martes, 15 de junio de 2010

Parashá Jukat (Precepto). 7 TAMUZ 5770 (19 de Junio de 2010)

Luz Para las Naciones

Esta parashá nos cuenta que el pueblo de Israel, en su camino hacia la tierra prometida, le pidió al rey de Edom que lo deje pasar por su territorio, para acortar camino al ingresar a la tierra desde el sur, sin tener que realizar un giro entrando por el este.

Moshé le dijo que el pueblo de Israel utilizaría solamente el camino principal, sin desviarse hacia otros rumbos. También le dijo que el agua que el pueblo habría de beber sería bien pagada. Sin embargo, el rey de Edom se rehusó, y le mandó a decir a Moshé que si los judíos intentarían pasar por su territorio, él les declararía la guerra. Entonces Moshé desvió al pueblo y no volvió a insistir.

Más tarde, un incidente similar tuvo lugar cuando el pueblo llegó a la frontera del pueblo de Emor. Moshé le pidió permiso al rey Sijón, para que los deje cruzar por su tierra, con las mismas condiciones que le ofreció al rey de Edom. En este caso el rey Sijón, sin responderle nada a Moshé, salió directamente a atacar al pueblo de Israel. El resultado fue que, con la ayuda de D'os, el pueblo conquistó su territorio, al este del río Jordán.

Estos dos sucesos que acabamos de citar son desconcertantes, ya que en ambas oportunidades lo único que se pidió fue acortar camino. Al rey de Edom le alcanzaba con responder que no nos daba permiso, pero además él amenazó con salir a la guerra. Y más asombrosa fue la reacción de Sijón, que sin responder salió a atacar a un pueblo que portaba un mensaje de paz en su boca - ya que el pueblo de Israel no estaba interesado en conquistar su territorio.

Sin embargo, el Rab Iehonatán Aibshitz nos explica que aquellos pueblos tuvieron una razón para hacer lo que hicieron, y para entender estos episodios debemos recordar el momento histórico que se estaba viviendo.

El pueblo de Israel acababa de salir de Egipto y de recibir la Torá. La salida de Egipto no sólo fue importante para los judíos por haberse liberado de la esclavitud, sino también por haber vivido durante diez meses todos los milagros que D'os les hizo allí, durante el proceso de la liberación. Con cada plaga sobre los egipcios, los judíos palpaban más la existencia de D'os y, consecuentemente, se acercaban más a Él.

Cincuenta días más tarde, la fe del pueblo llegó a la cima cuando vivieron la revelación de D'os mediante la entrega de la Torá, que como sabemos, fue un acontecimiento único en la historia. A partir del momento en que se entregó la Torá, el judío obtuvo respuesta a la famosa pregunta: ¿Cuál es el significado de la vida?

Un pueblo entero se encaminaba ahora según los valores espirituales que les enseñó la Torá.

Tanto el rey de Edom como el rey Sijón, sabían muy bien que la cultura en la cual sus pueblos crecieron, no ofrecía respuestas a las preguntas más fundamentales de la vida. Ellos tampoco le entregaron a sus pueblos un proyecto de vida como el que acababa de recibir el pueblo judío, y eso los enfrentaba a un riesgo muy grande, ya que si permitirían que el pueblo de Israel pasase a través de su territorio, sus pueblos verían que en el pueblo judío sí había valores reales.

Es por este motivo que estos dos reyes prefirieron amenazar o salir a la guerra, a pesar del costo tan alto que ello implicaba, antes que darle a su gente la oportunidad de ver a un pueblo con ideales elevados.

Y este punto lo vemos a través de toda la historia, cuando los judíos que rigieron sus vidas como realmente pide la Torá fueron un ejemplo para todos las personas que los vieron.

En el tratado de Avodá Zará, el Talmud cuenta que el Cesar envió a su sobrino Onkelós a que salga a conocer el mundo, pues él sería el heredero del trono, y para poder ser un buen emperador había que conocer las necesidades del pueblo, tanto las económicas como las sociales.

Onkelós salió a cumplir con el pedido de su tío y como era de esperarse, él se encontró con el pueblo judío. No transcurrió mucho tiempo hasta que se dio cuenta de que la verdad estaba en el pueblo judío y no en el imperio romano.

Onkelós siguió averiguando e investigando hasta que decidió convertirse al judaísmo. Obviamente, esa no fue una decisión fácil para él, pues en esa época el imperio romano dominaba sobre la mayor parte del mundo, y él era el heredero del trono. Y por supuesto que al convertirse al judaísmo, él perdería todo ese gran honor.

A pesar de la gran prueba que tenía delante de él, Onkelós decidió formar parte del pueblo judío, y después de convertirse no regresó al palacio real, pues naturalmente prefirió vivir entre los judíos.

Al enterarse de esto, el Cesar mandó una distinguida comitiva para que lo convencieran de volver al palacio, y de esta manera abandonar su nuevo camino. Pero cuando los hombres de la comitiva se encontraron con Onkelós, éste comenzó a formularles preguntas que los convencieron de que no hay una mejor vida que la del judío, y todos ellos terminaron convirtiéndose.

Al llegarle esta noticia al Cesar, decidió enviar otra comitiva ordenándoles que trajeran a su sobrino sin hablar ni una palabra con él. Ellos llegaron a la tierra de Israel, y sin decir ni una sola palabra, lo arrestaron.

Cuando estaban saliendo de la casa, Onkelós se acercó a la puerta y besó la mezuzá.

Él les preguntó: "¿Saben qué es esto?".

"No" - respondieron.

Entonces Onkelós les respondió que eso era una mezuzá, y que se ponía en el marco de las puertas para que D'os cuide a quienes están adentro.

"Y esta es la diferencia entre D'os y los reyes humanos" - agregó. "Pues los reyes están sentados en sus tronos y sus soldados los cuidan, pero D'os se comporta de manera opuesta, pues mientras sus hijos están sentados adentro, Él los cuida desde afuera".

De esta manera, él logró convertir también a la segunda comitiva.

Cuando el Cesar se enteró de lo ocurrido, ya no volvió a insistir, pues se dio cuenta de que el cambio que hizo su sobrino fue bien meditado, y no la consecuencia de un entusiasmo momentáneo, motivo por el cual no podría persuadirlo de volver al palacio.

Este es un punto muy importante que aprendemos de nuestra parashá: La responsabilidad que tiene cada judío de demostrar mediante su comportamiento que hay una sola verdad y a ella todos pueden acceder, aprendiendo qué es lo que D'os pide de nosotros.

Ese fue el miedo de los reyes de Edom y Emor, que surgió como consecuencia del ejemplar comportamiento del pueblo judío.

http://judaismohoy.com

lunes, 14 de junio de 2010

¿Es Kasher la medicina?

¿Está mal procurarse atención médica? ¿Seguir las instrucciones de un médico mortal disminuye nuestra subordinación al Sanador Divino? ¿Interfiere la ciencia médica con la voluntad de Di-s? ¿Por qué ocultó el Rey Jizkiahu el "Libro de la Curación"?


La referencia original a la medicina en la Torá se encuentra en la Sección Semanal de Mishpatím (Exodo 21:19): "Si una persona golpea a otra... el atacante deberá pagar... y sanarlo". Los Sabios explican (Bavá Kamá 85a): "De aquí aprendemos que el médico ha sido autorizado para curar".

En otras palabras, puesto que podríamos pensar que dado que todo, incluyendo heridas y enfermedades, proviene de Di-s, quizás deberíamos por lo tanto confiar sólo en Di s para la curación. Viene la Torá y dice "No". La víctima debe ser tratada, y sus cuentas médicas abonadas por el atacante.

Sin embargo, los comentaristas encuentran una contradicción entre esta idea y el pecado de Asa, Rey de Judea: "Cuando estaba enfermo, no buscó a Di-s sino a los médicos" (II Crónicas 16:12). ¿Implica esto que pecó al consultar con médicos, y que a ello se debe que muriera?
A continuación veremos varias posturas para resolver esta contradicción:

El Ibn Ezra (en su comentario a Levítico 21:19) establece una diferencia entre lo que denomina "heridas externas" y "enfermedades internas". Las heridas externas tienen autorización de atención médica a partir del mencionado versículo de Exodo. Pero en el caso de las enfermedades internas, debemos volver nuestra mirada al Curador de toda carne. Iyov, quien padeció mucho dolor, se refiere a la enfermedad interna cuando expresa (5:18): "Di-s causa ambos, tanto el dolor como la curación". El Rey Asa cometió un error, así, al emplear médicos para tratar sus enfermedades internas.

Rabeinu Bajia, y Rabí Ionatán Eibeshutz en su obra halájica Kreití uPleití (10 188:8), concuerdan con Ibn Ezra.

Otros comentaristas (véase Rambán a Levítico 21:1) establecen una diferencia entre médico y paciente. La declaración Rabínica de que "el médico tiene autorización para curar" lo faculta sólo a él, mas no al paciente. Idealmente, éste último no debe depender del médico. Pero si de todos modos escoge ir al médico, éste lo puede curar, y el enfermo no tiene prohibido seguir sus prescripciones. Aunque los médicos tienen permitido curar, no obstante, desde la perspectiva de paciente el Rey Asa actuó mal (véase Akedat Itzjak para obtener explicación adicional).

Pero Maimónides disiente enérgicamente con esto. El no ve ninguna diferencia entre médico y paciente, o entre dolores internos y externos, y dice que la Torá desea que nos procuremos de asistencia médica en todas las instancias.

Siendo así, ¿cuál fue, en la óptica de Maimónides, el problema del Rey Asa? Además, el Talmud (Pesajím, Capítulo 4, Mishná 9) declara que el Rey Jizkiahu ocultó el "Libro de la Curación" con la anuencia de los Sabios. Rashi explica que el "Libro de la Curación" era perjudicial porque "ellos no rezaban a Di-s suplicando Su curación ya que podían obtenerla por sus propios medios".
Según la mencionada óptica de Maimónides, ¿qué tenía eso de malo?

En su Comentario a la Mishná, y en la Guía de los Perplejos (Parte 3, Capítulo 33), Maimónides resuelve esta contradicción al comparar las heridas y sus curaciones con el hambre y los alimentos.

Maimónides escribe: "Tal como agradecemos a Di-s cuando comemos, del mismo modo debemos agradecerle la curación médica de nuestras enfermedades". Maimónides pregunta retóricamente: ¿Deberíamos acaso privarnos del alimento porque éste disminuye nuestra dependencia de Di s?

Pues entonces, ¿por qué se ocultó el "Libro de la Curación"? Hay al respecto varias respuestas, pero éstas no satisfacen a Maimónides.

Maharshá (sobre Talmud, Guitín 68b) explica que a Jizkiahu disgustó el hecho de que semejante compendio de curación permitía el acceso a todos, incluso a `gente inapropiada´, los que no creerían en absoluto en el rol de Di-s en la medicina, sino sólo en la curación humana per se.

Pero esta preocupación, dice Maharshá, se volvió luego irrelevante. Tal como posteriormente se permitió transcribir la tradición Oral en el Talmud, por temor a que fuera olvidada, del mismo modo se volvió permitido publicar las fórmulas médicas en un libro, por miedo a que fueran olvidadas. También muestra que "el Talmud engloba asimismo todas las demás ciencias y sabidurías, incluyendo la medicina".

Maimónides mismo, quien no ve problema alguno en utilizar medicamentos, lo explica de una manera diferente: Jizkiahu ocultó el "Libro de la Curación" porque no era un libro científico confiable, sino un tratado que contenía supersticiones curativas prohibidas.

