lunes, 6 de febrero de 2012

La Historia de la Redención de un alma en pena a través del Amén


Ocurrió una vez que R’ Akiva vio un hombre desnudo, negro como el carbón, llevando sobre su cabeza una carga con un peso equivalente al que deberían llevar diez hombres, y corría con el mismo, tan rápido como un caballo. Viéndole, R’ Akiva le dijo que se detenga, y así ocurrió.

Luego le preguntó: “Por qué estas realizando un trabajo tan duro? Si eres un esclavo trabajando para unaamo que te exige tanto, te haré libre. Si se debe a que eres pobre te haré rico”, a lo cual el hombre replicó: “Por favor no me detenga, no sea que mis supervisores se enojen conmigo”.

Entonces R’ Akiva inquirió: “Qué es esto; cual es tu ocupación?”, a lo que el hombre respondió: “Soy un hombre que ha fallecido. Cada día me envían a cortar madera para luego quemarme con ella”

Entonces el Rav le pregunto: “Hijo mío, cual era tu oficio cuando viniste a este mundo?”. El hombre explicó lo siguiente: “Yo era un recaudador de impuestos de los ciudadanos prominentes;me comportaba con favoritismo hacia los ricos y con mala voluntad hacia los pobres”. R’Akiva pregunto entonces: “Has escuchado de tus supervisores si tienes alguna posibilidad de remediar tu situación?”, a lo cual el respondió “ Por favor le pido que no me detenga, no sea que los responsables de mi castigo se enfaden conmigo.Les he oído decir que no hay remedio. No obstante hay algo que si pude escuchar de ellos: “Si este pobre hombre tuviera un hijo que se pusiera de pie en la congregación y dijera Barju et H” Hamevoraj “Bendigan a Hashem El Bendito”, y la congregación le respondiera “Bendito es Hashem que Es Bendecido eternamente” y si el dijera “Yitgadal” y ellos respondieran “Amen” y “Yehe sheme rabba m’varaj” de inmediato sería liberado de su castigo.

No obstante esta persona no fue sobrevivido por un hijo. Dejo a su mujer embarazada, pero no sabe si ella tuvo un hijo. En cualquier caso, si lo tuvo, quien lo educaría?”... ya que no tenía ni un amigo en el mundo. Fue en ese momento cuando R” Akiva tomó su decisión: Averiguaría si la esposa del hombre había dado a luz a un hijo, y si así fuera, le educaría en Torá y le pondría en pie frente a la congregación. Volviéndose al hombre le pregunto:

-“Como te llamas?”,
- y el hombre respondió “Akiva”.
- “Y cual es el nombre de tu esposa?”
- “Shushvina”
- “Y el nombre de tu ciudad ?”
- “Ludkia”

De inmediato y con gran angustia, R’ Akiva fue a la ciudad y comenzó averiguar sobre este hombre.

Tan pronto llegó a esta ciudad de Ludkia y comenzó sus averiguaciones, se encontró con las siguiente respuesta: “...Que los huesos de ese hombre vil sean destrozados”, Y al preguntar sobre su esposa, recibió como respuesta “ ...Que su memoria sea borrada!”; luego preguntó por el hijo y le respondieron que no estaba circuncidado; que ni siquiera se habían tomado la molestia de realizar la ceremonia de circuncisión en el.

Entonces R” Akiva buscó al niño, le circuncidó y le sentó frente a el, aunque el mismo no aprendía Torá. Con decisión, R’Akiva ayuno 40 días en su beneficio, hasta que una voz Celestial vino y le dijo: “R’ Akiva, ve y enséñale. Entonces fue y le enseñó Torá, el recitado de la Shema, Shemone Esre y Birkat HaMazon. Luego le llevó ante la congregación, y en el momento oportuno el niño dijo: “Barju et Hashem ham’voraj” a lo que la congregación respondió: Baruj Hashem ham’vorachl’olam vaed” y “Yehe sheme rabba mevaraj”.

Fue en ese preciso instante en el que el hombre fallecido fue liberado inmediatamente de su tormento, y vino enseguida a R’ Akiva en un sueño, y le dijo “Sea la voluntad de D-os que consigas la felicidad en el paraíso, porque me has salvado de los tormentos del Gehinnom” Entonces R’Akiva abrió su boca y dijo: “Oh, S-ñor, Tu Nombre es Eterno; Oh, S-ñor Tu recuerdo es para todas las generaciones…”

viernes, 3 de febrero de 2012

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (III): Sir Moshé Montefiori


Sir Moshé Montefiori fue uno de los personajes más importantes de la historia de nuestro pueblo, de hace cien años. Gozó de fama y riqueza, y además del reconocimiento del reino de Gran Bretaña, país que representaba en sus viajes al exterior.

Sin embargo, contrariamente a lo que ocurrió a muchos que alcanzaron la grandeza, Sir Moshé Montefiori no abandonó su fidelidad a la Torá y a las mitzvot, y se mantuvo estricto en el cumplimiento de las mismas, en el lugar y en la situación en que se encontrase, porque ésa era una forma de agradecer y reconocer que era Hashem quien le dio todo lo que tenía.

Una gran parte de su riqueza la destinó a ayudar a los necesitados de su pueblo, en especial a las comunidades que sufrían persecuciones e injusticias por parte de los gobiernos totalitarios de
entonces. Y del mismo modo que él cuidó Shabat dondequiera que iba, también el Shabat le salvó la vida en una ocasión.

Una vez Sir Moshé Montefiori viajó a Rusia para persuadir al zar de que cesara en sus opresiones contra los judíos de su imperio. Llegó a la ciudad de San Petersburgo y fue recibido por el tirano
emperador, y después de una larga conversación éste se comprometió a ablandar sus leyes contra los judíos, a cambio de una importante suma de dinero.

Cuando Sir Moshé Montefiori se retiró, el zar se arrepintió del acuerdo y se propuso obtener el documento que había firmado, con la intención de eliminarlo y anularlo.

Al día siguiente tocaron a la puerta de la habitación de Sir Moshé Montefiori, y cuando abrió, comprobó con sorpresa que se trataba nada más y nada menos que del alcalde de la ciudad. Lo hizo pasar y se quedó charlando un rato.

Más tarde, llegó al cuarto un enviado del zar con una carta del emperador para Sir Moshé Montefiori. Éste toma el sobre en sus manos, lo observa y lo deja sobre la mesa.

– ¿Cómo es posible? – preguntó el alcalde –. ¿No va a abrir la carta del zar?

– Hoy es Shabat, día sábado, sagrado para todos los judíos, y no podemos realizar ningún trabajo. Y abrir una carta, aunque venga del zar, está prohibido para mí.

Inmediatamente, el alcalde dijo al enviado que la abriera, porque podía tener una información urgente.

Al abrir el sobre, un polvo venenoso salió de adentro, y el enviado murió en el acto. El cumplimiento del Shabat salvó la vida a Sir Moshé Montefiori...

Sipuré Amenu. Hamaor (Maasé Shehayá.Elías Askenazi)

jueves, 2 de febrero de 2012

Parashá Shavua: Beshalaj - (Al dejar salir). 11 de Shevat 5772 (4 de Febrero de 2012). SHABAT SHIRA


El Shabat en el cual se lee la sección de Beshaláj (Exodo 13:17 17:16) se denomina Shabat Shirá -Shabat del Cántico- porque en ella encontramos la shirá que Israel entonó luego de la partición del Iam Suf.
Además de la shirá, la sección contiene varios otros temas: el Exodo de Egipto, el milagro de la partición del mar, los estatutos y leyes dados al acampar en Mará, el milagro de la caída del maná, la aparición del manantial que proveyó de agua al pueblo, y la guerra contra Amalék. No obstante, el tema de la shirá fue el que el pueblo judío eligió especialmente para designar a este Shabat, pues ella posee la particularidad de que cada vez que el pueblo de Israel la recita en el curso de las generaciones, es como si lo hiciera por primera vez. ¿A qué se debe esto?

Todos los otros pasajes de la Torá fueron dichos por Di s mientras Israel escuchaba, pero esta shirá la entonaba Israel, y Di-s, junto a todas Sus huestes celestiales, escuchaban lo que aquellos decían. En ese momento el alma de Israel se elevó al máximo nivel de exaltación, y su corazón se transformó en un manantial del cual fluía Torá. El sonido de su voz era como el sonido de Di-s. Y más aún, este cántico de Torá que manaba desde su interior precedió a la Torá que escucharon del Todopoderoso en el Monte Sinaí.


La fuerza de la shirá que entonaron en aquel entonces hizo que el júbilo y la canción se implantaran en los corazones judíos hasta el fin de las generaciones, y toda vez que el pueblo es librado de sus enemigos y rescatado de sus tribulaciones, su corazón se inspira para entonar cánticos y alabanzas a Di-s, Su salvador, en vez de vanagloriarse en razón de su propia perseverancia. La shirá comienza con las palabras: ...y hablaron diciendo (Exodo 15:1); es decir, la canción que "hablaron" entonces les posibilitó continuar "diciendo" en todas las generaciones.


El pueblo judío entonó esta shirá motivado por una fe plena, y no simplemente a causa del asombro ante tantos milagros y maravillas, pues la impresión momentánea es transitoria, en tanto que la fe y la creencia quedan grabadas en el corazón y perduran por siempre. El pueblo de Israel no comenzó a cantar sino después de haber reconocido que el cautiverio y la aflicción sufridos, y la prueba y purificación a la que sería sometido en el futuro, son, todas, señales del eterno amor y benevolencia de Di s hacia ellos. Israel comprendió en ese momento que no existe alegría ni vida genuina si ésta no se basa en la fe en Di s, como expresan los versículos: ...y júbilo para los rectos de corazón (Salmos 97:11); y el justo por su fe vivirá (Habakuk 2:4). Asimismo encontramos en las palabras de la shirá: Y creyeron en Di-s y en Moshé, Su servidor... entonces Moshé y los Hijos de Israel entonaron este cántico... (Exodo 14:31 15:1).


