miércoles, 11 de septiembre de 2013

YOM KIPUR 5774: ¿Por que esta consultando el reloj?

(por Rab Daniel Oppenheimer www.ajdut.com.ar)

El ambiente del aula estaba tenso. Se palpaba el nerviosismo de los alumnos. Frente a ellos, las hojas del examen que definía el ingreso a la muy cotizada escuela. Los ojos del profesor los controlaban para que no miraran las hojas de los vecinos, y una y otra vez éste se negaba a explicar las difíciles preguntas del cuestionario. De pronto sonó el timbre que marcaba el fin de la hora... "¡¡¡Ssss!!! ¡¡¡Ay, no, me falta un montón!!!" se escuchó de uno y de otro lado del aula. Los alumnos desesperados miraban cuántos puntos les quedaban por resolver. No hubo merced. Hubo que entregar las pruebas.

La sinagoga estaba atestada de gente en los últimos minutos finales de Iom Kipur. Habían llegado a las últimas páginas del  . El Baal Tokea posicionó el Shofar en la boca para que su sonido se escuchara claro y con fuerza. De repente, se suscitó una discusión terrible. "¡¡¡Ssss!!!" decía el corazón que sentía el vacío ante el inminente alejamiento de la Presencia Di-vina. "¡¡¡Ay, no!!!, estuve esperando todo el año esta oportunidad y se me está escapando de las manos". Por otro lado, el estómago, que ya no quería más de lo mismo, se rió. "¡Basta, che, parála! ¡Tengo hambre!".

Si nunca escuchamos esta polémica, es porque aún nos falta entender de qué se trata Iom Kipur. Si sólo conocemos el reclamo del estómago, que espera que Iom Kipur se acabe pronto, es porque nuestro "judaísmo" está sintonizado a la comida (comida idish, varénikes, knishes, mahude y baklawa). (¿Qué es lo que habíamos leído en el Majzor al comienzo de Iom Kipur? "Shehejeianu, VeKimanu...", agradecemos a Ti D¨s que nos permitiste vivir, nos mantuviste, y nos hiciste llegar hasta este día... ¿y ya comenzaste la cuenta regresiva para que se vaya? - ¿no nos dijo mamá que a las visitas no se les pregunta cuándo se van?)

Si bien este día es efectívamente el Iom HaDin (día del juicio), no son "días terribles" en la connotación que muchos le dan. Los Sabios de la Mishná (Taanit) nos dicen que "no hubo días alegres para Israel como... y Iom HaKipurim". Los días que se extienden desde el comienzo del mes de Elul hasta Iom Kipur, se denominan los Iemei Ratzón (días de acercamiento y de buena predisposición). Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto y, a pocas semanas de su "boda" con el Todopoderoso, construyó el becerro de oro, Moshé suplicó a D"s durante 40 días y al cabo de este período, D"s le encomendó preparar las nuevas tablas de la Ley (Shnei Lujot HaBrit). Finalmente, estas fueron entregadas por D"s en Iom Kipur, cuando la reconciliación con el pueblo fue total.

¿Hay, acaso, algún momento más oportuno en el año para celebrar la reconciliación anual personal con el Creador?

La noción del "miedo" de lo que D"s nos haga o entender Iom Kipur como un día triste ("días terribles"), o que el ayuno sirviera como medio de sufrimiento para expiar los pecados, no tiene base en el judaísmo. Los paganos, quienes tejían historias de infidelidad, violencia, rencor y venganza alrededor de los dioses que ellos mismos fabricaban, obviamente les sentían terror, se privaban y les "sacrificaban" hasta sus propios hijos para "calmar su ira". Los judíos no tenemos "sacrificios". Sí existe la idea del "Korbán". Esta palabra proviene de "karov" (cercano) y significa un medio para sentirse próximo a D"s. "Acaso deseo Yo la muerte del malvado? Sinó que vuelva de su mal camino y que viva" (Rezo de neilá). D"s, quien nos brinda nuestro sustento con amor, dándole un sabor distinto a cada fruta y papilas gustativas para poder gozar aquel sabor, sin duda no es sadista ni nos pide masoquismo.

Por lo tanto, rezamos al "Kel Melej ioshev al Kisei Rajamim" (D"s, Rey "sentado" sobre el trono de la misericordia). Cuando decimos que D"s se "sienta", queremos afirmar que Él se detiene en cada caso para analizar la posibilidad de que le demos los humanos para favorecer el juicio mediante actos de bondad por parte nuestra que nos hagan merecer la misericordia. D"s no aplica el "gatillo fácil". Justamente todo lo contrario es lo exacto. Reconociendo nuestros errores (Vidui), arrepintiéndonos y tomando la firme decisión de no volver a cometerlos, podemos borrar el mal pasado.

¿Existe el temor? ¡Sí! El temor de perder esta preciosa oportunidad. El temor de malgastar el tiempo mirando el reloj para ver cuánto falta para que se termine el ayuno...

¿Por qué, entonces, el ayuno? ¿Por qué, entonces, la abstención de tareas? El judío no sólo reconoce los errores con palabras que recita en su confesión, sino que, a su vez, demuestra con los hechos que, mediante sus pecados renunció y perdió tanto su derecho a gozar de este mundo como así también su derecho a aportar al mismo creativamente. Hay así una abstención en Iom Kipur de goces mundanos y, por otro lado, inhibición de las tareas creativas vedadas en Shabbat. Al mismo tiempo, ruega a D"s que le dé otra oportunidad para rehacer su vida arrepintiéndose de sus fallas. (R. Sh. R. Hirsch).

El Vidui (confesión) cumple la función de concientizar al judío de los errores que con su "amnesia activa" prefirió guardar en el olvido (las "barrió debajo de la alfombra"). El versículo le dice que "mejasé‚ psha-av lo iatzliaj" (es inútil esconder las falencias de ojos de su propia conciencia - ¿a quién va a engañar... a D"s? ¿Por qué será también que la memoria no nos falla respecto a las ofensas ajenas a nuestra persona, y sí se olvida nuestras propias agresiones?...

Asimismo, Iom Kipur posee un elemento de "Hitbatlut" (auto-anulación) frente a la autoridad de D"s a Quien desafiamos cada vez que optamos por el mal a pesar de conocer que contradecimos Su voluntad. Al transgredir, repetimos el pecado del primer hombre, a quien la serpiente sedujo con la idea que al comer del árbol prohibido sería "conocedor (la autoridad que define) del bien y del mal". En Iom Kipur, nos agachamos totalmente sobre nuestras caras extendiéndonos sobre el piso en un acto de total sometimiento a la autoridad Di-vina, a la cual hemos desafiado. (R. Scheinman/The Jewish Observer).

