martes, 19 de mayo de 2009

Rosh Hodesh Siván. 24 Mayo 2009

Rosh Jodesh Siván es un día propicio para instaurar la paz y la armonía entre los hombres y fijar un pacto de paz y amor entre Israel y su Padre en los Cielos.

Siván es el nombre babilónico que recibe este mes. La Torá se refiere a él como el tercer mes (Exodo 19:1), pues es el tercero contando a partir de Nisán, la cabeza de los meses según la Torá.
En el tercer mes después del Exodo de los Hijos de Israel de la tierra de Egipto, en ese día llegaron al desierto del Sinaí (ibíd). Los Sabios explican: En ese día, en el primero de Siván, acamparon en el desierto del Sinaí, listos para recibir la Torá. En la descripción del acampar de Israel en Sinaí la Torá expresa (ibíd. 19:2): E Israel acampó allí frente al monte, utilizando el verbo en su forma singular: acampó. Los Sabios enseñaron: Aprendemos de aquí que el nivel de unión entre todos ellos era tal que podían ser considerados como un solo hombre con un único corazón. Todas las demás acampadas en el desierto estuvieron caracterizadas por contiendas y riñas. Pese a que pueden existir disputas por causas elevadas, en aras del Cielo, que incluso pueden llegar a tener repercusiones positivas, éste no es el caso cuando se trata del momento de recibir la Torá. Sólo es posible merecerla cuando todo el pueblo de Israel se halla unido por el amor, el compañerismo, la paz y la armonía. Así como el matrimonio sólo puede mantenerse si reinan paz y amor, de igual modo la Torá —el medio de compromiso entre Di-s e Israel— sólo puede recibirse si prevalecen estas condiciones. La Torá es descripta como morashá —herencia— (ver Deuteronomio 33:4). Los Sabios explicaron: “No leas morashá —herencia—, sino meorasá —[tu] prometida—”.

En el tercer mes — Un Sabio de Galilea explicó este versículo frente a Rav Jisdá: “Bendito sea nuestro Di-s, quien nos dio una Torá que consta de tres partes [Torá, Neviím —Profetas— y Ketuvím —Escrituras—], para una nación compuesta de tres grupos [kohaním, leviím e israelím], a través del tercero [Moshé, el tercer hijo de Iojeved], en el tercer día [de `detención', luego de que el pueblo realizó sus preparativos para el recibimiento de la Torá (ver Exodo 19:11)], en el tercer mes —Siván—” (Talmud Shabat 88a).

Asimismo encontramos otra referencia a Siván como el tercer mes (II Crónicas 15:9-12): Y convocó [el rey Asa] a todos los [judíos, las tribus] de Iehudá y Biniamín, y a quienes habitaban con ellos de [las tribus de] Efráim, Menashé y Shimón... y se reunieron en Jerusalén en el tercer mes... y entraron en el pacto de fidelidad a Di-s, el Señor de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma.

En estos dos casos el tercer mes se refiere a Rosh Jodesh Siván, pues éste es un día propicio para instaurar la paz y la armonía entre los hombres y fijar un pacto de paz y amor entre Israel y su Padre en los Cielos.

LEYES DEL MES DE SIVÁN

Los primeros doce días del mes de Siván gozan de un nivel un tanto más elevado que el resto del mes y se les confiere un cierto grado de santidad. El primer día del mes se celebra como Rosh Jodesh y las leyes que rigen este día son idénticas a las de todos los demás Rosh Jodesh.

Durante los cuatro días que median entre Rosh Jodesh y la festividad de Shavuot —celebrado el sexto día del mes—, Moshé Rabeinu y todo el pueblo de Israel se preparaban para el recibimiento de la Torá. El sexto día del mes [y en la Diáspora también el séptimo] es Shavuot. El día siete de Siván es llamado Iom Tevóaj —día del sacrificio—pues cuando Shavuot acaecía en Shabat era en ese día que se ofrecía la ofrenda de Reiá traída por los peregrinos que ascendían a Jerusalén para la Festividad. Esta no podía ser ofrecida en Shabat mismo ya que era una ofrenda de carácter individual y no comunitaria. Los cinco días entre el 8 y el 12 de Siván estaban reservados para las ofrendas de Reiá de quienes no habían tenido oportunidad de traerlas en su momento estipulado, pues al igual que en Pesaj y Sucot esta ofrenda podía traerse durante un período de siete días. Vemos, pues, que los primeros doce días de este mes gozan de una condición especial.

Es por ello que no se recita Tajanún (súplicas de perdón por pecados) en las oraciones durante este período, ni tampoco plegarias de recordación por los difuntos.

En estos días no se debe ayunar, ni siquiera el ayuno que algunos observan por el yohrtzait —aniversario del fallecimiento— de un padre [o madre]. Sin embargo, aquel que tuvo un mal sueño, o el novio en el día de su boda, pueden ayunar.

Algunos en la Diáspora observan la costumbre de no ayunar ni recitar Tajanún sólo hasta Isrú Jag, el día siguiente a los dos días de Shavuot, es decir, hasta el 8 de Siván.

DÍAS DE RESTRICCIÓN Y ABSTINENCIA

El año en que se entregó la Torá Rosh Jodesh Siván acaeció en domingo [según la opinión de Rabí Iosi, por la cual nos guiamos]. Así, la Torá fue dada en Shabat, el 7 de Siván. La cronología de los acontecimientos fue como sigue:

El domingo, primero de Siván, el pueblo llegó al desierto del Sinaí desde Refidím, acampando frente a la montaña. En ese día no recibió la palabra Divina porque estaba fatigado a causa del viaje.

En el segundo día del mes Moshé dio a los Hijos de Israel —por orden de Di-s— una introducción a la Torá, de modo que supieran lo que Di-s exigiría de ellos cuando aceptaran su yugo. Estas observaciones preliminares comprendían mucho más que el deber de cumplir mitzvot. Les dijo: [Di-s dice] Vosotros habéis visto lo que hice a Egipto, y cómo os alcé sobre alas de águila...; ahora, si escuchareis [bien] Mi voz y guardareis Mi pacto, seréis para Mí una propiedad preciada de entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra. Seréis para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa... (Exodo 19:4-6). La respuesta del pueblo fue la siguiente: Todo el pueblo respondió a la vez, diciendo: “Todo lo que habló Di-s, haremos” (ibíd. 19:8).

En el tercer día Moshé les estableció ciertos límites [mitzvat hagbalá]. Fijó líneas de demarcación alrededor de la montaña, diciéndoles: “Podéis aproximaros hasta este lugar pero no más. Todo el que entre en contacto con la montaña ciertamente morirá” (ibíd. 19:12).

En el cuarto día les ordenó santificarse y abstenerse de relaciones íntimas, y purificar sus cuerpos y vestimentas. Así dijo Di-s a Moshé: Ve al pueblo y prepáralo hoy y mañana... pues en el tercer día Di-s descenderá sobre el Monte Sinaí ante los ojos de todo el pueblo (ibíd. 19:10-11). De modo que la Torá debía haber sido entregada el viernes, 6 de Siván. Sin embargo, Moshé agregó a estos otro día más de santificación y abstinencia por su propia cuenta, transmitiendo al pueblo así: Estad listos para [luego de] tres días (ibíd. 19:15); es decir, debía haber tres días de preparación y en el cuarto Di-s descendería. Di-s aceptó la adición de Moshé y la Shejiná no Se posó sobre el monte hasta Shabat, el 7 de Siván. [Más adelante veremos por qué consideró Moshé necesario agregar otro día por su cuenta].

De esta forma, la entrega de la Torá, que debía tener lugar el 6 de Siván, se realizó en realidad el 7 de Siván. Sin embargo, para la posteridad, esta Festividad fue fijada para el día 6 de Siván, de acuerdo con las instrucciones originales que Di-s había dado a Moshé. Por esta misma razón, el período de restricción —ieméi hagbalá— se conmemora durante tres días, comenzando el 3 de Siván, como en aquel entonces.

En vista de lo anterior, algunos acostumbran suspender las prácticas de duelo que se observan en el Omer durante los tres días anteriores a Shavuot permitiéndose el corte de cabello y la celebración de casamientos. Otros, no obstante, mantienen dichas prácticas [de duelo] hasta luego de la Festividad.

Estos tres días se conocen como los “tres días de restricción” —shloshet ieméi hagbalá—.

En nuestros libros sagrados se menciona que durante los tres días de restricción la persona debe procurar con más ahínco no involucrarse en conversaciones vanas o prohibidas e incrementar su diligencia en el estudio de la Tora.


Parashá Bamidbar (En el desierto). 29 Iyar 5769 - 23 Mayo 2009

Resumen de la Parashá

En esta parashá, primera del libro Bamidbar, habiendo transcurrido trece meses desde la salida de Egipto, el Eterno ordena a Moshé y a Aharón realizar un censo de toda la congregación de Israel, tomando en consideración a los varones mayores de veinte y hasta sesenta años. Eran todos los aptos para cumplir sus obligaciones con el ejército.

De acuerdo con este censo, la cifra de varones para cumplir el servicio del ejército, era de seiscientos mil quinientos cincuenta hombres. Fueron censadas las tribus de Reubén, Shimeón, Gad, Yehudá, Issajar, Zebulún, Iosef (por sus hijos Efraim y Menashé), Binyamín, Dan, Aser y Neftalí. La tribu de Leví fue excluida del censo ya que su misión era cumplir funciones en el Mishkán.

El Todopoderoso indicó cómo debía ubicarse físicamente cada tribu, respecto al Mishkán. Así al oriente del Santuario, debían acampar las tribus de Yehudá, Issajar y Zebulún. Hacia el sur debían acampar las tribus de Reubén, Shimeón y Gad. Hacia el occidente, las tribus de Efraim, Menashé y Biniamín. Hacia el norte las tribus de Dan, Aser y Neftalí. El campamento tenía forma de cuadrilátero y el Mishkán en el centro.

Posteriormente, El Eterno ordenó a Moshé censar a los primogénitos los que luego fueron sustituidos por los levitas y también detalló las obligaciones de los hijos de Kehat (de la tribu de Leví) para el Santuario.



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domingo, 17 de mayo de 2009

SHAVUOT: El Origen Divino de la Torá I

Del Origen Divino de la Torá (por Rab Simjá Cohen)

Casi todas las consideraciones acerca de la ética y los valores de la Torá, o cada intento de explicarlas terminan en una discusión acerca de su origen divino. Todo debate serio respecto a cualquier tema religioso vuelve, finalmente, al mismo punto de partida: su derivación de la Torá. Esto es inevitable, puesto que es precisamente el origen divino de la Torá lo que le impone a cada uno de nosotros la obligación de comportarse de acuerdo con los valores religiosos que orientan cada detalle de nuestras vidas. Pero además de ser objeto de una discusión amistosa, ésta es una cuestión que conviene aclarar para nosotros mismos.

Seiscientos Mil Testigos

Comencemos con un relato. Un distinguido estudioso, cuya mujer le mostró un nuevo artefacto de cocina, preguntó qué era la etiqueta adherida a él.
"Estas son las instrucciones", dijo ella.
Después de una brevísima reflexión su esposo hizo notar: "¡Qué tonta es la gente! Todos dan por sentado que el más sencillo artefacto de cocina requiere instrucciones del fabricante explicando su uso, pero ¿qué pasa con el hombre mismo? El es una criatura cuya vida está comprometida y es complicada. ¿No necesita, acaso, instrucciones de su Creador?"

Hoy en día, cuando muchos científicos ya admiten la existencia de un Supremo Hacedor (un punto que la generación anterior se negaba a reconocer), esta anécdota adquiere mayor relevancia aún. El dilema que surge es si es posible quedarse a mitad de camino y decir: "Estamos dispuestos a creer que somos obra del Supremo Hacedor, pero nosotros sabemos mejor cómo vivir nuestras propias vidas".

Examinemos las fuentes bíblicas y veamos qué encontramos que nos pueda ayudar a definir nuestra posición. En Shemot XIX, 9 leemos: "Y el Señor dijo a Moisés: he aquí Yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras Yo hablo contigo...". En el versículo 17 está escrito: "Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a D-s, y pusiéronse a lo bajo del monte". Y en XX, 1-2: "Y habló D-s todas estas palabras diciendo: Yo soy el Señor, tu D-s" . Aún después de que la Torá fue entregada, leemos: "Todo el pueblo observaba las voces y las llamas, y el sonido del shofar, y el monte que humeaba..." (Shemot XX, 15).

La Torá fue otorgada de un modo totalmente distinto al del exigido por otras religiones para sus revelaciones proféticas, ya que tanto la cristiandad como el Islam sostienen que sus enseñanzas fueron entregadas por una sola persona o un gran número de personas. En el caso de la Torá, la nación entera estuvo presente reunida especialmente para presenciar los sublimes acontecimientos que se sucederían en el monte Sinaí.

