nombre de Ari (literalmente "león") - dilucidó con una increíble claridad las secciones más enigmáticas de la cábala a un grupo seleccionado de discípulos. Subsecuentemente, las enseñanzas místicas del judaísmo se hicieron mucho más accesibles de lo que habían sido en el pasado.
Una de sus enseñanzas centrales es el significado de obtener conciencia sobre el vínculo que compartimos con Dios, las sefirot de nuestras almas espirituales.

Los 7 aspectos de santidad

Examinemos ahora los vínculos con Dios que nos hacen humanos - los siete aspectos expresivos de santidad. Cada uno de estos siete aspectos se relaciona con una de las siete semanas de Sefirat haOmer.
1. El primero es Jesed, "benevolencia".
Mientras que los impulsos del cuerpo están dirigidos hacia uno mismo, los impulsos del alma están dirigidos hacia afuera, hacia otros. Nosotros amamos a quien le entregamos porque ellos confirman la existencia de nuestra espiritualidad. Nosotros vemos nuestro "yo" más elevado reflejado en ellos.
2. El segundo es Guevurá, "fuerza" o "poder".
Esto se refiere específicamente a fortalecer el alma de uno para sobrepasar los obstáculos que están delante de ella. Nosotros tenemos la capacidad de vivir por nuestras metas, y para hacer los sacrificios necesarios para obtenerlas. La meta final de cada judío es ser una fuente de luz. En función de llegar a este fin, debemos someter nuestro ego y nuestros deseos a la inspección minuciosa de la Torá de Dios.
3. El tercero es Tiferet, "belleza".
La belleza es creada a través de la armonía y el contraste - eso es, cuando nosotros hacemos una "unión". Cuando nos convertimos en personas con el valor de la verdad, nuestras palabras, pensamientos y acciones se unen. Sólo los humanos pueden mentir. La razón para esto es que sólo los humanos tienen la posibilidad de crearse a sí mismos de alguna manera. Usando las palabras del Maharal de Praga: "nos damos nacimiento a nosotros mismos". Cuando mentimos caemos en nuestro deseo animal de la comodidad y la facilidad. Cuando decimos la verdad, nos reconectamos con la realidad trascendental de Dios y elegimos ser auténticos como seres humanos.
4. El cuarto es Netzaj, "infinidad".
Cualquiera que alguna vez haya resistido el deseo de obtener gratificación inmediata ha tocado esta cualidad. Es la fuente de la esperanza y la aspiración de crecer.
5. El quinto es Hod, "esplendor".
En hebreo hod es un sustantivo que significa literalmente "esplendor", pero como verbo significa "confesar" y "agradecer". Como seres humanos nosotros podemos ser movidos por el esplendor, ya sea que su fuente esté en lo espiritual o lo físico. Nuestra habilidad para ser verdaderamente sensibles en este sentido es lo que nos inspira a expresar agradecimiento. Frecuentemente nos resistimos a permitirnos ser agradecidos por la fragilidad de nuestra autoestima. Cuando nosotros comenzamos el día con las palabras Modé Aní – "Te agradezco" - estamos expresando nuestro agradecimiento a Dios, y simultáneamente nos vemos a nosotros mismos como creaciones merecedoras de vida
6. El sexto es Iesod, "fundación".
Esto se refiere a nuestra habilidad para vincularnos. Este aspecto es llamado "fundación" porque es la fundación misma de todas las interacciones. Lo que nosotros finalmente buscamos en las relaciones es bondad. Inevitablemente si tendríamos que elegir una característica en una futura pareja, sería una característica espiritual. Para algunos de nosotros sería la compasión, para otros sería la honestidad o la sensibilidad. Si nosotros vemos nuestro propio bien reflejándose hacia nosotros, nosotros amamos a la otra persona aún más. Lo que esto nos está diciendo es que lo que estamos buscando en última instancia, es un vínculo espiritual. Nosotros estamos buscando la cara de Dios.
7. El atributo final es Maljut, "reinado".
Esto se refiere a nuestra habilidad de materializar el reinado de Dios en todo el mundo y en nuestros propios corazones. La manera de hacer esto es mediante el reconocimiento de que nuestras misiones son de significado infinito. Al mismo tiempo mantenemos la humildad que resulta de saber que sólo podemos ver como propio un pequeño trozo de infinidad.
Las siete semanas entre Pesaj y Shavuot tienen el potencial espiritual para darnos la habilidad de hacer que nuestras historias se desarrollen. Nosotros podemos hacer que cada día cuente, y lograr ser más humanos de lo que jamás hubiésemos imaginado.

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viernes, 25 de octubre de 2013

Parashá Jaye Sará - (Vida de Sará). 25 Jeshván 5773 ( 26 de Octubre de 2013 ).Abraham Entierra a Sara y Busca una Esposa para Itzjak

Una historia verídica:
 
Rajel, la hermosa novia, observaba nerviosa por la ventana. “¿Cuándo llegará?, se preguntaba repetitivamente. Hoy era el día en el que debía casarse con el santo rabino Jaim de Sanz, al que nunca había visto. Habían estado comprometidos por más de seis meses, sin embargo, cada vez que se agendaba un encuentro, el clima inclemente u otra circunstancia extenuante posponía la reunión.
Ahora el salón estaba lleno con los más importantes dignatarios de Galicia (Sur de Polonia) que habían venido desde lejos para acudir a la boda del santo rabino. Finalmente el momento llegó y un carruaje tirado por caballos se acercó al salón. El rabino Jaim salió del carruaje, cojeando como el jorobado de Notre Dame.
Con furia, la novia llamó a su padre: “¿Por qué no me dijiste que él era cojo?”, preguntó ella. Tratando de calmarla, él respondió, “Él es tan versado, piadoso y santo, que ni siquiera te vas a dar cuenta de su impedimento físico”.
Sin conmoverse, Rajel anunció: “¡Me niego a contraer matrimonio con él!”.
Imagina el caos que se generó cuando se esparció la noticia de que la novia se había arrepentido. Para evitar esta vergüenza, sus familiares y amigos (¡especialmente el proveedor de la comida!) hicieron todo lo posible por convencerla, pero no tuvieron éxito.
Finalmente, el novio mismo pidió hablar cinco minutos con ella en privado. Después de que hablaron por unos minutos, la novia se volvió a la multitud, con una amplia sonrisa y anunció que... ¡la boda continuaba!
¿Qué le dijo él?
Los Jasidim revelaron: Él citó el Talmud que dice, “Cuarenta días antes de la formación del embrión, una voz celestial anuncia: Este se va a casar con esta”.
El santo rabino Jaim le dijo a Rajel: “Cuarenta días antes de que te formaras, yo escuché la voz celestial y pedí ver a mi futura novia. La imagen que vi fue un bebé cuyas piernas estaban mutiladas. ¡Que cosa tan triste que una niña tenga un impedimento toda su vida! Entonces recé y pedí tener el impedimento en vez de que lo tuvieras tú”.
 