La shirá cantada junto al mar fue vocalizada en el momento adecuado; en el preciso instante en que todas las Huestes Celestiales y toda criatura terrenal estaba colmada de alabanzas hacia Di s, expresando Su grandeza y dominio. Fue entonces, cuando la gloria de Su soberanía saturó el mundo, que Israel irrumpió en cántico, como está escrito: Entonces Moshé y los Hijos de Israel entonaron... (ibíd.). "Entonces" - en ese preciso instante, ni antes ni después.
Si hubieran demorado su shirá, el resto del universo no habría respondido con su propio canto, pues la impresión de lo acontecido ya se habría disipado. Si hubieran entonado su shirá antes, cuando abandonaron Egipto, se les habría dicho: "Agradeced al Faraón por haberos liberado, pero tened en cuenta que él, sus ejércitos, y todo su poderío, aún existen y vosotros estáis perdidos en el desierto". Pero ahora que todos los caballos, carros, jinetes y ejércitos del Faraón fueron ahogados en el mar y había sido despojado de su fuerza y orgullo, éste era el momento apropiado para la shirá; como expresa el versículo: Cantaré a Di s pues El es grandemente ensalzado, arrojó al mar al caballo y a su jinete (ibíd. 15:2). ...Di-s reinará por siempre jamás (ibíd. 15:18).

La canción de toda la creación, de boca de Israel

Cantaré a Di s - sólo a El, ¡porque no hay otro fuera de El!
Pues El es grandemente ensalzado - sólo El es exaltado con desmesurado orgullo. No así el hombre, cuyo orgullo lo degrada. Aunque pretenda elevarse a los cielos, termina descendiendo al abismo.
Al caballo - símbolo de fuerza y poder entre las criaturas de la tierra...
y a su jinete - el hombre que se enorgullece por su dominio sobre las fuerzas de la Creación. Pero, ¿quién es el hombre y qué es su orgullo, vano orgullo, frente a la fuerza de una de las creaciones de Di-s, el poder del mar embravecido?
Arrojó al mar - El ha arrojado al hombre junto con su orgullo al mar, como quien alza un objeto liviano y lo lanza hacia abajo nuevamente [esto explica las diferentes expresiones utilizadas en hebreo: ramá baiám, literalmente "los levantó en el mar", y iará baiám - "los lanzó (hundió) en el mar"].


¿Qué representa la fuerza del mar embravecido, con sus poderosas olas, en la presencia de los amados hijos de Di s? Aunque las profundidades del océano emergen y hierven amenazando con inundar toda la creación, un mero soplo surge de Sus narices e inmediatamente las aguas se apilaron - como si fueran arena y no agua, y
las corrientes que fluían quedaron erectas como una pared - como si fueran bloques de hielo y no hirvientes corrientes de agua.
Las aguas profundas se congelaron en el corazón del mar - las profundidades del mar no se secaron, sino que continuaron fluyendo como lo habían hecho desde la Creación, pero cuando alcanzaban el nivel de los pies de aquellos amados por Di-s, ahí se congelaban, en el corazón del mar.


Eliahu Kitov (Extraído de Nosotros y el Tiempo)

Parashá Shavua: Beshalaj - (Al dejar salir). 11 de Shevat 5772 (4 de Febrero de 2012).


וַיְהִי בְּשַׁלַּח פַּרְעֹה אֶת הָעָם וְלֹא נָחָם אֱ־לֹהִים דֶּרֶךְ אֶרֶץ פְּלִשְׁתִּים כִּי קָרוֹב הוּא כִּי אָמַר אֱ־לֹהִים פֶּן יִנָּחֵם הָעָם בִּרְאֹתָם מִלְחָמָה וְשָׁבוּ מִצְרָיְמָה

Nuestra parasha, empieza relatándonos, acerca de la salida del pueblo judío, poco tiempo después que lo hicieron, Hashem le endureció el corazón a Paro para que fuese a perseguir al pueblo judío y a su misma vez, para que Hashem se glorificara por medio de Paro, al pueblo de Israel.
Nuestros sabios preguntan: ¿Cómo es posible, que aun viendo y viviendo las diez plagas el faraón fuese tras el pueblo judío? En verdad hay que entender, que una vez el pueblo judío salió de mitzraim, el objetivo de los mitzrim ya no fue el ir atrás del pueblo judío sino mas bien desafiar a Hashem yendo en contra de la razón, es decir saliendo atrás del pueblo judío.
En nuestra parasha esta escrito que Hashem peleó en contra de los mitzrim por el pueblo judío, justamente Hashem mismo peleó contra el pueblo de mitzraim, ya que los mitzrim querían en realidad combatir en contra de Hashem.

Kriat Yam Suf (El Mar de Suf Se Abre Para el Pueblo Judío)

En nuestra parasha podemos ver uno de los milagros más grandes que hubo en toda la humanidad, es decir, Kriat Yam Suf. El mar se abrió en el séptimo dia desde que salieron de mitzraim, hoy en dia, es yom tov Shebi Shel Pesaj, Hashem abrió el mar para el pueblo judío, el midrash explica, que en realidad, el dia en el que se crearon las aguas, Hashem les dijo que cuando pasara su pueblo, un pueblo de tzadikim, las aguas tenían que abrirse ante ellos y darles paso, pero cuando el pueblo judío llego a los limites del agua, el agua no se abrió, esto se debe a que Hashem dijo que pasaría un pueblo de tzadikim, y el pueblo judío llevaba consigo 49 niveles de tuma, asi que la shejina misma bajó hasta el mar y el mar se abrió. Hay opiniones que dicen que se abrió en doce partes haciendo doce conductos, uno por cada tribu, también el midrash dice que para mostrar el milagro, no solo se abrieron las aguas del Yam Suf, sino también las aguas de todo el mundo, podemos ver, que Hashem cambió el ciclo de la naturaleza solamente por nosotros, para demostrarnos su gran amor infinito y la bondad que tiene.
Hay veces que no sentimos a nuestro creador o bien sentimos que esta alejado, cuando esos momentos pasan debemos recordar lo que Hashem hizo por nosotros en el Yam Suf y pensar que he hecho para no sentirlo o para alejarlo.
Cuando se abrió el Yam Suf ocurrieron varios milagros para el pueblo de Israel, la tierra estaba seca y no andaban en barro mientras los mitzrim el suelo si se les hacia barro. Si tenían sed, solamente ponían la mano en el mar y sacaban agua dulce para beber, mientras que para los mitzrim, el agua fue dura como una roca, el agua era trasparente para que las tribus pudieran verse entre si y asi viajar con mas seguridad, el camino del pueblo judío era alumbrado mientras que el de los mitzrim era oscuro, las ruedas de los carruajes de los mitzrim se derritieron haciéndolos viajar con pesadez.
Hashem castigó al pueblo mitzrim igual como ellos hicieron con el pueblo judío, es decir, enterrándolos en el barro y hundiéndolos, ya que los mitzrim hacían trabajar con barro a los judíos y mataron a los primogénitos tirándolos al rio.
Nosotros debemos saber, que el mundo fue creado para cada uno de nosotros, pero nuestro objetivo no es el de habitar acá para siempre, sino es un conducto para poder llegar a nuestro Creador, a la unión Con Hashem y eso se consigue con el estudio de Torah y el cumplimiento de mitzvot, es decir, por el cumplimiento de Torah y mitzvot en este mundo , se decide cuan apegados llegaremos a estar a Hashem, ya que este fue el verdadero objetivo por el cual el mundo fue creado para cada uno de nosotros, para que podamos esforzarnos y podamos vencer en nuestra lucha diaria en contra de nuestros malos impulsos y asi prontamente traer la geula para todo el pueblo de Israel, Amen.

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

miércoles, 1 de febrero de 2012

Tu Bishvat (15 de Shevat). Miércoles 8 de febrero de 2012. Preguntas y respuestas


"El primer día del mes hebreo de Shevat es el Año Nuevo para los árboles de acuerdo a la Casa de Shamai. La Casa de Hillel dice que es el 15 de Shevat." (Talmud, Rosh Hashaná 2a)

Pregunta:

¿Qué es lo que celebramos exactamente el 15 de Shvat (este año el 9 de febrero) y que tiene eso que ver con nosotros? ¿acaso somos los seres humanos árboles?

Respuesta:

Antiguamente, el pueblo judío en la Tierra Santa conmemoraba el 15 de Shvat, como el inicio de la nueva estación de los frutos en Israel.

Esta época del año marca el punto medio del invierno cuando la fuerza del frío disminuye, la mayoría de las lluvias del año ya cayeron y la savia de los árboles comienza a subir. Como resultado, los frutos comienzan a formarse. Esta fecha hasta hoy es conmemorada como el cumpleaños de los árboles en Israel.

De la misma manera como el primero de Tishrei, es Rosh Hashaná para los hombres, el día 15 de Shvat Di-s determina la cantidad de frutos y hojas que cada árbol producirá durante el año; si crecerá satisfactoriamente, floreciendo o secará hasta morir.

Esto demuestra que el Creador del Universo y de todas las especies, inclusive plantas y árboles, cuida cada una de Sus creaciones, determinando su destino. Las frutas crecidas antes de esta fecha eran consideradas frutas "viejas", y las que eran cosechadas a partir de esta fecha, eran recibidas como "nuevas". Actualmente el Rosh Hashaná La'ilanot, Año Nuevo de los Árboles, es conmemorado a través de bendecir antes y después de la degustación de frutos nuevos de la estación, especialmente las especies de frutas de la Tierra de Israel: aceituna, dátil, uva, higo y granada (trigo y cebada son las otras dos especies con la que las Tierra de Israel fu bendecida). Al comer los frutos y recitar las bendiciones reconocemos a Di-s como el Creador del mundo, de la naturaleza y de todo lo que contiene.