No obstante, no siempre Iom Kipur expía. No perdona a aquel que especula de antemano con el perdón de D"s, ni se acepta la devoción de aquel que recurre a D"s sin haberse reconciliado con las personas a quienes agravió. En este último caso, debe pedir perdón a quien fue objeto de su agresión y recién luego acudir a D"s. Pedir perdón no es humillarse. Es demostrar que uno es hombre y reconoce sus falencias. No reconocer, es signo de soberbia y altanería. Por otro lado, se debe ser generoso en otorgar el perdón. No hacerlo, es sinónimo de "guardar rencor". En momentos de invocar la misericordia Di-vina, qué mejor que demostrar que esa cualidad la aplicamos nosotros mismos con nuestros congéneres y no somos hipócritas ni tenemos "doble discurso".

¿Mucha tarea para un sólo día? Y... sí. Pero es el más importante del año. No consulte tanto el reloj, y si escucha a una persona que cuando suena el Shofar se asusta y dice "¡¡¡Ssss, Ay, no, aun no terminé, esperen un poco más!!!", no se extrañe. Simplemente, comenzó a entender de qué se trata Iom Kipur.

Rab Daniel Oppenheimer

Www.tora.org.ar

lunes, 2 de septiembre de 2013

Rosh Hashaná 5774. Buscando a D-os. Una relectura del Génesis 22

Nuestros Sabios de bendita memoria, debatieron hace un par de miles de años cuales debían ser los textos bíblicos que serían leídos y estudiados en cada una de las Festividades. De esa forma fueron seleccionadas las lecturas de la Torá que estaban obviamente relacionadas con cada celebración, y que al día de hoy leemos: en Pesaj, la historia del Éxodo de Egipto (Shemot 12); en Shavuot, la Revelación en el Sinaí y los 10 Mandamientos (Shemot 19-20); en Sucot, el relato de las cabañas en las que vivieron nuestros antepasados en el desierto (Vaikra 23); y en Iom Kipur, el ritual que el Sumo Sacerdote practicaba en el Día del Perdón en el Santuario para perdonar al pueblo (Vaikra 16).

Sin embargo la lectura que fue elegida para ser leída en Rosh Hashana, no parece guardar ninguna relación con la Fiesta. Sabemos que en Rosh Hashana celebramos la Creación del Mundo por Dios en seis días, este año según nuestra tradición hace 5774 años. La lógica indicaría que la lectura para esta fiesta debiera ser Génesis 1, o sea, el relato de la Creación del Universo según nuestra Biblia. Pero no es así.

El relato que eligieron nuestros sabios es uno de los más conocidos, y a la vez más incómodos del texto bíblico: Akedat Itzjak, La Atadura de Itzjak. (Génesis 22)
¿Por qué los sabios de la antigüedad se decidieron por esta lectura? ¿Por qué no por la que correspondería en relación al evento histórico que celebramos, justo en el día en que todo el mundo llena las sinagogas para llevarse un mensaje, una reflexión de nuestras fuentes, algo que arroje sentido al comienzo de un nuevo año?
En la decisión misma del cambio del texto encontramos la primer respuesta. Antes que el cómo o el por qué del origen del Universo, o de la formación de los mundos y las constelaciones, o de si acaso fue en 6 días o hace 5774 años, nuestros sabios z´l nos hacen estudiar acerca de la vida de un hombre y la relación con su hijo. De un hombre, y de cómo una decisión construye o destruye una familia. De un hombre - nuestro patriarca Abraham - su pareja, su pasado, su visión, sus dudas, su fe, sus hijos, sus miserias, y de cómo su futuro depende de la elección de su presente para que no muera una promesa. Su promesa, transformada hoy en nosotros su descendencia, su trascendencia.
Leemos esto en Rosh Hashana, porque es de lo que tenemos que hablar. En lo que tenemos que pensar y meditar. Son los temas que deberán preocuparnos, para priorizar el trabajo de este año. El del diseño y la construcción de la vida, la familia y la promesa que queremos ser.
En los últimos años, para cada mañana de Rosh Hashana, escribí una carta, como si fuese un diálogo epistolar, entre los diferentes personajes del relato de la Akeda. A continuación quisiera regalarles la primera de esas cartas, basada en un relato del Rab. Feinstein, que originó la creación de ésta carta (un diálogo imaginario entre Abraham y Sarah) y de las demás. Casi como encontrada en pergamino desde algún lugar de la historia, sirva para la búsqueda de cada uno en este año, de la dimensión de lo divino.

Querida Sarah:

El chico está vivo. Conmocionado, alterado, los dos estamos así. Pero vivo.
Lo mandé a casa con vos a Kiriat Arba. Yo me voy a quedar aquí en Beer Sheva necesito un poco de tiempo solo para pensar en lo que pasó.
Desde el principio, todo esto fue como una aventura: Lej Lejá! Deja tu casa!
Así fui ordenado. “Deja atrás todo aquello que hizo lo que sos, tu familia, la casa de tu padre, tu lugar de nacimiento, tu cultura, tu memoria. La bendición será tuya solo si venís desnudo, limpio de todo lo que te protege en este mundo, posición, patrimonio, prestigio”.
Y yo obedecí porque escuché la verdad más completa que jamás haya escuchado y conocido.
Y vos Sarah, viniste conmigo. Puro amor. Pura lealtad.
Pura esperanza de que esta aventura te daría lo que tanto esperabas: un hijo.
El final a la amargura de tu vientre que no daba vida.
Yo me concentraba por escuchar la voz de Di-s. Vos rezabas cada noche por escuchar el llanto de un bebé.
Te susurré acerca de la promesa: como las estrellas que hay en el cielo, tus hijos, tu descendencia cubrirá la tierra. Vos respondiste: con un solo hijo va a ser suficiente para que sea un milagro. Una señal de que en verdad fuimos elegidos.
Luché en la guerra y desafié reyes. Vos luchaste contra la angustia por el paso de los años. Y cuando, en tu desesperación, me diste a tu sierva Hagar, yo otra vez solamente oía la voz de las promesas de Di-s. No pude escuchar tu dolor, tu soledad.
El hijo que Hagar tuvo fue mi hijo, pero no tuyo. Él tenía todo mi potencial, mi pasión, mis impulsos. Tenía toda mi fuerza. Incluso tenía mi carácter, mi temperamento.
Pero no tenía nada de vos. Nada de tu sabiduría, de tu paciencia, de tu entereza. Nada de tu risa. El nos hubiese destruido. Incluso todavía puede hacerlo.
Y después vino Itzjak. “Vení, y conoce al chico” me dijiste.
“Enséñale tu visión, los caminos de Di-s”. Pero yo, no estuve ahí.
Habiendo desafiado reyes, me quedé desafiando a Di-s: “Acaso el Juez de toda la Tierra no va a hacer justicia?”
Y otra vez, me respondiste: “Acaso el padre de grandes naciones, no va a venir nunca a encontrarse con su hijo?”
Y después vino ese desafortunado mandamiento: “Toma a tu hijo, a tu único hijo, a Itzjak, a quien amas, y anda a la tierra de Moriah, y ofrécemelo allí en sacrificio.”
Por primera vez en mi vida me quedé petrificado, en silencio, con miedo, temor y pena. Para esto abandoné mi tierra natal? A mi familia? Dónde está tu promesa? Tu justicia? Pero ahora, Él estaba callado.
Pensé en despertarte para despedirme. Pero supe que todo esto te mataría. Pudiste soportar las dificultades de nuestro peregrinaje, y el parto de nuestro hijo a los 90 años de edad. Pero esto era demasiado. Por eso, me levanté temprano, en la madrugada, hice yo mismo los preparativos, y me llevé al chico.
Los 3 días de viaje fueron los días más largos que cualquier padre pudo haber vivido. Fue la primera vez que tuve tiempo para pasar con el chico. Tenías razón acerca de él. Es lo mejor de nosotros dos. Con cada paso que daba mi amor hacia él, iba creciendo. Con cada paso que daba nos acercábamos y nos acercábamos también a nuestro destino.
Cuántas veces me di vuelta? Convenciéndome a mí mismo y pensando que el hombre puede comprender los caminos de Di-s, que el hombre puede pensarse a sí mismo socio de Di-s en el pacto. Pude desafiarlo cuando pedí por los pocos justos de Sodoma y Gomorra, pero nada podía decir por mi propio hijo?
Y sin embargo, algo me hacía seguir caminando. Tenía que saber.
Tenía que saber si Él definitivamente seguiría hasta el final con todo esto.
Si rompería Él Su promesa, y nos olvidaría. Era Él como los dioses de la tierra, demandando la sangre de sus hijos como un tributo? O es Él acaso el Di-s de la vida? Necesitaba saberlo.
Subimos la montaña. Até a Itzjak al altar.
Lloramos juntos, nuestras lágrimas se mezclaron en sus mejillas.
Y cuando levanté el cuchillo para cumplir con el mandamiento, escuché la voz.
Tan fuerte y tan clara, como nunca antes había escuchado ninguna otra voz.
Era tu voz, Sarah.
Y me decía que deje el cuchillo, que deje al chico, que vayamos a casa.
Tenías razón. No hacía falta buscar a Di-s en la cima de la montaña. Ese es el camino de la soledad y de la muerte. El hogar y el corazón son los lugares donde Él vive.
No hacía falta escuchar Su voz desde los cielos. La risa y el canto de los hijos, es suficiente para cualquiera que necesite escuchar la voz de Di-s.
Tenías razón, Sarah. Vuelvo a casa pronto.
Con todo mi amor, Abraham.

¿Estás listo para Rosh HaShaná?

rosh 2¿Estás listo para Rosh HaShaná?

Por supuesto que lo estoy. Tengo las manzanas y la miel, y ya compré los asientos en la sinagoga.

¿Qué hay del cambio?
No me dieron cambio, pagué con cheque.

Me refiero a cambiarte a ti mismo. Antes de Rosh HaShaná, se supone que tienes que revisar tus acciones y hacer un plan para cambiar los comportamientos negativos.

¿Qué comportamientos negativos?
Hablar con tus padres irrespetuosamente

Vamos, ellos ya están acostumbrados.
Herir los sentimientos de tu esposa

Ella es hipersensible.
Gritarle a tus hijos

Ellos son muy bulliciosos
Hacer trampa en los negocios

Pero, ¡todo el mundo lo hace!
Guardar rencor hacia tu socio anterior

Después de lo que me hizo, ¡se lo merece!
De acuerdo a la Torá todos esos comportamientos son inadecuados. Ellos dañan tus relaciones con otras personas, con Dios y conmigo, tu ‘yo’ superior.

Entonces, ¿qué se supone que debo hacer yo al respecto?
Teshuvá. Es decir, admitir lo que hiciste mal, sentir arrepentimiento genuino, pedir perdón cuando dañaste a otra persona y hacer un plan concreto para cambiar.

Mira, yo puedo admitir y arrepentirme e incluso pedirle perdón a algunas personas, pero no puedo cambiar. He tratado de cambiar; no funciona. Como dijo Mark Twain: "¿Dejar de fumar? ¡Es fácil! ¡Lo he hecho cientos de veces!".

Eso es porque Mark Twain —a pesar de su admiración por el pueblo judío— no conocía el ancestral sistema judío de crecimiento personal y autodesarrollo. ¿Quieres saber cómo funciona?

¿Y si digo que no?
Perderás la posibilidad que te ofrecen las Altas Fiestas de transformarte en una nueva y mejor persona. Si yo te ofreciera una oferta sobre un nuevo y mejor iPhone, ¿te interesaría?

Está bien, veamos de qué se trata.
Primero debes decidir qué cosa quieres cambiar.

Eso es fácil. Quiero ser una mejor persona.
Demasiado general. En realidad sólo puedes trabajar en una cosa a la vez. Elige algo sobre lo cual desees trabajar desde ahora hasta Iom Kipur.

Está bien. El enojo
Demasiado vago. Tienes que enfocarte en un comportamiento concreto.

Está bien. Quiero dejar de gritar; a mis hijos, a mis empleados y a esos idiotas del servicio al cliente que te atienden después de 15 minutos de musiquita de espera y no entienden de qué manera su compañía me estafó.
Demasiado amplio. Si realmente quieres cambiar, tienes que empezar con un área pequeña.

Está bien. Quiero dejar de gritarle a mis hijos.
Buena opción. Ahora toma un sobre y escribe en él, “Campaña: dejar de gritarle a mis hijos”. El próximo paso es elegir una recompensa para el cuerpo.