“Las parejas se hacen en el cielo”, es el tema de la parashá de esta semana. El matrimonio de Itzjak y Rivka nos enseña muchos valores y reflexiones de la Torá en relación al amor y al matrimonio.
 
La Muerte de Sara
 
La parashá comienza con la muerte de Sara. De acuerdo a la tradición esto ocurrió como resultado inmediato de la “Akedá” (El atamiento de Itzjak). El Midrash cuenta que Abraham le dijo a Sara: “Llevaré a Itzjak a estudiar Torá en Hebrón”. (Ahora entendemos por qué se levantó temprano, ¡antes de que ella pudiera cambiar de opinión!).
Cuando llegó la noticia a su casa en Beer Sheva de que Itzjak había sido llevado al altar, Sara corrió a Hebrón a ver si estaba allí. (Eso explica porqué ella murió en Hebrón). El mensaje que ella recibió fue: “Tu marido Abraham ató a Itzjak en el altar como una ofrenda…” Sin embargo, antes de que Sara pudiera escuchar el resto del mensaje – que Itzjak estaba a salvo – murió. Estaba emocionalmente tan conectada a Itzjak que no pudo soportar la idea de su muerte.
“Y Abraham fue a llorar y a elogiar a su esposa Sara” (Génesis 23:2)
Pregunta: ¿De dónde venía Abraham? ¿Y cuál fue su discurso?
Respuesta: Los sabios explican que Abraham llegó de la “Akedá” y encontró a Sara muerta como resultado directo de su increíble acción. Esto fue otra prueba para Abraham. ¿Acaso se arrepentiría de su buen acto y perdería el mérito del mismo (así como el hecho de arrepentirse de los malos actos elimina el castigo)?
Abraham no se arrepintió, y esta reacción formó la esencia de su discurso mortuorio: El hecho de que Sara tuviera un marido y un hijo que estaban dispuestos a sacrificar todo por Dios. ¡Ese fue el mejor elogio que pudo recibir!
 
La Cueva de Majpelá
 
El Midrash dice que cuando Abraham estaba listo para sacrificar al becerro para sus invitados (ver parashá Vaierá), el becerro se escapó. Abraham lo persiguió por todo el camino hasta la cueva de Majpelá en Hebrón. Cuando Abraham entró a la cueva, encontró ahí las tumbas de Adam y Java. Fue ahí cuando decidió que quería ese lugar santo como terreno para enterrar a su familia.
En una famosa negociación, Abraham trató de comprar la cueva de Majpelá de Efrón el Hití. El comentarista del siglo 19, Malbim, explica que a pesar de que los vecinos de Abraham lo respectaban mucho, ellos se negaron a conferirle el estatus legal de ciudadano y la ley establecía que sólo los ciudadanos podían comprar terrenos para tumbas.
Los Hititas le ofrecieron a Abraham el mejor lugar para enterrar a Sara diciendo, “Nadie te va a impedir utilizar el lugar de sepultura para enterrar a tu muerto” (Génesis 23:6). Su intención era decir: “La tierra es nuestra, pero te damos una tumba en nuestro terreno”.
Después de inclinarse para expresar agradecimiento, Abraham explicó que desde su punto de vista, no enterrar a los seres queridos en un terreno familiar sería equivalente a abandonar sus cuerpos. Luego les mencionó un resquicio legal: No me vendan la cueva, sólo “dénmela” (como regalo) y por supuesto los recompensaré – “con mucho dinero él me la dará” (Génesis 23:9). Esto evitaría el problema legal de vender a un no ciudadano.
Todo lo que quería Abraham era la cueva, y enfatizó que estaba ubicada al final del campo, para no molestar la producción agrícola en el campo de Efrón. Efrón contestó educadamente, “Te he dado el campo y la cueva” – enfatizando que era un trato global, entonces si quieres la cueva tienes que comprar también el campo.
En ese momento Abraham mostró unas monedas de plata y dijo, “Por favor ya toma mi dinero” (Génesis 23:13) – como diciendo, en mis ojos es como si ya lo hubieras tomado.
La ambición de Efrón se apoderó de él: “Mi señor, por la insignificante suma de 400 shekels de plata (el ingreso anual promedio era cerca de 10 shekels), ¿por qué hacer un alboroto entre buenos amigos? (Génesis 23:15 – Rashi).
Abraham pagó la suma completa, sin absolutamente ninguna concesión ni reducción; Efrón incluso exigió monedas totalmente comerciables. Efrón era el clásico ejemplo de “Decir mucho y hacer poco”.
En este punto, el campo y la cueva experimentaron una elevación espiritual y se convirtieron en posesión de Abraham y del pueblo judío para siempre.
Es digno de mencionar que Hebrón fue comprada justamente por Abraham, tal como Shjem fue comprada por Yaakov y Jerusalem por el Rey David, así como está registrado explícitamente en la Biblia. ¡Es interesante que hoy estos lugares son una gran controversia con nuestros vecinos!
 
Una Novia Para Itzjak
 
Después de haber estado tan cerca de perder a su querido hijo Itzjak, Abraham decidió que había llegado el momento de casarlo. Abraham llamó a su confiable sirviente Canaanita Eliezer y realizó una promesa. (A pesar que Abraham confiaba en él totalmente para manejar sus finanzas, casar a su hijo era una misión espiritual que requería una promesa). Eliezer juró que no tomaría una esposa para Itzjak de las mujeres Canaanitas y que no permitiría que Itzjak volviera a vivir en el “viejo país” (de donde provenía Abraham).
Rashi nos dice que Eliezer también tenía una hija que podía ser candidata para ofrecer, pero Abraham la declinó diciendo, “Yo soy bendito y los Canaanitas son malditos. Eso no hace una buena pareja”.
Pregunta: Ideológicamente, ¿no son acaso las hijas de los discípulos Canaanitas de Abraham, como Eliezer, más deseables que las idólatras de la tierra de Abraham? ¿Por qué molestarse en volver a casa?
Respuesta: La ideología puede ser cambiada con una persuasión adecuada. Sin embargo, los rasgos de carácter son de nacimiento y son extremadamente difíciles de cambiar. Los Canaanitas eran los hijos de Jam y Canaan que fueron maldecidos por Noaj, y a pesar de todo lo bueno de su ideología, ellos mantenían el carácter de Jam. Por otra parte, la familia de Abraham tenía buen carácter, a pesar de adorar ídolos.
En un matrimonio, los rasgos de carácter deben ser el factor más importante; la ideología puede cambiar fácilmente.
 