Además, una analogía entre el árbol y el ser humano puede ser hecha. Así como el árbol está en constante crecimiento, también nosotros debemos crecer; de igual manera como produce sus frutos, también nosotros debemos producirlos. En Tú Bishvat (15 de Shvat) debemos renovar el crecimiento personal, así como los árboles comienzan a absorber la humedad y los nutrientes de la tierra.

La raíz simboliza la conexión con la fuente, nuestra fe; el tronco representa la parte principal que sostiene y representa el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos, y el fruto está conectado con el resultado: la meta alcanzada, nuestra influencia positiva y continua en la preservación de nuestros valores. Debemos constantemente acordarnos que por encima de la naturaleza se encuentra Di-s "regando" a sus hijos a través del legado del estudio y práctica de la Torá, los verdaderos recipientes de bendiciones para que puedan crecer continuamente en todas las estaciones.

Pregunta:

¿Por qué es necesario saber la fecha del "Año Nuevo de los Árboles"?

Respuesta:

El calendario hebreo está establecido de acuerdo a un ciclo de siete años. El séptimo año es conocido como el año de Shemitá (año sabático), durante el cual la tierra se deja ociosa y no se hace ningún trabajo en los campos. En el primer, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de seis años, los agricultores tienen que separar el "primer diezmo" (maaser rishón) destinado a la tribu de Levi, y el "segundo diezmo" (maaser shení) se trae a Jerusalén para ser consumido allí. En el tercer y sexto año, se da el "diezmo del pobre" (maaser aní) en lugar del segundo diezmo. Los diezmos deben ser dados de las frutas que crecen en los árboles cada año. Uno no puede dar el producto del año actual para otro año. Para el diezmo de los árboles, el año nuevo se calcula desde el momento en que las frutas de los árboles comienzan a florecer. Tu BiShevat es la fecha límite entre un año y el siguiente. En el año que sigue al año de Shemitá, los frutos que florecieron antes de Tu BiShevat pertenecen al primer año del ciclo, y los frutos que florecieron después de Tu BiShevat pertenecen al segundo año del ciclo.

Pregunta:

¿Cuál es la base de la discusión entre la Casa de Shamai y la Casa de Hillel con respecto a la fecha del Año Nuevo de los Árboles?

Respuesta:

La Mishná (Rosh Hashaná 16a) establece que en la festividad de Sucot (celebrada el 15 de Tishrei) el mundo es juzgado con respecto al agua. Esto no contradice la opinión en el Talmud que en Rosh Hashaná (el 1 de Tishrei) todo el mundo es juzgado, porque el juicio de Rosh Hashaná es un juicio general que solo crea el potencial para que se dé el agua. La determinación práctica y detallada con respecto al agua tiene lugar en Sucot. De acuerdo al Talmud de Jerusalén (Rosh Hashaná 1:2), el significado del Año Nuevo de los árboles es que hasta ese momento todos los árboles viven del agua del año anterior. Después del primer día del mes de Shevat los árboles derivan su fuente de vida del agua del nuevo año. Por lo tanto, el efecto de la nueva agua ocurre cuatro meses después del periodo de juicio. La disputa entre las escuelas de Shamai e Hillel, entonces, se basa en sus respectivas perspectivas sobre la importancia de lo potencial (bekoaj) en contraste a lo ya realizado (bepoel). La escuela de Shamai es de la opinión que lo potencial es de más importancia. Consecuentemente, de acuerdo a Shamai, dado que en potencial el juicio del agua tuvo lugar en el primer día del mes de Tishrei, cuatro meses después celebramos el Año Nuevo de los árboles, cuando potencialmente ellos comienzan a nutrirse de las aguas que fueron incluidas en el juicio de todo el mundo cuatro meses antes. Sin embargo, de acuerdo a la escuela de Hillel, se le da la prioridad a lo tangible. Así, la decisión tangible sobre el agua tiene lugar el 15 de Tishrei. Por lo tanto, cuatro meses después, el 15 de Shevat, los árboles comienzan a vivir de las nuevas aguas.

Pregunta:

La Torá establece que "el hombre es como el árbol del campo" (Deuteronomio 20:19). El pueblo judío ha sido comparado con diferentes árboles. ¿Qué lección puede el hombre aprender de los árboles?

Respuesta:

Los árboles nos enseñan lo siguiente: Un árbol se planta primero poniendo una semilla en la tierra. Luego, es necesario regar frecuentemente el suelo y quitar las malas hierbas. En cada uno de nosotros, Di-s plantó una semilla Divina, el alma. Es la obligación del hombre regarla con estudio de Torá y protegerla contra malas compañías e influencias. Un árbol sano continúa creciendo y creciendo. Uno debe crecer espiritualmente en forma continua. Esto se logra a través del estudio de la Torá y el cumplimiento de sus preceptos. Para asegurarse que un árbol joven crezca recto, se lo ata a dos soportes, uno en cada lado. Para asegurarnos que un niño crezca en forma hermosa, los padres siempre deben estar a su lado y supervisarlo constantemente. La fortaleza del árbol depende de cuan bien enraizado está en el suelo. La raíz del judío es su fe de la cual se nutre toda su estructura. La belleza de un árbol es la fruta que produce. Las Mitzvot y los buenos actos son los frutos del hombre.

http://www.es.chabad.org/

lunes, 30 de enero de 2012

Sarah Schenirer Z”L y Los Seminarios “Bet Yaacob”


A continuación plantearemos la grandeza de una mujer tzadéket que gracias a su inteligencia hoy toda Bat Israel es educada por el buen camino. ¿Cuál fue la obra de la tzadéket Sarah SchenirerZ.L.?

Anteriormente, el lugar natural donde cada hija de Israel recibía la educación judía era en su propio hogar. Mientras que los padres e hijos se elevaban en los caminos de la Torá en las yeshibot y baté kenesiot, las mujeres permanecían en el hogar ocupándose de las necesidades normales de una casa y ayudando económicamente a sus esposos, tejiendo o realizando trabajos caseros. Las hijas eran educadas por las madres y las abuelas con las bases que ellas mismas habían recibido de sus predecesoras. Así se cuidaron generaciones y generaciones de hijas correctas y recatadas que absorbieron en sus hogares santidad y pureza. Pero las épocas fueron cambiando. Nuevas corrientes ajenas a nuestras raíces empezaron a soplar en Europa y poco a poco fueron contagiando a muchos de nuestros hermanos y comenzaron movimientos laicos que pregonaban el liberalismo y la asimilación entre las naciones.

Los jóvenes que estudiaban en las yeshibot y quienes de una u otra forma estaban conectados directamente con la Torá, pudieron superar la enorme dificultad que se presentaba gracias en gran medida al mérito del propio estudio de la Torá que les daba la base necesaria. Pero las jóvenes de Israel empezaron a tropezar con esa corriente extraña. Ellas no tenían el estudio necesario que las protegiera, ya que sólo existían hasta ese momento escuelas judías liberales o las escuelas oficiales del país. ¿Cómo se salvaron de asimilarse e ir por el mal camino?

La educación que las jóvenes recibían en sus hogares era muy débil como para poder enfrentar la nueva corriente que amenazaba. El resultado fue terrible: Hijas de Israel que se asimilaban entre las naciones y otras que perdían toda la base de cumplimiento aun de los preceptos más elementales. Los Sabios de la generación clamaron por el peligro que acechaba. Ellos entendieron que si la mujer de Israel no tenía su lugar en la educación judía, no habría futuro para el pueblo. Pero, lamentablemente, no había reacción y la epidemia de la asimilación llegaba a las casas incluso de los que más cumplían Torá. Hasta que una mujer, una madre de Israel llamada Sarah SchenirerZ”L, una mujer común y sencilla, pero con un alma especial y un corazón fervoroso lleno de entusiasmo y entrega, hizo una revolución que llegó hasta nuestros días y salvó a esa generación y a las posteriores del desastre. Ella fundó la cadena de seminarios “Bet Yaacob”, donde las jóvenes fueron educadas con los conceptos de Torá y temor a Di-s continuando así el legado recibido en el monte de Sinai. Su lema era precisamente: “Bet Yaacob (hijas de Israel) encamínense en la luz de Hashem” (Yeshaya 2).

Bajo esa bandera recibieron la educación pura de la Torá miles de alumnas, gracias a su fuego interno y convicción, pese a todas las dificultades que se le presentaron para poder conseguirlo.

Los cientos de “Baté Yaacob” que existen en la actualidad son testimonio de la llama encendida por Sarah Schenirer, Z”L, en sus cincuenta y dos años de vida y que sigue alumbrando e intensificándose día tras día.

Cuando comenzó la primera guerra mundial y el ejército alemán invadía Polonia, los yehudim de Kraca escapaban para Austria y muchos de ellos se radicaban en Viena. Entre ellos, estaba la familia de Sara Shnirer. En el Bet Hakenéset al que concurrieron en Janucá, el Rab del lugar, Rab Flesh, Z”L, comenzó a disertar con un lenguaje claro y puro que conmovía al público y sobre todo a esta tzadéket, que se encontraba en el sector femenino. En un momento, el Rab se refirió a la figura de Yehudit en relación con el milagro de Janucá. Se dirigió a las mujeres diciendo: Hijas de Israel, tomen como ejemplo a Yehudít, sigan sus pasos incluso en ésta época y devuelvan a su lugar la corona de las hijas de Israel.

Sara Shnirer sintió que las palabras estaban dirigidas a ella. Decidió levantar el guante y enseñar y transmitir los conceptos del judaísmo auténtico a las mujeres de Israel. A partir de ese instante, fue escuchando todas las clases del Rab y anotaba en sus cuadernos las futuras disertaciones que ella daría cuando regresara a Kraca.

