jueves, 12 de noviembre de 2009

Parashá Jaye Sará - (Vida de Sará). 27 Jeshván 5770 (14 de Noviembre de 2009).

Temas de la Parashá

Bereshit (Génesis) 23:1 - 25:18

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (23:1-16)

La muerte de Sará.
Abraham compra un lugar para enterrar a Sará

Segunda aliá (23:17 - 24:9)

Abraham le ordena a su sirviente que vaya a la tierra de Aram Naharáim para buscar una mujer para Itzjak.

Tercera aliá (24:10-26)

El sirviente de Abraham se encamina hacia Aram Naharáim y al llegar encuentra a Rivká.

Cuarta aliá (24:27-52)

El sirviente de Abraham le pide a la familia de Rivká la mano de ella para casarse con Itzjak.

Quinta aliá (24:53-67)

El sirviente de Abraham y Rivká regresan a la tierra de Israel.
El casamiento de Itzjak y Rivká.

Sexta aliá (25:1-11)

Los hijos de Abraham y Keturá.
La muerte de Abraham y su entierro.

Séptima aliá (25:12-18)

Los descendientes de Ishmael.

Comentario de la Parashá

Siempre hemos escuchado que en nuestra sagrada Torá no existen temas innecesarios. Aún más, cada letra de la Torá encierra un profundo significado que requiere ser estudiada. Sin embargo, alguien podría llegar a pensar que a pesar de que todo lo que figura en la Torá es importante, existen temas de mayor o menor importancia que otros. Pero esto no es verdad.

En su libro de preguntas y respuestas, el Rambam (Rabí Moshé Ben Maimón, 1135 - 1205) nos explica que en la Torá no hay ninguna parte más importante que otra, sino que todos los relatos de la Torá tienen la misma importancia, pues cada palabra es la palabra de D'os a los hombres. Es por eso que de acuerdo a su opinión está prohibido ponerse de pie cuando en la sinagoga se leen los Diez Mandamientos, ya que eso denotaría que esa parte de la Torá es más importante que las demás.

Ahora bien, estudiando nuestra parashá encontramos una idea que aparentemente desafía esta teoría formulada por el Rambam, pues en el capítulo 24 de nuestro libro se nos relata que Abraham Avinu le pidió a su sirviente que vaya a Aram Naharaim (la tierra natal de Abraham) para buscar una mujer para su hijo Itzjak, y la Torá relata con lujo de detalles - más que en otras oportunidades - lo ocurrido en aquel viaje, además de repetir el relato dos veces. Y al investigar la razón de esto, encontramos que Rashí (Rabí Shelomo Itzjaki, 1040 - 1105), comentando el pasuk 42, cita el siguiente midrash:

"Dijo Rabí Ajá: Es más bella la conversación de los sirvientes de las casas de los padres, que la Torá de los hijos. La parashá de Eliézer (el sirviente de Abraham), se repite dos y tres veces, y (a pesar de que el tema de la impureza de) el reptil es una de las partes principales de la Torá (respecto de las leyes de pureza e impureza ritual), sólo aprendimos que su sangre impurifica al igual que su carne, de un versículo que está escrito con una letra de más" (Bereshit Rabá 60:9).

Aparentemente este midrash contradice las palabras de Maimónides, ya que Rabí Ajá claramente nos dijo que en la Torá algunas partes son más bellas que otras. Pero realmente esto no es una contradicción.

Escuché del Rav Z. N. Goldberg que en la Torá hay dos tipos de mitzvot (preceptos). Los famosos 613 preceptos que son iguales para todos los hijos de Israel, sin diferenciar entre una persona pobre y una rica, o entre un judío importante y uno simple, o entre un gran sabio de la Torá y un ignorante. Respecto de esos 613 preceptos, todos están obligados a cumplirlos por igual. Sin embargo, hay otros preceptos que no pertenecen a esta categoría. Y esta idea ya ha sido formulada por el Rambán (Rabí Moshé Ben Najmán, 1194 - 1270) comentando lo que dice la Torá al comienzo de parashat Kedoshim (Vaikrá -Levítico- 19:2).

Dice la Torá: "…santos deberán ser ustedes, ya que Santo soy Yo, Hashem, vuestro D'os".

El Rambán explicó que esta ordenanza de la Torá no se parece al resto de las 613 mitzvot, pues la Torá generalmente ordena mandamientos específicos y bien definidos, y no reglas generales.

Es por eso que él explicó que mediante este pedido de santidad, la Torá nos exige que no nos encontremos en la categoría de un "naval birshut haTora" (un infame con el permiso de la Torá). ¿Cómo es esto? Si el hombre cumpliera todos los 613 preceptos sin prestar atención a las ordenanzas generales, él podría tomar vino todos los días, todo el tiempo, siendo una persona inútil para la sociedad y aparentemente no sería considerado un pecador.

Pero el Rambán explicó que ésto es totalmente erróneo. La Torá no escribió específicamente la prohibición de ser arrogante o de enojarse, sin embargo, sin ningún lugar a dudas, quien tiene estos defectos en su personalidad, se está comportando de una manera ajena al espíritu de la Torá.

Basado en sus palabras, nos explica el Rav Goldberg que para aprender respecto de alguna mitzvá específica que es igual para todo el pueblo de Israel, la Torá no necesitó extenderse en su explicación. Es por eso que para aprender que la sangre del reptil impurifica al igual que su carne, sólo bastó que en un versículo esté escrita una letra "de más", a pesar de que ésta es una ley muy importante dentro de las leyes de pureza e impureza ritual.

Sin embargo, por cuanto que todo el relato del viaje del sirviente de Abraham para conseguir una esposa para Itzjak, nos viene a enseñar que es muy importante buscar una pareja con buenas midot (características) - como explica Rashí - la Torá necesitó extenderse en este relato, ya que ésta no es una mitzvá específica e igual para todo el pueblo de Israel, sino que depende de la cultura, la tradición, las características y el nivel espiritual de cada persona. Y es por eso que Abraham no quiso que Itzjak se case con una mujer de la tierra de Quenaan, pues ellas no tenían buenas midot y no eran compatibles con su hijo Itzjak

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