lunes, 12 de julio de 2010

Tishá be Ab (Ayuno del 9 de Ab).(XVII). El Mes de Av. Dominar al acto de escuchar


La historia bíblica nos relata que cuando los espías enviados por Moisés regresaron de su tarea, hablaron mal de la tierra de Israel (9 de ab). Y como es lógico, el peso del pecado recae sobre ellos. Sin embargo, no solo los espías fueron castigados sino también el resto del pueblo. ¿Por qué? Tal como lo explicamos: debido al llanto vano, lo cual expresa una voluntad afectada.

Mas cuando nos referimos al trabajo espiritual y a la corrección de nuestras malas cualidades, creemos importante destacar otro detalle bíblico que parece pasar desapercibido en medio de tantos hechos importantes.


Es cierto, los espías regresan y tergiversan la realidad en su relato. Mas no nos olvidemos de algo fundamental: siempre hay alguien que habla y alguien que escucha.

Si el pueblo no hubiese atendido el relato maldito de los espías, tal vez su voluntad no se hubiese visto trastocada y, quizá, tampoco hubieran debido morir en el desierto.

Muchas personas cuidan su lenguaje y están atentos a todo lo que dicen, olvidándose que los oídos también deben ser protegidos. Más aún: hablar es un acto voluntario. Ciertamente, es difícil mantenerse callado. Pero dejar de escuchar es mucho más complicado. El oído funciona independientemente de nosotros, y aunque mi voluntad sea no hacerlo, en ocasiones "oímos sin querer".

Pensemos. Una persona pensante y reflexiva en muchas ocasiones se ve a si misma diciendo a otros: "Mejor no lo digo, prefiero callarme la boca". ¿Mas cuántas veces recordamos haber dicho "Perdón, pero no estoy dispuesto a oír lo que tienes para contarme". Hablando en términos contemporáneos, es como si el "antivirus" debería revisar lo que sale de mi boca, mas no lo que entra a mis oídos. ¡Error! ¡Grave error!

No basta con cuidar la boca, también los oídos deben ser protegidos y preservados. No todo debe oírse: daña al alma.

En cierta ocasión, un gran sabio, el Jafetz Jaim, regresaba a su pueblo de un viaje en un carruaje conducido por caballos. En mitad del camino divisó a un hombre que caminaba sin descanso, como alguien que se empeña en llegar a un sitio importante. El sabio solicitó al conductor del carruaje que se detuviera por un instante junto al caminante.

- ¿Tal vez usted camina en nuestra misma dirección?, le preguntó el Jafetz Jaim al hombre agotado. Quizá podríamos acercarlo.

- Muchas gracias, dijo el hombre sorprendido. Marcho en dirección a Radín. Voy a conocer al gran sabio de Torá, al famoso Jafetz Jaim.

El hombre, sorprendido por el gran gesto del sabio, y sin reconocerlo, subió al carruaje y se acomodó en un rincón. Por fin podría descansar del calor agobiante y de la interminable caminata. Mas apenas se había sentado, el sabio le preguntó:

- ¿Acaso haces todo este esfuerzo de caminar y viajar nada más que para conocer al Jafetz Jaim? Te aseguro que no vale la pena. ¡No es tan grande ni tan sabio como lo imaginas!

- ¿Por que no te callas de una vez? Le dijo el hombre interrumpiendo el comentario del sabio. Estás hablando mal acerca de un gran sabio de Torá.

- No, insistió el humilde Jafetz Jaim con la intención de convencer al hombre de que no realizara semejante esfuerzo para conocerlo. Te aseguro que el Jafetz Jaim no tiene el nivel que le adjudicas.

Ahora sí, al escucharlo, el hombre enfurecido se levantó, y golpeando al Jafetz Jaim saltó del carruaje y continuó indignado su viaje a pie, en dirección a Radín.

Al día siguiente, cuando el hombre se presentó a la puerta de la casa del Jafetz Jaim, reconoció al hombre del carruaje e inmediatamente comprendió su error. ¡Había golpeado al propio Jafetz Jaim! Entonces, temblando y llorando, se arrodilló ante el sabio y le solicitó que lo perdonara.

- No tengo nada que perdonar, agregó el Jafetz Jaim. Por el contrario, he aprendido gracias a tí que no solo está mal hablar calumnias acerca de los demás, sino que tal prohibición de la Torá también incluye al hablar mal acerca de uno mismo. He sido castigado por mi culpa y no por la tuya.

En resumen: los grandes sabios cuidaban su lengua para no hablar mal de nadie y tampoco de nada. Ni de personas ni de objetos, ya que era plenamente conscientes de que todo pertenecía a la obra de creación.

domingo, 11 de julio de 2010

LUNES 12 de JULIO de 2010 ROSH JODESH MENAJEM AV


El mes de Av, como todos sabemos e un mes nefasto para am israel.

Las leyes desde el comienzo del mes de Av hasta la semana en la cual cae el 9 de Av :

* Es bueno abstenerse de recitar la bendición "Sheejeianu" durante estos días de ben hametzarim. Por eso, debemos tratar de no comer frutas de la nueva estación, que aún no las hayamos comido en esta temporada, y tampoco debemos vestir ropas importantes nuevas. Cuando nos encontramos ante la oportunidad de cumplir una mitzvá donde se debe recitar la bendición sheejeianu, por ejemplo, en una ceremonia de berit milá (circuncisión) o en un pidión habén (rescate del hijo primogénito de un Israel), no debemos posponer esa mitzvá para abstenernos de recitar el sheejeianu.

* Desde el momento en que comienza el mes de Av, debemos disminuir nuestra alegría hasta tal punto de abstenernos de cualquier cosa que nos haga regocijar.

* Desde Rosh Jodesh (el comienzo del mes) hasta el 9 de Av está prohibido comer carne y beber vino o jugo de uva natural. La prohibición rige solamente durante los días hábiles, mas en shabat es mitzvá comer carne y tomar vino. Asimismo, esta prohibición rige solamente para las personas sanas, pero enfermos que necesitan comer carne por cuestiones de salud tienen permitido hacerlo. No hay prohibición alguna en beber otras bebidas alcohólicas fuera del vino.

* Está prohibido comenzar la construcción o la refacción de cualquier inmueble que no necesitamos para vivienda, sino que lo hacemos para ampliar nuestra comodidad.

