domingo, 16 de agosto de 2009

El mes de ELUL (V).Leyes y Costumbres del Mes de Elul

Los judíos de todas las comunidades del mundo acostumbraron en el mes de Elul a lo largo de la historia, distintas costumbres con la finalidad de prepararse de alguna u otra manera, para recibir a los solemnes días del año entrante: Rosh Hashaná e Iom Kipur.

El Toque del Shofar

Entre los judíos ashkenazim es costumbre tocar el shofar todas las mañanas del mes de Elul después del rezo de shajarit (matutino). Esta costumbre está basada en el Midrash Pirké Derabí Eliézer, donde nos es relatado que el día de Rosh Jódesh Elul (comienzo del mes), Moshé Rabenu ascendió al monte Sinai por última vez, para recibir las segundas tablas de piedra con los Diez Mandamientos, permaneciendo allí por cuarenta días hasta el día de Iom Kipur.

El Midrash nos dice que el día que Moshé ascendió al monte, se tocó el shofar en todo el campamento de Israel para avisarle al pueblo que Moshé había ascendido hacia la Divinidad, para prevenirlos de incurrir nuevamente en el pecado de la idolatría, como había ocurrido la primera vez, cuando el pueblo de Israel había hecho el becerro de oro mientras Moshé permanecía en la montaña.

Es por eso que en recuerdo de aquel shofar, las comunidades ashkenazitas acostumbraron tocar el shofar no sólo al finalizar el rezo de la mañana del primer día del mes, sino también durante todo el mes de Elul, para recordarle de esta manera a todo el pueblo que debe apresurarse a hacer teshuvá antes de los sagrados y solemnes días de Rosh Hashaná e Iom Kipur.

Las Selijot

Sin embargo, los judíos sefaraditas no acostumbraron tocar el shofar desde el comienzo del mes de Elul al finalizar el rezo de shajarit. En lugar de esto, la costumbre entre los judíos sefaradim es comenzar el recitado de las selijot (súplicas de perdón) a partir del día siguiente al comienzo del mes de Elul. (Para comprender el significado y el contenido de estas plegarias, véanse en la sección "Rezos y Plegarias" nuestros textos al respecto).

En cambio, entre los judíos ashkenazitas la costumbre es comenzar el recitado de las selijot el domingo anterior a Rosh Hashaná y si Rosh Hashaná cae un día lunes o martes, entonces las selijot comienzan a recitarse a partir del domingo de la semana anterior, para que por lo menos las selijot sean recitadas antes de Rosh Hashaná en cuatro oportunidades.

En principio, las selijot deben ser recitadas al final de la noche, antes del amanecer. Sin embargo, en caso de ser muy difícil para las personas levantarse a esa hora para ir a la sinagoga, las selijot pueden ser recitadas por la mañana o durante el transcurso del día. Asimismo, está permitido recitar las selijot a partir de la medianoche (de acuerdo con el horario de salida y puesta del sol), y es por eso que si las personas no tienen la posibilidad de recitar las selijot al final de la noche, antes del amanecer, es preferible que las reciten por la noche, después de la medianoche, y no durante la mañana o durante el transcurso del día.

Si por alguna razón a alguien le es muy dificultoso levantarse para las selijot, es correcto que consulte con un Rabino cual debe ser su proceder, ya que seguramente éste le podrá aconsejar una buena solución para su situación.

Otras Costumbres

Además, desde Rosh Jódesh Elul hasta el día de Sheminí Atzéret se acostumbra recitar el Salmo 27 dos veces al día, una vez después del rezo matutino, y otra vez después de la minjá (rezo de la tarde) o después de arvit (rezo de la noche) - variando la costumbre de acuerdo con las distintas comunidades.

Esta costumbre está basada en las palabras del Midrash Shojer Tov, donde Nuestros Sabios nos explican que en el primer versículo de este Salmo, cuando el rey David dice: "D'os es mi luz y mi salvación", al decir: "D'os es mi luz", se refiere a que D'os es nuestra luz en el día de Rosh Hashaná, y al decir: "y mi salvación", se refiere a que D'os es nuestra salvación en el día de Iom Kipur.

Además, hay quienes acostumbran recitar durante los días hábiles del mes de Elul, diez salmos cada día después del rezo de shajarit.

Cuando escribimos una carta en estos días, es correcto expresarle a nuestro prójimo nuestros sinceros deseos de que el año entrante sea para él un año colmado de bendiciones y buenas noticias.

* * *

Debemos elegir muy bien el lugar donde concurriremos a los servicios de Rosh Hashaná e Iom Kipur. Esta aclaración se debe al hecho de que desgraciadamente hay muchas sinagogas que en estos días se llenan de personas que sólo van a encontrarse con sus amistades o a "mostrarse", y no a comunicarse con el Creador.

Además, muchas veces la gente también habla dentro de la sinagoga durante el transcurso de los rezos, molestando a quienes realmente quieren rezar, y eso seguramente desconcentrará a quien desee elevarse mediante las conmovedoras plegarias de estos días.

Aún más, muchas veces las personas también hablan durante el toque del shofar confundiendo a la gente que sí quiere cumplir con la mitzvá de escuchar todos los sonidos del shofar, y a veces es muy difícil acallarlos.

Es por todas estas razones que debemos ser muy cuidadosos en la elección de la sinagoga donde rezaremos en estos solemnes días, pensando de antemano que tal vez - en caso de ser necesario - convendrá concurrir a una sinagoga a la cual nunca hemos ido con asiduidad, y no a la que estamos acostumbrados a ir.

Por otro lado, debemos considerar que en caso de tener niños pequeños, tal vez no será apropiado llevarlos a la sinagoga, ya que muchas veces ellos hacen mucho ruido allí, molestando a las demás personas, y nadie tiene derecho a molestar a los demás aunque sea para que uno pueda rezar.

http://www.judaismohoy.com



Leyes y costumbres (II)

(selección extraída del libro "Torat Hamoadim", por Rabi David Iosef © Rabi David Iosef)

1. Durante el mes de Elul y los Diez días de Retorno, que se extienden desde Rosh Hashana hasta Iom Kipur, todo judío debe recapacitar sobre sus actos para corregir las malas costumbres y cualidades; también debe procurar hacer buenas acciones y acrecentar en lo posible la caridad como también fijar momentos para el estudio de la Tora. Por sobre todo debe arrepentirse de todos sus pecados y malos actos cometidos durante el año, tanto para con Dios como para con el prójimo, y abandonarlos por siempre.

A pesar que el arrepentimiento y el precepto del Retorno, son bien acogidos por Dios durante todo el año, el mes de Elul y los Diez dias de Retorno son más propicios para ello ya que fue dicho: "Busquen a Dios cuando se encuentra, llámenlo cuando esta cerca" (Isaías 55)

2. Es correcto prestar suma atención durante este mes, en la bendición "Hashibenu Abinu le torateja, (Haznos retornar), de la Amida (plegaria principal) , y rogar a Dios, para que nos ayude a enmendar nuestro comportamiento y acepte nuestra contrición; de] mismo modo se debe pedir por todos los seres humanos que se apartaron de Dios para que sean iluminados y retornen a la senda del bien.

3. Nuestros hermanos, los ashkenazim, acostumbran durante el mes de Elul a tocar el shofar después del rezo matutino (shahrit) para recordar la magnitud de estos días y despertar el sentimiento del retorno a Dios, (teshuba). También algunos sefaradim tocan el shofar en el momento que se recita el versículo "Vaiaabor, en las Selijot, (Rezos de Perdón).

4. Es una buena costumbre recitar el salmo "Le David, Ashem Orí ve Ishí", posteriormente al rezo matutino, (shahrit), para evocar así la explicación de nuestros sabios sobre este versículo: "Orí" (mi luz), es Dios en Rosh Hashana, e "Ishi" (mi salvación), es en Iom Kipur.

5. A partir del comienzo del mes de Elul, se acostumbra bendecir en las cartas que manda a su prójimo, que sea escrito y sellado en el libro de la vida y la felicidad.

6. Hay quienes acostumbran a abrir los mezuzot y tefilin, en el mes de Elul, para controlar si se encuentran en buenas condiciones para cumplir con la mitzva; a pesar que no es una obligación se aconseja revisarlos. Si está seguro que sus tefilin y mezuzot han sido escritos estrictamente según la halaja, por un escriba conocido (Sofer Stam), temeroso de Dios, no es necesario revisarlos sino cada varios años los tefi,lin, y cada tres años y medio las mezuzot.

7. Esta permitido contraer matrimonio en el mes de Elul y también en Aseret Ieme Teshuba, (los Diez días de Retorno).

http://www.tora.org.ar/

Matrimonios mixtos (I): Preguntas frecuentes:

1) ¿Cual es el problema del matrimonio mixto?

Uno de los temas más preocupantes y poco entendidos es el de los matrimonios "mixtos". Además de la falta de información objetiva al respecto, es un tema muy complejo emocionalmente.

Por un lado, los padres sienten que cuando un hijo se casa con una persona que no es judía, está rompiendo la perpetuación de la cadena judía milenaria y no lo quieren permitir. Por el otro lado, hay una incomodidad de manifestar abiertamente la oposición al matrimonio mixto, ya que tiene implicancias racistas. ¿Por qué descartar a una persona como pareja solamente por el hecho de que no haya nacido de vientre judío?. Parece ser una actitud discriminatoria.

Me parece que hay que subdividir el tema en partes:

• ¿En qué se basa la oposición al matrimonio mixto?

• ¿Cómo se puede aceptar dicha actitud sin contradecir el instinto natural que el judío tiene de luchar en contra de la discriminación, especialmente luego de todo lo que hemos sufrido en carne propia como pueblo, a raíz de la discriminación racial?

• ¿Qué argumento se le puede dar al amigo o amiga no judío, o a sus padres, para explicar el motivo por el cual uno no quiere considerar la posibilidad de matrimonio con el o ella?

2) ¿Cual es la base del problema?
La fuente primaria en la cual se basa la prohibición para el judío de casarse con alguien que no lo es, está en la Torá (Deut. 7:3): "No te cases con ellos (los gentiles, de los cuales hace mención en los versículos anteriores), no des a tu hija al hijo de él, y no tomes la hija de él para tu hijo".

El motivo de dicha prohibición sigue en el siguiente versículo: "Porque él va a desviar a tu hijo de Mi y servirán a dioses ajenos..." (se puede entender el término "dioses ajenos" también como ideales que no conforman con los de la Torá, por los cuales uno inclina la cabeza y les rinde culto).

Nuestros sabios señalan el Talmud (Ievamot 23a) y el comentarista Rashi lo trae en su comentario sobre el versículo citado, que de la expresión precisa de dicho versículo (" el (y no ella) va a desviar a tu hijo ") se desprenden dos cosas. En el caso de que tu hija se case con el hijo de ellos, el "hijo de ellos" (esposo de tu hija) va a terminar alejando a tus hijos (o sea, nietos) del camino de la Torá. En el caso de que tu hijo se case con la "hija de ellos", ya los nietos que nazcan no están considerados como tus hijos, sino hijos de ella, o sea ya no son judíos.

Queda claro entonces, que aquí no se trata de una discriminación racial que nace del rechazo subjetivo y personal que el judío tenga para con el gentil. Se trata de una orden Divina objetiva que viene acompañada de una explicación. Si tu hijo se casa con una mujer no judía, los hijos de ella ya no serán considerados tus hijos. En el caso que tu hija se case con un hombre no judío, inevitablemente los nietos se desviarán muy lejos del camino del judaísmo aunque sigan siendo judíos. Teniendo en cuenta que el deber principal del judío es cumplir con sus obligaciones como tal, respetando los preceptos de la Torá, es evidente que deviene indispensable casarse entre judíos, porque, de lo contrario no podrá cumplir debidamente con sus responsabilidades fundamentales de manifestar la dimensión Divina en el mundo, que es posible solamente por medio del cumplimiento de Su voluntad.