Cuando la guerra concluyó y retornaron a Polonia, comenzó la obra que Hashem le había destinado. En principio citó a las madres, luego a las hijas, y la luz de la Torá comenzó a alumbrar el camino. Sus palabras profundas y claras penetraban en los corazones, pero ella sabía que no alcanzaba con disertaciones para cambiar las conductas equivocadas. Se debía llegar a un cumplimiento natural de las mitzvot y para eso había que empezar desde muy temprano, cuando aún la pureza de las pequeñas estaba intacta. Debía enseñarles el idioma hebreo y las letras para que pudieran desarrollarse solas en el futuro. El desafío era grande, pero ella lo aceptó. En su propia casa comenzó a enseñar a niñas los conceptos básicos del judaísmo, hasta que con la ayuda económica de dirigentes de la ciudad pudieron alquilar un lugar para formar la primera escuela para niñas “Bet Yaacob”. Temas tales como historia judía, tefilá, halajot y todo lo concerniente a una Bat Israel se enseñaban en la escuela, hasta que el número de alumnas creció cada vez más. No tuvo el zejut de tener hijos, pero todo su potencial lo dedicó a sus alumnas, a las que engrandeció con Torá y mitzvot.

No se conformó solamente con la ciudad de Braca: se encargaba de despertar la conciencia de nuestra Torá en todo lugar. Enviaba maestras a las que ella misma había enseñado para que los “Baté Yaacob” se abrieran por toda Europa.

Al estallar la segunda guerra mundial muchas alumnas del seminario Sara Shnirer, Z”L, se vieron obligadas a quedarse en Cracovia sin posibilidades de volver a sus casas. Las morot estimulaban a sus alumnas y las preparaban a entregar sus almas por Kidush Hashem.

En el mes de Ab del año 5702, la directora del seminario reunió a sus 93 alumnas y les dijo: “Queridas hijas, todos los días pedimos a Hashem que no nos envíe pruebas, y que si las hay, las pasemos sin tropezar. Momentos difíciles vivimos. Debemos recordar las palabras de Moshé: “Hazur Taamim Paoló”, “Las obras de Hashem son íntegras”. Llegará el día en el cual tendrán que aplicar todo lo que estudiaron siendo fieles Benot Israel para Hakadosh Baruj Hú”.

A los pocos días, llegaron al seminario los soldados de la gestapo imaj shemam y ordenaron a las jóvenes que se bañaran y se vistieran con sus mejores ropas. Avisaron a la directora que al día siguiente, 93 soldados vendrían a buscarlas.Al escuchar estas palabras, la directora se dio cuenta de que llegaba el momento de la prueba. Enseguida ordenó la menhaélet a sus alumnas que fueran a bañarse y vistieran sus mejores ropas... Pero antes que llegaran los soldados, las reunió nuevamente y les dijo: “Queridas alumnas, yo sé que ustedes están preparadas para morir por Kidush Hashem, pero sepan que los soldados que en un rato vendrán, no sólo quieren exterminarnos físicamente, sino también, espiritualmente... Sus alumnas se estremecieron, y ella continuó: “... tengo en mis manos píldoras venenosas. Si alguno de los soldados, quiere tocarlas, deberán ustedes tragarlas, y no les permitan ensuciar sus neshamot.

Una luz de Emuná y fortaleza iluminó a las 93 jóvenes. De a una se iban acercando hacia la Menahélet y le extendían la mano. Al día siguiente, antes que llegaran los nazis al lugar, se reunieron todas en el salón del seminario y juntas pronunciaron: “He aquí que estamos dispuestas a entregar nuestras almas por Kidush Hashem”. Inmediatamente, tomaron cada una su pastilla y, junto con la Menahélet, alzaron sus voces, llegando hasta el Trono Celestial el“Shemá Israel...” y devolvieron sus almas a su Fuente Divina.

Para concluir este comentario, recordemos parte de la carta que la tzadéket Sarah Schenirer, Z”L, dejó no sólo a sus alumnas sino a todos nosotros también:

“Muchos son los pensamientos de la persona, pero sólo la idea de Hashem es la que se cumple” (Mishlé 19). Todo lo que Hashem hace es para el bien, Alabado sea Su Nombre. Yo, que toda mi vida me lamenté de no poder llorar en el momento de la tefilá, es difícil para mí contener las lágrimas en este momento, porque siento una unión espiritual hacia mis alumnas. Estoy segura de que ustedes también llorarán cuando lean mis palabras. Que sea la voluntad de nuestro Padre Celestial que nuestras lágrimas lleguen hasta Su Trono para pedir la salvación de Israel. Me dirijo a ustedes, hijas queridas, que salen al mundo para educar a las hijas de Israel y formar los hogares de Israel. Estoy segura de que ustedes saben bien su función, pero quiero advertirles sobre dos grandes peligros que se pueden presentar: cuídense, hijas mías, del orgullo y de la altivez que seducen a la persona haciéndole creer que es digna de respeto; pero por el otro lado, cuídense del extremo inverso, de creer que no tienen ningún valor porque eso trae tristeza, depresión e introduce dudas en el corazón de la persona sobre el éxito de su vida. La vida es difícil en muchas circunstancias, pero ustedes poseen los elementos claves que las ayudarán: Temor a Hashem, cariño a Hashem y el servicio a Hashem. Desde lo profundo de mi corazón, surge mi tefilá a Hashem: Señor del Mundo, ayuda a mis hijas en su difícil trabajo, no les presentes pruebas duras y que se cumpla en ellas el dicho de nuestros Sabios: “Quien desea purificarse, del Cielo lo ayudarán”. Fortalézcanse, hijas mías, en su trabajo sagrado, no debiliten sus manos ni se cansen en su entrega para servir a Hashem. Recuerdo ahora el suceso sobre aquel jasid que se presentó ante su Rab lleno de alegría: “¡Terminé el Shas íntegramente! El Rab lo miró con una sonrisa y le dijo: “¿Y a ti qué te enseñó el Shas?” Sí, hijas mías, disfruten del tesoro de la Torá que adquirieron, pero no olviden que no es el estudio lo principal sino el cumplimiento. Termino mis palabras con los versículos conocidos por ustedes: “Sirvan a Hashem con alegría” (Tehilim 100). “Puse a Hashem delante mío siempre” (Tehilim 16). “El comienzo de la sabiduría es el temor a Hashem” (Tehilim 111). “La Torá es íntegra y tranquiliza el alma” (Tehilim 19).

Que el ejemplo de esta tzadéket ilumine y guíe la vida de todas las hijas de Israel.

Amén.

Benot Israel Or Torá.Maasé Shehayá.Elías Askenazi

jueves, 26 de enero de 2012

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (II): La recompensa de Shabat


Está escrito en el Libro del Profeta: “Si descansas en el Shabat tus pies, para dedicarlo a la actividad espiritual... Y disfrutarás de las bondades de Hashem... (Yeshayá 58).
Según el comentario de Nuestros Jajamim, de aquí se aprende que, quien no escatima en
gastos para disfrutar y respetar el día de Shabat recibe de Hashem una recompensa (material) mucho mayor de la que le costó.
Para entender mejor este concepto, imaginemos la siguiente situación:

En una ciudad había dos hermanos; uno rico y uno pobre.
El rico recibió de su padre un fax que decía: “Querido hijo: te envío este fax a ti porque tu hermano está tan pobre que ni siquiera tiene teléfono. En cambio tú, gracias a Di-s, estás en condiciones de llevar a cabo lo que te voy a pedir. Dentro de unos días voy a casar a tu hermano menor y haré una fiesta.Yo quisiera que mis dos hijos, que viven lejos de mí, me acompañen.
Ven tú y tu hermano a esta ciudad, y no escatimes en gastos. Y como sé que todo lo que gastes será para hacerme quedar bien y rendirme honores, yo me comprometo a que cuando termine la fiesta, no sólo te repondré lo que pagaste, sino que te daré un
premio siete veces más de lo que resulte en la cuenta total.Los espero.Tu padre.”

El hijo, apenas acabó de leer la hoja, salió hacia las tiendas más caras y se compró las ropas más finas.
Encargó unos boletos de avión primera clase y organizó todo de manera que su viaje fuera de lo más suntuoso.
En el camino hacia el aeropuerto, detuvo la limusina que había rentado y, luego de bajarse golpeó la puerta de una humilde casa.
Salió su hermano pobre, que le dice:
– ¡Qué milagro!
– ¿A que se debe la visita?
El rico lo tomó del brazo y, mientras lo arrastraba hacia el coche, le dijo:
– ¡No es ningún milagro ni ninguna visita!
¡Nos vamos a la boda de nuestro hermano menor!
¡Y si no te apuras perdemos el avión...!
– ¿Boda?
– ¿Avión? – Preguntó desconcertado el otro hermano, ya dentro de la limusina.
– Bueno, déjame por lo menos ponerme algo más decente...
– ¡Así estás bien! ¡Ya no hay tiempo! – le dijo el rico, al tiempo que arrancaba el vehículo.
Cuando llegaron a la recepción, entró primero el rico.
Todos lo vieron rodeado de lujos, joyas y hasta servidumbre que lo acompañaba.
– ¿Quién es ése? – preguntó toda la gente.
– ¡Es mi hijo! – respondió el dueño de la fiesta.
– ¿Y el sirviente tan mal vestido que está atrás?
El padre bajó la cabeza y exclamó avergonzado:
– No es un sirviente: ese también es mi hijo.
La fiesta transcurrió normalmente y, antes de que todos se despidieran, el hijo rico muestró a su padre un montón de notas de venta. El padre hizo como si no hubiera visto nada.
“¿Qué? ¿Ahora no quiere cumplir con su promesa?”, pensó el hijo.
“No me voy a quedar callado. ¡Se lo voy a decir!”.
– Papá: aquí está toda la cuenta de lo que gasté.
– Ah, muy bien, muy bien. Que te haga provecho...
– Pero... Tú me aseguraste que me ibas a regresar lo que gasté,más un premio...
– ¿Qué fue lo que yo dije?
– Mira: aquí tengo tu carta y la voy a leer...
El hijo comenzó a leer la carta en voz alta y en un momento su padre lo interrumpió:
– ¡Lee eso otra vez!
– Y como sé que todo lo que gastes será para hacerme quedar bien y rendirme honores, yo me comprometo a...
– ¡Qué escuchen tus oídos lo que tu boca pronuncia! – interrumpe nuevamente el padre.
– ¿Por qué, papá? ¿Acaso no te hice quedar bien? ¡Todo el mundo no tenía más que elogios hacia mí!
– ¡Sí, pero esos elogios eran sólo para ti, todo lo que hiciste fue para ti!