Por cierto, ni el cristianismo ni el Islam impugnaron nunca la validez de lo ocurrido en el monte Sinaí. Por el contrario, lo han invocado como la prueba más convincente de la existencia de D-s y de Su dominio sobre el mundo. El otorgamiento de la Torá a Israel es el hecho más aceptado por todas las religiones de Occidente a las que pertenecen más de mil millones de personas, que representan la gran mayoría del mundo civilizado (con excepción de los países comunistas, los que después de varias décadas de una guerra de exterminio contra la religión, lograron extinguir la fe en gran parte de sus poblaciones). Actualmente, la ética de la sociedad occidental se apoya sobre fundamentos cuya autoridad procede de la Torá recibida a través de Moisés.

La razón por la cual la revelación en el monte Sinaí es aceptada por todas esas religiones es que ella satisface todos los criterios de un auténtico acontecimiento histórico (además de ser más milagroso y de infundir un mayor temor reverencial que cualquier otro suceso histórico). Un hecho atestiguado por cientos de miles de personas no puede ser ficticio. La revelación en el monte Sinaí fue presenciada por unos seiscientos mil hombres adultos, además de mujeres, niños y ancianos, y Moisés puso muchas veces de relieve este hecho, no dando lugar a la menor duda cuando proclama que el pacto fue hecho "con nosotros, todos los que estamos aquí hoy vivos" (Devarim V,3).

Por esta razón la revelación en el monte Sinaí es referida a través de toda la Biblia como un hecho que no requiere explicación ni prueba. Por ejemplo: "En el arca ninguna cosa había más que las dos tablas de piedra que había allí puesto Moisés en Jorev, donde el Señor hizo la alianza con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto" (Melajim VIII, 9). La misma aceptación incuestionable aparece en la profecía de Eliahu, en Tehilim LXXVII, 1-7 y en muchos otros pasajes.

Esta, entonces, es otra característica de los hechos históricos, Ellos fueron sustentados de modos diferentes por las generaciones siguientes. Aceptamos como un hecho que hubo un rey llamado Alejandro Magno y un legislador romano denominado Cicerón, porque es imposible introducir ficticiamente figuras públicas o hechos masivos en la historia registrada. De manera similar resulta imposible sostener que alguien apareció un día y se las ingenió para convencer a toda una nación que millones de ellos o de sus antepasados participaron en un acontecimiento totalmente inventado por él, y que fue capaz de introducir "de contrabando", en la historia, un hecho de tal magnitud que ha cambiado la forma de vida de una nación y, eventualmente, de todo el mundo.

Hubo también una necesidad fundamental para la revelación en el monte Sinaí. Es difícil imaginar que el Creador no les haya dado instrucciones a Sus criaturas para cumplir Su voluntad o su destino sobre la Tierra. Asimismo sería irrazonable esperar que cualquiera sea capaz de reconocer a su Creador y entender por sí mismo Sus caminos cómo lo hizo el patriarca Abraham, o confiar en que todos y cada uno sean bendecidos con iluminación profético para guiar sus pasos. ¿Cuál sería, entonces, la forma más efectiva de comunicar a la posteridad que D-s se mostró ante Sus criaturas y les reveló Sus sendas? ¿Hay, acaso, algún modo más eficaz que manifestarse a Sí mismo ante una multitudinaria congregación de gente sabia, inteligente, crítica y tesonera, que testimonie el acontecimiento del monte Sinaí?

Todas esas ideas fueron expresadas por los grandes filósofos. En su Iguéret Teimán ("Epístola del Yemén") Maimónides sostiene que "la grandeza de esto, visto y testimoniado por los testigos más selectos, como nunca antes ha ocurrido, es que toda una nación escuchó las palabras del Sacrosanto y contempló Su gloria con sus propios ojos. Todo esto fue concebido para fortalecer nuestra fe de modo que permaneciese inconmovible por toda la eternidad, con el objeto de que se asegure el acceso a la verdad y que nuestros pies se apoyen sobre una base firme, para que nuestros pasos no sean vacilantes".

Rabí Iosef Albo consigna aún más explícitamente en su "Séfer Haikarim" ("Libro de los principios") que "lo que es percibido por la mayor cantidad de gente es creído mucho más; por otra parte, D-s quiso que la Torá fuese entregada por Moisés con la mayor publicidad posible y ante una multitud de más de seiscientas mil personas... que comprendía hombres inteligentes y astutos de distintos caracteres y actitudes, de modo que no quedase el menor asomo de duda en las mentes de los beneficiados y de las generaciones subsiguientes. De esa manera, su recepción sería correcta y totalmente reputada como posible" (I, 19-20).

Revolución

Por cierto, la Torá misma subraya el carácter único del monte Sinaí: "Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día que creó D-s al hombre sobre la Tierra, y desde un cabo del cielo al otro" (es decir, siempre, en todo tiempo y lugar) "si se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella". ¿Osó alguien, alguna vez, sugerir algo así?. No, porque no es posible inventar un suceso de tamañas proporciones. "¿Ha oído pueblo la voz de D-s, que hablase de en medio del fuego, como tú has oído y vivido?" Y más adelante: "A ti te fue mostrado, para que supieses que el Señor, El es D-s; no hay más fuera de El" (Devarim IV, 32-35).

Recuerdo ciertos temas de discusión sobre la fe con un grupo de jóvenes. Uno de ellos argumentaba que no era de sorprenderse que el pueblo hubiese aceptado realmente la Torá de Moisés. Después de todo, es razonable pensar que un hombre como Moisés, quien los liberó de la esclavitud en Egipto, era un dirigente carismático. Un hombre así se convierte en una especie de superhombre del que cada palabra se transforma en ley - un hecho que constatamos periódicamente. Mi respuesta fue que, en primer lugar, aún si su argumentación fuese valedera, ella no invalidaba la certeza de que la revelacion en el monte Sinaí era un hecho. Si bien puede ser razonable sugerir que el respeto en el que Moisés se sustentaba lo ayudó dándole autoridad a sus palabras, eso difícilmente lo facultaba para idear un acontecimiento tan imponente ante toda la nación de Israel.

De cualquier modo, agregué, en este caso el argumento del inquiridor ha sido totalmente infundado y estuvo basado en un error fundamental, pues a pesar del hecho de que Moisés fue, sin duda, un hombre superior que estuvo al frente de sus contemporáneos, de ningún modo el pueblo lo siguió ciegamente. Este hecho sorprendente es aclarado suficientemente en la Torá.

Consultemos cronológicamente los pasajes bíblicos más relevantes. Moisés ocasionó diez plagas que afectaron a Egipto. Fueron castigos extraños, destructivos y milagrosos. Provocó a la que era la más grande nación del mundo en aquel entonces, ridiculizando virtualmente a su faraón pagano, y la Torá no minimiza su posicion personal: "También Moisés era muy gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón y a los ojos del pueblo" (Shemot XI, 3). Pero tan pronto como los hijos de Israel acamparon cerca del mar comenzaron a hablar en contra de Moisés. "¿No había sepulcros en Egipto que nos has sacado para que muramos en el desierto?" (Shemot XIV, 11), refunfuñaron. Después leemos que "toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto" (Shemot XVI, 2) y su continua insatisfacción se intensificó hasta que Moisés clamó al Señor y dijo: "-De aquí a un poco me apedrearán!" (Shemot XVII, 4).

Aún después de que la integridad de Moisés fuera probada por un milagro manifiesto y el rebelde Kóraj y sus seguidores fueran castigados a la vista de todo el pueblo, la actitud de éste permaneció sorpresivamente invariable: "El día siguiente toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón diciendo: Vosotros habéis muerto al pueblo del Señor" (Bemidbar XVII, 6).

En asuntos espirituales el pueblo no siguio ciegamente a Moisés. Por eso decimos: "Y hablaron Miriam y Aarón contra Moisés... y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado el Señor? ¿No ha hablado también por nosotros?" (Bemidbar XII, 1-2). Pero repara en el hecho de que cuando hablamos de la mencionada rebelión liderada por Kóraj contra la autoridad de Moisés, éste no es acusado de mentirle al pueblo o engañarlo con falsas profecías. Antes bien "se juntaron contra Moisés y Aarón, y les dijeron: básteos, porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está el Señor. ¿Por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación del Señor?" (Bemidbar XVI, 3). La base de esta demanda contra Moisés, tal como fuera expresada por su hermana Miriam, es que las palabras de D-s no están dirigidas a Moisés solo, sino a toda la nación, y por eso argumentan, aparentemente, con justa razón: ¿Por qué Moisés debe ser diferente y gozar de una posición superior?

De estos pasajes resulta suficientemente claro que no puede caber duda acerca de que los israelitas no siguieron ciegamente a Moisés. Por el contrario, lo encontramos sujeto a críticas permanentes que se originaban en la conciencia que el pueblo tenía de su propia importancia. Más aún, estas críticas no generaron duda alguna acerca del origen divino de la Torá. Si alguien hubiera expresado sus recelos, estos hubieran quedado registrados en la Torá, al igual que el relato respecto al becerro de oro, acerca del cual se informa cuidadosamente.

Examinemos el tema objetivamente. Supongamos que de pronto alguien se adelanta y anuncia que es el portador de alguna enseñanza que le fuera dada por D-s. Supongamos, además, que hemos sido impresionados por su distinción e integridad. Al leer detenidamente su documento vemos que está lleno de prohibiciones y amenazas de castigo respecto a todos los aspectos de nuestra vida. Su doctrina intenta, incluso, enseñarnos qué y cómo pensar y, en resumen, suprimir nuestros más fuertes deseos. ¿Aceptaríamos esa doctrina por la impresión que nos causa su portador, aun cuando impusiese ciertos actos que superan ostensiblemente nuestra naturaleza? ¿Acaso la credibilidad de los taumaturgos no es siempre combatida vehementemente?

Otro punto a considerar es que los preceptos de la Torá presentan una desviación total de la forma de vida que prevalecía en esa época. Por ejemplo:

1. El precepto de descansar en shabat parecía ser totalmente irracional en esos días;
2. los derechos asegurados a los esclavos, casi equivalentes a los de sus amos, contrastaban fuertemente con la costumbre prevaleciente de considerarlos como bestias de carga.
3. el amor por los extranjeros y los prosélitos;
4. los deberes de caridad, que sobrepasan los beneficios sociales otorgados actualmente a los menesterosos;
5. la protección a los huérfanos y viudas;
6. la obligación de pagar los sueldos diariamente a los trabajadores.

La Torá introdujo una revolución en la vida de los que la aceptaron. El espíritu de la Ley se oponía totalmente a todas las normas aceptadas de esa época: un D-s sin forma física en oposición a los ídolos de Egipto; la justicia y moralidad en oposición a la esclavitud y la opresión tiránica; la supresión de los bajos instintos en oposición al hedonismo. Aún en la actualidad, cuando los principios espirituales de la Torá han sido aceptados universalmente, hay quienes opinan que algunos de sus preceptos son incompatibles con el espíritu de nuestra era. Puede uno, entonces, imaginarse cuanto más duro habrá sido aceptar la Torá cuando era totalmente nueva y extraña, y no solo totalmente contraria al espíritu de esa época, sino "refutada" por la ciencia y cultura de ese tiempo, cuyos centros más importantes se hallaban en Egipto. Más aun, la Torá prescribe en contra de Egipto diciendo: "No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis" (Vaikrá XVIII, 3).

Toda una nación no pudo haber sido inducida, solo por el poder de la influencia personal de Moisés, a aceptar una revolución tan radical y una carga tan pesada de obligaciones que requiere sacrificios personales, tanto físicos como espirituales.

Pero por encima y más allá de toda discusión acerca del poder de la influencia personal de Moisés se halla el incuestionable hecho histórico de este acontecimiento sin parangón: "Y aconteció al tercer día, cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos... y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real. Y Moisés sacó del real al pueblo a recibir a D-s, y pusiéronse a lo bajo del monte. Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en fuego... Y el sonido del shofar iba esforzándose en extremo. Moisés hablaba y D-s le respondía en voz" (Shemot XIX, 16-19)


PIRKE AVOT : Cápitulo VI

Capítulo 6

Introducción

"Enseñaron los Sabios mediante el lenguaje de la Mishná. Bendito es quien los eligió a ellos y a sus enseñanzas".

La Torá sólo será encontrada en quienes no posean malas características y estén llenos de cualidades positivas e importantes. Esto lo aprendemos del hecho de que los hijos de Israel antes de recibir la Torá debieron lavar sus ropas para purificarse de la impureza y de las suciedades que le impiden al alma comprender.

Los capítulos anteriores a éste, están repletos de importantes lecciones que acercan al alma a su Creador y la despiertan a Su servicio; y para que la misericordia Divina se despierte por las personas santas, se acostumbró comenzar a leer los Pirké Avot en los sábados anteriores a la entrega de la Torá.