Para entenderlo mejor, hace falta aclarar un punto más. No solo que está prohibido para el judío casarse con una persona que no lo es, sino que es imposible que se case. Puede haber convivencia y puede haber cohabitación, puede haber, incluso, procreación, pero no existe matrimonio .

Las leyes de la Torá son tan (o más) objetivas como las leyes de la Naturaleza. Del mismo modo que uno no puede alterar la Gravedad, por ejemplo, no puede alterar las leyes de la Torá. El estudio de la Torá no tiene como objetivo inventar las leyes de la vida, sino descubrir la estructura Divina inherente en la existencia.

3) ¿Qué es el Matrimonio?

Si nos ponemos a analizarlo, resulta bastante desafiante tratar de explicar cuál es la función del matrimonio en general. Si dos personas se quieren, ¿Por qué no vivir juntos?. El día en que no quieran compartir más sus vidas, cada uno puede irse por su lado! Aún en el caso que se casen, el día que no quieren vivir más en pareja, existe el divorcio que los separa. Así que ¿cuál es la función del matrimonio?

Generalmente la gente contesta que es nada más que un formalismo, una norma de la sociedad para "legalizar" la pareja. Pero si lo analizamos un poco, decir que el matrimonio es nada más que una norma social, implica que no tiene un sentido verdadero. Es arbitrario. Entonces, si a uno no le importa la autoridad y/o el estigma social, ¿está bien que viva en pareja y que tengan hijos sin casarse?

Si llegamos hasta el fondo del asunto, creo que no queda otra alternativa que la que entiende a la institución del matrimonio como una idea Divina. El concepto de casarse tiene su origen en la Torá. Aunque hayan muchas sociedades que no se basen en la Torá, y aún así tienen asumidos el concepto del matrimonio, no quita el hecho que en su origen, el verdadero sentido es Divino.

Para dar un ejemplo: ¿De dónde viene la semana de siete días? ¿Por qué no ocho o seis? El ciclo semanal de siete días nace con los siete días de la Creación. Para el que acepta la Torá, el ciclo semanal tiene un sentido espiritual profundo. Para el que no cree en la Torá, la semana de siete días no tiene sentido alguno. Del mismo modo es en cuanto al matrimonio. Para el que no cree en la Torá, el concepto del matrimonio no tiene mucho sentido y razón de ser. Es simplemente un trámite para registrar formalmente a la pareja para que los hijos del padre lo puedan heredar. Para el que cree en la Torá, el concepto de matrimonio asume una importancia y significado mucho más profundos y sustanciales.

Las fuentes talmúdicas y cabalísticas enseñan que el matrimonio no es meramente la unión entre dos individuos totalmente independientes entre sí, sino que es una reunión entre dos mitades de una y la misma unidad . La pareja comparte la misma alma que, al nacer , se dividió en dos mitades. Al casarse, vuelven a reunirse y completarse. Se trata de una unión no sólo a nivel físico, emocional y/o intelectual, sino de una unión a nivel esencia l. Hay almas que son compatibles y almas que no lo son. Además del caso del matrimonio mixto, la Torá enumera una cantidad de "uniones matrimoniales" que no son consideradas válidas, por ejemplo el "casamiento" entre hermanos biológicos o un hombre con una mujer casada, o sea el incesto y el adulterio. No se trata simplemente de prohibiciones, sino de hechos. En estos casos no rige el matrimonio, aunque sea posible cohabitar y procrear.

Así, que, es muy fácil explicarle a una persona no judía que uno no puede casarse con ella. No se trata de un defecto que tiene. Se trata, nada mas ni nada menos, de una concepción de matrimonio delineada en la Biblia a la cual uno se siente atado. Un caso hipotético: ¿qué pasaría si un chico y una chica (ambos judíos) deciden casarse y están profundamente enamorados y media hora antes de casarse se enteran que son hermanos biológicos? ¿Se casarían?. Obviamente, el hecho que no pueden casarse no implica un menosprecio o que el amor profesado fue falso. El amor es un factor importante en una relación de pareja, pero no es el único factor.

Puede suceder que un joven judío encuentre compatibilidad con una persona que no lo es y quiere formar su familia con esa persona. Dicha compatibilidad es posible solamente en el caso que ninguno de los dos manifieste el potencial esencial que los distingue. Mientras al judío no le importe su judaísmo y al no judío no le importe su fe, marcha todo bien. ¿Qué pasa el día que alguno de los dos se despierta y decide dar importancia a su identidad más profunda y esencial? Aparece, entonces, la incompatibilidad. O sea, dicha relación puede funcionar mientras que los integrantes "no existen" plenamente. En el momento en que cualquiera de los dos "aparece", la relación no tiene más sentido y desaparece.

Conozco unos cuantos casos de parejas mixtas que estaban muy enamorados hasta el momento en el cual nacieron sus hijos. Ahí empezaron las discusiones muy fuertes en cuanto a su educación, por más que hasta el momento ambos habían resuelto el tema teóricamente . La madre judía quiere circuncidar al hijo, por ejemplo, mientras que el padre no-judío se niega a que su hijo sea diferente a él, etc. De golpe, salta al primer plano la incompatibilidad, pero ya es bastante tarde -- hay un hijo de por medio al cual cada uno de los padres y los abuelos quiere llevar a su redil...

Claro que se puede traer ejemplos de parejas judías que viven con muchos conflictos, pero hay que examinar si su vida se lleva realmente de acuerdo a las normas delineadas en la Torá. Por lo menos, la pareja judía tiene siempre el potencial de lograrlo.

Surge la pregunta: ¿Qué pasa en el caso de un judío no-practicante o ateo? ¿Sigue siendo relevante esa incompatibilidad? Si uno no practica el judaísmo ¿por qué darle importancia justamente en el momento de elegir la pareja?

Para entender esto, hace falta definir otro concepto básico: ¿Qué es el ser judío? ¿Qué es lo que distingue al judío de su vecino que no lo es? Aclaro que no estoy preguntando ¿Quién es judío? sino ¿Qué es? Ya que la respuesta a la pregunta de ¿Quién es? Es obvia: el que nace del vientre de una mujer judía o se haya convertido en judío de acuerdo a las normas estipuladas en la Torá, pero no responde a la pregunta de ¿qué es?

Generalmente me contestan que ser judío significa "sentirse parte del pueblo judío", pero esa respuesta sirve solamente para trasladar la pregunta, ya que ¿Qué es, entonces, el pueblo judío? ¿Un pueblo compuesto de individuos que no tienen otra definición mas allá de pertenencia a un pueblo que no tiene definición? Es como decir que un árbol es integrante de un bosque. El razonamiento es al revés. Una vez que sé lo que es un árbol puedo definir lo que es un bosque: un conjunto de árboles, pero, ¡no puedo definir al árbol, diciendo simplemente que es algo que es parte de un bosque!

También es obvio que no es válido definir al judío por el cumplimiento de las Mitzvot, porque también allí el razonamiento es a la inversa: se tiene la obligación de cumplir con las Mitzvot debido a que se es judío, y no se es judío porque se cumple con las Mitzvot. ¡Téngase presente que un niño recién nacido es judío aunque no haya cumplido con ninguna Mitzvá y no tenga fe consciente alguna!

4) ¿Qué es un judío?

Luego de años de estudiar el tema y una cantidad sinfín de conversaciones con judíos de todo nivel de práctica religiosa y orientación filosófica, creo que la definición más contundente es que lo que distingue al judío es la Neshamá (alma) que posee. El alma del judío es diferente al alma del no judío. Tienen potenciales, características y necesidades diferentes. Cada judío tiene la misma esencia que cualquier otro, la cual hereda de su madre. Es el común denominador que relaciona al judío ruso con el sirio, yemenita, canadiense o marroquí a pesar que no hablen el mismo idioma y tengan idiosincrasias diferentes. La única diferencia entre un judío y otro es simplemente el grado de manifestación de esa esencia que logra expresar. En algunos, dicha esencia se manifiesta en cada momento, en otros se la ve una vez al año y en otros, puede llegar a expresarse una sola vez en la vida.

Esto no va en contra de la aspiración de ser un ser "universal", ya que para poder realmente ser un ser "universal" hace falta cumplir debidamente con la función específica que uno tiene dentro de la realidad universal. Ser un ser "universal" no implica negar el rol particular que uno tiene, sino insertarse en la sociedad con una identidad y objetivo bien definidos.

5) ¿Cuál es la característica especial de la Neshamá (alma)?

Rabí Schneur Zalman de Liadí, fundador del Movimiento Jabad, lo define de la siguiente manera: " Un judío no quiere ni puede apartarse de D-os". Puede ser que el judío no esté consciente que por medio de una acción u otra esté afectando su relación con D-os, pero al estar consciente de las consecuencias de sus acciones, no quisiera perjudicar dicha relación. Cada judío tiene una "línea roja" por la cual no está dispuesto a pasar aunque tenga que pagar por ello con su vida.

Muchos judíos lo son muy a pesar suyo. Pasan su vida negando su condición de judío, pero en algún momento inesperado, cuando sus defensas están bajas, y están distraídos, salta. Muchos judíos invierten tiempo, energía y recursos en negar su condición de tal. Esta conducta es una prueba más de su condición de judío inalterable, ya que si así no lo fuera, ¿por qué les importa tanto negarlo?

Así que el problema no empieza cuando un chico se casa con una chica no judía. El problema radica en que ha sido privado de una educación y formación judías a tal punto que ya ni se da cuenta de lo que es y de la incompatibilidad básica y esencial que existe entre él y su novia no judía.

Para muchos, la oposición al matrimonio mixto parece ser una actitud elitista, incluso racista. ¿Por qué negarle a un hijo casarse con una chica sólo por el hecho que no sea judía? ¿Qué diferencias prácticas hay entre su comportamiento y el de ella?

Quizás estaría de acuerdo con quienes opinan así si no fuera por el hecho que atribuyo esa actitud irracional por parte de los padres a la Neshamá que poseen, a pesar de todo. La Neshamá no los deja aceptar con brazos cruzados el pasar esa "línea roja" que corta la cadena en forma tajante aunque ellos mismos no sepan explicar por qué les molesta tanto.

6) ¿Qué pasa con la Conversión?

Una de las "soluciones" que la gente propone para solucionar el dilema del matrimonio mixto es "convertir" al novio/a no judío/a en judío/a.

¿Es una solución válida?

Encontramos que el judaísmo reconoce la posibilidad de convertirse en judío. El proceso de "Guiur" (Conversión) es muy simple. Consiste en tres pasos: 1) Circuncidarse (en el caso de un hombre); 2) Sumergirse en una Mikve (baño ritual); 3) Aceptar el cumplimiento de la Torá en su totalidad . Dichos pasos tienen que realizarse ante un tribunal rabínico válido . (Un tribunal rabínico válido quiere decir tres rabinos que aceptan la Torá como palabra Divina y cumplen con sus preceptos en su vida personal.)

El judaísmo no es proselitista, ya que entiende que no hace falta ser judío para merecer la gracia de D-os y un lugar en el Mundo Venidero. Para un gentil, hace falta cumplir con el código de leyes conocido como las "Siete Leyes de los Hijos de Noé" para merecer el lugar máximo en el Mundo Venidero. En el caso que un no-judío desea - con sinceridad - convertirse en judío y asumir una vida de acuerdo a las normas delineadas en la Torá, lo aceptamos con brazos abiertos.

Es evidente. Que en el caso que uno quiere convertirse al judaísmo para poder casarse con un/a judío/a, es poco probable que su "conversión" sea sincera.