¿El cuerpo? ¿Qué tiene que ver el cuerpo con esto?
¡Todo! Para ponerlo en términos simples, el ser humano es una combinación de alma y cuerpo. El alma es perfecta y siempre quiere hacer lo correcto. Es al cuerpo a quien tienes que conquistar. Tu cuerpo es la parte de ti que viene de la tierra y quiere volver a la tierra. Busca la comodidad; quiere evitar todo tipo de dolor; es alérgico al cambio. Esa es la parte de ti que le grita a los niños en vez de tomar la difícil decisión de controlar el enojo. Entonces haz que tu cuerpo cambie, tienes que hablar su idioma y ofrecerle una recompensa.

Eso es ridículo. Suena como lo que hacemos con nuestro niño de 8 años. Ponemos un cartel de estrellitas en el refrigerador, y le decimos que por cada día que no pelee con su hermano pequeño, recibirá otra más. Cuando junta 10 estrellas recibe un premio.

De acuerdo al judaísmo, el cuerpo es un niño de 8 años perpetuo. Sin importar tu edad o el nivel de madurez, tienes que tratar al cuerpo como si fuera un niño de 8 años.

Lo encuentro muy condescendiente.
Es por eso que no has logrado cambiar. Tú piensas en ti mismo como una persona monolítica, pero en realidad estás formado de muchos componentes. El judaísmo tiene cinco nombres para los diferentes niveles del alma. Y para el propósito de la teshuvá, estamos lidiando con la parte más baja, el alma animal. Al igual que entrenas a un perro dándole premios, tienes que entrenar a tu cuerpo dándole recompensas.

Solo llámame Boby
Entonces tienes que elegir una recompensa que tu cuerpo desee, pero que normalmente no te consentirías a ti mismo con ella.

Pero todo lo que puedo costear, me lo compro de todas maneras. Y lo que no puedo costear, no lo puedo costear.
Si la transmisión de tu auto se descompone, y tú no puedes pagar los $1.000 para arreglarlo, ¿qué puedes hacer?

Yo sacaría el dinero de algún lado. No puedo vivir sin un auto. Tendría que arreglarlo de alguna manera.
Cuando te des cuenta de que no puedes vivir sin “arreglarte a ti mismo”, encontrarás el dinero para que el sistema funcione. Entonces, ¿qué recompensa desearía tu cuerpo?

Unas vacaciones en Hawai.
Genial. ¿Cuanto valdría eso?
Hay una promoción de mil dólares.
Toma esa suma y divídela en 40. Entonces cada vez que tus hijos estén muy bulliciosos y te controles a ti mismo en vez de gritarles, pon $25 dólares en el sobre. Cuando te hayas detenido a ti mismo 40 veces, tendrás tus vacaciones soñadas en Hawai, y habrás roto tu mal hábito.

Suena demasiado simple
Es simple, pero no es fácil. Un consejo importante: Debes colocar los $25 dólares en el sobre inmediatamente después de que te hayas controlado a ti mismo. El cuerpo sólo conoce el presente. Tiene que ver el dinero puesto en el sobre inmediatamente. De hecho cuando estés aguantándote para mantener tu boca cerrada, sólo saca el sobre y recompénsate a ti mismo mirándolo. Eso apagará el fuego.

¿Qué pasa si me controlo un par de veces, pero la siguiente vez que mis hijos actúan así, pierdo el control y les grito?
Tienes que sentirte bien por las victorias anteriores y no debes desanimarte ante el fracaso. El Rey Salomón dijo: "Una persona justa cae siete veces y se levanta". El fracaso es inevitable. No te ahogues en la culpa. Sólo levántate, y decide hacerlo mejor la próxima vez. Es por eso que Dios nos dio la posibilidad de la teshuvá. La culpa no es algo judío; la teshuvá sí lo es.

Ahora bien, Rosh HaShaná es el día del juicio, al parecer estoy comenzando un poco tarde. No seré capaz de cambiar para Rosh HaShaná, o incluso para Iom Kipur.

No tengas miedo. Los pasos de la teshuvá son 1) admitir, 2) arrepentirse, 3) hacer un plan para cambiar, 4) pedir perdón si has herido a alguien y 5) hacer una restitución —como por ejemplo devolver un objeto robado— cuando es aplicable. Por lo tanto, el simple hecho de tener un plan y la sincera intención de seguirlo, constituyen la teshuvá. Estás cubierto.

Todavía tengo dudas de poder cambiar. Quiero decir, ¿no está todo determinado por la herencia y el ambiente? Yo herede mi carácter volátil de mi padre. ¿Puedo realmente cambiarlo?
Todo está determinado por la herencia y el ambiente, excepto el libre albedrío humano en el ámbito moral. La herencia y el ambiente dejan de lado al actor principal; Dios. Si tú quieres hacer teshuvá sinceramente, ejecutas los pasos esenciales y rezas para tener éxito, entonces, Dios vendrá y te ayudará. El Midrash dice que si tú haces un agujero del tamaño de una aguja, Dios agrandará esa abertura de tal manera que incluso camiones podrán pasar por ella. Tú tienes que comenzar el proceso, pero Dios lo finalizará.

¿Sabes qué? Realmente lo voy a intentar. ¡Gracias y Shaná Tová!

ROSH HASHANA 5774

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 QUE SEAMOS INSCRITOS EN LOS LIBROS DE LA VIDA, LA SALUD, LA FELICIDAD Y LA PARNASÁ. GMAR JATIMA TOBA







jueves, 25 de julio de 2013

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXXI):Que bueno es estar feliz con lo que uno tiene

Había dos individuos que eran vecinos, y uno de ellos era muy rico, poseedor de ganado lanar y vacar, dueño además de campos y viñedos, siendo su mesa, mesa de reyes, y su vivienda hermosa y amplia, solo que era muy delgado y débil.Había dos individuos que eran vecinos, y uno de ellos era muy rico, poseedor de ganado lanar y vacar, dueño además de campos y viñedos, siendo su mesa, mesa de reyes, y su vivienda hermosa y amplia, solo que era muy delgado y débil.

Su vecino sin embargo, era un trabajador que se ocupaba en el proceso de elaboración de plata, y no podía comprar carne para comer todas las noches, sino solamente de Shabat en Shabat.

Su casa estaba vacía de muebles y utensilios. Camas placenteras tampoco poseía, y su vivienda era tan pequeña que vivían ajustados.

Pero era un hombre sano y fuerte, de amplia contextura física y siempre estaba alegre.

El vecino rico le pregunta: ¿Por qué conmigo sucede así y así, mientras que contigo acontece así  y así?".

Le responde: "La causa es porque tu eres por naturaleza, una persona con tendencia permanente a enojarse y ponerse nervioso, por lo que al menos diez veces al día se hace presa de ti el enojo y el nerviosismo con tus servidores y habitantes de tu casa, y el enojo disminuye la carne de la persona y debilita las fuerzas de su cuerpo, además de provocarle mucho daño adicional.

