miércoles, 25 de noviembre de 2009

Parashá Vayetzé - (Y salió). 11 Kislev 5770 (28 de Noviembre de 2009).

Resumen de la Parashá

Nos relata esta parashá el momento en que Yaacob escapándose de Esav, camino de Beer Sheva a Jarán a la casa de la familia de su madre, estuvo en el Monte Moriá, el lugar donde su padre Itzjak fue llevado como una ofrenda, y el futuro sitio del Bet Hamikdash (Templo), donde durmió una noche. Tuvo un sueño profético en el que por una escalera que llegaba hasta el cielo, ángeles ascendían y descendían. Entonces se le apareció el Todopoderoso prometiéndole la Tierra de Israel, que entregaría a su descendencia, la cual sería como el polvo de la tierra y que él sería el padre de una gran nación, cuidada por la protección Divina. Al despertarse, Yaacob tomó la piedra que le sirvió de almohada y la puso como un altar al Eterno. Llamó a ese lugar Bet El. Asimismo prometió que al regresar a la casa de su padre, daría a Hashem el diezmo de todos sus bienes.

Yaacob en su camino a Jarán encontró un pozo de agua, y observó tres rebaños de ovejas alrededor del pozo junto a sus pastores. A ellos les preguntó de dónde eran y si conocían a Labán. Y ellos dijeron conocerlo y le señalaron que también ahí se encontraba su hija Rajel con sus ovejas. Se acercó Rajel al ser vista por Yaacob y él le dio de beber a sus ovejas y se presentó como familiar que era. Ella fue corriendo a avisar a su padre, y le dio la bienvenida a Yaacob y como éste se había enamorado de Rajel, Labán le impuso que trabajara para él durante siete años para posteriormente casarse con Rajel. Yaacob después de esos siete años de labores, fue engañado por Labán pues al momento de casarse le cambió a Rajel por su hermana Leá. Yaacob no obstante se casó con Leá y después otros siete años de trabajos para Labán, se casó con Rajel.

Leá dio a luz a Reuvén, Shimón, Leví y Yehudá, las cuatro primeras tribus de Israel. Dado que Rajel era estéril y le da a Yaacob su dama de compañía Bilha, y ésta concibe a Dan y a Naftali. También tuvo hijos con la sirvienta de Leá, Zilpá, y así nacieron Gad y Asher. Posteriormente Leá volvió a tener hijos, naciendo Isajar, Zebulún y Dina. El Eterno escuchó las plegarias de Rajel y la bendijo con el nacimiento de Yosef.

Yaacob se convirtió en una persona muy rica. Y decidió que ya era tiempo de alejarse de Labán y así, en su ausencia, tomó a sus esposas, hijos y todos sus bienes y volvió a su hogar, a la tierra de Israel. Pero al enterarse, Labán lo persiguió alcanzándolo en las montañas de Guilad. Pero Hashem se le apareció en un sueño durante la noche y le advirtió que no intentara hacer regresar a Yaacob a Jarán. No obstante Labán le inquirió sobre el haber partido tan rápidamente y también lo acusó por haberle robado sus idolatrías, asunto sobre el que Yaacob no sabía pues fue Rajel quien lo hizo para evitar que su padre continuara con esas prácticas. Labán a pesar de haber tratado de encontrarlas, no lo logró.

Yaacob y Labán acordaron pacíficamente, y se separaron. Yaacob continuó su viaje hacia el enfrentamiento con su hermano Esav y en su camino encontró ángeles del Todopoderoso y a ese lugar lo llamó Majanaim.

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martes, 24 de noviembre de 2009

JANUKÁ (25 KISLEV - 2 TEBET) (12-19 Diciembre 2009) Historia de Janucá II


Historia de Janucá II

Antiojus, el malvado

En una de las plazas de la ciudad de Jerusalén, cerca del Har Habait (Monte del Templo), se reunieron un grupo de personas. Un mensajero a caballo informaba que acababa de morir Antiojus III y que su lugar fue tomado por su hijo Antiojus IV , conocido como Antiojus Epifanes. Los hombres se miraban asombrados unos a otros. ¿Antiojus Epifanes? "Parece un lindó apodo", dijo uno de los presentes; "¿Saben ustedes que significa "Epifanes" en el idioma griego? Significa el magnífico" .

¿En serio?", gritó otro hombre. "Escuché de un amigo, que es comerciante en Antioquia, que hay quienes lo llaman Epimanes, que quiere decir el loco, y tal apodo coincide con él".

"¡Ja ja ja!" Se escucharon risotadas. "Un rey lunático para que gobierne a los griegos"

"No hay ningún motivo de risa" dijo de pronto un viejito, si lo que dicen es cierto, hermosos dias nos esperan..."

Por cierto, no transcurrió mucho tiempo para comprobar que el señor tenia razón. Antiojus Epifanes era realmente un loco. Gastaba enormes fortunas en festines y bailes. Le gustaba salir a la guerra aún cuando no hubiera motivo ni razón. Obviamente, de este modo se empobrecía el reinado, mas Antiojus Epifanes se ocupaba de reabastecerlo con altísimos impuestos, que debian pagar los pueblos que se hallaban bajo su dominio. Fue entonces que los helénicos de Jerusalén vieron la gran oportunidad para engrandecerse. Sabian que lograrían acceder a lo que quisieran con este rey al mando, trayéndole regalos como coima. "Esta es la oportunidad para destruir a los sabios y la Torá de Jerusalén. Con la ayuda de Antiojus, podremos tomar la ciudad y los tesoros del Templo a nuestro antojo". Con mucha alegría y entusiasmo viajaron a Antioquia para ponerse en contacto con el rey.

Al cabo de muy poco tiempo comenzó el rumor: "¿Escucharon? Jonio, El Gran Sacerdote, fue depuesto. Antiojus lo ordenó".

La gente de Jerusalén estaba perpleja. El Gran Sacerdote era una persona muy recta. ¿Quién tomaría su puesto? En todo Jerusalén sería imposible encontrar una persona tan sabia y justa.

"¿Un justo? ¿Piensas que Antiojus busca un justo?", consultó uno de los habitantes. "El sólo busca dinero. Seguramente encontrará quien compre su corazón con fortuna; ese será el Gran Sacerdote".

En ese momento llegaba Eliahu Ben Iosef, cercano a los sacerdotes. "¿Saben quién es el nuevo Gran Sacerdote? ¡No lo van a poder creer! Ieshua, el hermano de Jonio!"

"¡¿Ieshua?!" La gente estaba anonadada. "Ieshua, el helénico, el que se alejó de la Torá y las mitzvot, el que cambió su nombre por uno griego llamándose Iasón? ¿El será el Gran Sacerdote?"

"Si, de él se trata. El le propuso al rey cuatrocientas monedas de plata para arrebatarle a su hermano el puesto".

"¿Será posible? ¿Hemos llegado tan bajo que el puesto de Gran Sacerdote se compra con dinero? Pobre de nosotros que así estamos".

Muy rápidamente se sucedieron cambios en la ciudad de Jerusalén. Seguian trayendo los sacrificios, pero eran los helénicos quienes gobernaban e impusieron nuevas costumbres. Los peregrinos que llegaban a la ciudad la desconocían por completo: "¿Esta es la ciudad santa de Jerusalén? ¿Este es el Beit Hamikdash, lugar donde mora la Providencia Divina? La ciudad entera está repleta de estatuas griegas, no parece una ciudad de judios". Semejante situación se mantuvo por tres años. Los helénicos se paseaban por Jerusalén y por su santuario como si fuera de su propiedad. Un nuevo Sacerdote fue designado para el puesto de Gran Sacerdote. Se llamaba Menajem y se autodenominó Menelaos.

Entonces comenzó una época muy dura para Jerusalén. Menelaos se ocupaba sólo de su propio bien, y aprovechó el puesto para sus intereses personales. Malgastó los tesoros de¡ templo y tomó, para sí los utensilios sagrados. Ninguno de los gritos ni quejas de los sacerdotes recibió atención. Por el contrario, Antiojus lo apoyaba totalmente, ya que él también se beneficiaba y disfrutaba de la delincuencia. Con profunda amargura notó el pueblo de Israel que no podan hacer nada.

Tres años transcurrieron desde la nominación de Menelaos. Fue cuando Antiojus salió a la guerra contra Egipto. Entonces se escuchó el rumor: "Antiojus habia muerto en la batalla. Inmediatamente quitaron los judíos a Menelaos del puesto. Estaban felices de pensar que se hablan despojado de Antiojus y Menelaos.

Sin embargo, muy poco les duró la alegría ya que rápidamente se supo no sólo que Antiojus no habia fallecido sino que incluso habla salido victorioso en la batalla. A su regreso decidió pasar por Jerusalén. Su ira desconoció límite alguno al enterarse de que los judíos habian depuesto a Menelaos de la ciudad. Lleno de venganza asesina llamó a sus soldados y ordenó: "Tomen a los judíos. Maten a todo el que caiga en. vuestras manos. No tengan misericordia alguna por sus casas ni por sus tierras".

Los soldados griegos, acostumbrados a las guerras, hicieron tal lo cometido. Con crueldad asesinaron ese dia a cuarenta mil judios en la ciudad de Jerusalén. Mataron sin discriminación, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, niños y bebés. No sólo eso sino que incluso vendieron otros cuarenta mil hombres como esclavos.

Como broche de oro, Antiojus ordenó derrumbar las murallas de Jerusalén. Cerca del Templo del Har Habait, construyó una fortaleza para su ejército, llamada Jakra. Desde alli los helénicos podian gobernar a Jerusalén y sus alrededores.

Mas, Antiojus, el malvado, no se satisfizo con todo lo llevado a cabo. El sabía que mientras los judios siguieran cuidando a la Torá y cumpliendo con las mitzvot, su espiritu sería inquebrantable. Por eso es que decidió comenzar una persecusión religiosa.