Me viene al recuerdo una anécdota de un chico judío que decidió casarse con una chica no judía. Los padres del chico insistieron que la chica vaya a estudiar algo de judaísmo antes de aceptarla como nuera. La chica se fue a una institución religiosa para estudiar los fundamentos del judaísmo. Por mas que el motivo inicial para ir a estudiar fue simplemente para aplacar a los futuros suegros, en el transcurso de sus estudios descubrió un mundo nuevo que la atrajo de verdad y se dedicó a los estudios con un interés genuino. Pasaron los meses y el chico la llamó para saber cuándo se iban a casar. ‘¿Cómo?,´ preguntó la chica. ‘¿Piensas que me interesa casarme con un chico que estaba dispuesto a casarse con una chica no judía?´

Hay quienes argumentan que si no aceptamos dichas "conversiones" o parejas "mixtas", terminaremos alejando a los jóvenes judíos quienes contraen "matrimonio" con parejas no judías o convertidas "cosméticamente". En cambio, si los aceptamos, estamos "ganando almas" para el pueblo judío.

En primer lugar, el judaísmo no es un negocio y menos cuando esté basado en mentiras y engaños. El judaísmo se basa en tratar de cumplir al máximo de nuestra capacidad con la voluntad de D-os. No hay que estar más preocupados por el futuro del pueblo judío de lo que D-os mismo lo está. D-os también conoce dicho argumento y sus "beneficios" para el futuro de dichos individuos y para el pueblo judío. No obstante, dice claramente en la Torá (Deut.7: 7), que no tiene preferencia por el pueblo judío debido a su superioridad en cantidad ni en poder, sino por su cualidad de la humildad y por el pacto que ha hecho con nuestro patriarca Abraham. El pueblo judío ha sobrevivido a todos sus opresores, no gracias a su viveza, dinero o poder político, sino gracias a su sinceridad, autenticidad y auto sacrificio para preservar dicha pureza y autenticidad.

Además: por más que quisiéramos y por más que nos parezca conveniente aceptar dichas ‘conversiones´, no está en nuestras manos negar o cambiar los hechos. No está en nuestras manos hacer ese ‘favor´, de la misma manera que no está en nuestras manos hacer el favor a unos padres quienes querían un hijo varón y les nació una hija. Podemos hacerle a la niña cambios cosméticos, pero no deja de ser otra cosa que una mutilación engañosa y cruel.

Es interesante notar la expresión que el Talmud (Ievamot 48b) utiliza al hablar de ‘conversos´ (auténticos): ‘Guer shenitgaier kekatan shenolad dami´. Quiere decir: Un converso que se convirtió está considerado como un bebé recién nacido.

Cuando el Talmud habla de un esclavo que se liberó, no dice un ‘liberado´ que se liberó, sino un esclavo que se liberó. ¿Por qué, entonces, al hablar de un converso no se dice un gentil que se convirtió, sino un converso que se convirtió? También, ¿por qué se compara al converso con un niño recién nacido?

Nuestros sabios lo explican de la siguiente manera:

Un converso auténtico es una persona que, aunque haya nacido de un vientre no judío, nació con una Neshamá, un alma judía. Es esa Neshamá la que le empuja a ‘convertirse´. O sea, en cierta manera, podemos decir que nació (destinado o con una predisposición a convertirse en) ‘converso´. Por ese motivo es que se le compara con un ‘bebé recién nacido´. Un bebé recién nacido, hace nueve meses que existe. La diferencia entre el momento antes de nacer y después de nacer es que antes de nacer no es un ser independiente. Del mismo modo, un ‘converso´ antes de pasar por el proceso de conversión se considera como un judío en estado ‘embriónico´ y no tiene las responsabilidades de un judío. Una vez que se convierte, se transforma en un judío pleno. Pero, como señalamos antes, para que dicha transformación ocurra, hace falta pasar por el proceso de conversión auténtico y no por los procesos ‘cosméticos´ que abundan y se hacen pasar por opciones mas ‘abiertas´.

Hay quienes preguntan: ¿Por qué hace falta que el converso sea más practicante que la mayoría de los judíos, quienes no lo practican plenamente y no se consideran "religiosos" y aún así no pierden su condición de judíos? En otras palabras: si el judío no-practicante está considerado judío, ¿por qué no se considera como judío a una persona que se haya ‘convertido´ por medio de una ‘conversión´ que no concuerda con la Halajá?

La respuesta es muy sencilla. Un judío de nacimiento es judío a pesar de todo lo que piense, hable o haga. La misma Torá que determina este hecho, dice también que uno que quiere convertirse en judío debe - antes que nada - aceptar cumplir con la Torá en su totalidad para que sea aceptado como tal. Si uno dice que está dispuesto a aceptar los 613 preceptos, pero que hay uno solo que no le gusta y no lo quiere aceptar, se le dice ‘¿Quién te obliga a convertirte en judío?´ ¡Es preferible que no se convierta y que siga cumpliendo con su misión en la vida como no judío, a que se convierta en judío y caiga en infracción!

En realidad, es un criterio muy entendible. Si uno nació en el Uruguay, por ejemplo, la ley uruguaya lo considera como uruguayo, haga lo que haga. En cambio, si uno quiere adquirir la ciudadanía uruguaya, pero dice que no está dispuesto a reconocer como válida alguna cláusula de la constitución uruguaya ¿lo aceptarán? Claro que no. Si no le gusta la constitución uruguaya, pues que busque su ciudadanía en otro país con cuya constitución esté de acuerdo... Uno que no quiere reconocer a la constitución uruguaya en su totalidad puede ser aceptado como residente extranjero pero no como ciudadano legal. El ciudadano naturalizado debe aceptar la constitución del país como autoridad máxima para que se le otorgue la ciudadanía. ¿Acaso alguien quiere sugerir que sea más fácil convertirse en judío que asumir una ciudadanía? ¿Acaso las leyes Divinas son mas negociables que las leyes humanas?

7) ¿Entonces, cual es el verdadero problema?

En realidad, el matrimonio mixto es un síntoma de un problema mucho más importante: la falta de educación judía adecuada.

¿Qué tipo de educación judía estamos dando a nuestros hijos? ¿Les estamos dando realmente las experiencias y herramientas para que puedan entender y valorar por qué y para qué son judíos?

También: ¿Qué pasa con nuestra propia educación judía? ¿Cuánto tiempo dedicamos nosotros, los padres, a nuestro propio desarrollo espiritual personal? ¿Cuál es la autoridad máxima en nuestra propia vida personal? Si yo hago solamente lo que me gusta o me conviene y no reconozco la obligación de acatar a una autoridad superior ¿cómo puedo pretender que mi hijo no haga lo mismo? Claro, que me va a decir: ‘¡Papá! ¡Tu haces lo que quieres, déjame hacer lo que yo quiero!´ Si el padre no reconoce ninguna autoridad moral, ¿por qué pretende que el hijo le haga caso? ¿Sólo por el hecho que lo haya engendrado?

La prioridad máxima hoy en día debe ser la educación judía. No podemos conformarnos con el mínimo que reciben en las escuelas y liceos. Debemos exigir el máximo. ¿Acaso mandaríamos a nuestros hijos a un liceo en el cual, al salir, no sepan calcular el área de un círculo? ¿O que no sepan quién fue Napoleón? ¿Por qué nos conformamos con un sistema educativo del cual salen sin saber leer ni entender ni una página de la Biblia o del Talmud en su texto original o sin saber quiénes fueron y qué dijeron Rabi Akiva, Abaye, Rava, Rashi, Rambam y Rabi Iehuda Halevi?

Quisiera concluir compartiendo un episodio que me pasó poco después de haber llegado al Uruguay y la lección que aprendí.

Nuestro hijo mayor había nacido, y debido a nuestra inexperiencia como padres, y menos en un país nuevo y todavía en una época en la cual cada dos por tres hubo paros, no llegamos a inscribirlo en el registro civil dentro del plazo normal. Como consecuencia de esto, hubo que tramitar una inscripción tardía, un proceso que llevaba meses.

En el ínterin, mi Sra. y yo quisimos viajar con nuestro hijo al exterior. Debido a que somos ambos ciudadanos norteamericanos, le hicimos a nuestro hijo un pasaporte norteamericano.

Llegamos todos al aeropuerto de Carrasco, prontos para viajar. Al llegar a migraciones, el oficial nos solicitó la documentación uruguaya de nuestro hijo. Le explicamos el motivo por el cual no la tenía y nos dijo que no podía salir del país.

‘¿Cómo, no podemos viajar con nuestro hijo?´ pregunté. ‘Tiene un pasaporte norteamericano!´

‘Para nosotros es uruguayo, y no puede viajar sin documentación uruguaya,´ nos explicó.

‘Pero, es nuestro hijo!´ insistí.

‘Es uruguayo,´ reiteró el oficial de migraciones.

No viajamos ese día.

Aprendí de ese episodio una enseñanza impresionante. Por más que mi hijo es mi hijo, mis derechos no anteceden los derechos del Estado.

Lo mismo es aplicable en cuanto a nuestra relación con nuestros hijos. Antes de pensar en nuestros derechos sobre ellos, debemos pensar en los derechos que el pueblo judío tiene sobre ellos y los derechos que nuestros propios hijos tienen, para que les demos todas las herramientas posibles para que puedan valorar y vivir su judaísmo plenamente.

por Rabino Eliezer Shemtov

viernes, 14 de agosto de 2009

Las 13 Máximas de Rabí Israel Salanter

1. Verdad: Sé verdadero con lo que dices.

No hables antes de asegurarte de estar diciendo la verdad. Los embusteros pueden parecer tener éxito, temporariamente, pero con el tiempo no se les confía. Al mentiroso no se le cree ni aún cuando dice la verdad. Recuerda: Tu reputación depende de la veracidad de tus palabras.

Rabán Shimón Ben Gamliel dijo: sobre tres cosas se sostiene el mundo: La verdad, la justicia y la paz.

En el Libro de Bereshit encontramos que después de que el Todopoderoso hubo creado la tierra, su mandamiento fue el siguiente: "Produzca la Tierra hierba verde... (deshe en hebreo)". Con las 3 primeras letras de la palabra deshe comienzan, respectivamente, las palabras din, shalom y emet (justicia, paz y verdad). En consecuencia, esto sugeriría que si este mundo recién creado deseaba perdurar, debía producir primero, deshe: justicia, paz y verdad. Estos son los fundamentos de la sociedad sin los cuales las buenas relaciones entre los hombres resultan imposibles.

2. Agilidad: Todo lo que tienes que hacer, hazlo sin perder el tiempo.

No malgastes tu tiempo. Procura estar ocupado siempre, realizando algo útil y bueno. "Tiempo es vida", no lo desperdicies.

Sé atento a tus responsabilidades y obligaciones para no caer en la haraganería.

En el libro los caminos de vida (de Rabenu Asher Ben Iejiel), encontramos lo siguiente:

a) No seas negligente en la realización de una buena acción si se te ha presentado la posibilidad de hacerla, y hazla sólo para cumplir con Su voluntad y sin demorarte.

b)No digas de ninguna mitzvá (precepto): "la haré mañana", pues tal vez no estarás desocupado para poder hacerla.

"Hilel dice: …y no digas: 'cuando me desocupe, estudiaré', pues tal vez no te desocuparás" (Avot 2:5). Rabí Israel Lipschitz (1782 - 1860) en su comentario "Tiféret Israel", nos hace ver que Hilel quiere enseñarnos que no debemos decir: "cuando tenga una hora libre estudiaré", pues tal vez, sólo tengamos media hora cada día. Quien aproveche cada instante de su vida, será el más agraciado.

Este mismo sabio nos aconseja:

"si yo no soy para mí, ¿quién es para mí?
cuando sos solo para mí, qué soy?
y si no es ahora, cuando?"

3. Diligencia: Haz todo lo que supones que tienes que hacer con consciencia.

Entrénate a decidirte a seguir por un camino y una vez tomada la resolución no vaciles, sino llévala a cabo sin demora. Si tienes dificultad en tomar una determinación, pide consejo, pero no permanezcas en un estado mental confuso.