Bajo la opinión de Maimónides, una autoridad que fomenta la medicina en todas las situaciones, empero, aun nos resta comprender por qué fue pecado el hecho de que Asa consultara médicos.

El Alter Rebe Rabí Shneur Zalman de Liadí nos ofrece dos explicaciones posibles:

1) El Rey Asa tenía médicos que ejercían la brujería, similares a las "prácticas médicas" prohibidas del "Libro de la Curación" que Jizkiahu ocultó.

2) El Rey Asa pecó al confiar sólo en los médicos y no orar a Di-s en absoluto. Esto no puede compararse con satisfacer nuestro hambre con alimentos, instancia en la que sí ofrecemos nuestro agradecimiento a Di-spor nutrirnos a través de la comida que ingerimos.

Opción u Obligación de Curar

La opinión aceptada es la de Maimónides, como escribe el Rebe: "Seguimos la opinión de Maimónides para emplear la medicina en cada situación". Según Maimónides, el médico "tiene la obligación, de acuerdo a la Torá, de curar al enfermo".

Maimónides deriva esta obligación de curar de la mitzvá de devolver un objeto perdido, Hashavat Aveidá, que también incluye "devolverle su cuerpo", su salud. Maimónides dice que esta mitzvá es tan grande, que incluso uno que promete no disfrutar de ningún beneficio de su semejante tiene permitido ser tratado por aquél, porque no es meramente una opción, es una mitzvá".

Torá Temimá formula una pregunta: ¿Por qué emplea Maimónides como fuente de su decisión la ley de Hashavat Aveidá, en lugar del más obvio versículo de la Sección Bíblica de Mishpatím, "él lo curará", del que aprendemos que el médico tiene permitido curarlo? Torá Temimá responde: ¡Maimónides quiere enfatizar que la mitzvá de curar al enfermo no es meramente optativa sino obligatoria!

Todas las demás autoridades halájicas siguen también esta opinión, como dice el Rambán en Torat HaAdam: "Esta palabra, `opcional´, significa en este caso mitzvá, pues involucra la salvación de una vida".

El Beit Iosef, en el Shulján Aruj, dice: "La Torá permite al médico curar, y es una mitzvá salvar una vida. Si un médico no cura, derrama sangre. Aun cuando haya otros médicos disponibles, este médico debe hacer lo imposible para ayudar, porque no por vías de cada médico la persona consigue ser sanada del mismo modo".

El Jidá aclara en su libro, Birjéi Iosef, que la obligación no recae solamente sobre el médico. También el paciente debe buscar al médico, y "está prohibido rehusarse a la atención médica".


Ahora vayamos a la pregunta fundamental respecto de la medicina: ¿No parecería interferir con los senderos de Di-s? Puesto que Di-s ha hecho que la persona enfermara, ¿quiénes somos nosotros para inmiscuirnos y alterar el curso del destino?

La respuesta también está contenida en la declaración Talmúdica: "La Torá autoriza al médico para curar". En otras palabras, la ciencia médica, también, es una expresión de Di-s.

El jasidismo da incluso un paso adicional. Esta `autorización´ no solamente permite al médico brindarnos tratamiento, sino que realmente lo "faculta", le da los poderes necesarios, para curarnos adecuadamente. Di-s, quien ha golpeado a la persona, proporciona la ciencia médica al médico, brindándole las facultades necesarias para curar. ¡No hay aquí ninguna contradicción, sino el cumplimiento de la voluntad de Di-s!

Pero aun cuando nos procuramos de tratamiento médico, debemos siempre recordar que Di-s es el verdadero Médico que cura a todos los mortales. Tal como la persona hambrienta debe recordar agradecer a Di-s "quien abre Su mano y satisface las necesidades de todo ser viviente" luego de disfrutar de su comida.

Esta idea es magníficamente ilustrada por el siguiente Midrash:

Rabí Ishmael, Rabí Akivá y otra persona caminaban por Jerusalén. Un hombre enfermo se encontró con ellos y les dijo:
"¡Rabíes! ¿Cómo puedo curarme?"
Ellos le dijeron: "Haz tal y cual cosa hasta que seas curado".
Les dijo a ellos: "¿Quién me golpeó?"
Respondieron: "Di-s".
"¿No están ustedes entrometiéndose en algo que no les pertenece? ¿No están yendo contra Su voluntad?"
"¿Cuál es tu trabajo?"
"Soy granjero; ven, tengo una guadaña en mi mano".
"¿Quién creó el viñedo?"
"¡Di-s!"
"¿No te estás entremetiendo en algo que no es tuyo? El creó la fruta, ¿y tú la cortas?"
"¿No ven la guadaña en mi mano? Si no labro, entremetiendo y desyerbo la tierra, nada crecerá".
"¡Tonto! ¿No sabes de tu trabajo que `los días del hombre son como pastos altos´. Si un árbol no es podado, fertilizado y labrado, no crecerá. Si creció y no bebió agua y no fue fertilizado, pronto morirá. Así es el cuerpo: el fertilizante es la medicina y sus medicamentos, y el granjero es el médico".

El Zohar cita de un libro en posesión de un Doctor Kartna: "Cuando un médico sabio va a visitar al enfermo, lo encuentra en estado yermo". Esto significa lo siguiente: La enfermedad lo ha puesto en la cárcel del rey, llamada "el desierto yermo". Ahora bien, dado que Di s ordenó que fuera arrestado y puesto en la cárcel, ¿no debería tratar de volver a Di s y arrepentirse? El Rey David dice en los Salmos: Ashrei Maskíl el dal, `Afortunada la persona que es sabia con el hombre pobre´. La persona que yace en su lecho de enfermo es pobre. Si su amigo es un médico sabio, Di s bendice sus esfuerzos por curar.

Curar el Cuerpo y el Alma

Otra pregunta: Es sabido que las 248 mitzvot positivas de la Torá se corresponden con los 248 órganos de la persona, mientras que los 365 mandamientos negativos se corresponden con las 365 venas y arterias. En otras palabras: la estructura física del cuerpo del hombre depende de su estructura espiritual, como declara el Midrash: "Di-s dice al hombre: `tienes 248 órganos, y hay 248 mitzvot positivas. Si cuidas la Torá, Yo cuidaré tu cuerpo´".

Si es tan simple, ¡que la persona enferma se arrepienta y mejore espiritualmente... y se curará! ¿Para qué precisamos médicos? Si el problema es básicamente espiritual, que la persona recupere lo que le falta en Torá y mitzvot, ¡y listo! Además: ¿cómo puede ayudar la prescripción de un médico, cuando según la Torá las mitzvot deberían ser la verdadera `prescripción´?

Según el Alter Rebe, hay una diferencia entre las ideales épocas del Santo Templo y nuestras más oscuras épocas en el exilio. Cuando el Gran Templo estaba en pie, el ser físico y el ser espiritual del judío estaban más estrechamente entretejidos. Cuando el judío observaba todas las mitzvot los 613 `órganos´ espirituales como debía ser, así las 613 partes de su cuerpo se encontraban en su nivel deseado. Como está escrito en la Torá: "Si escucharás la voz de Di s... no pondré sobre ti ninguna enfermedad, porque Yo, Di s, soy tu Curador". Si, Di-s libre, a un judío le faltaban mitzvot, ¡ninguna de las medicinas del mundo podrían curarlo!

Pero cuando estamos en exilio, las cosas son diferentes. Hay canales `alternativos´ de la maldad de la sitrá ajará un concepto cabalístico que literalmente se traduce como `el otro lado´ (opuesto al de la santidad) que también dan vida. El judío tiene libre albedrío para elegir entre dos fuentes de las que él puede recibir su nutrición vital; a través de la santidad, al observar las 613 mitzvot o, Di-s libre, de otras maneras: la medicina, etc.

Esta explicación del Alter Rebe nos ayuda también a resolver la contradicción anterior entre "él será curado" en relación con el pecado del Rey Asa, y el hecho de que el Rey Jizkiahu ocultara el "Libro de la Curación". El hecho de que Asa muriera por su enfermedad no fue un castigo, sino un resultado directo y natural de su comportamiento; "él no buscó a Di-s" en la época del Templo. Los médicos no le podían ayudar en absoluto, dado que él no sostuvo sus 613 `órganos´ espirituales.

Esto explica también por qué fue escondido el "Libro de la Curación". No porque olvidarían a Di-s, o porque fuera supersticioso, sino porque sin "buscar a Di-s" a través de cumplir las 613 mitzvot adecuadamente, semejante libro no tendría valor. ¡Una vez que cumplía las mitzvot adecuadamente, la persona no necesitaba el libro para nada! ¡En esa época, ese libro era ciertamente innecesario!

Naturaleza

En la serie de Igrot Kodesh, el Rebe da otra explicación:

Aunque nuestros 613 órganos, venas y arterias, dependen directamente de las 613 mitzvot, no obstante precisamos de la medicina y de los médicos porque "Estamos en el más bajo de los mundos que fue creado por Di-s. En su conducta física exterior, a nuestros ojos éste parece ser exclusivamente natural, pero en esencia es Divino. Todos los conceptos e ideales espirituales deben estar conectados con la naturaleza".

En otras palabras: Es cierto que la salud física de la persona depende de la salud de su alma. Pero como sucede con todo lo demás en nuestro mundo físico, ésta está conectada con el mundo natural, lo que nos hace necesario procurar asistencia médica.

Esto explica también una historia sobre el Alter Rebe.

El Alter Rebe curó cierta vez a alguien dándole un trozo de su matzá shemurá y media taza de agua. Puesto que no lo curó de manera natural, ¿por qué precisaba el trozo de matzá y agua? Probablemente porque debe haber una base natural, aun cuando sea muy sutil.

Vale la pena notar que comúnmente, cuando se pide al Rebe una bendición por un problema médico, él nos instruye a incrementar nuestro empeño en Torá y mitzvot, sea agregando una mitzvá, revisando la aptitud religiosa de los tefilín y las mezuzot, etc.

Esto se combina bien con la explicación del Alter Rebe. Por un lado hay una necesidad de proveer una `base natural´ al consultar a médicos y expertos clínicos, y seguir sus instrucciones. Por el otro, la persona debe esforzarse también por mejorar sus `órganos´ espirituales.

Combinando lo físico con lo espiritual, el Rebe nos devuelve a la época del Beit HaMikdash, cuando los aspectos físicos y espirituales de la vida estaban estrechamente conectados.

Quiera Di-s que el Beit HaMikdash sea reconstruido prontamente a través del Mashíaj, cuando mereceremos ser totalmente curados, ya mismo en nuestros días.

http://www.tora.org.ar/

viernes, 11 de junio de 2010

HISTORIAS PARA CONTAR EN FAMILIA (VI)


19.La Bondad Más Grande

Rabí Israel de Salant fue visto una vez en las calles de Vilna, hablando y riendo de una manera aparentemente frívola con una de las personas de la ciudad. Las personas que lo vieron notaron que el Rab de Salant estaba tratando de hacer reír al otro hombre con sus bromas.

Los que observaban se quedaron muy asombrados por el comportamiento tan extraño del Rabino, pues como todos sabían, él era un hombre lleno de temor de D'os, que continuamente cuidaba su hablar, y nunca decía una palabra innecesaria. Y de repente, contrariamente a su costumbre, allí estaba el Rab Israel hablando palabras aparentemente vanas y bromeando!