Además tienes por naturaleza, tendencia a la codicia y a las tentaciones mundanas, y también a sentir envidia por lo de los demás, por tales razones, todos tus días son solo aflicción y dolor, ya que estás siempre inmerso en la tentativa de obtener más dinero, y es imposible que puedas saciar todas tus tentaciones y codicias, por eso, por la fuerza constantemente sufres y gimes, motivo que provoca la disminución de tu carne y tus fuerzas, ya qué: ¿Cómo pueden otorgarte los alimentos que consumes fuerza y vigor, con semejantes cualidades que tienes y consumen todo lo que comes?.

Pero yo por naturaleza soy diferente y me siento bien, ya que no tengo tendencia a enojarme y ponerme nervioso, inclusive en las ocasiones en que se dan como para que lo haga, además, cuento con la virtud de conformarme con lo que tengo, y lo poco que está delante de mi, es ante mis ojos como si fuera mucho, además, no siento envidio por lo que poseen los demás, por eso estoy siempre sano es producto del confort interior que siento".

Queda claro que no debemos preocuparnos por acumular riquezas en este mundo, solo debemos conformarnos con lo que Hashem nos da, y debemos disfrutar de ello y agradecerle, sin entrar en disputas por pequeñeces ni ponerse nervioso por ningún motivo, ya que como vimos, los nervios consumen la vida y cuando nos llegue el momento de devolver nuestra alma al Creador, no podremos llevar nada de lo que tuvimos en este mundo, solo las buenas obras que hemos realizado.

Y esto se parece a aquel zorro que vio detrás del cerco un huerto en el que habían magníficos árboles frutales, y deseaba comer de esas frutas, pero el agujero que había en el cerco era demasiado pequeño para poder entrar por allí, y día tras día contemplaba el huerto y sentía codicia por los frutos que allí había, por lo que finalmente decidió ayunar varios días hasta que su cuerpo quede del tamaño del agujero que había en el cerco para poder entrar, y así lo hizo.

Llegó el día en que probó si podía atravesar el hueco y lo consiguió, ingresó al huerto, estando ya muy débil por los ayunos a los que había sometido a su cuerpo, pero se alegró de haber alcanzado el éxito en lo que se había propuesto, y permaneció en ese huerto por varios días, en el cual comía sin ningún tipo de limitación de los deliciosos frutos.

Pero llegó el día en que recordó que del otro lado había quedado su familia y sus amigos, por lo que pensó que es mejor abandonar todos estos placeres y disfrutar de los suyos.

Quiso entonces atravesar el cerco para regresar a su hogar, pero se llevó una gran sorpresa, su cuerpo no pasaba por el agujero, ya que había comido muchas frutas y había engordado, motivo que lo llevó a la reflexión y a tomar una decisión, la cual fue ayunar nuevamente, desprenderse de todo el materialismo que había ingresado a su cuerpo, es decir, adelgazar nuevamente y así pudo regresar a su casa y volver a estar con su familia.

Y se dio cuenta que debe conformarse con lo que Hashem le dio, pues cuando quiso más, debió primero reducir su propio peso y cuando obtuvo lo que quería, se dio cuenta que eso no es lo importante, que lo importante es conformarse con lo que se tiene y donde uno lo tiene.

Su vecino sin embargo, era un trabajador que se ocupaba en el proceso de elaboración de plata, y no podía comprar carne para comer todas las noches, sino solamente de Shabat en Shabat.

Su casa estaba vacía de muebles y utensilios. Camas placenteras tampoco poseía, y su vivienda era tan pequeña que vivían ajustados.

Pero era un hombre sano y fuerte, de amplia contextura física y siempre estaba alegre.

El vecino rico le pregunta: ¿Por qué conmigo sucede así y así, mientras que contigo acontece así  y así?".

Le responde: "La causa es porque tu eres por naturaleza, una persona con tendencia permanente a enojarse y ponerse nervioso, por lo que al menos diez veces al día se hace presa de ti el enojo y el nerviosismo con tus servidores y habitantes de tu casa, y el enojo disminuye la carne de la persona y debilita las fuerzas de su cuerpo, además de provocarle mucho daño adicional.

Además tienes por naturaleza, tendencia a la codicia y a las tentaciones mundanas, y también a sentir envidia por lo de los demás, por tales razones, todos tus días son solo aflicción y dolor, ya que estás siempre inmerso en la tentativa de obtener más dinero, y es imposible que puedas saciar todas tus tentaciones y codicias, por eso, por la fuerza constantemente sufres y gimes, motivo que provoca la disminución de tu carne y tus fuerzas, ya qué: ¿Cómo pueden otorgarte los alimentos que consumes fuerza y vigor, con semejantes cualidades que tienes y consumen todo lo que comes?.

Pero yo por naturaleza soy diferente y me siento bien, ya que no tengo tendencia a enojarme y ponerme nervioso, inclusive en las ocasiones en que se dan como para que lo haga, además, cuento con la virtud de conformarme con lo que tengo, y lo poco que está delante de mi, es ante mis ojos como si fuera mucho, además, no siento envidio por lo que poseen los demás, por eso estoy siempre sano es producto del confort interior que siento".

Queda claro que no debemos preocuparnos por acumular riquezas en este mundo, solo debemos conformarnos con lo que Hashem nos da, y debemos disfrutar de ello y agradecerle, sin entrar en disputas por pequeñeces ni ponerse nervioso por ningún motivo, ya que como vimos, los nervios consumen la vida y cuando nos llegue el momento de devolver nuestra alma al Creador, no podremos llevar nada de lo que tuvimos en este mundo, solo las buenas obras que hemos realizado.

Y esto se parece a aquel zorro que vio detrás del cerco un huerto en el que habían magníficos árboles frutales, y deseaba comer de esas frutas, pero el agujero que había en el cerco era demasiado pequeño para poder entrar por allí, y día tras día contemplaba el huerto y sentía codicia por los frutos que allí había, por lo que finalmente decidió ayunar varios días hasta que su cuerpo quede del tamaño del agujero que había en el cerco para poder entrar, y así lo hizo.

Llegó el día en que probó si podía atravesar el hueco y lo consiguió, ingresó al huerto, estando ya muy débil por los ayunos a los que había sometido a su cuerpo, pero se alegró de haber alcanzado el éxito en lo que se había propuesto, y permaneció en ese huerto por varios días, en el cual comía sin ningún tipo de limitación de los deliciosos frutos.