La Misión de Eliezer: Recuento Paso a Paso
 
(1) Eliezer tomó 10 de los camellos de su amo (reconocibles por sus mordazas, que sólo se quitaban cuando estaban en campos sin dueño) y toda la riqueza de su amo en su mano. (Génesis 24:10)
Pregunta: ¿Cómo pudo Eliezer llevar toda la abundante riqueza de Abraham en su mano? (“¿¡Acaso él tenía al mundo en sus manos!?”).
Respuesta: Abraham escribió un documento (con fecha del día del viaje de Eliezer) nombrando a Itzjak como su único heredero. Entonces Eliezer llevó este documento, representando toda la riqueza de Abraham, en su mano.
(2) “Se levantó y fue a Aram” (Génesis 24:10), sin mencionar su tiempo de viaje. Los sabios dicen que Eliezer experimentó un “milagroso acortamiento del viaje”, momentos después de salir, llegó a destino.
(3) “Él hizo descansar a los camellos en el pozo, en la tarde” (Génesis 24:11). Eliezer tenía intereses propios, a él no le habría molestado fallar en su misión de encontrar una esposa para Itzjak, dándole así una nueva oportunidad a su hija. Aún así, Eliezer se sobrepuso a esos pensamientos y rezó a Dios para ser exitoso por el mérito de su santo amo Abraham.
(4) El problema principal de Eliezer no era “quién querría casarse con Itzjak”. Toda candidata quería ser su esposa, y todo padre quería estar relacionado con el famoso Abraham. Pero, ¿cómo iba a saber Eliezer quién era la correcta? Él rezó y repentinamente tuvo una idea brillante: Quien ofrezca agua a los camellos, ha incorporado el principio de la “bondad” en su vida. Este era un requerimiento necesario para unirse a la familia de Abraham.
(5) Eliezer justo había terminado su rezo, cuando Rivka (la prima de Itzjak) fue a sacar agua del pozo. Mientras se aproximaba al pozo, las aguas milagrosamente subieron a encontrarla. Ella llenó su cántaro con el agua de la familia y se puso en camino.
(6) Eliezer corrió hacia ella: “¡Por favor, dame un sorbo de agua de tu cántaro!” (Génesis 24:17). Rivka accedió y corrió. “¡Toma mi señor!”, le dijo a Eliezer, y él tomó. Apenas había terminado de tomar cuando de pronto, Rivka le ofreció agua para los 10 camellos. (Génesis 24:19)
Pregunta: ¿Por qué se interesó repentinamente en los camellos?
Respuesta: Primero, ella tenía un problema técnico. “¿Cómo puedo llevar esta agua a casa después de que un extraño tomó de ella? ¿Tal vez no es sano?”. Por otra parte, botar el agua y volver a llenar el cántaro después de los pocos sorbos que él había tomado sería avergonzarlo en público. ¿Cuál fue la solución de Rivka? ¡Dársela a los camellos!
Segundo, este hombre recién había llegado de un largo viaje. Estaba sentado cerca del pozo sin embargo carecía de la fuerza para sacar agua para poder tomar. Es por eso que le pidió agua a ella. Si era así, ¡obviamente no era capaz de sacar agua para los pobres y sedientos camellos!
(7) Rivka realizó una hazaña sobrehumana. La joven niña hizo decenas de viajes al pozo para darle agua a los 10 camellos (aproximadamente 500 litros a cada uno) hasta que terminaron de tomar. Obviamente, este no fue el primer acto de bondad de Rivka. La Torá no es un libro de historia, y por lo tanto, no registra cada historia que sucede. Si ella fue capaz de realizar este acto, obviamente ella se había trabajado y había crecido a través de muchas instancias previas.
Pregunta: ¿Quién fue el mentor de Rivka? ¿Quién inspiró a una pequeña niña, que vivía en medio de idólatras, a desarrollar esas preciadas cualidades de carácter? (Los sabios se refieren a ella como la “rosa en medio de las espinas”).
Respuesta: Abraham abrió sus tiendas a todos los peregrinos y les enseñó sobre un Dios bondadoso, un Dios que quiere que actuemos con bondad ante las demás personas. Cuando estos peregrinos iban a la tierra de Aram, ellos visitaban a la familia de Rivka y les contaban sobre su tío Abraham y todos sus actos de bondad. Rivka absorbió estas historias, las tomó en serio y decidió seguir el camino de Abraham haciendo bondad constantemente, culminando con este extraordinario acto. (Avigdor Miller)
(8) Eliezer, sin hacer preguntas, sacó un anillo de oro para la nariz que pesaba una “beka” y un collar que pesaba 10 piezas de oro. Rivka le informó de su identidad (como pariente de Abraham) y el sirviente inmediatamente se inclinó al suelo y le agradeció a Dios.
Rashi nos cuenta que el anillo simbolizaba el shekel (moneda de plata que se donaba en el templo en los sacrificios comunales) que pesaba una “beka” y que las 10 piezas de oro correspondían a los Diez Mandamientos.
Pregunta: ¿Cuál es su relevancia aquí?
Respuesta: El tratado Talmúdico "Ética de los Padres" nos informa que el mundo se sostiene en tres pilares: Torá, Servicio Divino y actos de bondad. Dado que Rivka había realizado un tremendo acto de bondad, Eliezer le informó que sus hijos iban a aceptar los Diez Mandamientos (Torá) y que iban a llevar sacrificios al Templo (Servicio Divino).
(9) Rivka corrió a su casa a contarle a su madre. Rivka le mostró las joyas de oro y le contó a todos sobre el hombre que creía en Dios y que le agradecía a Él. Su hermano Laván (a pesar de que su nombre significa blanco, “¡no había nada blanco sobre él excepto su nombre!”) corrió a conocer al extraño. Laván pensó “Mira lo que pagó por un trago de agua, ¡¿puedes imaginar cuánto va a pagar por alojamiento?!”.
Laván exclamó: “¡Ven, bendito de Dios! Yo limpié la casa” (Génesis 24:31), al limpiarla de ídolos (Rashi). ¿Por qué repentinamente Laván es tan justo? Él pensó: Si Eliezer cree en Dios y tiene mucho dinero, ¡entonces yo también voy a creer en Dios!
(10) Eliezer entró a su casa y lo invitaron a comer. Él proclamó: “No puedo hablar antes de decir lo que tengo que decir” (es decir, lavar mis manos y recitar las bendiciones, así como la bendición del pan). “Soy el sirviente de Abraham” (es decir, cuidamos la Tora y no podemos comer no casher). (Génesis 24:34 – Baal HaTurim).
(11) Eliezer repitió la historia completa del encuentro con Rivka y les mostró el documento (con la fecha de hoy, probando que su viaje había sido ultra rápido) y le pidió la mano de Rivka para que se casara con Itzjak. En caso que no estuvieran de acuerdo, Eliezer nuevamente sugirió a su hija.
Pregunta: ¿Acaso no le había dicho Abraham a Eliezer, “Yo soy bendito y tú eres maldito”? ¿Por qué continuaba Eliezer mencionando el tema?
Respuesta: Después de que Laván bendijo a Eliezer “Bendito de Dios”, Eliezer se consideraba a sí mismo como bendito.
(12) La familia de Rivka respondió: “El tema ha venido de Dios” (Génesis 24:50), de lo que el Talmud deriva que “las parejas se hacen en el cielo”. El judaísmo cree en la Divina Providencia en todos los aspectos de la vida. Dios provee todas nuestras necesidades a lo largo de la vida. Al buscar una pareja, la mano de Dios se puede ver en forma particular.
(13) Laván planeó envenenar a Eliezer para poder quedarse con todo su dinero. Pero un ángel dio vuelta la situación (ruleta rusa) y el padre de Rivka, Betuel (que planeaba retrasar la boda), fue envenenado en su lugar. Cuando la madre de Rivka y su hermano trataron de demorar las cosas, Rivka misma dijo que ella quería que las cosas avanzaran. Aprendemos de aquí que la novia y el novio deben estar los dos de acuerdo para casarse y que los padres no pueden forzar la voluntad de sus hijos.
Pregunta: ¿Por qué la Tora relata la historia de Eliezer tan extendidamente – ¡dos veces! – mientras que en otras situaciones la Tora es tan meticulosa con cada palabra e incluso leyes importantes están dadas a conocer solamente de forma indirecta?
Respuesta: Los sabios dicen, “¡Dios disfruta de la conversación de los sirvientes de los patriarcas (y ciertamente de la conversación de los patriarcas mismos) más que de la Tora de sus hijos! Por el gran amor de Dios por nuestros ancestros, Él da detalles sobre sus conversaciones, más que sobre las leyes entregadas posteriormente. (¡Por supuesto, podemos aprender muchas lecciones de esta conversación!).
Todo el punto del libro de Génesis es mostrarnos cómo las acciones de los ancestros plantan la semilla para sus hijos.
 