Uno de sus estudiantes no pudo aguantar su curiosidad, tomó coraje y le fue a preguntar al Rab sobre su extraño comportamiento. Rabí Israel le contestó: "La persona con la cual yo estaba hablando estaba deprimida y amargada. Yo sólo estaba intentando levantarle los ánimos. No hay jesed (bondad) más grande que alegrar a un alma triste".

20. La Humildad Es Nuestro Honor

El Rab Eljanán Wasserman, el Rosh Ieshivá de Baranovitz, era una persona de verdadera modestia. Una vez, cuando alguien le pidió una bendición (es una conocida costumbre pedir una bendición a un tzadik (justo)), la contestación del Rab Wasserman fue: "Créame, si usted me conociera de la manera que yo me conozco, no me pediría una bendición".

Sus estudiantes cuentan que él rogaba que no le den una aliá a la Torá en Rosh Hashaná. Los estudiantes sorprendidos le preguntaron: "Pero, Rabino, la halajá (ley) dice que una persona debe tratar de obtener una aliá durante los Diez Días de Arrepentimiento. Entonces, ¿cómo usted puede negarse a ella?".

El Rabino les contestó modestamente: "Yo tengo miedo de estar parado sobresaliendo, durante los Días del Juicio, pues es posible que se me haga una inspección minuciosa. Yo prefiero pasar desapercibido, así como está escrito: 'En medio de mi nación yo moraré' (Melajim II 4:13)".

Rabí Moshé Blau contó sobre la oportunidad en la cual se encontró con el Rab Wasserman en la conferencia de Agudá de 1937, durante uno de los encuentros de los Sabios de la Torá. Un problema fue presentado a los grandes rabinos, y un rabino anunció: "Yo pido que cualquiera que no sea un rabino o admor, por favor abandone el recinto".

Para la sorpresa del Rab Blau, el Rab Wasserman comenzó a caminar hacia la puerta para dejar el recinto. El Rab Blau le preguntó: "¿Qué es lo que el Rosh Ieshivá está haciendo? Ahora se discutirá un tema muy importante y su opinión es de gran necesidad".

El Rab Wasserman contestó con mucha simplicidad: "Reb Moshé, ¿usted no ha escuchado el anuncio de que cualquiera que no sea rabino o admor debe abandonar el recinto? Yo no soy ni rabino ni admor!".

21. Shabat

Cuando el Jafetz Jaim estaba en Varsovia, él invitó a que se reunieran con él, todos los conductores judíos que manejaban publicamente en Shabat para llevar mercadería de los depósitos a los negocios, y cuando estubieron todos reunidos, les contó la siguiente parábola:

"Es un hecho bien conocido que cuando hay una guerra y muchas personas mueren y son heridas en el campo de batalla, se hace un alto el fuego periodicamente, en función de evacuar a los heridos a los hospitales y de enterrar a los muertos, para que no sean presas de los animales salvajes. Cada persona caída en el campo de batalla es rápidamente examinada. Si sus pies, manos o incluso sus ojos están heridos y parece posible que se recuperará, se lo lleva al hospital. Algunos tienen que pasar por una operación, e incluso hay quienes deben tener algunos de sus miembros amputados, para salvar así sus vidas. Pero si alguien está herido en la cabeza, su cerebro quebrado y la sangre fluye de sus heridas, a él se lo pone junto con los cuerpos que serán enterrados, puesto que no hay ninguna posibilidad de que se recupere, ya que la cabeza no puede ser amputada.

Lo mismo se aplica al Shabat. En nuestra Torá hay muchas leyes que una persona puede llegar a transgredir. Algunos pueden transgredir mandamientos positivos o mandamientos negativos, siendo esto un tema bastante severo, pero el alma en sí no depende de la mayoría de estas leyes. Pero cuando alguien publicamente transgrede las leyes del Shabat, su acción se asemeja a la idolatría, y eso es similar a haber sido severamente herido en la cabeza. Él debe ser tirado con todos los cuerpos en la tumba!

Es por eso que yo les aconsejo que dejen de transportar mercadería antes de que se ponga el sol el día viernes. Entonces ustedes serán bendecidos con las bendiciones del Shabat, así como está escrito: 'Y D'os bendijo al séptimo día'".

22. La Maleta Perdida

Después de que los comunistas llegaron al poder en Rusia, comenzaron a atormentar violentamente a los rabinos del país. Rabí Meir Stelovitz, el Rab de Jeslovitz, trató de obtener un persmiso para salir de Rusia. Viajó hasta Moscú para pedir el permiso y después de mucho esfuerzo logró obtenerlo.

En su viaje de vuelta a Jeslovitz, su maleta - la cual contenía el pasaporte y el permiso para salir del país - fue robada. Esto fue una gran tragedia para él. Él se bajó en la ciudad de Novobrisov, en donde vivía el Rab Baruj Eliézer Luria. Él llegó hasta la casa del rabino y le contó la terrible tragedia y también le dijo que el problema le podía costar la vida, pues ahora no tenía permitido quedarse en Rusia ni tampoco para salir del país. Rab Luria entendió la gravedad de la situación y le dijo al Rab Stelovitz que vaya a recostarse y descansar mientras él iba a buscar la maleta perdida.

Rabí Luria se puso en un terrible peligro al ir a las oficinas de la policía secreta, la KGB, cuya sola mención ponía a las personas en un estado de terror, pues era bien sabido que muchos judíos habían desparecido y eran torturados y asesinados en manos de ellos. Sin embargo, Rabí Luria se acercó a ellos sin miedo alguno, y les contó sobre el anciano rabino que llegó a la ciudad, y de su maleta robada, y que el rabino podía morir de angustia a causa de eso.

Para la sorpresa de todos, ellos no le hicieron nada al Rab Luria, e incluso le prometieron que iban a atender el caso de la maleta robada. Después de unas horas pudieron encontrar la maleta con el pasaporte y el permiso intactos. Rabí Meir continuó su viaje hacia Israel y tiempo más tarde fue nombrado Rabino del barrio de Zijrón Moshé en Jerusalem.

Rabí Luria vió que Rabí Meir estaba terriblemente extenuado y estresado por la situación, y es por eso que hizo todo lo posible para ayudarlo a encontrar paz - incluso arriesgando su propia vida.

jueves, 10 de junio de 2010

Parashá KORAJ. 30 SIVAN 5770 (12 de Junio de 2010)


La anatomía de una controversia.

Sobre los primeros versículos de esta sección de la Torá, la traducción aramea de Yonathán Ben Uziel nos relata lo siguiente:

"Tomó Kóraj una prenda suya completamente celeste... y se levantó con petulancia y enseñó leyes delante de Moshé sobre las prendas de color celeste. Dijo entonces Moshé: yo escuché de boca del Creador que los flecos de las prendas (Tzitziot) deben tener hilos blancos y un hilo de color celeste. Kóraj y sus adherentes hicieron prendas e hilos todos de color celeste, lo que no había ordenado Hashem..." (Traducción a Bemidvar 16.1-2)

La impureza de las controversias que suelen asentarse en las gargantas de los seres humanos tiene un ejemplo paradigmático en el "affaire" de Kóraj y sus adherentes, y tal vez, sin exagerar, la raíz de toda discusión y discordia encuentra en esta parashá su origen. En esta semana encontramos al gran maestro de la discordia, el análisis que él hace de la "verdad" y de la "justicia" es una clase magistral de los elementos que se encuentran en una controversia como concepto, como una inclinación turbia del espíritu humano. En nuestra sección se concentran las ideas principales que caracterizan a este instinto turbio de manera tal que nosotros, muchos años después, podamos corregir nuestra conducta y no caer en la penumbra de la discordia; tiene además esta sección el objetivo de enseñarnos lo que no hacer y como enfrentar las ideas y las discrepancias; queda al examen de la historia averiguar si algo se ha concretado de estos objetivos.

El personaje central que significó una piedra de tropiezo en este arduo periplo por el desierto es Kóraj; este es el hombre que ideó una polémica contra la conducción social y espiritual de Moshé y Aharón. Él construyó su polémica basándose en una idea principal, muchas veces repetida en el devenir político social de la historia universal, el slogan de la igualdad:

"Toda la congregación, todos son santos y dentro de ellos está Hashem" (Bemidvar 16.3)

A partir de este slogan conocido, alega Kóraj que la conducción de la comunidad debería estar en manos de todos, buscó enfrentar la realidad misma del control, del gobierno, con un valor ético que no siempre acompaña a estos cargos, pidió de ellos más "humildad":

"¿Por qué ustedes se han elevado arrogantemente sobre la congregación de Hashem?" (Ibíd.)

No le importó alzar la bandera de la igualdad, a pesar que él mismo era un hombre cuya protesta se originó a partir de su gran petulancia y propia arrogancia, cuando se sintió discriminado porque una función, que pensaba le era correspondiente, le fue entregada a otro; así nos enseña Rashí (ad. Ibíd. 16.1) que Kóraj tuvo envidia del puesto que recibió su pariente Elitzafán Ben Uziel, cuando fue designado, por mandato divino, como contralor sobre la familia levítica de Kehat; entonces realzó el hecho que este familiar suyo era hijo del más pequeño de los hermanos de su padre, siendo que su padre le precedía debía él mismo, es decir Kóraj, haber tomado las funciones respectivas. Esta función era para Kóraj y desde su perspectiva un reconocimiento a su capacidad, por lo tanto el hecho que haya sido otra persona designada era una ofensa de tipo personal.

El tropiezo de la envidia es un factor importante también dentro de este tema, y tiende incluso a alcanzar a personas de elevada espiritualidad, personas que no son simples ni comunes, como dice Rashí: "Kóraj que era una persona inteligente..." (ad Bemidvar 16.7). Esta mala cualidad, la envidia, puede hacer que el hombre salga a protestar y a crear ideologías, como una especie de adorno para su imaginaria contienda; tal confusión de valores e ideas le pueden llevar a sostener exteriormente y a pensar en su interior que tal contienda no es particular, sino una lucha social por un mejor futuro, para combatir en especial la corrupción fiscal, aunque todo encubre una inclinación turbia del espíritu.

En esta gran revuelta en contra de Moshé encontramos, como un sistema básico, dos elementos que analizaremos para introducirnos en el marco de la estructura de esta polémica, ejemplo de todos los demás deseos de alcanzar poder.

1. Un acto de tontos.

En un primer lugar, toda polémica contra un designio divino es considerada como un acto ilógico. Como los maestros nos enseñan: "Kóraj, que era una persona inteligente, ¿Qué vio para dejarse llevar por esta tontera?" (Ibid. 16.7)

La descripción de este acto con el término "tontera" nos indica que esto fue algo que no tuvo ninguna utilidad, y así se entiende el significado de "tontera", o sea carente de utilidad. Así simplemente se considera a la controversia y la separación, la controversia ciertamente no tiene fundamento, base y tono constructivo. Cabe entonces preguntar, ¿Por qué alguien como Kóraj se inclinó a esta polémica carente de utilidad?

Hay en el mundo un concepto, que el hombre o la sociedad, pueblo o estado podrá alcanzar éxitos no cuando se encuentren discerniendo sobre la naturaleza de una discusión, sino solamente cuando se encuentren en la paz y la moderación. Así nuestros maestros nos han enseñado sobre las sutilezas de la corrección de nuestras cualidades: "Por medio de la cualidad de la paciencia, alcanza la persona siempre mucho más que con toda la fuerza violenta que quiera aplicar" (Rav Jayim de Volhozin). Esta verdad es públicamente conocida por cada hombre y cada sociedad. A pesar de esto, la gran mayoría de los seres humanos actualmente se dirigen hacia el instinto de la división, y de la disputa, quieren de una u otra manera mostrar su fuerza, su capacidad de imponer y controlar. Las ideas de vencedor y vencido son términos de uso común entre las personas, tanto a nivel micro como macro, la presencia de una fuerza victoriosa es considerada como valor, sin embargo en el examen más profundo de los hechos casi siempre vemos que un vencedor termina finalmente siendo un vencido. Los valores éticos son afectados en cualquier lucha y el vacío que conlleva esta aparente victoria bajo el uso de la fuerza, hace que poco a poco el gusto de la victoria sea amargo, muy amargo.

