miércoles, 5 de agosto de 2009

ESTUDIAR, ¿HASTA CUANDO?

“...y que tu corazón no se aparte todos los días de tu vida...”
(Devarim 4,9)


¿Hasta cuándo tenemos la obligación de estudiar Tora? Hasta el día de la muerte, como está escrito: “y que tu corazón no se aparte...”, porque todo tiempo que no te ocupes de estudiar, el estudio se olvida... (Rambam, leyes del estudio de la Tora).

No te apartes de la Tora, como está escrito: “cuidate solamente... no vaya a suceder que tu corazón se aparte...”, la Tora se refiere a sentarse a estudiar prestando atención (sin volar por los cielos). Y también dijeron los jajamim, el que habla palabras que no tienen que ver con la Tora, está dejando de cumplir dos preceptos, uno, como está escrito y decimos todos los días al menos dos veces: “y hablarás en ellas”, hablarás palabras de Tora y no otras, y el segundo precepto: “no apartes tu corazón...” (Smak, cap. 15).

El Rambam y el Smak nos dan a entender que todo tiempo que la persona tiene libre, y pudiendo estudiar Tora, hace alguna otra cosa o simplemente nada, está dejando de cumplir los preceptos mencionados.

En el libro “Shemirat Halashon”, escribió el Jafetz Jaim: Hakadosh Baruj Hu da cada día y a cada persona un “detalle de tareas” a cumplir, cuánto debe estudiar y adquirir y qué tipo de servicio tiene que hacer en ese día, entonces llega el ietzer hara, y en verdad, como siempre dice el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, es nuestro gran amigo, una persona muy sensible, que nos dice que no debemos amargarnos ni preocuparnos, ¡no somos máquinas!, podemos quedarnos tranquilos, ya que si no podemos hacer nuestra “tarea” del día, porque tenemos problemas, porque estamos cansados, o nos duele algo, o, ¡porque no tenemos ganas!!!, no importa, se puede hacer “mañana”... Este, es un terrible error...

Porque mañana también tendremos obligaciones, que son independientes de las del día de hoy, y lo que hoy no hicimos no podremos compensarlo nunca!!! Solamente existe la posibilidad de completar lo que no pudimos hacer en el día, por la noche, así encontramos en Jazal que dicen, “pidió prestado en el día y devolvió el préstamo por la noche”.
Esto es lo que la Tora nos quiere destacar: “que no se aparte de tu corazón todos los días...”, y en otro lugar está escrito “verás la vida... todos los días...” O sea, que ningún día de nuestra vida pase “vacío”, nulo.

Continuamos con lo que está escrito en la introducción del libro “Jafetz Jaim” (precepto de hacer, 12). Cada persona debe cuidarse mucho de no echar a perder su tiempo y su estudio para ocuparse del sustento en mayor medida de la verdadera necesidad. Y si recapacitamos sobre este punto, prosigue el Jafetz Jaim, veremos de qué forma el ietzer nos cierra los ojos. Es común en las personas, entre empleados y empleadores, que si el patrón le hace un regalo a sus empleados o les aumenta el salario, cuánto más reciba el empleado más se esmerará por aumentar su productividad. Pero en nuestras cuestiones con Hakadosh Baruj Hu, con quien también somos empleados que recibimos todos los días nuestro salario, el ietzer nos hace comportar de forma inversa. Si Hakadosh Baruj Hu nos “eleva” materialmente, si provoca que tengamos más dinero, el ietzer actúa inmediatamente, en lugar de permitirnos que mejoremos nuestro estudio y nuestro cumplimiento, nos muestra que ahora somos personas más importantes, por lo que es “absolutamente necesario” vivir en una casa digna a nuestra nueva posición, o sea, debemos cambiar de casa, cambiar de coche, cambiar nuestro vestuario, nuestras amistades y, comportarnos como personas adineradas...

Pero, por supuesto, para poder satisfacer todas estas “nuevas” necesidades, hace falta trabajar más, con lo que vemos que, si Hakadosh Baruj Hu nos dio la posibilidad de tener más dinero para que estemos más tranquilos y podamos estudiar mejor, en lugar de eso, hacemos lo contrario, generamos nuevas necesidades que hacen que en lugar de estudiar más, estudiemos menos...
Y mientras Hashem nos sigue ayudando a tener éxito en nuestros nuevos emprendimientos, el ietzer nos sigue empujando, y ya no alcanza con nuestro trabajo, debemos contratar empleados que nos ayuden...

Finalmente, todo lo que el Bore Olam nos “aumentó” para nuestro bien, el ietzer consiguió anular nuestro estudio y nuestro cumplimiento, hasta llegar al punto en que tiempo para estudiar no hay, ni siquiera hay tiempo para poder rezar en el Beit Hakneset...
Y el ietzer, ese “gran amigo” nos muestra que todo esto es por nuestro bien, él nos quiere tanto que nos aconseja que trabajemos más, para que no seamos la burla de nuestras nuevas y adineradas amistades, que no pasemos vergüenza al no tener tanto como ellos...
Y si nuestro trabajo tiene que ver con la congregación, si nosotros proveemos algo que la comunidad necesita, para el ietzer es más fácil engañarnos, ya que nos convence que aparte de trabajar estamos haciendo un bien a la gente, somos “indispensables”, lo que nos hace “libres” de cumplir otros preceptos...

En cambio, en los temas que nos acercan al Mundo Venidero, en los “verdaderos” preceptos, los que nos ordena el Bore Olam, el ietzer nos aconseja ser más conformistas. Estamos tan conformes con lo poco o nada que hacemos, somos como el más pobre entre los pobres que ni siquiera tenemos una manta para esconder nuestra vergüenza (vergüenza por el bajo nivel espiritual). Como dijeron Jazal, todo el que adquiere palabras de Tora, compra una casa en el Olam Haba. Y como el Olam Haba está rodeado por el Gueinom, el que no consigue entrar en el Gan Eden, ya sabemos donde termina, Hashem nos salve...

Ese mismo ietzer, ese gran amigo que siempre nos sonríe en este mundo, y que nos empuja a vestir y vivir como ricos, cuando lo vemos en el mundo venidero, también se ríe, pero ahora se ríe de nosotros, porque en el mundo de la verdad es nuestro “acusador”, es el fiscal que quiere poner el juicio en nuestra contra, y cambiar nuestras vestimentas finas por ropas sucias, manchadas por nuestros pecados, los pecados que él mismo nos ayudó a realizar. Por eso, veamos qué importante es analizar y preocuparnos únicamente por nuestras verdaderas necesidades de sustento, para poder santificar el resto de nuestro tiempo al estudio de la Tora.

* * *

Contó un talmid jajam, que en su juventud le tocó ser uno de los privilegiados de poder entrar y salir libremente de la casa del “Jazon Ish”:
Un año, al terminar el ayuno de Iom Hakipurim, después de haber comido y recuperado las fuerzas, se dirigió a la casa del Jazon Ish, pensando que ese era el momento oportuno para encontrar al Jazon Ish en su casa. Probablemente estaría cansado, con lo que podría aprovechar y “recolectar de su mesa” algunas “miguitas”, algo que normalmente era imposible durante todo el año...

Cuando entró a la casa, le preguntó al Maran cómo se sentía, cómo había pasado el ayuno. El Jazon Ish le dijo: sentate, quiero contarte algo...

Todos conocemos al gaon, el rab Jaim Mivoloshin, que estableció una gran Ieshiva en Voloshin. Cuando falleció, ocupó su lugar como Rosh Ieshiva, su hijo, rabi Ichele. Al ver rabi Ichele que su hija llegaba a la edad de casarse, eligió un novio para ella, el cual no parecía digno para semejante familia, el muchacho no se destacaba por sus aptitudes ni por su estudio. Y en especial, el problema radicaba en que este muchacho sería el “heredero” del cargo del suegro, y la familia protestaba argumentando que la elección del novio no fue adecuada, hacía falta alguien muy especial para que más adelante pueda estar al frente de la Ieshiva...

Rab Ichele escuchaba las protestas y se mantenía en silencio, no contestaba, y esperaba la oportunidad propicia para responder a las quejas. Y el momento llegó en el final del día de Iom Hakipurim, al terminar los rezos de Arvit. Toda la congregación formaba una impresionante fila para bendecir y ser bendecidos con un “Shana Tova”.

Cuando los familiares del Rosh Ieshiva pasaron junto a él, rab Ichele les pidió que lo esperen un momento, necesitaba decirles algo importante...

Todas las personas terminaron de saludar al rab y éste salió del Beit Hakneset con sus familiares. Transitaron por un pasillo hasta llegar a uno de los cuartos laterales. Rab Ichele empujó suavemente la puerta del cuarto, y todos pudieron ver al joven yerno del rab, sentado, estudiando profundamente concentrado sobre su Guemara.

El Rosh Ieshiva se le acercó y le dijo: ¿no te parece que sería más apropiado que comas algo después del ayuno? Y el muchacho contestó: ya comí!!

Rab Ichele se dio vuelta y se dirigió a sus familiares: ¿Ahora entienden por qué lo elegí como yerno? Mientras todo el mundo abandonó el Beit Hakneset, saludó, y se fue a sus casas a comer, él alcanzó a comer “algo” y ya volvió a sentarse a estudiar. (Este “muchacho”, es el gran y conocido Netztiv ztz”l).

Así terminó su relato el Jazon Ish y le preguntó a su visitante: ¿ahora ya sabés lo que hay que hacer cuando termina Iom Hakipurim? No hace falta venir a la casa del rab para preguntarle cómo se siente, también ese es un momento para aprovechar, una hora en la que es posible y necesario dedicarse al estudio de la Tora...

* * *
El rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, contaba que no había día más feliz para el pueblo de Israel que el quince del mes de Av. En ese día, los encargados de cortar leña para utilizar en el Beit Hamikdash finalizaban el cumplimiento de esta misión. Porque las maderas debían estar secas para poder quemarlas, y después del quince de Av, el sol ya no tiene la fuerza suficiente para secar los árboles recién cortados.

¿Y cuál era el motivo de la felicidad? Seguro que el no poder cumplir un precepto no es motivo de felicidad. Esta gente, que ahora tenía tiempo libre, ¿qué hacía? Continúa el rab Shlomo, ¿qué hace un iehudi cuando no tiene que trabajar? Puede comer, puede pasear, ir a alguna fiesta, y si no le queda nada más por hacer... puede estudiar Tora!!!
Esa era la alegría de la gente, ahora podían estudiar Tora!!!

Cuentan sobre un millonario que fue a ver a un Rosh Ieshiva para entregarle una suma muy importante de dinero. Antes de dársela le preguntó: ¿cómo es el día de un estudiante de la Ieshiva?

El rab explicó: “a las diez desayunan, a las siete cenan y a las doce se van a dormir”!!! El hombre no salía de su asombro, perdone, rab, le pregunté qué hacen los muchachos, no a qué hora comen..., y, ¿cuándo estudian?

El rab dio un salto y gritó, ¿cuándo estudian? SIEMPRE ESTUDIAN!!! Estudian en todo momento, por eso lo que yo te tengo que explicar es lo que hacen cuando no estudian, porque toda persona necesita también comer y dormir, lo demás no necesita explicación...

(Jafetz Jaim, Shemirat Halashon, Lekaj Tov y rab Shlomo Levinstein Shlita).
Leiluy Nishmat Rina bat Matilde (Aleha haShalom)


* Un estudiante de la Ieshivá vino una vez al santo Jafetz Jaim y vertió su corazón: "¡Año tras año me siento y estudio, pero no llego a ninguna parte con mis estudios! ¡Después de todo este tiempo incluso, me cuesta comprender apropiadamente una página del Talmud!" El Jafetz Jaim contestó: "Di-s no nos ordenó que fuéramos genios. Él sólo nos ordenó que nos esforzáramos en el estudio de Su sagrada Torá, lleguemos o no alguna vez a ser grandes estudiosos..."

* Rabí Iejiel Mijl de Zlotchov decía: "Si la persona se dedica al comercio sin estudiar Torá, pensará que su éxito se debe a sus propias habilidades. Pero una vez que la persona comienza a estudiar Torá, se da cuenta de que no puede atribuirse el triunfo a sí mismo. La Torá le enseña a Quién le debe en realidad su éxito"

http://www.es.chabad.org/

***
La disciplina, la gloria y la recompensa por el estudio de la Torá.

"La Torá, el cielo y la Tierra , Abraham, Israel y el Templo, son los 5 tesoros sobre la Tierra que Di-s valora."


Muchas son las distinciones de aquel hombre que se ocupa de estudiar Torá por su propio bienestar. Ningún hombre puede ser considerado verdaderamente libre a menos que se ocupe el mismo de estudiar Torá. Aquel que aprende de su semejante, incluso una sola letra, debe tratarlo con respeto. Esto lo aprendemos del Rey David, quien aprendió solo 2 cosas de Agitofel, y aún así lo llamó su guía y su maestro. De aquí inferimos lo siguiente: Si David, Rey de Israel, que aprendió solo 2 cosas de Agitofel, lo llamó su guía y su maestro, cuanto aún más debe uno darle honor a su semejante del cual aprendió un simple capítulo, una simple halaja, como está dicho: "El sabio, merecidamente, hereda honor" (Prov. 3:35).

A aquellos que obedecen esto y lo mantienen, la Torá les da vida en este mundo, y en el mundo venidero y en los días del Mesías. Esta les otorga todas las clases de bendiciones a los que la estudian.