* También debemos abstenernos de comprar muebles o cosas para la casa que no sean por alguna necesidad determinada y no meramente por lujo, puede hacerlo.

* Está permitido en estos días arreglar todo tipo de ropa o calzado que requiere algún arreglo, es por eso que está permitido coser botones, remendar ropas, alargar dobladillos, etc.

viernes, 9 de julio de 2010

HISTORIAS PARA CONTAR EN FAMILIA (X)

36. El Trabajo Temporario

El Jafetz Jaim contó una vez la siguiente parábola:

Un día Moshé se encontró en la calle con su viejo amigo Iaacov, quien tenía una triste expresión en su cara.

"¿Qué te ha pasado?" - preguntó Moshé a Iaacov.

"Ya hace varias semanas que no tengo trabajo" - se quejó Iaacov - "y ya no me quedan muchos ahorros".

"Sabes qué, Iaacov" - dijo Moshé - "ven conmigo y trabaja para mí. Yo te pagaré muy bien".

"Muchas gracias, Moshé! A mí me encantaría hacerlo, pero dime, ¿es un trabajo permanente o temporario?".

Moshé respondió: "Perdóname, pero es solamente temporario, por algunos meses".

"Si ese es el caso" - dijo Iaacov - "yo no puedo aceptar el trabajo que me estás ofreciendo. El asunto es que mi jefe me despidió sólo por algunas semanas. Si yo tomo tu trabajo, me tomará algunos meses terminarlo y cuando quiera volver a mi trabajo anterior, mi antiguo jefe no me tomará nuevamente. Él me dirá que puesto que yo no estuve disponible cuando él me necesitaba, él ya no me necesita. Es por eso que no me vale la pena perder mi trabajo permanente por uno temporario, y prefiero sufrir un poco antes que perder mi trabajo permanente".

El Jafetz Jaim comparó esto a lo que nos pasa a nosotros en nuestras vidas. Frecuentemente sufrimos a causa de nuestros pecados, y podemos tener problemas financieros o de salud o cualquier otro inconveniente. Entonces, el ietzer hará (impulso del mal) intenta convencernos de que por cuanto que estamos sufriendo, D'os ya no quiere una relación de cercanía con nosotros. Pero nosotros debemos recordar que el sufrimiento es sólo temporario, y nuestros pecados serán perdonados.

37. Ebrio o Sobrio

El Jafetz Jaim una vez habló sobre el día que vio a un ebrio tirado en la vereda en la ciudad de Vilna. Los chicos lo rodeaban, riéndose de él. Una persona se acercó al ebrio y con una sonrisa burlona le dijo: "¿Qué clase de hombre eres tú? Es una lástima que tú no sabes la humillación que causa la embriaguez. Si yo me hubiese embriagado hubiese sido cuidadoso en no dejarme caer en la vereda y mostrar así a todo el mundo que estoy ebrio".

El Jafetz Jaim comparó la actitud de este espectador hacia el ebrio, con la actitud de las personas comunes hacia las personas ricas. Así como el espectador sobrio asumió que incluso si él iba a embriagarse, iba a conservar su comportamiento responsable, cuando de hecho la mayoría de las personas no se hubiesen comportado diferentemente del hombre ebrio, así también las personas pobres critican a los ricos porque son tacaños, y están seguros de que si ellos fueran los ricos donarían generosamente, cuando de hecho la mayoría se comportaría de igual manera que aquellos que son criticados.

En otras palabras, muchas personas critican a los ricos que no dan tanta caridad como sus posibilidades les permiten. Ellos dicen que si ellos serían ricos ellos darían caridad con mano generosa. Semejantes personas se olvidan que ellos están hablando en un momento en el cual son pobres y es por eso que ellos piensan que tienen un buen corazón.

Sin embargo, si ellos se enriquecieren, es bastante probable que cambien su corazón y se transformen en personas tan tacañas como las personas ricas a las que ellos critican. La riqueza es similar a la embriaguez, su naturaleza tóxica causa que la persona se olvide de sus obligaciones.

38. Gracias… Por La Naranja!

Rabí Iosef Jaim Zonenfeld, el famoso Rabino de Jerusalem, llegó a Jerusalem por primera vez en el 1873. Un día él fue con un amigo al Cotel. En el camino, un comerciante árabe le tiró una naranja podrida al Rab Zonenfeld, quien respondió diciendo al árabe: "Gracias" - en Idish.

Lleno de curiosidad, el árabe le pidió al acompañante del Rab que le traduzca lo que él había dicho. El acompañante le tradujo, y el árabe se sorprendió.

Entonces, el Rab Zonenfeld le explicó: "yo agradecí que me tiraste una naranja y no una piedra".

El árabe se avergonzó de su acto, y desde ese día siempre honró al Rab cada vez que pasaba por la puerta de su negocio.

39. Un Camino en la Nieve

En una noche de invierno muy fría y con mucha nieve, el Jafetz Jaim llegó a la ciudad de Lomza. Puesto que él no quería despertar a nadie, fue directamente hacia la famosa ieshivá de Lomza, dirigida por el Rab Eliezer Shulevitz, pues sabía que allí encontraría a personas estudiando Torá en la noche tarde. Él caminó en medio de la espesa nieve hasta que llegó a la calle de la ieshivá, y se sorprendió al ver que el camino había sido despejado completamente hasta la puerta de la ieshivá. Él pensó que el encargado de la ieshivá había hecho este difícil e inesperado trabajo en honor a los alumnos de la ieshivá, y por este esfuerzo especial él estaba muy agradecido al encargado con todo su corazón.

En la mañana, cuando el Jafetz Jaim vio al encargado, lo alabó con palabras cálidas, señalando su devoción por los alumnos de la ieshivá. El encargado le dijo: "Usted me está agradeciendo en vano. Hacía tanto frío ayer en la noche que yo no me levanté de mi cálida cama hasta hoy en la mañana".

El Jafetz Jaim se preguntó quién era el tzadik que había despejado el camino de nieve. Después de investigar el asunto, descubrió que no había sido otro que el Rosh Ieshivá, Rabí Eliezer Shulevitz. El Rab lo había hecho calladamente, después de ver que el encargado no había hecho su trabajo.