2. Los adherentes:

Kóraj, sin embargo, no estuvo solo. Estuvo de una coalición de personas irritadas y molestas, en estos encontramos otro de los puntos que llevan a que un líder, en el peor sentido del término, obtenga algún tipo de ventaja. Pero, ¿Quienes eran sus adherentes? La Torá nos relata que había tres personas de la tribu de Reubén mencionados con sus nombres: Datán, Avirán y On Ben Pelet. Esta tribu, el primogénito de Yaakov, mantuvo en el orden del campamento un lugar cercano a las tiendas que habitaban Kóraj y su familia, la influencia de ellos fue fundamental para atraerlos a ser parte de la revuelta, en especial cuando tal influencia aprovechó el hecho que el primogénito de Yaakov no ocupaba un lugar de vanguardia en el campamento, sino secundario, así nos enseñan los sabios un dicho escueto pero profundo "¡Pobre del malvado y pobre de su vecino!".

Según la opinión de los comentaristas, los ciento cincuenta hombres que apoyaron esta revuelta eran a su vez primogénitos que se sintieron desplazados, el nuevo orden del pueblo les había dado un puesto diferente al que hubieran deseado. Después del pecado del becerro de oro, donde tomaron parte los primogénitos de Israel, el sacerdocio que poseían como privilegio de primogenitura fue entregado a los Kohanim, quienes serían desde entonces los servidores en el Templo; esta disposición irritó a algunos que vieron en esta revuelta el momento para mostrar su molestia.

Vemos que los elementos de esta coalición son de suyo significativos y contradictorios. Todos tenían una objetivo: cambiar la conducción actual de Israel por un gobierno del pueblo, por esto se presentaron con una prenda toda celeste; quisieron indicar que ya no hay un solo hilo celeste, la conducción que reflejaba la individualidad de un solo líder, sino todos son "santos y dentro de ellos está Hashem". Sin embargo en el corazón de cada uno de ellos se presentaron anhelos diferentes y contrarios; Kóraj, el levita, pidió la corona del liderazgo para él mismo; Datán y Avirán, los hijos de Reubén, pretendían devolver el gobierno a su tribu y desplazar precisamente la conducción de los levitas, mientras que los doscientos cincuenta hombres soñaron con devolver el liderazgo a los primogénitos, como si pretendieran desplazar tanto a los levitas y a todos los hijos de Reubén juntos.

Una coalición de una naturaleza tal no podía prosperar, así concluye la Mishná en Pirkey Avot (5.17): "toda discusión con fines espirituales, se mantendrá, una discusión que no tiene fines espirituales, desaparecerá."


miércoles, 9 de junio de 2010

Tefila

Para quienes creemos que podemos continuar aprendiendo, creciendo y dando cada día mucho más.

 Cuídame para no pensar en cada oportunidad y en cada tema que tenga que decir algo. Cuídame de la presión de organizar y solucionar, las ideas y problemas de todo el mundo.

 Hazme un ser pensante, pero no un temperamental.

 Hazme una persona quien desee ayudar, pero no alguien quien le diga a los demás que hacer o como vivir sus vidas.

 Sella mi boca, así no podré quejarme sobre mis penas y sufrimientos.

 Yo no soy demasiado merecedor para tu amabilidad, para vivir las historias de sufrimientos de los demás, pero ayúdame por lo menos, a escuchar sus historias con paciencia.

 Hazme entender, que yo puedo también cometer errores.

 Cuídame para ser paciente y que no sean solo los otros quienes aprendan de mí.

 Cuídame para tener la habilidad de ver lo bueno, aun en los lugares en donde no lo espere.

 Planta en mi el amor por todos, y permíteme ver los diferentes talentos y virtudes de los demás, especialmente dame la posibilidad de decirles a ellos esto.

 Ayúdame hacer seres humanos felices, profundamente felices.


(Libro Fuente: Alenu Leshabeaj. Perush Shemot)

martes, 8 de junio de 2010

Los sueños según el Talmud (y VII)


Una enseñanza:

Toda clase de bestias son señales positivas en un sueño, excepto el elefante, el mono y la marta.

Pregunta:

Pero he aquí que dijo el maestro: El que ve un elefante en un sueño le será realizada una maravilla.

Respuesta:

No es difícil de entender. Esa enseñanza que lo interpreta en positivo, es cuando estaba ensillado, y esa enseñanza que lo interpreta en negativo es cuando no estaba ensillado.

Otra enseñanza:

Toda clase de metal es un signo positivo en un sueño excepto una azada, un pico y un hacha.

Aclaración:
Y estas palabras y enseñanzas se aplican cuando a estos instrumentos de trabajo los vio puestos en sus respectivos mangos.

Más enseñanzas:

Toda clase de frutos es un signo positivo en un sueño excepto los dátiles inmaduros.

Toda clase de vegetales es un signo positivo en un sueño, excepto las puntas de los nabos.

Pregunta:

Pero he aquí que dijo Rav: No me enriquecí hasta que vi en un sueño puntas de nabos.

Respuesta:


Cuando Rav los vio, en sus tallos los vio.

Otras enseñanzas:

Todo tipo de color es un signo positivo en un sueño, excepto el verde – tjelet – que anuncia la llegada de la enfermedad en el rostro de la persona.

Todo tipo de pájaros es un signo positivo en un sueño, excepto los animales de la especie karia, kipufa y kurperai.

Una regla mnemónica:

(El cuerpo, el cuerpo, una semejanza, restauran, amplían – señales)

Tres cosas entran en el cuerpo pero el cuerpo no deriva placer de ellas: cerezas, dátiles de mala calidad y dátiles no maduros.

Tres cosas no entran en el cuerpo, pero el cuerpo deriva placer de ellas, estas son: el lavado, la unción y las relaciones íntimas.

Tres cosas son una semejanza del Mundo por Venir, estas son: el Shabat, el Sol y las relaciones íntimas (lit. el uso – tashmish).

Pregunta:

¿El uso de qué? Si dices que se refiere al uso del lecho – tashmish hamitá - es decir, las relaciones íntimas, he aquí que debilita y no puede entonces ser igualado al Mundo por Venir.

Respuesta:

Sino en realidad se refiere al uso de los orificios, es decir, la evacuación.

Se continúa:

Tres cosas restauran la mente de un hombre. Estas son: El sonido agradable de un instrumento musical o la voz de una mujer, la visión de algo agradable, y el oler un aroma agradable.

Tres cosas amplían la mente de un hombre. Estas son: Una hermosa morada, y una hermosa mujer y hermosos muebles.

Otra regla mnemónica:

(Cinco, seis y diez – señal)

Cinco cosas son la sexta parte de algo. Estas son: El fuego, la miel, el Shabat, el dormir y el sueño.
El fuego es la sexta parte del Guehenom, el Infierno; la miel es la sexta parte del maná; el Shabat es la sexta parte del Mundo por Venir; el dormir es la sexta parte de la muerte; el sueño es una sexta parte de profecía.

Seis cosas son un buen signo para un enfermo. Estas son: el estornudo, la transpiración, el movimiento suelto del intestino, la descarga seminal, y el dormir y el sueño.

Fuentes bíblicas:

Estornudar, como está escrito: “Sus estornudos resplandecen luz” (Job 41:10).
La transpiración, como está escrito: “Con el sudor de tu frente comerás el pan” (Génesis 3:19).
El movimiento suelto del intestino, como está escrito: “El que necesita aliviarse se apresura a abrirse y no morirá en el foso” (Isaías 51:14).
La descarga seminal, como está escrito: “Él verá simiente y vivirá largos días” (Isaías 53:10).
El dormir, como está escrito: “Yo estaría dormido, luego yo reposaría” (Job 3:12).
El sueño, como está escrito: “Hazme soñar y dame vida” (Isaías 38:16).

Se continúa:

Seis cosas curan al enfermo de su enfermedad, y su cura es una cura completa. Estas son: El repollo, las remolachas, el poleo seco, el estómago de un animal, el útero de un animal, y el diafragma de un animal. Y hay quienes dicen: También los pescados pequeños, y no solo esto sino que los pescados pequeños hacen fructífero y fortalece todo el cuerpo de la persona.

Diez cosas devuelven a un enfermo a su enfermedad, y su enfermedad es más severa. Estas son: El que come carne de buey, la carne grasosa, carne asada, carne de pájaros, o un huevo asado, y el afeitarse, y los berros, y la leche y el queso, y el baño. Y hay quienes dicen: También las nueces. Y hay quienes dicen: También los pepinos.

Una enseñanza relacionada:

En la academia de Rabí Ishmael se enseñó la siguiente baraita: ¿Por qué se llaman los pepinos kishuim? Porque son severos – kashim - para el cuerpo como espadas.

Pregunta:

¿Es realmente así? Pero he aquí que está escrito: “El Eterno le dijo a ella “Dos naciones - goim - están en tu vientre”, lo cual es interpretado así: No leas goim sino geiim, grandes hombres. Y Rav Iehuda dijo en el nombre de Rav: Estos son Antoninus, el César romano, y Rabi, Rabí Iehuda Hanasí, sobre los que se asegura que no faltó jamás en sus mesas ni el rábano, ni el rábano picante, ni los pepinos, ni en el verano ni en el invierno. Por consiguiente, los pepinos no pueden ser considerados dañinos.

Respuesta:

No es difícil de entender. Esa enseñanza que los considera dañinos se refiere a los pepinos grandes, mientras que esa enseñanza que no los considera dañinos se refiere a los pepinos pequeños.

Se vuelve al tema de los sueños:

Los sabios enseñaron en la baraita: Si la persona ve en su sueño un muerto en la casa, tendrá entonces paz y armonía en la casa. Si el muerto comió y bebió en la casa, es una buena señal para la casa. Si el muerto tomó utensilios de la casa, es una mala señal para la casa.

Explicación:

Rav Papa explicó esta última enseñanza: Es una mala señal solo cuando el muerto toma un zapato o sandalia, lo cual indica que se apresta a salir y a invitar a otros miembros de la casa a seguirlo ya que todo lo que toma un muerto es favorable excepto un zapato o una sandalia, y también todo lo que entrega un muerto es favorable excepto la tierra que sugiere a la sepultura, y la mostaza.


JESED (BONDAD)

Tienes que saber que es más lo que recibes cuando das que cuando únicamente recibes. Cuando das, recibes la oportunidad de convertir algo material en algo eterno. Recibir es algo transitorio. Existimos transitoriamente por medio de lo que tomamos, pero vivimos eternamente mediante lo que damos.

Esto lo podemos aprender de Hashem. Él creó este mundo solamente para dar, y en cada una de sus creaciones se encuentra una parte de Él. Ese es el motivo por lo que nos quiere tanto.

Estamos obligados a emular las virtudes de Hashem. Por tanto, necesitamos ayudar a otros proveyéndoles lo que necesitan y desean, así como Él satisface nuestras necesidades y deseos. Esto incrementa el amor al prójimo y esta es una de las bases que sostienen al mundo. La labor más gratificante del mundo es hacer felices a los demás. Dar algo a alguien en forma constante aumentará tu amor por esa persona.