Dijo Rabí Eliézer: El que se ocupa de estudiar Tora por sí mismo, es llamado por Di-s, querido, amigo y amado por Él y también es considerado como alguien que verdaderamente quiere a la humanidad. La Torá viste al hombre con humildad y reverencia, lo prepara para transformarse en piadoso, integro; lo aleja del pecado y lo lleva cerca de la virtud; a través de ella, el hombre puede disfrutar consejos y adquirir conocimiento, entendimiento y fuerza; nos da normas y autoridad y nos introduce en la justicia; para aquella persona que la estudia, los secretos del cielo y la Torá, le son revelados; él se transforma como en una fuente que siempre reúne fuerza, una corriente que nunca cesa, un río que fluye con vigor.

Él es modesto y paciente, dejando de lado la ofensa personal, por la Torá agranda su espíritu y lo eleva por sobre todas las preocupaciones materiales.
Rabí Ioshua dijo lo siguiente: "Las Tablas fueron el trabajo de Di-s, y la escritura fue la escritura de Di-s, grabadas (harut) sobre las Tablas" Leamos en lugar de "harut" (grabadas), "herut" (libertad), porque no hay un hombre verdaderamente libre sino aquel que se ocupa de estudiar Torá.

"La Torá es más grande que el sacerdocio y la realeza, pues la realeza se adquiere mediante treinta requisitos y el sacerdocio mediante veinticuatro, mas la Torá se adquiere mediante cuarenta y ocho cosas, y ellas son: (1) mediante el estudio, (2) escuchando efectivamente, (3) vocalizando lo que se estudia, (4) entendiendo mediante el corazón, (5) sintiendo miedo, (6) sintiendo temor reverencial, (7) siendo humilde, (8) estando alegre, (9) mediante la pureza, (10) mediante el trato con los Sabios, (11) mediante un trabajo con los amigos, (12) estudiando con los alumnos, (13) siendo tranquilo y asentado, (14) estudiando las Escrituras y la Mishná, (15) minimizando el dormir, (16) limitando las actividades comerciales, (17) limitando la conversación, (18) disminuyendo la risa, (19) limitando los placeres, (20) limitando las relaciones íntimas, (21) retardando nuestro enojo, (22) teniendo un buen corazón, (23) creyendo en las palabras de los Sabios, (24) aceptando los sufrimientos, (25) conociendo nuestro lugar, (26) siendo feliz con lo que tenemos, (27) evitando ser arrogante, (28) limitándose en las cosas que le son permitidas, (29) siendo amado, (30) amando a D'os, (31) amando a las criaturas, (32) amando la reprimenda, (33) amando la rectitud, (34) alejándose del honor, (35) no siendo arrogante en el estudio, (36) no disfrutando al tomar decisiones legales, (37) siendo solidario con los demás, (38) juzgando al prójimo para bien, (39) encaminando al prójimo hacia la verdad, (40) encaminando al prójimo hacia la paz, (41) asentando el estudio, (42) preguntando puntualmente y respondiendo específicamente, (43) aprendiendo del maestro y acrecentando el estudio personal, (44) estudiando para enseñar, (45) estudiando para hacer, (46) haciendo a su maestro más sabio, (47) ordenando los conceptos que ha estudiado, (48) citando las enseñanzas recordando quién la ha enseñado. He aquí que has aprendido que quien cita las enseñanzas que escuchó recordando el nombre de quien la ha dicho trae la redención al mundo, como está escrito: 'Y dijo Ester al rey en nombre de Mordejai' (Ester 2:2)".

"La Torá es más grande que el sacerdocio y la realeza, pues la realeza se adquiere mediante treinta requisitos y el sacerdocio mediante veinticuatro, mas la Torá se adquiere mediante cuarenta y ocho cosas". Debemos entender por qué al referirse a la Torá la Baraitá dijo que ella se adquiere mediante 48 cosas, pero respecto del sacerdocio y la realeza dijo que se adquieren mediante 30 ó 24 requisitos.

La respuesta es que la Baraitá nos quiso enseñar dos aspectos de la grandeza de la Torá - que encuentra por sobre el sacerdocio y la realeza: por un lado, respecto de la cantidad de requerimientos que se necesitan para adquirir cada una de ellas, y por otro lado, respecto de la calidad de los requerimientos que se necesitan para adquirir cada una de ellas.

La explicación de esto es que el sacerdocio y la realeza se adquieren mediante requisitos (maalot), mas la Torá se adquiere mediante cosas (devarim) y la diferencia esencial entre estos dos conceptos es que los requisitos son requerimientos o derechos que tienen relación con la importancia y el poder solamente y son cosas externas a la persona, pues ellas no se obtienen mediante el esfuerzo. Por ejemplo, sólo quien posea oro y plata, esclavos y siervas, campos y viñedos, será digno de considerarse parte de la realeza.

Pero esto no es así con la Torá, pues las cuarenta y ocho cosas mediante las cuales ella se adquiere no son externas a la persona sino que le pertenecen totalmente a él, pues él se esforzó mucho en hacerlas para incorporarlas a su alma, y por eso es que esas cosas no son llamadas maalot, pues los caminos para adquirir la Torá no tienen relación con la importancia y el poder, sino todo lo contrario, solamente con la humildad y el recato. (Basado en el libro "Midrash Shemuel" de Rabí Shemuel de Uceda, 1538 - 1602)

"Grandiosa es la Torá, porque les da vida a aquellos que la cumplen, tanto en este mundo como en el Venidero, como está escrito: 'Pues vida son (las palabras de la Torá) para quienes las encuentran, y curación para toda su carne' (Mishlé -Proverbios- 4:22); y dice: '(La Torá) será medicina para tu cuerpo y curación para tus huesos' (Mishlé 3:8); y dice: 'Ella es un árbol de vida para los que se aferran a ella quienes la sustentan son felices' (Mishlé 3:18); y dice: 'Pues (las palabras de la Torá) son una bella guirnalda para tu cabeza y collares para tu cuello' (Mishlé 1:9); y dice: '(La Torá) será en tu cabeza una bella guirnalda; una corona de gloria te protegerá' (Mishlé 4:9); y dice: 'Prolongación de días a su derecha, y a su izquierda riqueza y honor' (Mishlé 3:16); y dice: '(Las palabras de la Torá) te otorgarán largos días y años de vida y paz' (Mishlé 3:2)".

La Torá es una gran cosa. Cuando uno estudia Torá, recibe recompensa en el Mundo Venidero, lo cual representa su capital. El interés que recibe de ese capital lo mantiene con vida en este mundo, como está escrito: "[Las palabras de la Torá] son vida para el que las encuentra y curación para todo su cuerpo" (Proverbios 4:22).

La Torá también te dará vida en el Mundo Venidero, como está escrito, "Es un árbol de vida para aquellos que se aferran a ella y todo aquel que la sostiene es afortunado" (Proverbios 3:18). La Torá será como un árbol de vida en el Mundo Venidero para aquellos que hacen el esfuerzo de estudiarla y entenderla, así como para aquellos que hacen el esfuerzo de ayudar materialmente a los que la estudian, sosteniéndolos.

Tal vez la persona se cuestione diciendo: "Si estudio Torá tendré vida en ambos mundos pero no obtendré riquezas y honor". A esto el sabio nos responde que la Torá será para ti una grata compañía y una corona de gloria te protegerá. Además de darte vida y riquezas, la Torá te dará una corona de honor. Serás honrado y respetado entre las personas. Sin embargo, debes saber que todos estos beneficios sólo vendrán si estudias Torá sin intereses de por medio.

El sabio concluye diciendo que cuando una persona estudia Torá para cumplir con la Voluntad del Creador no sólo obtendrá vida, riqueza y respeto, sino también paz y tranquilidad, como está escrito: "pues largos días, y años de vida y paz te incrementarán [las palabras de la Torá]" (Proverbios 3:2).(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

(Basado en: Pirkei Abot, Tanna Debe Eliyyahu)

http://www.shabuatov.com/

Parashá Ékev - (Por consiguiente). 18 Av 5769 (8 de Agosto 2009).

Resumen de la Parashá

Moshé continúa dirigiéndose a los Benei Israel afirmándoles que si observarán y cumplirán los preceptos que el Todopoderoso ordenó, serán bendecidos con bonanza y salud. No habrá en el Pueblo personas ni animales estériles, ni enfermedades, y sí las habrá sobre las naciones enemigas. Asimismo, les aconsejó no temer a los cananitas, pues Hashem los resguardaría.

Les recuerda cumplir cada mandamiento para así vivir y multiplicarse y conquistar la Tierra Prometida. Y se acordarían de todo el camino que el Eterno hizo deambular al Pueblo en el desierto durante cuarenta años, como probanza de lealtad y adhesión a los preceptos del Eterno. Las dificultades con las que se toparon tuvieron la finalidad de disciplinarlos a fin de "hacerse saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de toda palabra que sale de la boca del Eterno".

Posteriormente, les describe las bondades de la Tierra de Israel, tierra pródiga en trigo, cebada, viñas, higueras y granados, tierra de olivares, de aceite y de miel. Indica, que cuando se haya comido y saciado, deberá bendecirLe al Eterno, por la buena tierra que Él da. Previene que la prosperidad que gozarían en la Tierra Prometida, podría conducirlos a olvidar que Hashem entregó todo ese bienestar. Esta ingratitud sería castigada duramente y los Benei Israel, que así obraran, serían eliminados como las naciones paganas.

Moshé recuerda al Pueblo sobre sus actos rebeldes. En Jórev, después de haber estado cuarenta días en la cima del monte para recibir las Tablas de la Ley (Lujot), regresó y se encontró con que el Pueblo estaba adorando a un becerro de oro. Entonces, el Todopoderoso comunicó a Moshé, Su intención de eliminarlos, pero él intervino a favor del Pueblo, y destruyó las tablas de piedra. Hashem castigó solamente a aquellos que habían rendido culto al becerro.

Otros actos de desobediencia fueron mencionados por Moshé, como en Taverá, Masá y Kivrot Hataavá.

Después que Moshé defendiera por la causa de los Benei Israel pidiendo al Altísimo que recordara los méritos acumulados por los patriarcas, Hashem le dijo que regresara al monte para recibir otras Tablas. Estas fueron colocadas en el Arón Hakodesh (Arca Sagrada). Los Cohanim y Leviím fueron designados para efectuar los servicios del Mishkán y el Pueblo continuó su marcha desde el Sinai hasta Canaán.

Moshé aclara al Pueblo, que lo que el Eterno quiere de ellos es que Lo amen, Le sirvan con todo su corazón y toda su alma, cumpliendo sus Mitzvot. La grandeza de Hashem, manifestada por medio de hechos tales como la liberación de Egipto, el milagro del mar Rojo, las experiencias en el desierto, los castigos milagrosos impuestos a Kóraj, Datán y Aviram, deberían ser suficiente para asegurar la observancia y cumplimiento de los preceptos. El Eterno asegurará una abundante cosecha, con las lluvias necesarias. Pero si el Pueblo se volviese desobediente, cesarían las aguas del cielo.

martes, 4 de agosto de 2009

Las Seis Constantes Mitzvot: Mitzvá 6: No te Dejes Llevar por tus Ojos y tu Corazón

La vida está llena de estimulación sensorial: T.V, radio, letreros, Internet. Está diseñada perfectamente para conectarse con nuestros impulsos viscerales. Y la inclinación natural es perseguir estos impulsos implacablemente.

Por otro lado, la Torá dice; “No te dejes llevar por tu corazón y tus ojos” (Números 15:39). La idea Judía es seguir la lógica, no a los caprichos. Y precisamente porque el impulso sensorial es tan grande y permanente es una mitzva constante - un desafío constante - el permanecer en el camino correcto.

Como lo indica el versículo, existen dos aspectos: el corazón y los ojos. Empecemos por examinar “No te dejes llevar por tu corazón”.

AMA A D-OS CON AMBOS CORAZONES

El versículo literalmente dice: “No te dejes llevar por tus corazones (plural) y tus ojos”. Pero ¿la persona realmente tiene dos corazones?

Sí. La lucha moral de la vida parte de dos inclinaciones en conflicto, los “dos corazones” en cada ser humano. Nuestra alma Divina, el ietzer tov, quiere hacer todas las cosas correctas: amar a la humanidad, buscar justicia, ser altruista, sensible, honorable y responsable. Desea crecer, lograr, y desarrollar su potencial. Finalmente busca emular y conectarse con su fuente infinita y eterna - El Todopoderoso.

Los seres humanos también tienen un cuerpo (“alma animal”) llamada ietzer hará. Busca satisfacción momentánea y escapar al mundo de la comodidad. El cuerpo quiere comer, dormir, placer. Esta destinado a la tumba.

Necesitamos concientizarnos de la lucha que se desata en nuestro interior. De otra forma, lo que se “siente bien” le va a ganar a lo que es objetivamente bueno y verdadero. Por ejemplo:

- Tú quieres usar tu tiempo efectivamente , sin embargo tu deseo es demorarte.

- Tú quieres adquirir sabiduría, pero deseas ver la T.V.

- Tú quieres comer sanamente, sin embargo tu deseo es comer dulces en demasía.

El “querer” es algo permanente. Está enraizado en la realidad. El “deseo” es temporal, por el momento, con poca preocupación por las consecuencias futuras.

Esa es la razón por la cual no “te dejes llevar por tu corazón” es una mitzvá constante. Tienes que saber que estás en una lucha con el cuerpo. Cada vez que digas, “No se me antoja” estás perdiendo la lucha. Tu cuerpo es pesado; no se le antoja moverse.

El reloj despertador se apaga en la mañana. Quieres levantarte de la cama y empezar tu día. Pero sientes ganas de romper el botón y dormirte hasta tarde. Es una lucha de tira y afloja.

Cuidado: El ietzer hará hace todo tipo de promesas. “Duerme un poco más. Disfruta de una buena comida. Relájate”. Pero es una ilusión. Existe un sólo camino para obtener placer verdadero de este mundo: Ten fuerza y sigue luchando.