La siguiente proclamación fue enviada a Jerusalén y a sus alrededores: "Escuchen, escuchen hombres de Iehudá las palabras del rey Antiojus el Grande: de hoy en adelante, hay una sola Torá y una sola ley para los hijos de Israel y para los demás pueblos. Ningún animal más será sacrificado en el Templo, excepto grandes cerdos y otros animales impuros. Serán erigidos altares para los dioses griegos. El shabat y las festividades serán abolidas. Quien cuide tales fechas será muerto. Todo bebé de sexo masculino que nazca tiene prohibida la circuncisión, y quien lo haga será penado con la muerte. Escuchen, escuchen, hijos de Iehudá las palabras de nuestro rey, Antiojus, el magnífico".

Las nuevas causaron angustia y conmoción entre los hombres. Eran dias difíciles para los judios. Entre los creyentes y temerosos de Di-s se encontraron quienes buscaron refugio entre las cuevas y montañas con la esperanza de poder seguir viviendo de acuerdo con la Torá. Muchos murieron santificando el nombre de Di-s. Prefirieron la muerte antes que someterse a los decretos helénicos. En particular es conocida la historia de Jana y sus siete hijos quienes en un acto de terrible valentía se negaron a arrodillarse frente a las estatuas. Ella estimuló a sus hijos en esos momentos asentándolos a morir en nombre de Hashem antes que acatar la miserable orden del rey. Su historia fue conocida en la nación y fue ejemplo de fe y amor a la Torá y a Hashem para el resto del pueblo. Las órdenes de Antiojus generaron mucha angustia en el pueblo, sin embargo el espíritu de los judios no fue quebrantado.

Mas Antiojus hizo algo que provocó un profundo odio entre los hombres de Israel. El dia quince del mes de Kislev ordenó Antiojus erigir un idolo en el altar del Beit Hamikdash, en el lugar mismo en el que los sacerdotes ofrecían sus sacrificios para Hashem. En ese momento la nación entera estaba lista para el combate. También se supo que en realidad Antiojus quería romper los rollos de la Torá y quemarlos. En todo lugar en el que se encontraban judios temerosos de Hashem se escuchaban voces de venganza y rebelión: ¿Hasta cuándo vamos a estar sentados de brazos cruzados, y vamos a aceptar las provocaciones de este malvado? Es hora de pagarle a nuestro enemigo como se lo merece. ¡Vamos hermanos, todos juntos, saquemos a los griegos de nuestra tierra!"

De esta manera hablaron los judios unos a otros, buscando la persona ideal que pudiera organizarlos y liderarlos contra Antiojus. Todos esperaban la señal que encendiera el fuego de la rebelión.

Y la señal llegó, desde Modiin.

La rebelión de Jashmonaim

El sol recién comenzaba a alumbrar sobre la pequefia ciudad de Modiin, invitando a los hombres a participar del nacimiento de un nuevo dia. Ciertamente, las casas estaban vacias. Un silencio ensordecedor flotaba en el ambiente. Modiin se habla convertido en una ciudad fantasma.

¿Qué fue lo que habla pasado? ¿Dónde estaban todos sus habitantes? ¿Dónde podian estar en horas tan tempranas de la mañana?

La respuesta la encontrarnos en la cima de un pequeño valle. Alli se habian congregado todos los del lugar: hombres, mujeres y niños. Estaban helados, sus ojos clavados en los soldados griegos que estaban frente a ellos. Tenian un enorme cerdo en sus hombros y hablaban al pueblo irónicamente: "¿Ven? Este es un regalo de vuestro rey Antiojus. Les ha enviado este cerdo, habitantes de Modiin, y les ordena que lo ofrezcan como sacrificio al dios Zeus, aqui, en el altar que acabo de construir. ¿Quién de entre ustedes es un buen servidor? ¡Que venga y cumpla con la orden del rey! Su majestad ha prometido para quien lo haga un gran regalo."

Los griegos observaban expectantes a su alrededor para ver quien seria el primer voluntario. Mas, los habitantes, inmunes, en sus sitios, como si hubieran sido clavados con estacas. Nadie abrió la boca. Los soldados comenzaron a agitarse. Intentaban mantenerse controlados, sin embargo estaban furiosos. Continuaban hablando:

"Es sabido por ustedes que si no obedecen al mandato del rey, amargo será vuestro futuro. Todos los habitantes del lugar serán asesinados. Mas quien ofrezca el sacrificio al dios griego será enaltecido por el rey, incluso recibirá también oro y plata." El soldado finalizó su discurso y aguardaba impaciente a quien diera el primer paso.

Finalmente un hombre se adelantó en dirección al soldado griego. La gente murmuraba indignada. ¿Quién era? ¿Janan ben Elishafat? ¿Acaso iba a ofrecer el sacrificio al idolo helénico? ¿Podria ser realmente cierto? Por un momento pensaron que era un traidor. Ahora no había dudas. Janan se acercó, tomó el cerdo de manos del griego, y evitando la ira de las miradas de su alrededor se acercó al altar ubicado en el centro del monte.

¡Despreciable! ¡Traidor! " Con gritos acompañaron el actuar de Janan. Mas de pronto algo sorprendente ocurrió. Una persona mayor de entre la multitud corrió hacia el soldado, y le quitó la espada. Antes de que el traidor se diera cuenta, el anciano le habia dado muerte.

Dijo Matitiahu ben lojanan, de la casa de los Jashmonaim: "¡Hermanos mios! Ustedes saben que semejante acto no puede ser perdonado. El rey seguramente enviará a su ejército para castigarnos. Mas no temamos. Nos prepararemos. Reuniremos gente, creyentes en Di-s, y a su debido momento saldremos a la pelea. Y Hashem vendrá a nuestro encuentro, nos ayudará. Ahora, hermanos, quienes teman por nuestra Torá y por el futuro de nuestra nación que venga conmigo. Peleemos en nombre de nuestro

Di-s. ¡Quien esté con Hashem, que vengan?

Miles de ecos respondieron a las palabras de Matitiahu. Enseguida se reunieron a su alrededor cantidad de hombres valientes. Matitiahu y sus hombres recorrieron toda la tierra de Israel, arrasaron los idolátricos altares, circuncidaron a los incircuncisos, y mataron a todos los traidores que habian traicionado al pueblo y a la Torá.

Asi comenzó la gran lucha entre los helénicos y los judios. Y Matitiahu HaJashmonahi y sus hijos son los que encabezaron la rebelión contra el rey Antiojus el malvado.

La Victoria

Ese día era un día de fiesta para los habitantes de Jerusalén. Desde todos los rincones de la ciudad se encaminaban hacia un solo lugar: el Har Habait. Sus rostros reflejaban felicidad y sus labios entonaban cánticos y plegarias de agradecimiento al Todopoderoso. ¿Por qué se vistió la ciudad de fiesta?

Realmente es un día de celebración y regocijo. Es el veinticinco de Kislev. Los Jashmonaim habían determinado ése día para la reinauguración del Beit Hamiikdash, día de santidad y pureza.

Pero, ¿cómo era posible semejante celebración? ¿Dónde estaban los griegos, y el ejército de Antiojus?

Grandes milagros habían comenzado a ocurrir desde que Matitiahu había comenzado la revuelta contra los griegos. Matitiahu habla triunfado al encender la llama de la rebelión en los corazones de los judíos. Se había esparcido rápidamente por las ciudades de Iehudá y Jerusalén. Cuando el anciano Matitiahu estaba cerca del final de sus días llamó a sus cinco hijos y les encomendó usaran todas sus fuerzas para ganar esta batalla sagrada. Yehudá fue denominado nuevo líder. El era un temeroso de Hashem, gran guerrero, y conocido como Yehudá el Macabeo, según el versículo "¡Mi Kamoja Ba elimHashem!", ¡Quien es como Tú entre los dioses Hashem! Este era el verso que lo inspiraba y le daba fuerza para seguir adelante.

Todos los temerosos de Hashem se reunieron junto a Yehudá. Pelearon desenfrenadamente contra los griegos. La ira de Antiojus no conocía fronteras, y mas ofuscado aún se hallaba al saber de la rebelión de los judios. Envió tropas y más tropas de sus mejores soldados, pero cada vez eran vencidos por los macabeos. Hashem peleaba con ellos y los valientes griegos eran entregados en sus manos. Cerca de la localidad de Bet Tzur pelearon con el ejército de Lisias, líder de las fuerzas sirias. Contaban con sesenta mil hombres y fueron enviados para pelear con Yehudá que apenas si contaba con algunas almas. Mas, también Lisias y sus tropas fueron derrotados.

Ahora, nuevamente se abría el camino a Jerusalén. Durante los últimos tres años fue abandonada la ciudad debido a los duros decretos de Antiojus. Habla colocado una estatua en el altar del Beit Hamikdash, y la ciudad se habla llenado de helénicos y judíos conversos al helenismo. Ahora volvían sus fieles hijos. Con gran emoción convocó Yehudá a sus hombres: "Hermanos, en este día debemos dar gracias a Hashem.

La fuerza griega fue dispersa. Ahora se abre el camino a Jerusalén. Subamos a agradecer a Hashem, nuestro Di-s. Purifiquemos y santifiquemos nuestro Beit Hamikdash, y ofrezcamos el sacrificio de Toda al Di-s de Israel, por la gran victoria". Yehudá con sus hombres se encaminaron hacia la ciudad de Jerusalén. En su camino se sumaron muchos más. Al acercarse vieron las murallas derrumbadas ya que Antiojus asi lo habla ordenado para que próximas poblaciones no pudieran protegerse del reinado.