Se cuenta que un rey, a pesar de todo lo que poseía, no podía encontrar la felicidad. Sus ministros le ofrecían los mejores platillos, le traían bufones para divertirlo, pero todos los esfuerzos eran inútiles.

El rey salió de su palacio completamente frustrado y emprendió un largo viaje en busca de la felicidad.

Caminó y caminó hasta que llegó a un bosque. Allí encontró a un anciano que estaba sentado, llorando.

-¿Qué problema tienes? – preguntó el rey.
- Mi pobre esposa está muy enferma y ni siquiera tengo los recursos para comprarle los medicamentos que necesita. ¡No sé cómo ayudarla! – contestó angustiado el hombre.

El rey se quitó la corona y sacó de allí una de sus joyas. Luego entregó la piedra preciosa al pobre hombre diciéndole:

- Ahora ve en paz y cómprale a tu mujer el remedio que necesita. ¡Ojala que se alivie pronto!

El anciano estaba lleno de alegría; ahora podría dar a su esposa los medicamentos necesarios para ayudarla. Agradeció mucho al rey y le preguntó:

- Su amable majestad, ¿qué podría hacer para agradecerle?
- Ya me has dado lo que estaba buscando—contestó el rey --. Me has hecho feliz – el rey sonrió --. No podría esperar una recompensa mayor!

Lo que importa no es lo que tienes, sino lo que haces con lo que tienes.

Falleció el ex Gran Rabino de Israel, Rab Mordejai Eliahu Z.L.


El ex Gran Rabino de Israel Rab Mordejai Eliahu falleció esta tarde en Jerusalem a los 81 años de edad tras una larga enfermedad en el Hospital Shaarei Tzedek. El Rabino Mordejai Eliahu era considerado el líder del sionismo religioso aunque también era aceptado por otras corrientes en Israel y en el Mundo.

El Rabino Eliahu fue internado hace ya varios meses por problemas cardíacos que hicieron que su estado sea considerado crítico en varias oportunidades. Una vez se desmayó durante una revisación médica de rutina.

El funeral del Rabino Eliahu saldrá a las 22 horas de esta noche de la Sinagoga donde solía oficial en el barrio de Kiriat Moshé, y será enterrado al lado del Rab Jidá en el cementerio de Kiriat Shaul de Jerusalem.

El Rabino Eliahu fue elegido en 1983 como Gran Rabino de Israel en reemplazo del Rabino Ovadia Yosef, y ocupó ese cargo durante 10 años.

El Rabino Eliahu era considerado el líder espiritual de toda una generación y sus decisiones halájicas (Ley judía) eran tomadas en cuenta por muchos sectores. Era conocida su posición en contra de ceder partes de la Tierra de Israel y se opuso de forma categórica al Plan de Desconexión del Primer Ministro Sharon en el cual se entregó la más de 20 asentamientos judíos a los palestinos.

Varias organizaciones mostraron su pesar por la muerte del Rabino Eliahu.

La comunidad Biniamin dijo que “el rabino fue el pilar de fuego de los líderes de los colonos de Judea y Samaria incentivándolos en los tiempos difíciles y actuando a su favor”.

La comunidad judía de Hebrón que estaba acostumbrada a recibir el apoyo incondicional del Rab Eliahu dijo que lamenta la pérdida de un “verdadero líder del pueblo judío en la Tierra de Israel y amigo incondicional de la comunidad judía de Hebrón. El Rabino siempre estaba dispuesto a mostrar apoyo en cualquier forma posible. Su muerte es una perdida tremenda para el pueblo judío…”.

domingo, 6 de junio de 2010

ROSH HODESH TAMUZ (12 y 13 de Junio 2010)

Es el décimo mes del año según el cómputo de los meses desde la creación del mundo, y el cuarto mes según el cómputo desde el Éxodo de Egipto. Su signo es el de Cáncer.

Rosh Jodesh Tamuz consta siempre de dos días, pues el mes anterior, Siván, tiene siempre 30 días; así, el trigésimo día de Siván es el primer día de Rosh Jodesh Tamuz. El mes de Tamuz mismo tiene siempre 29 días. Por lo tanto, el mes de Av que le sigue en orden tiene siempre un solo día de Rosh Jodesh.

El nombre Tamuz es de origen asirio, "Damuzi". En un calendario agrícola hebreo encontrado en las excavaciones arqueológicas de Guézer, este mes es llamado "el mes de Zamor".

En las Escrituras se lo menciona varias veces como "el mes cuarto", pero el nombre de Tamuz sólo aparece como nombre de un ídolo asirio o babilonio (Ezequiel 8:14). Los judíos que retornaron del exilio de Babilonia introdujeron el uso del nombre Tamuz (en la versión de "Tamuzi") como nombre del "mes cuarto", y desde entonces suele ser mencionado así en la literatura rabínica.

Cabe señalar que Tamuz era un ídolo babilonio, el dios del florecimiento y el despertar de la naturaleza en la primavera. Reinaba durante los tres meses de primavera: Nisán, Iar y Siván. En Tamuz, cuando las plantas agostan, Tamuz moría y todos los años las mujeres lloraban su muerte.

En tiempos de Tamuz crece el calor estival: "El sol pasea para hacer madurar los frutos y conducirlos al estío" (Maséjet Pesajim 94).

En Midrash Ialkut Shimoní (Jeremías 335) se dice: "Somos avergonzados porque hemos oído el reproche" (Jeremías 51:51); se refiere al 17 de Tamuz. "La confusión cubre nuestros rostros" (ibíd., ibíd.) se refiere a la destrucción del Primero y el Segundo Templos.

Los días que van desde el 17 de Tamuz, llamado "el ayuno del mes cuarto", hasta el 9 de Av, llamado "el ayuno del mes quinto", constituyen un momento difícil para el pueblo judío y son llamados "los días de las angosturas", tal como dice en el Libro de las Lamentaciones 1:3: "la alcanzan todos sus perseguidores entre las angosturas". Estos días, en los que se minimizan las alegrías, son conocidos también como "las tres semanas de duelo", tal como dice en Daniel 10:2-3: "En aquellos días yo, Daniel, guardaba duelo durante tres semanas. No comía pan delicioso, ni carne ni vino entraban en mi boca, ni me ponía ungüentos, así hasta que se cumplieron tres semanas".

Según el profeta Zejariá (Zacarías 8:19), "el ayuno del mes cuarto" habrá de convertirse en el futuro en un día de alegría, junto con otros tres ayunos bíblicos.

Esto es lo que ha sucedido en el mes de Tamuz:

3 de Tamuz:

En este día Iehoshúa hizo detener el sol y la luna, que no dejaron de iluminar durante treinta y seis horas para vengarse de los enemigos, tal como dice en Josué 10:12: "Entonces habló Iehoshúa a H' el día en que H' entregó a los amorreos ante los Hijos de Israel, y dijo ante la vista de Israel: Sol, detente en Guivón y tú, luna, en el valle de Aialón; y el sol se detuvo y la luna se quedó donde estaba, hasta que la nación se hubo vengado de sus enemigos".

5 de Tamuz:

El ejército romano abrió una brecha en la fortaleza del Monte del Templo, después de arduos combates (en el año 70 e.c.)

El rabino Iom Tov Heller, autor de Tosafot Iom Tov, fue condenado a muerte por el rey de Austria

9 de Tamuz:

El rey Nabucodonosor de Babilonia abrió por primera vez una brecha en la ciudad de Jerusalén, tal como dice en II Reyes 25:3: "Al día nueve del cuarto mes el hambre era aguda en la ciudad, al punto de que no había pan para la gente de la tierra, y se hizo una brecha en la ciudad"

17 de Tamuz:

Este día fue estipulado como ayuno por cinco sucesos que se produjeron en él: se rompieron las Tablas de la Ley; en tiempos del Segundo Templo, se anuló la ofrenda Tamid; Apostemo quemó la Torá; se introdujo una imagen en el Santuario; en tiempos del Segundo Templo, las legiones romanas comandadas por el malvado Tito abrieron una brecha en la muralla de Jerusalén (en el año 70)

29 de Tamuz:

Fallecimiento de Rabí Shlomó Itzjaki (Rashí), el gran comentarista de la Torá y de la Ley Oral (4865-1105)

El relato del mes
Rabí Shlomó Itzjaki (Rashí), falleció el 29 de Tamuz de 4865 (1105)

Rashí, el más excelso comentarista de la Biblia y el Talmud, uno de los más grandes eruditos y legisladores en materia de Halajá y experto en lengua hebrea, nació y murió en Troyes, al norte de Francia (1040-1105).

Rabí Shlomó Itzjaki solía ponerse en contacto con los sabios más descollantes de su época y estudiar Torá con ellos. Según la tradición, deambuló por la diáspora tal como acostumbraban hacerlo muchos judíos justos y piadosos de Francia y Ashkenaz.

La leyenda refiere que viajó también a Oriente, en donde conoció a un asceta y estudioso cristiano que deambulaba por diversos países, quien lo introdujo en discusiones sobre creencias y opiniones y quien se asombró al oír las sabias respuestas de ese estudioso judío. El asceta contrajo una grave enfermedad y Rashí, que también conocía las ciencias médicas, no se apartó de su cama y lo atendió como amigo y como médico hasta que sanó.

Cuando el asceta sanó y Rashí fue a verlo para despedirse de él y proseguir su camino, éste quiso darle obsequios costosos, pero Rashí se rehusó a recibirlos y le dijo:

-No me debes nada. Si bien nuestras religiones son diferentes, todos somos seres humanos, creados a imagen de D's. Mi creencia me exige ayudar a cualquier persona en problemas. Sólo quiero pedirte una cosa: si algún judío necesitare tu ayuda, bríndasela tal como yo te di la mía en momentos difíciles.

Al cabo de algunos años, cuando Rashí regresó de su deambular, pasó por la ciudad de Praga. Los años de exilio habían llegado a su fin y su nombre ya era famoso como gran comentarista de la Torá y el Talmud. La comunidad judía de Praga lo recibió con grandes honores, y todos salieron a darle una cálida y respetuosa bienvenida.

El duque de Praga odiaba a los judíos y al ver los grandes honores que los judíos rendían a su huésped ordenó que engrillaran a Rashí y lo llevaran a su presencia.

En casa del duque se encontraba en esos momentos un gran obispo, que hasta hacía unos años había sido un asceta errante y que había conocido a Rashí en su deambular por Oriente. Cuando Rashí se presentó ante el duque, el obispo lo reconoció, se puso de pie y lo abrazó con afecto y amistad. El asceta relató al duque cómo lo había atendido Rashí durante su enfermedad y el duque lo liberó.

Mientras tanto, cuando los esbirros del duque apresaron a Rashí, los enemigos de Israel se sintieron fortalecidos, salieron a las calles y perpetraron desmanes contra los judíos. Cuando Rashí fue liberado, el duque reprimió los disturbios y los agitadores fueron castigados.

La leyenda refiere que a partir de entonces, el duque se convirtió en filosemita y fue benévolo con los judíos de Praga.

http://www.jafi.org.il/

Preparación para la eternidad

En una ocasión, un niño pequeño, hijo único, tenía una enfermedad incurable, y sabia que le quedaban pocos días para morir. Tenía miedo.