¿Cómo es que fortaleces tu fuerza? Ten placer cuando luchas, porque cuanto más fuerte luches más recompensa tendrás. Como dicen nuestros sabios: “De acuerdo al esfuerzo es la recompensa”.
DISTINGUE ENTRE LOS DOS CORAZONES

Puede ser muy confuso distinguir cuál es el corazón que habla en cada momento.

Inclusive, mientras estás leyendo esto, tu alma te está diciendo: “Pon atención - esto me hará grande!” Pero tu cuerpo te dice: “Toda esta concentración es muy dolorosa, demasiado esfuerzo. Estoy bien así como soy!”.

Cada momento de la vida, en miles de decisiones, tus dos corazones se confrontan. Y sólo estando del lado de la espiritualidad podrás encontrar placer duradero. ¿Cómo querrías elogiar a un ser querido? Dirías: “El Tío Carlos manejó un Lexus precioso, jugó golf en los campos más finos del mundo y cenó en los restaurantes más exquisitos”.

Claro que no. Vas a tratar de decir algo significativo. “Ayudó a otras personas. Era un buen padre y una persona muy amable”.

Todos saben que puedes desperdiciar tu vida entera siguiendo al cuerpo, yéndote detrás de ilusiones, persiguiendo un coche más caro o una casa más lujosa. Pero al final, es ir a la bancarrota.

No te engañes. Estáte consciente del conflicto entre lo que realmente “quieres” y los deseos que se están atravesando en el camino. En cualquier decisión, pregúntate: “¿Qué es lo que quiere mi alma, y lo que mi cuerpo desea?”. En el gran juego de la vida, el perder y el ganar depende de que la voz que grite más fuerte en el momento de la decisión.

Este es el conflicto entre el cuerpo y el alma.

EL COCHE Y EL CHOFER

Si el cuerpo es tan peligroso, ¿cómo podemos lidiar con él? La Torá (Deut. 6; 5) dice que debemos amar a D-os con “ambos corazones” – el alma Divina y el cuerpo.

¿Cómo funciona esto? D-os hizo un mundo físico no para frustrarnos, sino para disfrutarlo. El Talmud dice que si una persona tiene la oportunidad de probar una fruta nueva y se rehusa a hacerlo, va a tener que rendir cuentas en el mundo venidero por eso.

Sin embargo, uno de los desafíos más difíciles es saber cuánto materialismo es bueno para ti, y cuánto ya es “demasiado”.

Imagínate esto: el cuerpo es para el alma, lo que un coche es para el chofer. Tienes que mantener tu coche mecánicamente y cargarlo con gasolina. Si abusas del coche, no te va a llevar a donde quieras ir. Y para que siga viéndose bien tienes que mantenerlo periódicamente con limpieza, aspirar los interiores etc.

Pero claro, que el coche no es más importante que el conductor. Alguien que ignora a su familia y se pasa engrasando su coche por horas ha perdido obviamente su sentido de la prioridad.

De la misma forma, el cuerpo y el alma. Algunas veces debes complacer a tu cuerpo, para que tu alma logre más. Después de que hayas completado un proyecto difícil, por ejemplo, te puedes recompensar con una buena cena en un restaurante elegante. Mantén el cuerpo sintiéndose bien para que el alma pueda pasar los obstáculos de la vida - la crianza de los hijos, la carrera, cuestiones sociales.

Sólo no complazcas tus deseos físicos por si mismos. No hagas al materialismo la meta de tu existencia. Esa es una violación a “no te dejes guiar por tu corazón”.

ELEVANDO LO MUNDANO

El nombre del juego es la disciplina personal, no la opresión. Usa una cantidad controlada, por las razones adecuadas en los momentos pertinentes.

Cuánto más disciplinado seas con tus impulsos, más podrás disfrutarlos, porque te conviertes en un maestro sobre ellos y no vice-versa.

La ilusión de todos los impulsos es que cuánto más los satisfagas más satisfecho estarás. Pero en lo que se refiere a impulsos, especialmente el sexual, cuánto más lo alimentes, más necesidad tendrá. El sexo por si mismo es degradante, y puesto que es muy poderoso te puede destruir. Complacerte sin ningún propósito elevado sólo va a fortalecer tus placeres y hacer la batalla más fuerte.

Cuando nuestras hormonas están dirigiendo el show, ya no estamos libres. La primera cosa que debemos hacer es decidir que nuestra mente es quien va a dictar nuestras acciones.

No tomes algo que debe ser espiritual y lo transformes en un deseo animal. La clave es elevar el mundo físico. El viernes en la noche, levantamos la copa de vino y la utilizamos – no para emborracharnos - sino para hacer el kidush y santificar el día.

Cuando se utiliza sabiamente, el placer físico debe ser un escalón hacia placeres más elevados.

Cuando nos ocupamos en cualquier actividad física - comer, dormir, hablar - detente un momento y pregúntate: ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Cuál es la meta? ¿Lo estoy haciendo para evadir la realidad, para darme energía para poder lograr cosas más elevadas? ¿Me va a acercar más a D-os o me alejará?

¿Qué harías con una descarga de energía?

Calma las pasiones del cuerpo para alimentar el propósito del alma. Conéctate a la agresividad que tienes por el helado o por hacer un millón de dólares -- para hacer lo que es correcto. La meta es “sentir” que estamos haciendo lo que es correcto. Así como correrías por una pizza, utiliza el mismo entusiasmo para objetivos espirituales. Eso es amar a D-os con ambos corazones.

NO ABUSES DE TU BUENA INCLINACIÓN

Existe una dimensión más profunda aquí. Ya que el versículo dice: “No vayas detrás de tus corazones (plural)” también implica la posibilidad de ser guiado erróneamente por tu ietzer tov. Pero ¿cómo puedes ser abusado por el iezter tov?

A veces podemos tener un deseo de hacer lo que es bueno, pero al final cometemos el error de crear un problema aún más grande. Por ejemplo, la Torá nos exige dar crítica constructiva: “reprende a tu prójimo, pero no tomes a bear because of it (Levítico 19;17). La segunda mitad del versículo nos advierte: “Cuando estés corrigiendo a alguien no lo avergüences ni lo hagas sentir mal. Si lo tienes que criticar no dejes a tu ietzer Hara decir, “Yo realmente le enseñaré a esta persona y lo enderezaré!” Eso es hacer una transgresión en forma de una mitzva -abusando de tu ietzer Tov.

La Biblia recuenta un error similar: Jana y Penina eran esposas de Elkana, sin embargo, Penina tenía hijos y Jana no. Penina quiso ayudarla a que se inspire más para rezar por un hijo, entonces le decía: “Jana, mira los zapatos que le compré a mis hijos. ¿Qué le estás comprando a tus hijos?”.

El plan resultó y los rezos de Jana resultaron en el nacimiento del profeta Shemuel. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones, Penina fue castigada por causar un dolor emocional a Jana. Las buenas intenciones fueron anuladas por su pobre ejecución.

“No te dejes llevar por tu (buen) corazón” - nos advierte cuidarnos de las buenas intenciones que a veces pueden herir a la gente.

EVITA SITUACIONES TENTADORAS

Hasta ahora hemos estado enfocándonos en “ No te dejes guiar por tu corazón”. Ahora vamos a ver la segunda mitad de esta mitzva, “No te dejes llevar por tus ojos”.

La sociedad occidental pone un énfasis muy fuerte a lo visual. Si se ve bien, debe ser bueno. La prensa nos bombardea con tantas imágenes visuales, que a veces estamos inconscientes de sus efectos. Pero seguro que todo eso nos tienta más y más a objetivos no espirituales.

Cuando vemos estas imágenes y fantaseamos sobre lo maravilloso que la vida seria si “tan sólo tuviera el producto X”, estamos engañándonos pensando que el materialismo va a satisfacer nuestros deseos más profundos. Esa es una violación de no “dejarte llevar por tus ojos”.

Entonces ¿cómo evitamos esta trampa?

La clave es evitar situaciones que te tienten. Si estuvieras haciendo una dieta no traerías un pastel de chocolate a la casa cada día. Simplemente no te expondrías al desafío.

De la misma forma, si quieres mantener tu cabeza y tus ojos a donde pertenecen, crea una barda protectora: Evita la tentación. Evita situaciones comprometedoras en primer lugar.

La Torá nos está enseñando algo muy práctico sobre la naturaleza humana: Sólo porque sepas intelectualmente que algo es erróneo, no te garantizará que no lo vas a perseguir en un momento de prueba.

NO TRATES DE SER UN HEROE

A veces tenemos una tendencia a meternos en situaciones tentadoras, con la idea de que nuestra disciplina personal va a prevenir cualquier desgracia.

Se cuenta la historia sobre un rey que entrenaba a un gato para que sirva como mesero. El rey, para poder mostrar esta increíble hazaña, invitó a sus ministros a un banquete especial. El gato sirvió el aperitivo, la sopa y fue recibido con gran aplomo. Todo fue bien hasta que entró un ratón al salón. El gato corrió tras el ratón y todos los platos se rompieron.

La enseñanza aquí es que no importa cuánto trates de controlar tu cuerpo, no puedes negar totalmente tu ietzer hará. Los impulsos de tu cuerpo son instintivos y te tientan constantemente. Un joven puede estar comprometido a metas espirituales elevadas pero cuando una chica bonita pasa caminando se puede distraer.

Esta, incidentalmente, es una de las razones principales de la separación de hombres y mujeres en la sinagoga. La Torá entiende que sólo somos humanos, y ofrece leyes para asegurar que tu yo verdadero - tu alma - se quede al mando, al evitar situaciones tentadoras.

Puedes evitar la tentación al mantener tu mente ocupada completamente con cosas que te interesan. Cuando tu mente está involucrada en actividades creativas e intelectuales, vas a estar mucho menos inclinado a satisfacer a tu ojo vagante. “Mirar a las nenas pasar” es el símbolo principal de una mente ociosa.

Más aún, no sueñes despierto. Desperdiciar tu poder mental en ilusiones es contraproductivo. Nos imaginamos el logro, en lugar de realmente salir y hacer algo al respecto. Y peor aun, crea una “ficción” que probablemente nunca podrás ser capaz de vivir.

SU VOLUNTAD, TU VOLUNTAD

El Talmud dice que D-os llora por dos tipos de personas: una que tiene la habilidad de estudiar Torá y no lo hace y otro que no puede estudiar Torá y lo hace de igual forma.

Es entendible por qué D-os llora por alguien que tiene la habilidad de estudiar y no lo hace - est persona está perdiendo su tiempo. Pero ¿por qué D-os llora por alguien que no puede estudiar pero lo hace de todas formas?

Alguien que no puede estudiar Torá esta recibiendo un mensaje del Todopoderoso que debería estar haciendo algo más - ayudando a los pobres, visitando a los enfermos, o tratando de acercar a los que están alejados. Sin embargo, ¿qué es lo que esta persona hace? Razona, “No tengo tiempo para todo eso - tengo que estudiar Torá”!

Esta persona está haciendo un error con su ietzer Tov. En lugar de investigar lo que el Todopoderoso quiere, está siguiendo sus deseos personales - así también aquel que debería estudiar y no lo está haciendo. Está perdiendo su tiempo, no está escuchando al Todopoderoso!

Más allá de esto, en el deseo de ser buenos, inclusive podemos tratar de ser “mejores que D-os”. Inventamos nuestros propios estándares de bien y mal, en lugar de seguir las instrucciones de la Torá.

Un ejemplo clásico de esto es el Rey Saúl, quien fue instruido por D-os a destruir a toda la nación de Amalek. En su deseo de ser “demasiado bueno” Saúl escogió tener piedad y permitir al rey Agag, el rey de Amalek, vivir. ¿La consecuencia? Agag perpetuó la nación de Amalek, quien continua afligiendo al pueblo Judío hasta el día de hoy.

El profeta dice, Al titzdak harbeh – “no seas demasiado bueno”. Lo que sea que D-os diga, esa es la definición de bien. No dejes que tu ietzer Tov te desvíe haciéndote pensar que tus propias ideas son mejores.

Una definición adecuada de “bien” es el punto de partida de todo lo que hagas en la vida. Siempre pregúntate: ¿Estoy definiendo al “bien” basado en el segmento de la sociedad cuyos valores son la comida rápida, alta tecnología, Hollywood, o estoy definiendo el “bien” como aquello que tiene un sentido profundo y hace una contribución valiosa para incrementar la conciencia de D-os en el mundo?

Nuestro propósito en este mundo es vivir con la realidad de que ase ritzono kiretzonja – “haz la voluntad de D-os, tu voluntad”. Cuando hacemos la voluntad de D-os algo que es objetivamente significativo y bueno para nosotros, estamos conectándonos a la fuente de toda la realidad. ¿Qué meta más increíble que esta puede haber?

Entonces ten cuidado y mantén tus definiciones derechas. Sino trabajas los conceptos y los clarificas puedes acabar 20 años después de emprender el camino dándote cuenta de que trajiste un paquete equivocado.

Cuando sea que estás en conflicto, enfrentado a una decisión difícil, hazte un pregunta simple: “¿Qué diría D-os al respecto? Mira en la Torá para obtener parámetros de cómo interactuar con amigos, familia y sociedad. Porque si la voluntad de D-os es tu voluntad, no hay obstáculos en tu camino, no puedes perder.

LA HUMILDAD VENCE AL EGO

¿Cuál es el desafío constante de “No dejarte llevar por tus corazón?” Es la prueba del ego. La naturaleza humana es vernos como el centro de todo. “Mi mundo, mis logros, mi crecimiento”.

La gente cree que el ateísmo está basado en la “evidencia” de ningún D-os. Pero los sabios explican que el ateísmo es simplemente el resultado del egoísmo. En lugar de aceptar la existencia del poder del Todopoderoso, la persona lo niega para poder perseguir aquello que quiere. En un lugar donde el ego está inflado no hay lugar para D-os, como dicen nuestros sabios: “ Dejarte llevar por tu corazón es una negación de D-os”.