Pero llegó el día en que recordó que del otro lado había quedado su familia y sus amigos, por lo que pensó que es mejor abandonar todos estos placeres y disfrutar de los suyos.

Quiso entonces atravesar el cerco para regresar a su hogar, pero se llevó una gran sorpresa, su cuerpo no pasaba por el agujero, ya que había comido muchas frutas y había engordado, motivo que lo llevó a la reflexión y a tomar una decisión, la cual fue ayunar nuevamente, desprenderse de todo el materialismo que había ingresado a su cuerpo, es decir, adelgazar nuevamente y así pudo regresar a su casa y volver a estar con su familia.

Y se dio cuenta que debe conformarse con lo que Hashem le dio, pues cuando quiso más, debió primero reducir su propio peso y cuando obtuvo lo que quería, se dio cuenta que eso no es lo importante, que lo importante es conformarse con lo que se tiene y donde uno lo tiene.

Parashá Ékev (Por consiguiente). 20 Av 5773 (27 de Julio 2013). Enfoques sobre la Parashá

"Cuando te dijeres a ti mismo: Son numerosos los pueblos estos, más que yo; ¿cómo podré desterrarlos?  No habrás de temer de ellos; recordar habrás de recordar lo que ha hecho Hashem tu Di-s, a Paró y a todo Egipto." (Devarim 7:17-18)
En otras palabras: Solo cuando entiendan que a través de su propia habilidad y sin la ayuda de Di-s no podrán sobrepasar a las naciones, entonces no tendrán nada que temer.
Pero si imaginan que van a poder sacar a las naciones con su propio poder, entonces deben empezar a preocuparse, porque Di-s no les dará la ayuda necesaria.
(Maase Hashem)

"No te quebrantes ante ellos, pues Hashem tu Di-s está en tu seno, Di-s Magno y Temible" (Devarim 7:21)
Si una persona ama a su prójimo y lo respeta, de ninguna manera esto desvirtúa su amor y respeto por Di-s.  Si una persona teme solo al ser humano, esto es una señal de que sus sentimientos de veneración por Di-s son muy bajos, pero si alguien es genuinamente "veneradora de Di-s", entonces no teme a ningún hombre.  Por eso la Torá nos dice aquí " No te quebrantes (no tengan miedo) ante ellos" - frente a las naciones - "pues Hashem es Magno y Temible".  Solo Di-s es grande e imponente, y si temen a ellos, no pueden ser "temerosos de Di-s".
(Maharil Mangolios z"l)

"Comerás y te saciaras y bendecirás a Hashem tu Di-s por la tierra buena que te ha dado." (Devarim 8:10)
Rabí Levi destacó una contradicción entre dos versículos de Tehilim (Salmos): En uno dice "El mundo y su plenitud son de Hashem" y en el otro dice "El mundo que Él le ha dado al hombre".  Realmente no hay contradicción: el primer versículo se refiere a la situación antes de que una persona diga una berajá (bendición), mientras que el segundo se refiere al momento después de decir la berajá (bendición).  Dijo Rabí Janina "Quien tiene placer del mundo físico sin hacer una berajá primero es como si le robaría a Di-s..."
(Talmud Tratado Berajot 35a)

"Cuando digas en tu corazón `estas naciones son muy numerosas para mí, cómo voy a poder sacarlas' No les temas" (Devarim 7:17-18)
En otras palabras, solo cuando comprendas que si dejado a tus propias habilidades, y sin la ayuda de Hashem, no podrás ganarle a las naciones, entonces no tienes nada que temer. Pero si piensas que vas a poder expulsar a las naciones por tu propia fuerza, ahí es cuando debes empezar a preocuparte, porque entonces seguramente Hashem no proveerá la ayuda requerida.
(Ma'ase Hashem)

"No serán derrotados ante ellos, pues Hashem, tu Di-s, está entre ustedes, un gran y asombroso Di-s" (Devarim 7:21)
Si una persona ama a su prójimo y le da respeto, en ningún modo esto reduce su amor y respeto a Hashem. Sin embargo, si alguien les teme a meras personas de la carne y sangre, esta es una señal segura de que su sentimiento de asombro a Hashem es poco menos que perfecto. Si una persona es genuinamente `temerosa de Di-s', entonces no le teme a ningún hombre.
(HaKtav V'HaKabalah en nombre de Maharil Margoliot z'l)

"Pues el hombre no vive de pan solamente, sino de todo lo que sale de la boca de Hashem el hombre vive" (Devarim 8:3)
¿Cómo es posible que el alma, cuya esencia es espiritual, sea sostenida por algo tan físico como la comida? La respuesta es que en realidad la totalidad de la Creación existe solo como resultado del poder del pronunciamiento original de Hashem al momento de la Creación (como está escrito en Bereshit "Por la palabra de Hashem, los Cielos fueron creados").

Es este mismo poder de la palabra de Hashem envuelto en la comida la que nutre al alma. Cuando un judío toma una manzana y hace una bendición sobre ella, despierta el poder espiritual latente en la fruta desde el momento de la Creación, y viene a ser alimento para el alma.
(Adaptado del Arizal)

"Lábrate dos Tablas de piedra iguales a las primeras..." (Devarim 10:1)
Puede ser que Michelángelo haya tenido más o menos idea de lo que es la pintura, pero en lo que se refiere a la anatomía judía, le erró de lejos...

Al pintar a Moshé, le hizo cuernitos.  La confusión de Michelángelo provenía de una mala traducción de la palabra hebrea "keren", que, sí, significa "cuerno", pero también significa "rayo de luz".  Muy probablemente, la palabra corona, en el sentido de "aureola" provenga de la palabra hebrea "keren".

¿Cómo fue que Moshé recibió "cuernitos"?  Después de que el pueblo judío oyó los Diez Mandamientos en el Sinaí, Moshé subió a la montaña el 7 de Sivan, para recibir el resto de la Torá. Descendió el 17 de Tamuz, y fue recibido por la triste imagen del becerro de oro. Moshé rompió las dos Tablas de la Torá, arrojándolas al suelo. 
Esas primeras tablas fueron hechas por Hashem y fueron talladas por Hashem. En ellas estaba comprendida toda la Torá: las guemarás, las agaditas, etc.  Todo lo que hacía falta para llevar a cabo las instrucciones del Hacedor. Por ejemplo, las primeras tablas contenían todos los detalles de cómo hacer tefilín: que tenían que ser cajas negras perfectamente cuadradas hechas de cuero de un animal kasher... Asimismo, en esas dos tablas Hashem inscribió todos los minúsculos detalles de las leyes del Shabat. Pero cuando Di-s le dio a Moshé las segundas tablas, ellas solo comprendían la Torá escrita. Las instrucciones detalladas, vale decir, la Torá Oral, le fue dada en forma verbal.
Después de que Hashem le perdonó al pueblo judío su infidelidad con el Becerro de Oro, Moshé subió a la montaña nuevamente, el primero de Elul, para recibir las segundas tablas. Y descendió cuarenta días mas tarde, en Yom Kipur. Cuando los Hijos de Israel vieron a Moshé, su rostro resplandecía con una corona  radiante.