El Regreso a Israel
 
Eliezer regresó a Israel con Rivka. Montaron los camellos y llegaron rápidamente a casa. Itzjak estaba meditando en el campo, componiendo el rezo de Minjá de la tarde. Cuando Rivka vio a Itzjak, se bajó del camello. Se negó a conocerlo mientras montaba, para de esta manera enfatizar la igualdad entre ellos. Ella se puso el velo para conocer a su novio. Itzjak se casó con Rivka y la amo (¡en ese orden!) y la presencia de Dios volvió a la tienda de la familia.
Los sabios explican que mientras Sara vivía, el pan que ella horneaba se mantenía fresco toda la semana. Las velas que ella encendía estaban prendidas toda la semana. Sobre la tienda había un pilar de fuego que representaba la presencia de Dios. Cuando Sara murió, estos milagros cesaron, hasta que Itzjak se casó con Rivka y en ese momento los milagros regresaron.
Esto significa que el primer “Templo” judío fue realmente la tienda de los patriarcas, donde las matriarcas desempeñaban el rol del Sumo Sacerdote para mantener la presencia divina ahí. El subsecuente Tabernáculo en el desierto y los Santos Templos de Jerusalem fueron una continuación de esa tienda.
Hasta este día, cada pareja que se casa trabaja para llevar la presencia divina a su hogar y la esposa es la guardiana de su santidad.
 
La Muerte de Abraham
 
Abraham se casó con Keturá (por tradición sabemos que era Hagar) y tuvo seis hijos y muchos nietos. Aún en vida, Abraham los mandó al este. (Algunos dicen que esto se refiere a los orientales que recibieron poderes espirituales de su padre, pero mantuvieron distancia con los hijos de Itzjak).
"Y Abraham murió a una edad avanzada y madura, un anciano, saciado de días” (Génesis 25:8). Abraham vivió una vida milagrosa y sus días estuvieron llenos de logros. Él hizo que cada día contara sirviendo a Dios. Ishmael se arrepintió durante la vida de Abraham. Esav aún no dejaba el corral. La nación judía estaba en camino.
 
 

jueves, 17 de octubre de 2013

Parashá Vayerá - (Y apareció). 15 Jeshván 5774 (19 de Octubre de 2013).

“Se le apareció a él, Di-s ... y él estaba sentado a la entrada de la tienda cuando calentaba el día” (Génesis 18:1)
 
La Torá llama a Nóaj un tzadik (justo) y Abraham es conocido como un jasid, un nivel más alto.  ¿Por qué es un jasid más grande que un tzadik?  Nóaj cuidaba a los animales todos los día, pero si hubiese existido un sistema automático de alimentación y limpieza de los desperdicios, en sus días, él lo hubiese instalado.  Lo importante para Nóaj era que el trabajo se haga, es un trabajo sucio pero alguien lo tiene que hacer.
 
La actitud de Abraham era: íYo quiero hacer la mitzvá, no es suficiente con que el trabajo se haga!  Vemos esto en Rashí, cuando explica el primer versículo de esta parashá: Di-s hizo que el día sea extremadamente cálido para que ningún viajero salga y moleste a Abraham en su 3er día después del Brit Milá, el día más doloroso.  ¡Sin embargo, Abraham tuvo más dolor por no poder hacer la mitzvá de recibir invitados que del Brit Milá!  Di-s vio que ésta era la fuente de mayor dolor en Abraham y mandó ángeles que parecían viajeros para que Abraham pueda cumplir con la mitzvá.  Este es el nivel del jasid, él quiere hacer jésed (actos de bondad) como nos enseñan nuestros Sabios: "El mundo será construido sobre jésed".
(Basado en Rabí Eliahu Dessler)


“Vio Sará al hijo de Hagar (Ishmael) ... jugando” (Génesis 21:9)

Rashí explica que el juego de Ishmael llevaba consigo inmoralidad, idolatría y asesinato.  Para el verdaderamente malo estos indescriptibles crímenes son solamente juego de niños.
(Jidushé Jarim)


“Pues bendecir habré de bendecirTe y acrecentar habré de acrecentar a tu descendencia, cual estrellas de los Cielos y como la arena de las orillas del mar y poseerá tu descendencia todas las ciudades de sus adversarios” (Génesis 22:17)

A pesar de que Di-s ya le prometió a Abraham que el Pueblo Judío va a ser una gran y multitudinaria nación, la dimensión aquí agregada fue para recompensar su buena voluntad en aceptar sacrificar a su hijo, asegurándole que ningún pecado de sus descendientes va a resultar jamás en su total aniquilación o subyugamiento permanente.  Así como Abraham estuvo preparado a sacrificar una nación por Di-s, Di-s lo recompensó con una garantía sobre la inmoralidad de esa nación.
(Basado en el Rambán)


Cuando Israel ignora a su Padre en los Cielos, y se aleja de Sus mitzvot, es como "la arena de la orilla del mar", pisoteado por todo el mundo.  Pero si cumple con la voluntad de Di-s, entonces es alto, poderoso y exaltado como "las estrellas de los cielos", y ninguna nación, por muy poderosa, puede dominarlo.
(Midrash Or HaAfelá)


“Le He amado (a Abraham) porque él manda a sus hijos y a su casa, a quien como él, guarden el camino de Hashem...” (Génesis 18:19)

Nuestros Sabios nos prometen que si alguien es un "Sabio de la Torá" y también su hijo y su nieto lo son, entonces la Torá, tal como un huésped que siempre se hospeda en el mismo hotel, no dejará jamás a esa familia.
 