Cuando finalmente entraron a la ciudad la hallaron deshabitado de judíos. Los helénicos que vivían alli, al escuchar que Yehudá se aproximaba hablan escapado a la fortaleza Jakra, y se habían encerrado junto con las tropas. Yehudá se dirigió inmediatamente al Har Habait. Ingresaron al lugar por las grandes puertas. Entonces quedaron atornillados al piso al descubrir que el gran altar había sido totalmente destruido. Los portones habían sido quemados, estaban pasmados de dolor.

"¿Es éste nuestro Templo?", lloraron con angustia. "¿Es éste el santuario del Rey de los reyes? ¿Qué fue de nosotros para que lo encontremos en semejantes condiciones?"

Yehudá y sus hombres rasgaron sus ropas, tiraron tierra sobre sus cabezas y gritaron amargamente.

De pronto, Yehudá se puso de pie. Miró a su alrededor, a los presentes y buscó con sus ojos a los sacerdotes. Les dijo con voz quebrada: "No es el momento de llorar. Es tiempo para actuar por Hashem. Tomen las piedras impuras y construyan en su lugar un altar con piedras nuevas. Mas debemos finalizar antes del veinticinco de Kislev. Debemos hacer un nuevo candelabro de hierro y adhiéranle placas de madera. Y estará en lugar del de oro que quitaron los griegos. Tiremos y destruyamos todos los ídolos griegos que estan aquí. Vamos a purificar la casa de Di-s de toda esta suciedad causada por Antiojus."

Yehuda apuró a sus sacerdotes para finalizar con las tareas, algunos armaban y otros desarmaban. Cuando finalizó la labor, ordenó a sus hombres regresar a sus hogares, indicándoles que debían volver nuevamente el veinticinco de Kislev para la reinaguración de la casa de Hashem.

Y llegó el gran dia. Muchos se acercaron para participar del festejo. El Beit Hamikdash había sido limpiado y purificado. Un nuevo altar los esperaba en el centro del hall. Una nueva menorá se imponía desde un costado, mas no era de oro, ¿de dónde podian estos pobres judios extraer el oro? En su lugar, una hermosa de hierro con bellísima madera.

La gente observó a los sacerdotes preparados para encender la menorá. Pero ¿qué es lo que están esperando? Incluso Yehudá el macabeo corre de un lado al otro del hall del Templo. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué tienen esos rostros tan preocupados?

"El aceite", alguien murrnura. En todo el Beit Hamikdash no hay una sola gota de aceite. Ni una gota con el sello del Gran Sacerdote. ¿Con qué van a encender la menorá?

De pronto se escuchó un grito de júbilo. Dos jóvenes sacerdotes vienen corriendo. Uno trae en su mano una jarra. Ellos corren hacia Yehudá con la pequeña jarra de aceite puro, mas sólo alcanza para un dia. Había sido encontrada escondida debajo del sótano, y tenla la firma del Gran Sacerdote, ¡intacta! Hacer nuevo aceite llevarla ocho dias, y tenían aceite para un solo dia.

Sin embargo, estaban felices. La menorá podía ser encendida y se podia llevar a cabo la reinauguración del Templo.

Yehudá se acercó hasta el candelabro y llenó sus brazos. con el aceite de la jarra. Cuando encendió las mechas, grandes llamas brotaron.

Gran emoción estalló en los corazones de los presentes. Solo una preocupación aplacaba el espiritu. ¿Que pasará a la mañana siguiente? ¿Qué seria de los próximos ocho dias hasta que estuviera listo el nuevo aceite? ¿Se volverá a apagar la luz del candelabro, ahora que lograron encenderlo con pureza?

Mas no necesitaron preocuparse, pues ocurrió un milagro.

Cuando a la mañana siguiente llegó la gente para ofrecer sus sacrificios, vieron que las llamas de la menorá aún estaban encendidas, y no se habla consumido siquiera una gota. Y lo mismo observaron al dia siguiente y al otro y asi sucesivamente. La gente fue testigo de que un gran milagro estaba ocurriendo, y que Hashem estaba con ellos y habla aceptado sus actos. Todo el pueblo contento y eufórico entonó cánticos de alabanza al Todopoderoso: "Den gracias a Hashem, porque El es bueno, porque su bondad es maravillosa". Los sabios determinaron para el año siguiente el dia veinticinco del mes de Kislev día de alabanza y agradecimiento. Es la fiesta de las Luminarias, en recuerdo del gran milagro acaecido.

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lunes, 23 de noviembre de 2009

JANUKÁ (25 KISLEV - 2 TEBET) (12-19 Diciembre 2009) Historia de Janucá I: Heliodoros


La calma no se prolongó demasiado en la tierra de Iehudá. Al morir Alejandro Magno las nubes negras cubrieron el cielo de Jerusalén. Su grandísimo imperio fue dividido entre sus tres jefes del ejército: Antigonos, Talmai y Seleucus. La Tierra de Israel quedó en posesión de Talmai el griego, rey de Egipto. Era un gran amante de la cultura griega, razón por la cual estableció ciudades griegas en Israel y sus alrededores. De este modo la cultura griega comenzó a influir en los judios de Israel. Innumerables jóvenes hebreos, carentes de formación, abandonaron el camino de la Torá y las mitzvot, y comenzaron a imitar a los griegos. Quienes se apartaron de la senda de la Torá recibieron el nombre de helenistas, y los sabios de Israel indicaron alejarse de estos hombres y evitar sus influencias.

Tras cien años de gobierno de la descendencia de Talmai, Antiojos, de la Casa de Selecus, conquistó la Tierra de Israel. Los gobernadores sirios de la Casa de Selecus también eran griegos, e hicieron todo lo posible por implantar su cultura en los paises conquistados.

Los helenistas, buscadores de poder y la fortuna, comenzaron a viajar a Antioquia, capital de los reyes de la Casa de Selecus y eran recibidos atentamente por el rey. Antiokos precisaba de una gran cantidad de dinero a fin de afrontar sus batallas y todo el que le prometía grandes sumas recibía los favores del monarca.

¿Qué hicieron los helenistas, malvados de Israel? Se presentaron ante Antiokos y le dijeron: "Los depósitos del Beit Hamikdash en Jerusalén están repletos de plata, oro y piedras preciosas. Es conveniente que el rey tome estos tesoros".

Al escuchar tal descubrimiento el rey se alegró sobremanera. Les dijo: "Ciertamente, enviaré a Heliodorus a Jerusalén para tomar toda la plata y el oro del Templo".

El rey envió a Heliodorus acompañado de soldados del rey para que tomaran los tesoros para el reino.

Por aquellos días Jonio, el hijo de Shimón Hatzadik, servía como Gran Sacerdote en el Templo de Jerusalén. Al escuchar Jonio que Heliodorus se encaminaba a Jerusalén, se anticipó a recibirlo con bendiciones de paz.

"Ha sido comunicado al rey que el tesoro de vuestro Templo está colmado de utensilios de plata, oro y piedras preciosas. El rey me ha enviado a tomarlos".

Temió Jonio al escuchar estas palabras, y sin mas dijo al enviado del rey:

"Un falso comentario ha llegado a oídos del rey. El tesoro del Templo no cuenta sino con muy poca plata depositada para las viudas y los huérfanos. Ahora, ¿acaso has de tomar lo que no te pertenece? ¡Cuidate de tales bajos actos!"

Heliodorus estalló en una carcajada delante del Gran Sacerdote: "Se trata de la orden del rey, y ¿quién eres tú para impedirmelo? Ahora he de colocar guardianes alrededor del tesoro y descansaré del largo viaje. Mañana al amanecer, vendré al Templo para tomar la plata y el oro".
Así determinó Heliodorus y regresó a su campamento asentado en la entrada de Jerusalén.

Mas Jonio, el Gran Sacerdote, no regresó a su hogar. Reunió a sus hermanos, los sacerdotes, y les relató la desgracia que estaba a punto de suceder.

Inmediatamente los sacerdotes convocaron al pueblo, a pequeños y grandes, y les ordenaron un dia de plegaria y ayuno. El pueblo, al escuchar los actos de Heliodorus, colocó ceniza sobre sus cabezas y se dirigieron a Hashem rogando amargamente:

"Di-s de Israel, por favor, apiádate de Tu pueblo, de Jerusalén, y de tu Templo. No permitas al enemigo impurificar y violar Tu Santuario".
Jonio, el Gran Sacerdote, vestido con ropaje de duelo, también se encontraba junto al resto de los sacerdotes, llorando y clamando al Creador.

Al observar al Gran Sacerdote que lloraba, el pueblo no pudo contener su amargura y con lágrimas en los ojos elevaron sus ruegos.

A la mañana siguiente Heliodorus y su ejército subieron hasta el Monte del Templo con la intención de ingresar en él. Mas cuando dieron un paso en la entrada del Beit Harnikdash sonó una voz terrible y ensordecedora: los cielos parecian romperse sobre sus cabezas.

Los hombres de Heliodorus, presas del pánico, escaparon con sus últimas fuerzas. Solo Heliodorus permaneció en el Templo. Pálido y tembloroso quedó anclado sin capacidad de movimiento. Parecia como plantado en la tierra.

Observó a su alrededor y he aquí que una visión lo paralizó. Desde un extremo del salón se aproximaba un caballo espléndido portando a un anciano vestido con ropaje de oro adornado con piedras preciosas. El caballo y su jinete se aproximaban a Heliodorus. Pretendió escapar, mas sus piernas no le respondieron. El animal elevó sus patas y golpeó a Heliodorus hasta arrojarlo en tierra. Entonces el jinete ordenó a dos jóvenes que repentinamente aparecieron en el lugar: "Castiguen al hombre que quiso ingresar al Heijal de Hashem".

Los jóvenes propinaron a Heliodorus una tremenda golpiza, su cuerpo entero quedó lastimado, casi dejándolo sin aliento. Entonces lo abandonaron y desaparecieron, como si la misma tierra los hubiera tragado.