La manera de quitar este sentimiento de auto-importancia es trabajar en nuestra humildad. En Pirkei Avot, Ben Soma dice:

Concéntrate en tres cosas y nunca vas a pecar:

- Reconoce de dónde vienes.

- Reconoce a dónde vas, y

- Reconoce delante de Quien tendrás que rendir cuentas.

Ben Soma continua:

“¿De dónde vienes?” Mi´tipa sruja - De una “gota pútrida”, que se descompone fácilmente. Esto nos enfoca al hecho de que a pesar de que vienes de una gota pútrida también tienes un alma. Tienes la oportunidad de ser como D-os mismo. Úsalo como inspiración para obtener grandeza.

“¿A dónde vas?” Lemakom afar rima vetolaya - “a un lugar de tierra y gusanos”. Sin el Todopoderoso eres sólo un cuerpo que va a acabar como comida de gusanos. Tienes una elección. ¿Estás comprando placeres transitorios que acabaran en la tierra? O ¿estás entablando una conexión con la eternidad?

“¿Delante de Quien vas a tener que rendir cuentas?” Lifne Melej maljey Hamelajim - “frente al Rey de reyes, el “Creador del universo”. Si sigues las pasiones del cuerpo e ignoras tu lado espiritual ¿cómo vas a justificarte cuando estés enfrentado con la realidad final - cuando rindas cuentas delante de D-os?

Si dejas a tu ego tomar el mando, estás cayendo en la trampa de “No dejarte llevar por tu corazón y tus ojos”. Pero si utilizas tu mente para enfocarte puedes ganar. Tómate 10 minutos cada noche para pensar sobre lo que es la vida, lo que necesitas lograr y cómo vas en el proceso. Vas a convertirte en alguien grandioso.

LOS SIETE PASOS PARA LA HUMILDAD

El libro clásico de ética Judía, “Los deberes del corazón” (Jobot Halevavot) explica que la “humildad es la habilidad de ver la realidad”. La persona humilde reconoce que el ego es la trampa del ietzer hará para distraerlo de la realidad. Por lo tanto, la persona humilde se identifica con su alma, que es la parte de D-os – la única realidad.

¿Cómo adquirir esta realidad? “Jobot Halevavot” presenta 7 pasos:

Paso 1: Pregúntate: ¿Qué parte de mí define quién soy yo? Soy mi cuerpo? Soy mis manos? Soy mi corazón?

Si a una persona le amputarían su mano, ¿cambiaría su personalidad básica? Claro que no. Si alguien tuviera un transplante de corazón, ¿tendría una crisis de identidad? Claro que no.

El verdadero “yo” no es tu cuerpo. Es tu alma.

Paso 2: Toma al alma como tu identidad. Estás creado a la imagen de D-os. Date cuenta de que la esencia de tu alma está atada eternamente al Todopoderoso, Creador de este universo.

Paso 3: Ya que tu alma es parte de D-os mismo, está siempre buscando grandeza. Si estás deprimido, cansado etc... Ese es tu cuerpo hablando. No es tu “yo” verdadero. ¿A dónde se va a ir tu cuerpo? A la tierra con los gusanos. Pero ¿tu alma? Esa es parte de D-os. Usa este concepto para energizar tu cuerpo. No te identifiques con “estoy cansado”. Identifícate con estoy destinado a la “grandeza”.

Paso 4: Date cuenta de que cuando escoges al cuerpo por sobre el alma, te tiras hacia abajo. ¿Cómo te sientes cuando comes mucho, te duermes muy tarde o pierdes tu temperamento? Asqueroso!

¿Cómo te sientes cuando te identificas con tu alma? Elevado. “Hice lo que es correcto! Trabajé fuerte. Fui responsable”. Identifícate con lo Divino y el mundo será tuyo.

Paso 5: Aprecia la distancia cualitativa entre el cuerpo y el alma. El cuerpo es sólo un pequeños espectro de la humanidad. No podrías encontrar tu propio cuerpo dentro de la masa de cinco billones de seres humanos. Más allá de eso, la humanidad es tan sólo un pequeño espectro de las criaturas del planeta. Y la tierra del sistema solar. Y el sistema solar del universo.

Entonces ¿qué es tu cuerpo? Casi nada.

Por el contrario, tu alma es parte del Todopoderoso, que abarca y trasciende el universo entero. Por lo tanto, si eres una parte de D-os, eres una parte de todo. Si la elección está entre tu cuerpo y tu alma, ¿con qué tiene más sentido identificarse?

Paso 6: reconoce la diferencia entre tus limitaciones como un cuerpo finito y la naturaleza eterna de tu alma. Como seres físicos, estamos atados al tiempo. La duración de la vida humana es vivida de minuto a minuto. Esa pequeñísima porción de tiempo no es nada en el curso de la humanidad. Y la historia de la humanidad no es nada en la edad del universo.

Pero el Todopoderoso no está limitado al tiempo. (De hecho, Él creo el tiempo). Tu alma - parte del Todopoderoso – está conectada a esa eternidad.

Paso 7: El logro más grande en la vida es identificarte con tu alma. El error más grande es identificarte con tu cuerpo que está destinado a ser comida para los gusanos.

D-os podría haber hecho robots, pero no quiere eso. Quiere una relación real - lo cual significa que tenemos que escogerla.

Cuerpo vs. Alma. ¿Qué escogerás?

Toma la decisión correcta. Una decisión consciente. No te pierdas en una bolsa de papas fritas.


Tu BeAv (15 de Av) - Miercoles 5 de Agosto de 2009. (II)

Una búsqueda en el Shuljan Aruj (Código de Ley judía) revela que no hay ningún precepto o costumbre para esta fecha, salvo que cuando comienza el 15 de Av, uno debe aumentar el estudio de Torá, ya que desde ese momento del año, las noches empiezan a ser más largas y "la noche se creó para el estudio". Y el Talmud nos cuenta que hace muchos años "las hijas de Jerusalén irían bailar a los viñedos" los 15 de Av, y "quienquiera no tenía una esposa iría allí" para encontrarse una novia.

¡Y éste es el día en que el Talmud considera la fiesta más grande del año, junto con Iom Kipur.

De hecho, el 15 de Av no puede no ser un misterio. Como la "luna llena" del trágico mes de Av, es la fiesta de la Futura Redención, y un día cuya esencia, por definición, es desconocida a nuestro no-redimido ser.

Menajem Av y su rayo de luz.

Durante la época del Beit Hamikdash, el día 15 de Menajem Av era conmemorado con un feriado popular.

La mayor parte de la cosecha ya había sido recogida, y el espíritu de gratitud hacia el Creador colmaba los corazones del pueblo.

El fin de las labores campesinas alivianaba el peso de las arduas y constantes horas de labor anteriores, brindándole a cada judío la posibilidad de dedicar horas extras al estudio de la Torá, en adición al tiempo mínimo que, durante el trajín diario, había existido.

En ese día, las hijas de Jerusalem solían salir vestidas de blanco, con ropas que habían sido prestadas, tanto las que provenían de hogares humildes como aquellas que estaban rodeadas de abundancia. Con ello se evitaba que, quien no tuviera vestimentas blancas, pasara vergüenza.
Así paseaban por los viñedos, bailando y cantando, y buscaban su pareja.
El acto del préstamo en sí se convertía en un gesto magnífico, demostrando la unión y el deseo mutuo de ayudarse, que era característico del pueblo judío.

Aún la hija del Rey, la princesa, debía pedir prestado. Y no cabe la menor duda de que en el palacio no faltaban vestidos festivos.

Cronológicamente, ordenaríamos los eventos del día de la siguiente manera:
Como ya hemos mencionado en esta publicación, la actitud de los judíos frente al reporte negativo de los espías que mandara Moisés a la Tierra de Canaan, el llorar creyendo que la tierra era inexpugnable aún para el Creador, pidiendo el regreso a Egipto - les valió una pena acorde.
Di-s decretó que los integrantes de esta generación, desde los 20 hasta los 60 años de edad, no vivirían para ver la Tierra prometida. Allí comenzó el deambular del pueblo judío por el desierto durante cuarenta años.

Cada año, al llegar el 8 de Av, día anterior al que lloraron vanamente y sin motivo, se anunciaba a través del campamento:
-¡Cavad vuestras tumbas!
Cada uno salía y cavaba una fosa, en la cual se acostaba a dormir esa noche, ignorando si se levantaría con vida a la mañana siguiente.
Por la mañana, un nuevo anuncio decía:
-¡Que los vivos se separen de los muertos!
Los sobrevivientes despertaban y salían de sus fosas, mientras que miles de sus hermanos yacían muertos en las fosas.
En el año cuarenta, cuando llegó el 9 de Av, los hijos de Israel cumplieron con su ritual anual. Pero a la mañana siguiente, para sorpresa de todos no hubo muertos.

Pensaron que seguramente habían hecho mal sus cálculos, equivocando la fecha en que se encontraban. Y volvieron a pernoctar en sus tumbas al día siguiente.

Pero también entonces, todos volvieron a levantarse con vida.

Así fueron haciendo sucesivamente hasta el día 15, que, en vista que el calendario hebreo es un calendario lunar, y en esa fecha la luna está llena, no ofrecía posibilidad alguna respecto a la fecha en que se encontraban, y viendo la luna, supieron que el día 9 había pasado.

Di-s había perdonado el remanente de la generación pecadora, haciéndose obvio de que los supervivientes llegarían con vida para ver la Tierra Prometida.

Desde ese momento, el 15 de Av se convirtió en una ocasión de especial regocijo.

Otro evento importante, tuvo lugar en esa misma fecha, durante la época del Primer Templo de Jerusalem.

El reino de Salomón se había dividido. La casa de David seguía reinando en el Sur de Israel, mientras que en el norte, un rebelde se había sublevado, Ieravám ben Nebat, dividiendo a Israel en los reinos de lehudá e Israel, respectivamente.

Ieravám deseaba alejar al pueblo bajo su dominio, de la posibilidad de adherirse al Reino de lehudá, a la Casa de David. Y el Templo de Jerusalem, hacia donde la Torá nos ordena peregrinar en tres ocasiones anuales, Pesaj, Shavuot y Sucot, se encontraba justamente allí.

¿Qué hizo? Mandó erigir dos templos idólatras al norte y al sur de su reino, con un becerro de oro en cada uno de ellos, para suplantar al Templo de Jerusalem. Su acción logró, parcialmente, su cometido.

La confusión de sus súbditos era tal, que muchos se unieron al nuevo culto idólatra. Pero la gran mayoría continuaba fiel a su Di-s invisible y esperaba con nostalgia el momento de volver a peregrinar a Jerusalem.

Para evitar que estos se acerquen al Templo de Jerusalem, mandó colocar sobre la frontera guardias fuertemente armados, que castigaban severamente todo intento de pasar hacia el otro lado.
Posteriormente, cuando Hoshea ben Eila (último de los Reyes de las “Diez Tribus" del Reino de Israel) ascendió al trono - gobernó desde el ano 3180 (580 antes de la E. Común) hasta el año 3205 (555 antes de la E.C.)- abolió el sistema de guardias impuesto por Ierabam, permitiendo libremente el paso de todos aquellos que quisieran presentarse en la Casa Sagrada, en Jerusalem.

Esto ocurrió el 15 de Av.

Muchos años después, luego de la destrucción del Segundo Templo, tras el aplastamiento de la rebelión de Bar Kojba y la caída de Betar, los crueles gobernantes romanos impidieron categóricamente que se diese sepultura a la enorme cantidad de caídos.

Por mucho tiempo los cuerpos permanecieron en el lugar donde habían sido asesinados. Milagrosamente, sin embargo, éstos se mantuvieron frescos y no se descompusieron. Parecía como si estuvieran tan sólo durmiendo.

El 15 de Av, finalmente, el invasor otorgó permiso para llevar a los cadáveres a su descanso eterno.

Hoy en día, este día se observa con la omisión de ciertos pasajes de las plegarias diarias, "Tajanún", "Al naharot Babel", etc. y, como toda fecha de nuestro calendario, debe servirnos para meditar sobre su significado y las lecciones que de él podemos extraer

Bailarinas de Jerusalem

En estos días las hijas de Jerusalén salían... y bailaban en los viñedos. ¿Y qué decían? "Joven, alza tus ojos y mira a quién seleccionas para ti...". ¿Qué decían las hermosas? "Busca la belleza, pues la mujer es para la belleza". ¿Qué decían las de prestigioso linaje? "Busca familia, pues la mujer es para hijos". ¿Qué decían las feas? "Haz tu adquisición en aras del Cielo, en tanto nos ornamentes con joyas".
(Talmud, Taanit 26b y 31a )

No es coincidencia que Iom Kipur y el 15 de Av sirvieran como ocasiones para formar parejas entre las mujeres y los hombres de Jerusalén: estos dos días son las fechas del compromiso y el casamiento en la unión espiritual entre Di-s e Israel.

Iom Kipur es el día del compromiso de Israel con Di-s: es el día en el que se dieron a Moshé las Segundas Tablas, marcando la cristalización del pacto en Monte Sinaí mediante el cual Di-s consagró a Israel como Su novia.

El decimoquinto día de Av, la luna llena que sigue al terrible descenso de los primeros días del mes, representa la consumación definitiva de nuestro casamiento con la redención final del Mashíaj.

"Israel", dicen nuestros Sabios, "emula la luna, y calcula [su calendario] por la luna". Tal como la luna (visiblemente) disminuye cada mes hasta desaparecer, sólo para renacer de nuevo y recuperar su plena esfera lumínica, así también la relación de Israel con Di-s (y, como resultado, sus destinos nacionales) tiene sus ascensos y caldas": períodos de alejamiento y galut(nuevamente, sólo visiblemente - la esencia de la relación permanece intacta a lo largo de todo este período, tal como la luna está siempre "allí", luminosa, también cuando su luz es parcial o totalmente oscurecida de la vista terrestre), de los que se alza a la conciliación y renovación de su gloria anterior.