Estar consciente en cada momento

Imagínate estar sentado en un autobús, y en eso observas a otro pasajero tirando dólares por la ventana. ¡No lo puedes creer! Esta persona está loca. Cada cinco minutos otro billete vuela por la ventana.
Probablemente nunca has visto eso. Pero seguro que has visto alguien tirando cinco minutos por la ventana. Todos sabemos que "tiempo es dinero". Pero ¿qué es más importante: 5 minutos o un dólar? El tiempo es la oportunidad más grande de tu vida y no debes malgastar ningún momento de ella.

Herramientas Para Una Consciencia Constante

1. Planea qué es lo que quieres lograr. Si sabes por lo que estás luchando, lo harás con más vitalidad.

2. Planea en la noche cómo vas a levantarte en la mañana. No dejes que el reloj despertador controle tu vida.

3. Para comenzar el día con el pie derecho, levántate 10 minutos más temprano y recita el Shemá.

4. Repasa tu día. Observa los obstáculos que tuviste. Haz una estrategia para evitarlos en el futuro. Repasa lo que estudiaste en las últimas 24 horas.

5. Conviértete en un estudioso de la vida. Estudia donde quiera que estés. Carga contigo libros, pensamientos, etcétera... listos para mantener tu mente en crecimiento.

6. Memoriza piezas de sabiduría. Te dará algo para aprender mientras estás caminando en la calle o esperando en la fila del supermercado.

7. Escoge frases muy atractivas para inspirarte y para levantarte cuando sientas que te estás ahogando.

8. Medita frecuentemente la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué estoy haciendo en este planeta?

9. Planea para el futuro. ¿Qué quieres estudiar? ¿Qué necesitas para darte cuenta de tus ambiciones? ¿Cómo quieres crecer?

(48 caminos hacia la sabiduría; Por el Rabino Noaj Weinberg).

4. Respeto: Sé extremadamente cuidadoso con el honor y los sufrimientos de los demás.

Respeta todo ser humano, aún si éste es diferente a ti, no comparte tus ideas, o se te opone. Nunca olvides que todo ser humano es caro por el solo hecho de haber sido creado a semejanza de Di-s, "Tzelem Elokim".

No persigas tu propia fama, pues la gente no respeta a los vanidosos. Recuerda la enseñanza de Ben Zoma: "¿Quién es célebre? Quien honra a los demás".

Si quieres ser una persona de honor, merecer y disfrutar la estima de los demás, aprende a examinar selectivamente. Observa en los demás qué es bueno y elogiable y hónralos por esto y aprende de ellos. Concédele a cada hombre la estima que le corresponde. Esta es la única forma, dice Ben Zoma, de ganarte la tuya.

Dice en Pirkei avot: "No desprecies a ningún hombre y no rechaces ninguna cosa, porque no hay hombre que no tenga su hora, ni cosa que no tenga su lugar."

No hay persona en el mundo que no tenga su momento de arrepentimiento (por más mala que sea), su ocasión de anhelo de hacer el bien.

Por otra parte, a todo lo que existe en la creación, Di-s le asigno un tiempo y lugar determinado para ser lo que debe ser. Entonces, si cada persona y cada cosa existente tienen un tiempo y un espacio asignados por mandato Divino en un universo regido por Su voluntad, a cada ser humano, criatura y objeto le corresponde automáticamente, cierto respeto y reverencia. Todo lo que existe es considerado apto, por el Todopoderoso, para dotarlo de vida, espacio y tiempo en su hora y lugar particulares. No debe ser, pues, despreciado ni rechazado.

5. Tranquilidad: Haz todo silenciosamente, sin confusión o excitación innecesaria.

No permitas que las cosas vanales perturben tu tranquilidad mental y paz espiritual. Debes disciplinarte a tener una vista puesta a lo lejos, lo cual significa mirar adelante y pensar en las cosas que realmente trascienden en la vida. Cuando hagas eso, tu equilibrio mental no se perturbara por los problemas diarios de la vida. No te precipites, pues te podrías encontrar con molestias inesperadas que te pueden hacer perder tu tranquilidad mental.

Todas las posesiones y placeres del mundo serán solamente valiosos si van acompañados de paz espiritual; aquella persona que disponga de cuantiosas riquezas y pueda gratificar todos sus deseos, ha de sufrir no obstante, si carece de la paz del espíritu. Por regla general, los sedientos de poder y los buscadores de status adolecen de la obvia falta de ese conocimiento. ¿Por qué entonces esforzarte en obtener poder y status cuando tienes la capacidad de emplear tus energías para alcanzar algo mucho más preciado? Una pacífica actitud mental y la serenidad del alma son los factores más importantes para alcanzar la felicidad.

Se relata que cuando un antiguo emperador estaba por zarpar para Italia, un consejero le preguntó cuáles eran sus principales planes: "Conquistar Roma", fue la respuesta del emperador y el diálogo prosiguió así; "¿Qué vendrá después?", preguntó el consejero, "Conquistar Cartago, Macedonia y Grecia", ,respondió el emperador, "Luego que hayas efectuado todas esas conquistas¿ Cuáles habrán de ser tus planes? Volvió a inquirir el consejero, a lo que el emperador replicó: "En ese momento podría pasar mi vida en paz y disfrutando de comodidades". El consejero hizo entonces su pregunta final: ¿Pero qué es lo que te impide disfrutar ya mismo de la paz y la comodidad que ansías?"

6. Humildad: reconoce tus debilidades, y no te apoyes en los defectos de los demás.
Para ser humilde y evitar la arrogancia, intenta aprender de otra persona. Te percatarás que toda persona posee conocimientos o virtudes que tú careces. Reconoce tus limitaciones y no menosprecies las buenas cualidades de tus compañeros.

Nadie puede vanagloriarse de "ser lo más grande que hay".

Moisés, el máximo profeta, fue la persona más humilde de la historia.

El Rambam nos enseña lo siguiente: "La humildad, esta pura cualidad, es la más sublime de todas las virtudes admirables". Tambien explica que en todas las conductas de nuestra vida debemos encontrar el camino intermedio entre 2 polos opuestos, por ejemplo:

Avaro vs despilfarrador: a) Que no escatime ni despilfarre dinero, sino que haga beneficencia según sus posibilidades, que preste adecuadamente (con documento y testigos) a quien lo necesite.

Desenfrenado vs melancólico: Que no sea desenfrenado y jugador y no triste y melancólico, sino alegre toda su vida con tranquilidad, con afable comportamiento.
Así también debe hacerlo con el resto de las cualidades. Esta senda, central y equilibrada, se denomina "el camino de los sabios".

Sin embargo, hay conductas personales que el ser humano no debe practicar de manera equilibrada, sino que debe alejarse de uno de sus extremos hasta el opuesto, como por ejemplo: el orgullo. Así explica el Rambam al versículo que mencionamos de Pirkei Avot que dice: "Sé muy, muy humilde"

Veamos los beneficios que trae aparejados:

La humildad es libertad: ella te libera de quejas, exigencias y de expectativas que son causa de la mayoría de los resentimientos y angustias.
Con humildad habrás de apreciar lo que tienes: te das cuenta que nada te pertenece en realidad, y por consiguiente, sientes agradecimiento por todo lo que tienes.

La humildad te libera de la envidia; cuando seas experto en ser humilde habrás de vivir una vida más feliz.
Con humildad, habrás de estar dispuesto a mostrar honor y respeto a otras personas, tanto con la palabra como con la conducta, y esto habrá de mejorar tu relación con los otros.

La falta de humildad causa enojo y engendra peleas; la humildad crea serenidad y tranquilidad.
Con humildad, encontrarás más fácil perdonar a otros rápidamente.

Con humildad serás capaz de admitir tus equivocaciones; la humildad te da la capacidad de escuchar las críticas con mayor objetividad. Sin humildad, habrás de hacer todo lo que puedas para parecer perfecto.

Humildad es tener conciencia de que todo lo que tienes es un regalo. Implica reconocer y ser agradecidos por las cosas que Di-s nos da cada día.

7. Justicia: Lo que es odiado para ti, no se lo hagas al otro.

Ten en cuenta la enseñanza de Hilel: "Aquello que te es odiado a ti no se lo hagas a tu compañero" (Talmud Babli, Shabat).

Cualquier persona con un poco de carácter moral, entiende perfectamente que está mal dañar la propiedad ajena sin ningún motivo; por ejemplo, quemar la casa del prójimo tan sólo porque se tenía nada mejor que hacer; también cualquier persona con sentido común entiende que matar a otro ser humano sin razón alguna, es deplorable; nadie tendría el descaro de alegar que se tiene el hábito de matar sin ningún motivo, argumentando que le es difícil cambiar sus hábitos, porque está acostumbrado a tener ese tipo de conductas.

Algunas actitudes se justifican al sentir que ellas no tienen intención de dañar a la persona de la cual están hablando pero no les parecería justificable que alguien rompiera las ventanas de su casa, aunque no tuviera en realidad intenciones de hacer ningún daño.

El Talmud comenta: "La lengua es más poderosa que la espada; la espada únicamente mata a quién está cerca, la lengua puede matar a alguien que está lejos".

Cualquiera que desee poner atención se dará cuenta de la increíble cantidad de angustias, penurias, daños materiales y espirituales, y, en no pocos casos, la muerte prematura, que puede causar el Lashón Hará (hablar mal del prójimo).

Simepre, antes de hablar, reflexionemos: ¿Causará usted daño con lo que va a decir? ¿Le gustaría que alguien hablara así sobre usted?

Si deseas ser justo con tu semejante, comienza cediendo y renunciando. Pronto te percatarás que la felicidad eterna proviene, no engañando sino brindándose; no en la búsqueda de placeres sino deleitando a los demás, siendo generoso y no envidioso.

Lo fundamental para poder llevarte bien con los demás, es tener la capacidad de poder observar las cosas desde su punto de vista, aun cuando discrepes con ellos. Cuando trates con alguien, esfuérzate por ver de que manera esta persona percibe la situación. Ten en cuenta que no existen dos personas que visualicen algo de una manera exactamente igual. El conocimiento de la forma en que la otra persona enfoque el tema, disminuirá la posibilidad de conflicto con ella, aun cuando pudieras estar en desacuerdo.

Quienes aman y practican la justicia son rectos y su conciencia está limpia.

Una de las maneras de practicar la justicia es la tzedaká. Vemos como el término tzedaká deriva de la palabra tzedek, justicia.

8. Amabilidad: Las palabras del sabio son habladas de una manera suave y pacífica.

Recuerda el consejo del Rey Salomón: "Las palabras de los sabios se hablan con suavidad"(Kohelet 9:17).

Dirígete con dulzura y sé noble con los demás aun cuando tienes derecho a enojarte. No lo exageres!

Como dice en la Carta del Ramban:

"Habitúate a hablarle gentilmente a toda la gente en todo momento"

a) Habitúate. Prepárate. No permitas que situaciones enervantes te tomen de sorpresa. Antes de que la crisis golpee, elabora en tu mente la forma en que te agradaría reaccionar frente a situaciones difíciles, y decídete a realizar todo el esfuerzo necesario para no rendirte al pánico o a la rabia. Tus resoluciones no acudirán en forma automática ni fácil, pero si te preparas mentalmente, estarás más capacitado para tratar situaciones difíciles, ya que inevitablemente se habrán de presentar.

b) A hablar gentilmente. Aún en situaciones cargadas de tensión, o cuando la atmósfera esté saturada de hostilidad, cuando debas confrontarte con tu enemigo, o cuando debas amonestar a alguien por haber cometido una terrible infracción, háblale gentilmente a la persona involucrada. Las palabras amables tienen mayor fuerza que los desbordes de la indignación.

c) A toda la gente. Trata a toda la gente con respeto y sensibilidad. Reacciona calmadamente aun cuando alguien acabara de insultarte maliciosamente, y permanece tranquilo aun cuando un fastidioso irritante te importune incesantemente. Actúa en forma apacible y cortés con tu familia cercana, como lo harías con tu superior jerárquico o con tu cliente más importante.

d) En todo momento. Jamas te enojes, aun cuando estés exhausto, agotado, desilusionado, agraviado, perplejo, confundido o aterrorizado. Aunque todo el mundo pareciera estrellarse sobre tu cabeza, mantén la calma. Reacciona lenta y deliberadamente, y habla gentilmente.