Este capítulo habla solamente sobre el despertar a la Torá y el amor a ella. Y a pesar de que en los cinco capítulos anteriores también encontramos muchas enseñanzas relacionadas con esto, en este capítulo sólo encontramos enseñanzas referidas a la Torá, para enseñarnos que el despertar a la Torá y el amor a ella, es el objetivo primordial de los capítulos anteriores, y a través de sus palabras nos despertaremos para adquirir la Torá.

Este capítulo es conocido con el nombre Kinián Torá (la adquisición de la Torá) para enseñarte que si la persona se reviste de buenas cualidades antes de entrar en el pacto de la Torá, ésta penetrará como el agua dentro de sus entrañas, y el hombre que la estudie se podrá dedicar a la Torá en el nivel más elevado. ¿De dónde aprendemos esto? De la historia de Rabí Akivá. Cuando la hija de Kalbá Sabúa vió a un hombre recatado y modesto llamado Akivá, le dijo a él: "Yo me casaré contigo si tú irás a estudiar Torá a la Ieshivá". Él acepto, y por cuanto que antes de ir a estudiar Torá él estaba colmado de buenas cualidades, al final llegó a ser el gran Rabí Akivá. Y es por eso que este capítulo comienza con una enseñanza de Rabí Meir, su alumno, como veremos a continuación en la primer Baraitá.

(Basado en el comentario del jasid Rabí Iosef Iabetz, 1441 - 1507)

Baraitá 1

"Rabí Meir dice: Todo el que se dedica a la Torá por la Torá en sí, es meritorio a muchas cosas y no sólo eso sino que se merece todo el mundo; él es llamado amigo, amado, quien ama a D'os, quien ama a los creados, quien alegra a D'os, quien alegra a los creados. (La Torá) lo reviste de humildad y veneración, y le posibilita ser justo, piadoso, recto y fiel. (La Torá) lo aleja del pecado y lo acerca a los méritos. Y (las personas) se benefician de él mediante su consejo e ingenio, su inteligencia y su fortaleza, como está escrito: 'Yo (-dice la Torá-) tengo el consejo, el ingenio; Yo soy la inteligencia y la fortaleza' (Mishlé -Proverbios- 8:14). (La Torá) le brinda el reinado, el gobierno y el entendimiento de la ley. Los secretos de la Torá le son revelados y se convierte en un manantial que fluye y en un río que no deja de brotar y correr. A quien es recatado, paciente y perdona a quien lo avergüenza, (la Torá) lo engrandece y lo eleva por sobre todas las cosas".

Generalmente nosotros no prestamos atención a las cosas que hacemos y tampoco tenemos conciencia del alcance que tienen nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Aquí, Rabí Meír nos enseña que a pesar de que la persona pueda creer que al estudiar Torá y dedicarse a ella, se está preocupando sólo por sí misma - y en especial sólo por su intelecto - en realidad, esto es erróneo. La persona que estudia Torá no sólo estudia la palabra de D'os sino que también se ocupa del mundo que lo rodea, aún más de lo que otros piensan que ella se ocupa. Citaremos un ejemplo solamente:

"Todo el que se dedica a la Torá… él es llamado… quien ama a los creados…". Por cuanto que él está apegado a su Creador y no le da extrema importancia a las cosas de este mundo, no siente en su interior celos de las cosas buenas que pertenecen a su prójimo. Por consiguiente, él ama a su prójimo porque no tiene ningún motivo para odiarlo, puesto que así es la naturaleza del ser humano: el hombre ama a sus semejantes si no está influenciado por los celos, el deseo o la búsqueda de honor.

(Basado en el comentario del jasid Rabí Iosef Iabetz, 1441 - 1507)

Baraitá 2

"Dijo Rabí Iehoshúa Ben Leví: Todos los día una voz sale del monte Jorev (Sinai) y proclama diciendo: 'Ay de las personas que desacatan la Torá', pues todo aquel que no se dedica a la Torá frecuentemente es llamado 'amonestado', como está escrito: 'un colgante de oro en la nariz de un cerdo es como una bella mujer sin gracia' (Mishlé -Proverbios- 11:22). Y también está escrito: 'Y las tablas, obra de D'os son; y la escritura, escritura de D'os es, grabada (jarut)sobre las tablas' (Shemot -Éxodo- 32:16). No leas 'grabada' (jarut) sino 'libertad' (jerut), pues sólo es libre quien se dedica al estudio de la Torá. Y todo aquel que se dedica a la Torá se eleva, como está escrito: 'Y desde Regalo hasta La Heredad de D'os, y desde la heredad de D'os hasta Las Alturas' (Bamidvar -Números- 21:19)".

Y también está escrito: 'Y las tablas, obra de D'os son; y la escritura, escritura de D'os es, grabada (jarut)sobre las tablas'. Cuando la Torá relata cómo eran las tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos, está escrito que la escritura estaba jarut al halujot (grabada sobre las piedras), pero en el texto debería estar escrito que la escritura estaba "jarut balujot" (grabada en las piedras) y no jarut al halujot (grabada sobre las piedras). Además, realmente es innecesaria esta información, pues de momento que las tablas eran de piedra, es evidente que la escritura estaría tallada sobre ellas.

Es por eso que nuestra Mishná nos enseña que hay una doble intencionalidad por parte de la Torá. Por un lado se nos quiere enseñar que la escritura estaba tallada en las piedras, y por otro lado, se nos quiere insinuar otro mensaje. Como es sabido, en el libro de la Torá no están escritas las vocales; sólo las consonantes aparecen en el texto. Es por eso que las letras J.R.U.T. de la palabra jarut (grabada), pueden ser leídas también como: jerut (libertad).

Dicen Nuestros Sabios que no hay persona más libre que quien se dedica al estudio de la Torá. En nuestra interpretación aprendemos que, en algún aspecto, las letras de la Torá no estaban fijas en el texto sino que la escritura estaba libre sobre las tablas, cosa que va más allá de lo natural.

Sin embargo, esta interpretación aparenta contradecir la realidad, pues alguien que se dedica el estudio y cumplimiento de la Torá, no solamente tiene obligaciones con su familia y con la sociedad, sino que también tiene que rezar tres veces por día, cumplir el shabat, estudiar Torá todos los días para saber cómo comportarse de acuerdo con ella, y muchas otras cosas más.

Pero esto no es exactamente así, pues los Sabios nos enseñan que a la persona que se escape del yugo de la Torá le serán impuestos otros yugos, como por ejemplo el esfuerzo que tendrá que hacer para obtener el sustento para su familia. ¿Y todo por qué? Porque él despreció a la Torá y demostró que se siente mejor cuando se dedica a su trabajo.

El hombre fue traído a esta tierra para esforzarse. Si tiene el mérito, se esforzará en el estudio de la Torá, y si no lo tiene, deberá esforzarse en cosas sin importancia, así como explica el Talmud en el tratado de Sanhedrín (99b). Quien se dedique a la Torá ganará, pues todo el beneficio de su esfuerzo será para él. En realidad no será un yugo para él pues todo lo que hará, lo hará para él. Pero quien no se dedique a la Torá, deberá esforzarse inútilmente todos sus días para ganar dinero. ¿Para qué? Para que después de su muerte otros disfruten de él.

¿A quién se asemeja quien se dedica a la Torá? A un rey que obliga a su esclavo a contar monedas de oro todo el día, y por ese trabajo le paga dándole las monedas de oro que contó. Pero si el esclavo no querrá contar las monedas el rey lo castigará. En definitiva, sabemos que todo lo que el esclavo trabajó fue solamente para su beneficio, pues contó las monedas de oro que le pertenecían. Es por eso que no deberíamos llamarlo esclavo sino hombre libre.

(Basado en Rabí Jaim de Voloshin, 1749 - 1821, en su comentario "Ruaj Jaim")

Baraitá 3

"Quien aprende de su prójimo un capítulo o una leo un versículo o una palabra o incluso una sola letra debe comportarse con él con respeto, pues así encontramos respecto de David el rey de Israel, que a pesar de que estudió de Ajitófel solamente dos cosas lo llamó su maestro, su señor, su allegado, como está escrito: 'Y tú eres mi íntimo, mi señor y mi allegado' (Tehilim - Salmos - 55:14). Y con más razón en otros casos: si David el rey de Israel, sólo aprendió de Ajitófel dos cosas y a pesar de eso lo llama su maestro, su señor y su allegado, quien aprende de su prójimo un capítulo o una ley o un versículo o una palabra o incluso una sola letra, con mucha más razón debe brindarle honor! No existe más honor que la Torá, como está escrito: 'El honor es heredado por los sabios' (Mishlé - Proverbios - 3:35); y también está escrito: 'Bondad heredarán quienes tiene plenitud' (Mishlé 28:10); y no hay bondad excepto la Torá, como está escrito: 'Pues una buena enseñanza les he dado a ustedes; Mi Torá no abandonen' (Mishlé 4:2)".

Debemos comprender por qué el autor de esta Baraitá no dijo que quien le enseña a su prójimo algo debe ser honrado, sino que hizo depender el honor y la honra del maestro del aprendizaje del alumno, diciendo que en caso de que el alumno haya aprendido algo de ese maestro entonces él debe honrarlo. Además, tampoco está claro por qué dijo: "Quien aprende de su prójimo…" y no "Quien aprende de su maestro…".

La respuesta a la primer pregunta es que hay veces en las que las personas escuchan de alguien alguna clase sobre un tema determinado, pero basados en el contenido de esa clase deducen alguna nueva y buena enseñanza que ese maestro no tuvo la intención de decir, a pesar de que podríamos pensar que el maestro también tuvo la intención de enseñar eso. Es por eso que aquí el Taná (autor de la Baraitá) nos enseña que a pesar de que en este hipotético caso descripto habría un alumno sin un maestro respecto de este aprendizaje en cuestión, de todas formas por cuanto que aprendimos algo de esa persona debemos respetarla.

Además, el Taná nos enseña que no sólo debemos respetar a personas más sabias y grandes que nosotros, sino también a personas simples e iguales a nosotros y es por eso que escribió "Quien aprende de su prójimo" y no "quien aprende de su maestro".

(Basado en el comentario "Midrash Jajamim" de Rabí Moshé Jaim Kleinman)

Baraitá 4

"Así es el camino de la Torá: pan con sal comerás, agua en pequeña cantidad beberás, sobre el piso dormirás, una vida de sufrimiento vivirás y a la Torá te dedicarás, y si tú haces esto, 'feliz eres, y será el bien para ti' (Tehilim -Salmos- 128:2), 'feliz eres' - en este mundo, 'y será el bien para ti' - en el mundo venidero. No busques grandeza para ti y no procures más honor del que te corresponde por tu erudición. Y no desees la mesa de los reyes, pues tu mesa y tu corona es más grande que la de ellos, y tu Empleador es fiel para retribuirte el pago por tus acciones".

Aparentemente, no es lógico lo que está escrito aquí. Si la persona seguirá el camino de la Torá cumpliendo al pie de la letra todos los detalles mencionados a continuación, ¿cómo puede ser que él sea feliz en este mundo?

La respuesta es que aquí la Baraitá no le está hablando a las personas pudientes que disponen con facilidad de todas las cosas aquí mencionadas, sino que se está dirigiendo a los pobres y les dice que incluso si su situación económica no les permite más, no deben abstenerse de estudiar la Torá ya que si ellos hacen esto, finalmente la estudiarán con riqueza, como estudiamos dos capítulos atrás: "Rabí Iojanán dice: Todo el que cumple la Torá con pobreza, al final la cumplirá con riqueza, mas todo el que no la cumpla con riqueza, al final la transgredirá con pobreza" (4:11).

(Basado en el comentario de Rashí - Rabí Shelomó Itzjaki, 1040 - 1105)

Baraitá 5

"La Torá es más grande que el sacerdocio y la realeza, pues la realeza se adquiere mediante treinta requisitos y el sacerdocio mediante veinticuatro, mas la Torá se adquiere mediante cuarenta y ocho cosas, y ellas son: (1) mediante el estudio, (2) escuchando efectivamente, (3) vocalizando lo que se estudia, (4) entendiendo mediante el corazón, (5) sintiendo miedo, (6) sintiendo temor reverencial, (7) siendo humilde, (8) estando alegre, (9) mediante la pureza, (10) mediante el trato con los Sabios, (11) mediante un trabajo con los amigos, (12) estudiando con los alumnos, (13) siendo tranquilo y asentado, (14) estudiando las Escrituras y la Mishná, (15) minimizando el dormir, (16) limitando las actividades comerciales, (17) limitando la conversación, (18) disminuyendo la risa, (19) limitando los placeres, (20) limitando las relaciones íntimas, (21) retardando nuestro enojo, (22) teniendo un buen corazón, (23) creyendo en las palabras de los Sabios, (24) aceptando los sufrimientos, (25) conociendo nuestro lugar, (26) siendo feliz con lo que tenemos, (27) evitando ser arrogante, (28) limitándose en las cosas que le son permitidas, (29) siendo amado, (30) amando a D'os, (31) amando a las creaturas, (32) amando la reprimenda, (33) amando la rectitud, (34) alejándose del honor, (35) no siendo arrogante en el estudio, (36) no disfrutando al tomar decisiones legales, (37) siendo solidario con los demás, (38) juzgando al prójimo para bien, (39) encaminando al prójimo hacia la verdad, (40) encaminando al prójimo hacia la paz, (41) asentando el estudio, (42) preguntando puntualmente y respondiendo específicamente, (43) aprendiendo del maestro y acrecentando el estudio personal, (44) estudiando para enseñar, (45) estudiando para hacer, (46) haciendo a su maestro más sabio, (47) ordenando los conceptos que ha estudiado, (48) citando las enseñanzas recordando quién la ha enseñado. He aquí que has aprendido que quien cita las enseñanzas que escuchó recordando el nombre de quien la ha dicho trae la redención al mundo, como está escrito: 'Y dijo Ester al rey en nombre de Mordejai' (Ester 2:2)".