Al llegar los sacerdotes al Templo, encontraron a Heliodorus tendido en el suelo, sangrando. Lo llevaron hasta su carpa. Cuando sus oficiales lo vieron en semejante estado de gravedad, supieron que el final estaba cerca. Debían pedir la ayuda de los judíos. Los capitanes del ejército se dirigieron inmediatamente a Jonio, el Gran Sacerdote, y le rogaron diciendo: "Por favor, Hombre de Di-s, reza por Heliorodus, y por todos sus sirvientes. No lo dejen monr. Ahora sabemos que no hay como El en el cielo ni en la tierra".

Jonio los atendió y comprendió que sus palabras provenían ciertamente de sus corazones, que realmente lamentaban su anterior proceder. Jonio rezó por ellos y por Heliodorus, y Hashem lo curó completamente.

Entonces, Heliodorus se levantó y visitó a Jonio, se arrodilló frente a él, y bendijo a Hashem, Di-s de Israel. El y sus soldados retornaron a Antioquia, mas no sin entregar plata y oro para el Beit Hamikdash.

Desde aquel día en adelante, hasta el fin de los días del reinado de Antiojus III, ningún otro griego osó dañar el sagrado Beit Hamikdash.

(selección extraída del libro "Jerusalem de Oro", © Ed. Jerusalem de México)

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Los 613 Preceptos (Mitzvot). Preceptos (Mitzvot) Positivos (XII)

12. Los Tefilin de la Cabeza ("Tefilin Shel Rosh")

Es el precepto con el cual se nos ordenó la acción de los Tefilín de la cabeza. Es lo que El, exaltado sea, dijo: Y serán como frontales entre tus ojos. La ordenanza de este precepto ha sido repetida (en la Torá) cuatro veces.

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TEHILIM (XIV)

Habla de la destrucción de los dos Grandes templos, el primero a manos de Nabucodonosor y el segundo a manos de Tito.

Para el Director del Coro, [un Salmo] por David: El necio dice en su corazón: “¡No hay Dios!” Las acciones [del hombre] se han vuelto corruptas y abominables, nadie hace el bien. Adonái miró a la humanidad desde el cielo, para ver si hay algún hombre de inteligencia que busca a Dios. Todos ellos se han descarriado juntos; se han vuelto corruptos; no hay nadie que haga el bien, ni siquiera uno. En verdad, todos los malhechores, que devoran a Mi pueblo como devoran el pan, que no claman a Adonái, finalmente conocerán [las consecuencias de sus acciones]. Allí serán presa del miedo, pues Dios está con la generación justa. Vosotros os mofáis del consejo del pobre, que deposita su confianza en Adonái. ¡Si de Tzión viniera la salvación de Israel! Cuando Adonái haga tornar a los cautivos de Su pueblo, Iaacov se alborozará, Israel se alegrará.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Parashá Toledot - (Genealogía). 4 Kislev 5770 (21 de Noviembre de 2009).

Temas de la Parashá
Bereshit (Génesis) 25:19 - 28:9

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (25:19 - 26:5)
El nacimiento de Iaacov y Esav.
Esav vende su primogenitura.
D'os le prohibe a Itzjak abandonar la tierra de Israel.

Segunda aliá (26:6-12)
Abraham le ordena a su sirviente que vaya a la tierra de Aram Naharáim para buscar una mujer para Itzjak.

Tercera aliá (24:10-26)
Itzjak y Avimélej, el rey de Guerar.

Cuarta aliá (26:23-29)
Itzjak se desplaza hacia Beer Sheva.
Avimélej le propone a Itzjak concertar un pacto.

Quinta aliá (26:30 - 27:27)
El pacto entre Itzjak y Avimélej.
El casamiento de Esav.
Iaacov consigue la bendición de Itzjak.

Sexta aliá (27:28 - 28:4)
La bendición de Iaacov.
La bendición de Esav.
Itzjak y Rivká mandan a Iaacov a lo de Labán.

Séptima aliá (28:5-9)
Iaacov se dirige hacia Labán.
Esav se casa nuevamente.

Comentario de la Parashá

Al comienzo de nuestra parashá encontramos el relato del nacimiento del tercer y último patriarca: Iaacov Avinu y con él, su hermano mellizo: Esav.

"Llegaron sus días para dar a luz y he aquí que habían mellizos en su vientre. Salió el primero, pelirrojo, todo él era como un manto de vello, y llamaron su nombre: Esav. Y luego salió su hermano y su mano se asía del talón de Esav, y llamó su nombre Iaacov Y crecieron los jóvenes; fue Esav un hombre que sabía cazar, un hombre de campo; e Iaacov, un hombre íntegro, morador de tiendas" (25:24-27).

En una oportunidad, Esav - que volvió a su casa hambriento y cansado - le pidió a Iaacov que le permita comer de lo que él estaba preparando:

"Le dijo Esav a Iaacov: 'Dame ahora de lo rojo, esto rojo, ya que cansado estoy yo'; es por eso que llamó su nombre Edom. Dijo Iaacov: 'Véndeme hoy tu primogenitura a mí'. Dijo Esav: 'He aquí que yo voy a morir y ¿qué es para mí la primogenitura?'. Dijo Iaacov: 'Júramelo hoy', y se lo juró, y le vendió su primogenitura a Iaacov. E Iaacov le dio a Esav pan y guiso de lentejas y él comió y bebió, y se levantó y se fue, y despreció Esav la primogenitura" (25:30-34).

Realmente, en aquel momento, Esav no pensó que malvendió su primogenitura, pero veamos lo que nos cuenta la Torá sobre otro incidente que tuvo lugar muchos años más adelante, cuando Itzjak ya era anciano y bendijo a Iaacov en lugar de Esav:

"Cuando escuchó Esav las palabras de su padre, gritó un gran grito y muy amargo Le dijo (Itzjak): 'Vino tu hermano con engaño y tomó tu bendición'. Dijo (Esav): 'Es por eso que fue llamado su nombre Iaacov pues él me ha engañado ya dos veces: mi primogenitura tomó y he aquí que ahora tomó mi bendición'" (27:34-36).

El comentarista de la Torá Rabenu Bejaié Ben Asher (1263 - 1340), nos enseña que mediante estas palabras, la Torá quiere decirnos que a pesar de que estos hermanos eran mellizos, sus acciones no se parecían en absoluto. Sus características eran distintas y opuestas ya que Esav se encaminaba en pos de los placeres físicos, mientras que Iaacov se encaminaba en pos de los consejos del alma.

Es por eso que está dicho: "fue Esav un hombre que sabía cazar", ya que ésta es la profesión de alguien sin valor, que persigue los placeres mundanos; y también está dicho: "un hombre de campo", es decir: un hombre terrenal y "es por eso que llamó su nombre Edom" (25:30), nombre conformado por tres letras: la alef, la dalet y la mem, de las cuales derivan también las palabras adom (rojo) y adamá (tierra) ya que él era un ser sanguinario y demasiado terrenal.

Es sabido que si el hombre se dedica en este mundo a los placeres del cuerpo, como ser: la comida, la bebida, y se entretiene cazando toda clase de creaturas, esto motivará que abandone el servicio y el temor a D'os, ya que lo espiritual será algo secundario y sin importancia para él, mientras que los placeres terrenales serán lo principal.

Esta era la forma de vida de Esav. Es por eso que está escrito: "él comió y bebió, y se levantó y se fue, y despreció Esav la primogenitura" (25:34), y quien así se comporta, se sentirá engañado finalmente así como se sintió Esav respecto de la venta de la primogenitura, al descubrir que Iaacov tomó su bendición: "pues él me ha engañado ya dos veces: mi primogenitura tomó y he aquí que ahora tomó mi bendición" (27:36). Si él saboreará el "dulzor" de los placeres, será solamente en forma temporaria. Él finalmente se preocupará y le dolerá mucho por lo que ha hecho. Es por eso que esta escrito que Esav finalmente: "gritó un gran grito y muy amargo" (27:34).

Sin embargo, el camino de Iaacov es todo lo opuesto. Ya que "un hombre íntegro" es lo opuesto a "un hombre que sabía cazar" y un "morador de tiendas" es lo opuesto a "un hombre de campo".

Lo que Esav quería comprar era lo que Iaacov quería vender, es decir, la persecución de los placeres mundanos. En nuestra parashá, la Torá comparó los placeres mundanos con un guiso de lentejas, ya que el bienestar del mundo, la tranquilidad y el honor, son circulares (van constantemente de uno a otro) así como lo es una lenteja, que es redonda. Es por eso que Esav quiso vender y cambiar la "vida eterna", es decir, el servicio de D'os que les correspondía a los primogénitos, por la efímera vida de este mundo.

Éste es el camino que nos legaron nuestros patriarcas a nosotros y a nuestros hijos: optar siempre por el camino del servicio a D'os y el temor a Su Divinidad.

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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Los 613 Preceptos (Mitzvot). Preceptos (Mitzvot) Positivos (XI)

11. Enseñar y Estudiar Torá ("Talmud Torá")

Es el precepto con el cual se nos ordenó enseñar la sabiduría de la Torá y estudiarla, y esto es lo que se denomina: Talmud Torá.

Es lo que El dijo: Y las enseñarás diligentemente a tus hijos. En la expresión del Sifrí: "Y las enseñarás diligentemente a tus hijos — estos son tus alumnos".

Así encuentras tú que en todo lugar los alumnos fueron llamados 'hijos', como fuera dicho: Y salieron los hijos de los Profetas.

Y allí dijeron: "Y las enseñarás diligentemente — que (las palabras de la Torá) sean filosas en tu boca; cuando una persona te pregunte algo, no vaciles ante ella, sino que has de decirle de inmediato".