Si tenemos esta promesa, porque, nos dice un gran Rabino de la previa generación, hay tantos judíos que han perdido su conexión con la Torá?
 
Nuestros antepasados, Abraham, Itzjak y Yaacob, fueron los más grandes de la Torá, o sea, que tendría que ser que la Torá no dejará nunca a sus descendientes.
 
El Rabino contesta con una de sus propias experiencias:  Una vez, estaba viajando vendiendo uno de mis libros, llegué a una ciudad a la que conocía bien y llamé a la puerta del hostal donde siempre acostumbro a quedarme, nadie me abrió la puerta, o sea, que me fui a buscar otro lugar donde hospedarme.
La Torá te contaría la misma historia... llega a casas y exclama "abridme la puerta, dejadme entrar". Pero viendo que nadie responde y que nadie abre la puerta para que entre, se va a buscar otro sitio donde hospedarse.
(Adaptado del Jafetz Jaim)


Abraham dijo: “Tal vez haya 50 Tzadikim entre las gentes de esta ciudad, y tú los destruirías y no perdonarías...?” (Génesis 18:24)

Unos jóvenes estaban contando con gran detalle cómo habían pasado Yom Kipur yendo de bar en bar; "¡Si...chico, fue de maravilla, nos lo pasamos bomba! David también estaba con vosotros?... ¡No, no David, David es un Tzadik!”.
 
Aparentemente, en ciertos círculos  uno puede ser un Tzadik sin demasiado esfuerzo.
 
Abraham Avinu sabía que no habia Tzadikim en Sodoma, así que suplicó a Di-s que salvara la ciudad a causa de los Tzadikim que hay "entre la gente" o sea comparados con los demás son Tzadikim! Como la gente los ve como Tzadikim no podrían entender  porque Hashem quería destruirlos y si así lo hubiera hecho sería una profanación del nombre de Di-s.  Pero en Sodoma ni siquiera hubo ese tipo de Tzadikim.
(Adaptado de Rabí Zalman Sorotzkin)
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

YOM KIPUR 5774 (2013)

Yom Kipur 5774 Comenzara B.H. el Viernes 13 de Septiembre de 2013, antes del anochecer y se prolongara hasta la salida de las estrellas del Sabado 14 de septiembre (rogamos por favor consulten los horarios exactos para sus lugares de residencia, dada la grandeza del dia).

Queremos hacerles llegar nuestros deseos de que H.K.B.H. nos SELLE a todos en los libros de la Vida, la Torah, la Salud, la Alegria, la Parnasa (sustento) para un año lleno de Torah, Mitzvot y Maasim Tobim, Amen.

Asi mismo, desde aqui solicitamos Mejila (perdon), por si bien por accion u omision, bien de hecho o de palabra pudimos haber ofendido o dañado a alguno de nuestros seguidores o lectores. Gracias





YOM KIPUR 5774: ¿Por que esta consultando el reloj?

(por Rab Daniel Oppenheimer www.ajdut.com.ar)

El ambiente del aula estaba tenso. Se palpaba el nerviosismo de los alumnos. Frente a ellos, las hojas del examen que definía el ingreso a la muy cotizada escuela. Los ojos del profesor los controlaban para que no miraran las hojas de los vecinos, y una y otra vez éste se negaba a explicar las difíciles preguntas del cuestionario. De pronto sonó el timbre que marcaba el fin de la hora... "¡¡¡Ssss!!! ¡¡¡Ay, no, me falta un montón!!!" se escuchó de uno y de otro lado del aula. Los alumnos desesperados miraban cuántos puntos les quedaban por resolver. No hubo merced. Hubo que entregar las pruebas.

La sinagoga estaba atestada de gente en los últimos minutos finales de Iom Kipur. Habían llegado a las últimas páginas del  . El Baal Tokea posicionó el Shofar en la boca para que su sonido se escuchara claro y con fuerza. De repente, se suscitó una discusión terrible. "¡¡¡Ssss!!!" decía el corazón que sentía el vacío ante el inminente alejamiento de la Presencia Di-vina. "¡¡¡Ay, no!!!, estuve esperando todo el año esta oportunidad y se me está escapando de las manos". Por otro lado, el estómago, que ya no quería más de lo mismo, se rió. "¡Basta, che, parála! ¡Tengo hambre!".

Si nunca escuchamos esta polémica, es porque aún nos falta entender de qué se trata Iom Kipur. Si sólo conocemos el reclamo del estómago, que espera que Iom Kipur se acabe pronto, es porque nuestro "judaísmo" está sintonizado a la comida (comida idish, varénikes, knishes, mahude y baklawa). (¿Qué es lo que habíamos leído en el Majzor al comienzo de Iom Kipur? "Shehejeianu, VeKimanu...", agradecemos a Ti D¨s que nos permitiste vivir, nos mantuviste, y nos hiciste llegar hasta este día... ¿y ya comenzaste la cuenta regresiva para que se vaya? - ¿no nos dijo mamá que a las visitas no se les pregunta cuándo se van?)

Si bien este día es efectívamente el Iom HaDin (día del juicio), no son "días terribles" en la connotación que muchos le dan. Los Sabios de la Mishná (Taanit) nos dicen que "no hubo días alegres para Israel como... y Iom HaKipurim". Los días que se extienden desde el comienzo del mes de Elul hasta Iom Kipur, se denominan los Iemei Ratzón (días de acercamiento y de buena predisposición). Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto y, a pocas semanas de su "boda" con el Todopoderoso, construyó el becerro de oro, Moshé suplicó a D"s durante 40 días y al cabo de este período, D"s le encomendó preparar las nuevas tablas de la Ley (Shnei Lujot HaBrit). Finalmente, estas fueron entregadas por D"s en Iom Kipur, cuando la reconciliación con el pueblo fue total.

¿Hay, acaso, algún momento más oportuno en el año para celebrar la reconciliación anual personal con el Creador?

La noción del "miedo" de lo que D"s nos haga o entender Iom Kipur como un día triste ("días terribles"), o que el ayuno sirviera como medio de sufrimiento para expiar los pecados, no tiene base en el judaísmo. Los paganos, quienes tejían historias de infidelidad, violencia, rencor y venganza alrededor de los dioses que ellos mismos fabricaban, obviamente les sentían terror, se privaban y les "sacrificaban" hasta sus propios hijos para "calmar su ira". Los judíos no tenemos "sacrificios". Sí existe la idea del "Korbán". Esta palabra proviene de "karov" (cercano) y significa un medio para sentirse próximo a D"s. "Acaso deseo Yo la muerte del malvado? Sinó que vuelva de su mal camino y que viva" (Rezo de neilá). D"s, quien nos brinda nuestro sustento con amor, dándole un sabor distinto a cada fruta y papilas gustativas para poder gozar aquel sabor, sin duda no es sadista ni nos pide masoquismo.