¿Por qué el rostro de Moshé no brilló antes?  El Midrash dice que cuando Moshé terminó de escribir la Torá, un poco de la tinta que quedó de su pluma le tocó el rostro, y de allí provenía todo el brillo. Sin embargo, la Torá misma afirma que los rayos de luz provenían del hecho de haber hablado con Hashem. Pero si Hashem habló con Hashem varias veces con anterioridad, ¿por que recién ahora su rostro se volvió luminoso?

Y... ¿cuál era la verdadera causa del aura?  ¿La tinta de la pluma o el hecho de haber hablado con Hashem? 
>Uno podría pensar que la segunda entrega de la Torá fue un acontecimiento de segunda clase. Después de todo, las primeras tablas fueron escritas por Hashem, en una roca que fue tallada por Hashem, mientras que las segundas tablas eran obra de un mortal, y únicamente lo que estaba escrito era de origen Divino.

Daría la impresión de que la primera entrega fue de un nivel superior, ¿no?  Pero en realidad, es al revés. Cuando Hashem dio por primera vez la Torá, el pueblo judío iba a ser la vasija que contendría la Torá. Igual que el Arca Sagrada, contendríamos a la Torá, pero no seriamos parte de la Torá, así como la caja simplemente contiene lo que hay adentro, pero no es lo que hay adentro.

Pero con las segundas Tablas, el pueblo judío se transformó en la Torá misma.

Los rayos que provenían de la tinta que quedaba en la pluma de Moshé eran la Torá Oral. Todas las instrucciones verbales que originalmente habían sido escritas en las primeras Tablas ahora habían sido grabadas en la mente de Moshé. Todo lo que tiene la capacidad de ser entendido por una mente humana fue escrito en la mente de Moshé. La tinta de la eternidad de la pluma de Moshé era exactamente como que Hashem le hablara.
Así fue como el pueblo judío se hizo socio de la Torá.  Nos transformamos en el pergamino en el que escribió Hashem, usando la tinta de la eternidad.
(Beit ha Levi)

"Él os afligió y dejó que conocieseis el hambre, y luego os alimentó el maná, que no conocíais" (Devarim 8:3)
Una de las características más típicas del hogar judío es el encendido de las velas en honor al Shabat. El versículo antedicho es la fuente de este concepto.

Es verdad que no resulta fácil ver la conexión entre el maná, el alimento milagroso que comió el Pueblo Judío en el desierto y el encendido de las velas del Shabat. Pero ¿cuál es la conexión?

El hombre es un animal relativo. Nuestra percepción opera en términos de contraste. Sabemos lo que es el día porque al anochecer el cielo se oscurece y se ennegrece. Si no hubiera noche, no solo que no tendríamos concepto de la noche, sino tampoco concepto del día.

Las palabras delinean. Las palabras separan una cosa de otra. "Es esto, no aquello".  Si todas las partes del mundo todo el tiempo estuviesen bañadas con la luz del sol, no sabríamos lo que es el día, ni tampoco tendríamos palabras con que definirlo.

Cuando los Hijos de Israel estaban en el desierto, Di-s les proveyó un alimento milagroso llamado "man". El man podía tener el sabor de cualquier comida, pero de todos modos los Hijos de Israel se hartaron de él y se quejaron ante Moshé, diciendo que no tenia ningún sabor. ¿Cómo es posible que algo que podía tener cualquier sabor no tuviera sabor a nada?

Nuestra apreciación de la comida no es producto únicamente de las papilas gustativas. La satisfacción de comer viene también de ver lo que estamos comiendo. El Talmud nos enseña que el ciego no se satisface con lo que come porque no puede experimentarlo visualmente. La presentación visual de la comida es un arte en sí mismo y parte integrante de la satisfacción de comer.

En cierto sentido, la generación del desierto era como gente ciega, porque aunque el maná podía tener cualquier gusto que se desease, visualmente no se modificaba. Siempre tenía el aspecto del maná.

Gastronómicamente, la variedad era infinita. Visualmente, era monótono. A través de esta idea podemos entender cómo es que los Sabios deducen del versículo antedicho el concepto de las velas del Shabat. El Shabat se le dio al Pueblo Judío como un deleite y un placer. Parte del placer son las tres comidas que se comen durante el Shabat. Si comiésemos la comida de noche, a oscuras, no experimentaríamos el goce máximo de la comida. Y entonces habría un defecto en el Shabat. Por eso, a fin de poder disfrutar al máximo de la comida, tenemos que ser capaces de verla, porque si no pudiésemos ver la comida, sería como el maná de los Hijos de Israel en el desierto.
(El Jida en Maiana shel Torá)

Shabat Shalom.