Un día, el niño, sorprendentemente, le pregunta a su madre: Mamá, ¿a que se parece morir?, ¿duele? La madre, con los ojos cegados por las lágrimas, no tuvo respuesta. Pidió a D-os que le diese fuerzas e inteligencia para contestar a su hijo. Y al rato, le dijo: Mi querido Mijail, ¿recuerdas cuando eras más pequeño y jugabas con papa y mama en la cama? Te quedabas dormido en nuestro dormitorio. Pero por la mañana, te levantabas y estabas en el tuyo, en tu propia cama. Alguien que te amaba mucho, tu papa, vino con sus brazos y te cargó.

La madre hizo una pausa. Continuó: Pues Mijail, la muerte es exactamente así: Nos levantamos una mañana y nos encontramos cómodamente en otro dormitorio, el nuestro, a donde realmente pertenecemos. Nuestro Padre Celestial nos llevó hasta allí porque El nos ama.

El pequeño sonrió satisfecho a su madre. Ya no había más miedo, más preocupación, solo amor y confianza, mientras esperaba encontrarse con su Padre Celestial en el Cielo. Nunca más preguntó. Y varias semanas después, el pequeño cayó dormido tal y como su madre le había anticipado.

La respuesta tan simple de esta madre refleja los más profundos pensamientos de los grandes sabios judíos. En el Talmud, Rabí Iaacob expresa este principio fundamental: “Este mundo es como una antesala previa al mundo venidero. Prepárate en la antesala para que puedas entrar al banquete”. (Avot, 4:21)

Así, pasamos a través de la antesala, al hall de entrada. La cortina se descorre y vivimos nuevamente.

Cuando un bebe nace, él escapa de los confines de la matriz (primera fase de la vida), liberando su cuerpo para moverse y sentir, pasando así a la segunda fase de la vida, la actual, física y por 120 años. Aquí nuestro cuerpo es la segunda matriz. Pues cuando morimos, salimos de esa segunda matriz y volvemos a nacer a la tercera fase de la vida, una nueva vida 100% espiritual. Y no nacemos de nuevo con la frente arrugada, los ojos ensombrecidos, no con la mente cautiva de miedos ni atormentados por arrepentimientos. No con un corazón destrozados por amargas memorias, ni malos recuerdos. No de esta forma.

Definitivamente, nos levantamos y nos elevamos, para nunca mas ser carne mortal, sino claros y brillantes, envueltos en el resplandor de la Piedad y Misericordia Divina. Así D-os lo ha prometido a sus profetas Isaías, Daniel y Ezequiel.

Confiando en D-os ya no tememos, pues verdaderamente no hay nada en que temer. Y cuando una persona no teme a su muerte, entonces ya no sentirá temor por nada. Solo entonces, cuando ya no tememos, comenzamos a vivir. Entonces experimentamos cada placer y cada dolor. Comenzamos a vivir y estamos agradecidos por cada momento de esta vida. Sin temor a la muerte.

Un hombre que teme a la muerte es, en cierta medida, también temeroso de la vida; pero cuando la muerte pierde su rostro aterrador, cuando se convierte en un hecho valioso, entonces la vida también merece ser bien vivida. Y cuando tienes algo por lo que vivir, un ideal, una meta, una FE, cuando llega la muerte, lo hace como un amigo bienvenido envidado para introducirnos en una nueva vida. O sea, un nuevo nacimiento.

“Aunque tenga que pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno, porque Tu estas conmigo... Que la bondad y la misericordia me persigan todos los días de mi vida” Tehilim 23:4,6

viernes, 4 de junio de 2010

HISTORIAS PARA CONTAR EN FAMILIA (V)


15. "No Se Engañarán Uno Al Otro" (Vaikrá 25:17)

Rabí Eliahu Hacohen Dushnitzer, el mashguiaj de la ieshivá de Lomza en Petaj Tikva, tenía un hijo que dejó Israel para ir a vivir a América. Este hijo era dueño de un campo en Ramat Hasharón, que dejó a su padre antes de irse. Puesto que los precios de las naranjas y otros cítricos estaban muy bajos, eran tiempos difíciles para aquellos que tenían campos, y frecuentemente los gastos de manutención eran más que las entradas que recibían. Ese fue el caso con el Rab Eliahu, y él tuvo que endeudarse para poder mantener el campo.

Esto lo entristecía mucho a el, puesto que a el no le gustaba estar endeudado, y aתn así las deudas crecían constantemente. A el tambien le preocupaba el hecho de no poder cubrir sus deudas antes de morir, y de esa manera sería considerado una persona malvada, así como dice el versículo: "Un hombre malvado pide prestado y no devuelve" (Tehilim 37:21). Es por eso que el rezó mucho por su campo y tambien pidió a sus amigos que recen por el, para que se le presente la oportunidad de vender el campo y así pagar sus deudas.

Uno de sus estudiantes de la ieshivá se convirtió en un agente inmoviliario despues de que se casó, y encontró un comprador - un judío americano - para el campo de Rabí Eliahu. El agente arregló una cita para que se encuentren Rabí Eliahu y el futuro comprador, y en ese momento viajaron los tres para ver el campo.

En el camino hacia el campo, Rabí Eliahu dijo al comprador: "Puesto que la Torá dice: 'Y no se engañarán uno al otro' (Vaikrá 25:17), yo debo decirle los defectos que tiene el campo. Uno de los árboles tiene gusanos, otro tiene frutas que caen constantemente, otro está seco, etc. Tampoco se olvide que nuestros Sabios dijeron que si usted contrata trabajadores y luego no los supervisa, estará desperdiciando su dinero (Babá Metziá 29b). Es por eso que si usted no va a trabajar el campo, no obtendrá ganancias".

El comprador escuchó pacientemente a Rabí Eliahu y decidió que compraría el campo de todas maneras.

Cuando ellos llegaron al campo, Rabí Eliahu comenzó a mostrarle al comprador todos los defectos que le había mencionado anteriormente en el camino. E incluso esto no impidió que el hombre quiera comprar el campo.

Repentinamente el comprador sacó una pequeña botella de su bolsillo y tragó unas píldoras. "¿Cuál es el problema?" - preguntó Rabí Eliahu con preocupación.

"No se preocupe, rabí" - contestó el hombre - "yo tengo un corazón debil y el doctor me dijo que tome estas píldoras cada cuatro horas".

Tan pronto como el Rab Eliahu escuchó esto, canceló todo el trato y no estuvo dispuesto a vender el campo a ese hombre. ֹl le dijo: "Que D'os le envíe una recuperación completa, pero yo no le vendere mi campo de ninguna manera".

"¿Que le importa sobre mi situación?" - le preguntó el comprador - "yo quiero comprarle el campo!".

Rabí Eliahu le contestó: "Porque usted no ve que el campo no es bueno para usted, no significa que yo tengo permitido engañarlo. Si usted tiene un corazón debil, usted no podrá trabajarlo personalmente, y si usted contrata trabajadores yo se que perderá dinero. No hay nada más de que hablar. Yo no le vendere el campo".

Con estas palabras Rabí Eliahu retornó a Petaj Tikva.

16. Juzgando Favorablemente

Una vez le fue robado a la Rebetzin del famoso autor del libro Jemdat Shelomó un tapado valioso. Más tarde fue descubierto que el ladrón era una de las personas que recibía un monto de dinero mensual como caridad del Rabino. Un día el tapado fue retornado por un comerciante quien admitió que lo había comprado al ladrón.

Cuando el hecho fue conocido, una de las personas ricas de la ciudad habló con el Rabino diciéndole: "Usted siempre nos dice que debemos contribuir dando caridad, y ahora nosotros vemos que una de las personas a la cual nosotros le damos no es más que un bajo ladrón".

El Rabino respiró profundamente, llamó a su secretario y le preguntó: "¿Usted sabe dónde vive el ladrón?".

"Por supuesto que yo sé" - contestó el secretario.

"Ahora bien" - dijo el Rabino - "No se olvide de salir y encontrarlo el próximo mes para que nosotros le podamos dar el monto de dinero mensual del fondo de tzedaká, pues probablemente él se sentirá muy avergonzado como para venir por su cuenta a buscarlo".

Así como el Rabino había sospechado, al mes siguiente todas las personas llegaron a recoger su dinero, menos el ladrón. El Rabino le recordó al secretario que vaya a llamar al ladrón, y que le diga que nada le pasará si él se presenta a hablar con el Rabino. El secretario le pasó el mensaje. El ladrón fue, puesto que el Rabino era conocido como un tzadik que siempre cumplía con su palabra.

Cuando el ladrón llegó, el Rabino le dijo: "¿Cómo es que pudo transgredir una prohibición explícita de la Torá? Yo sé que usted lo hizo porque estaba en una situación desesperada, pero aún así, ¿cómo pudo cometer semejante pecado? Hubiese sido mucho mejor que hubiera venido a contarme su problema y no hubiera cometido este pecado. Yo quiero que me prometa que nunca más va a hacer una cosa semejante".

Después de que el hombre pobre prometió, el Rabino le dió su dinero mensual, y le agregó algo extra.

El Rab vió al ladrón como una prueba diseñada para determinar si él se enojaría o reconocería que el hombre pobre realmente estaba en una situación desesperada, puesto que, en definitiva, el tapado fue devuelto a su Rebetzin. Asimismo, en nuestras vidas, muchas dificultades surgen como una prueba para ver si nosotros podemos controlar nuestro comportamiento hacia el prójimo o no

17. El Placer de Alegrar a Otros


El Rab Ben Zión Abraham Shapiro, el hijo del Rab Tzvi Michel de Jerusalem, tenía la costumbre de ir a la mikve (baño ritual) todas las noches a medianoche, y luego recitar el tikún Jatzot, el rezo de medianoche el cual es un lamento por la destrucción del Bet Hamikdash.
Un sábado por la noche, antes de la medianoche, cuando él estaba en camino hacia sus rezos, se encontró con un grupo de hombres jóvenes casados que retornaban de un Melavé Malcá (la comida que se debe comer después de Shabat para escoltar a la reina Shabat). Ellos decidieron reirse del Rab Ben Zión, y cuando él se acercó a ellos, ellos lo rodearon en un círculo y comenzaron a bailar y cantar alrededor de él. Por su extrema modestia, el Rabino no se sintió insultado, y simplemente se unió al baile.

Después de que uno de los jóvenes que había iniciado todo, retornó a su casa, comenzó a sentirse avergonzado de lo que había hecho. "¿Qué es lo que hice? Yo rebajé a una de las personas más piadosas de Jerusalem cuando él estaba en camino a su sagrado servicio".

El muchacho decidió ir a la mañana siguiente y pedir perdón al Rabino. Cuando llegó a su casa y expresó sus disculpas, el rabino estaba verdaderamente sorprendido, y le dijo a él simplemente: "¿Por qué me vienes a pedir disculpas? Tú me has causado mucho placer, pues yo ví que por mí todos ustedes estaban alegres!".

18. El Grifo del Tonel

Cuando el Jafetz Jaim estaba en la ciudad de Bialystok para asistir a una reunión, dos hermanos - negociantes de maderas - se acercaron a él. Ellos le pidieron al Jafetz Jaim un consejo..

"Recientemente hemos comprado un bosque para talar" - dijo uno de los hermanos - "y estamos teniendo buenas ganancias de eso. Mientras estábamos aún ocupados con este bosque, se nos cruzó la oportunidad de hacer otro trato comercial respecto de un bosque que realmente nos haría ricos. Yo pienso que debemos tomarlo antes que otro lo compre".

"Y yo digo" - habló el otro hermano - "que ahora que estamos ocupados con una cosa, no deberíamos comprometernos con otra cosa, sino hacer una cosa por vez".

"¿Qué? ¿Y dejar que se nos escape una fortuna?" - se quejó el primer hermano.