"La Torá es más grande que el sacerdocio y la realeza, pues la realeza se adquiere mediante treinta requisitos y el sacerdocio mediante veinticuatro, mas la Torá se adquiere mediante cuarenta y ocho cosas". Debemos entender por qué al referirse a la Torá la Baraitá dijo que ella se adquiere mediante 48 cosas, pero respecto del sacerdocio y la realeza dijo que se adquieren mediante 30 ó 24 requisitos.

La respuesta es que la Baraitá nos quiso enseñar dos aspectos de la grandeza de la Torá - que encuentra por sobre el sacerdocio y la realeza: por un lado, respecto de la cantidad de requerimientos que se necesitan para adquirir cada una de ellas, y por otro lado, respecto de la calidad de los requerimientos que se necesitan para adquirir cada una de ellas.

La explicación de esto es que el sacerdocio y la realeza se adquieren mediante requisitos (maalot), mas la Torá se adquiere mediante cosas (devarim) y la diferencia esencial entre estos dos conceptos es que los requisitos son requerimientos o derechos que tienen relación con la importancia y el poder solamente y son cosas externas a la persona, pues ellas no se obtienen mediante el esfuerzo. Por ejemplo, sólo quien posea oro y plata, esclavos y siervas, campos y viñedos, será digno de considerarse parte de la realeza.

Pero esto no es así con la Torá, pues las cuarenta y ocho cosas mediante las cuales ella se adquiere no son externas a la persona sino que le pertenecen totalmente a él, pues él se esforzó mucho en hacerlas para incorporarlas a su alma, y por eso es que esas cosas no son llamadas maalot, pues los caminos para adquirir la Torá no tienen relación con la importancia y el poder, sino todo lo contrario, solamente con la humildad y el recato.

(Basado en el libro "Midrash Shemuel" de Rabí Shemuel de Uceda, 1538 - 1602)

Baraitá 6

"Grandiosa es la Torá, porque le da vida a aquellos que la cumplen, tanto en este mundo como en el Venidero, como está escrito: 'Pues vida son (las palabras de la Torá) para quienes las encuentran, y curación para toda su carne' (Mishlé -Proverbios- 4:22); y dice: '(La Torá) será medicina para tu cuerpo y curación para tus huesos' (Mishlé 3:8); y dice: 'Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ely quienes la sustentan son felices' (Mishlé 3:18); y dice: 'Pues (las palabras de la Torá) son una bella guirnalda para tu cabeza y collares para tu cuello' (Mishlé 1:9); y dice: '(La Torá) será en tu cabeza una bella guirnalda; una corona de gloria te protegerá' (Mishlé 4:9); y dice: 'Prolongación de días a su derecha, y a su izquierda riqueza y honor' (Mishlé 3:16); y dice: '(Las palabras de la Torá) te otorgarán largos días y años de vida y paz' (Mishlé 3:2)".

La Torá es una gran cosa. Cuando uno estudia Torá, recibe recompensa en el Mundo Venidero, lo cual representa su capital. El interés que recibe de ese capital lo mantiene con vida en este mundo, como está escrito: "[Las palabras de la Torá] son vida para el que las encuentra y curación para todo su cuerpo" (Proverbios 4:22).

La Torá también te dará vida en el Mundo Venidero, como está escrito, "Es un árbol de vida para aquellos que se aferran a ella y todo aquel que la sostiene es afortunado" (Proverbios 3:18). La Torá será como un árbol de vida en el Mundo Venidero para aquellos que hacen el esfuerzo de estudiarla y entenderla, así como para aquellos que hacen el esfuerzo de ayudar materialmente a los que la estudian, sosteniéndolos.

Tal vez la persona se cuestione diciendo: "Si estudio Torá tendré vida en ambos mundos pero no obtendré riquezas y honor". A esto el sabio nos responde que la Torá será para ti una grata compañía y una corona de gloria te protegerá. Además de darte vida y riquezas, la Torá te dará una corona de honor. Serás honrado y respetado entre las personas. Sin embargo, debes saber que todos estos beneficios sólo vendrán si estudias Torá sin intereses de por medio.

El sabio concluye diciendo que cuando una persona estudia Torá para cumplir con la Voluntad del Creador no sólo obtendrá vida, riqueza y respeto, sino también paz y tranquilidad, como está escrito: "pues largos días, y años de vida y paz te incrementarán [las palabras de la Torá]" (Proverbios 3:2).

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

Baraitá 7

"Rabí Shimón Ben Iehudá dijo en nombre de Rabí Shimón Bar Iojái: La belleza, la fuerza, la riqueza, el honor, la sabiduría, la ancianidad y la vejez, y los hijos - son buenos para los justos y buenos para el mundo; como está escrito: 'Una corona de gloria es la ancianidad; será encontrada en el camino de los justos' (Mishlé -Proverbios- 16:31); y dice: 'La corona de los ancianos son los nietos, y la gloria de los hijos son sus padres' (Mishlé 17:6); y dice: 'La gloria de los jóvenes es su fuerza y el esplendor de los ancianos es su vejez' (Mishlé 20:19); y dice: 'La luna se confundirá y el sol de avergonzará pues D'os reinará en el monte de Tzión y en Ierushalaim, y delante de sus ancianos habrá honor'

Baraitá 8

Dijo Rabí Yosi ben Kisma: Cierta vez marchaba yo por el camino y se encontró conmigo un hombre, y me dio la paz, y le regresé la paz. Me dijo: "Rabí, ¿de dónde eres?". Le dije: "De una ciudad grande en sabios y escribas soy". Me dijo "Rabí, que sea tu voluntad que mores con nosotros en nuestro lugar, y yo te daré mil millares de dinares de oro, piedras preciosas y perlas". Le dije: "Aún si me dieses toda la plata y el oro, las piedras preciosas y las perlas del mundo, no moraría sino en un lugar de Torá". Pues así hallamos en el libro de Salmos de David, Rey de Israel: "Mejor es para mí la Torá de Tu boca que miles en oro y plata" (Salmos 119:72). Y no sólo ello, sino que a la hora del licenciamiento del hombre del mundo no lo acompañan ni la plata, ni el oro, ni las piedras preciosas, ni las perlas, sino la Torá y las buenas obras. Pues fue dicho: "En tu caminar te guiará, en tu yacer te guardará y en tu despertar ella conversará contigo" (Proverbios 6:22). "En tu caminar" te guiará; en este mundo. "En tu yacer" te guardará; en la tumba. "Y en tu despertar ella conversará con tigo", para el Mundo Venidero. Y asimismo se dice: "Mía es la plata y Mío es el oro, enunció el Eterno de las Huestes" (Jagai 2:8).

Baraitá 9

Cinco posesiones adquirió el Santo, Bendito Sea, en Su mundo. Y ellas son: La Torá es una posesión, los Cielos y la tierra son una posesión, Abraham es una posesión, Israel es una posesión, el Templo es una posesión. ¿De dónde se deriva sobre la Torá? De que está escrito: "El Eterno me poseyó como principio de Su camino, anterior a Sus obras desde entonces" (Proverbios 8:22). ¿De dónde se deriva sobre los Cielos y la tierra? De que está escrito: "Así habló el Eterno: los Cielos son Mi trono y la tierra el estrado de Mis pies; ¿qué casa me construirán y qué lugar sería Mi reposo?" (Isaías 66:1). Y asimismo se dice: "¡Cuán abundantes son Tus obras, oh Eterno! Todas con sabiduría las hiciste. Llena está la tierra de Tus posesiones" (Salmos 104:24). ¿De dónde se deriva que Abraham es una posesión? De que está escrito: "Y lo bendijo y dijo: Bendito sea Abram del Di-s Altísimo, poseedor de los Cielos y la tierra" (Génesis 14:19). ¿De dónde se deriva sobre Israel? De que está escrito: "Hasta que Tu pueblo pase, oh Eterno, hasta que pase este pueblo que adquiriste" (Éxodo 15:16). Y asimismo se dice: "Hacia los santos que están en la tierra, ellos y Mis poderosos; todo Mi deseo está en ellos" (Salmos 16:3). ¿De que está escrito: "El Santuario, oh Eterno, que establecieron Tus manos" (Éxodo 15:17). Y asimismo se dice: "Y los condujo al lindero de Su santidad; esta montaña que adquirió Su diestra" (Isaías 43:7).


Baraitá 10

Todo lo que creó el Santo, Bendito Sea, en Su mundo no lo creó sino en aras de Su honor. Pues fue dicho: "Todo ha sido convocado en Mi nombre, y por Mi honor lo creé, lo formé y asimismo lo hice" (Isaías 43:7). Y asimismo se dice: "El Eterno reinará eternamente, por siempre" (Éxodo 15:18).


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SHAVUOT: La entrega de la Torá

Selección extraída del libro "El Midrash Dice" por Rabino Moshe Weissman, © Ed. Benei Sholem)


Por veintiséis generaciones, desde la creación de Adám, Hashem había esperado transmitir a la humanidad la preciosa Torá la cual había precedido la creación del universo. Finalmente, El encontró un pueblo dispuesto a aceptarla. El grandioso momento de su Revelación fue aguardado ansiosamente por el universo íntegro puesto que con ello se llevaría a cabo el objetivo espiritual de la Creación.

Era Shabat de mañana, el seis de Siván, de 2448. Har Sinai (Monte de Sinaí) estaba estremecido de excitación ante el trascendental evento a punto de tener lugar sobre él. Todas las montañas estaban en un estado de agitación junto con él hasta que Hashem les hizo recobrar la calma. Los Benei Israel estaban aún durmiendo porque la noche de verano había sido corta. Ellos fueron despertados por truenos y relámpagos sobre Har Sinai y por Moshé llamándolos, "¡El jatán (novio) está esperando que la Kalá (novia) arribe a la jupá!" Moshé llevó al pueblo al Har Sinai como quien conduce a la kalá a la boda.

El pueblo Judío que estaba reunido al pie de Har Sinai, hombres y mujeres separadamente, fueron unidos por todas las millones de almas no nacidas aún de sus descendientes y por las almas de todos los guerim (conversos) quienes aceptarían la Torá en generaciones futuras. Cuando Hashem descendió sobre Har Sinai en un estallido de fuego, rodeado por una multitud de 22000 ángeles, la tierra se estremeció, y hubo tronar y relampagueo. Los Benei Israel oyeron el sonido de un shofar tornándose continuamente más fuerte, creciendo en intensidad hasta que alcanzó el más grande volumen que las personas podían soportar con posibilidad. El fuego de Har Sinai se elevó hasta los mismos cielos, y la montaña humeó como una caldera. El pueblo tembló de miedo.

Luego Hashem tomó Har Sinai y lo suspendió sobre el pueblo, indicando a ellos, "¡Si vosotros aceptáis la Torá, bien, pero si no, seréis sepultados bajo esta montaña!" Hashem de este modo forzó al pueblo a aceptar la Torá, a pesar de que ellos la habían aceptado previamente. Una espesa Nube envolvió la montaña. Hashem inclinó los cielos hasta que ellos alcanzaron Har Sinai y Su kisé hacabod (trono celestial) descendió sobre la montaña.


Es sorprendente el que la Torá no fuera entregada en medio de brillantes y deslumbrantes luces pero sí en el medio de una montaña oscurecida por oscuras nubes. La razón para ello puede ser entendida con la siguiente parábola:

Preparándose para la boda de su hijo, el rey decoró el palio nupcial con cortinas negras. "¡Esto no es lo que es usualmente hecho para la boda de un hijo!" los miembros de la casa real se quejaron. "¡La costumbre es colgar cortinas blancas!"


"Existe una razón para mi acción," explicó el rey. "Los astrólogos predijeron que este matrimonio se disolverá en cuarenta días. ¡No quiero que el pueblo piense que yo no era consciente de esto por anticipado!"

Similarmente, Hashem no se reveló a Sí Mismo a K-lal Israel en medio de brillantes luces. Más bien, El se presentó en oscuridad y fuego desde que El previó que cuarenta días después de matán Torá, ellos harían el Becerro de Oro.