Por lo tanto, rezamos al "Kel Melej ioshev al Kisei Rajamim" (D"s, Rey "sentado" sobre el trono de la misericordia). Cuando decimos que D"s se "sienta", queremos afirmar que Él se detiene en cada caso para analizar la posibilidad de que le demos los humanos para favorecer el juicio mediante actos de bondad por parte nuestra que nos hagan merecer la misericordia. D"s no aplica el "gatillo fácil". Justamente todo lo contrario es lo exacto. Reconociendo nuestros errores (Vidui), arrepintiéndonos y tomando la firme decisión de no volver a cometerlos, podemos borrar el mal pasado.

¿Existe el temor? ¡Sí! El temor de perder esta preciosa oportunidad. El temor de malgastar el tiempo mirando el reloj para ver cuánto falta para que se termine el ayuno...

¿Por qué, entonces, el ayuno? ¿Por qué, entonces, la abstención de tareas? El judío no sólo reconoce los errores con palabras que recita en su confesión, sino que, a su vez, demuestra con los hechos que, mediante sus pecados renunció y perdió tanto su derecho a gozar de este mundo como así también su derecho a aportar al mismo creativamente. Hay así una abstención en Iom Kipur de goces mundanos y, por otro lado, inhibición de las tareas creativas vedadas en Shabbat. Al mismo tiempo, ruega a D"s que le dé otra oportunidad para rehacer su vida arrepintiéndose de sus fallas. (R. Sh. R. Hirsch).

El Vidui (confesión) cumple la función de concientizar al judío de los errores que con su "amnesia activa" prefirió guardar en el olvido (las "barrió debajo de la alfombra"). El versículo le dice que "mejasé‚ psha-av lo iatzliaj" (es inútil esconder las falencias de ojos de su propia conciencia - ¿a quién va a engañar... a D"s? ¿Por qué será también que la memoria no nos falla respecto a las ofensas ajenas a nuestra persona, y sí se olvida nuestras propias agresiones?...

Asimismo, Iom Kipur posee un elemento de "Hitbatlut" (auto-anulación) frente a la autoridad de D"s a Quien desafiamos cada vez que optamos por el mal a pesar de conocer que contradecimos Su voluntad. Al transgredir, repetimos el pecado del primer hombre, a quien la serpiente sedujo con la idea que al comer del árbol prohibido sería "conocedor (la autoridad que define) del bien y del mal". En Iom Kipur, nos agachamos totalmente sobre nuestras caras extendiéndonos sobre el piso en un acto de total sometimiento a la autoridad Di-vina, a la cual hemos desafiado. (R. Scheinman/The Jewish Observer).

No obstante, no siempre Iom Kipur expía. No perdona a aquel que especula de antemano con el perdón de D"s, ni se acepta la devoción de aquel que recurre a D"s sin haberse reconciliado con las personas a quienes agravió. En este último caso, debe pedir perdón a quien fue objeto de su agresión y recién luego acudir a D"s. Pedir perdón no es humillarse. Es demostrar que uno es hombre y reconoce sus falencias. No reconocer, es signo de soberbia y altanería. Por otro lado, se debe ser generoso en otorgar el perdón. No hacerlo, es sinónimo de "guardar rencor". En momentos de invocar la misericordia Di-vina, qué mejor que demostrar que esa cualidad la aplicamos nosotros mismos con nuestros congéneres y no somos hipócritas ni tenemos "doble discurso".

¿Mucha tarea para un sólo día? Y... sí. Pero es el más importante del año. No consulte tanto el reloj, y si escucha a una persona que cuando suena el Shofar se asusta y dice "¡¡¡Ssss, Ay, no, aun no terminé, esperen un poco más!!!", no se extrañe. Simplemente, comenzó a entender de qué se trata Iom Kipur.

Rab Daniel Oppenheimer

Www.tora.org.ar

lunes, 2 de septiembre de 2013

Rosh Hashaná 5774. Buscando a D-os. Una relectura del Génesis 22

Nuestros Sabios de bendita memoria, debatieron hace un par de miles de años cuales debían ser los textos bíblicos que serían leídos y estudiados en cada una de las Festividades. De esa forma fueron seleccionadas las lecturas de la Torá que estaban obviamente relacionadas con cada celebración, y que al día de hoy leemos: en Pesaj, la historia del Éxodo de Egipto (Shemot 12); en Shavuot, la Revelación en el Sinaí y los 10 Mandamientos (Shemot 19-20); en Sucot, el relato de las cabañas en las que vivieron nuestros antepasados en el desierto (Vaikra 23); y en Iom Kipur, el ritual que el Sumo Sacerdote practicaba en el Día del Perdón en el Santuario para perdonar al pueblo (Vaikra 16).

Sin embargo la lectura que fue elegida para ser leída en Rosh Hashana, no parece guardar ninguna relación con la Fiesta. Sabemos que en Rosh Hashana celebramos la Creación del Mundo por Dios en seis días, este año según nuestra tradición hace 5774 años. La lógica indicaría que la lectura para esta fiesta debiera ser Génesis 1, o sea, el relato de la Creación del Universo según nuestra Biblia. Pero no es así.

El relato que eligieron nuestros sabios es uno de los más conocidos, y a la vez más incómodos del texto bíblico: Akedat Itzjak, La Atadura de Itzjak. (Génesis 22)
¿Por qué los sabios de la antigüedad se decidieron por esta lectura? ¿Por qué no por la que correspondería en relación al evento histórico que celebramos, justo en el día en que todo el mundo llena las sinagogas para llevarse un mensaje, una reflexión de nuestras fuentes, algo que arroje sentido al comienzo de un nuevo año?
En la decisión misma del cambio del texto encontramos la primer respuesta. Antes que el cómo o el por qué del origen del Universo, o de la formación de los mundos y las constelaciones, o de si acaso fue en 6 días o hace 5774 años, nuestros sabios z´l nos hacen estudiar acerca de la vida de un hombre y la relación con su hijo. De un hombre, y de cómo una decisión construye o destruye una familia. De un hombre - nuestro patriarca Abraham - su pareja, su pasado, su visión, sus dudas, su fe, sus hijos, sus miserias, y de cómo su futuro depende de la elección de su presente para que no muera una promesa. Su promesa, transformada hoy en nosotros su descendencia, su trascendencia.
Leemos esto en Rosh Hashana, porque es de lo que tenemos que hablar. En lo que tenemos que pensar y meditar. Son los temas que deberán preocuparnos, para priorizar el trabajo de este año. El del diseño y la construcción de la vida, la familia y la promesa que queremos ser.
En los últimos años, para cada mañana de Rosh Hashana, escribí una carta, como si fuese un diálogo epistolar, entre los diferentes personajes del relato de la Akeda. A continuación quisiera regalarles la primera de esas cartas, basada en un relato del Rab. Feinstein, que originó la creación de ésta carta (un diálogo imaginario entre Abraham y Sarah) y de las demás. Casi como encontrada en pergamino desde algún lugar de la historia, sirva para la búsqueda de cada uno en este año, de la dimensión de lo divino.