El Jafetz Jaim dijo: "Perdónenme pero yo no entiendo nada sobre el negocio de la madera".

"Por favor, Rabino" - le suplicaron los hermanos. "Esta es una discusión crucial entre nosotros, la cual afecta no sólo nuestro sustento sino también nuestra relación. Usted nos debe ayudar".

"Muy bien" - contestó el Jafetz Jaim. "Yo no soy un profeta pero déjenme que les cuente una historia, y ustedes podrán sacar sus propias conclusiones".

"Un hombre tenía un gran tonel de vino con un pequeño grifo. Él podía llenar un botellón de vino mediante el grifo del tonel en un minuto. Un muchacho inteligente se le acercó y le dijo que él se beneficiaría mucho si haría otro grifo en el tonel.

'Gracias - le dijo el dueño del tonel - tu consejo me sería de utilidad si eso me ayudaría a sacar más vino del tonel. Pero puesto que finalmente yo obtendré la misma cantidad de vino, no me importa esperar otro minuto'".

Los hermanos entendieron que el Jafetz Jaim les estaba diciendo que no hagan el otro trato comercial. Sería como hacer otra grifo en el tonel de vino, el cual no valdría el esfuerzo [pues su esfuerzo extra no les traería a ellos más riqueza de la que actualmente D'os había decretado que ellos ganen]. Ellos tomaron el consejo y no compraron el segundo bosque.

Dos años más tarde, el Rab Shemuel Greineman, quien había presenciado toda la discusión, se encontró con uno de los hermanos en la calle. "¿Qué ha pasado con ese segundo bosque?" - él le preguntó.

"Qué buen consejo nos dió el Jafetz Jaim. Fue casi como un milagro!" - exclamó el hermano. "Otra persona lo compró y perdió todo su dinero".


jueves, 3 de junio de 2010

Los sueños según el Talmud (VI)


Más sueños:

El que ve aceitunas en un sueño: si son pequeñas, su negocio será fructífero, se incrementará y perdurará como las aceitunas. Y estas palabras y enseñanzas se aplican al fruto del olivo, pero si ve olivos en su sueño, tendrá muchos hijos, porque está dicho: “Tus hijos serán como brotes de olivo...” (Salmos 128:3).

Y hay quienes dicen: El que ve un olivo en un sueño, un buen nombre saldrá de él, es decir, del que soñó, porque está dicho: “Dios ha llamado tu nombre: Un olivo frondoso, hermoso con frutos bien formados” (Jeremías 11:16).

El que ve aceite de oliva en un sueño, puede aguardar a la luz de la Torá, porque está dicho: “Tomaran para ti aceite de oliva puro prensado para iluminación” (Éxodo 27:20).

El que ve dátiles en un sueño, sus trasgresiones han finalizado, porque está dicho: “Ha finalizado - tam - tu trasgresión, Hija de Sión” (Lamentaciones 4:22).

Rav Iosef dijo: El que ve una cabra en un sueño, el año será bendecido para él. Y si vio cabras, muchos años serán bendecidos para él, porque está dicho: “Y permite que la leche de cabras sea suficiente para tu alimento” (Proverbios 27:27).

Sueños y la Festividad de Sucot:

El que ve una rama de mirto en un sueño, sus bienes serán exitosos para él. Y si no tiene bienes, una herencia le caerá de otro lugar.

Aclaración:

Ula dijo, y hay quienes dicen que fue enseñado en la baraita: Y esto que hemos enseñado antes sobre la rama del mirto es cuando las vio sobre su base, es decir, las ramas aún unidas a la planta.

Se continúa:

El que vio un etrog en un sueño, es hermoso a los ojos de su Hacedor, porque está dicho: “Y tomaréis para vosotros el primer día el fruto de un hermoso árbol, las ramas de palmeras de dátiles”, y la expresión “el fruto de un hermoso árbol” refiere al etrog.

El que ve un lulav en un sueño, no tiene sino un solo corazón dirigido hacia su Padre en los Cielos.

Los sueños y las aves:

El que ve un ganso en un sueño puede aguardar sabiduría, porque está dicho: “La sabiduría clama en la calle” (Proverbios 1:20). Y el que en su sueño mantiene relaciones con ella, es decir, con esta ave, será director de una academia de estudios – Rosh Ieshivá – y pregonará y enseñará a muchos alumnos.

Comentario:

Rav Ashi dijo: Yo la vi a esta ave en un sueño y mantuve relaciones con ella y me elevé en grandeza.

Se continúa:

El que ve un gallo en un sueño puede aguardar el nacimiento de un hijo varón. El que ve gallos, puede aguardar el nacimiento de hijos varones.

El que ve una gallina en un sueño puede aguardar a un hermoso jardín y regocijo.

El que ve huevos en un sueño, su pedido se mantiene en suspenso en los Cielos. Si se rompen los huevos durante el sueño, su pedido será cumplido.
Y así sucede con las nueces, y así con los pepinos, y así con toda pieza de vidrio, y así con cualquier cosa que pueda romperse como éstas.

Más sueños:

El que entra en su sueño a una ciudad, sus deseos serán cumplidos, porque está dicho: “Y los guió al lugar deseado” (Salmos 107:30).

El que afeita su cabeza en un sueño, es una señal favorable para él. Y si afeita su cabeza y su barba, entonces es una señal favorable para él y para toda su familia.

El que se ve en un sueño que está sentado en un bote, un buen nombre saldrá para él. Y si se ve sentado en un bote grande, entonces un buen nombre saldrá para él y para toda su familia.

Comentario:

Pero estas palabras y enseñanzas se aplican cuando el bote es levantado a lo alto, es decir, sobre las olas.

Más sueños:

El que evacua en un sueño, es un signo favorable para él, porque está dicho: “El que debe evacuar se apresura a abrirse” (Isaías 51:14) y a quitarse de encima los excrementos. Y estas palabras y enseñanzas se aplican cuando no se limpió durante el sueño.

El que asciende a un techo en un sueño se elevará en grandeza. Si descendió de un techo, descenderá de su grandeza.

Otra postura:

Abaie y Rava dijeron ambos: Una vez que ascendió al techo y se elevó en grandeza, se elevó y ya no desciende.

Más sueños:

El que desgarra sus vestiduras en un sueño, le desgarran el decreto de juicio contra él.

El que se ve desnudo en un sueño: en Babilonia significa que permanece sin pecado, y en la Tierra de Israel significa que permanece sin preceptos.

El que es apresado por un guardia, se ha establecido para él una protección desde los Cielos. Si lo colocaron en un collar por cadena, se ha agregado una protección sobre la primera protección.

Aclaración:

Y estas palabras se enseñan y se aplican al caso de un collar de cadena, pero no a una cuerda común.

Más sueños:

El que entra a un pantano en un sueño, será el director de una academia de estudios – Rosh Ieshivá.

El que entra a un bosque en un sueño, será el director de los miembros de la reunión de estudio llamada kalá.

Un relato:

Rav Papa y Rav Huna, el hijo de Rav Iehoshua, vieron un sueño. Rav Papa, que entró en un pantano, se transformó en el director de una academia de estudios. Rav Huna, el hijo de Rav Iehoshua, que entró en un bosque, se transformó en el director de los miembros de la kalá.

Hay quienes dicen que ambos entraron en un pantano, pero Rav Papa que soñó que tenía una campana colgada de su cuello, se transformó en el director de una academia de estudios, y Rav Huna, el hijo de Rav Iehoshua, que soñó que no tenía colgada una campana, se transformó en director de los miembros de la kalá.

Otro relato:

Rav Ashi dijo: Yo entré en un sueño en un pantano, y tenía una campana colgada y la hacía sonar ruidosamente.

Una enseñanza:

Un maestro de baraitot enseñó en presencia de Rav Najman bar Itzjak: El que saca sangre en un sueño, sus trasgresiones son perdonadas.

Pregunta:

¡Pero he aquí que fue enseñado que el que saca sangre en su sueño sus pecados le son ordenados para el castigo!

Respuesta:

¿Que significa “son ordenados”? Son ordenados para ser perdonados.

Otra enseñanza:

Un maestro de baraitot enseñó en presencia de Rav Sheshet: El que ve una víbora en un sueño, su sustento está preparado para él tal como el polvo de la tierra se encuentra en todas partes dispuesto como alimento para la víbora. Si en su sueño la víbora lo mordió, significa que el sustento le será duplicado. Si la mató a la víbora, su sustento se arruinará.

Rav Sheshet le dijo: En caso de matarla mucho más su sustento le será duplicado

Aclaración:

Pero no es así sino que Rav Sheshet mismo había visto una víbora en su sueño y la mató, y su enseñanza es simplemente una interpretación para bien de su sueño para que el mismo se cumpla de modo positivo.

Otra enseñanza:

Un maestro de baraitot enseñó en presencia de Rabí Iojanán: Todo tipo de bebidas son siempre señales positivas cuando aparecen en un sueño, excepto el vino: hay quien lo bebe y es bueno para él, y hay quien lo bebe y es malo para él. Hay quien lo bebe y es bueno para él, tal como está dicho: “Y el vino alegra el corazón del hombre” (Salmos 104:15). Y hay quien lo bebe y es malo para él, tal como está dicho: “Dad bebida fuerte al que está preparado para perecer, y vino a aquellos de alma amargada” (Proverbio 31:6).

Rabí Iojanán le dijo al maestro: Enseña que en el caso de un estudioso de la Torá, siempre lo bebe y es bueno para él, tal como está dicho con respecto a la sabiduría: “Vayan y coman mi alimento, y beban del vino que yo he mezclado” (Proverbios 9:5).

Una enseñanza:

Rabí Iojanán dijo: Si uno se levantó y un versículo cayó en su boca, he aquí que se trata de una profecía menor.

Nueva enseñanza:

Los sabios enseñaron en la baraita: Hay tres reyes: el que ve a David en un sueño, puede aguardar la piedad; el que ve a Salomón, puede aguardar la sabiduría; y el que ve a Ajav, que tema de la retribución que puede llegarle desde los Cielos.

Hay tres libros de profetas: el que ve el Libro de los Reyes puede aguardar grandeza; el que ve el libro de Ezequiel puede aguardar sabiduría; el que ve el Libro de Isaías puede aguardar consuelo; y si ve el Libro de Jeremías, que tema de la retribución que puede llegarle desde los Cielos.

Hay tres libros de Escritos grandes: el que ve el Libro de los Salmos puede aguardar piedad; el que ve el Libro de Proverbios puede aguardar sabiduría; y el que ve el Libro de Job, que tema de la retribución que puede llegarle de los Cielos.

Hay tres libros de Escritos pequeños: el que ve El Cantar de los Cantares en un sueño, puede aguardar piedad; el que ve el Libro de Eclesiastés, puede aguardar sabiduría; y el que ve el Libro de Lamentaciones, que tema de la retribución que puede llegarle de los Cielos.

El que ve el rollo de Ester en un sueño un milagro será realizado para él.

Hay tres sabios: el que ve a Rabí en un sueño puede aguardar sabiduría; el que ve a Rabí Elazar ben Azaría, puede aguardar riqueza; y el que ve a Rabí Ishmael ben Elisha, que tema de la retribución que puede llegarle de los Cielos.

Hay tres estudiantes: el que ve a Ben Azai en un sueño puede aguardar piedad; el que ve a Ben Zoma puede aguardar sabiduría; y el que ve a Ajer - Elisha ben Avuia – que tema de la retribución que puede llegarle de los Cielos.