En ocasión de matán Torá, los Benei Israel no sólo escucharon la Voz de Hashem sino realmente vieron las ondas sonoras como ellas emergieron de la boca de Hashem. Las visualizaron como una ardiente sustancia. Cada Mandamiento que partió de la boca de Hashem viajó alrededor del Campamento íntegro y luego regresó a todo Judío individualmente, preguntándole, "¿Aceptas sobre ti mismo este Mandamiento con todas las halajot (leyes) pertinentes a él?" Todo Judío respondió, "Sí," después de cada Mandamiento. Finalmente, la ardiente sustancia que ellos vieron, se grabó ella misma sobre las lujot. A pesar de que los Benei Israel habían solicitado ver la Gloria de Hashem y escuchar Su Voz, sus almas partieron de sus cuerpos cuando realmente experimentaron la Revelación. La Voz de Hashem resplandeció con tal fuerza que quebró árboles de cedro, hizo estremecer montañas, causó que las ciervas dieran a luz del shock, y descortezó dejando pelados bosques enteros.

Las naciones que presenciaron la conmoción pero no sabían su causa llegaron a Bilám quien era famoso por su sabiduría y lo interrogaron, "¿Está Hashem a punto de traer otro mabul (diluvio) sobre la tierra?"

"No," Bilám tranquilizó a las naciones, "el mundo está en actividad porque Hashem está entregando la Torá a Su pueblo."

Los Benei Israel no experimentaron el impacto total de la Voz Divina. Más bien, cada individuo la percibió de acuerdo con su inimitable capacidad para experimentar la shejiná (Presencia Divina). No obstante, ellos murieron después de cada Mandamiento dado que su nivel de profecía realmente excedió sus poderes de percepción. La Torá misma suplicó a Hashem restituir vida a los Benei Israel, argumentando, "¿Cómo puede el universo estar feliz al recibir la Torá si tus hijos mueren en el proceso? ¿Es una causa para regocijarse si el rey que casó a su hija al mismo tiempo mata a los miembros de su casa?"

Hashem entonces salpicó el Rocío del Renacimiento sobre los Benei Israel. Este fue el mismo Rocío con el cual El resucitará a los muertos en tiempos futuros. Los Benei Israel, no obstante, todavía se sintieron débiles del shock que ellos habían experimentado. Hashem por consiguiente llenó el aire con la fragancia de especias, y ellos se recuperaron. No obstante, su temor de la Voz de Hashem fue tan grande que apresuradamente huyeron al fin del Campamento, una distancia de doce mil (aproximadamente 1450 m.). Los ángeles de Hashem tuvieron que transportarlos de regreso a sus posiciones anteriores al pie del Har Sinai para escuchar el próximo Mandamiento.

Después de los dos primeros Mandamientos, los Benei Israel estaban tan asustados que rogaron a Moshé transmitir el resto de los Mandamientos preferentemente a escuchar la Voz de Hashem otra vez. A pesar de que Hashem había sabido de antemano que los Benei Israel no serían capaces de sobrevivir al escuchar Su Voz, El no obstante concedió su pedido original de escucharlo a El. El no quería que K-lal Israel alegara en el futuro, "¡Si sólo El nos hubiera concedido una Revelación directa, nosotros nunca hubiéramos servido ídolos!"

Rabino Moshe Weissman

http://www.tora.org.ar/

jueves, 14 de mayo de 2009

Parashá Behar - (En el Monte) - Bejucotai - (En Mis Leyes) - 22 Iyar 5769 - 16 Mayo 2009

Rabí Israel Baal Shem Tov enseñó que de cada cosa que uno ve o escucha debe tomar una enseñanza para su servicio a Di-s.

¿Qué Aprendemos esta Semana de la Parshá?

“EL JUDIO CREE EN DI-S Y SIEMBRA”


“Y descansará la tierra en Shabat para el Altísimo” (Vaikrá 25,12)

En nuestra Parshá la Torá enumera las leyes del año sabático de ‘shmitá’. Se explica en los libros sagrados que el año sabático estaba destinado a afianzar en el corazón del judío la fe en el Creador del mundo. Mientras que durante los seis días de labor agrícola su pan era el producto de su trabajo y esfuerzo, en el año sabático, cuando cesaba totalmente la actividad del campo su confianza y seguridad estaba puesta exclusivamente en el Altísimo.

De esta manera, el año sabático enseña al hombre que es Hashem Quien alimenta y sostiene al mundo entero, y por ende cuando el hombre regresa al trabajo en el campo durante los seis años de labor agrícola estaba entusiasmado e imbuido de la conciencia que su sostén económico proviene de Di-s (y no, Di-s libre, de “mi fuerza y el poderío de mis manos”)

NO ES ALGO NATURAL

El Talmud (Shabat 31,a) dice que el judío se caracteriza porque “cree en Quien da vida al mundo y siembra”, es decir, cuando siembra el campo, no ve en ello nada más que un acto natural, además actúa en base a las leyes de la naturaleza, sino que siembra tan solo porque cree en Di-s en Él esta puesta su esperanza que le enviará su sostén a través de sembrar la tierra.
En esta fe en Di-s, hay dos niveles en lo que respecta al asignado a los medios naturales a través de los cuales se recibe el flujo Divino de bendición:

NIVELES DE FE EN DI-S

Una posibilidad es que el hombre se apoya en Hashem que continuará manejando a la naturaleza. Sabe que es el Altísimo el Creador y es Él Quien fijó las leyes de la naturaleza, en un sistema en el cual “la siembra y la cosecha... no cesarán” (Bereshit VIII,22). Por ello, cree que Di-s proseguirá manejando la naturaleza en esta manera, y por ende la siembra será exitosa.
Es verdad que le asigna importancia a las leyes naturales y las toma en cuenta, pero posee la convicción de fe que la importancia que tiene la naturaleza y sus reglas se debe tan solo a que Di-s fijó este sistema.

Otra posibilidad es que la persona no se apoya en absoluto en las leyes naturales y no les asigna valor alguno, puesto que siente que Di-s crea al mundo en su totalidad cada instante desde la nada absoluta, y por ende, todo absolutamente todo, incluso los fenómenos naturales y sistemáticos son realizados por Él.

Sin embargo - siembra, porque Di-s encomendó sembrar y trabajar la tierra. Por ello tiene la confianza y seguridad de que por esta vía Di-s le enviará Su bendición. Este es el nivel de fe que esta por encima de la razón lógica.

SIN INSTRUMENTOS NATURALES

Superior a ello es la fe del año sabático.
Durante los seis años de labor agrícola, incluso estando en el segundo y más elevado nivel de fe en Di-s, siendo que hay aquí una acción natural al sembrar, puede ello opacar la fe de que la bendición viene exclusivamente de Di-s. Es verdad que en su parte interior el hombre tiene puesta su fe solo en Di-s y no le adjudica a la vía natural importancia alguna, pero a ojos vista el pan es el producto del trabajo de la tierra.

Solo en el séptimo año, cuando se cesa totalmente la actividad agrícola y se lo dedica al estudio de la Torá sin preocupaciones externas - ahí queda claro, a los ojos de todos, la poderosa fe en Di-s, una fe absolutamente pura, que trasciende todas las reglas de la razón lógica humana.
Este es el nivel de fe requerido de todo judío, y este llegará a su nivel más perfecto en “el día que es totalmente Shabat”- cuando sea la verdadera y completa redención del Mashíaj.

(Likutei Sijot, Tomo 32, Pág. 159

http://www.jabad.org.ar/

miércoles, 13 de mayo de 2009

SHAVUOT (3). Las leyes y costumbres de la fiesta

Tikun leil Shavuot: los días que van de Pesaj a Shavuot son días de preparación para el recibimiento de la Torá .

Al principio del mes de Sivan se dijo al pueblo de Israel la fecha cuando recibirá n la Torá , y a pesar de esto, nuestros sabios explican, que el pueblo de Israel estaba dormido la noche del seis de Sivan y Moshe Rabenu tuvo que despertarlos, sacarlos del campamento para poder recibir la Torá . Para "letaken - arreglar" el comportamiento de nuestros antepasados acostumbramos a dedicar la noche de Shavuot al estudio de la Torá leyendo el libro "Tikum leil shvuot" que es una compilación de pasajes de la Biblia, Mishna y Talmud.

Las oraciones del día: son oraciones de festividad. Se lee en la Torá capítulos que describen la preparación a la Revelación del Sinai, y el capítulo que relata los Diez Mandamientos (Exodo 19,20). La Haftará es el primer capítulo del libro de Ezequiel. En este capítulo Ezequiel describe la revelación de D's, parecido al pueblo de Israel que tuvo el mérito de ver el honor de D's en la Revelación del Monte Sinai.

Luego que el Cohen sube a la Torá se pronuncia el poema "Akdamut milin". El autor del poema es Rabí Meir Ben Rabí Itzhak, que vivió en la época de Rashi en Wormes, en Alemania. Es un poema de alabanza al Creador y loa al Pueblo de Israel que guarda fidelidad al Santo Bendito Sea a pesar de todas las dificultades de la diá spora y que anhela la redención.

Antes de la lectura de la torá se lee el libro de Ruth.

Los motivos por el cual se lee el libro de Ruth:

1) Ruth, la moabita, es un personaje ideal de una conversa. Ruth, que estaba casada con Majlón Ben Elimelej de Belen, se dirigió hacia un futuro desconocido con su suegra Naomi, al volver a Belen (en Judea). Ruth sabí a que seriá recibida con indiferencia, ya que ella pertenecí a a la familia de Elimelej, dirigente de la generación que abandonó Belen en épocas de hambre, pasó a vivir a Moav y no ayudó a su pueblo en momentos de desgracia. Las palabras de Ruth se convirtieron en una profunda expresión de un converso: "tu pueblo es mi pueblo y tu Dios es mi Dios".

Todo el pueblo de Israel se considera converso en la fiesta del recibimiento de la Torá , y la fiesta de Shavuot es la fiesta de la conversión nacional.

2) La fiesta de Shavuot es el día de cumpleaños del Rey David y el día de su muerte. Ruth la moabita se casó con Boaz de la tribu de Juda y fue la madre del reinado. Del matrimonio con Boaz nació Oved, el padre de Ishai, el padre de David y de él saldrá en un futuro el Mesías.

3) La fiesta de Shavuot es la fiesta de la cosecha del trigo. El relato de Ruth acontece en la época de la cosecha de trigo y el encuentro entre Ruth y Boaz ocurrió en la hora que Ruth se dirigía al campo para recibir el regalo de los pobres - leket shijeja - recolección y atado de gavillas (Leví tico 23, 22) en los campos de Boaz en la estación de la cosecha.

4) Otro argumento para la lectura del libro de Ruth en la fiesta de Shavuot, en el día del recibimiento de la Torá , nuestra Torá es benevolencia, y se lee la lectura de Ruth pues es una historia de benevolencia. Muchos de los personajes del libro realizan favores hacia el prójimo.

- Ruth y Orpa no abandonan a Naomi luego de haber perdido a sus maridos, y solo cuando Naomi quiere volver a Belen, Orpa la abandona, luego de las insistencias de Naomi. Naomi atestigua: "El Eterno será bondadoso con vosotras como lo habé is sido con los muertos y conmigo".(1,8)

- Ruth se comporta de una manera benévola con Naomi y no la abandona: "Solo la muerte nos separará " (1, 17).

- Boaz es benévolo con Ruth al venir a su campo a recoger las espigas que le pertenecen a los pobres y le dice: "No vayas a espigar en otra era, ni te pases de aquí . Quedate en estrecha compañí a de mis criadas" (2, 8).

- Boaz es benévolo con Ruth y Majlón, el difunto marido, y se casa con ella para establecer el nombre del muerto sobre su parcela. Ruth es benévola con Naomi y con su difunto esposa y se casa con Boaz mayor que ella por mucho para establecer el nombre de su difunto marido y para otorgar un nieto a Naomi. Boaz le dice a Ruth: "Bendita seas tu del eterno, hija mía. Tu proceder ahora ha sido todavía más virtuoso que el anterior, desde que no fuiste tras los jóvenes ya fueren pobres o ricos" (Ruth 3:10).

Las costumbres de la fiesta

Comidas lácteas: una antigua costumbre es la de comer comidas lácteas. Hasta haber recibido la Torá no nos habían sido ordenadas las leyes de kashrut - prohibiciones de comer cadáver y despedazado y las leyes de carne y leche. El seis de Sivan, cuando nos fueron ordenados estos preceptos debieron comer comida láctea, frutas y verduras, hasta que organizaron sus cocinas como corresponde.

Otra explicación por la cual se comen comidas lácteas es que la Torá fue comparada en el Cantar de los Cantares a la miel y la leche, como está escrito "Miel y leche bajo tu lengua".