Querida Sarah:

El chico está vivo. Conmocionado, alterado, los dos estamos así. Pero vivo.
Lo mandé a casa con vos a Kiriat Arba. Yo me voy a quedar aquí en Beer Sheva necesito un poco de tiempo solo para pensar en lo que pasó.
Desde el principio, todo esto fue como una aventura: Lej Lejá! Deja tu casa!
Así fui ordenado. “Deja atrás todo aquello que hizo lo que sos, tu familia, la casa de tu padre, tu lugar de nacimiento, tu cultura, tu memoria. La bendición será tuya solo si venís desnudo, limpio de todo lo que te protege en este mundo, posición, patrimonio, prestigio”.
Y yo obedecí porque escuché la verdad más completa que jamás haya escuchado y conocido.
Y vos Sarah, viniste conmigo. Puro amor. Pura lealtad.
Pura esperanza de que esta aventura te daría lo que tanto esperabas: un hijo.
El final a la amargura de tu vientre que no daba vida.
Yo me concentraba por escuchar la voz de Di-s. Vos rezabas cada noche por escuchar el llanto de un bebé.
Te susurré acerca de la promesa: como las estrellas que hay en el cielo, tus hijos, tu descendencia cubrirá la tierra. Vos respondiste: con un solo hijo va a ser suficiente para que sea un milagro. Una señal de que en verdad fuimos elegidos.
Luché en la guerra y desafié reyes. Vos luchaste contra la angustia por el paso de los años. Y cuando, en tu desesperación, me diste a tu sierva Hagar, yo otra vez solamente oía la voz de las promesas de Di-s. No pude escuchar tu dolor, tu soledad.
El hijo que Hagar tuvo fue mi hijo, pero no tuyo. Él tenía todo mi potencial, mi pasión, mis impulsos. Tenía toda mi fuerza. Incluso tenía mi carácter, mi temperamento.
Pero no tenía nada de vos. Nada de tu sabiduría, de tu paciencia, de tu entereza. Nada de tu risa. El nos hubiese destruido. Incluso todavía puede hacerlo.
Y después vino Itzjak. “Vení, y conoce al chico” me dijiste.
“Enséñale tu visión, los caminos de Di-s”. Pero yo, no estuve ahí.
Habiendo desafiado reyes, me quedé desafiando a Di-s: “Acaso el Juez de toda la Tierra no va a hacer justicia?”
Y otra vez, me respondiste: “Acaso el padre de grandes naciones, no va a venir nunca a encontrarse con su hijo?”
Y después vino ese desafortunado mandamiento: “Toma a tu hijo, a tu único hijo, a Itzjak, a quien amas, y anda a la tierra de Moriah, y ofrécemelo allí en sacrificio.”
Por primera vez en mi vida me quedé petrificado, en silencio, con miedo, temor y pena. Para esto abandoné mi tierra natal? A mi familia? Dónde está tu promesa? Tu justicia? Pero ahora, Él estaba callado.
Pensé en despertarte para despedirme. Pero supe que todo esto te mataría. Pudiste soportar las dificultades de nuestro peregrinaje, y el parto de nuestro hijo a los 90 años de edad. Pero esto era demasiado. Por eso, me levanté temprano, en la madrugada, hice yo mismo los preparativos, y me llevé al chico.
Los 3 días de viaje fueron los días más largos que cualquier padre pudo haber vivido. Fue la primera vez que tuve tiempo para pasar con el chico. Tenías razón acerca de él. Es lo mejor de nosotros dos. Con cada paso que daba mi amor hacia él, iba creciendo. Con cada paso que daba nos acercábamos y nos acercábamos también a nuestro destino.
Cuántas veces me di vuelta? Convenciéndome a mí mismo y pensando que el hombre puede comprender los caminos de Di-s, que el hombre puede pensarse a sí mismo socio de Di-s en el pacto. Pude desafiarlo cuando pedí por los pocos justos de Sodoma y Gomorra, pero nada podía decir por mi propio hijo?
Y sin embargo, algo me hacía seguir caminando. Tenía que saber.
Tenía que saber si Él definitivamente seguiría hasta el final con todo esto.
Si rompería Él Su promesa, y nos olvidaría. Era Él como los dioses de la tierra, demandando la sangre de sus hijos como un tributo? O es Él acaso el Di-s de la vida? Necesitaba saberlo.
Subimos la montaña. Até a Itzjak al altar.
Lloramos juntos, nuestras lágrimas se mezclaron en sus mejillas.
Y cuando levanté el cuchillo para cumplir con el mandamiento, escuché la voz.
Tan fuerte y tan clara, como nunca antes había escuchado ninguna otra voz.
Era tu voz, Sarah.
Y me decía que deje el cuchillo, que deje al chico, que vayamos a casa.
Tenías razón. No hacía falta buscar a Di-s en la cima de la montaña. Ese es el camino de la soledad y de la muerte. El hogar y el corazón son los lugares donde Él vive.
No hacía falta escuchar Su voz desde los cielos. La risa y el canto de los hijos, es suficiente para cualquiera que necesite escuchar la voz de Di-s.
Tenías razón, Sarah. Vuelvo a casa pronto.
Con todo mi amor, Abraham.

¿Estás listo para Rosh HaShaná?

rosh 2¿Estás listo para Rosh HaShaná?

Por supuesto que lo estoy. Tengo las manzanas y la miel, y ya compré los asientos en la sinagoga.

¿Qué hay del cambio?
No me dieron cambio, pagué con cheque.

Me refiero a cambiarte a ti mismo. Antes de Rosh HaShaná, se supone que tienes que revisar tus acciones y hacer un plan para cambiar los comportamientos negativos.

¿Qué comportamientos negativos?
Hablar con tus padres irrespetuosamente

Vamos, ellos ya están acostumbrados.
Herir los sentimientos de tu esposa

Ella es hipersensible.
Gritarle a tus hijos

Ellos son muy bulliciosos
Hacer trampa en los negocios

Pero, ¡todo el mundo lo hace!
Guardar rencor hacia tu socio anterior

Después de lo que me hizo, ¡se lo merece!
De acuerdo a la Torá todos esos comportamientos son inadecuados. Ellos dañan tus relaciones con otras personas, con Dios y conmigo, tu ‘yo’ superior.

Entonces, ¿qué se supone que debo hacer yo al respecto?
Teshuvá. Es decir, admitir lo que hiciste mal, sentir arrepentimiento genuino, pedir perdón cuando dañaste a otra persona y hacer un plan concreto para cambiar.