9. Limpieza y pureza: Mantén tu cuerpo y ropa limpia y pura.

La Torá requiere que nuestros hogares, vestimentas y calles estén limpias. Nuestra higiene personal y el aseo de nuestro cuerpo son imprescindibles, no provoque que los lugares públicos estén sucios.

Cuenta el Talmud que ciertas veces que Hilel se despedía de sus alumnos, ellos le preguntaban: "¿Rabí, a donde vas?", quien respondía: "A cumplir con la mitzva de bañarme".

Asimismo en hiljot Deot, el Rambam escribe: "El vestuario de un estudioso de la Torá debe ser armónico y limpio, estando prohibido que se halle en éste una mancha o algún tipo de grasa y semejantes".

Esto se debe a que uno debe considerar que esta todo el tiempo delante de Di-s. Si uno estuviera frente a un Rey, ¿Cómo se comportaría? Mas y más debemos esmerarnos en estar presentables frente al Rey de Reyes.

10. Paciencia: Por cualquier cosa que pase en tu vida, sé paciente.

Es imposible evitar algunos problemas; debes empeñarte en mantenerte paciente aún cuando tengas razón o tengas un disgusto que no lo puedas evadir.

Cuando pierdes la paciencia tu fastidio es peor de lo que es en verdad. Como resultado, sufres aún más.

Si tu inconveniente no puede ser solucionado inmediatamente ¿por qué agregar más sufrimientos?

Defiende fervorosamente tu paz espiritual, la cual es una de tus más preciadas posesiones. Tres personas son especialmente las bienamadas por Di-s: aquel que no pierde el control de su temperamento, el que no se embriaga y aquél que no demande sus plenos derechos (Pesajim 113a).

No permitas que situaciones enervantes te tomen de sorpresa. Antes de que la crisis golpee, elabora tu mente la forma en que te agradaría reaccionar frente a situaciones difíciles y decídete a realizar todo el esfuerzo necesario para no rendirte al pánico o a la rabia

11. Orden: Haz todo en una forma ordenada y disciplinada.

Guarda todo en su lugar para que no pierdas tiempo y paciencia en buscarlo. Todo lo que emprendas hazlo de manera organizada y metódica.

Esfuérzate en concentrarte en lo que estas haciendo y no te distraigas con otros objetivos o pensamientos.

Cuentan acerca de un hombre que fue a visitar a su hijo a la Yeshiva donde estaba estudiando y viviendo. Este se dirigió directamente al cuarto para controlar el orden. Al verificarlo y notar que todo estaba en orden, decidió retirarse. Al verlo el director de la Yeshiva, le pregunto si no quería saber nada acerca de su hijo, ya que no lo había visto. "No me hace falta, dijo el hombre, si hay orden en su cuarto, debe haberlo en su cabeza"

12. Austeridad: No gastes ni un centavo innecesariamente.

No emplees todo el dinero en otra cosa que hacer el bien para ti y para los demás. Empléalo en mitzvot, como por ejemplo, la caridad o todos los preceptos que dependen del dinero, como adquirir libros, pagar un maestro, etc. No malgastes aquello que tiene valor. No despilfarres el dinero en cosas vanas. El tzadik vigila su dinero cuidadosamente pues es preciado.

En Pikei Avot, dice lo siguiente: "Que tu casa esté ampliamente abierta y que los pobres sean miembros de tu hogar".

Así es que encontramos que Abraham Avinu construyó su casa con puertas abiertas en los cuatro costados, para que cualquier viajero que pasara tuviera fácilmente la posibilidad de entrar a su casa. Cuando el invitado estaba listo para irse, podía hacerlo por una puerta diferente para no avergonzarse ante los demás.

De aquí aprendemos que uno debe tener su casa abierta para ayudar a la gente y debe poner a disposición de ellos todo lo que uno tenga (cada uno de acuerdo a sus posibilidades). Uno no debe mantenerse apartado en función de no ayudar a aquellos hombres necesitados. Si un vecino desea pedirte prestado algo y tú no lo necesitas en ese momento, debes prestárselo generosamente. La cualidad más destacada de Abraham era la generosidad. Un judío debe siempre querer emular a nuestro gran patriarca Abraham.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

13. Silencio: juzga el valor de tus palabras antes de hablar.

Es mejor estar callado que luego lamentarse. El ser humano posee muchas facetas extraordinarias una de ellas es hablar, hay gente que le gusta hablar mal, mucho, con doble sentido e insultar.

Si deseas ser sabio, mantén la boca callada.

Como sostiene el Rey Shlomo: "En la multitud de palabras no falta pecado, más el que refrena sus labios obra sabiamente".

En general hablar demasiado puede conducir al mal. Nuestros sabios nos dicen que incluso hablar bien de un amigo puede llevar a la calumnia. Puedes comenzar con la afirmación perfectamente inocente de que cierto hombre es un padre maravilloso. La persona que te escucha podría sentirse entonces tentada de señalar que si bien eso es verdad, ¡el hombre es un esposo terrible! Una tercera persona, presente en la reunión, podría tomar el hilo de la conversación y reforzar lo dicho con una anécdota vil sobre la actividad comercial del hombre. Lo que comenzó como un chisme "inofensivo" puede terminar en un falso concepto, en envidia y en odio. Y de hecho, cuanto más intentes defender al hombre de quien se habla, más podrás estimular a los otros a refutar tu opinión con toda clase de argumentos e insinuaciones. Cuanto más hables, mayor pecado estarás generando.

Hay una anécdota jasídica, basada en la frase de Rabi Israel Baal Shem Tov "De cada cosa que ve hombre ve debe aprender algo para el servir mejor a D-s". Incluso las relativamente modernas invenciones no son excepción a esto; por ejemplo: el tren, el telégrafo y el teléfono. Del tren puedes aprender que a veces, por demorarte apenas un minuto, puedes perder todo un viaje. Del telégrafo, que por cada palabra debes pagar un precio determinado. Del teléfono, que lo que hablas aquí, es escuchado allí, en los dominios celestiales.

http://www.shabuatov.com/


Datos Biograficos

El Rabí Israel Lipkin de Salant zt”l, más conocido como el Salanter, fue una de las grandes luminarias judías del siglo XIX.


De sus conceptuosas enseñanzas de Torá y vida se destacan aquellas que promueven el refinamiento del carácter, el enriquecimiento del mundo interior, y el valorar positiva e intensamente las relaciones interpersonales. El fundamento ideológico y pragmático de sus enseñanzas se halla en la cabal práctica de las mitzvot -mandamientos-, y en el estudio concienzudo de la Torá.


A partir de doctrinas de este tenor es que constituyó el movimiento Mussar (Ética), que parafraseando al Rabí procura "cambiar a los judíos y no al judaísmo".

Su dichos memorables seguramente son abundantes como arenas en las costas, veamos algunos:

- Me maravillo, ¿cómo alguien puede dar un paso siquiera, sin el Talmud?

- El mundo es como un mantel corto extendido sobre una mesa. Cuando uno tira para atraerlo hacia sí, deja al descubierto el otro lado.

- Nadie está tan necesitado como el que busca el honor.

- El carácter es la única posesión verdadera de la persona.

- La espiritualidad es como un pájaro: si se lo aprieta muy fuerte, se sofoca; si se lo aprieta débilmente, se escapa.

- Aquel que quiere estar más alto que otros, no debería cavar un pozo bajo de ellos, sino elevarse a sí mismo.

- No hay más grave enfermedad que el desánimo.

- No todo lo que piensa es para ser dicho; no todo lo que es dicho es para ser escrito; y no todo lo que es escrito es para ser publicado.

- Si usted está en lo correcto, intente permanecer correcto

Un hombre tiene la capacidad de ver grandes distancias, sin embargo, una pequeña moneda le tapa su visión.

SHABAT: Leyes (I). Introducción.

Hoy más que nunca deseamos ver la realización de la visión profética: "Y no alzará espada nación contra nación n se adiestrarán para la guerra" y "La Tierra se llenará del conocimiento de Di-s como las aguas cubren el mar". Este es el tiempo para la paz, el tiempo para el Shabat. Nuestra tradición nos enseña que el Shabat es una muestra de la era mesiánica, plena de paz.

ZAJOR VESHAMOR
Introducción

El cuarto de los 10 mandamientos de la Torá (Pentateuco)(Shemot - Éxodo 20-l0); dice: "Recuerda el día de Shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus quehaceres. Y el séptimo día será Shabat para D-s, no harás labor alguna, tú, tu hijo, tu hija ..."

Aquí vemos que la Torá destaca de manera muy clara la prohibición del trabajo en Shabat

Cuando Moshé nos recuerda nuevamente los Diez Mandamientos en (Devarim - Deuteronomio 5-12) la Torá utiliza otra expresión en vez de Zajor: "Shamor". Por lo tanto, constan en la Torá dos expresiones diferentes sobre Shabat. Una dice: Zajor et yom Hashabat Lekadeshó - recuerda el día de Shabat para santificarlo; y la otra dice: Shamor et Iom Hashabat Lekasdeshó -cuida el Shabat para santificarlo.

De la primera expresión aprendemos la obligación de recitar el Kidush en la noche del Shabat. De la segunda, aprendemos la prohibición de transgredir el Shabat realizando cualquiera de las 39 labores prohibidas y sus derivadas, denominadas Abot Melajot y Toladot.

Por lo tanto, el Shabat está constituido de dos mitzvot básicas: una "assé" (hacer) y otra "lo taasé" (no-hacer). El Talmud (Barajot 20b) dice: Zajor veshamor, col sheieshno bishmirá ieshnó bizjirá,vehané nashe hotí veyitnehu bishmirá yitnehu bizjirá - o sea las dos mitzvot (preceptos o leyes) recaen para ambos sexos - hombres y mujeres tienen que recitar u oir el "kidush" (santificación ritual del Shabat) y tener el cuidado de no transgredir el Shabat en las 39 labores prohibidas y sus derivadas.

La Creación del Mundo y su Testimonio

El Todopoderoso creó el mundo en seis días y en el séptimo descansó. El cumplimiento del Shabat por el pueblo de Israel es el testimonio vivo de este hecho.

Cada día llevamos con nosotros dos señales del pacto entre nosotros y el Creador: los Tefilín (Filacterias) y el Brit Milá (circuncisión). Como el propio Shabat es una señal de este pacto beni uven bené Israelot hi leolam (eterno o por siempre) tenemos entonces en el día del Shabat dos señales. Si colocamos una señal más en este día (Tefilín) estaríamos despreciando la señal del Shabat o Yom Tov. Por lo tanto, no colocamos Tefilín en estos días.

La Construcción del Mishcan (tabernáculo) y el Shabat

Cuando D-s ordenó a Moshé sobre la construcción del Mishcán, hizo una introducción diciendo que aún siendo el Mishcan de suma importancia, ya que era el lugar donde la Presencia Divina permanecería concentrada constantemente, su construcción sería prohibida en Shabat y por consiguiente interrumpida en la víspera.

Toda la obra del Mishcán fue realizada por 39 tipos de trabajos (labores) diferentes, siendo estas mismas labores prohibidas por el Creador de ser realizadas en Shabat, lo que nos dio la dimensión exacta de qué es permitido o no de hacer en Shabat.