Esta ordenanza ya fue repetida (en la Torá) varias veces: Y aprenderéis, y haréis, (y) para que aprendan. En muchos lugares del Talmud ya han enfatizado en abundancia este precepto y han incentivado acerca de él.

Las mujeres no están obligadas por él, dado que fue dicho: Y las enseñaréis a vuestros hijos. Dijeron: "Vuestros hijos — y no vuestras hijas", como fue explicado en la Guemará (—Talmud, Tratado de) Kidushín.

martes, 17 de noviembre de 2009

Parashá Toledot - (Genealogía). 4 Kislev 5770 (21 de Noviembre de 2009).

Resumen de la Parashá

La parashá de esta semana inicia su relato recordando que en los primeros veinte años de casados, Itzjak y Ribká no habían tenido hijos. Luego de rezarle al Todopoderoso, Él los bendijo, concibiendo Ribká a los mellizos Esav y Yaacob. El nacimiento es extremadamente doloroso para Ribká, y Di-s le revela que su sufrimiento es un preludio microcósmico del conflicto que habrá en el mundo entre las dos grandes naciones: Edom-Roma e Israel, descendientes de sus mellizos. Esav nace primero, y trata de prevenir el nacimiento de Yaacob, pero Yaacob se agarra del talón de Esav y emerge al mundo.

A medida que fueron creciendo el contraste entre los mellizos fue cada vez más aparente. Esav fue el mayor, y se dedicó a tareas de campo, siendo cazador, un hombre de campo, del mundo físico, mientras que Yaacob fue un gran estudioso de Torá, desarrollando su espíritu. Esav fue el hijo preferido de Itzjak, mientras que Yaacob lo fue de su madre.

En el día del funeral de su abuelo Abraham, Yaacob estaba cocinando sopa de lentejas, la comida tradicional de duelo. Esav entró bruscamente, hambriento, después de un día de caza, y vio que Yaacob estaba cocinando lentejas rojas, y le pidió a su hermano que le diera rápidamente de comer de ese guisado. Entonces Yaacob le dijo que a cambio de esa comida, le vendiera su primogenitura (y sus responsabilidades espirituales correspondientes), ya que Esav no mostraba interés en ella y así, comiendo y bebiendo menospreció sus derechos de primer hijo.

Comenzó una época de hambruna e Itzjak trató de escapar a Egipto cuando el hambre llegó a Canaán, pero Di-s le recuerda que la Akedá - ofrecida como un sacrificio - lo santificó, y debía quedarse en la Tierra Santa. Entonces, se traslada a Guerar, en la tierra de los Plishtim, tierras del Rey Abimélej. Fue que se le apareció el Eterno para afirmarle la promesa que le hiciera a Abraham, su padre, que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del Cielo y que recibirían como herencia la tierra de Canaán.

Así como lo hizo su padre, Itzjak dijo a los habitantes de Guerar que Ribká era su hermana, hasta que el propio Abimélej descubrió que no lo era, y ordenó que nadie causara daño alguno a Itzjak o a su esposa. Itzjak prosperó y fue envidiado por la gente de Guerar, por lo que Abimélej le pidió que abandonara esa región.

Itzjak vuelve a cavar los tres pozos cavados por su padre, proféticamente aludiendo a los tres Batei Mikdash (Templos) que serán construidos en el futuro.

Itzjak se desplazó a Beer Sheva donde fue visitado por Abimélej y viendo que Itzjak era una persona agraciada por el Eterno, acordó firmar con él un tratado de paz. Entretanto Esav se casó con dos mujeres hititas.

Itzjak ya era anciano y había perdido la vista y sentía que debía bendecir a su hijo mayor. Por ello le pidió a Esav que fuera al campo a cazar y que luego le cocinara una comida sabrosa y luego procedería a bendecirle. Ribká oyó la conversación y decidió que Yaacob vistiera con ropas de Esav, cubriendo sus manos y su cuello con piel de cabra para que aparentara el vello de su hermano. Preparó una comida y así envió a Itzjak hacia su padre Yaacob. En un principio Yaacob dudó si quien se presentaba era su hijo Esav o no, pero luego al sentir sus manos aparentemente velludas, se tranquilizó. Luego Itzjak le pidió a su hijo que se acercara, y Yaacob lo hizo y le besó. Itzjak lo bendijo.

Llegó Esav de su caza y preparó comida para su padre y se acercó a éste para recibir la bendición. Pero Itzjak descubrió que fue Yaacob quien recibió de él la bendición. Igualmente bendijo a Esav, prediciendo que sus descendientes vivirían por la espada y servirían a los descendientes de Yaacob. Esav odió a Yaacob y planeó matarle cuando muriera su padre. Ribká, enterada de esto, envió a Yaacob hacia Jarán, a lo de su hermano Labán hasta que la ira de Esav se supere. Itzjak bendijo nuevamente a Yaacob para que las bendiciones de Abraham se cumplieran entre él y sus descendientes y heredasen la tierra de Canaán. Asimismo le ordenó no tomar esposa de las hijas de Canaán y que sólo lo hiciera de Padán Aram, entre las hijas de Labán. Esav comprendió que las hijas de Canaán eran malas a los ojos de Itzjak y decidió tomar otra mujer, Majalat hija de Ishmael, hijo de Abraham.

domingo, 15 de noviembre de 2009

TEHILIM (XIII)

Plegaria para que termine este prolongado exilio. Quien sufre angustia ha de rezarla por su aflicción y por la extensión del exilio diaspórico.

Para el Director del Coro, un Salmo por David: ¿Hasta cuándo, Adonái, has de olvidarme? ¿Para siempre? ¿Hasta cuándo ocultarás Tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo debo buscar consejo dentro de mi alma [para escapar a] la pena de mi corazón todo el día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? Mira [mi aflicción y] respóndeme, Adonái; da luz a mis ojos, no sea que yo duerma el sueño de la muerte. No sea que mi enemigo diga: "Pude con él", [y] mis opresores se alborocen cuando vacile. En Tu bondad he confiado, mi corazón se alborozará en Tu salvación; cantaré a Adonái porque El me ha concedido bondad.

sábado, 14 de noviembre de 2009

ROSH HODESH KISLEV (17 Y 18 de Noviembre de 2009)

Es el tercer mes del año según el cómputo de los meses a partir de Tishrei, mes en el cual fuera creado el mundo, y el noveno mes según el cómputo a partir de Nisán, el mes en el cual los Hijos de Israel hubieron salido de Egipto.

El origen del nombre Kislev proviene de la lengua babilonia, así como el resto de los nombres de los meses que componen el calendario judío.

En las Escrituras es mencionado por primera vez en la época del retorno a Sión del primer exilio (Zacarías 7:1), así como en el Libro de Nehemías 1:1. El Libro de Esdras nos cuenta sobre una asamblea del pueblo que volvió del exilio realizada en Jerusalén “a los veinte del mes, el cual era el mes noveno” (Kislev). El Libro trae a continuación la palabra del pueblo: “…y el tiempo lluvioso, y no hay fuerza para estar en la calle…” (Esdras 10:13).

El mes de Kislev cae al comienzo de la época de las lluvias en Eretz Israel: “Llegó el principio del mes de Kislev y no habiendo lluvias, los jueces decretan tres días de ayuno para el pueblo” (Mishná Taanit 1:5).

En la tradición jasídica, el día 19 de kislev es conocido como "el Año Nuevo del Jasidut", día de la liberación de la prisión y redención del rebe Shneur Zalman, autor del Tania, texto clásico de jasidut, discípulo del Maguid de Mezerich, el sucesor del Baal Shem Tov. Fue encarcelado por diseminar los más profundos misterios de la Torá y su liberación implica que es a través del canal espiritual de este día que se baja a este mundo la sabiduría interna del jasidut y el poder de integrar esta sabiduría a nuestra vida diaria. La base del sendero del jasidut es la confianza y la fé en la omnipresencia de Di-s y la omnipotencia de Su providencia Divina.

El día 25 de Kislev comienza la festividad de Janucá, que dura ocho días. En ellos, se recuerda el milagro de Janucá y se exalta el heroísmo de los Hasmoneos, que derrotaron a los griegos y purificaron el Templo.

El signo del mes

El signo del mes de Kislev es sagitario "keshet". El arquero y su arco recuerdan el arco-iris que aparece en el cielo al salir el sol después de la lluvia, que abunda en este mes.
El arco de kislev es el de los Macabim. Simboliza su confianza activa en Di-s para luchar contra el imperio y la cultura que entonces regían la tierra.

Aunque los Jashmonaim eran de la tribu de los Sacerdotes de Israel, el "arte" de la arquería es atribuido en la Biblia a la tribu de Benjamín en particular, la tribu del mes de kislev.

Los Cohanim (y Leviim) no son considerados como una de la tribus correspondientes a cada uno de los meses del año (de acuerdo con el Arizal). Como una manifestación "todo abarcadora" del alma judía, los Cohanim contienen y reflejan la fuente espiritual de cada una de las tribus. Esto es así especialmente con respecto a la tribu de Benjamín, ya que en su parte de la tierra de Israel estaba el Templo sagrado donde los Cohanim hacían su servicio. Por eso la relación entre estas dos tribus es similar a la del alma y el cuerpo. Los Cohanim libraron la guerra santa corporizada por el arco de Benjamín. El arco de guerra de kislev es realmente proyectado ("disparado") desde el arco (el arco iris, que en hebreo corresponden a la misma palabra keshet) de paz (entre Di-s y la Creación) del mes anterior Jeshvan, como se explicó antes). Los dos arcos (semicírculos) se unen para formar el círculo completo de la samaj de kislev.

Aconteció en el mes de Kislev

12 de Kislev: Fin de la compilación del Talmud Babilonio.