Yo me hacía cargo de todos los gastos si entre ellos incluías los de la vestimenta de tu hermano, para que la gente no lo viera tan mal vestido. Si lo hubieses hecho de esa manera, me hacías quedar bien y me honrabas. En cambio, con tu actitud tan personal, demostraste que todo lo que gastaste fue sólo para tu propio beneficio

La moraleja es clara: Hashem aseguró a la persona que le retribuirá con creces si gasta generosamente para Shabat. Pero con la condición de que su mesa esté ompartida con los necesitados. Si la persona está gozando de sus comodidades durante el Shabat
mientras muchos de sus hermanos se sumen en la pobreza (y esta persona pudo haber evitado en parte esa pobreza), ¿podrá reclamar a Hashem la recompensa? Lo que quiere Hashem de cada yehudí es que, si no puede ayudar al prójimo carente de recursos, al menos que se preocupe por su situación. Darle una simple moneda es considerada por la Torá como si le salvase la vida. Después de ello, sin necesidad de reclamar, la recompensa llegará sola...
Extraído de Mishlé Yaacob. Hamaor

viernes, 20 de enero de 2012

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (I): El Shabat te cuida


Agosto 16 de 1939. Rabí Yaacob Herman y Su esposa salían de Nueva York con destino a Eretz Israel. Según los cálculos, arribarían al puerto de Haifa el miércoles 30 de agosto; pararían unos días en la casa del Rab Alfa, en dicha ciudad, y luego seguirían viaje por tierra hacia el destino final: Yerushalaim.

En medio del océano, el capitán del barco en el que viajaban recibió la orden de desviarse de su ruta ante la posibilidad de que el sector del mar Mediterráneo por donde iban a pasar estuviese minado, en virtud de la guerra que iba a comenzar en cualquier momento.

Resultado: en lugar de llegar a Eretz Israel ese miércoles, lo hicieron el viernes 1º de septiembre, faltando unas horas para la puesta del sol. Un rato antes, la segunda guerra mundial había estallado, con la invasión de los alemanes a Polonia. Los altavoces indicaban a todos los pasajeros que debían abandonar el barco en el acto. El equipaje podía ser reclamado en el muelle, y los pasajeros debían retirarlos de ahí lo antes posible. ¡El caos reinaba! Rabí Yaacob

Yosef Herman y su esposa enfrentaban un terrible dilema: En unos momentos entraría Shabat ¿Cómo harían para retirar su equipaje cuando debían dirigirse inmediatamente a la casa de Rab Alfa, antes del tiempo permitido?

Rabí Herman tomó presuroso la maleta que contenía los Tefilín y el Séfer Torá, y su esposa sólo llevaba la bolsa de mano. Sin detenerse, atravesaron el camino que los llevó al puesto donde se encontraba el oficial de la aduana.

El militar inglés escuchaba con atención las palabras de Rabí Yaacob:

– Yo nunca en mi vida he profanado el Shabat. ¡No lo voy a hacer ahora, en la Tierra Santa...! – dijo, mientras las lágrimas surcaban su rostro.

– Rabino – le explicaba cortésmente el oficial –estamos en guerra.

– Usted sólo séllenos los pasaportes y déjenos ir – le replicó Rabí Yaacob –. Retiraremos nuestro equipaje después, cuando acabe Shabat.

– Eso es imposible. El barco debe zarpar ahora mismo y dejaremos todas las maletas que no fueron retiradas en el muelle. Una vez que el barco abandone el puerto, nadie se hará cargo de lo que quede en él.

– No me importan mis pertenencias. Usted sólo séllenos el pasaporte para que podamos irnos – insistió Rabí Yaacob.

El oficial lo miró con extrañeza.

– Dígame, Rabino: ¿se puede saber en qué consiste su equipaje?

– Dieciséis cajas y nueve maletas.

– Diecis... Pero, ¿entiende usted que desde el momento en que el barco abandone el puerto todas sus pertenencias quedarán sobre el muelle sin que nadie se haga cargo de ellas? ¡Hasta mañana en la noche no le quedará ni el recuerdo de lo que trajo! ¡Los árabes se apoderarán de lo más insignificante..! – enfatizó el oficial.

– No tengo otra alternativa – manifestó Rabí Yaacob –. El Shabat está aproximándose y debo llegar a tiempo. ¡Por favor! ¡Sólo selle nuestros pasaportes y déjenos ir..! – su voz sonaba desesperada.

El incrédulo oficial llamó a uno de sus agentes.

– Sélleles los pasaportes y permítales retirarse – le ordenó –. Este Rabino está dispuesto a perder todas sus cosas con tal de llegar a la ciudad antes del comienzo del Shabat de ellos.

El agente los miraba asombrado mientras estampaba su sello en la documentación. Rabí Yaacob Yosef tomó su maleta, que sostenía el Séfer Torá; su esposa sostuvo su bolsa de mano y salieron de ahí presurosos.

Tomaron un taxi y llegaron a la casa del Rabí Alfa justo a tiempo para encender las velas.

En el transcurso de ese Shabat Rabí Herman experimentó una gran elevación espiritual. A cada rato decía a su esposa:

– Tú sabes: “El Jefe” (en inglés: “The Boss”. Así llamaba Rabí Yaacob Yosef Herman a Hashem) hace todo por mí. ¿Qué, acaso no puedo hacer algo yo por Él? Al fin y al cabo logré el privilegio de cumplir la mitzvá de servir “Bejol Meodeja” (“Con todos tus bienes”) y santificar Su Nombre...

En realidad, a su esposa le costaba manifestar semejante emoción. Ella estaba física y emocionalmente exhausta. Extrañaba tanto a sus hijos que no encontraba sosiego ni en su mente ni en su corazón. Para colmo, perdieron todo lo que tenían... Era un trance demasiado difícil de asimilar. No obstante, no se escuchó de ella ninguna queja.

A la finalización del Shabat, después de esperar setenta y dos minutos desde la puesta del sol, y luego de la habdalá, el anfitrión se dirigió a los invitados:

– ¿Qué les parece si nos vamos al puerto? – les sugirió –. Puede ser que encontremos allí algunas de sus maletas.

Rabí Yaacob y su esposa no compartían tanto el optimismo de Rab Alfa, aunque igual accedieron a su propuesta.

El puerto se encontraba casi en penumbras. Al final del muelle se divisaba una tenue luz y hacia allí se dirigieron con cautela.

– ¿Quién anda ahí?

– Gritó una voz en inglés.

– Somos unos pasajeros que vinimos en el barco que llegó ayer por la tarde. Venimos a ver si...

– ¡Identifíquese! – interrumpió el militar.

– Yaacob Yosef Herman – fue la respuesta.

– Bien, Bien, Rabino. Por fin llegó – le dijo el militar en inglés,mientras le hacía señales para que se acercaran –. Me aseguraron que usted iba a estar aquí luego de la puesta del sol, pero veo que se demoró un rato más – agregó –. Mi comandante me amenazó con cortarme la cabeza si a alguna de sus pertenencias le pasaba algo.A ver... revise bien si está todo en orden y fírmeme estos papeles. Y por favor: llévese todo esto de aquí lo antes posible... ¡Estoy completamente agotado!

All For The Boss, 343. Hamaor

jueves, 19 de enero de 2012

Parashá Shavua: Vaerá - (Y me aparecí). 26 Tebet 5772 (21 de Enero de 2012).