Así, el calendario judío, que pone el ritmo a la vida del judío y su servicio a Di-s, sigue la mengua y el crecimiento de la luna; el decimoquinto día de cada mes, aquel en el que la luna logra su plenitud, marca el clímax de los logros del mes y la sublimación de sus tribulaciones.


Allí se esconde la especialidad del 15 de Av: los nueve primeros días de Av, en los que guardamos duelo por la destrucción del Beit HaMikdash (el Gran Templo) de Jerusalén y la iniciación del más largo y terrible de nuestros exilios, representan lo más bajo de nuestra relación con Di-s; el 15 de Av personifica el alza que sigue en sucesión y proporción- a nuestro más grande descenso: la redención final y definitiva del Mashíaj y la reconstrucción de nuestro hogar marital.

Así, el Talmud concluye su narración del baile bianual en los viñedos de Jerusalén citando el versículo: "Salid y ved, hijas de Tzión, en el Rey Shlomó, en la corona con que su madre lo coronó en el día de su boda y en el día de regocijo de su corazón"

"El día de su boda", prosigue explicando el Talmud, es el de la Entrega de la Torá; "el día de regocijo de su corazón" es el de la "construcción del Beit HaMikdash, que será reconstruido pronto en nuestros días".

Dos tipos de Amor

Existen dos tipos de amor, dicen los maestros jasídicos.

Hay un amor que es generado por la propia mente y corazón de la persona, cuando medita acerca de la grandeza y conveniencia de una cosa y con ello desarrolla sentimientos de amor y atracción a ella.

Luego, hay un amor innato: un amor que la persona misma no ha creado de hecho, hasta puede no ser consciente de poseerlo pero que habita en su corazón desde el nacimiento, una atracción y nexo natural a algo que está implantado en su alma en virtud de qué y quién él es.

"Amarás a Di-s" es un componente crucial de nuestra relación con el Omnipotente. Además del hecho de que amar a Di-s es en sí mismo una mitzvá (mandamiento Divino), es también un requisito previo para la observancia apropiada de todas las mitzvot.

Las mitzvot que no son motivadas por un amor a Di-s se ejecutan mecánica y erráticamente; sólo quien ama a Di-s Lo sirve de una manera que es tanto integral como perdurable. Nuestro amor a Di-s también cae bajo las dos categorías descriptas arriba.

Estudiando lo que Di-s nos ha revelado sobre Sí mismo en Su Torá, y contemplando y meditando acerca de estas verdades, uno desai+olla un sentimiento de amor hacia El - un deseo de acercarse a Su grande y magnífico Ser, unirse y volve rse uno con éste. De hecho, ésta es una de las funciones primarias de la plegaria ("el servicio del corazón"): generar un sentimiento de amor hacia el Creador al meditar acerca de Su grandeza y majestad.

Pero incluso la persona que no triunfa en sus esfuerzos por crear un amor "generado" por estos medios, siempre puede recurrir al amor innato a Di-s que cada uno de nosotros posee como "herencia de nuestros antepasados".

Avraham, el primer judío, fue la personificación misma del amor
a Di-s ("Avraham, quien Me ama", en palabras de Di-s a Isaías), y
Di-s lo premió con el don dc la pateruidad - la capacidad de legar
este amor a sus descendientes. De modo que cada judío tiene el amor
a Di-s de Avraham codificado en sus genes espirituales.

Como con todas las características innatas, este amor puede estar sepultado en el subconsciente, sofocado por los residuos de la vida material; pero siempre puede ser despertado, y convocado a estimular y vitalizar nuestra observancia de las mi~vot.

Las ventajas dcl segundo tipo de amor son obvias. Cada judío lo posee -y la capacidad de materializarl~ no importa el alcance de sus habilidades cognitivas y meditativas O su sensibilidad espiritual.

Además, un amor generado siempre estará limitado por las capacidades de la mente y el corazón que lo creó, y fluctuará conforme el grado de su estado mental y emocional en cualquier momento determinado; nuestro amor innato, siendo un don divinamente otorgado, es infinito e inequívoco.

Pero también el amor generado tiene igualmente ventajas.

Aunque es menor en esencia y alcance, es más agudamente sentido, experimentado más exuberantemente. Pues tal es nuestra naturaleza: lo que nosotros creamos nos es más precioso que el más valioso regalo, lo que nosotros concebimos es de algún modo más relevante y verdadero que lo que se aprende del más grande de los maestros.

Así que aunque basta con estimular nuestro heredado amor a Di-s para conducir nuestra inamovible observancia de las rnitsvot, debemos esforzarnos no obstante en mejorar nuestra relación con El con el éxtasis y la pasión que sólo un amor creado por nuestras propias iniciativas y facultades puede producir.

En las palabras de nuestros Sabios: "Aunque un fuego descendió [sobre el Altar] desde los cielos, es imperioso encender también un fuego producido por el hombre"

Tres Tipos be Alma

Allí se esconde la más profunda significatividad de las declaraciones hechas por las jerosolimitanas buscadoras de novio, como las describe el pasaje talmúdico citado a principios de este ensayo.

Las bailarinas doncellas de Jerusalén, proclamando sus virtudes a sus potenciales novios en los días de compromiso y casamiento de Di-s e Israel, se hacen eco del llamado de la novia Israel a su Divino novio.

El Talmud habla de tres categorías entre las "hijas de Jerusalén" -las hermosas, las de linaje prestigioso, y las feas- cada una de las cuales tenía su propia manera de expresar qué es lo que un joven debe buscar en una esposa.

El alma de Israel, comprendida por muchas almas-hijas de variable calidad y logro espiritual, incluye también estas tres categorías, las que análogamente llaman al novio Divino - atrayéndolo cada una con las cualidades particulares que traen al matrimonio cósmico entre Di-s y Su pueblo.
Hay almas hermosas, aquellas que han logrado perfección en su amor al Omnipotente: una armoniosa mezcla de amor tanto apasionado como generado, basado en los inmutables fundamentos del amor heredado.

15 de Av “La Música”

¿Cuál era su particularidad? La canción y la música.

Las hijas de Israel salían en danza y buscaban sus parejas. Según declara el Talmud “no hubo en Israel festividades como las del 15 de Av”

En los días en que el pueblo de Israel habitaba en su tierra, antes de la destrucción del Beit Hamikdash, este día, era un día de festejo, regocijo, y alegría. La cosecha y los granos ya estaban depositados en los silos y también los frutos de los árboles ya fueron cortados y guardados en sus respectivos depósitos. Ahora tenían tiempo de sobra para dedicarse de lleno al estudio de la Torá, día y noche.

En este día festejamos varios acontecimientos alegres que pasaron a nuestros antepasados:

1) La generación del desierto fue avisada de la anulación del veredicto que caía sobre ellos (y no van a morir más).

2) En este día retiró Hoshea ben Elá (rey de Israel), los guardias que puso Ieravan ben Nevat en los caminos a Jerusalém, para que el pueblo no pueda subir a las fiestas.

3) Los muertos de la ciudad de Beitar fueron llevados a digna sepultura judía.

¿Cuál es el lugar que le cabe a la música y la canción en la Tradición judía?

Poco es lo que generalmente se conoce. Por lo general se tiende a creer que la vida religiosa, la vida del hombre que mira el mundo desde la óptica formal del pensamiento y la meditación, del análisis de cada una de sus partículas, tendría que ser una vida de seriedad y por que no, algo triste y descolorida. Presentamos algunos pensamientos y frases Jasídicas, que desmienten esto y colocan a la música en su verdadero sitial.

lunes, 3 de agosto de 2009

Tu BeAv (15 de Av) - Miercoles 5 de Agosto de 2009

Esta fecha -aunque desconocida por muchos- tiene un significado trascendental en el calendario Judío.


En el seno de las comunidades de Israel, se celebra este día con alegría y fervor. Nuestros santos sabios le otorgaron a esta conmemoración una resonancia singular, distinguiéndola del resto de las festividades del año.La compararon con el día más sagrado para el pueblo de Israel: "El día de Kipur". Ambas fechas, (Tu Beab y Yom Kipur) fueron catalogadas como: "Los días más significativos para el pueblo de Israel".

Así está testimoniado en el Talmud en el tratado de Taanit (26-2):

"Dijo Rabán Shimón Ben Gamliel, no hubo fechas tan significativas para Israel como Tu Beab y Yom Kipur".
"En ellas, las doncellas de Jerusalém salían a danzar en los viñedos de la ciudad vestidas con túnicas blancas, (todos los vestidos eran del mismo color, además se los intercambiaban para no avergonzar a aquellas que los pedían prestados)".
"Los jóvenes solteros se dirigían al lugar para observarlas, y concretar, de ser posible, el futuro matrimonio".
"Las que gozaban de apellido renombrado les decían: ¡Muchacho, fíjate bien qué eliges!, no pongas tu mirada en la belleza, sino en el linaje, pues, la finalidad de la mujer son los hijos".
"Las bellas decían: ¡Observa la belleza!, ya que la mujer se realza por su belleza".
"Las feas decían: Casense con nosotras con el único fin de cumplir con el precepto del matrimonio, pero con la condición, de que nos coronen con diamantes y piedras preciosas".

La explicación de esta cita es la siguiente:

Estos dos días fueron destinados, desde su creación, como "Días de perdón", "Días de misericordia".

En ellos, prevalece el atributo de la benevolencia Divina para todos aquellos que necesitan de una gracia especial o un "privilegio" excepcional. En Tu Beab D-os perdonó a Israel por el pecado de los espías (quienes hablaron maledicencia de la tierra santa), y en Kipur expía, y purifica a todo Judío que regrese a El con sinceridad y devoción. Siendo estos días tan sobresalientes en materia de santidad y pureza, consideraron nuestros sabios que, era la fecha indicada para que las doncellas bailaran frente a los jóvenes, con el fin de que se concretaran los futuros matrimonios. Nunca temieron (los Jajamím, sabios), que en ese ambiente de seriedad y dignidad se rompiera la barrera del recato y el pudor, pues, la solemnidad del día, los protegía para que no cayeran en el libertinaje. Ciertamente, la sutileza que emanaba de sus personas y la pulcritud de sus actos, hacían de esos momentos los más significativos para el pueblo de Israel. (Condensado del Sefer Hatodeá).

El tema nos llama a la siguiente reflexión.

Las exhortaciones que las doncellas dirigían a los jóvenes, no eran meras fanfarronerías, o medios de manipulación que empleaban para conquistarlos. En cada expresión, en cada frase, se encerraba un ideal; un concepto de vida, un mensaje profundo que ellos debían descifrar, para luego evaluarlo, si en realidad congeniaba con su sistema de vida e idiosincrasia. Corresponde entonces, examinar detalladamente sus palabras.

Analicemos: Las bellas y las de linaje superior gozaban de ciertos privilegios, que las distinguían de las demás danzantes. Estas últimas, (las de linaje superior), con el solo apellido de su familia y su alta posición dentro de la comunidad, convencían fácilmente a los jóvenes para que las desposaran. Asimismo las bonitas. El don natural que poseían, las colocaba como seguras candidatas para casarse con los mejores muchachos. Ellas pues, con su belleza y encanto, cautivaban a los jóvenes para que fueran tras ellas. No obstante, (aún contando con estas ventajas), no pedían de ellos -al momento del compromiso- posiciones cómodas ni modus vivendi de categoría. En cambio, las feas, no solo no ofrecían ninguna superioridad en relación con las demás, sino que también exigían que las coronaran con diamantes y piedras preciosas.

¿Cómo comprender esta extraña actitud?. No tienen, no ofrecen, ¿y aún exigen?.

La respuesta a esta interrogante tiene un alto contenido anímico y una ilustración del concepto de la vida. Su mensaje nos ayudará a elevar el nivel de nuestra estima, a la vez que nos alentará a renunciar al sistema arcaico y deteriorado en que estamos inmersos, a fin de adoptar otro más pujante y alentador. Todas las doncellas: Las bellas, las adineradas, las de famosos apellidos, salían a bailar motivadas por el respaldo económico y natural que les aseguraba el futuro matrimonio. Con dinero, belleza y apellido renombrado, es fácil danzar y seducir a los muchachos. Mas las que carecían de estos recursos, ¿con qué fin salían a danzar?, al fin y al cabo, ¿qué les ofrecían para cautivarlos?. Bajo esas condiciones, ¿para qué se exponían al desprestigio?.

Aquí es donde se encierra el. secreto: Ellas ofrecían "La alegría de la vida".

Aún sabiendo a ciencia cierta que no poseían dinero, ni belleza ni reputación, aceptaban con alegría, modestia y conformismo lo que D-os les destinaba, y ello, las impulsaba a bailar al igual que las demás. Bien sabían que la felicidad no se adquiere ni se hace con todos los millones del mundo, la verdadera felicidad es la que brota del alma, la que se refleja en el rostro, la que nutre de ánimos y saciedad al espíritu.

"¿Quién es rico?, -quien es feliz con lo que tiene-" afanaron nuestros sabios en el tratado de Abot (4-1).

Ellas, a base de esmero y pujanza consiguieron vencer las adversidades que el destino les había deparado. No decayeron anímicamente frente a las compañeras que todo lo poseían. Por el contrario, remaron contra la corriente, alzaron su moral, escalaron posiciones hasta que lograron sonreírle a la vida. A partir de entonces, solo veían las maravillas que la vida les ofrecía diariamente. Gozaban del simple hecho de haber nacido, de tener el privilegio de diferenciarse de los animales y de disfrutar de un buen estado de salud. Los muchachos observaban esta gran virtud, veían cómo la alegría iluminaba sus rostros y sin envidias ni celos ni mucho menos con complejos de inferioridad, danzaban espontáneamente al tono de la composición musical. Era entonces, cuando se percataban del alto nivel moral que estas poseían. Por eso aceptaban sus condiciones y exigencias, pues, en realidad, "Coronarlas con diamantes y piedras preciosas" era todavía un precio bajo para recompensar lo que en esencia ellas les ofrecían.