Salvando vidas


El siguiente Midrash nos brinda otro sorprendente ejemplo del poder del AménYehé Sheméh Rabá.

DIJO RABI YISHMAEL: Una vez, el ángel más importante de entre todos los servidores de Di-s, me invitó a visitarlo y dijo que me revelaría lo que ocurriría con el pueblo de Israel en el futuro.

Yo fui a visitarlo, pero lo encontré llorando, y sus lágrimas caían sobre mí. Le dije: “Señor mío, ¿por qué está llorando?”

Él me respondió: “Amigo mío, ven y te mostraré lo que le aguarda a la sagrada nación de Israel”.

Entonces, me tomó de la mano y me llevó hacia las recámaras interiores y las habitaciones donde se guardan los registros. Cuando llegamos, él tomó los archivos y me mostró los graves decretos que estaban escritos en ellos. Uno más terrible que el otro.

Le pregunté: “¿Quién recibirá estos sufrimientos?”

“Israel”, me dijo.

Le pregunté: “¿Acaso Israel podré soportar todo esto?”.

Y me respondió: “Regresa mañana y te mostraré sufrimientos aún mas terribles”.

Al día siguiente, me hizo pasar a las recamaras interiores y me mostró en los archivos sufrimientos todavía más tremendo que los que había visto el día anterior. La gente estaba destinada a morir; algunos por la espada, otros de hambre, y había aquéllos que serían tomados cautivos.

Le dije:”Señor mío, ¿acaso el pueblo de Israel pecó en forma tan deplorable?”.

Y él me contesto: “Cada día se emiten decretos aún más severos que estos, pero cuando ellos entran a las sinagogas y responden Amén Yehé Sheméh Rabá, nosotros no permitimos que estos terribles decretos salgan se las recámaras interiores para ser ejecutados”.

(Merkavá Shlemá LeRabí Yishmael Cohén Gadol).

martes, 1 de junio de 2010

Parashá Shelaj Lejá (Envía). 23 Sivan 5770 (5 de Junio de 2010)



"Un Llanto en Vano"

Se iba acercando el momento en el que el pueblo tendría que conquistar la tierra de Israel. Siendo que aquel sueño comenzaba a hacerse realidad, D'os le ordenó a Moshé que envíe espías para que exploren la tierra e informen acerca de los pueblos que la habitaban y los caminos que allí se encontraban, para poder preparar una adecuada estrategia de guerra.

Moshé elige a los principales dirigentes de cada tribu para esta misión tan especial y les dice: "Vayan por el sur y suban hacia las montañas. Y observarán cómo es la tierra y cómo son sus habitantes: si son fuertes o débiles, si son pocos o numerosos" (Bamidbar 13:17,18).

Al llegar a la tierra de Israel, los espías vieron que sus habitantes eran gigantes, al igual que sus frutos. De manera disimulada tomaron con ellos un racimo de uvas que por su tamaño debieron llevarlo entre varios hombres hasta llegar al lugar donde acampaba el pueblo de Israel.

En ese momento, comenzó una discusión que devino en trágicas consecuencias para nuestro pueblo.

El pueblo de Israel estaba reunido esperando ansiosamente escuchar los datos que traerían los doce espías. Frente a Moshé y Aharón, los espías comenzaron a describir la experiencia:

"Y le contaron a él diciendo: Llegamos a la tierra que nos has enviado, y también ella fluye leche y miel, y estos son sus frutos. Pero es poderoso el pueblo que la habita, y las ciudades son poderosas y muy grandes, y también vimos a los hijos de los gigantes. Amalek está asentado en la tierra del Neguev." (Bamidbar 13:27-29).

En ese momento el pueblo de Israel comenzó a perder el control. Al ver este episodio, Caleb, uno de los doce exploradores, irrumpió diciendo: "Habremos de ascender y la heredaremos, pues podremos vencer" (vers. 30). Pero al escuchar estas palabras los otros diez espías continuaron: "No podremos vencer al pueblo porque es más poderoso que nosotros" (vers. 31).

El texto concluye: "Y hablaron mal de la tierra que exploraron frente a los hijos de Israel diciendo: La tierra que exploramos es una tierra que se traga a sus habitantes, y todo el pueblo que vimos en ella son gigantes, y nos vimos como insectos, y así también nos vieron ellos" (13:32, 33).

El pueblo se encontraba frente a un gran dilema. Por un lado, diez de los doce espías brindaron una información muy desalentadora y además reforzaron su reporte mostrando los enormes frutos que recogieron allí. Por otro lado, estaban Caleb ben Iefuné e Iehoshúa bin Nun, que tenían una visión positiva de la tierra y también estaban convencidos de que con la ayuda de D'os, el pueblo de Israel lograría conquistarla y destruir a aquellos pueblos Quenaanitas.

Lamentablemente, ellos eligieron creer la versión de los diez espías, y lloraron en el campamento toda esa noche. Por su desesperación, ellos se quejaron delante de Moshé y de Aharón diciéndoles que hubieran preferido morir en la tierra de Egipto o en el desierto, antes que ser eliminados por aquellos pueblos gigantes.

Caleb e Iehoshúa no dieron el brazo a torcer, y seguían insistiendo en que podrían vencer al enemigo. Pero el pueblo estaba tan desesperado que además de no hacerles caso quisieron apedrearlos.

El final de la historia es conocido: D'os castiga al pueblo y decreta que todos los hombres mayores de veinte años no podrán entrar a la tierra de Israel y fallecerán en el desierto, siendo sus hijos y sus mujeres los que tendrán el mérito de entrar a la tierra sagrada, pues ellos sí la amaron.

Al estudiar este triste episodio surgen varias preguntas. En primer lugar, tenemos que entender por qué la Torá culpa a los espías por lo que dijeron, si en realidad ellos sólo describieron cómo era la tierra y sus habitantes, como Moshé les había ordenado.

En segundo lugar, no se entiende por qué el pueblo se desesperó tan rápidamente y de una manera tan terrible. ¿Acaso ellos ya se olvidaron de todos los milagros que D'os les había hecho en Egipto, en la entrega de la Torá y en el desierto? ¿Qué ocurrió con el milagro del man (maná) que les caía del cielo cada día, o el del manantial de agua que los acompañaba en todo momento por el desierto?

En tercer lugar, cuesta entender por qué el castigo del pueblo fue no poder entrar a la tierra de Israel. ¿Acaso no era lógico creerle a los espías? Y si en verdad se equivocaron, ¿por qué tuvieron que pagar un precio tan alto por su equivocación?

Intentaremos responder a todas estas preguntas.

Cuando un país desea atacar a otro es lógico y normal que envíe espías para estudiar al enemigo. La función del espía es recaudar la máxima cantidad de información, para luego entregarla a las personas encargadas de tomar las decisiones. Después, estas personas deberán decidir si atacar o no, y en caso de que la decisión sea atacar, ellos definirán cuál será la estrategia de guerra.

Y este es el punto donde los espías se equivocaron, ya que ellos comenzaron reportándole a Moshé cómo era la tierra y sus habitantes, pero no se conformaron sólo con eso, sino que además emitieron su opinión personal sobre la conveniencia de la misión, aprovechando la gran influencia que tenían sobre el pueblo.

Uno de los motivos que los llevaron a actuar de esta forma, fue su falta de fe en D'os. Ellos pensaban que a pesar de que D'os les hizo muchos milagros en el pasado, Él no les haría un milagro como el que necesitaban para poder entrar a la tierra y vencer a esos pueblos.

Pero lo que cuesta entender todavía es la reacción que tuvo el pueblo, que rápidamente perdieron la estabilidad y se ahogaron en el mar de la desesperación.

En verdad, la falencia que tuvo el pueblo fue la misma que tuvieron los espías: la falta de emuná. A pesar de todos los milagros que vivieron, ellos no lograron grabar en sus mentes y en sus corazones la emuná de que todo está manejado por D'os y que todo lo que Él prometió lo cumplirá de manera natural o a través de milagros.

Esta falta de fe provocó su gran desesperación, y en esa situación era imposible lograr que el pueblo entre en razones, pues quien está desesperado no puede detenerse a analizar si está actuando de manera correcta o no.

Ahora, podremos entender también por qué el castigo para el pueblo fue la prohibición de ingresar a la tierra de Israel.

La historia de la conquista de la tierra de Israel, nos muestra que a pesar de que D'os les hizo muchos milagros, de todas formas, esa no fue una etapa simple para el pueblo. Los milagros que D'os hace, necesariamente deben estar acompañados por un crecimiento espiritual por parte de quien o quienes los reciben.

Por cuanto que en este episodio tan lamentable, el pueblo demostró que no estaba suficientemente maduro en su fe, y por consiguiente, que no tenían la fuerza espiritual necesaria como para soportar sin desesperarse, situaciones tan difíciles como las que ellos deberían atravesar en las batallas de conquista de la tierra, el castigo fue simplemente una consecuencia natural de su nivel espiritual.

En esas condiciones, era más conveniente que la nueva generación, que estaba mejor preparada en su emuná por no haber soportado tan de cerca la dura esclavitud egipcia, sea quien tenga el mérito de conquistar la tierra de Israel, bajo el liderazgo de Iehoshúa bin Nun.

De esta manera, teniendo presente constantemente el error cometido por sus padres al no haberse encontrado en el nivel necesario de emuná, la nueva generación de judíos nacidos en libertad, pudieron prepararse correctamente en su fe para llegar a poder luchar las batallas de conquista de la Tierra Prometida, viendo los grandes milagros que D'os les habría de hacer.

El Chisme: Una Amenaza Para el Triple Asesinato


El chisme puede ser más poderoso que las armas biológicas.

Los sabios enseñan que cada vez que uno habla mal de otros, es como matar a tres personas. ¿Quién es el que muere?

1. LA PERSONA QUE HABLA

¿Ante los ojos de quién esta persona está pasando? De alguna manera, la persona que habla está siendo "matada" a ojos de D'os. El Todopoderoso le ha dado a esa persona el regalo del habla, y ella lo está utilizando para provocar discordia entre dos personas, o para rebajar a las personas, o para hablar de los asuntos personales de otras.
En otro nivel, está siendo "matada" a ojos de aquellos que están escuchando. Cuando obtienes "noticias" sobre alguien y se lo dices a un grupo de personas, ¿adivina qué? Al escuchar la historia verdadera del divorcio de tal y tal ¿qué pasa?

2. LA PERSONA SOBRE LA QUE ESTAS HABLANDO

La persona que es el centro de la conversación obviamente está siendo "matada". Esa gente hace sus cosas sin saber que tú estás hablando sobre ellas, y estás afectando la manera en que otros los ven. Un daño irreparable puede ser hecho con cada palabra, ya sea que la información sea verdadera o no.

3. LA PERSONA ESCUCHANDO

El Talmud dice que la persona que se daña más es aquel que está escuchando. Peor que chismear es escuchar chismes!

Todos sabemos muy dentro de nosotros, que aunque la mayoría lo hace, hablar mal sobre otras personas esta mal. La persona sobre quien estás ablando está siendo dañada sin fin. Sin embargo, nos preguntamos, ¿por qué a ojos de D'os el que escucha pasivamente es aquel que está haciendo el mayor mal?

La respuesta recae en la palabra "pasivamente". De las tres partes, el que escucha es el único que tiene la posibilidad de detener el habla negativa. El que habla ya tomó la decisión de hablar mal de otros. La persona sobre la cual se está hablando no tiene control sobre la situación. El que escucha es el único que tiene el poder de cambiar el curso de la conversación, que es la razón por la cual D'os lo pone en el lugar del que escucha.