וָאֵרָא אֶל אַבְרָהָם אֶל יִצְחָק וְאֶל יַעֲקֹב בְּאֵל שַׁדָּי וּשְׁמִי יְ־הֹוָ־ה לֹא נוֹדַעְתִּי לָהֶם
El nombre de nuestra parasha es וָאֵרָא (vaera) que significa y se revelo, precisamente, en esta parasha Hashem empieza a revelar al pueblo de Mitzraim, que él es Hashem único, que es bondad, pero también es din.
El Corazón Del Faraón (paro)
Como la Torah nos muestra, Hashem endureció el corazón de paro, es decir, le quito su libre albedrio, pese a todas las plagas que mando a Mitzraim, nuestros sabios z''l preguntaron, ¿por qué Hashem mando las plagas si endureció el corazón de paro? Es decir, ¿por que endureció el corazón de paro para después castigarlo con todas las plagas? Para entender esto, debemos entender primero que paro era un rasha, es decir que dedico su vida a desafiar a Hashem. Cuando una persona llega al nivel al que llego paro de no hacer teshuva sino mas bien dedicarse a pecar y a vivir en un mundo de transgresiones, automáticamente pierde su libre albedrio, ya que su conducta se sale de la bondad con la cual fue creado el mundo. Cuando Hashem creó el mundo, lo hizo con dos midot principales, la primera midat hadin que significa la justicia y la segunda midat harajamin que significa bondad, misericordia. Hashem es paciente en espera de nuestra teshuva, pero cuando uno comete una transgresión tantas veces hasta el punto que se vuelve algo diario en su vida, entonces Hashem rechaza esa teshuva, ya que la persona misma salió del marco de bondad que Hashem nos dio. Y asi precisamente, sucedió en paro, el llegó a un punto en el cual su vida diaria era transgredir, por esta razón paro no tuvo el derecho de ser juzgado con midat harajamin, sino con midat hadin y asi también, permitió que Hashem mostrara que Él es único que se demora en castigar y rápido para perdonar.
Las Diez Plagas (Asara makot)
Nuestra Torah kedosha nos relata acerca de las diez plagas que Hashem mando por medio de Moshe y Aarón a Mitzraim, el Midrash explica que cinco de las diez plagas, también pudieron hacerla los magos de Mitzraim, pero las otras cinco plagas siguientes no hubo poder de igualarlas ya que el nivel de sobrenaturalidad al cual llegaron, invirtieron el orden de la naturaleza, el Zohar explica que las diez plagas o asara makot son las mismas diez cosas que utilizo Hashem al crear el mundo solamente que de modo inverso, es decir cada plaga utilizada en Mitzraim fue en su punto positivo empleada para la creación del mundo.
Hoy en dia, no tenemos la capacidad de entender que significaron realmente las asara makot, pero si estamos seguros que aunque nos encontremos en el momento mas duro de nuestras vidas, Hashem nunca se olvida de nosotros. Nosotros mismos lo alejamos con nuestras acciones, pero para eso existe la teshuva, para poder cambiar nuestras malas conductas y para acercar la geula para todo el pueblo judío, y asi prontamente traer poder cumplir nuestro verdadero objetivo, el cual es la unión con nuestro creador, pero siempre hay que saber y este es un mensaje que nos da nuestra parasha, que Hashem es único y de nosotros depende como llevemos nuestro estilo de vida, si queremos dirigirla como paro o queremos dirigirla como verdaderos hijos de Hashem, pero siempre tengamos presente que Hashem es fácil para perdonar y difícil en castigar, esto es porque, como lo demostró con las asara makot, nos ama profundamente.

Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

lunes, 16 de enero de 2012

LAS PROFECÍAS SOBRE LOS TIEMPOS FINALES: LA GUERRA DE GOG Y MAGOG


Rashi explica que la batalla de Gog y Magog será la venganza de D-os por todo el mal perpetrado contra el pueblo judío a lo largo de la historia. (Rashi sobre Ezequiel)

El Ramak, Rabi Moshe Cordovero de bendita memoria, explica que en los días finales las naciones harán la paz entre ellas y se levantarán para destruir a los Judíos porque éstos han establecidosu propio reino (país), y que habrá terrible tribulación.

El Midrash Vayosha dice lo siguiente: “Cuando vengan los días del Mashiaj, Gog y Magog se levantarán contra Israel. Gog reunirá consigo a todas las naciones y se moverá contra Yerushalaim”.

Metzudat David e Ibn Ezra dicen que la batalla también servirá para desembarazar al pueblo judío de los pecadores que alberga en su interior, los cuales no merecen presenciar el bien que los Judíos han de recibir entonces.

PASAJE DEL ZOHAR HA KADDOSH (II, 58)

“Rabi Yitzjak dijo: En el futuro setenta príncipes de todo el mundo se unirán con las masas para atacar a Yerushalaim y conspirar contra D-os. Se prepararán para darle batalla, luego lucharán contra su pueblo y por apoderarse del Templo. Sin embargo, ‘El que habita en los cielos ríe, Hashem se burla de ellos’ (Tejilim/Salmos 2:4).

En Su gloria, D-os los barrerá de la faz de la tierra. “Rabi Aba dijo en nombre de Rabi Yisa Saba, y Rabi Simón Bar Yojai también dijo: En el futuro, D-os revivirá (reencarnará) y reinstalará a todos los reyes que oprimieron al pueblo judío y gobernaron Yerushalaim: Adriano, Lupino, Nabucodonosor, Senaquerib y todos los otros que destruyeron Su casa. Ellos se unirán con otras naciones. Hashem anunciará: ‘Y esta será la plaga con que Hashem herirá a todos los pueblos que hicieron guerra a Yerushalaim...’ (Zejariá/Zacarías 14:12).”

LOS HIJOS DE ISHMAEL (MUSULMANES) LUCHAN POR LA TIERRA DE ISRAEL ZOHAR HA KADDOSH VAYERA, 119 a

“Al mismo tiempo, los hijos de Ishmael levantarán a todos los pueblos del mundo para que vengan a guerrear contra

Yerushalaim, tal como está escrito: ‘Porque reuniré a todas las naciones para que peleen contra Yerushalaim’ (Zejariá/Zacarías 14:2), y también está escrito: ‘Se han levantado los reyes de la tierra, y a una se confabulan los príncipes contra Hashem y contra Su Mesías [Maschiaj].’” (Tehilim/Salmos 2:2).

YERUSHALAIM EN EL FUTURO, DESPUÉS DE LA GUERRA DE GOG Y MAGOG

Yerushalaim está destinada a ser ampliada de todos los lados y sus puertas alcanzarán Damasco (Sifre, Devarim 1).

En el futuro,, todas las naciones y reinos se reunirán en Yerushalaim (Avot de Rabi Natán, 35).

R. Hoshayá dijo: Yerushalaim está destinada a convertirse en un faro para las naciones del mundo...Como está dicho, “Las naciones irán hacia tu luz...la montaña de la casa de Hashem será establecida sobre las cimas montañosas y será exaltada por encima de las colinas; todas las naciones afluirán hacia ella” (Yeshiaju/Isaías 60:3, 2:2); “Y ya que Contigo está la fuente de la vida, en tu luz veremos la luz” (Tehilim/Salmos 36:10). (Yalkut Shimoni).

Todas las naciones y reinos que oprimieron a los Judíos verán su regocijo durante los tiempos del Mashiaj y quedarán entristecidos. Cada una morirá y nunca retornará al mundo. Sin embargo, todas aquellas naciones y reinos que no oprimieron a los judios verán su regocijo y se convertirán en sus granjeros y vinateros. (Tana debe Eliyahu, Cap. 22).

Rabi Yojanan dijo: Yerushalaim se convetirá en una capital para todos los países y los atraerá como un río hacia su casa (shir Ha Shirim rabá 1:37).


EL GAÓN DE VILNA ACONSEJABA A SUS ESTUDIANTES HACER ALIYÁ A ERETZ ISRAEL

“Nuestro maestro, el Gaón de Vilna, Kadosh Israel, con palabras esculpidas en llamas, aconsejaba a sus estudiantes hacer Aliyá a Eretz Israel y fomentar la reunión de los exilados. Más aún, él estimulaba a sus estudiantes a apresurar el Fin Revelado y el cumplimiento de la redención mediante el asentamiento de Eretz Israel. Casi todos los días nos hablaba con emoción temblorosa, diciendo que en Zion y Yerushalaim habría un refugio, y que no debíamos demorar la oportunidad de ir. ¿Quién podría articular o quién podría describir la magnitud de la preocupación de nuestro maestro al decirnos estas palabras, con su Ruaj HaKodesh y lágrimas en sus ojos?” (Kol HaTor, final del Capítulo Cinco).

sábado, 14 de enero de 2012

La ventana de Abraham


Abraham era un comerciante como cualquier otro. Lo que no tenía como cualquier otro era una cualidad en la que sobresalía más que nadie: su casa siempre estaba abierta para el que lo necesitara. Con el cumplimento de esta mitzvá, él y su esposa se ganaron el afecto de todos los yehudim de la ciudad.
Cierta vez llegó Rabí Mordejay, uno de los más importantes personajes de la época. Abraham se adelantó e invitó al Rab a alojarse en su casa, logrando su cometido a pesar de la insistencia
de otros muchos más ricos que él. El Rab no se arrepintió de haber pasado esos días en la casa de Abraham.
Se quedó profundamente impresionado. A pesar de su sencillez, vio que no sólo a él lo atendían a cuerpo de rey, sino a todos los pobres y necesitados que solicitaban de su generosidad. Antes de
marcharse, el Rab bendijo a Abraham y le deseó que Hashem le envíara bienestar y riqueza.
La berajá se cumplió con creces: Al poco tiempo, Abraham se convirtió en un próspero comerciante, dueño de grandes empresas y campos.
Su modesta casa fue remplazada por un palacio residencial colmado de lujos. Cuando aparecía Abraham y su esposa en público, ya se los veía con las ropas más suntuosas. Pero no sólo
exteriormente cambiaron, sino también interiormente: la casa ya no era el lugar donde todos los necesitados acudían a cobijarse. Los que tocaban la puerta se encontraban con un mayordomo que les negaba la entrada.
Algunos decían que Abraham no quería que sus valiosos y delicados objetos y muebles de la casa de vieran deteriorados con el entrar y salir de la gente. Otros lo defendían diciendo que Abraham ya no tenía tanto tiempo para atender a las visitas que no le redituaban ningún beneficio comercial; estaba muy ocupado en sus negocios y sólo se relacionaba con gente muy importante. La cuestión era que la casa de Abraham, antes apodada “la casa de Abraham Abinu”, ya únicamente se conocía por fuera.
Se enteró el Rab de todo esto y pensó angustiado: “¡Ay de mí! Mi berajá sirvió para beneficiar a uno, ¡pero para perjudicar a muchos..!”, y tomó la decisión de ir a solucionar personalmente la
situación.
Cuando el mayordomo avisó a su amo Abraham quién estaba en la puerta insistiendo en entrar, salió rápidamente a recibir al que propició que se haya transformado en un acaudalado.
– ¡Perdóneme, Rab! – se disculpó Abraham – es que mi mayordomo tiene orden de no dejar entrar a cualquiera. Pero usted aquí es el dueño de todo esto. Pase, por favor.
El Rab quiso decir algo, pero se contuvo. Entró y siguió a Abraham por toda la casa, mientras éste se preocupaba por mostrarle cada uno de los rincones.
Llegaron a una ventana y el Rab se detuvo.
Llamó a Abraham y le dijo:
– Dime: ¿Tú sabes quién es ése que está ahí enfrente?
– Sí, Rab – respondió Abraham Abinu –, es Shemuel, el sastre.
– Y esa señora ahí parada, ¿quién es?
– Es la viuda de Mijael, el carnicero.
Antes de que Abraham alcanzara a preguntar al Rab la razón de sus preguntas, fue tomado de la mano y llevado a uno de los rincones de la casa, donde había pasado anteriormente. El Rab se paró frente a un espejo y, señalándolo, dijo a Abraham:
– Dime ahora: ¿qué ves aquí?
– Pues... ¡Me veo a mí mismo!, – respondió Abraham extrañado.
– ¡Qué raro! – decía como por lo bajo el Rab –. Cuando te paraste frente a la ventana viste a la gente, y cuando te paraste frente al espejo te viste a ti. ¡Y las dos cosas están hechas de vidrio! ¿Por qué? ¿Qué diferencia existe entre el cristal y el espejo?
Abraham sabía que el Rab no ignoraba la respuesta, pero intuía que quería decirle algo más. Por eso le explicó:
– Bueno. El vidrio de la ventana no tiene nada, es traslúcido, y por eso se puede ver a través de él. El vidrio del espejo tiene una película de plata, lo que hace que las imágenes se reflejen.
– ¿Ya ves?, eso fue lo que cambió tu vida. Antes, tu casa tenía ventanas traslúcidas, lo que te permitía ver a la gente pobre y necesitada para invitarlas y compartir tu hogar. Después, los vidrios se llenaron de “plata”; de dinero; de bienes materiales... Ahora sólo te ves a ti mismo.
Cuando el Rab vio que la expresión facial de Abraham demostró que captó el mensaje, siguió hablando.
–Tu situación cambió, gracias a Hashem, pero la de muchos pobres y necesitados aún no. Y es ahora cuando tú más puedes ayudarlos.
Es ahora cuando más puede seguir siendo tu casa “la casa de Abraham Abinu...”
Desde ese momento, Abraham volvió a ser el que era antes. Su casa estaba otra vez llena de gente que entraba y salía para comer y dormir. Bueno, sólo un pequeño cambio se notaba en uno de los rincones: en el lugar donde antes había un espejo, Abraham mandó construir una ventana...