16 de Kislev: Falleció Rabi Iehudá Hanasí, compilador de la Mishná.

21 de Kislev: Los samaritanos se dirigieron a Alejandro Magno y pidieron destruir el Templo de Jerusalén para construirlo en el Monte Gerizim. El pedido fue rechazado y su propio templo en Gerizim fue destruído.

24 de Kislev: Inauguración del Segundo Templo (Hageo 2:18). Jerusalén fue liberada por el ejército británico durante la Primera Guerra Mundial (5678-1917).

25 de Kislev: Festividad de Janucá (ocho días).Fundación de Zijrón Yaacov, de las primeras colonias judías en Eretz Israel (5643-1882).

http://www.dimensiones.org/
http://www.jafi.org.il/

viernes, 13 de noviembre de 2009

RELATOS DE SHABAT

El Shabat Pudo Más

Nací en Safro, Marruecos dónde asistí a la Ieshivá hasta los 16 años... Por entonces tuve que aprender una profesión. Fui a la ciudad de Fez dónde había más opciones. Decidí convertirme en dibujante y me anoté en una escuela profesional.

Cuando estalló la Segunda Guerra se puso muy difícil encontrar empleo - sobre todo en mi profesión, y más aún como judío. Las personas aceptaban cualquier trabajo.

Un día, solicité trabajo en una fábrica de muebles y otros artículos para el gobierno. La planta pertenecía a Francia y los obreros eran árabes y judíos. Era tiempo de guerra, y la industria permanecía abierta los siete días de la semana.

Antes de entrar, juré a mí mismo que nunca profanaría el Shabat. Me presenté al supervisor, y después de una corta entrevista, fui contratado.

Durante una semana entera trabajé muy diligentemente, recibiendo alabanzas por ello. Pero se acercaba Shabat y no había resuelto el problema.

En la mañana de Shabat, mis pies se dirigieron a la fábrica. Estaba determinado a no hacer ningún trabajo prohibido, aunque me despidieran. Agradecí a Di-s por cada momento que pasaba sin que el supervisor que lo notara. Cuando se acercaba, yo pretendía estar resolviendo una ecuación, pero podría asegurar que él sabía la verdad. No dije nada, y él continuó con sus rondas. Respiré aliviado. Mi primer Shabat había pasado en paz.

La segunda semana pasó como la primera. Trabajé diligentemente, pero mi mente estaba en otra parte. Qué pasaría el próximo Shabat.

De nuevo me encontré en la misma situación. Estaba de pie en mi lugar de trabajo, pero no toqué nada de la madera o maquinaria. Desgraciadamente, ese día el supervisor se presentó temprano. Era evidente que me estaba controlando.

Mi corazón empezó a golpear. "¿Por qué no está trabajando?" preguntó. No contesté, y él repitió la pregunta. Después agregó: "Si no empieza a trabajar, tendrá que encontrar un trabajo entre los judíos..."

Después de unos minutos el supervisor volvió, pero ya no estaba solo. ¡Caminaba junto al gerente de la fábrica! Mi cuerpo entero empezó a temblar como nunca antes lo había hecho.

El gerente me era familiar, pero no estaba muy seguro. El gerente me miró de la cabeza a los pies antes de susurrar algo al supervisor. La única palabra que pude oír fue "dibujante."

Todos sabían que el dibujante de la planta había dejado su puesto. A la fábrica le faltaba un proyectista de jornada completa. Nunca se me había ocurrido solicitar el puesto, pues era demasiado tímido.

De repente, el gerente dijo: "No estoy equivocado, yo firmé su diploma".
En ese momento comprendí. "Sí" contesté.
"Ven a mi oficina mañana," dijo.

Al otro día empecé mi carrera como dibujante oficial de la planta. Estaba encantado por la promoción inesperada, pero preocupado por cuidar el Shabat.
Llegó Shabat. Decidí tomar la iniciativa. Fui a la oficina del gerente y anuncié, "No trabajo los sábados". Empalideció. No dijo nada y asintió ligeramente.

Trabajé allí durante muchos años. Pero nunca crucé ese umbral en Shabat.

Una vez, en un momento de candor, el gerente me confió: "Debes saber que nunca me ganaron en una discusión. Eres la primera persona que tuvo éxito, y consiguió que cediera. Un pequeño judío, consiguió lo mejor de mí..."


Shalom Shabat

Mis amigos se sorprenden incluso se afligen, cuando les cuentos la manera en que cumplo Shabat. Se sorprenden al escuchar que no escribo, no toco la luz, no uso el teléfono, ni cocino o me comprometo en ninguna actividad que hago usualmente durante la semana, durante veinticinco horas, empezando el viernes cuando baja el sol, hasta el anochecer del sábado

Después de ese pequeño intervalo regreso a la batalla, incorporándome con los demás a ese ritmo vertiginoso de la vida empresarial. Nadie que me vea en el torbellino de mi vida agitada creería que me tomo semejante recreo todas las semanas. "¿Cómo puede permitirse ese lujo?" preguntan. Cuando se enteran que mi observancia también evita las compras, las salidas al cine y un gran abanico de actividades recreativas, levantan una ceja y dicen, "¿Por qué querrías hacer eso?"

Esta reacción no es nada sorprendente. Viene de la suposición natural de creer que cesar nuestras ocupaciones cotidianas no sólo es difícil, sino imposible. Piense en los anuncios del hombre trajeado sentado en la cima de la montaña, "logueándose" para chequear su mail en su laptop; o la bañista en una isla remota que cierra un trato a último momento, creyendo que está de vacaciones.

"Seis días trabajarás y harás toda tu tarea, pero el día séptimo es Shabat, consagrado a Hashem, tu Elokim, no hagas ninguna tarea..." (Éxodo 20:9-10)

Todos parecemos tomar de este Cuarto Mandamiento bastante en serio la parte que dice trabajar durante seis días. Pero el mandamiento entero es pertinente: Shabat es significativo por los días de trabajo y los días de trabajo son elevados por el Shabat.

La Cabalá enseña que Di-s se pasó seis días creando un escenario en donde somos todos actores. Él hizo esto contrayendo Su energía y "retirándose", creando así un "vacío", un espacio que llamamos "mundo". Di-s permanece oculto para permitirnos ejercer nuestra libertad y libre albedrío. Él está esperando que elijamos Tikun Olam, perfeccionar el mundo. Él está esperando que validemos Su plan pasándonos seis días cada semana elevando este mundo, descubriendo la Divinidad inherente en toda la materia y liberando las chispas de Energía Divina que dan vida a todas las cosas.

Cuando nos sumergimos en nuestro trabajo, sin embargo, se vuelve una lucha permanecer en la superficie. En el interminable conflicto entre lo material y lo espiritual, el peso específico a menudo gana. Es fácil olvidarse de nuestro origen, nuestra razón de ser, de nuestro punto de salida en este viaje que llamamos "la vida".

Shabat es un poderoso recordatorio que nos devuelve al principio. Es una reunión con nuestra propia esencia. Es un retorno a la perfección que existió después de los seis días de Creación, antes del pecado.

Que yo no cocine, haga compras o faxee nada en Shabat es una declaración de principios tanto como un estilo de vida. En Shabat me resisto a hacer uso de las energías y fuerzas del mundo. Suspendo mis esfuerzos por dominar y transformar. Reflejando el modelo original de Di-s -cesando después de seis días de invención e innovación- correré el velo y estaré cara a cara conmigo misma y mi Di-s.

Eso es lo que experimento cada semana, el viernes cuando el sol está a punto de ponerse, me desconecto de mis asuntos cotidianos. Enciendo las velas de Shabat y algo cambia mientras "limpio" mi mente y tomo una respiración profunda, sabiendo que estoy en un lugar dónde nunca hubiera podido llegar sola.


jueves, 12 de noviembre de 2009

Haftarat Parashá Jaye Sará

Melajim I (I Reyes) 1:1-31

El libro de Melajim (Reyes) - como su nombre lo indica - nos relata acerca de los distintos reyes que tuvo el pueblo de Israel a lo largo de su historia, hasta la destrucción del primer Templo de Jerusalem a manos del emperador Nebujadnetzar (Nabucodonosor) de Babilonia. Respecto de los primeros reyes de Israel - incluyendo a David - nos es relatado en el libro de Shemuel (Samuel), y aquí el relato comienza con la historia de Shelomó hamélej (el rey Salomón).

Sin embargo, la historia de un hijo comienza en vida de sus padres y es por eso que el autor del libro de Melajim comienza el relato informándonos lo que ocurrió con el rey David en los últimos días de su vida.

La haftará que leeremos este shabat fue escogida del comienzo del libro de Melajim y así comienza:

"El rey David era anciano, entrado en años, y lo habían cubierto con las ropas, pero él no entraba en calor" (1:1).

Más adelante, el libro nos relata que hubo una lucha por el trono entre Adoniá Ben Jaguit (uno de los hijos del rey David) y Bat Shevá - la madre de Shelomó - quién pedía el trono para su hijo, ya que el rey David, le había jurado a ella que Shelomó reinará después de él. Al enterarse de esto, el rey David decidió coronarlo a su hijo Shelomó como rey, aún en vida, y así acallar estas disputas.

Es interesante ver que el relato comienza con un detalle aparentemente superfluo en relación con la historia que se nos quiere narrar. ¿Qué importaba si el rey David en los últimos días de vida sentía frío o calor?

Algunos comentaristas entedieron que en realidad este dato no es tan superfluo sino que encierra una gran enseñanza para nosotros. Ellos nos recuerdan lo que dice el Talmud respecto de lo que es relatado en el libro de Shemuel I (I Samuel) cap. 24.

Allí nos es relatado que Shaul el rey, estaba persiguiendo a David a través del desierto de En Guedi y en un momento determinado, Shaul se apartó de sus hombres para entrar a una cueva, para hacer sus necesidades. Él no sabía que David y sus hombres estaban próximos a ese lugar.