Haftarot de Ben Hametzarim (II) בין המצרים.Haftarot de las tres semanas

Irmiahu (Jeremías) 2:4-28, 3:4 (ashkenazitas)
Irmiahu (Jeremías) 2:4-28, 3:4, 4:1-2 (sefaraditas)

Esta semana leeremos la segunda de las tres haftarot de desgracia que son leídas entre el ayuno del 17 de Tamuz y el 9 de Av, y en ella encontramos nuevamente duras palabras de reprimenda que el profeta Irmiahu le transmite al pueblo de Israel en nombre de D'os.

"Escuchen la palabra de D'os, Casa de Iaacov,
y todas las familias de la Casa de Israel.
Así ha dicho D'os:
¿Qué iniquidad han encontrado en Mí vuestros padres,
que se han alejado de Mí,
yéndose detrás de lo vano, vanalizándose?"
(2:4-5).

Al comienzo mismo de la haftará vemos cuál es el motivo de esta reprimenda de Irmiahu. El pueblo de Israel se encaminó "detrás de lo vano", es decir, detrás de la idolatría imperante en aquellas épocas, "vanalizándose", es decir que como consecuencia de esa desviación ellos mismos se convirtieron en seres vanos; vacíos de contenido alguno. Sin embargo, algunos versículos más adelante, el profeta vuelve a explicar cuál fue el pecado del pueblo de Israel:

"Pues dos males hizo Mi pueblo:
a Mí me han abandonado - manantial de aguas fluyentes -
para excavarse para ellos pozos; pozos fracturados
que no retienen el agua"
(2:13).

En realidad, parecería ser que no ha sido un solo pecado el que provocó esta reprimenda de D'os, sino que los pecados fueron dos. Sin embargo, vemos que Irmiahu recuerda un pecado solamente, y éste incluso, no es un pecado específico, como por ejemplo la idolatría, sino que es más bien un pecado general: el haberse alejado de D'os. Pero, ¿cuál es el segundo pecado que cometieron los hijos de Israel?

Para responder a esta pregunta, Rabí Iehonatán Aibshitz (1690 - 1764) en su libro "Ahavat Iehonatán" nos recuerda lo que dice la Torá al final de parashat Kedoshim: "Y seréis consagrados para Mí pues Santo Soy Yo, D'os, y los he separado a ustedes de los pueblos para que sean para Mí" (Vaikrá -Levítico- 20:26). La diferencia entre el pueblo de Israel y los demás pueblos del mundo radica en que todos los pueblos que habitan sobre la tierra están influenciados por los astros celestiales, pero esto no ocurre con el pueblo de Israel. Por cuanto que D'os tiene influencia directamente sobre ellos enviándoles Su abundancia de bendición mediante Sus emisarios, ellos no necesitan de los astros en absoluto, o en otras palabras: ellos se encuentran por encima de las estrellas.

A partir de este importante principio - dice nuestro autor - podremos comprender mejor lo que ocurrió en el episodio de la torre de Babel así como en el episodio del diluvio - ya que este relato está íntimamente relacionado con el de la Torre de Babel y fue de alguna manera la causa que provocó que aquellos idólatras de la torre de Babel hayan pretendido cerrar las fuentes de los cielos adorando a los ídolos.

Todos sabemos que las aguas del diluvio borraron toda existencia sobre la faz de la tierra. Explicando cómo fue que D'os provocó que caiga el diluvio, dicen Nuestros Sabios en el Talmud:

"…Por cuanto que ellos cambiaron sus acciones, D'os cambió el orden de la creación y tomó dos estrellas de la constelación 'Kimá', y trajo un diluvio sobre la tierra" (Rosh Hashaná 11b).

El Talmud también nos enseña cuál fue el pecado que ellos cometieron para que D'os haya decidido castigarlos de esa forma:

"Estudiaron Nuestros Maestros: La generación del diluvio se enorgulleció por toda la bondad que les dispensó el Santo - bendito es Él…" (Sanhedrín 108a).

Para castigar a la generación del diluvio, D'os envió tanta abundancia de bendición a los hombres, que los astros celestiales - intermediarios entre D'os y los pueblos - no pudieron soportar toda esa bendición, y por decirlo de alguna manera, se desmoronó una parte del cielo. Al decir que "D'os cambió el orden de la creación y tomó dos estrellas de la constelación 'Kimá', y trajo un diluvio sobre la tierra", Nuestros Sabios quisieron explicar que por la calidad de la abundancia de la bendición Divina, esas dos estrellas se apartaron del lugar en el cual habían sido dispuestas, y como consecuencia de eso, todos murieron bajo las aguas.

Más tarde, la gente de la torre de Babel quiso evitar que este fenómeno ocurra nuevamente, y por eso le dijeron a D'os que se aparte de ellos, ya que no deseaban conocer Su camino:

"Dijeron: ¡Vamos! Construyamos para nosotros una ciudad y una torre [es decir, un ídolo], que su cúspide llegue hasta el cielo [es decir, que la cúspide y la causa de todo - D'os - se quede en los cielos, lejos de nosotros], y nos haremos de fama, para que no nos dispersemos por toda la tierra" (11:4).

Puesto que D'os no se encuentra en un lugar donde hay idolatría, ellos pretendieron provocar que D'os se aleje del mundo mediante la adoración de un ídolo. Ellos pensaban que de esa manera los astros se comportarían normalmente y nunca más a las personas les llegaría algo malo de ellos. Pero D'os arruinó sus planes confundiendo sus lenguas, y específicamente, por cuanto que ellos desearon que D'os se quede arriba, en los cielos, como una clara respuesta a su desafío, nos dice la Torá que D'os dijo: "Descendamos y confundamos allí su idioma para que no entienda nadie el idioma de su prójimo. Los dispersó D'os de allí sobre la faz de toda la tierra y dejaron de construir la ciudad" (11:7-8).

Ahora, volviendo a nuestra haftará, podremos entender mejor qué es lo que le quiso decir el profeta Irmiahu en nombre de D'os al pueblo de Israel:

"Pues dos males hizo Mi pueblo:
a Mí me han abandonado - manantial de aguas fluyentes -
para excavarse para ellos pozos; pozos fracturados
que no retienen el agua"
(2:13).

Por cuanto que el pueblo de Israel quería que D'os haga reposar Su espíritu sobre ellos, ellos comenzaron a adorar a los ídolos, ya que ellos pensaban que de esta forma podrían hacer descender hasta ellos la bendición de los astros.