Adornos en las sinagogas y en las casas: en la fiesta de Shavuot se acostumbra a adornar las sinagogas y las casa con plantas. Los motivos de esta costumbre son:

a- En recuerdo al Monte Sinai que estaba cubierto de vegetación en el momento que se recibió la Torá , como está escrito: "También el ganado y el vacuno no pastorearan frente a este Monte".

b- La Torá es comparada con un árbol: "el árbol viviente la Tora para aquellos que la mantienen", y en el día de recibimiento de la Tora se adornan las casas y las sinagogas con ramas y plantas.

c- En Shavuot se juzga a los árboles frutales, y es por eso que se adorna con plantas.

d- Las plantan nos recuerdan las primicias que se traían a partir de la fiesta de Shavuot.

e- De acuerdo con la tradición Iojebed colocó a Moises en un cesto, en esta fecha, entre las cañas que crecían a orillas del río. El adornar con plantas nos recuerdan este evento.

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SHAVUOT (2). Los nombres de la fiesta

1) La fiesta de Shavout: el nombre "Shavout" proviene de la Torá : "Siete semanas has de contar, ha partir del tiempo del comienzo de la cosecha del trigo y observará s la festividad de las semanas ante el Eterno tu D's" (Deuteronomio 15:9-10). Hay quienes explican que la fiesta de Shavuot es el juramento que hizo el pueblo de Israel al recibir la Torá "haremos y escucharemos", y el juramento que hizo D's a su pueblo que no lo va a cambiar por otro.

2) La fiesta de las primicias: fuimos ordenados a traer las primicias de nuestra tierra de las siete especies - trigo, cebada, vid, higo, granada, oliva y dátiles - expresando el agradecimiento al Santo Bendito Sea que nos otorgó la tierra de Israel y nos brindó lo mejor de ella. "Que tomarás las primicias de todo fruto del suelo... Las pondrás en un cesto y con él irás al lugar que el eterno escoja para establecer así su nombre... Y te presentará s al sumo sacerdote... Y el sacerdote tomará el cesto de tu mano y lo colocará ante el Altar del Eterno tu D's... Entones tu dirá s ante el Eterno tu D's... Por eso dirá s ahora he aquí que te brindo los primeros frutos de la tierra que tu, oh Señor me has dado". (Deuteronomio 26:2-10). El pueblo de Israel traía las primicias cada año desde Shavuot hasta Sucot con gran alegría. Ellos levantaban las primicias ante el altar y leían "la lectura de las primicias" (Deuteronomio 26:5-10) que relata en resumen el pasar de Israel desde la época de los patriarcas hasta llegar a la tierra que D's les prometió . Aquí se conectan la fiesta de la cosecha, la alegría de las primicias, con el recibimiento de la Torá .

3) La fiesta de la cosecha: "Tres veces al año celebrarás fiestas... También la fiesta de la siega de las primicias de tu labor, de lo que hubieres sembrado en el campo" (Exodo 23:14-15). La fiesta recae en época de la cosecha del trigo, es el fin de la primavera y comienzo del verano en la cual el agricultor se alegra de su cosecha. En la fiesta de Shavuot se traí a un sacrificio especial en la época del Templo - el sacrificio "de los dos panes", eran dos panes hechos de harina que estaba molida del trigo nuevo .

4) Atzeret - conclusión: nos demuestra que la fiesta cierra un ciclo que comenzó en Pesaj, luego de siete semanas, así como le fue asegurado a Moshe Rabenu en la revelación de D's en Jorev, "Al sacar al pueblo de Egipto, servirán a D's sobre este monte - Monte de Sinai. También en la fiesta de Sucot encontramos una conclusión - Iom Shmini Hatzeret, que cierra un ciclo de siete días de fiesta.

5) La fiesta de la entrega de la Torá : la época de la entrega de nuestra ley. ¿Porqué se enfatiza en decir la época de entrega de la Torá y no la de el recibimiento de la Torá ? La Torá se entregó el seis de Sivan, más el recibimiento de la Torá continua durante todos los días del año: "todos los días serán vistas las palabras de la Torá como nuevas - como si hubieran recibido la Torá hoy".


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martes, 12 de mayo de 2009

SHAVUOT

La Fiesta de las Semanas

Arribamos al final de un tiempo que ha sido "tenido en cuenta", de acuerdo a la tradicion biblica: el tiempo de la "Cuenta del Omer", periodo de siete semanas o 49 dias contabilizados a partir de la segunda noche de Pesaj.

Es decir, hemos tendido un puente en el tiempo propiamente dicho, un puente compuesto con uno de los materiales mas conocido por nosotros, a saber: un dia, una semana, hasta arribar al tiempo total antes establecido.

Sabemos, como personas, la dimension de un dia. Entendemos, como seres humanos, el correr de los mismos, haciendose semanas. Y hasta alli nos pide llegar la tradicion judia: no avanzar hacia meses, ni siquiera hacia los años, porque ellos presentan una realidad a veces distante, otras, distinta.

Asi es que llegamos a esta nueva celebracion contando -como dijimos- noche tras noche, los dias y semanas del "Omer". Tiempo que nos acerca a un lugar, nos eleva hacia una montaña, nos invita a prestar oidos y poner nuestro corazon al servicio de un instante unico, irrepetible y, por sobre todo, trascendente. Shavuot, la fiesta de este tiempo transcurrido de dias/semanas, nos regala un presente de manos del Creador: Su Tora, por medio de Su Palabra, traducida como los Diez Mandamientos.

Asi es que llega el 6 de Sivan, en el calendario hebreo. Cincuenta dias no mas desde aquella noche egipcia que puso fin a siglos de oscuridad en la existencia del pueblo judio. El camino por el desierto tenia un proposito, por cierto. No seria el errar ni la perdicion , el proyecto Divino. No. Eso dejemoslo a los historiadores que no pueden avanzar mas que sus propias geografias y confunden -cual extraviado en las arenas del mediodia- el designio de lo Divino frente al especular humano.

La salida del Egipto faraonico tenia una meta: "Envia a Mi pueblo" era el "grito de batalla" elevado por Moshe. Pero alli no concluia el clamor: el versiculo posee otro final: "Veiaabduni", o sea "Para que Me sirvan a Mi", hablaba el Todopoderoso por boca de su enviado.

"Servir a D-s" significaba abandonar por siempre la esclavitud egipcia para ingresar a otra suerte de servicio: a D-s, el D-s de Abraham, Itsjak e Iaacov... Tal como afirmaba el poeta y sabio judeoespañol, Rabi Iehuda haLevi: "El esclavo de esclavos, es esclavo por la eternidad; solo el que sirve a D-s es el hombre verdaderamente libre".

La cima del Monte Siani seria el punto de partida. La mas pequeña de las montañas, al decir de los sabios. El Todopoderoso no requiere de grandes alturas para presentarse ante el hombre.

"Y esta te sera a ti por señal", habia advertido entonces D-s a un incredulo Moshe en los prolegomenos de su mision. "Al salir este pueblo de Egipto, Me serviran a Mi en esta montaña". Moshe, entonces, permanecia impavido ante lo inexplicable. No comprendia. Seguia absorto en su vision. Escuchaba mas no entendia. Todo lo veia, pero aun deberia entender. Por entonces su gran pregunta era: "¿Por que la zarza -que ardia en fuego- no se terminaba de consumir?"

Estaba frente a ese arbusto pequeño, ardiendo en el fuego. Era el comienzo de su noble mandato. Liberar a Israel. Conducirlo hasta los pies de esa montaña. Abrevar a esa multitud de Palabras. Palabras de vida, orden moral, sentido etico. Palabras de la Tora. Cincuenta dias despues de salir de Egipto, se acercaba el tiempo de Matan Tora.

Asi es como Shavuot, la Fiesta de las Semanas, privilegia con este su primer nombre, el sentido mismo del Tiempo, sentido primero y excluyente para el esclavo liberado. Sin tiempo propio, sin el dominio de mi propio tiempo, toda imagen de liberacion es solo una realidad virtual.

Salir de Egipto debe ser parte de la realidad. En cada generacion, en cada epoca, a cada instante, el hombre debe verse a si mismo como si el mismo estuviera saliendo de Mitsraim. Ejercicio fisico, por un lado; dinamica espiritual, por el otro. Solo teniendo en cuenta al tiempo -dominio terrenal del hombre- es que se puede arribar a Shavuot = Tora, en nuestra ecuacion.

"Y debes saber que no es verdaderamente libre sino aquel que se dedica al estudio de la Tora", aseveraban los maestros de la Tradicion Oral, en el Tratado de Avot.

Asi es que llega Shavuot. No privilegiando el paso del tiempo sino mi paso por el tiempo, que es sensiblemente diferente...

La tradicion liturgica, en el Ritual de Oraciones, nos sugiere un nombre mas para la festividad: "Zeman Matan Toratenu", es decir "Tiempo de Entrega de Nuestra Tora". Vuelve aqui tambien nuestro vinculo inclaudicable con el Tiempo. Pero ya no solo con el nuestro: al tiempo terrenal, humano, se "le suma" otro, el Celestial, Divino

Ciertamente no seran coincidentes. Al decir del rey David en sus Salmos: "...Mil años son ante Ti como un dia que ha pasado". ¡Vaya si son diferentes de acuerdo a esta percepcion! ¡Un dia de D-s equivale a mil nuestros, en el pensar del monarca! Y ese Tiempo Celestial se asocia a una Entrega: la Tora, Celestial tambien ella. La tradicion judia ancestral acuño una frase: "Tora min haShamaim", que significa "la Tora proveniente de los Cielos", adjudicandole a la misma la autoria del Creador. Asi lo revela el texto biblico, al referirse a las Primeras Tablas de la Ley: "Y las Tablas, de Piedra eran, y la Escritura, Escritura Divina, grabada sobre las piedras". Material y Escritura Divinas.

Sin embargo, el nombre en la plegaria hace saber el destino: Matan = Entrega; Toratenu = de Nuestra Tora... Una vez descendida de los Cielos -darian a entender los sabios- perteneceria al reino de lo terrenal, habitaria entre los hombres para no regresar mas a su recinto de Santidad.

Shavuot es tiempo de Entrega de la Tora. En el mes de Sivan, tercero del calendario. A cincuenta dias de la liberacion de Egipto. Servir a D-s significaria para esa nacion de esclavos, escuchar -todos y cada uno de acuerdo a su potencia- lo primero, lo esencial, lo sublime: "Yo soy HaShem, Tu D-s, que te he liberado de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud".

Ante todo debo saber quien soy, de donde provengo. Y la Tora lo deja bien claro desde un principio. El segundo paso es saber donde me dirijo. La elocuencia del Sinai, alli en medio de la Entrega de la Tora, no tarda en pronunciarse: "No tendras otros dioses delante de Mi..."

Haber dejado atras la esclavitud, presupone el ejercicio de mi libertad fisica y, por sobre todo, espiritual, por eso es que mis pasos deben dirigirse hacia lo sublime, lo eterno. No hay posibilidad para la idolatria en el hombre libre, pareciera insinuar nuestra Tora. Y si hay lugar para la idolatria, entonces pensemos a que tipo de libertad hemos llegado y alcanzado.

Shavuot, la Fiesta de las Semanas, propone un saber: de donde vengo, y un conocer: hacia donde voy...

Es por ello que me habla de Matan = Entrega de la Tora. No se menciona la recepcion. No escuchamos en las fuentes aquello de un "Tiempo de Recibir Nuestra Tora". ¿Por que? nos preguntamos. Nuestros maestros -de bendita memoria-lo respondieron: la Sagrada Tora fue entregada una sola vez, no mas. Recibirla se la puede y se la debe recibir todos los dias, todos los tiempos...

Esta idea, un principio de la cosmovision rabinica referente a la Tora, su estudio y su asuncion como cosa individual y colectiva, responde en parte a la pregunta de Moshe, en el mismisimo Monte Sinai, que aun permanece formulada: "¿Por que es que no se consume el arbusto?" El fuego que arde sin consumirse es como el alma de cada hombre. Cuando ese hombre intenta alcanzar la dignidad, la gloria, la majestuosidad que le fue conferida desde que fue creado por el Creador, entonces se aviva el fuego, perdura mas alla de los limites establecidos, y es entonces, cuando libre, se aproxima a escuchar la Palabra del Creador. Es entonces, cuando libre, que transita por los caminos de la Creacion.

Caminos que el rey Salomon en sus Proverbios definia, cuando de Tora hablaba: "Sus caminos, son caminos agradables; y todas sus sendas conducen a la paz..."

Shavuot, Semanas, Matan Tora es la parada en el camino de lo moral y de la vida. Para saber "de donde provienes y hacia donde te diriges". Ni mas ni menos.