Hoy día somos testigos del mal momento por el que está pasando nuestra juventud. Todo lo que quieren lo obtienen, y aún así no se satisfacen. Malgastan muchos años de su preciosa adolescencia, adoptando las malas costumbres y los nocivos vicios que merodean por las calles y que carcomen al género humano. El concepto que tienen de la vida es muy reducido, todo gira alrededor del materialismo, de las finanzas, y por lo mismo, en muchos casos, olvidan gozar y aprovechar los diversos beneficios que la vida en si les ofrece. La carrera desenfrenada de la ostentación, los lleva a perder la capacidad de asombro por las cosas que la bella naturaleza brinda diariamente y a cada momento. Desconocen la inmensa alegría que causa el contemplar el despunte del alba, el ayudar a un anciano, el asistir a un niño desamparado, el educar a los hijos, el admirar la belleza de una flor, de un paisaje, de la fauna silvestre. Olvidan reconocer y agradecer a D-os por su infinita misericordia al otorgarle la posibilidad de ver, oír, caminar, sonreír, compartir, amar y un sinfín de provechos que muchos otros no tienen o no pueden gozar.

Cuando el hombre comprenda profundamente lo que significan todos estos beneficios, entonces se dará cuenta de que la felicidad nace justamente de las cosas naturales que la vida ofrece. Ya nada perturbará su mente, solo dirigirá sus esfuerzos para conquistar esta felicidad que aún está lejos de él. Intentará recuperar el tiempo perdido. Buscará disfrutar al máximo cada día de su vida; cada momento; cada suceso y cada situación. Agradecerá a D-os desde lo más profundo de su alma por lo que posee, y entonces comenzará a sentir en una ínfima parte la "Alegría de la vida".

(Selección extraída del libro "Fechas y conmemoraciones" por Shlomo Sued, © Shlomo Sued)

¿Qué sucedió en Tu Beav?

Dijo Rabí Shimón ben Gamliél: No hubo festividades mayores para el pueblo de Israel que el 15 de Av y Iom Kipur. -- Talmud, Taanit 26b

El Talmud prosigue enumerando diversos sucesos felices que ocurrieron el día 15 del mes de Av:

Cesó la mortandad de la generación del Exodo. Algunos meses después de que el pueblo de Israel fuera liberado de la esclavitud egipcia, el incidente de los "Espías" [1] puso en evidencia su indisposición para la tarea de conquistar la tierra de Canaan y convertirla en la "Tierra Santa". Di-s decretó que toda aquella generación muriera en el desierto, y que serían sus hijos, en cambio, quienes entrarían a la Tierra Prometida. Tras 40 años de deambular por el desierto, la mortandad finalmente culminó, y una nueva generación de judíos estaba pronta para ingresar a la Tierra Santa. Era el 15 de Av del año 2487 desde la Creación (1274 antes de la era común).

Se permitió a las tribus de Israel casarse entre sí. A fin de asegurar la ordenada división de la Tierra Santa entre las doce tribus de Israel, se habían impuesto restricciones sobre los matrimonios entre miembros de tribus diferentes. Una mujer que había heredado de su padre tierras tribales tenía prohibido casarse con alguien que no fuera de su tribu, por temor a que sus hijos -miembros de la de su padre- provocaran el traspaso de la tierra de una tribu a otra al heredar su hacienda [2]. Esta ordenanza recaía sobre la generación que conquistó y colonizó la Tierra Santa; cuando la restricción fue levantada, el 15 de Av, el suceso fue considerado causa de celebración y festividad.

Se permitió a la tribu de Biniamín entrar en la comunidad. El 15 de Av también fue el día en el que la tribu de Biniamín, que había sido excomulgada por su comportamiento en el incidente de la "Concubina en Guivá" [3], fue readmitida en la comunidad de Israel.

Ioshúa ben Eilá abrió los caminos a Jerusalén. Tras la división de Tierra Santa en dos reinos luego de la muerte del Rey Salomón, Ieravám ben Nevat, regente del escindido Reino Norteño de Israel, estableció barricadas para impedir que sus ciudadanos hicieran el trianual peregrinaje al Gran Templo de Jerusalén, capital del Reino Sureño de Iehudá. Estas barricadas fueron finalmente eliminadas más de 200 años más tarde por Ioshúa ben Eilá, el último rey del Reino Norteño, el 15 de Av de 3187 (574 antes de la era común).

Se permitió que los muertos de Beitar recibieran sepultura. La fortaleza de Beitar fue el último bastión de la rebelión de Bar Kojbá. Cuando Beitar cayó el 9 de Av de 3893 (133 de la era común), Bar Kojbá y muchos miles de judíos fueron asesinados; los romanos masacraron a los supervivientes de la batalla con gran crueldad y ni siquiera estaban dispuestos a permitir que los judíos sepultaran a sus muertos. Cuando los muertos de Beitar finalmente fueron enterrados el 15 de Av de 3908 (148 de la era común), en conmemoración se agregó una bendición adicional (HaTov VehaMetiv) a la "Bendición de Gracias Después de las Comidas".

Día en que se quebró el hacha. Cuando el Gran Templo se alzaba en Jerusalén, la tala anual de leña para el altar se concluyó el 15 de Av. El suceso fue celebrado con banquetes y regocijo, como es costumbre hacerlo en la conclusión de cada emprendimiento sagrado [4], e incluyó un ceremonioso acto de rotura de las hachas que dio su nombre al día.

Aunque estos sucesos podrían ser perfectamente dignos de conmemoración y celebración, ¿cómo explican la asombrosa declaración de Rabí Shimón, que "no hubo festividades mayores para el pueblo de Israel"?

¿De qué manera es el 15 de Av más grande que Pesaj, el día de nuestro éxodo de Egipto, o Shavuot, el día en que recibimos la Torá? ¡Rabí Shimón hasta lo ubica antes de su otra "mayor festividad", Iom Kipur!

Tu Beav ¡¿más grande que Pesaj y Shavuot!?

¿De qué manera es el 15 de Av más grande que Pesaj, el día de nuestro éxodo de Egipto, o Shavuot, el día en que recibimos la Torá? ¡Rabí Shimón hasta lo ubica antes de su otra "mayor festividad", Iom Kipur!

Tiempo Lunar

Para comprender el significado del 15 de Av, debemos examinar primero el funcionamiento del calendario judío.El aspecto más básico de nuestro calendario es que primariamente es de carácter lunar: un calendario cuyos meses se fijan conforme las fases de la luna [5].

El Zohar [6] explica que el pueblo de Israel marca el tiempo según la luna porque nosotros somos la luna del mundo: tal como la luna, ascendemos y declinamos en el curso de las noches de la historia, conociendo épocas de crecimiento y disminución, alternando nuestros momentos de plenitud con momentos de tinieblas y oscuridad. Y, como la luna, cada una de nuestras regresiones y derrotas no es sino un preludio para un nuevo renacer, otra renovación.

La noche en que la luna es visible por vez primera al observador terrestre después de su ocultamiento marca el comienzo de un nuevo mes. Durante las siguientes dos semanas, el mes judío crece con la luna, alcanzando su clímax en la decimoquinta noche, la noche de luna llena. Luego siguen dos semanas de constante disminución de la luz lunar, hasta la noche en que la luna oscurece completamente y el mes mengua llegando a su conclusión. El renacimiento de la luna, 29 o 30 noches después de su nacimiento anterior, da la bienvenida al próximo mes: un nuevo ascenso a la plenitud, seguido por otro descenso al olvido, seguido por aún otro renacer.

En consonancia, el día 15 del mes judío marca el punto eminente de la contribución de ese mes particular a la vida judía. Por ejemplo: Nisán es el mes de la redención, y fue en el primer día de Nisán cuando comenzó el proceso de nuestra liberación de Egipto; pero los resultados de este proceso se manifestaron plenamente sólo el 15 de Nisán, con nuestro éxodo concreto de Egipto. De modo que es el 15 de Nisán cuando celebramos la festividad de Pesaj y experienciamos el regalo Divino de la libertad a través de las observancias del Séder.

Otro ejemplo es el mes de Tishrei. El 1 de Tishrei (Rosh HaShaná) coronamos a Di-s como rey del universo, rededicando la totalidad de la Creación al propósito para el que fuera creada y evocando en Di-s el deseo de continuar creándola y manteniéndola [7]. Pero la celebración de la coronación Divina es eclipsada por los días de solemnidad y temor que ocupan la primera parte de Tishrei, y cobra manifestación abierta en la gozosa festividad de Sucot, que comienza el día 15 del mes. (Este es el significado más profundo del versículo: "Haced sonar el shofar con la renovación de la luna, oculta hasta el día de nuestra festividad" [8]. El shofar, cuyo resonar atrompetado se hace eco de nuestra "coronación" del Omnipotente, se hace sonar el día 1 de Tishrei, el de la renovación de la luna; pero, tal como la luna misma, la experiencia perdura "oculta" y en gran medida inexpresada hasta "el día de nuestra festividad", Sucot, el 15 de Tishrei).

Lo mismo es cierto de cada uno de los doce meses del año judío. Cada mes posee un aporte y una cualidad singularmente propios, que experimenta un ciclo de disminución y crecimiento, ocultamiento y expresión, alcanzando su clímax el 15 del mes.

El Rebote

En ello radica la especialidad del 15 de Av.

Cuanto mayor el ímpetu de la zambullida de un objeto montaña abajo, tanto mayor el ímpetu que lo lleva cuesta arriba en la próxima montaña; cuanto más se jala hacia atrás una flecha sobre el arco, tanto más grande será la fuerza que la impulsará hacia adelante cuando se la deje volar. Esta ley básica de la naturaleza física rige también el flujo del tiempo lunar y las cualidades espirituales que despliega: cuanto más bajo el descenso, tanto más excelso el ascenso que le seguirá. En consecuencia, el mes de Av debe poseer, de hecho, el 15 más grande de todos ellos. ¿Pues qué eclipse más oscuro hay que el que precede a la luna llena de Av?

La segunda mitad de Tamuz y los primeros días de Av marcan una brecha en el corazón mismo del universo y la iniciación de un invierno espiritual del que aún debemos emerger.

El 17 de Tamuz del año 3829 desde la Creación (69 de la era común), la órbita lunar de la vida judía se balanceó al más empinado declive de su historia de 4000 años. En ese día, los muros de Jerusalén fueron quebrados por los ejércitos romanos; durante las siguientes tres semanas, desde el 17 de Tamuz al 9 de Av (observadas hasta el día de hoy como "Las Tres Semanas" de duelo), el enemigo avanzó firmemente por Jerusalén, invadió el Gran Templo y, el 9 de Av, le prendió fuego [9].

La destrucción del Templo no fue sino la contraparte física de una pérdida espiritual más profunda. El Gran Templo de Jerusalén era el asiento de la presencia manifiesta de Di-s en nuestro mundo, la fuente de todo lo que es espiritual y Divino en nuestras vidas y el foco de nuestros esfuerzos por implementar el propósito Divino de la Creación, "hacer un lugar de morada para Di-s en el mundo físico"[10]. Su destrucción marcó el retiro de la directa y abierta relación entre Di-s y Su creación y el inicio de un estado de galut, un ocultamiento del Semblante Divino, un arropado de la genuina realidad subyacente en la Creación detrás de la máscara del mundo corpóreo y fragmentado que experimentamos hoy. Con todo, cuanto mayor el descenso, mayor el ascenso que se lanza de éste.

La terrible oscuridad de los últimos días de Tamuz y los primeros días de Av porta las semillas de una igualmente gloriosa "luna llena" el 15 de Av, una luna llena que representa el mundo armonioso y perfecto de Mashíaj que es producto y resultado de nuestro largo y amargo galut (exilio).

Los Sucesos

En ello radica el significado de los diversos sucesos alegres que el Talmud señala como ocurridos el 15 de Av: cada uno de ellos marca un paso en el ascenso que sale del descenso del 9 de Av.

La destrucción del Templo el 9 de Av fue precedida por otro suceso trágico en el mismísimo día muchos siglos antes. Fue en la víspera del 9 de Av que los doce espías enviados por Moshé regresaron de su inspección de la Tierra Santa y desaconsejaron al pueblo de Israel de radicarse en, y santificar, la tierra, haciendo que Di-s decretara que la generación del Exodo no entrara a la Tierra de Israel.

De hecho, ambos sucesos están hondamente relacionados: nuestros Sabios nos cuentan que si la generación de Moshé hubiera merecido entrar a la Tierra de Israel y construir el Gran Templo en Jerusalén, éste hubiera sido un edificio eterno, inviolable e indestructible. La meta de "un lugar de morada para Di-s en el mundo físico" hubiera sido total y perfectamente concretada, evitando la necesidad de cualquier descenso o regresión subsiguiente [11].

Así, los sucesos de ese 9 de Av fueron fuente y precursores de la destrucción y galut que eventualmente forjó el día. De modo que cuando la condenada generación del Exodo dejó de morir el 15 de Av [12], esto marcó también los comienzos del "ascenso" de Av. Una nueva generación se alzó pronta para entrar a la tierra y sentar los cimientos para la renovación y reconstrucción.