Mas el profeta Irmiahu les dijo que se equivocaron y los reprendió a ellos por los dos pecados que cometieron - "Pues dos males hizo Mi pueblo"; el primero: "a Mí Me han abandonado - manantial de aguas fluyentes", es decir, que ellos no buscaron realmente la verdadera abundancia de la bendición Divina mediante el camino del cumplimiento de Su voluntad; y el segundo: que buscaron "excavarse para ellos pozos; pozos fracturados que no retienen el agua", es decir que además se desviaron en pos de las fuerzas de la idolatría, fuerzas que por sí mismas no contienen ni retienen la bendición, y este error fue el mismo que cometieron las personas en la época del diluvio.


jueves, 8 de julio de 2010

Parashá Matot (Tribus) - Masé (Marchas). 28 TAMUZ 5770 (10 de Julio de 2010).Parashá y actualidad



Parashat Matot: Los hombres del mañana

Si quisiera fundarse una nueva sociedad, que sin duda tomaría el ambicioso nombre de Los hombres del mañana, no pocos se creerían dignos merecedores de ocupar el cargo presidencial. Cada uno presentaría su curriculum vitae con su trayectoria, que justificaría su preeminencia para dicho puesto.

Pero no cualquiera podría formar parte de la sociedad. Los requisitos serían rigurosísimos. Así se desprende del relato de uno de sus posibles fundadores (quien además aspira ser su primer mandatario):


Un día, al llegar a casa, encontré sobre mi escritorio una carta que me enviaba un gran amigo de la infancia. Me invitaba al casamiento de su hijo. A la boda no podía asistir, cientos de kilómetros nos separaban. Por eso decidí, aún con la carta en la mano, que debía escribirle unas líneas expresando profundos deseos de prosperidad y bienestar a la nueva pareja y asimismo mis disculpas por no concurrir.

El bolígrafo y las hojas estaban a mi lado, sin embargo me pareció conveniente dejar la redacción para después de la cena. Aclaro, para que no se me juzgue erróneamente, que tengo facilidad para escribir; hasta diría que me gusta hacerlo. Pero acabada la cena, y a pesar de que sabía que la carta me aguardaba, el cansancio me venció. Resolví dejarlo para la mañana, después del desayuno.

No obstante, la mañana siguiente me desperté unos minutos más tarde que de costumbre, motivo por el cual ya no me quedó tiempo para acometer la carta. "Sin falta", me dije camino de la oficina, "sin falta esta noche me siento a escribirla". Sólo que por la noche mi vecino me pidió que lo ayudara con la mudanza, y al regresar ya no tuve ánimo de escribir...

Transcurrieron varios meses. La pareja ya estaba por abrazar a su primer hijo; yo sentí que ahora no tenía ya sentido enviar unas palabras de felicitaciones.


Al reflexionar sobre el motivo que me había llevado a esa situación, llegué, después de descartar muchas hipótesis, a la simple conclusión siguiente: el haber dejado pasar el primer momento, cuando tuve la oportunidad y el tiempo para escribir la carta, fue causa de mi dejadez posterior. Nunca faltan justificativos para postergar nada.

Otro de los postulantes a la presidencia también nos refiere una de las tantas historias que experimentó en vida:


Comenzada otra semana de rutina, salí de mi departamento para ir al trabajo. En mi buzón había una citación del correo para que fuera a buscar un paquete a mi nombre. Miré el sobre nuevamente y advertí que el destinatario era un vecino de la cuadra y no yo. Me sobraban unos minutos, podía dejársela en su buzón, pero opté por ir a la oficina y entregársela personalmente al regresar. Guardé la citación en el bolsillo, para no olvidarme.

Al regresar del trabajo decidí cenar primero y luego hacerle a mi vecino el gran favor de darle la nota. Ocurrió sin embargo que acabada la cena, mi hijo no se sentía bien; decidimos con mi esposa llevarlo al médico. El día siguiente otro percance me impidió ir a lo de mi vecino, y así pasaron algunas semanas.

A veces, al despertar, me decía: "¡Basta! ¡No es posible!", pero continuaba sin cumplir con mi obligación. Hasta que una mañana, en un arranque de furia contra mi propia pereza, salté de la silla, corrí a casa del vecino y le entregué la nota. El hombre me agradeció amablemente; luego agregó que le habían enviado otra citación y que ya había recogido el paquete. No hace falta gran imaginación para adivinar mi sensación en aquel momento. Al analizar lo sucedido, llegué a la conclusión de que todo comenzó cuando, teniendo la oportunidad de hacerlo, me dije: "Después, más tarde".

Estos relatos reflejan nuestra frecuente conducta, que nos excluiría para siempre de la Sociedad del Mañana. Quien más, quien menos, todos tenemos un poco de estos personajes. En muchas ocasiones de la vida, e incluso sin darnos cuenta a veces, dejamos pasar las cosas, diciendo: "Después, mañana". Este defecto no sólo nos afecta en nuestra vida material, sino que también, para mayor desgracia nuestra, en el terreno espiritual. Pero no sería tan grave si cumpliríamos al fin con el fatal "mañana"; la dolorosa realidad es que ni siquiera eso hacemos: ese mañana nunca llega. Se nos presenta la oportunidad de hacer una mitzvá y la postergamos (incluso con pretextos reales, lógicos); el tiempo transcurre y acabamos perdiéndola irremediablemente. La única manera de poder desarraigar este defecto es aprendiendo de quienes lo tuvieron y lo superaron.

En nuestra parashá, D"s manda a Moshé reunir un ejército para vengarse de los midianitas y le revela que inmediatamente después de obtener la victoria, fallecería. Lo que no le dijo es en qué momento específico presentar batalla: eso debía decidirlo Moshé mismo, cuando le placiere.
Como puede fácilmente comprenderse, la disyuntiva en que se encontraba Moshé era grande. Estaba ansioso por cumplir lo antes posible la orden de D"s; ello, no obstante, significaba el fin de su vida. El versículo siguiente nos dice que Moshé no se demoró y que comenzó sin tardanza a organizar un ejército para salir a la guerra. La pregunta que surge es: ¿Por qué Moshé no dejó pasar el tiempo? Si D"s hubiese querido que él salga a la guerra en un momento determinado, ¿No se lo hubiese dicho?

Esta es justamente la respuesta: como D"s, bendito Él y bendito Su Nombre, sabía que para Moshé la situación no podía ser fácil, no estipuló un tiempo determinado para cumplir con Su orden. Moshé, por su parte, no hizo cálculos, sino llevó a cabo la voluntad de D"s lo antes posible, aun (y acaso en especial) cuando eso conllevaba un costo tan caro para él.