El Shabat como Descanso Espiritual

El pasaje citado por la Torá (Bereshit – Génesis2,1-3), que declara la conclusión de la creación - texto recitado tres veces en Shabat en la amidá de Arbit (del anochecer), (Amida es una de las más importantes diarias) después de la amidá y en el Kidush -vaijulú hashamaim vehaarets, tiene en el final la siguiente expresión: asher bará Elokim laasot. La palabra bará, que se reitera algunas veces al comienzo de la parashat bereshit (capitulo génesis), significa "creó". La Creación del mundo por el Todopoderoso fue a través de diez expresiones. Nueve veces dice el texto vayomer Elokim (y dijo D-s) y es la décima expresión la propia palabra Bereshit. Por lo tanto, la creación del mundo no exigió ningún esfuerzo físico de donde aprendemos que en Shabat, debemos abstenernos de crear cualquier cosa aún si ésta no exige esfuerzo físico. Concluimos, así, que debemos observar el Shabat de la misma manera como el Creador lo hizo, descansando de cualquier obra expresa en las 39 labores y sus derivadas.

Para ilustrar esa idea, veamos el siguiente ejemplo: si una persona quiere pasar una mesa de una sala a otra en la misma residencia para usar en Shabat, puede pasarla aunque la mesa sea muy pesada y sin embargo no podrá prender la luz con un leve toque o transportar un objeto de peso insignificante en la vía pública [dominio público].
(continuará ....)

jueves, 13 de agosto de 2009

Haftarat de la Parashá Reé - (Mira). 25 Av 5769 (15 de Agosto 2009).

Ieshaiahu (Isaías) 54:11 - 55:5

Esta semana leeremos la tercera de las siete profecías de consuelo al pueblo de Israel y a la tierra de santidad, extraídas del libro del profeta Ieshaiahu.

"Empobrecida, agitada, desconsolada;
he aquí que Yo asentaré con puj tus piedras,
y haré tus fundaciones de sapirim"
(54:11)

El profeta nos presenta aquí una turbia imagen de la ciudad sagrada. Jerusalem, se encuentra en un estado de empobrecimiento, como una mujer menesterosa cuyo corazón está convulsionado y agitado por todas las aflicciones que ha sufrido, por su destrucción y por el exilio de sus hijos. Pero la misericordia Divina jamás se alejará y D'os le asegura que reconstruirá las piedras de sus pisos con puj - una clase de piedra negra muy cara - además de fortalecer sus cimientos con sapirim - una clase de piedra rojiza, muy cara también.

Sin embargo, inmediatamente después de esta profecía, aparece otra que habla sobre la importancia del estudio de la Torá, como insinuándonos que el verdadero consuelo, necesariamente deberá estar acompañado de la dulzura de las palabras de nuestra Sagrada Torá.

"Oh! Todos los sedientos vayan al agua,
así como quien carece de dinero;
vayan, compren y coman;
vayan, compren sin dinero y sin precio
vino y leche"
(55:1)

En esta segunda profecía, el profeta Ieshaiahu convoca a todos los sedientos a acercarse a las dulces aguas de la Torá, diciendo que puede ir incluso quien carezca de medios económicos para comprar agua, pues podrá obtener las dulces aguas de la Torá gratuitamente. Quienes realmente tengan apetito por la palabra de D'os, podrán acercarse a los profetas para escuchar sus palabras - que valen más que el vino y la leche - sin tener que pagar por esas enseñanzas que encierran la gran sabiduría de la Torá.

"¿Por qué pagarán dinero sin (recibir) pan
y se esforzarán sin que sea para saciar;
escúchenme a Mí, y coman lo bueno,
y se deleitará con manjares vuestra alma"
(55:2)

Ieshaiahu le pregunta al pueblo por qué es que ellos pagan dinero para concurrir a toda clase de cursos, charlas y mesas redondas, donde se estudian o debaten distintas materias que nada tienen que ver con el judaísmo, y que en definitiva no sacian al oyente, ni calman su apetito espiritual. Ellos tienen un alimento sabroso y nutritivo que verdaderamente sacia a la persona, colmando todas sus expectativas y necesidades espirituales: la Torá de Israel.

"Presten oído y vengan a Mí,
escuchen y vivirá vuestra alma,
y concertaré con ustedes un pacto eterno:
las bondades de David, que son firmes"
(55:3)


Si el pueblo de Israel se acercaría a la Sagrada Torá, entonces D'os concertaría con ellos un pacto de amor eterno. Él haría que retorne el reinado de la dinastía de David ininterrumpidamente, hasta la venida del Mashíaj (Mesías), y así le retribuiría al rey David por todas las buenas acciones que él había hecho respecto de D'os.

Rabí Iosef Jaim (1834 - 1909) en su libro "Adéret Eliahu" nos explica que generalmente los alimentos son digeridos completamente por el cuerpo después de seis horas, y para quien los compró pagando dinero por ellos, es de alguna manera, como si no hubiera comprado nada, pues después de algunas horas ese alimento ingerido desaparece por completo. Por eso, en el versículo anterior, el profeta Ieshaiahu les dijo: "¿Por qué pagarán dinero sin (recibir) pan", pues un alimento es algo efímero.

Pero alguien le podría preguntar al profeta: "¿Cómo es que tú dices que el pueblo gastó dinero sin recibir nada a cambio, si ellos en realidad sí recibieron pan?". Y es por eso que Ieshaiahu se adelantó y les dijo: "se esforzarán sin que sea para saciar", pues el profeta les explicaría que su intensión es decirles que ellos se esforzaron trabajando duramente para ganar dinero para comprar alimento que no trae una saciedad permanente, ya que ellos nunca podrán saciarse más que algunas horas solamente.

Pero esto no es así con el alimento espiritual, es decir, la Torá y las mitzvot, ya que ese alimento sí es eterno, y por eso el mejor consejo que Ieshaiahu puede darles en nombre de D'os es: "escúchenme a Mí, y coman lo bueno" - es decir la Torá - "y se deleitará con manjares vuestra alma" - en el mundo venidero. "Presten oído, y vengan a Mí, escuchen y vivirá vuestra alma" - una vida eterna. Entonces, como recompensa por esto "concertaré con ustedes un pacto eterno: las bondades de David, que son firmes", pues la futura redención final, no será parcial y temporaria al concluir en otra esclavitud, sino que será una libertad eterna.

El mes de ELUL (IV).El ABC de Elul

El último mes del calendario judío es en realidad el más importante -- sirviendo como preparación para las Altas Fiestas.

Si usted tiene una importante cita en un juzgado -- una que determinará su futuro financiero, o incluso su propia vida -- usted se asegurara de estar preparado varias semanas antes.

En Rosh Hashaná, cada persona es juzgada por el mérito de sus obras. Si va a pasar el año con vida o no. Si tendrá éxito financiero o la ruina. Si estará sano o enfermo. Todas estas cosas se determinan en Rosh Hashaná.

Elul, el mes previo a Rosh Hashaná -- da comienzo a un período de intensa introspección, de clarificar los objetivos de la vida, y de acercarse a Dios. Es un tiempo para darse cuenta del propósito de la vida -- en vez de ir superficialmente a través de la vida acumulando dinero y buscando gratificaciones. Es un momento en el que damos un paso atrás y nos miramos a nosotros crítica y honestamente, como lo han hecho los judíos desde tiempos inmemoriales, con la intención de mejorar.

Las cuatro letras hebreas de la palabra Elul (aleph, lamed, vav, lamed) son las primeras letras de las cuatro palabras "Ani le dodi ve dodi li" – "yo soy para mi amado y mi amado es para mí" (Cantar de los cantares 6:3). Estas palabras resumen la relación entre Dios y su pueblo.

En otras palabras, el mes anterior a Rosh Hashaná es un momento en que Dios llega a nosotros, en un esfuerzo por crear una atmósfera más espiritual e inspiradora, una atmósfera que estimule la teshuvá.

Un Período de 40 Días

Rebobinemos 3.000 años hacia el desierto del Sinai. Dios ha dicho los Diez Mandamientos, y los judíos han construido el becerro de oro. Moisés desesperadamente suplica a Dios para que perdone a la nación.

En el primer día de Elul, Moisés sube al Monte Sinai, y 40 días después -- en Iom Kipur -- regresa al pueblo, con un nuevo conjunto de tablas de piedra en la mano.

Para nosotros también, el mes de Elul comienza un período de 40 días que culmina en el día más sagrado del año, Iom Kipur.

¿Por qué 40 días? Cuarenta es un número de limpieza y purificación. Las lluvias del diluvio de Noaj se prolongaron durante 40 días, y la mikve, el baño ritual de purificación -- contiene 40 medidas de agua.

Elul es una oportunidad enorme. Durante este tiempo, muchas personas aumentan su estudio de la Torá y el hacer buenas obras. Y muchos también hacen un jeshvón diario -- una contabilidad espiritual de pérdidas y ganancias.

Adiciones a los Servicios

Comenzando el segundo día de Rosh Jodesh Elul, es la costumbre Ashkenazí tocar el Shofar cada mañana después de las oraciones, con el fin de despertarnos para el Día del Juicio que se aproxima. El gemido del sonido del Shofar nos inspira a aprovechar la oportunidad de Elul a su máximo.

También a partir de Elul, nosotros decimos el Salmo 27 en los servicios de la mañana y la noche. En este Salmo, el rey David exclama: "Una cosa pido... es habitar en la casa de Dios todos los días de mi vida". Nos centramos en la fuerza unificadora de Dios en nuestras vidas, y nos esforzamos por aumentar nuestra conexión con la dimensión trascendente del infinito.

Slijot

Comenzando el sábado por la noche antes de Rosh Hashaná, recitamos "Slijot", una serie especial de oraciones que invocan la misericordia de Dios. Si cae Rosh Hashaná al comienzo de la semana, entonces "Slijot" comenzará el sábado por la noche de la semana anterior. (Los Sefaradim comienzan diciendo "Slijot" en Rosh Jodesh Elul).

Tras el pecado del becerro de oro, Moisés le pidió a Dios que le explicara el sistema con el cual se relaciona con el mundo. La respuesta de Dios, conocida como "los 13 atributos de la misericordia", constituyen la esencia de las oraciones de "Slijot". "Los 13 atributos" hablan de "la paciencia de Dios". El mismo Dios que nos creó sin antecedentes y en un mundo de oportunidades, nos da otra oportunidad por si en algún momento hemos abusado de la primera.

"Slijot" debe decirse con minián. Si esto no es posible, entonces "Slijot" debe seguir diciéndose solo, omitiendo las partes en arameo y "los 13 atributos de misericordia".

Finalmente, el aspecto más importante de Elul es hacer un plan para la vida. Porque cuando el gran día viene, y cada individuo se para ante El Todopoderoso para pedir por un año más, ¡querremos saber que es lo que estamos pidiendo!

por Rab Shraga Simmons


Parashá Reé - (Mira). 25 Av 5769 (15 de Agosto 2009).Una bendición y una maldición

"Vean! Pongo hoy delante de ustedes (una elección entre) una bendición y una maldición. La bendición, cuando escuchen los mandamientos de D'os, que les ordeno hoy. La maldición, si no escucharán los mandamientos de D'os, y se desviarán del camino que les ordeno hoy, en función de seguir a otros dioses que no conocieron" (11:26-28).

La Parashá comienza cuando Moshé expone ante el pueblo dos opciones, una "bendición" o una "maldición", las cuales resultarán de seguir la palabra de D'os o abandonarla encaminándose por el sendero que los llevará hacia la idolatría. Estos versículos abarcan toda la parashá, la cual sigue describiendo las opciones. De alguna manera, la mayor parte de esta parashá es una polémica en contra de la idolatría, pero en función de entender esto, primero necesitamos entender mejor la elección, la diferencia entre una bendición y una maldición.

Obviamente, la bendición y la maldición son los resultados de dos diferentes caminos que el hombre puede tomar - abrazar la palabra de D'os o abandonarla. Más adelante, Moshé describe los resultados inevitables y catastróficos de la desviación de las enseñanzas de D'os.