Y cuando las barreras entre las tribus fueron quitadas, permitiendo que sus miembros se unieran en matrimonio unos con otros, otro elemento del "descenso" se estaba rectificando. Nuestros Sabios nos cuentan que la causa primaria para la destrucción del Templo fue la desunión dentro de la comunidad de Israel. Por lo tanto, la clave para el ascenso de la redención está en fomentar la unidad y armonía entre nosotros. Ese es también el significado de otros dos de los sucesos especiales asociados al 15 de Av: la readmisión de la errante tribu de Biniamín en la comunidad, y la remoción de las barricadas que habían segado al pueblo de Israel en dos naciones y habían impedido que el Gran Templo sirviera de fuerza aglutinante entre hermanos separados por la desavenencia política.

La caída de Beitar el 9 de Av, que significó el fin del último esfuerzo significativo por liberar la Tierra de Israel de la hegemonía romana, fue la culminación de la tragedia de la destrucción del Gran Templo y el exilio de Israel en esa misma fecha una generación antes. El primer respiro de este golpe demoledor al pueblo judío -dar sepultura a los muertos de Beitar el 15 de Av quince años más tarde- es otro ejemplo de cómo el 15 de Av logra la redención y rectificación del 9 de Av.

Hierros Destrozados

La manera en que la conclusión del corte de madera para el servicio del Templo se celebró el 15 de Av es otra manifestación más del significado del día. Pues el quebrar de las hachas expresa el propósito máximo del Gran Templo, por cuya destrucción guardamos duelo el 9 de Av y cuya reconstrucción anunciará el armonioso mundo del Mashíaj.

¿Por qué romper las hachas? ¿Por qué no almacenarlas para la tala del próximo año? Porque el hacha representa la antítesis misma de lo que el altar, y el Templo como un entero, abogaban.

Con respecto a la elaboración del altar, Di-s había instruido: "Cuando construyas un altar de piedra para Mí, no lo construyas de piedra tallada; pues si tu espada se ha levantado sobre él, lo has profanado" [13]; "no levantes hierro sobre él; El altar de Di-s se ha de construir con piedras enteras" [14]. Si cualquier implemento de metal siquiera tocaba una piedra, esa piedra se había vuelto inadecuada para usarse en la erección del altar.

Nuestros Sabios explican: "El hierro fue creado para acortar la vida del hombre, y el altar fue creado para extender la vida del hombre; por lo que no corresponde que aquello que acorta se alce sobre aquello que extiende" [15]. El hierro, el instrumento para la guerra y la destrucción, no tiene cabida en la elaboración del instrumento cuya función es traer armonía y paz eterna a la vida humana.

Aguardando la Luz

Por supuesto, estos sucesos fueron apenas los primeros fulgores de la luna llena del Mashíaj, una luna llena que aún debe emerger de la oscuridad que la envuelve. De modo que hoy, el 15 de Av es un suceso relativamente menor en nuestra experiencia del ciclo anual. Marcamos el día con ciertas observancias y costumbres, pero sin la grandeza de Pesaj, el regocijo de Sucot o la algarabía de Purím. Pues a diferencia de esas festividades, cuya "luna llena" ya hemos experimentado, la luminiscencia del 15 de Av aún queda por aparecer; todavía estamos en el galut, en la oscura extensión de este ciclo, escalando del descenso al que hemos sido arrojados por los sucesos de 17 de Tamuz al 9 de Av.

Pero la fecha ya ha sido fijada en nuestro calendario como el más grande "15" de todos ellos. Y con la inminente venida del Mashíaj, el genuino aporte del Día de Rotura del Hacha saldrá a gloriosa luz, y el 15 de Av se celebrará como nuestra mayor festividad.

Notas:

1. Registrado en Números 13-14.
2. Véase Números 36.
3. Jueces 19-21.
4. Comp. con el siúm, una comida festiva que se lleva a cabo al concluir el estudio de todo un tratado del Talmud.
5. Exodo 12:2; Mejilta sobre el versículo.
6. Parte I, 236b.
7. Véase "Desear un Mundo", en "El Rebe Enseña", Vol. 1, pág. 404.
8. Salmos 81:4, según Talmud, Rosh HaShaná 8a.
9. El 9 de Av es también la fecha de la destrucción del Primer Templo en el año 3338 (423 antes de la era común) y numerosas otras calamidades en la historia judía (véase más adelante en el texto).
10. Midrash Tanjumá, Nasó 16; Tania, Cap. 36.
11. Véase Talmud, Sotá 9a; Megalé Amukot, Ofán 185; Or HaJaím sobre Deuteronomio 1:37 y 3:25; Or HaTorá, Vaetjanán, págs. 65, 93 y 2201.
12. Según el Talmud de Jerusalén (Taanit 4), las muertes realmente cesaron el 9 de Av, pero el pueblo de Israel no se dio cuenta sino hasta el 15, razón por la cual el día 15 se convirtió en uno de celebración. Esto es consistente con el significado del día 15 como el clímax del mes: la luna, por supuesto, siempre está llena; la "luna llena" es el punto en su ciclo en el que es totalmente visible a nosotros y nosotros disfrutamos al máximo de su luz. En el mismo espíritu, los descensos y ascensos de la historia judía son descensos y ascensos sólo en nuestra percepción y experiencia de nuestra cercanía a Di-s. En esencia, sin embargo, no hay descenso, pues incluso el 9 de Av, en el momento mismo de la destrucción, nuestra relación con Di-s no se vio disminuida en lo más mínimo (véase "Distanciamiento Intimo", en "El Rebe Enseña" #186; "El Decimosexto Incremento", en "El Rebe Enseña", Vol. 2, pág. 361).
13. Exodo 20:22.
14. Deuteronomio 27:5-6.
15. Talmud, Midot 3:4.

(selección comentarios de R. M. M. Schneerson, (c) Edit. Kehot Lubavitch)

http://www.tora.org.ar/

domingo, 2 de agosto de 2009

Las Seis Constantes Mitzvot: Mitzvá 5:Temer a D'os

La palabra "irá" significa “temor”. La elección esencial de la vida es abrir nuestros ojos a las oportunidades disponibles, y temer de las consecuencias que provoca evadir esa realidad.

El temor es como cualquier otra emoción - existen tanto aspectos positivos como negativos. El temor negativo es debilitante. El temor positivo es estimulante. La adrenalina hace que la sangre corra por tus venas. Te da el poder de lograr lo que quieras lograr. Si estás caminando y te encuentras una serpiente, el miedo te hará correr a una velocidad impresionante y saltar la barra como un atleta olímpico. El temor, puede hacer que salgas del mundo de ensueños y entres completamente a la realidad.

Tomar la decisión correcta es una lucha humana constante. Tenemos una inclinación a irnos por el camino fácil e ignorar las consecuencias futuras. El miedo a las consecuencias puede ser un gran motivador para hacer un trabajo rápido y efectivo. "¿Ver o no ver?" - esa es la pregunta judía.

Completa Libertad

Imagínate cámaras ocultas monitoreando tu proceso durante la vida. Todo el mundo está viendo. La gente aplaude cuando tienes éxito y abuchean cuando fracasas.

Con toda esa gente observando, ¿no te cuidarías en cada uno de tus movimientos? ¿Acaso tu motivación para lograr el éxito no se incrementaría tremendamente?

Camina con una constante conciencia de D'os. Todo está grabado en un videocasete. ¿Estás maximizando la oportunidad de vivir, o la estás desperdiciando? Un día tendremos que contestar por nuestras acciones.

Este temor te puede motivar para obtener grandeza.

Desafortunadamente, la naturaleza humana es distraerse. Cada uno de nosotros tiene una inclinación dudosa llamada ietzer hará. Es como un perro vicioso, siempre amenazándote: “Te estás sobrepasando. Vas a tener un ataque nervioso y te vas a quebrar”. Dudamos en actuar porque le tememos a estas amenazas.

El temor a D'os es el medio mediante el cual podemos adquirir todas las otras mitzvot, y la llave para adquirir todo lo que queramos lograr en este mundo. Entonces, ¿qué es lo que nos está deteniendo?

Considera los siguientes cuatro mitos:

Mito #1: El temor es doloroso

Por un lado, la gente dice que el miedo es incómodo y amenazador. Estructuramos nuestras vidas para evadirlo. Por el otro lado, la gente se sube a montañas rusas y observan películas de terror - pagando una buena suma de dinero para ser asustados!!

¿Cómo entendemos esta contradicción?

Es un error pensar que el temor es doloroso. Sí, el miedo es incómodo, pero nos trae un gran placer. Cuando te tiran del avión antes de que se abra el paracaídas, se te olvidan todas las tonterías de este mundo. El roce con la muerte te hace apreciar lo bueno que es estar vivo. Te conecta a la realidad. De repente la vida es emocionante!!

Contrarresta la incomodidad del temor enfocándote en el lado positivo - cada momento es vivido con conciencia y emoción. Reúne tus poderes. Usa tus potenciales. Motívate con el temor. Es emocionante estar con miedo!

Ve a un parque de diversiones y observa a la gente bajándose de una montaña rusa. Al comienzo todos están murmurando “Es increíble estar vivo”, después se ponen más serios mientras empiezan a recordar sus problemas, y al final, ya están en tonterías, de regreso a su estado depresivo.

La vida es aburrida sin temor. Date cuenta cómo la gente “exitosa” busca inevitablemente nuevas y más riesgosas aventuras.

¿Cuál es la llave para obtener lo máximo de la vida? Siéntete como si te estuvieras bajando constantemente de una montaña rusa.

Mito #2: El temor es paralizante

La gente cree que el miedo es paralizante y reduce tu potencial.

Realmente, lo contrario es verdad. El miedo puede generar grandes hazañas en los seres humanos. Todos hemos escuchado historias de una madre que levantó un auto para salvar a su hijo que estaba atrapado allí. Enfrentar al miedo te da poder. Te da una fuerza que no pensabas que tenías.

El miedo es dañino sólo cuando te escapas de él y no lo enfrentas.

Imagínate observar a un grupo de pendencieros pegándole a alguien y tú sólo te quedas observando. Te sentirás muy mal cada vez que pienses en eso. Si no confrontas al miedo y defiendes lo que es correcto, sufrirás esa mala experiencia durante el resto de tu vida.

Pero si te enfrentas a los pendencieros y ellos se echan para atrás (o inclusive si te peleas y acabas un poco ensangrentado) disfrutarás ese momento por el resto de tu vida. Tenías miedo, pero te enfrentaste. Hiciste lo correcto. Ese es el verdadero placer.

Es mejor tratar y fracasar, que haber tenido miedo de intentar.

El “Shock” debilita, el “miedo” motiva. Imagínate a un cowboy montando un bronco salvaje. El miedo de ser lanzado del caballo lo motiva en cada movida para que su respuesta sea audaz y rápida.

Intenta que así sea con la vida.

Evitando el Desafío

Frecuentemente, nos perdemos la oportunidad de sobresalir porque decimos: “No puedo. Es demasiado esfuerzo para mí”. Por ejemplo, imagínate que te piden que memorices una hoja del directorio telefónico en 24 horas. Imposible!!

Pero si te tuvieran como rehén y te dirían: “Si no te memorizas la hoja del directorio telefónico para mañana en la noche, estás muerto”. No hay duda que lo harías.

Un ejemplo práctico: ¿Quieres levantarte de la cama en la mañana como un disparo? Claro que sí, pero es demasiado esfuerzo. ¿Si yo viniera cada mañana con un revolver te despertarías como un disparo? Sí, sin problema!

Ahora, ¿cuánto pagarías por levantarte de esa forma por el resto de tu vida? $5,000? $10,000? Realmente te quieres levantar de esa forma! Entonces vamos! Hazlo!

Toma ventaja del poder del temor como herramienta para sobrepasar todos tus “no puedo”. Haz una lista de estos “No puedo” y pon un premio sobre ellos. ¿Cuál es la recompensa y cuál es la consecuencia? Teniendo esta claridad te convertirás en un ser humano muy efectivo.

Mito #3 – Miedo significa una pérdida de libertad

La gente evita el temor para poder preservar su independencia. Pensamos que si existe una fuerza externa diciéndonos qué hacer vamos a estar intimidados a convertirnos en robots. Preferimos escoger hacer lo que es correcto por nuestra propia cuenta.

El temor al Creador es diferente. Cuando temes violar la palabra de D'os, eso libera tu potencial. ¿Por qué? Porque D'os no te quiere controlar, sólo quiere lo bueno para ti. Entonces, el temor a D'os te libera de lo absurdo, de tus miedos ilusos, de las insignificancias. Al temer a D'os estás libre de todos los demás temores en el mundo.

El temor es sólo esclavizador cuando alguien intenta intencionalmente que le temas y poder controlarte. Pero el miedo a la realidad - la posibilidad de oportunidades perdidas - es una motivación para hacernos llegar a donde queremos estar. Todos decimos: “Quiero ser bueno, pero no quiero hacer el esfuerzo”. El miedo te hace realizar tu trabajo.

En el trabajo, sabes que si no te presentas, te despedirán. Entonces, te levantas de la cama temprano. El miedo a reprobar un examen te hace estudiar más fuerte. Al final, el miedo te hace tener éxito y tener más respeto por ti mismo.

Todos queremos grandeza. Queremos ser duros, disciplinados, organizados. Por la cantidad correcta de dinero o por tu supervivencia, harías cualquier cosa para tener éxito.

Mito #4 – El miedo es degradante

La gente cree que si un cierto acto es correcto lo debes hacer porque es correcto y no por el miedo a las consecuencias. Parece ser que uno se rebaja si hace las cosas por miedo.

Idealmente, debemos hacer todas las cosas correctas simplemente porque es lo que es correcto y evitar lo que es erróneo, sin tomar en cuenta las consecuencias. De hecho, los sabios nos dicen que aquel que sirve a D'os sólo por la recompensa o para evitar el castigo se encuentra en un nivel bajo. En realidad, se está sirviendo a si mismo. Si las fuerzas del mal podrían pagar mejor, él sería leal a ellas!

Entonces, ¿por qué hay una mitzvá especial de adquirir temor? ¿No deberíamos obtener una motivación total del amor a D'os?