Nosotros, demás está decirlo, no estamos en la categoría espiritual en la que se encontraba Moshé Rabenu; pero debemos, en la medida de lo posible, aplicar sus enseñanzas, imitarlo en nuestro propio nivel. Así como él no dejó pasar la oportunidad de cumplir con una mitzvá, lo mismo debemos hacer nosotros. No postergar la oportunidad de cumplir cada mitzvá que se nos presenta, aunque estemos seguros de que después podremos hacerla.


Así, y si el Santo, bendito Él, nos asiste, lograremos aprovechar el presente y también el futuro, y podremos aspirar a pertenecer a la Sociedad del Mañana que prescribe nuestra sagrada Tora, fuente de toda vida.

Parashat Masé: La clave de la educación

En nuestra parashá, D"s manda al pueblo de Israel destinar, una vez conquistada la Tierra, tres ciudades-refugio a lo largo de todo el territorio, para que quien habiendo, sin intención, matado a otro judío no fuera víctima del dolor sordo de los familiares del fallecido. Todos los caminos del país debían estar correctamente señalizados con claros letreros que indicaban cómo llegar a una ciudad-refugio.

No obstante, paradójicamente, en los caminos del país no había ninguna señalización que indicara cómo llegar al Bet Hamikdash. Pero si para las ciudades-refugio, que como es de suponer no se usaban con frecuencia, había señales cada tantos metros, para el mismo Bet Hamikdash, que continuamente era visitado por miles de personas, ¿Cómo es posible que D"s, bendito Él, no exigió poner letreros?

Aquí, sin embargo. El quiso enseñarnos un secreto fundamental tocante a la educación de nuestros hijos.

La Tora nos muestra en más de una oportunidad hechos aparentemente triviales; estos, sin embargo, pueden contener un gran mensaje con respecto a la educación. Así, el motivo por el cual los caminos debían estar señalizados en el caso de las ciudades-refugio, es el siguiente: la Tora quiso con ello evitar que el asesino preguntara pueblo por pueblo dónde quedaba la ciudad-refugio, ya que los niños, primeros destinatarios de toda pregunta por un sitio, al encontrarse con frecuencia en la calle, comenzarían a inve-tigar el motivo que lo llevó a escaparse, y sabrían que existe algo llamado "asesinato". Y siendo que los niños recuerdan cada información, por mínima que sea, que llega a sus oídos, había que intentar inculcarles sólo valores positivos, dado que desgraciadamente los negativos se adquieren por sí mismos con el correr del tiempo.

Mediante esta explicación podemos entender también por qué no habían carteles señalizadores que indicaban cómo llegar al Bet Hamikdash: pues así, las miles de personas que asiduamente se dirigían al Templo deberían preguntar constantemente qué camino debían tomar para llegar allí.

De esta forma, los niños veían que los judíos llevaban ofrendas al Templo y enseguida iban a preguntar a sus padres para qué y por qué se llevaban los animales. Entonces, al responder, sus padres se verían obligados a explicarles que no se debe pasar por sobre la palabra de D"s, aunque quien lo hacía tenía al fin, porque su misericordia es grande, la posibilidad de remediar la situación mediante un sacrificio en el Templo, en lerushalaim.

Con lo cual aprendemos cuan grandes y decisivas pueden llegar a ser las vivencias en la educación de nuestros hijos, aun las más triviales a nuestros ojos.

En Pirké Avot (4,25) se compara al niño con una hoja en blanco, nueva, donde todo lo que se escribe en ella se lee claramente, y aunque se borre, siempre quedarán las huellas de lo escrito anteriormente.

Lo mismo con nuestros hijos. Cada dato que absorben, mientras son pequeños, se graba muy fuerte en su mente y aun en su subconsciente. Por más esfuerzos que hagamos, después, para borrar lo negativo y dejar lo positivo, nada lograremos: la marca persistirá en ellos para siempre, e ignoramos las consecuencias que acarreará.

Es nuestra función prevenirlos, protegerlos, y la única manera de hacerlo consiste en inculcarles valores verdaderos desde pequeños.

El ministro de tránsito de Israel reunió a los profesionales más entendidos en la materia, para tratar de buscar una solución a los accidentes de tránsito, que como sabemos, aumentan aquí día a día.


Se presentaron algunas ideas:

Aumentar la cantidad de patrulleros que vigilen sólo el tránsito.

Entregar la licencia de conducir sólo a partir de los 21 años de edad.

Los primeros seis meses después de haberla recibido, no se podrá conducir sin un acompañante experimentado. Desarrollar un sistema que bloquee los motores que viajan a más de 100 Km/h.

Pero después de analizar estas ideas y muchas otras más, se llegó a la conclusión de que ninguna de ellas sería efectiva, pues la única manera de prevenir accidentes de tránsito es llevar a los conductores a que tomen conciencia de que tanto sus vidas como las de los demás dependen sólo de ellos mismos. Mientras esto no se logre, nada ayudaría.

En base a esta conclusión, la campaña tomó otro rumbo. Se citaron a los más importantes psicólogos para tratar de encontrar el modo de llegar a la conciencia de los conductores. Luego de varias semanas de analizar la situación, el ministerio decidió comenzar una gran campaña consistente en mostrar películas de accidentes automovilísticos para así tratar de impactar a los conductores.

Han pasado ya varios años y, lamentablemente, los resultados no son satisfactorios. El problema sigue existiendo; todos piensan: "Es verdad, hay accidentes de tránsito, pero a mí no me ocurrirá nada".

Este simple ejemplo refleja de alguna manera lo que explicamos anteriormente. El niño que desde muy pequeño oyere a su padre decir lo peligroso de conducir a grandes velocidades y que observare que su padre se cuida de no hacerlo, probablemente seguirá esa conducta cuando él mismo tenga un auto. Pero si el niño viere que su padre conduce a velocidades más altas que las permitidas (aunque sólo cuando hay prisa) no pensará que él debe conducir mejor que su padre, al considerar que el tener prisa es un justificativo válido para poner en peligro su vida, la de sus acompañantes y la del resto de las personas que están en la calle con vehículo o a pié.

Una buena educación desde la más tierna infancia es sin duda la mejor campaña de prevención ante cualquier cosa, pues el ejemplo de nuestros actos tiene el poder de educar a nuestros hijos para bien o lo contrario.