Maasé Shehayá.Elías Askenazi.(Extraído de Amudé Jésed 284. Hamaor)

jueves, 12 de enero de 2012

Parashá Shemot - (Nombres). 19 Tebet 5772 (14 de Enero de 2012).



וְאֵלֶּה שְׁמוֹת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל הַבָּאִים מִצְרָיְמָה אֵת יַעֲקֹב אִישׁ וּבֵיתוֹ בָּאוּ

La palabra Shemot שְׁמוֹת viene de la raíz de Shem שם que significa nombre y el Nombre de Nuestra parasha, empieza precisamente relatándonos acerca de las 70 almas, que bajaron de Eretz Israel a Mitzraim, muchos comentaristas preguntan: si la Torah nos dijo que Yaakob bajo con su familia, entonces por que nos dice el nombre de cada hijo de Yaakob? Rashi comenta que el hecho que Hashem hubiera mencionado a cada hijo de Yaakob era para demostrar su amor a cada uno.

El Nacimiento de Moshe

Nuestra parasha nos relata acerca de cómo empezó la esclavitud del pueblo hebreo, está escrito que un nuevo faraón que no conocía de Yosef subió al trono, nuestros jajamim Z''L lo interpretaron de dos formas, la primera es que hizo como si no conociera a Yosef, es decir cambio su corazón y olvido lo que Yosef hizo por Mitzraim, la segunda es, que verdaderamente subió un nuevo faraón, pero a esto nos preguntamos ¿acaso había alguien en todo Egipto que no conocía acerca de Yosef? La respuesta es, que en verdad todo Mitzraim sabía sobre Yosef, pero este faraón olvidó en su corazón el favor que recibió de Yosef y decidió actuar contrariamente. De acá nuestros sabios aprenden, que cuando una persona decide guiarse por su sentimiento antes que ver la realidad, estará caminando como ciego siempre errando en su camino.

El faraón sabía, por medio de sus astrólogos que iba a nacer un niño de los hebreos y ese niño sería quien liberaría al pueblo judío, esto sumado a que el pueblo hebreo fue grandemente bendecido, debido a que se multiplicaron rápidamente, hizo que el faraón empezara a ver a los hebreos como una amenaza. Así que decidió ponerles trabajo arduo, duro, pero entre mas trabajo ponía sobre ellos, mas se multiplicaban, asi que decidió matar a todos los hijos varones de los hebreos.Precisamente, una hija de Leví con un hijo de la casa de Leví tuvieron un hijo,Moshe. La Torah dice que ellos vieron que era bueno, el midrash nos dice, que cuando nacio este niño, todo el hogar se lleno de luz, también Moshe nació con brit mila.

Moshe creció siendo criado por la misma madre, es decir cuando la hija del faraón, adoptó a Moshe, él no se dejo amamantar de ninguna mujer de Mitzraim, esto se debe a que mas adelante el hablaría las palabras de Hashem, nuestros sabios explican que el que una goyá amamante a un judío, es lo mismo que comer taref y el comer taref, causa un descenso espiritual en el judío, por esto, Moshe tenia que ser amamantado por una mujer hebrea y presisamente la mujer que lo alimento fue la misma madre Yojevet.

Nosotros podemos ver, que en nuestra vida diaria, siempre existe la intervención de Hashem, hoy en dia llamamos algo usual a lo que verdaderamente se define como un milagro, por ejemplo, si kriat yam suf ( abrir al mar de juncos) fuera todos los días, entonces ya seria algo normal, o cotidiano, pero realmente el milagro está, es por eso que muchos Rabanim toman como musar la vida de Moshe y la salida de Mitzraim, ya que de ahí aprendemos que hasta en nuestros momentos mas difíciles, esta la mano de Hashem.

Moshe y La Zarza

Después que la Torah nos relatara, como Moshe llego a midiam, también nos relata acerca de como fue su encuentro con la presencia de Hashem, la Torah dice que Moshe llego a la montaña de Hashem, recibió este nombre porque mas adelante, en esa montaña acontecería Matan Torah entre otros. Cuando él entró a la montaña vio una zarza que ardía pero no se quemaba. Hashem le habló a Moshe y le dijo que sacara al pueblo de Israel a la libertad, Moshe insistió en no hacerlo ya que él no se creía apto, el Midrash explica que Hashem estuvo durante siete días diciéndole a Moshe que liberara al pueblo.

Moshe decía que él no era apto, también preguntó que mérito tenía el pueblo judío para ser liberado y también argumentó que el mismo pueblo no le creería.

Nuestros sabios preguntaron por qué Moshe, cuando metió su mano en el pecho, salió con lepra? La respuesta esta precisamente con mencionado más arriba, es decir, cuando Moshe preguntó por el mérito tenían y sobre que no le creerían, el habló lashon hara del pueblo judío y cuando alguien hablaba lashon hara de otra persona era castigada con lepra, podemos ver que ocurrió lo mismo con Miriam, la hermana de Moshe, cuando ella habló lashon hara de Moshe fue castigada con lepra. Lo mismo que Hashem le causo a Moshe el sufrimiento de la lepra, también apresuró a curarlo, de acá aprendemos que la bondad de Hashem es inmensa.

Nosotros debemos saber, que todo lo que nos rodea en el mundo se debe a la bondad de Hashem, y nosotros debemos responder a la bondad de Hashem con el cumplimiento de Torah y mitzvot.
Asi bien que prontamente podamos liberarnos del Mitzraim que vivimos hoy en dia y que podamos traer la geula para todo el pueblo judío AMEN.
Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein

miércoles, 11 de enero de 2012

¡Todo lo que hace Hashem es para bien!


El Gaón Rabí Eljanán Wasserman, Z”L, fue uno de los más grandes personajes de su época. Después de fundar yeshibot, enseñar Torá a miles de alumnos y mostrar sus extraordinarias cualidades, las garras asesinas nazis profanaron su cuerpo, aunque su corazón sigue latiendo en cada uno de nosotros.

Según un testigo presencial, éstas fueron sus últimas palabras, antes de que su alma se elevara a las alturas. Le preguntaron por qué Hashem estaba haciendo esto con su pueblo. El Gaón respondió con un mashal:

Una vez, una persona que nada sabía de agricultura fue al campo y preguntó a un campesino cómo era todo el proceso hasta que el pan llega a la mesa. El agricultor lo llevó al campo y le preguntó qué veía. El visitante respondió: “Veo un campo muy verde y hermoso”.

De repente, el agricultor se puso a arar la tierra y el hombre le dijo:

“¿Por qué destruiste toda la vegetación del hermoso campo?”

“Ten paciencia y verás”, le respondió el agricultor.

Después, le mostró a su visitante una bolsa llena de semillas y le preguntó qué veía. “Unas semillas muy gordas”, contestó.

Y qué grande fue su sorpresa al ver que el agricultor “echaba a perder” otra vez algo tan valioso: tomó la bolsa y arrojó todas las semillas a los surcos de la tierra, para luego enterrarlas.

“¿Te volviste loco?”, le gritó el visitante. “Antes destruiste toda la tierra, y ahora tiras todas las semillas que tienes”. “Ten paciencia y verás”, le respondió el campesino.

Pasó un tiempo y el campesino llevó nuevamente al campo a su invitado y le mostró la siembra. “Tengo que reconocer que tuviste razón: dejaste el campo mejor que antes. Ahora me doy cuenta de

por qué hiciste lo que hiciste.”

“Sí, pero el trabajo aún no está terminado. Todavía necesitas tener mucha paciencia”, dijo el campesino.