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lunes, 11 de mayo de 2009

Parashá Behar - (En el Monte) - Bejucotai - (En Mis Leyes) - 22 Iyar 5769 - 16 Mayo 2009

Resumen de la Parashá Behar

Estando el Pueblo de Israel en el Monte Sinai, el Todopoderoso dijo a Moshé que les dijera que cuando tomaran posesión de la tierra de Canaán, debían dejar descansar la tierra un año luego de cada seis años de siembra. El séptimo año sería Shabat para la tierra (shemitá), y no se debían sembrar los campos ni desmochar los viñedos.

También dijo el Eterno que cada cincuenta años, los Benei Israel debían observar el jubileo (iovel), que comenzaba en Yom Kipur, y durante ese año no se sembrarían los campos, y asimismo se dejaría en libertad a los esclavos hebreos y todas las tierras debían ser devueltas a los dueños originales.

Si un propietario vendiera la tierra por razones de pobreza, la hacienda podía ser redimida por un pariente del dueño original o por éste mismo.

Si alguien debía vender una propiedad ubicada en una ciudad amurallada, para redimirla tenía que esperar un año, mientras que si estuviera ubicada en aldeas o ciudades apartadas para los levitas, volverían a sus dueños durante el período de jubileo.

Si un judío prestara dinero a otro judío pobre, no debe cobrarle intereses. Si el necesitado se veía necesitado de venderse como siervo, el amo judío debía considerarlo como un criado contratado, tratándolo con respeto y poniéndolo en libertad durante el iovel. Un pariente adinerado podía redimir al siervo judío, pagando al amo una cantidad de dinero sobre la base de los años que faltaban hasta el jubileo.

Resumen de la Parashá


En esta parashá, la última del libro Vayikrá, el Eterno advierte al Pueblo de Israel que si obedecieran las leyes y preceptos que Él ordenó, habrá lluvias y verían el fruto de la tierra y de los árboles y plantaciones. La tierra produciría abundantemente, y no habría ni animales ni enemigos que atacaran a los judíos. Los Benei Israel vivirían en prosperidad y paz.

Pero si no escucharan ni cumplieran los mandatos del Todopoderoso, la revelación contra Hashem traerá el terror sobre el Pueblo de Israel, castigándolo con hambre, enfermedades y el ensañamiento de los enemigos, lo que conllevará a un exilio de la nación. Si aún persistiere esta terquedad contra el Eterno, todas estas heridas serán siete veces más poderosas. Bestias salvajes del campo, destrucción del ganado, reducción de la población y los caminos del judío quedarán desolados.

En cambio, si los Benei Israel se arrepintieran de sus mala actitudes, Hashem recordará Su pacto hecho con los patriarcas Abraham, Itzjak y Yaacob, y nuevamente volverán bajo su manto, pues Él nunca los abandonará totalmente.

La parashá continúa con la contribuciones para el mantenimiento del Santuario, la valuación de la misma estará determinada por la edad y el sexo de quien la consagra.

Quien ofrece un animal para el sacrificio, no podrá cambiarlo por otro. Si el animal fuera defectuoso, lo podrá redimir pagando al Cohén el valor monetario más un quinto de ese valor.

Si alguien redimiera una parte de la tierra entregada, la redención debía estimarse según el número de años que restaran hasta el próximo jubileo (iovel).

Un animal primerizo, no puede ser ofrendado voluntariamente, ya que el primogénito es propiedad del Eterno.

Toda persona condenada a muerte, no podrá ser rescatada.

El diezmo de la tierra, podrá ser redimido pagando su valor más un quinto del mismo.

Todos estos mandatos fueron impartidos por el Todopoderoso a Moshé, en el monte de Sinai para cumplimiento de los Hijos de Israel.

domingo, 10 de mayo de 2009

Lag baomer - 33 de Omer. HILULA DE RABI SHIMON BAR YOHAI (12 de Mayo de 2009)- IV


Rábí Shimón Bar Iojai

Tanaíta de la cuarta generación (135-170) Uno de los alumnos más importantes de Rabí Akiva, estudió con él en la Yeshivá de Bne – Brak durante trece años, junto con su compañero Jananiá ben Janijai (Ktubot 62:2).

Rabí Shimón, fue el que preguntó en la Yeshivá de Yavne, si la oración de Arbit (noche) es Reshut (si depende de la voluntad de la persona) o Joba (es obligatoria) pregunta qué hizo renunciar a Raban Gamliel de la presidencia del Sanhedrín.

Cuando Rabí Akiva fue apresado por los romanos, fue Rabí Shimón a escuchar sus enseñanzas.

Rabí Akiva, su maestro lo estimaba en gran manera, y le dijo: “Basta yo y tu Creador conocemos tu valor” (Ierushalmi, Sanhedrín 1:2).

Muchas veces discrepaba con su maestro, pero grande era su admiración por él, cuando una vez no le hizo honor debido “sus dientes se volvieron negro de tanto ayunar” (Nazir 52:2).

Entre los alumnos más importantes encontramos a Rabí Hanasí, que estudio en su Yeshivá en Tekoa (Erubin 91:1), y su yerno el Tana milagroso Rabí Pinjas Ben Yair.
Rabí Shimón bar Iojai amó inmensamente a la Torá, su pueblo y su país, he aquí algunos de sus conceptos:

“El Señor ha dado a los Israelitas tres buenos regalos, que solo les ha otorgado en medio de sufrimientos”.

Estos tres regalos son: La Torá, La Tierra Prometida y el Mundo Venidero (Berajot 5:1).
“Midió el Santo bendito sea a todas las naciones y no encontró ninguna nación apta para recibir la Torá, sino Israel...” “Midió el Santo Bendito sea todos los países y no encontró un país apto y adecuado para la residencia de Israel, sino Eretz Israel” (Vaikra 13:2).

Grande era su amor a cada uno de Israel: Todo Israel son hijos de reyes (Mishná Shabat 14:6).

“Ven y ve, cuan queridos son Israel ante el Santo bendito sea, que en cada lugar fueron exilados, la “Shejina” – Divina Providencia” – fue con ellos, y cuando serán redimidos, ella vendrá con ellos” (Meguilá 29:1)

Eretz Israel:

De la misma manera al pueblo de Israel, Rabí Shimón amaba a la Tierra Prometida Tebel.

¿Por qué llamaba a la tierra de Israel Tebel?

Porque tiene toda clase de condimentos (Tablin), todos los países tienen una u otra característica, pero a Eretz Israel, no le falta nada, ya que está escrito. (Devarim 8:9).

Salir de Eretz Israel era considerado por Rabí Shimón uno de los pecados más grandes.

Así nos relata el Midrash:

Uno de los alumnos de Rabí Shimón bar Iojai, salió fuera de Israel y volvió al país rico y poderoso, sus alumnos lo vieron y se llenaron de envidia, decidiendo salir también al exterior del país. Rabí Shimón lo supo, los reunió y los llevó a un valle no lejos de Meron, elevó su voz y dijo: ¡Vale, Valle, llénate de talentos de oro! De inmediato comenzó a llenarse de monedas brillantes.

Les dijo: Si ustedes buscan monedas de oro, ¡Tómenlas! Pero han de saber que lo que ahora toman es su parte en el mundo venidero (Shmot Raba 52:3).

Rabí Shimon y los Romanos:

El Rabí odiaba a muerte a los romanos, opresores del pueblo hebreo, sus opiniones las expresaba libremente y sin temor.

Leamos lo que nos cuenta el Talmud:
Rabí Yehuda (bar Ilay), Rabí Iosi (bar Halafta) y Rabí Shimón (bar Iojai) están sentados juntos, y con ellos Yehuda ben Guerim (hijo de Yehuda, padres conversos). Durante la conversación Rabí Yehuda dijo: ¡Qué útiles y que hermosas son las obras de ese pueblo (romano)! Han establecido mercados, han tendido puentes sobre los ríos y han edificado baños.

Ante esta observación, Rabí Iosi calló; pero Rabí Shimón replicó; sí, así es, pero todo lo han hecho en beneficio propio. Han abierto mercados para sustentar el libertinaje, han edificado baños para su propio placer y han tendido puentes para cobrar impuestos.

Yehuda ben Guerim fue y les denunció, y cuando la noticia llegó a oídos del emperador, éste mandó a publicar un edicto, en virtud del cual Rabí Yehuda sería ascendido, Rabí Iosi desterrado a Tzipori y Rabí Shimón sería apresado y ejecutado. Pero Rabí Shimón y su hijo Rabí Eleazar consiguieron refugiarse en una academia, donde eran mantenidos por la esposa del Rabino, que les llevaba diariamente pan y agua, Cierto día la desconfianza se apoderó de Rabí Shimón, y le dijo a su hijo: las mujeres son volubles, los romanos pueden importunarla y ella puede descubrirnos.

Entonces se marcharon y se refugiaron en una cueva (en la que permanecieron doce años) (CA). (Shabat 33b).

Al terminó de los doce años, volvieron y estuvieron en la cueva un año más.

Durante esos años se alimentaron de frutas de algarrobo hasta que su piel recibió un color grisáceo (Prikta de Rab Kahana 88:2).

Esos trece años de estadía en la cueva, les hizo alejarse de lo mundano y de las necesidades materiales.

Entre las hojas del Talmud, encontraron sus enseñanzas, siempre envueltas en parábolas, aforismos y ejemplos, he aquí algunos:
Rabí Shimón bar Iojai dijo a su hijo: “Han llegado unos eruditos y hombres de bien. Ve a la fonda y pídeles su bendición”.

El muchacho volvió y dijo a su padre: En lugar de bendecidme me han maldecido. Me han dicho: “Que siembres, pero no cortes el sembrado; que hagas entrar pero no salir; que hagas salir pero no entrar, que tu morada quede arruinada, pero tu vivienda temporal sea firme; que tu pan sea consumido y no llegue nunca año de regocijo”.

Esas no son maldiciones, hijo – dijo Rabí Shimón – sino bendiciones. Este es su significado; Tendrás hijos y no veras su muerte; verás entrar a tu casa tus nueras y no las verás abandonar a tus hijos para regresar al hogar de sus padres; a tus propias hijas las verás salir de tu casa, y no las verás regresar para vivir contigo, vivirás tanto tiempo que tu tumba familiar caerá en ruinas, pero tu casa será firme y perdurará por mucho tiempo. Tu pan será consumido por una familia grande. Finalmente, tu mujer vivirá mientras vivas tú, y no tendrás que volver a casarte ni tener el año de llevar regocijo a una nueva mujer como lo prescribe la Torá (Moed Katan 9).

Una de las enseñanzas de Rabí Shimón bar Iojai es que cada judío es responsable de su prójimo, y como ejemplo relató lo siguiente: “Cierta vez uno de los pasajeros de un barco tomó un pico y comenzó a hacer un orificio debajo de su asiento. Los restantes pasajeros enseguida comenzaron a retarlo, a lo que él respondió: ¿Qué les importa a ustedes lo que yo hago bajo mi asiento?, ¡yo he pagado por el!

“Tonto, tú has pagado por el viaje, pero no tienes derecho a perforar el barco ni siquiera debajo de tu asiento, porque de lo contrario nos hundiremos todos”. De la misma manera ocurre con el pueblo judío, ya que el comportamiento de cada individuo influye sobre sus semejantes.

Rabí Shimón bar Iojai, fue famoso por ser “Hacedor de Milagros”, y por serlo fue elegido para viajar a Roma y anular los malos dictámenes y edictos decretados por el emperador.

Fue Rabí Shimón quien dictó a su alumno Rabí Aba, el libro de Zohar, libro básico de la Cábala; el libro de la ciencia de la verdad, el libro que describe y revela a los estudiosos, la esencia de todas las fuerzas existentes en el mundo. No existe nada en el mundo sobre lo cual el “Zohar” no expresa su opinión y posición.

Rabí Shimón ameritó las tres coronas; las corona del sabio de la “halaja” (ley) la corona de la sabiduría esotérica y la corona del héroe de la nación.
La más brillante de las tres, es la corona del misticismo judío. Con el descubrimiento del libro del “Zohar”, salió Rabí Shimón de los límites del mundo terrenal para entrar en la esfera superior.

Felices ellos, los que están en el umbral de su “lugar espiritual”.
Todos los años en “Lag Baomer”, 33 días de Omer, el 18 de Iyar, en Meron donde se encuentra la tumba del justo Rabí, acuden decenas de miles de personas, donde se reza, se leen Salmos de Tehilim. Se estudia párrafos del “Zohar” y se encienden hogueras y danzan alrededor de ellas en honor del santo y venerado Rabí Shimón bar Iojai.


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Lag baomer - 33 de Omer. HILULA DE RABI SHIMON BAR YOHAI (12 de Mayo de 2009)- III

Rabí Shimón bar Iojai o el poder de la lengua

El próximo martes festejaremos Lag Baomer, ¿qué festejaremos en este día?

Lag Baomer es el día 33 (Lamed 30 Guimel 3) del Computo de Omer, el cuál cae el 18 de Iyar, día en que conmemoramos el fallecimiento de Rabí Shimón Bar Iojai, autor del libro del Zohar.
En este día recordamos los 24.000 alumnos de Rabí Akiva, jefe espiritual en la época de la revuelta de Bar Kojva contra los romanos (siglo 2 de esta era) que murieron por causa de una epidemia.