Aunque no nos demos cuenta, los niños analizan cada acción de los padres. Si nuestro comportamieto es acorde a los mensajes que tratamos de transmitir a nuestros hijos, podremos inculcarles fácilmente los verdaderos valores que enseña la Tora, y por más alejada que esté la sociedad de ellos, nuestros hijos seguirán apegados a nuestras raíces.

http://www.judaismohoy.com/

Tishá be Ab (Ayuno del 9 de Ab).(XVI). El Mes de Av. Introducción


El mes de Av se corresponde con el signo de Leo, en hebreo Aryeh: leon.

Una de las formas de concocer la energia particular de cada mes es a traves de los sucesos que acontecieron al Pueblo de Israel, durante ese mes en particular, según lo seniala la Tora.

En el cielo del mes de Av, un grupo de estrellas forma la imagen de un leon. El leon ha surgido, y con el su poder.
El poder del leon es citado en palabras de nuestros sabios (Avot 4:1): "Se fuerte como un leon en el cumplimiento de la Voluntad de tu Padre en el Cielo". Esto hace referencia a la conquista interior de nuestros diferentes deseos los que se manifiestan en reacciones descontroladas e impulsivas.

Es conocida la descripcion astrologica de el signo de Leo como una constelacion masculina (leon), que esta regido por el sol, y su elemento primario es el fuego. Aquellas personas nacidas durante este mes tienen tendencia a ser dominantes sobre otros, abrumadores, facilmente irritables, apasionados, efusivos y sinceros, y adeptos a fastuosas vestimentas.

Ahora bien, esta es la conclusion de la astrologia que usualmente no toma en cuenta la vida mas alla de la influencia de las estrellas. Sin embargo, la historia judia se sustenta fuera de de estas tendencias en en dos sentidos opuestos. Tisha b´Av (9 de av) fue el dia en que los dos Templos fueron destruidos y es un dia de ayuno. En contraste, Tu ´Av (el 15 de av) fue un dia de alegria y regocijo, y nos ocuparemos de explicarlo mas adelante con el favor de D-os.

Se trata de un mes durante el cual numerosas calamidades azotaron al pueblo de Israel. El Talmud enumera en Ta´anit 26b cinco eventos que ocurrieron en Tisha b´Av (9 de Av):

- El pecado de los espias (Numeros 13-14).
- La destruccion del Primer Templo
- La destruccion del Segundo Templo
- El Monte del Templo es arado por Turnus Rufus.
- Cae la ciudad de Beitar ( por la rebelion de Bar Kochba).

De todas estas desgracias sobresale la destruccion de ambos Templos, donde cada destruccion fue seguida por el exilio - el primero de Babilonia y el segundo de Roma, esta ultima representada por Edom y es el exilio que aun continua hasta nuestros dias.

La forma del exilio presenta tambien una fuerza que es compensatoria. Cuando fue destruido el Segundo Templo, las personas, cuyos pecados en ultima instancia fueron la causa de la destruccion, permanecieron habitando la tierra; a pesar de la desgracia resulta claro que un remanente de nuestro Pueblo no seria destruido. La ira Divina fue dirigida hacia piedras y madera, pero no sobre las personas que habian transgredido. El leon nos habia vencido con su fortaleza -por cuanto, hubo destruccion- pero el poder de la supervivencia tambien fue revelado.

El poder del leon es citado en palabras de nuestros sabios (Avot 4:1): "Se fuerte como un leon en el cumplimiento de la Voluntad de tu Padre en el Cielo". Esto hace referencia a la conquista interior de nuestros diferentes deseos los que se manifiestan en reacciones descontroladas e impulsivas. Se espera que un individuo maduro no reaccione apresuradamente y con urgencia, sino que tenga la paciencia de analizar las situaciones en terminos de su contexto mas amplio.

Esto es lo opuesto a lo que usualmente es visto como la fuerza del leon.

La ausencia de castigo inmediato despues de una transgresion tambien demuestra paciencia frente a la reaccion impulsiva. Desde el cielo se nos da la posibilidad de cambiar nuestro rumbo, ya que el Todopoderoso no juzga las trasngresiones instantaneamente con enojo.

martes, 6 de julio de 2010

El Mes de Av: Desastre y Consuelo


En toda medida el mes judío de Av es trágicamente único, en el cual los peores desastres de nuestra historia ocurrieron.

El desastre no es extraño para nosotros. De muchas formas es parte del pacto de Dios con Abraham. Cuando se le dijo a Abraham que su pueblo sería el elegido, Dios le dijo que habría que pagar un precio. ¿Cuál es ese precio? Una mirada a la historia judía nos proporciona dos pedazos de información que nos hacen únicos. Uno es que no desaparecemos porque reconocemos que somos un pueblo que está unido en lo que el Gaón de Vilna llamaría "rectificarnos a nosotros mismos y rectificar al mundo". Lo otro es que cuando intentamos desaparecer, los resultados han sido desastrosos.

Abraham fue un buscador. Su búsqueda lo llevó más allá de su tierra, e incluso más allá de las suposiciones que prácticamente todo el resto del mundo tenía acerca de la vida. Para Abraham, Dios no estaba solamente en los cielos, sino que aquí en la tierra, con nosotros. Abraham integró el mundo del pensamiento con el mundo de la acción. Mientras otros pensadores religiosos en esa época se dedicaban a meditar profundamente, Abraham estaba picando vegetales y sirviendo platos de comida a sus innumerables invitados.

Él no fue una versión glorificada de hotelero del mundo antiguo. ¿Qué tenía Abraham en mente?

Abraham creía que el mundo del pensamiento, la emoción y la acción nunca debieron haberse fragmentado en tres mundos autónomos, desconectados el uno del otro. La vida debía ser perfecta. Dios le prometió que su camino no desaparecería cuando él muriera. Él sería el padre de una nación, y ellos preservarían su legado.

Cuando Dios le prometió un futuro, Abraham tuvo una pregunta. "¿Cómo se que yo transmitiré este legado?".

Abraham no dudó acerca del poder de Dios. Él había seguido a Dios desde Ur hasta Israel, Egipto y de regreso a Israel sin haber expresado nunca la más mínima duda. Él estaba preocupado de que sus descendientes pudieran hacer elecciones que los pudieran alejar de su Creador. El hecho de que él era devoto, compasivo, y dispuesto a hacer sacrificios, no era una garantía de que sus hijos no serían egocéntricos y materialistas. Después de todo, ¿Cuántos de nosotros vivimos vidas que son realmente una copia exacta de la vida de nuestros padres y abuelos?