Cuando los hombres de David vieron esto, le dijeron a él que ese era el día respecto del cual D'os le había dicho que pondrá a sus enemigos en sus manos. En ese momento se levantó David y cortó el borde de la vestimenta de Shaul, como señal de que finalmente él reinará. Después, sin embargo, se arrepintió de lo que había hecho (a pesar de que Shaul lo perseguía a él y David tambíen lo podría haber matado) y le dijo a sus hombres que se arrepintió de haber tocado al rey que D'os había elegido para el pueblo de Israel y no le permitió a ninguno de sus hombres matar a Shaul, dejándolo escapar.

Comentando el hecho de que "se levantó David y cortó el borde de la vestimenta de Shaul" (Shemuel I -I Samuel- 24:5) nos dice el Talmud:

"Dijo Rabí Iosí el hijo de Rabí Janiná: Todo el que desprecia a las ropas, finalmente no tendrá satisfacción de ellas, así como está escrito: 'El rey David era anciano, entrado en años, y lo habían cubierto con las ropas, pero él no entraba en calor'" (Berajot 62b).

El Maharshá (Morenu Harav Shelomó Eidels, 1555 - 1632) nos enseña que Rabí Iosí el hijo de Rabí Janiná encontró esta idea insinuada en el mismo texto, ya que en el pasuk (versículo) podría haber estado escrito simplemente: "y lo habían recubierto, pero él no entraba en calor" omitiendo las palabras "con las ropas", y realmente hubiéramos entendido que con ropas fue que lo recubrieron. Sin embargo, por cuanto que el texto aclaró que "con las ropas" fue que lo recubrieron, se entiende que se nos quiere insinuar algo a través de este dato.

A simple vista, este pasaje del Talmud no es fácil de entender. ¿Qué pecado cometió David al cortar el borde de la vestimenta del rey Shaul? Además, a pesar de que podamos encontrar en su acción algún pecado, ¿qué relación tiene el hecho de que cortó el borde de la vestimenta de Shaul con el hecho de que al final de sus días las ropas no le servían para entrar en calor?

Para explicar esto, necesitamos entender que nosotros como seres humanos, debemos darle la importancia necesaria al cuidado de todos los elementos que D'os puso en Su mundo, a disposición del hombre. De esta manera él se beneficiará al utilizarlos debidamente y podrá perfeccionarse en su avodat Hashem (servicio a D'os).

Entre todos los medios que dispone el hombre, se encuentran los elementos materiales como ser las ropas, los alimentos, los metales, etc. y también se encuentran otros elementos no materiales como ser la Torá y el alma. Si aprendemos a utilizar correctamente los elementos materiales que están a nuestro alcance, entonces también sabremos utilizar eficientemente los elementos no materiales que tenemos a nuestra disposición.

El Rav Eliahu Desler (1891 - 1954) en su libro "Mijtav Meeliahu" dice que cuando David estaba con el rey Shaul en la cueva, él debía apresurarse por el gran peligro en el cual se encontraba, y tenía que tomar algún elemento que sirva como señal de que él estuvo con el rey Shaul y este último no lo dañó a él en absoluto. Pero David cortó el borde de la ropa de Shaul y fue castigado por eso, pues si hubiese pensado dos veces hubiese encontrado otra forma de conseguir su objetivo sin tener la necesidad de destruir un objeto entero. Es por eso que a David le fue considerado que despreció las ropas, pues en el nivel espititual en el cual él se encontraba, esta mínima acción es considerada un pecado. Y por cuanto que despreció las ropas, no tuvo el mérito de tener provecho y satisfacción de ellas en el momento en que las necesitaba, cuando envejeció, y a pesar de que pusieron sobre él muchas vestimentas, estas no eran suficientes, pues D'os decidió que las ropas no cumplan su función natural.

Y así también ocurre con alguien que ve que hay comida tirada en el piso y pasa de largo sin recogerla, él finalmente será pobre (Véase Eruvin 64). Por cuanto que los alimentos son despreciables a sus ojos, en definitiva carecerá de ellos.


Parashá Jaye Sará - (Vida de Sará). 27 Jeshván 5770 (14 de Noviembre de 2009).

Temas de la Parashá

Bereshit (Génesis) 23:1 - 25:18

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (23:1-16)

La muerte de Sará.
Abraham compra un lugar para enterrar a Sará

Segunda aliá (23:17 - 24:9)

Abraham le ordena a su sirviente que vaya a la tierra de Aram Naharáim para buscar una mujer para Itzjak.

Tercera aliá (24:10-26)

El sirviente de Abraham se encamina hacia Aram Naharáim y al llegar encuentra a Rivká.

Cuarta aliá (24:27-52)

El sirviente de Abraham le pide a la familia de Rivká la mano de ella para casarse con Itzjak.

Quinta aliá (24:53-67)

El sirviente de Abraham y Rivká regresan a la tierra de Israel.
El casamiento de Itzjak y Rivká.

Sexta aliá (25:1-11)

Los hijos de Abraham y Keturá.
La muerte de Abraham y su entierro.

Séptima aliá (25:12-18)

Los descendientes de Ishmael.

Comentario de la Parashá

Siempre hemos escuchado que en nuestra sagrada Torá no existen temas innecesarios. Aún más, cada letra de la Torá encierra un profundo significado que requiere ser estudiada. Sin embargo, alguien podría llegar a pensar que a pesar de que todo lo que figura en la Torá es importante, existen temas de mayor o menor importancia que otros. Pero esto no es verdad.

En su libro de preguntas y respuestas, el Rambam (Rabí Moshé Ben Maimón, 1135 - 1205) nos explica que en la Torá no hay ninguna parte más importante que otra, sino que todos los relatos de la Torá tienen la misma importancia, pues cada palabra es la palabra de D'os a los hombres. Es por eso que de acuerdo a su opinión está prohibido ponerse de pie cuando en la sinagoga se leen los Diez Mandamientos, ya que eso denotaría que esa parte de la Torá es más importante que las demás.

Ahora bien, estudiando nuestra parashá encontramos una idea que aparentemente desafía esta teoría formulada por el Rambam, pues en el capítulo 24 de nuestro libro se nos relata que Abraham Avinu le pidió a su sirviente que vaya a Aram Naharaim (la tierra natal de Abraham) para buscar una mujer para su hijo Itzjak, y la Torá relata con lujo de detalles - más que en otras oportunidades - lo ocurrido en aquel viaje, además de repetir el relato dos veces. Y al investigar la razón de esto, encontramos que Rashí (Rabí Shelomo Itzjaki, 1040 - 1105), comentando el pasuk 42, cita el siguiente midrash:

"Dijo Rabí Ajá: Es más bella la conversación de los sirvientes de las casas de los padres, que la Torá de los hijos. La parashá de Eliézer (el sirviente de Abraham), se repite dos y tres veces, y (a pesar de que el tema de la impureza de) el reptil es una de las partes principales de la Torá (respecto de las leyes de pureza e impureza ritual), sólo aprendimos que su sangre impurifica al igual que su carne, de un versículo que está escrito con una letra de más" (Bereshit Rabá 60:9).

Aparentemente este midrash contradice las palabras de Maimónides, ya que Rabí Ajá claramente nos dijo que en la Torá algunas partes son más bellas que otras. Pero realmente esto no es una contradicción.

Escuché del Rav Z. N. Goldberg que en la Torá hay dos tipos de mitzvot (preceptos). Los famosos 613 preceptos que son iguales para todos los hijos de Israel, sin diferenciar entre una persona pobre y una rica, o entre un judío importante y uno simple, o entre un gran sabio de la Torá y un ignorante. Respecto de esos 613 preceptos, todos están obligados a cumplirlos por igual. Sin embargo, hay otros preceptos que no pertenecen a esta categoría. Y esta idea ya ha sido formulada por el Rambán (Rabí Moshé Ben Najmán, 1194 - 1270) comentando lo que dice la Torá al comienzo de parashat Kedoshim (Vaikrá -Levítico- 19:2).

Dice la Torá: "…santos deberán ser ustedes, ya que Santo soy Yo, Hashem, vuestro D'os".

El Rambán explicó que esta ordenanza de la Torá no se parece al resto de las 613 mitzvot, pues la Torá generalmente ordena mandamientos específicos y bien definidos, y no reglas generales.

Es por eso que él explicó que mediante este pedido de santidad, la Torá nos exige que no nos encontremos en la categoría de un "naval birshut haTora" (un infame con el permiso de la Torá). ¿Cómo es esto? Si el hombre cumpliera todos los 613 preceptos sin prestar atención a las ordenanzas generales, él podría tomar vino todos los días, todo el tiempo, siendo una persona inútil para la sociedad y aparentemente no sería considerado un pecador.

Pero el Rambán explicó que ésto es totalmente erróneo. La Torá no escribió específicamente la prohibición de ser arrogante o de enojarse, sin embargo, sin ningún lugar a dudas, quien tiene estos defectos en su personalidad, se está comportando de una manera ajena al espíritu de la Torá.

Basado en sus palabras, nos explica el Rav Goldberg que para aprender respecto de alguna mitzvá específica que es igual para todo el pueblo de Israel, la Torá no necesitó extenderse en su explicación. Es por eso que para aprender que la sangre del reptil impurifica al igual que su carne, sólo bastó que en un versículo esté escrita una letra "de más", a pesar de que ésta es una ley muy importante dentro de las leyes de pureza e impureza ritual.