¿Qué clase epidemia era que azotó a 24.000 personas? Explíqueme Rabí.

La Guemara en el Tratado de Iebamot Pág.62, dice que murieron de una enfermedad llamada “Azkara”, hay quienes opinan que era difteria, los sabios tratando d encontrar una razón más profunda de la epidemia, preguntaron.

¿Por qué la epidemia comienza en los intestinos y termina en la boca? A lo que contestaron Rabí Yehuda y Rabí Abayé en el Tratado de Shabat 33:b. “A pesar de que los riñones aconsejan y el corazón comprende, la boca lo expresa”

Perdone Rabí, ¿No es algo que tiene que ver con Lashon Hará?

Si Iaakov, los sabios diagnostican la razón de la epidemia, la muerte de los alumnos el pecado de “Lashon Hará” esta enfermedad viene por el chismería, la difamación y la delación.

No es fácil creer que los alumnos de Rabí Akiva eran delatores, Rabí.
Sobre eso discutieron los Sabios, ¿cómo pudo existir ese espíritu de delación y traición en momentos de lucha contra los romanos que era enemigo de todos, en momentos que debían estar unidos? Interesante es la respuesta a esta.

Tiene razón Rabí, la Torá indica el cambio a seguir, Tenemos libre albedrío, y la decisión es nuestra pero no todos estamos en un mismo nivel creo que sobre eso habla la Parasha de esta semana.

La Parasha habla sobre los derechos y obligaciones de los Cohanim (sacerdotes) que los hace estar en un plano diferente a los israelitas, y al Cohen Gadol (gran sacerdote) el cual por su función tiene derechos y obligaciones que no recaen sobre los sacerdotes comunes.

De acá podemos aprender Rabí, que cada uno debe sentir a HaShem según el nivel en que se encuentra.

Un momento Iaakov, lo que tu dices no cuadra con el ideal de la Torá, como en el plano material los seres humanos queremos progresar, con esa misma ambición debemos de ascender día a día, para ser mejores servidores de HaShem, mejores hombres, hijos, esposos y padres, y eso lo lograremos estudiando la Torá.

Estoy de acuerdo, Rabí, no podemos estancarnos, tenemos que estar en continuo movimiento, ya que solo de esa manera encontraremos nuestro lugar y sabremos que hacer, y cual es nuestra obligación en el mundo, gracias Rabí, por abrirme una nueva ventana al mundo.

¿Cómo se celebra el día de Lag Baomer?

Antes de fallecer Rabí Shimón Bar Iojai, pidió a sus alumnos que el aniversario de su fallecimiento fuese recordado con regocijo. Por tal motivo en esta fecha se encienden todas las luces de las sinagogas donde la gente se reúne bajo un clima de fiesta y alegría, participando con los bailes y canciones.

La máxima fiesta tiene lugar en Merón, donde se encuentra la tumba de Rabí Shimón. En ese lugar se encienden hogueras y se danza alrededor de la tumba todo el día, también se leen Salmos y se estudian partes de la Cábala.

¿Qué sucedió en Lag BaOmer?
Lag Baomer es el trigésimo tercer día del computo del Omer, que comenzamos el segundo día de Pesaj y terminamos en la víspera de Shavuot. Un total de 49 días. Este cómputo es mencionado en la Torá: “Desde el día siguiente al primer día de la fiesta (Pesaj), día en que se ofrece la ofrenda del Omer de mecimiento, contarán siete semanas completas” (Vaikrá 23:15-16) “Desde la época bíblica hasta los días del Segundo Templo, era una época de alegría y regocijo; la cosecha de la cebada, primavera y florecimiento. En la actualidad nos regimos por costumbres de luto, como la prohibición de cortarse el cabello, prohibición de realizar bodas y otros festejos.

¿Por qué se convirtió esta época de tiempo de alegría y regocijo en dolor y duelo? y ¿por qué el día 33 del Omer es algo especial?La respuesta a estas preguntas tiene su origen en una de las épocas históricas más apasionantes del pueblo judío, la época de la rebelión de Bar Kojva.

El Terrible asesinato de los judíos de Beitar.
En la primavera del año 132 de la era común, comenzó a soplar el espíritu de rebelión en el pueblo judío.La razón principal era los rumores que el Emperador Adriano, programaba construir sobre las ruinas de Ierushalaim una ciudad pagana. El dirigente militar de la Rebelión Shimón Bar Kojva, y su líder espiritual, Rabí Akiva, que vio en él al Rey Meshiaj, hicieron causa común; los soldados de Bar Kojva, vinieron del Beit- Midrash de Rabí Akiva, del salón de estudios del Maestro de la generación.

La fe de Rabí Akiva, junto a la fuerza y gran energía de Bar Kojva, imprimieron orgullo y fe, en los judíos y después de un año de rebelión, conquistaron 50 fortalezas, y más de mil ciudades en Iehuda y Samaria (Según el historiador Darío Casius). En una de las batallas fue conquistada Ierushalaim y a esa época se refieren monedas que tenían escrito por una de las caras: “por la libertad de Ierushalaim” y el otro lado la palabra “Shimón”

Cuando los romanos vieron que no podían gobernar sobre los judíos, y que la rebelión recibía fuerza, enviaron a uno de sus comandantes a “Julius Severus”. Severus comenzó a aniquilar paulatinamente a grupos de rebeldes judíos y de esa manera puso en acecho a Ierushalaim y al líder de la revuelta, Bar Kojva. La última batalla fue en Beitar, donde se fortificó Bar Kojva. Los sabios describen a detalle, la terrible masacre que ocurrió con los judíos de Beitar.

Eco del ambiente de destrucción, encontramos en el Talmud Babli: “Doce mil parejas de alumnos tenía Rabí Akiva, y todos murieron en esta época de Pesaj a Atzeret (Shavuot)” (Tratado de Iebamot 62), y estos son los soldados de Bar Kojva, que murieron en la batalla, durante la Rebelión de Bar Kojva.

Los “poskim”, los Rabinos que fijaron la ley, enseñaron que los días de la Sefira serán días de duelo y pena. Hay quienes acostumbran a prohibir las bodas y el corte de cabello, en todo el tiempo, porque los alumnos de Rabí Akiva, murieron en este tiempo.

Pero Lag Baomer, tuvo el mérito en la tradición judía de ser una pausa para las costumbres de duelo, porque es este día dejaron de morir los alumnos de Rabí Akiva.Y hay quienes acostumbran a permitir, del 33 de Omer hasta Shavuot suspender las costumbres de duelo, porque dicen que en Lag Baomer, dejaron de morir los alumnos (HaMeiri)

Redención, Heroísmo, Pogromim y duelo
Según los investigadores este día, 18 de Iyar – Lag Baomer, fue también el día en que Bar Kojva tuvo una brillante victoria sobre el ejército romano.
Las diferentes costumbres que rigen este día, como los juegos de arco y flecha y el encendido de fogatas, insinúan que este día es un día festivo en recuerdo de la victoria militar sobre los romanos en la época de la gran rebelión.Lag Baomer, vertió esperanza en los adoloridos corazones de los judíos en la época de la Rebelión y encendió nuevamente los anhelos del pueblo, por la redención y el heroísmo.

Las costumbres de duelo, tomaron fuerza en las comunidades ashkenazíes, principalmente en la época de las cruzadas, cuando fueron aniquilados cruelmente comunidades enteras por los cristianos (1.146 – 1096). En estos Pogroms, entre Pesaj y Shavuot, fueron asesinados, violados y heridos miles de judíos de las comunidades europeas.Esta época, fijó su sello y dejó una profunda impresión en los Rabinos Ashkenazies, los cuales fijaron que en esta época se cumpliera con las costumbres de duelo.

Lag baomer - 33 de Omer. HILULA DE RABI SHIMON BAR YOHAI (12 de Mayo de 2009)- II

Lag Baomer, el día 33 de la Cuenta del Omer -- este año, el 12 de Mayo de 2009 -- es un día festivo en el calendario judío, celebrado con excursiones (en las cuáles tradicionalmente los niños juegan con el arco y flecha), hogueras etc. Muchos visitan la tumba (en Miron, al norte de Israel) del gran Rabi Shimon bar Iojai, el sabio y místico, que su Iortzait (aniversario del fallecimiento) es en este día.

Rabi Shimon bar Iojai, que vivió en el siglo II de la era común, fue el primero en enseñar públicamente, la dimensión mística de la Tora conocida como la “Kabala,” y es el autor del libro mas importante de la Kabala, el Zohar. En el día de su fallecimiento, Rabi Shimon ordenó a sus discípulos que recordaran esa fecha como “el día de mi alegría.” El Jasidut explica que el último día de la vida terrenal de una persona santa, marca el punto en el cual “todos sus hechos, sus enseñanzas y labor” alcanzan la perfección y el cenit de su impacto sobre nuestras vidas. Cada Lag Baomer celebramos la vida del Rabi Shimon y la revelación la parte esotérica de la Tora.

Lag Baomer también conmemora otro acontecimiento feliz. El Talmud relata que en las semanas entre Pesaj y Shavuot una plaga se propagó entre los discípulos del gran sabio Rabi Akiva “porque no actuaban respetuosamente uno hacia al otro "; estas semanas por lo tanto se observan como período de luto, con las varias actividades felices prohibidas por la ley y la costumbre. En Lag Baomer la muerte ceso. Así que este día también posee el concepto de Ahavat Israel, el precepto de amor y respeto al prójimo

Rabí Shimón Bar Iojai

Fue uno de los más grandes Sabios de su generación, la generación del Talmud. Fue un alumno de Rabí Akiva y vivió en Eretz Israel en la época siguiente a la de la destrucción del Beit Hamikdash –el segundo Gran Templo de Jerusalén- cuando los romanos dominaban la Tierra Santa.

También fue el autor del libro "Zohar", base de la Cábala y contenedor de las enseñanzas más profundas de la Torá.

13 AÑOS EN UNA CAVERNA

Durante la época de Rabí Shimón Bar Iojai los romanos emitieron graves decretos contra la población judía. Entre ellos, prohibieron terminantemente el estudio de la Torá. Rabí Shimón, no obstante, no se amilanó ante las posibles graves consecuencias, y solía criticar públicamente la actitud romana.

El invasor, al recibir información acerca de la conducta de Rabí Shimón, lo condenó a muerte. Cuando Rabí Shimón se enteró de ello, tomó a su hijo, Rabí Eliezer y huyó con él a una cueva lejana. Milagrosamente, surgió en ella un arroyo de aguas cristalinas y puras, y junto a ella creció un árbol de algarrobo, elementos con los que saciaron su hambre y su sed.
Durante trece años permanecieron padre e hijo ocultos en la cueva, y allí dedicaron todo su tiempo al estudio de la Torá, hasta que recibieron la noticia de que el Cesar romano había muerto y el peligro había desaparecido.

EL DIA DE SU FALLECIMIENTO –UN DIA DE ALEGRIA-

Antes de morir, Rabí Shimón, enseñó los mayores secretos de la Torá, dijo a sus discípulos que era éste un día de alegría, y pidió que fuera celebrado así año tras año.

En el presente, en el día de "Lag Baomer" miles de judíos fluyen a Meron (Israel) –lugar donde se encuentra su tumba- y allí cantan, bailan y se alegran, y también encienden fogatas enormes en su recuerdo. En otros lugares los niños se reúnen de a miles y desfilan con carteles y carrozas alusivas, fomentando el amor entre los judíos y la dedicación a sus milenarios valores espirituales.

¿QUÉ NOS ENSEÑA LAG BAOMER?

Lag Baomer nos enseña que debemos amar al prójimo y buscar solo el bien de nuestros semejantes.
¿Sabes como mostrar este amor tan especial?

TZEDAKA – CARIDAD

Consigue para ti una alcancía de Tzedaká (en cualquier Beit Jabad te pueden dar una) y cada día, excepto Shabat y Iom Tov coloca unas monedas en su interior.
No importa tanto la cantidad. Lo importante es dar. Y cuando tu alcancía esté llena (o cuando lo desees) decide tú mismo a qué fin quieres destinar ese dinero, y hazlo llegar.

HAJNASAT ORJIM - HOSPITALIDAD

Invita a tus amigos a tu casa y hazles sentir que su compañía te es grata y que te sientes feliz de poder recibirlos, y si alguno de ellos está triste por algo, ese necesita más de ti. Préstale una atención especial e invítalo.

BIKUR JOLIM-VISITA A LOS ENFERMOS

Si escuchas que alguno de tus amigos está enfermo, ve y visítalo. El se alegrará enormemente. ¡Y tu también, por haber podido cumplir una Mitzvá tan importante! Y si quieres ayudarle, recita un capítulo de Tehilim –Salmos- por él.