Sí, alguien que sirve a D'os por amor está en un nivel mucho más alto. Y debemos aspirar hacer lo que es correcto porque es correcto y no porque te va a llevar “al cielo”. Pero también debemos ser realistas. El amor a veces no es una motivación suficiente para hacer el bien.

Supón que hay un programa para ayudar a traer a la gente sin hogar a una casa comunitaria. Idealmente, harías esto gratis. Pero si te ofrecieran $100 dólares por cada persona, ¿acaso la recompensa te "corrompería"? No. Sólo te daría una motivación más grande para hacer lo que ya sabías que era lo correcto.

Y existe otra consideración: el actuar por miedo eventualmente te llevará a hacer lo que es correcto por amor.

El Dolor Refleja

Todos nacemos con la habilidad de sentir dolor. Si nos pinchamos con un alfiler o nos quemamos con fuego, automáticamente nuestra tendencia será echar las manos hacia atrás. Pero hay gente que nace sin una sensibilidad hacia el dolor, y no sienten nada si su mano está expuesta al fuego.

Claro, es bonito no sentir dolor. Pero alguien que no siente dolor está en un constante peligro. Pone su mano al fuego y dice “¿Hueles que algo se está quemando? Hey! Es mi mano!”. Y está en peligro, pues la mano ya se perdió.

El dolor es esencial para nuestra supervivencia. Y ese es el propósito de temer a D'os, guardar en nuestra mente las consecuencias finales. No es la meta de la vida, sino un medio para llegar a un fin. Nos ayuda a pensar dos veces antes de insultar a alguien, o de gritarle a nuestros padres.

Imagínate que estás hablándole a alguien y te empieza a contar un chisme horrible. Tú sabes que es malo escucharlo, entonces piensas “Por educación, tal vez, me quedaré aquí sólo unos minutos…”. Pero si alguien estuviera listo para pegarte en la cabeza con un bate de baseball porque estás por chismear, inmediatamente dirías: “Me voy de aquí!” No harías cálculos. Sólo harías lo que es correcto.

Miedo al castigo es como un reflejo del dolor. Nos aleja de hacer cosas que nos puedan causar daño después. Te lleva donde quieras estar.

He aquí cinco pasos que te ayudarán a lograr esa meta tan crucial.

Paso #1 – Amplía tu mundo

Siéntate y piensa cuánto placer tiene este mundo para ofrecerte. El placer de la vista, de la alegría de los niños, de las maravillas de la naturaleza. Piensa en lo vigorizante que es la natación, el esquiar, el arte, la música, la literatura.

Ahora considera el placer que logra alguien que vive cada momento al máximo a lo largo de toda su vida. Ahora compáralo con nosotros. Tantos placeres disponibles en este mundo... y nosotros sólo tomamos una pequeña fracción.

El primer paso para apreciar las recompensas y castigos es romper tu concepto de lo que la vida tiene para ofrecer. Sueña tus sueños más sublimes y haz un plan para alcanzarlos. Imagínate lo que la humanidad podría lograr si todos vivieran a su máximo potencial desde el principio.

El problema es que vamos como sonámbulos a través de la vida.

Paso #2 – Evita el dolor innecesario

Date cuenta de que el potencial del dolor en este mundo tapa el potencial del placer. Existe guerra, enfermedad, tragedia, etc. Considera a aquellos que estuvieron en el Holocausto, que fueron testigos del mal gobernando en el mundo y se sintieron impotentes al no poder detenerlo.

D'os no quiera!, si alguien pierde a un hijo, el rompimiento de corazón es inimaginable. No existe un placer posible que pueda rehacer ese dolor.

¿Lo que digo es deprimente? No. El punto es motivarnos. Cuando estás consciente de todo el posible dolor, te interesa más saber qué puedes hacer para evitarlo.

Paso #3 - Evita el dolor eterno

Los primeros dos pasos tratan sobre el placer y el dolor que el cuerpo experimenta en este mundo.

El tercer paso es darnos cuenta de que el dolor del alma es mucho más devastador. Un momento en el Gehinom (la etapa de purificación de los pecados cometidos antes de llegar al mundo venidero) es mucho más dolorosa que todo el dolor combinado de este mundo. Porque no es físico como el dolor del cuerpo en este mundo, sino que es un dolor espiritual.

La vergüenza y el arrepentimiento que el alma siente a causa de una transgresión es mucho peor que todo el dolor de este mundo. Un acto de enojo, o el haber herido a alguien, o de deprimirse, o de perder el tiempo... es una eternidad de dolor.

Ahora compara esto con grandes transgresiones, como ser el asesinar o profanar el Nombre de D'os. El dolor de ese Gehinom es inimaginable.

Paso#4 – La recompensa de una mitzvá

Ahora las buenas noticias. El dolor del Gehinom no se compara a la recompensa de una mitzvá. Aún más, si experimentaras el dolor del Gehinom de todas las personas que vivieron desde que empezó el tiempo, de todas formas valdría la pena, para ganar la recompensa de una mitzvá.

Hay miles de mitzvot posibles. ¿Acaso dijiste “Buenos días” con una sonrisa, o tuviste un momento de un rezo sincero? La recompensa es impresionante. Estás conectado eternamente con el placer supremo de D'os.

Más allá de esto están las mitzvot grandes, como estudiar Torá o santificar el Nombre de D'os. O la super-mitzvá de lezakot et harabim - “dar mérito a la gente” al ayudar a los demás, además de compartir la recompensa de sus mitzvot.

Paso #5 – Hacer la voluntad de D'os

La recompensa suprema es usar tu libre albedrío para hacer la voluntad de D'os.

Imagínate tratando de salvar la vida de tu hijo. Este valor hace que todo lo demás sea, en comparación, secundario. Si alguien te preguntara: “¿Cuánto me va a costar salvar a mi hijo?”, sabes inmediatamente que hay algo que no funciona bien en esta persona.

Similarmente, estar motivados para conectarnos con D'os - basados solamente en el castigo y en la recompensa - demuestra una falta de entendimiento. El valor de hacer la voluntad de D'os es finalmente el único valor verdadero en toda la existencia, porque es una total conexión con D'os.

Todo la recompensa del mundo venidero, todo lo que le pertenece a la gente justa que ha vivido, no se compara con el placer de hacer la voluntad de nuestro Creador; sólo porque eso es lo que el Creador quiere que hagas.

Esto es el significado supremo. Esto es vivir en la realidad.

El Poderoso Tiempo de los Tefilín

Para poder absorber esta realidad, necesitas practicar estos pasos - no sólo una o dos veces, sino miles de veces.

Maimónides escribe (Leyes de Tefilín 4;25) que cuando el judío se coloca los tefilín en su mano y en su cabeza, la fuerza de la santidad es tan grande que lo lleva a un estado de “temor a D'os”.

Es por eso que el mejor tiempo para repasar estos cinco pasos es cuando te pongas los tefilín:


- Existe tanto placer que no hemos probado en este mundo! ¿Cómo es que lo podemos obtener?

- Las tragedias de este mundo tapan todos los placeres.

- El arrepentimiento eterno y la vergüenza de una transgresión, por más pequeña que sea, es más grande que todas las tragedias combinadas de este mundo.

-Todo el Gehinom que se merecen todas las persona en conjunto, no se compara a la recompensa de una sola mitzvá.

-Todo el cielo que se merecen todas las persona en conjunto, no se compara con el placer de hacer la voluntad de D'os.


Repasa estos pasos cuando te pongas los Tefilín y también antes de quitártelos. Vas a vivir en una estratósfera diferente... llamada “realidad”.


Si Quieres Temer a D'os… Lo Lograrás

El Talmud dice: “Todo está en las manos del cielo - excepto el temor a D'os”.

El temor a D'os depende completamente de nosotros. Si lo quieres, lo tienes.

Pero existe una pregunta acerca de este tema. En nuestros rezos decimos, "vatiten lanu jaim sheiesh bahem irat shamaim veirat jet", lo que significa que específicamente le pedimos al Todopoderoso, que nos dé “Temor a D'os”. Pero, como explicamos anteriormente, el “temor a D'os” está sólo en nuestras manos. Entonces ¿por qué le pedimos a D'os que nos lo otorgue?

La respuesta es que todo, por supuesto, depende del Todopoderoso. No podemos levantar un dedo sin que D'os lo haya decretado. Respecto de la mayoría de las cosas, puedes anhelarlas profundamente e igual no obtenerlas. Puedes desear ser un millonario con tantas ganas que puedes trabajar 80 horas a la semana y romperte la cabeza - y de todas maneras, puedes llegar a morir pobre.

Pero el miedo a D'os es diferente. Es la única cosa que “si realmente la quieres, la obtendrás”. En todas las demás cosas, D'os puede evaluar tu pedido y decidir que no es para tu bien. Pero el temor a D'os es la única cosa que el Todopoderoso no te la retendrá si realmente lo deseas, porque es la única cosa que siempre te trae a la realidad. Siempre es bueno para ti.

Si realmente lo quieres - es tuyo.

Sin Temor a D'os Estamos en Peligro

El Talmud cita al sabio Rava diciéndole a sus discípulos: “No obtengas dos porciones de Gehinom”.

Rashi explica la intención de Rava: Si haces de tu estudio de Torá solamente una meta académica y no observas las mitzvot, entonces obtienes doble Gehinom. Es como alguien que estudia Talmud en shabat mientras fuma un cigarrillo. Sin temor a D'os, carece del mecanismo para conectar la Torá a la realidad. Y no sólo está privado de los placeres de este mundo porque se encerró estudiando, sino que después cuando todo acabe, pierde también el mundo venidero.

Ahora bien, ¿qué ocurre con alguien que observa las mitzvot? No es tan simple. Cuando una persona muere, es convocada para ser juzgada en la Corte Celestial, en donde se le pregunta lo siguiente:


¿Fuiste honesto en tus negocios?

¿Tenías un tiempo fijo diario para estudiar Torá?

¿Intentaste tener hijos?

¿Anhelabas la redención?

¿Intentaste adquirir sabiduría y entendimiento?

Vamos a suponer que contestaste a todo “si”. Lo hiciste todo correctamente. Pero hay una pregunta más:

¿Tuviste temor a D'os?

Dice el Talmud, si no has tenido temor a D'os, hubiera sido mejor que no hicieras nada. El temor a D'os es el que rompe el trato.

¿Por qué es así? El temor a D'os es tu “conservante”. Mantiene a tu Torá fresca. Torá sin temor a D'os, es como guardar trigo sin conservante. El trigo se echa a perder.

El libro “Orjot Tzadikim” (“El Camino de los Justos”) nos enseña que a pesar de que la persona posee mucha sabiduría, sin el no tendrá temor a D'os, él estará desubicado. Él puede darse cuenta de que la Torá es para ser vivida, él puede estar en un nivel más elevado que aquel que no tiene ninguna conexión con las mitzvot, pero se lo está tomando con mucha tranquilidad. Él deja de lado la esencia más sublime de la Torá - amar a la humanidad, tomar responsabilidad por el mundo, luchar por acercarse al Todopoderoso. Él dice: “Déjenme solo. Eso no es para gente de esta generación. Estoy cómodo en donde estoy”.

Mientras ignora la lucha por el crecimiento, un cinismo le afecta toda su perspectiva. Y empieza a echarse a perder.

Es por esto que el temor a D'os es tan crucial. Te empuja a confrontarte con estos ideales y a luchar para incorporarlos a tu vida.

Uniendo los Hilos

La meta más importante de la vida es tener claridad; vivir en la realidad.

Recuerda el tiempo que te preguntaste a ti mismo: “¿A dónde nos lleva todo?”. Todos tenemos este momento de claridad, y después ¿qué es lo que hacemos? Corremos al hoyo del avestruz, empezamos a jugar tenis, ponemos música, llamamos a un amigo.

No corras al agujero. Recuerda que la realidad existe objetivamente - fuera de tu percepción subjetiva. Ten miedo de levantarte un día y decirte a ti mismo: “¿Qué es lo que hice de mi vida?”.

Todos nosotros sabemos que algún día vamos a morir. Pero todos nos hacemos los tontos pensando que aquellos que mueren pertenecen a un sector separado de la humanidad. “Ellos son los mortales. Nosotros somos inmortales”. Por debajo de todo, todos tenemos esta ilusión.

¿Realmente crees que serás diferente? Sé realista! Eres uno de ellos!

Todos tenemos un reloj marcando el tiempo y no sabemos cuánto más marcará. ¿Cuántos años crees que te quedan por vivir? Crees que no hay un final. Algún día sólo te quedará un año. Algún día sólo te quedará un día. Entonces, planéalo. Como dicen los Sabios: “Pon tu vida en marcha un día antes de que mueras”.

Algunos judíos tienen la costumbre de visitar el cementerio una vez al año, usualmente antes de Rosh Hashaná. ¿Por qué? No por morbosidad, sino porque nos muestra la verdad claramente: “Soy mortal, aquí habré de acabar. Entonces, ¿qué quiero que esté escrito en mi tumba?”.

Se realista respecto de las consecuencias de la vida. No necesitas una montaña rusa. Sólo tienes que recordar que el Todopoderoso te está observando, cada momento, cada día. Y cuando una persona muere y va al cielo, el juicio no es arbitrario e impuesto externamente. Sino que cada decisión y cada pensamiento, todas las buenas acciones y las cosas vergonzosas que una persona hizo en privado, son reproducidas sin embellecimiento. Esa es la razón por la cual al mundo venidero se lo llama el Olam Ha Emet - “el mundo de la verdad” - porque ahí veremos claramente nuestras cualidades y nuestros tropiezos y el verdadero propósito de la vida.

Lleva siempre ese temor contigo, y úsalo como un motivador para lograr grandeza. Es una lucha constante, pero su recompensa es eterna.