Sin embargo, por cuanto que todo el relato del viaje del sirviente de Abraham para conseguir una esposa para Itzjak, nos viene a enseñar que es muy importante buscar una pareja con buenas midot (características) - como explica Rashí - la Torá necesitó extenderse en este relato, ya que ésta no es una mitzvá específica e igual para todo el pueblo de Israel, sino que depende de la cultura, la tradición, las características y el nivel espiritual de cada persona. Y es por eso que Abraham no quiso que Itzjak se case con una mujer de la tierra de Quenaan, pues ellas no tenían buenas midot y no eran compatibles con su hijo Itzjak

martes, 10 de noviembre de 2009

Parashá Jaye Sará - (Vida de Sará). 27 Jeshván 5770 (14 de Noviembre de 2009).

Comienza la parashá de esta semana relatando la muerte de Sará quien tenía ciento veintisiete años de edad. Sará murió en Kiryat Arba, Hebrón y en ese lugar Abraham compró un campo y la cueva de Majpelá para sepultarla allí. Abraham guardó duelo por su esposa.

Abraham ansiaba casar a Itzjak, su hijo, y para ello encargó a su sirviente Eliézer encontrar la mujer apropiada para Itzjak. Abraham hizo prometer a Eliézer que no elegiría esposa entre las hijas de los cananitas. Tenía que ir a la tierra natal de Abraham y encontrar allí a la compañera para Itzjak.

Eliézer se aprestó para llevar a cabo la orden de su amo y así preparó diez camellos cargándolos con muchos regalos que Abraham le dio, y comenzó su viaje hacia Aram Naharaim, la tierra de nacimiento de Abraham. Llegó por la noche y junto a un pozo fuera de la ciudad, rogó a Hashem para que pudiera encontrar la persona adecuada para Itzjak. Así en su oración al Eterno, dijo que pediría agua a una joven que estuviera junto al pozo, y sería aquella que le respondiera que daría agua a él y sus camellos. Esa sería la mujer elegida por el Todopoderoso.

Pero antes de finalizar Eliézer con su plegaria al Eterno, llegó al pozo Ribká a llenar su cántaro y Eliézer corrió hacia ella para pedirle agua. Ribká le dio de beber y prontamente sacó agua para dar a los camellos. Eliézer entendió que ella era la mujer designada por Hashem y le dio regalos. Eliézer se inclinó y se prosternó ante el Eterno, bendiciéndolo por Su bondad hacia Abraham. Ribká era nieta de Najor, hermano de Abraham.

Luego Ribká llevó a Eliézer hacia su casa y él contó todo lo acontecido hasta ese momento. Un hermano de Ribká, Labán salió al encuentro del visitante. Toda la familia estuvo de acuerdo con su unión con Itzjak y así es que permitieron que Ribká viajara a la tierra de Canaán para su casamiento.

Ribká conoció a Itzjak y éste la desposó.

Abraham tomó como esposa a Keturá y tuvo con ella otros seis hijos. Dio regalos a todos sus hijos, pero dejó toda su herencia a su querido hijo Itzjak. Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años y fue enterrado por sus hijos Itzjak e Ishmael en la cueva de Majpelá junto a Sará.

viernes, 6 de noviembre de 2009

BIRKAT HAMAZON (Bendición Después de la Comida)

El agradecimiento trae alegría. Cuando alguien te da un regalo, mientras más sepas acerca de la proveniencia de éste, más podrás apreciarlo y más alegría te provocará.

Y es por eso que, en el judaísmo, nos tomamos el tiempo necesario para decir bendiciones. Baruj ata... es el conocido comienzo para muchas de las bendiciones que decimos. Baruj significa "bendito" en hebreo, así que al parecer estamos continuamente bendiciendo a Dios. Pero, ¿Dios realmente necesita nuestras bendiciones?

Baruj es de la misma raíz que bereija, que significa fuente, de donde viene el agua. Su conexión es que ambas palabras son sobre "fuentes". Cuando decimos una brajá, una bendición, estamos reconociendo que todo tiene una fuente, y que esa fuente es Dios. Le agradecemos a Él por ser la fuente de todo.

Cuando recitamos la Bendición Después de la Comida (conocida también como bentching, que significa "bendecir"), estamos apreciando el hecho que esta comida vino de Dios – y eso le da al disfrute de la comida un nuevo significado. Reconocemos que estamos realmente bendecidos y decimos gracias. Este agradecimiento trae felicidad.

Dios no necesita nuestras bendiciones. Nosotros necesitamos nuestras bendiciones, ya que ellas nos ponen nuevamente en contacto con la raíz de todo. Una buena comida se convierte ahora en una conexión con el Eterno.

Cómo Hacerlo

En Shabat y Iom Tov, y otras ocasiones de celebración, comenzamos cantando Shir Ha-ma'alot justo antes del bentching (Bendición Después de la Comida). Este salmo fue compuesto por el Rey David y habla sobre el retorno del Pueblo Judío del exilio a la Tierra de Israel.

Hay muchas melodías para Shir Ha-ma'alot, si no las conoces prueba con una hecha por ti. Es una de esas canciones que funcionan con casi cualquier melodía.

También hay una melodía tradicional para el resto del bentching que ayuda a la gente a familiarizarse con el hebreo. Pero recuerda, aunque es mejor en hebreo, Dios entiende español y todo el resto de los idiomas. Así que siéntete libre de expresar tus gracias en el idioma en el que te sientas más cómodo.

Maim Ajaronim – "Aguas Finales"

Antes de decir la Bendición Después de la Comida, nos lavamos la punta de los dedos. Esta es una pequeña ceremonia llamada Maim Ajaronim, que literalmente significa "aguas finales".

Antes de tocar algo físicamente precioso – una copa de plata, un bebé recién nacido, un objeto invaluable, nos aseguramos de que nuestras manos estén limpias. Es un reconocimiento de que los objetos materiales pueden tener gran valor. Con Maim Ajaronim reconocemos que antes de dirigirnos a Dios y agradecerle, debemos lavar nuestras manos.

Después de cantar Shir Ha-ma'alot, uno de los anfitriones va a la cocina y llena un pequeño recipiente con agua. Hay hermosos conjuntos que se pueden comprar para esto, que vienen en una gran variedad de estilos – un pozo del deseo con el agua adentro del pequeño balde... conjuntos de una copa de plata con su plato... otros hechos de bronce...

Pero todo lo que realmente se necesita es un vaso con un pequeño tazón.

1. Llena el vaso con agua, ponlo en un pequeño tazón y llévalo a la mesa.

2. Pásalo por los presentes, cada uno debe verter un poco de agua sobre la punta de sus dedos (desde el nudillo del medio hacia abajo), sobre el tazón.

3. Cuando todos ya se han lavado, saca el vaso y el tazón de la mesa antes de bendecir.

Reflexiones

Cuando era una niña pequeña, recuerdo que mi abuela se sentaba a un costado después de la comida y cantaba el bentching.

Nunca supe que estaba bendiciendo hasta que crecí y comencé a experimentar el Judaísmo tradicional de adulta. Después de la comida un viernes por la noche, en una casa donde había sido invitada, la gente pasó pequeños libros (bentchers), y comenzaron a cantar una melodía conocida. ¡Eso es lo que ella había estado haciendo todos esos años!

¿Pero por qué no me lo dijo? ¿Por qué no me lo enseñó? Tal vez ella sabía que no lo apreciaría o adoptaría. No entonces... pero ahora sí.

Que sabio que era. Se que en algún lugar del cielo ella está escuchando con mucho najat (satisfacción, orgullo) cada vez que canto aquella canción de agradecimiento.

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Me encanta bendecir en la mesa de Shabat porque siempre me emociona, ya que me devuelve los recuerdos de mi primer Shabat.

Había un padre que enseñaba a sus hijos la importancia de bendecir después de la comida, al cantarlo siempre en voz alta, lentamente, para que todos pudiesen seguirlo.

Fue un sentimiento tan cálido, verlo tomar a su pequeña hija en su regazo balanceándose con ella mientras bendecía, y todos los niños añadiéndose a él.

Ahora veo como mi propio esposo sostiene a nuestra hija más pequeña, cuidadosamente cantando cada palabra con claridad, para que todas nuestras pequeñas niñas puedan seguirlo y aprenderlo correctamente.

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Encuentro que bendecir tiene dos cualidades – física y espiritual. El aspecto espiritual tiene que ver con las palabras mismas. Encuentro que su sola pronunciación tiene un efecto, como si el hebreo fuese mágico y pudiera traer santidad a la mesa.

Pero – después de una gran comida, te sientes lleno, y no siempre tienes ganas de agradecerle a Dios. Algunas veces sólo quieres ponerte el pijama e irte a la cama. Ahí es donde entra lo físico. Es el tiempo en el que tienes que caminar ese kilómetro extra, incluso si no tienes ganas. Se llama disciplina. Y es bueno para mí.

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Estaba estudiando en Israel cuando mis padres me pidieron que me encontrara con ellos en Turquía, ya que estaban viajando juntos por negocios.

No llevaba mucho tiempo cuidando Shabat, pero había algunos componentes básicos que estaba decidido a mantener, y uno de ellos era bendecir.

En Turquía, no es lo mejor andar publicando que eres judío, así que mantuve mi cabeza cubierta con una gorra de béisbol, y digamos que bendije en silencio. Muy en silencio.

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En una de mis primeras comidas de Shabat, vi como un vaso era pasado de mano en mano por toda la mesa. Antes de poder entender lo que pasaba alguien me lo estaba pasando a mí. Supuse que eso debía ser otro tipo de kidush después de la comida, así que lo levante para beber.

Cuando apenas lo levante de la mesa, la persona de al lado mío agarro mi brazo y me hizo un gesto para que simplemente lo siguiera pasando.

Después, me di cuenta que esto era Maim Ajaronim – agua para lavar la punta de los dedos – y que la persona de al lado mío me acababa de salvar de una tremenda vergüenza.

Nos hicimos amigos instantáneamente, y siempre estaré agradecido con el por salvarme.