En respuesta Dios dijo: Tráeme tres novillas, tres cabras, tres carneros, una paloma y un pichón. (Abram) trajo todo esto para Él. Los partió por la mitad, y puso una mitad frente a la otra. Los pájaros no los partió. Buitres descendieron sobre los animales muertos, pero Abram los alejó.

Cuando el sol se estaba poniendo, Abram cayó en un trance, y fue agobiado por un profundo y oscuro temor. (Dios) dijo a Abram, "Ten por seguro que tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es de ellos durante 400 años. Serán esclavizados y oprimidos...". Un horno humeante y una antorcha ardiente pasaron por entre las mitades de los animales. En ese día, Dios hizo un pacto con Abram diciendo, "A tus descendientes les he dado la tierra". (Génesis, 15:9-18).

Dios le está diciendo a Abraham que hay dos formas de preservar nuestra identidad. Una forma es a través de ofrendas de sacrificios. No es necesario ver los sacrificios como arcaicos. La palabra en hebreo para sacrificio, "Korban", significa literalmente un objeto que acerca algo. Nuestro yo animal (y seamos honestos, tenemos una buena colección metida adentro de nuestra psique) puede distanciarnos de Dios, haciéndonos cada vez menos concientes de la parte nuestra que es real, duradera, y finalmente la más genuina – nuestro yo espiritual. La forma en que nuestro yo animal fue elevado durante la época del Templo fue a través de ofrendar un animal que era, en cierto sentido, nuestro gemelo, y dejando que la experiencia nos cambiara.

Hoy, elevamos nuestro yo interno a través del rezo, y el mundo exterior a través de las mitzvot (cumpliendo con los mandamientos de Dios) que implican una relación con nuestro yo animal. Mitzvot como las leyes de cashrut, nos llevan por el camino de Abraham, de completa devoción a Dios, uniendo el mundo físico con el mundo espiritual.

¿Supongamos que optamos por quedarnos fuera? El libre albedrío nunca es eliminado. Pero Dios no nos permitirá escoger, como nación, la inconsciencia espiritual. Estaremos expuestos a imperios bestiales. El lobo alemán no fue ninguna mascota. Fue un símbolo de todo lo alemán. Sufriremos, seremos esclavizados, y encontraremos alienación donde busquemos aceptación.

"Tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es de ellos... serán esclavizados y oprimidos". Hemos vivido esta profecía en Egipto (el primer exilio, y el prototipo de las futuras ediciones), en Babilonia, Grecia y Roma. Mientras que estos nombres parecen distantes y empolvados, ellos son fundamentos de las civilizaciones que nos han atacado con una bestialidad que casi desafía las palabras.

¿Qué palabras hay en el vocabulario humano para describir lo que ocurrió en Auschwitz, en Treblinka, en Europa Oriental? ¿En York, donde un castillo fue quemado junto con los judíos que se escondían adentro? ¿En España, donde quemaban a las personas en la estaca por el crimen de ser judíos?

No hemos desaparecido del mapa. Hemos salido de cada confrontación con el buitre que busca devorarnos, debilitados pero con vida. Lo que sí teníamos en claro cuando salimos de los campos, es que lo que somos y lo que queremos ser no puede ni siquiera parecerse a lo que los alemanes han elegido hacer de ellos mismos. Esto no se aplica sólo para el Holocausto, sino que es lo que nos ha impedido desaparecer en Babilonia, España o Grecia. En cada instancia nos hemos redescubierto al enfrentar el espejo y rechazar la imagen que una vez pensamos que era la nuestra, sabiendo ahora sin ninguna duda que esa no es nuestra imagen, y que nunca lo será.

El mes de Av es un tiempo en el cual confrontamos este aspecto de nuestra historia.

El signo astral del mes es el león. Simboliza nuestro encuentro con la fuerza cruda. Interesantemente, el primer día de Av es el aniversario del fallecimiento de Aarón, el hermano de Moisés, quien fue conocido por ser el máximo exponente de la paz. Lo que esto nos dice es que a pesar de que podemos actualmente estar distantes de Dios y de nuestro yo más elevado, finalmente existirá la paz que él se imaginó; paz que está basada en el surgimiento de nuestro yo más elevado y la parte de nosotros que es hombre y no bestia. Nada puede estar más alejado de esto que la paz que se basa en el miedo mutuo de que eso es a todo lo que podemos aspirar, si vemos la actual guerra en Israel sin su marco histórico.

El Talmud nos dice que el Mesías nacerá el 9 de Av. Este es el día en que ambos Templos fueron destruidos, en que ocurrió la expulsión de los judíos de España, y la Primera Guerra Mundial, la "madre" de la Segunda Guerra Mundial, estalló. Lo que esto nos dice es que el mismo pacto que promete sufrimiento, promete redención. Hay dos lados en una moneda, trabajo y nacimiento.

Puede que nunca nos permitamos olvidar lo que hemos sufrido. El hecho de que Dios está comprometido a nunca permitir que desaparezcamos no exonera a aquellos que han perpetrado los peores crimines de la historia contra nosotros. Sus intenciones son malvadas, sus elecciones fueron tomadas conscientemente, y lo más importante de todo, su bestialidad no conoció límites.

Además, no debemos permitirnos olvidar quienes somos, y porque hemos sobrevivido. Somos el pueblo de Dios con la misión de cumplir el pacto de Abraham. Apuntamos a vivir vidas completas, elevando lo físico y teniendo fe en Dios. El hecho de que estamos aquí, vivos, en el siglo XXI, que no hemos olvidado quienes somos, y que estamos comprometidos a continuar haciendo realidad nuestro pacto, no es nada menos que un milagro.

El 15 de Av era un tiempo de alegría. En tiempos antiguos, era un día en que se concertaban bodas, y se celebraban nuevos comienzos. Era un tiempo en el que comenzábamos nuevamente, expresando no sólo quien no queremos ser, sino quien podemos ser.

