
– Un rabino tan importante y grande como usted, ¿donde tiene todos sus muebles?
– Déjeme hacerle una pregunta – le contestó el Jafetz Jaim – unperiodista tan importante como usted, ¿donde tiene todos sus muebles?
– Bueno… – contestó el periodista confundido:
– Yo estoy sólo viajando.
– Yo también estoy sólo via¬jando
– contestó el Jafetz Jaim.
El rabino estaba tratando de ilustrar que todos nosotros sólo estamos viajando. Nosotros no hemos llegado aún a nuestro destino permanente. Este mundo es extremadamente fugaz.
Tú no llevarías una fina lámpara de cristal a un campamento; tú sólo llevas aquellas cosas que realmente necesitas. La vida es finalmente un viaje. Y tu fina lámpara de cristal no viaja contigo.
En otras palabras, el lugar que nosotros llamamos “hogar” debe ser un lugar de significado, un lugar en el cual encontramos el propósito de la vida. Ese lugar está hecho más de la calidad de los libros en nuestros estantes y las relaciones que alimenta que del modelo de nuestra alfombra.
Porque, finalmente, todos nosotros sólo estamos “viajando”.
Or Torá
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