"Y D'os se enojará mucho con esa tierra, y traerá sobre ella las maldiciones escritas en este libro… Y he aquí que cuando todas estas cosas recaigan sobre ustedes, la bendición y la maldición que pongo delante de ustedes…" (29:26; 30:1).

La misma bendición y maldición que nos presenta nuestra parashá al comienzo, es detallada de la siguiente manera:

"Vean, pongo hoy delante de ustedes la vida y lo bueno, y la muerte y lo malo… Convoco al cielo y a la tierra como testigos en contra de ustedes, vida y muerte he puesto frente a ustedes, la bendición y la maldición; escojan la vida para que ustedes y sus hijos vivan!" (30:19).

Este texto es muy parecido al comienzo de la parashá, en donde la misma frase es utilizada: "Vean, pongo hoy delante de ustedes". Aquí el texto identifica a la bendición con la vida y a la maldición con la muerte. Esta es la verdadera elección para el hombre: vida o muerte. Es difícil imaginar una distinción más absoluta que aquella entre la vida y la muerte. Ellas están en los polos opuestos de la experiencia del hombre. ¿Por qué alguien escogería la muerte antes que la vida? La elección parece ilógica. Ciertamente, hay personas para quienes la vida se convierte en algo demasiado doloroso, y ellos escogen evadir ese dolor; algunos escogen drogas, mientras que otros van un poco más allá y escogen la muerte. Algunos buscan esconder la realidad de la vida, otros escogen evadir la vida completamente. Pero esta es la descripción de un individuo inadaptado. ¿Por qué la Torá se ocuparía de hablar tan extensamente sobre malarias psicológicas?

La elección entre la vida y la muerte tiene un famoso paralelo que fue presentado al hombre al comienzo mismo de la creación:

"Y D'os hizo que surja de la tierra todo árbol placentero a la vista y bueno para comer, y el árbol de la vida estaba en el Jardín del Edén y el árbol del conocimiento del bien y del mal… Y D'os tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén, para que lo trabaje y lo cuide. Y D'os le ordenó al hombre diciendo: 'De todo árbol del Jardín podrás comer. Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, pues en el día que comieres ciertamente morirás" (Bereshit 2:9, 16, 17).

Un árbol es asociado con la vida, y el otro es asociado con la muerte. Claramente, ninguna persona sana escogería la muerte antes que la vida, a menos que - por supuesto - haya una serpiente murmurando pensamientos seductores en el oído del hombre, llevándolo hacia la autodestrucción.

Esta descripción es un paradigma de todos los hombres. Todos fuimos puestos en el Jardín del Edén, la vida y la muerte fueron presentadas ante nosotros, y nos dijo D'os que escojamos la vida. Pero desgraciadamente, nosotros continuamos escuchando a la malvada serpiente, real o imaginaria, que nos alienta a tomar del árbol de la muerte, a pesar de las terribles maldiciones que acompañan a esa elección.

El mundo, desde su mismo comienzo, fue creado con opciones. Finalmente, estas opciones son entre la vida y la muerte, pero muy raramente las personas ven a sus opciones en semejantes términos. La posibilidad del mal o del dolor son parte del proceso de la creación, o quizás, es un resultado de la creación:

"'He aquí, que fue muy bueno' (Bereshit 1:31), 'He aquí, que fue bueno' alude a la creación del hombre y al instinto del bien; 'muy' alude al instinto del mal. Entonces, el instinto del mal es "muy bueno"! En verdad esto viene a enseñarte que si no fuera por el instinto del mal, nadie construiría una casa, se casaría y tendría hijos" (Kohelet Rabá 3:15).

La misma creación incluye al "instinto del mal", y sin esto no podríamos decir que el mundo es "muy bueno". La posibilidad del mal es una parte esencial de la creación. Esta idea es expresada más claramente en una pasaje en Ieshaiahu:

"Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay otro D'os más que Yo; Yo te he fortalecido, a pesar de que no me has conocido. Para que sepan desde el este y el oeste, que no hay otro más que Yo. Yo soy el Señor, y no hay otro. Yo formo la luz, y creo la oscuridad; Yo hago la paz y creo el mal; Yo D'os hago todas estas cosas" (Ieshaiahu 45:5-7).

Aquí, en términos inequívocos, D'os "se atribuye" todo el fenómeno, el bien y el mal. Atribuir todas estas cosas a otro poder afecta directamente a las bases del monoteísmo. Todas las cosas vienen de D'os. Pero, ¿por qué D'os querría crear un mundo con estas cosas? Más aún, ¿cómo puede ser que el Midrash califica a estas cosas como "muy buenas"? ¿Cómo puede ser que un D'os que es todo bueno, Quien define a lo bueno, causa el mal?

Por otro lado, podemos apreciar que si todas las cosas vienen del Cielo, incluyendo el dolor y el castigo, todas estas cosas son motivadas por el amor absoluto de D'os hacia nosotros. Así como un padre debe disciplinar a su hijo, así también D'os nos trata a nosotros. Parece claro que si un padre responde a un comportamiento antisocial de su hijo con premios, el niño se convertirá muy probablemente en una persona antisocial. Asimismo, si D'os responde al comportamiento antisocial de las masas con regalos y premios, una generación entera o una nación de sociópatas resultaría.

Sin embargo, el versículo en Ieshaiahu que citamos anteriormente merece una segunda lectura. Una lectura más profunda del texto nos ofrece una visión fascinante. La luz es formada mientras que la oscuridad es creada; la paz es hecha mientras que el mal es creado. ¿Cuál es la diferencia entre "formación" y "creación"? La formación indica una aparición de "algo de algo preexistente", mientras que la creación indica ex-nihilo - algo de la nada. Podemos aprender de una examinación cuidadosa de las palabras de Ieshaiahu que la luz, o el bien, deriva de una materia prima - de D'os - mientras que el mal es creado. A pesar del hecho de que el mal fue creado por D'os, no emana de Él. La luz es refractada del bien supremo, mientras que un acto de creación separado resulta en la aparición de algo nuevo - no una parte de D'os - llamado el mal. La mística describe este proceso como tzimtzum, contracción Divina. Este proceso de creación permite la aparición de algo distinto que D'os, que tuvo que ser creado porque no existía en la esfera de D'os. El Midrash alude a esta idea:

"'Yo formo la luz, y creo la oscuridad; Yo hago la paz': después que fueron creados Él hace la paz. 'Y D'os llamó a la luz, día': Rabí Elazar dijo: D'os no relaciona Su Nombre con el mal, sino con el bien. Es por eso que está escrito aquí: 'Y D'os llamó a la luz día, y a la oscuridad la llamó noche', sin recordar Su Nombre al hablar de la oscuridad" (Midrash Rabá Génesis 3:6).

Este concepto está resumido en una sola frase en el Midrash:

"Ningún mal desciende del cielo" (Ialkut Shimoní Vaerá 186).

El Midrash claramente conoce el versículo en Ieshaiahu citado anteriormente, pero simplemente asume, como nosotros, que la creación difiere de la formación; es por eso que el mal no emana del Cielo, sino qes un subproducto de la creación.

Asimismo, comentando nuestra parashá, el Rab Jaim de Alepo (un estudiante del Rab Jaim Vital), notó:

"Vean! Pongo hoy delante de ustedes (una elección entre) una bendición y una maldición". "Delante de ustedes" y no "sobre ustedes", pues ningún mal desciende del cielo, sino que es puesto delante de ellos, pues la elección es de ellos" (Torat Jajam 419:3).

De alguna manera, esto puede sonar como una doble conversación teológica. Si D'os causa el mal, entonces ¿cómo D'os es completamente bueno? En un extenso pasaje, el Zohar hace esta pregunta:

"El verdadero amor a D'os, consiste específicamente en esto, que nosotros le transmitimos a D'os todas nuestras facultades emocionales, intelectuales y materiales, y todas nuestras posesiones, y lo amamos. Debe ser preguntado, ¿cómo un hombre puede amarLo con el instinto del mal? ¿No es el instinto del mal el seductor que no permite que el hombre se acerque a D'os para servirLo? Entonces, ¿cómo puede el hombre usar al instinto del mal como un instrumento para amar a D'os? La respuesta es la siguiente: no hay más grande servicio a D'os que someter al instinto del mal por medio del poder del amor de D'os. Pues, cuando es sometido y su poder es quebrado por el hombre de esta manera, entonces él se convierte en un verdadero amante de D'os, puesto que él ha aprendido cómo hacer que el instinto del mal mismo sirva a D'os. Aquí está el misterio confiado a los dueños de las tradiciones esotéricas. Todo lo que D'os ha hecho, tanto arriba como abajo, es con el propósito de manifestar Su Gloria y hacer que todas las cosas lo sirvan a Él. Ahora bien, ¿un amo permitiría que su sirviente trabaje en contra de él, y continuamente deje que los planes contradigan su voluntad? Es la voluntad de D'os que los hombres lo sirvan y caminen en los caminos de la verdad para ser recompensados con muchos beneficios. Entonces, ¿cómo es que un sirviente malvado puede venir y contradecir la voluntad de su Amo tentando al hombre a caminar por un camino malo, alejándolo del buen camino y causando que el hombre desobedezca la voluntad de su Señor? Pero, en verdad, el instinto del mal también hace la voluntad de su Señor. Es como si un rey tuviera un solo hijo a quien él ama mucho, y justo por eso él le advierte que no sea seducido por malas mujeres, diciendo que cualquiera que sea "manchado" no entrará a su palacio. El hijo prometió a su padre hacer su voluntad con amor. Sin embargo, afuera del palacio, vivía una hermosa prostituta. Después de un tiempo el rey pensó: "Yo voy a ver cuán fiel es mi hijo conmigo". Entonces mandó a llamar a la mujer y le ordenó diciendo: "Seduce a mi hijo, pues yo deseo probar su obediencia a mi voluntad". Es así que ella usó todo tipo de cosas para seducirlo. Pero el hijo, siendo bueno, obedeció la orden de su padre. Él rechazó a la mujer y se alejó de ella. Entonces el padre se regocijó mucho, y lo llevó a su hijo a la habitación más secreta de todo el palacio, le dió regalos de sus mejores tesoros y le demostró toda clase de honor. ¿Y quién fue la causa de todo este regocijo? La prostituta!! ¿Ella tiene que ser alabada o acusada por esto? Seguro que tiene que ser alabada, puesto que por un lado ella cumplió con la orden del rey y llevó a cabo su plan, y por otro lado ella causó que el hijo reciba todos los buenos regalos y engrandezca el amor del rey por su hijo. Es por eso que está escrito: "Y D'os vió todo lo que Él había hecho, y he aquí que era muy bueno", en donde la palabra "muy" se refiere al ángel de la muerte (el instinto del mal). Similarmente, si no fuese por este acusador, el justo no poseería los tesoros sobrenaturales en el mundo venidero. Es por eso que son felices aquellos que al cruzarse con el conflicto con el Tentador, prevalecen en contra de él, pues a través de él, ellos obtienen la felicidad, y todo lo bueno y todas las posesiones deseables del mundo venidero" (Zohar, Shemot, sec. 2, pag.163b).

El Zohar, en este remarcable pasaje, describe en los términos más claros cómo es posible para el "rey" - una metáfora para hablar de D'os - permitir que este escenario se desarrolle afuera del palacio. El ímpetu para el mal es la voluntad del rey. El rey desea que el mal sea rechazado, pero esto no es posible dentro de las murallas del palacio. Asimismo, el hombre antes de la creación posee un alma, pero no posee libre albedrío. Él vive en el palacio. Afuera del palacio, en este mundo, la tentación existe - en función de ser rechazada. Finalmente, todas las tentaciones son enviadas por D'os en función de ser rechazadas. Es por eso que el mal puede ser visto como un viajero de "incógnito". A pesar de la atracción al deseo en el momento de pasión, el pecador algún día se dará cuenta que lo que él ha abrazado fue meramente un emisario del rey - D'os - el cual fue puesto en su camino para ser rechazado. Este es el significado del Midrash: "Ningún mal desciende del Cielo".