Y no pasó mucho tiempo cuando éste tomó una guadaña y cortó todas las espigas que tenían dentro unas semillas más gordas que las que había sembrado. Y ante la mirada atónita del visitante, dejó el campo desolado, como si no hubiera pasado nada. Luego amarró las espigas y “adornó” el campo con parvas muy bonitas. Pero la belleza duró muy poco: se

llevó las parvas a otro campo, y allí comenzó a golpear las espigas duramente, hasta convertir todo eso en un montón de plantas despedazadas. A continuación, separó las semillas de las espigas y juntó a todas ellas en un gigantesco depósito. Y cada vez que hacía cada uno de los trabajos, le decía al visitante: “Ten paciencia, ya verás”.

El campesino tomó las semillas y las colocó en un molino.Y por el otro lado apareció la harina.

“¿Qué hiciste? ¡Todas las semillas que juntaste, las hiciste polvo!”

A lo que recibió como respuesta: “Ten paciencia, ya verás”.

Cuando el visitante vio que el agricultor mezcló la harina con agua, se tomó la cabeza, mientras decía para sí: “¿Qué querrá hacer éste ahora, con esa pasta blanca?” Pero al ver que esa “pasta blanca” tomó una forma agradable en las manos del campesino, se calmó.

Sin embargo, la calma no le duró mucho: todas esas formasarmoniosas fueron a parar al horno.

“Ya no me queda ninguna duda de que has perdido la razón”,exclamó el visitante. Tanto trabajo te costó conseguir lo que tenías,¡y ahora lo estás quemando con tus propias manos!”

Una carcajada salió de la boca del campesino, mientras le decía: “¿No te dije que debías tener paciencia y esperar?”

“¿Más todavía?”, repetía una y otra vez el visitante. “¡Pero si yaestá todo perdido!”

Pasó un rato nada más, y el campesino sacó del horno unos panes calientes y dorados y los puso frente a él, en la mesa. Y mientras le cortaba un pedazo y se lo daba para comer, le decía: “Ahora, ¿ya entiendes todo?”

Rabí Eljanán Wasserman, Z”L, concluyó diciendo a los que lo escuchaban:

“Hashem, nuestro Creador, es el agricultor y nosotros, los humanos, somos los visitantes ignorantes de una vida que no

entendemos ni conocemos. No tenemos ni la más mínima idea de cuál va a ser el resultado de todas las acciones de Hashem, y cada cosa que pasa pensamos que no tiene lógica, porque la medimos con nuestra propia vara. Pero cuando se termine “Su trabajo”, recién vamos a entender por qué Hashem hizo todo lo que hizo.

Tenemos que tener Emuná y paciencia”, – concluyó el Gaón sus palabras – “al final, sabremos el porqué de las cosas, aunque éstas aparezcan como ilógicas o terribles. Porque, ¡todo lo que hace Hashem es para bien!

Or Eljanán. Hamaor(Maasé Shehayá)

miércoles, 4 de enero de 2012

Ayuno del 10 de Tevet (Jueves, 5 de Enero de 2012)


En la historia del pueblo judío hay ciertos eventos que señalan el comienzo del descenso en la espiral de sufrimiento. Uno de ellos es el ayuno del Diez de Tevet. El mismo marca el comienzo del sitio final de Jerusalén por Nabucodonosor, rey de Babilonia, que culminó en muertes masivas, destrucción y exilio.

Cuando el horror del Holocausto fue conocido por primera vez por todo el mundo, el Rabino Jefe del Ishuv (la comunidad judía antes de la creación del Estado) en Eretz Israel proclamó el Diez de Tevet como el día de duelo por las víctimas de la destrucción de las comunidades judías en Europa. En 1951, no obstante, una fecha diferente, el 27 de Nisán, fue designado por la Keneset (Parlamento israelí) como el Día del Holocausto y el Heroísmo.

Hay una conexión interna entre estos dos eventos dolorosos de nuestra historia, la destrucción del Templo y la Shoá.

Nabucodonosor, el malvado, al igual que el enemigo de los judíos de Alemania, quisieron apagar la vela de Israel en el mundo, en Ierushalaim. En el Sagrado Templo eligió HaShem bendito revelarse y revelar Su luz y abundancia a Su pueblo Israel, y por su intermedio al mundo entero.

Nabucodonosor pensó que al destruir el Templo, el corazón de Israel y del mundo podría apagar la luz de Israel, pero se equivocó; Hitler quiso hacer lo mismo, ni él ni Nabucodonosor entendieron que el pueblo de Israel, el pueblo que HaShem bendito eligió entre los pueblos, y lo llamó "mi hijo, mi primogénito", es eterno.


El Gran Rabinato ha decretado de todas formas que el Diez de Tevet sea el día en el que se recite el Kadish de Duelo para aquellos familiares, víctimas del Holocausto, cuya fecha de fallecimiento no es conocida, y conmemorarse día con plegarias y estudio. En Israel es conocido como el día del "Kadish General".

Incluso ahora, cuando el Estado de Israel ha sido establecido para traer el fin del sufrimiento y el exilio judíos, recordamos cuando comenzó el triste relato del exilio: hace más de 2.500 años atrás, un Diez de Tevet.

Elevemos nuestra voz a nuestro D-s, EL Dios de Israel, que proteja a nuestros soldados quienes fueron a una guerra impuesta por aquellos que como Nebujadnetzar y Hitler piensan en borrar del mapa a nuestra Medina. No podrán hacerlo, no tendrán éxito porque:


Hashem de los Ejercitos está con nosotros, el D-s de Yaakov, es nuestra fortaleza .Sela .

HaShem salva, Que el Rey nos responda en el día que lo invoquemos, Amen

http://www.torahenfamilia.com

jueves, 29 de diciembre de 2011

Parashá Vayigash - (Y acercóse). 5 Tebet 5772 (31 de Diciembre de 2011).


וַיִּגַּשׁ אֵלָיו יְהוּדָה וַיֹּאמֶר בִּי אֲדֹנִי יְדַבֶּר נָא עַבְדְּךָ דָבָר בְּאָזְנֵי אֲדֹנִי וְאַל יִחַר אַפְּךָ בְּעַבְדֶּךָ כִּי כָמוֹךָ כְּפַרְעֹה
Nuestra parasha empieza relatándonos acerca de, como Yosef le rebelo a sus hermanos quien era en realidad.
Como bien nos relata la Torah, Yehuda estaba hablando con Yosef acerca de su hermano Benyamin, es decir después que Yosef puso la copa en el costal de Benyamin, le dijo a los otros hermanos que tendría que dejar a Benyamin en el calabozo por el robo hecho. Según explica Rashi, Yehuda amenazó a Yosef diciéndole que si no lo dejaba ir, entonces destruiría a Mitzraim
EL Amor Al Prójimo
Vemos en nuestra parasha, que Yosef no pudo contener la humillación por la cual estaban pasando sus hermanos, entonces sacó a toda la servidumbre de su hogar y ahí reveló a sus hermanos que aun seguía con vida. Muchos de nuestros sabios hicieron la pregunta:¿acaso era necesario humillar así a los hermanos para después decirles que él era Yosef? A esto se responde con los sueños de Yosef, él sabía que sus sueños tenían que cumplirse, es decir, así como las espigas se postraban ante el y así mismo, la luna y el sol, los hermanos de Yosef y Yaakob se inclinarían ante el y de esta forma se llegó a cumplir la profecía de los sueños de Yosef.
Muchos de nuestros sabios nos dicen: hay dos reinados, uno es el de Yosef y el otro el de Yehuda, esta escrito que van a venir dos mashiaj, es decir uno de la casa de Yosef y otro de la casa de David, que era descendiente de la casa de yeuda. El mashiaj que viene de la casa de Yosef es el que va a reparar el mundo para la venida del mashiaj de la casa de David, a esto también hacían alusión los sueños de Yosef, nosotros claramente, no tenemos hoy en día la capacidad de entender un sueño. Según el zohar el sueño es una parte de la profecía, es decir un sexto de lo que puede llegar a ser una profecía.
El Descenso De Israel a Mitzraim
Una vez que Yosef se revelo a sus hermanos, ellos corrieron a contarle a su padre y a llevarlo a Mitzraim, para que no se empobreciera por comprar el grano de Mitzraim. Yosef les dio carretas por mandato del faraón para que así pudieran traer a su padre y también para que su padre creyera que aun vivía Yosef.
Muchos comentaristas explican que, mientras Yaakob viajaba a Mitzraim, Yosef le preparaba un bet midrash para poder estudiar, sobre esto aprendieron nuestros sabios: que hay dos niveles de Israel, uno físico y uno espiritual, el físico podemos verlo y habitarlo, pero el espiritual solo se llega a sentir con el estudio de Torah y mitzvot, nuestros sabios dijeron que, aunque una persona se encuentre afuera de Israel, si tiene Torah y hace mitzvot, entonces es como si estuviera en la misma tierra de Israel, ya que su neshama esta conectada con la parte espiritual de la tierra de Israel.
Nuestra parasha nos relata también, que bajaron setenta almas a del pueblo de Yaakob a Israel, y se asentaron en el sector de Goshem, los mitzrim quisieron que el pueblo de Yaakob se asentara lejos, ya que la mayoría eran pastores y para ellos eran una abominación.
Nosotros vemos de nuestra parasha, que así uno está en cualquier parte del mundo, si actuamos con Torah en nuestro camino, y hacemos mitzvot en nuestro vivir diarior, no solamente estamos conectados con la tierra de Israel, sino también estamos conectándonos con nuestro Creador.
Así bien que prontamente podamos aplicar la Torah y mitzvot en nuestro vivir diario, y así como Hashem siempre Acompaño a Yosef, también nos Acompañe a nosotros y prontamente podramos traer la geula para todo el pueblo judío AMEN.


Bajur David Moshe Shallem Lichtenstein