Mira, yo puedo admitir y arrepentirme e incluso pedirle perdón a algunas personas, pero no puedo cambiar. He tratado de cambiar; no funciona. Como dijo Mark Twain: "¿Dejar de fumar? ¡Es fácil! ¡Lo he hecho cientos de veces!".

Eso es porque Mark Twain —a pesar de su admiración por el pueblo judío— no conocía el ancestral sistema judío de crecimiento personal y autodesarrollo. ¿Quieres saber cómo funciona?

¿Y si digo que no?
Perderás la posibilidad que te ofrecen las Altas Fiestas de transformarte en una nueva y mejor persona. Si yo te ofreciera una oferta sobre un nuevo y mejor iPhone, ¿te interesaría?

Está bien, veamos de qué se trata.
Primero debes decidir qué cosa quieres cambiar.

Eso es fácil. Quiero ser una mejor persona.
Demasiado general. En realidad sólo puedes trabajar en una cosa a la vez. Elige algo sobre lo cual desees trabajar desde ahora hasta Iom Kipur.

Está bien. El enojo
Demasiado vago. Tienes que enfocarte en un comportamiento concreto.

Está bien. Quiero dejar de gritar; a mis hijos, a mis empleados y a esos idiotas del servicio al cliente que te atienden después de 15 minutos de musiquita de espera y no entienden de qué manera su compañía me estafó.
Demasiado amplio. Si realmente quieres cambiar, tienes que empezar con un área pequeña.

Está bien. Quiero dejar de gritarle a mis hijos.
Buena opción. Ahora toma un sobre y escribe en él, “Campaña: dejar de gritarle a mis hijos”. El próximo paso es elegir una recompensa para el cuerpo.

¿El cuerpo? ¿Qué tiene que ver el cuerpo con esto?
¡Todo! Para ponerlo en términos simples, el ser humano es una combinación de alma y cuerpo. El alma es perfecta y siempre quiere hacer lo correcto. Es al cuerpo a quien tienes que conquistar. Tu cuerpo es la parte de ti que viene de la tierra y quiere volver a la tierra. Busca la comodidad; quiere evitar todo tipo de dolor; es alérgico al cambio. Esa es la parte de ti que le grita a los niños en vez de tomar la difícil decisión de controlar el enojo. Entonces haz que tu cuerpo cambie, tienes que hablar su idioma y ofrecerle una recompensa.

Eso es ridículo. Suena como lo que hacemos con nuestro niño de 8 años. Ponemos un cartel de estrellitas en el refrigerador, y le decimos que por cada día que no pelee con su hermano pequeño, recibirá otra más. Cuando junta 10 estrellas recibe un premio.

De acuerdo al judaísmo, el cuerpo es un niño de 8 años perpetuo. Sin importar tu edad o el nivel de madurez, tienes que tratar al cuerpo como si fuera un niño de 8 años.

Lo encuentro muy condescendiente.
Es por eso que no has logrado cambiar. Tú piensas en ti mismo como una persona monolítica, pero en realidad estás formado de muchos componentes. El judaísmo tiene cinco nombres para los diferentes niveles del alma. Y para el propósito de la teshuvá, estamos lidiando con la parte más baja, el alma animal. Al igual que entrenas a un perro dándole premios, tienes que entrenar a tu cuerpo dándole recompensas.

Solo llámame Boby
Entonces tienes que elegir una recompensa que tu cuerpo desee, pero que normalmente no te consentirías a ti mismo con ella.

Pero todo lo que puedo costear, me lo compro de todas maneras. Y lo que no puedo costear, no lo puedo costear.
Si la transmisión de tu auto se descompone, y tú no puedes pagar los $1.000 para arreglarlo, ¿qué puedes hacer?

Yo sacaría el dinero de algún lado. No puedo vivir sin un auto. Tendría que arreglarlo de alguna manera.
Cuando te des cuenta de que no puedes vivir sin “arreglarte a ti mismo”, encontrarás el dinero para que el sistema funcione. Entonces, ¿qué recompensa desearía tu cuerpo?

Unas vacaciones en Hawai.
Genial. ¿Cuanto valdría eso?
Hay una promoción de mil dólares.
Toma esa suma y divídela en 40. Entonces cada vez que tus hijos estén muy bulliciosos y te controles a ti mismo en vez de gritarles, pon $25 dólares en el sobre. Cuando te hayas detenido a ti mismo 40 veces, tendrás tus vacaciones soñadas en Hawai, y habrás roto tu mal hábito.

Suena demasiado simple
Es simple, pero no es fácil. Un consejo importante: Debes colocar los $25 dólares en el sobre inmediatamente después de que te hayas controlado a ti mismo. El cuerpo sólo conoce el presente. Tiene que ver el dinero puesto en el sobre inmediatamente. De hecho cuando estés aguantándote para mantener tu boca cerrada, sólo saca el sobre y recompénsate a ti mismo mirándolo. Eso apagará el fuego.

¿Qué pasa si me controlo un par de veces, pero la siguiente vez que mis hijos actúan así, pierdo el control y les grito?
Tienes que sentirte bien por las victorias anteriores y no debes desanimarte ante el fracaso. El Rey Salomón dijo: "Una persona justa cae siete veces y se levanta". El fracaso es inevitable. No te ahogues en la culpa. Sólo levántate, y decide hacerlo mejor la próxima vez. Es por eso que Dios nos dio la posibilidad de la teshuvá. La culpa no es algo judío; la teshuvá sí lo es.

Ahora bien, Rosh HaShaná es el día del juicio, al parecer estoy comenzando un poco tarde. No seré capaz de cambiar para Rosh HaShaná, o incluso para Iom Kipur.

No tengas miedo. Los pasos de la teshuvá son 1) admitir, 2) arrepentirse, 3) hacer un plan para cambiar, 4) pedir perdón si has herido a alguien y 5) hacer una restitución —como por ejemplo devolver un objeto robado— cuando es aplicable. Por lo tanto, el simple hecho de tener un plan y la sincera intención de seguirlo, constituyen la teshuvá. Estás cubierto.

Todavía tengo dudas de poder cambiar. Quiero decir, ¿no está todo determinado por la herencia y el ambiente? Yo herede mi carácter volátil de mi padre. ¿Puedo realmente cambiarlo?
Todo está determinado por la herencia y el ambiente, excepto el libre albedrío humano en el ámbito moral. La herencia y el ambiente dejan de lado al actor principal; Dios. Si tú quieres hacer teshuvá sinceramente, ejecutas los pasos esenciales y rezas para tener éxito, entonces, Dios vendrá y te ayudará. El Midrash dice que si tú haces un agujero del tamaño de una aguja, Dios agrandará esa abertura de tal manera que incluso camiones podrán pasar por ella. Tú tienes que comenzar el proceso, pero Dios lo finalizará.

¿Sabes qué? Realmente lo voy a intentar. ¡Gracias y Shaná Tová!