Asimismo, ahora podemos entender cómo el término "muy bueno" se aplica al instinto del mal. Al rechazar al instinto del mal, el hombre puede alcanzar un nivel espiritual inalcanzable en el cielo, en donde sólo lo bueno es una realidad. El Talmud agrega que este es el deseo del Satán:

"Rabí Leví dijo: Tanto el Satán como Peniná tuvieron una buena intención [al actuar como adversarios]. El Satán, cuando vió que D'os se inclinaba para favorecer a Job dijo: 'No sea permitido que D'os olvidara el amor de Abraham'. De Peniná está escrito: 'Y su rival le provocó dolor para inquietarla'. Cuando Rabí Ajá ben Iaacov expuso esto en Papunia, el Satán vino y besó sus pies" (Babá Batrá 16a).

Más adelante entendemos que nuestra visión del mundo es de alguna manera torcida. Nosotros vemos al mal como una realidad, fracasando así en darnos cuenta que es realmente un sirviente de D'os "disfrazado". El mal, en virtud de ser una creación, no existe realmente en el palacio de D'os, sino que es el resultado de un acto de creación y un día va a disiparse.

Pero, ¿qué es el instinto del mal? El Talmud lo identifica con otro adversario conocido:

"Resh Lakish dijo: 'El Satán, el instinto del mal, y el ángel de la muerte son todos uno'" (Babá Batrá 16a).

Estas tres fuerzas fueron puestas en el mundo como parte de un acto de equilibrio cósmico, en función de brindarle al hombre el libre albedrío. El versículo con el cual nosotros comenzamos: "Vean! Pongo hoy delante de ustedes (una elección entre) una bendición y una maldición", es sólo relevante si el hombre tiene libre albedrío. El instinto del mal del hombre no trabaja necesariamente pidiéndole al hombre que haga actos malos objetivamente. Cualquier acción que distancia al hombre de D'os es ofrecida por el instinto del mal. Aún más, hay veces que las opciones que tiene el hombre son todas positivas, pero una lo acercará más a D'os que la otra. En tales casos, el instinto del mal es particularmente insidioso, pues el hombre mismo puede estar inseguro acerca de cuál de las opciones representa al instinto del bien, y cuál representa al instinto del mal. La prueba de fuego siempre es cuál de estas opciones lo acercará más a D'os. El Talmud expresa esto de la siguiente manera:

"Si D'os creó al instinto del mal, Él también creó la Torá como su antídoto" (Babá Batrá 16a).

La Torá es la única fuente objetiva que nosotros poseemos, la cual obliga al hombre a seguir al instinto del bien. El seguir sus reglas, leyes, morales, y sistema de prioridades, le permite al hombre definir lo que es correcto y lo que es erróneo, y así escoger lo correcto de lo erróneo. Frecuentemente, hay situaciones que parecen caer en el "área gris". Es precisamente en estas situaciones que nosotros debemos recordar que la Torá define lo que es "correcto" y lo que es "erróneo".

Ahora podemos retornar a la parashá de esta semana. Una de las mayores atracciones de la idolatría era la posibilidad de adorar en forma local "bajo todo árbol frondoso".

"Deberán destruir completamente todos los lugares donde las naciones que heredarán servían a sus dioses, sobre las altas montañas, y sobre las colinas y bajo todo árbol frondoso" (12:2).

La motivación de esta idolatría era una inmediata gratificación, la cual resultaba del servicio del hombre a sus propios deseos, y no a D'os. Podemos apreciar cómo los individuos que seguían las prácticas de idolatría podían engañarse a sí mismos pensando que era a D'os a quien ellos servían. La Torá le pide al hombre que practique una religión centralizada con su capital espiritual en un lugar elegido.

"Pero en el lugar que D'os escogerá de entre todas sus tribus para poner Su nombre allí, deberán buscar para Su residencia, y allí vendrás" (12:5).

Esto obligaba al hombre a objetivar su práctica religiosa y sacarla del reino del instinto. ¿Cómo puede el individuo saber que la necesidad que él siente dentro de él de llegar a D'os, es un deseo que emana de un lugar de santidad o de autodestrucción? La única posible respuesta es seguir las reglas escritas en la Torá.

La parashá habla del falso profeta:

"Si surgirá entre ustedes un profeta, o un soñador de sueños, y les da una señal o una maravilla, y la señal o la maravilla ocurre, de la cual él habló a ustedes diciendo: 'encaminémonos en pos de otros dioses que ustedes no conocieron y sirvámoslos', no deberán escuchar las palabras de ese profeta, o de ese soñador de sueños; pues D'os los está probando, para saber si ustedes lo aman a D'os con todo su corazón y con toda su alma. Caminarán detrás de D'os y le temerán, y cuidarán Sus mandamientos y obedecerán Su voz, y lo servirán y se apegarán a Él" (13:2-5).

¿Cómo es que nosotros, como individuos, sabremos si una persona aparentemente santa es "la verdadera cosa" o un charlatán? Otra vez, el sistema objetivo es la Torá: si el "profeta" alentará a seguir prácticas extrañas a la Torá, él debe ser ejecutado. Sin embargo, a veces, estos temas no son tan "blancos" o "negros" como nos gustaría que sean. Una vez que nos damos cuenta que el instinto del mal seduce con argumentos y experiencias que no son intrínsecamente y objetivamente malas, sino que simplemente no son el mejor camino para relacionarse con D'os, estamos armados para el combate espiritual. Finalmente, el instinto del mal lleva a la autodestrucción y decepción. La elección entre la vida y la muerte es el resultado de la batalla, y muy frecuentemente la batalla es hecha en los marcos más inocuos. El pueblo que entraba a la Tierra, sólo iba a estar espiritualmente armado para las futuras batallas si iban a darse cuenta de la clase de campo de batalla espiritual que los estaba esperando, y ellos estaban armados con la habilidad para salir victoriosos:

"Vean, pongo hoy delante de ustedes la vida y lo bueno, y la muerte y lo malo… Convoco al cielo y a la tierra como testigos en contra de ustedes, vida y muerte he puesto frente a ustedes, la bendición y la maldición; escojan la vida para que ustedes y sus hijos vivan!" (30:19).

Escojamos la vida, el Árbol de Vida - las palabras del D'os Viviente!!

miércoles, 12 de agosto de 2009

Las Leyes de Visitar a los Enfermos

Todos conocemos el Mandamiento de No Robaras, ¿Pero, estamos seguros de no profanarlo?

El mandamiento de visitar a los enfermos (Bikur Jolim) es muy grande. Con respecto a esta mitzvá está dicho en la Mishná que es uno de esos actos del que uno "come sus frutos" en este mundo" y retiene lo "principal en el mundo venidero.

De acuerdo con ciertas opiniones es una mitzvá bíblica basada en el versículo "Y seguirás su camino". De acuerdo con otros (incluso Maimónides), es un mandamiento rabínico. Sin embargo otros sostienen que es una mitzvá que es una ley entregada a Moisés en Sinaí (Halajá LeMoshe Misinai). No obstante, Maimónides también dice que el mandamiento de visitar a los enfermos es también un aspecto de la mitzvá de "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Vehabta lereeja kamoja).

No hay límite a la cantidad de veces o el nivel en que uno puede cumplir este mandamiento, con tal que uno no sea demasiado molesto para la persona enferma. La mayoría de las veces es preferible una visita corta. Es necesario tomar en consideración el estado y los deseos del enfermo.

No deben limitarse las visitas a quien es mayor y/o más grande que uno. Debe visitarse aun a aquellos más jóvenes o no tan grandes como uno.

Si, por ejemplo, hay dos pacientes enfermos, uno que tiene muchos visitantes y el segundo pocos o ninguno, uno debe visitar preferiblemente a la persona que tiene pocos o ningún visitante.

Las opiniones varían en cuanto a si uno debe visitar a una persona que aborrece. De acuerdo con algunos, debe evitar visitarla porque puede parecer que se está regocijando con la enfermedad del otro. Lo mejor es informar a la persona por intermedio de un tercero que desearía visitarlo. Si es aceptable para el paciente, puede visitarlo, pues puede ser el comienzo de un proceso de pacificación.

No se dice una bendición cuando se cumple el mandamiento de visitar a los enfermos.

No todos los pacientes están en condiciones de recibir visitas. Bajo tales circunstancias uno debe preguntar a los parientes si se puede efectuar la visita y aun entonces la visita debe ser corta. También es necesario tener un sexto sentido y darse cuenta cuando permanece demasiado tiempo. En una situación en la que el paciente no está preparado para los visitantes, uno puede permanecer en la recepción o en el pasillo y ayudar a los miembros de la familia o decir Salmos por la persona.

A pesar que la mayoría de los aspectos de visitar a los enfermos sólo se pueden cumplir con una visita personal, se puede cumplir la mitzvá con un llamado telefónico.

Se debe entrar al cuarto del enfermo con humor y sentimientos positivos. No se debe mostrar tristeza o melancolía, pues puede afectar el bienestar del paciente.

No se deben traer malas noticias a la persona enferma.

Si uno necesita cumplir el mandamiento de visitar al enfermo y consolar a los dolientes (Nijum Avelim) y sólo puede hacer uno u otro, entonces se da preferencia a la mitzvá de consolar a los dolientes.

Rabí Ieshaiahu Horowitz, el santo Shela, escribió que el mandamiento de visitar a los enfermos involucra tres componentes: 1. Con el cuerpo de uno (beguf), 2. Con el lama de uno (benefesh) y 3. Con el dinero de uno (bemamon).

Con el cuerpo de uno —No sólo se debe hacer una visita personal, sino que uno debe realmente hacer cosas para levantar el espíritu y confortar al enfermo. Esto se puede llevar a cabo de numerosas formas: trayéndole material de lectura, trayéndole comida (especialmente si el paciente está en un hospital en el que los pacientes pueden evitar comer muchos alimentos debido a la preocupación por el kashrut), ayudar a levantar o bajar la cama para él, iluminando el cuarto, etc. Cuando un paciente está en el hospital hay más oportunidades de hacer esto, dado que las enfermeras no siempre tienen suficiente tiempo para ocuparse de los pacientes. [Como fue mencionado antes uno debe usar el sentido común y no prolongar la visita o visitar en momentos inoportunos].

Con el alma de uno —Orando y diciendo Salmos por el enfermo. No debe olvidar desearle y bendecir al enfermo para una rápida recuperación (refuá shlema) antes de irse. Rabí Moshe Isserles, el Rama, escribió que si uno visita a un enfermo y no ora por él, no ha cumplido el mandamiento de visitar a los enfermos. El Talmud dice que si uno puede orar por los enfermos y no lo hace es llamado pecador. [Por lo tanto, si se dicen Salmos en la sinagoga por una persona enferma, es importante participar].

Con el dinero de uno —Si la persona enferma tiene dificultades financieras para cubrir sus gastos médicos, entonces hay que ayudarlo. Esto también ayudará al traer a la persona enferma un poco de paz mental. [Me parece que está incluido en este componente el dar tzedaká en honor de la persona enferma].

Notas al Pie
1. Antigua moneda de cobre de valor insignificante
2. Shuljan Aruj HaRav, Leyes de Robo 1
3. Ibíd. 3
4. Ibíd. 30. Kitzur Shuljan Aruj 182:12
5. Ibíd. 9. Kitzur 182:8-9
6. Igrot Moshe, Joshen Mishpat 2:30
7. Shela HaKadosh 183
8. Todo lo anterior es de Casos de Halajá Monetaria por Rabí Tzvi Spitz, Artscroll

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