viernes, 21 de junio de 2013

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXX):EL CIRCULO DEL 99

Había una vez un judío cortesano. Vivía en un gran castillo, lleno de habitaciones, grandes jardines y mucho lujo. Sin embargo, este hombre, como muchos otros, tenía un problema: no se sentía feliz.
 A pesar de ser el cortesano del rey y tener mucha fortuna y gran prestigio sentía que le faltaba algo. Nunca estaba contento con lo que tenía.
 En el castillo trabajaba un hombre que siempre estaba alegre; realizaba sus tareas con placer y en su rostro se dibujaba una eterna sonrisa.
 Al encontrarse con él, el cortesano se preguntaba siempre cómo podía ser que un hombre así, tan pobre y con un trabajo tan humilde, se sienta feliz.
 Un buen día, comentó el asunto con uno de sus consejeros: -"No entiendo cómo este obrero puede sentirse feliz. No lo he visto nunca enojado, en su cara siempre hay dibujada una sonrisa."
 "Lo que sucede, mi señor, es que este hombre no ha ingresado al "círculo del 99": es por esto que él es feliz", contestó el consejero.
 - "¿Y qué es el "círculo del 99"? - preguntó el cortesano. muy extrañado.
 - "Se lo voy a demostrar." - dijo el consejero con firmeza. - "Hoy a la noche, cuando el obrero llegue a su casa, dejaremos en su puerta una bolsa con 99 monedas de oro. El resto lo comprobará Usted por su cuenta."
 Y así sucedió. Por la noche, cuando el sirviente se encontraba en su humilde casa, feliz., con su esposa y sus hijos, el cortesano y el consejero golpearon en la puerta del pobre hombre y dejaron en el suelo la bolsa con las 99 monedas. Rápidamente se escondieron detrás de un árbol y observaron todo lo que sucedía en la casa.
  El hombre abrió la puerta, miró hacia un lado y hacia el otro, pero no  vio a nadie. Sin embargo, encontró en el suelo una bolsa que parecía no pertenecer a nadie. La recogió del suelo y la llevó a su casa. Junto a su mujer y a sus hijos comenzó a abrirla, muy extra­ñado por lo que estaba sucediendo.
 Al ver el contenido, comenzó a llorar de alegría, ¡una bolsa con monedas de oro! ¡Qué bien le venía este regalo! A partir de ese momento no tendrá más preocupaciones, sus hijos podrán vestir y comer como los ricos, y su mujer se comprará las mejores ropas. Irán de paseo todos los días, y serán aún más felices.
 Pero en ese momento decidió contar las monedas, para saber cuán grande era su fortuna. Y comenzó con la cuenta: una, dos noventa y ocho, noventa y nueve...
 El hombre se puso furioso,  no podía creer lo que estaba pasando.
 "¡Me robaron una moneda!", - comenzó a gritar. - "¡No hay justicia en este mundo! ¡Alguien se llevó mi moneda!"
 Y fue en ese instante cuando el hombre entró en el "círculo del 99".
 La expresión de su cara cambió, la eterna sonrisa se transformó en una mueca de bronca y odio, y la sensación de felicidad desapareció para siempre.
 En el trabajo, el pobre hombre ya no sonreía ni era amable con la gente, hasta con el cortesano se mostraba hostil.
 Un buen día, el cortesano le preguntó qué le ocurría, ¿por qué andaba siempre con esa expresión tan triste en su cara?
 "Y qué crees tú, ¿que debo andar siempre contento?" - dijo casi gruñendo. "Yo no soy tu bufón. Hago mi trabajo, y por eso me pagan, pero nadie puede obligarme a estar alegre."
 Frente a esta contestación tan agresiva, el cortesano se ofendió mucho y pronto comprendió lo que significaba pertenecer al "círculo del 99". Ese pobre obrero vivió el resto de su vida creyendo que le faltaba una moneda para ser feliz. Y él, el cortesano con tantos recursos y tanto prestigio, vivía de la misma manera, creyendo que siempre le faltaría algo para sentirse completamente feliz.

AYUNO DEL 17 DE TAMUZ צוֹם שִבְעָה עָשָׂר בְּתַמּוּז‎ (Martes, 25 de Junio de 2013)

ESTE AÑO, EL  AYUNO DEL 17 DE TAMUZ צוֹם שִבְעָה עָשָׂר בְּתַמּוּז‎  CAE EL  MARTES 25 DE JUNIO DE 2013.LES RECORDAMOS QUE SE PUEDE COMER HASTA ANTES DE AMANECER, SIEMPRE Y CUANDO SE PUSO CAVANA (INTENCION) DE HACERLO ASI.

COMO YA HEMOS PUBLICADO MUCHAS ENTRADAS REFERENTES AL TEMA, LES INDICAMOS A CONTINUACIÓN CUALES SON. GRACIAS Y BUEN AYUNO (TZOM KAL)











Parashá Balak (Balac). 14 TAMUZ 5773 (22 de Junio de 2013). Resumen

La parashá comienza relatando que Balak, rey de Moab, vio que el Pueblo de Israel había vencido a los emoritas, y se atemorizó. Sabía que era un pueblo numeroso y temía ser invadido por ellos y para evitarlo se alió a los midianitas. Asimismo, envió mensajeros a Bilham, que vivía en Petor, quien era nigromante, para que los maldijera.

Bilham pidió a los enviados que pernoctaran allí, pues él consultaría con Hashem sobre si podía hacerlo, y habiéndosele aparecido durante la noche, el Todopoderoso le indicó no hacer nada contra ese pueblo, ni que acompañara a los mensajeros. Así lo hizo.

Balak consideró que una segunda invitación surtiría más efecto y envió a otra delegación mayor y prestigiosa que la anterior que llevaba mayores recompensas. Nuevamente Bilham pidió que permanecieran esa noche con él, para volver a consultar al Eterno. En esta oportunidad recibió como respuesta que fuera con los mensajeros, pero que solamente hablaría lo que Él le indicaría.

A la mañana siguiente ensilló su asna y se encaminó hacia Balak. En el trayecto se le apareció un ángel que le obstaculizó el camino. Solamente el asna vio al ángel del Eterno y desvió su camino por lo que Bilham la castigó, pero nuevamente el ángel no le permitió continuar el camino. Luego Bilham vio al ángel y se prosternó y le reiteró que solo hablaría las palabras del Eterno.

Una vez llegado hasta Balak, éste le ofreció una fiesta en su honor. A la mañana siguiente fueron a la colina de Baal, para que Bilham viera de allí al campamento del Pueblo de Israel. Bilham pidió se construyeran siete altares y sacrificaron un carnero y un buey en cada uno de ellos y consultó a Hashem, Quien puso Sus palabras en él, y en su discurso dijo, ¿por qué iba a maldecir a quien Hashem no maldice?, y terminó alabándolo. Esto disgustó a Balak y decidió llevar a Bilham a la cima del monte Pisgá, creyendo tener en ese lugar mejor suerte. Pero nuevamente Bilham lo decepcionó ya que volvió a bendecir al Pueblo de Israel. Balak pidió a Bilham que desistiera de su pedido y finalmente Bilham predijo que ese Pueblo sería soberano y que vencería a Moab, Edom y Amalek.


Los Benei Israel acamparon posteriormente en Shitim, donde mujeres moabitas provocaron a los israelitas para unirse a ellas, adorando a idolatrías e inmoralidades. El Eterno ordenó a Moshé sentenciar de muerte a los pecadores y lo hizo mediante una plaga. Entonces Pinjás, hijo de Eleazar, el Cohén Gadol, vio a un Benei Israel manteniendo relaciones con una midianita, y decidió matarlos a ambos con una lanza. Durante el tiempo que duró la plaga murieron veinticuatro mil israelitas.

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