Que este Av nos traiga alegría, realización y consuelo.

http://www.aishlatino.com/

domingo, 4 de julio de 2010

DEDICADO A LAS MUJERES: LA IMPORTANCIA DEL TZENIUT


Durante el terrible gobierno de la Inquisición, los crueles oficiales de la iglesia acosaban a los judíos con un odio que no conocía límites. “¡Los agarraremos!” exclamaban las alegres muchedumbres. “Obligaremos a los Judíos a convertirse al Cristianismo o morirán. Compañeros ciudadanos, únanse a nosotros en este acto sagrado. Llévennos con esos Judíos obstinados y los recompensaremos generosamente.

Varios Judíos fueron capturados, torturados y quemados hasta morir. Nadie estaba a salvo, ni siquiera los niños. Entre los desafortunados cautivos se encontraba una niña de trece años. Los oficiales de la iglesia dieron por sentado que una niña tan joven no presentaría mayor resistencia cuando se enfrentara con la posibilidad de ser matada. Por eso, ellos se desconcertaron con su respuesta impetuosa: “¡No! ¡Jamás! Nunca abandonaré mi fe ni me volveré Cristiana”.

“¡Qué insolencia!” exclamó con estruendo el juez principal. “Le demostraré lo que les sucede a aquellas personas que desobedecen. Ella morirá, pero no en la hoguera. Aten su cabello a la cola de un caballo y háganlo galopar por la ciudad. Esta niña atrevida será arrastrada entre las rocas y espinas hasta que deje de respirar”.

La niña no se acobardó por su situación difícil. Uno de los oficiales más grandes estaba sorprendido por su coraje. “¿Cómo puede esta niña ser tan valiente y decidida?” se preguntó. Hasta llegó a sentir lástima por ella. Cambió su tono de voz y le habló amablemente tratando de convencerla para que salve su vida al estar de acuerdo con convertirse.

Pero la niña se negó firmemente. “Yo vivo como Judía y moriré como Judía. No tengo miedo.”, respondió valientemente. “Pero tengo un pedido”.

Un silencio tenso llenó la habitación. Todos se inclinaron hacia delante para escuchar lo que la niña iba a decir.

“Siempre he vivido una vida de recato y deseo morir recatadamente,” declaró la niña. “Mientras el caballo me arrastre por las calles, mi vestido se levantará. Les pido que aten mi vestido con mi carne con alfileres”.

Cruelmente, los oficiales cumplieron su deseo. Sólo se escucharon palabras de plegaria que salían de la boca de la niña mientras ella sufría su terrible situación.

De repente, exclamó, “¡Deténganse! ¡Deténganse!” Los oficiales que acompañaban al caballo que iba galopando pensaron que su espíritu finalmente se rompió. Estaban seguros que ella estaba lista para convertirse. Pero se sorprendieron al escuchar que dijo, “Algunos de los alfileres se han caído. Pónganmelos nuevamente para que no se me levante el vestido.

El hecho de hablar sobre el tzeniut nos ayuda a que nos volvamos más conscientes del tema.

Una persona puede ver cosas que no le interesan para nada, sin embargo el hecho de ver estas cosas le puede afectar y puede provocar que sea arrastrada hacia eso.

Nuestro tzeniut marca la diferencia, es cómo otra gente nos percibe y cómo somos percibidas por Hashem.

Que Hashem os bendiga.

viernes, 2 de julio de 2010

Haftarot de Ben Hametzarim (I) בין המצרים.Haftarot de las tres semanas

Introducción

Las haftarot que son leídas en los shabatot posteriores al 17 de Tamuz y hasta después de el 9 de Av, no han sido seleccionadas por tener alguna relación con la parashá de la semana, como generalmente es el criterio que rige para su elección, sino que ellas tienen una relación con la época del año en la cual nos encontramos.

Este cambio de criterio en la elección de las haftarot está legislado en el Shulján Aruj (Oraj Jaim 428:8) y tiene su origen en el Midrash Pesiktá que nos enseña que en los tres sábados que hay entre el ayuno 17 de Tamuz hasta el día del 9 de Av deben ser leídas tres haftarot cuya temática sea las advertencias de desgracia y destrucción de Jerusalem a causa de los pecados del pueblo de Israel. Luego, desde el 9 de Av hasta Rosh Hashaná deben ser leídas siete haftarot de consuelo para el pueblo de Israel, y por último después de Rosh Hashaná deben ser leídas dos haftarot de arrepentimiento (a veces hay un sólo shabat entre Rosh Hashaná e Iom Kipur).

Comentario

Irmiahu (Jeremías) 1:1 - 2:3

En los años en los que las parashot Matot y Masé se leen el mismo shabat, esta haftará es leída en el shabat que se lee parashat Pinejás, pero si las parashot Matot y Masé se leen en sábados separados, entonces esta haftará es leída en el shabat que se lee parashat Matot, y ese es el motivo por el cual en los distintos jumashim (cada uno de los cinco libros de la Torá) esta haftará está impresa después de parashat Matot.

"Palabras de Irmiahu hijo de Jilkiahu

de los sacerdotes que había en Anatot,

en la tierra de Biniamín
"

(1:1)

En los primeros pesukim (versículos) de nuestra haftará, vemos como D'os lo llama por primera vez al profeta y trata de convencerlo de que acepte la misión de profetizar para los pueblos, pero a pesar de esto, Irmiahu se niega a hacerlo.

De todas formas, dice el texto que "la mano de D'os" tocó su boca y a partir de ese momento la palabra de D'os estuvo en la boca de Irmiahu, e inmediatamente después, aparece la primer profecía que Irmiahu recibió para el pueblo de Israel.

"Y fue la palabra de D'os a mí diciendo:

'¿Qué estás viendo, Irmiahu?'

Y dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'.

Me dijo D'os a mí: 'Bien has visto!

Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'
"

(1:11-12)

D'os quería que Irmiahu le advierta a los hijos de Israel que si ellos no revertirán sus acciones, D'os destruirá a los judíos, y a su más preciado y sagrado lugar, el Templo de Jerusalem. Para ello, D'os le mostró un makel shaked (rama de almendro).

Nótese que la raíz hebrea de la palabra almendro está compuesta por las letras shin, kof y dalet, y estas letras también pertenecen a la raíz del verbo lishkod que también puede significar "apresurar". Es por eso que cuando Irmiahu le contestó a D'os: : "makel shaked aní roé - una rama de almendro yo estoy viendo", D'os le dijo: "ki shoked aní al debarí laasotó - Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla". D'os utilizó la misma raíz idiomática para interpretar la profecía que Irmiahu había tenido.

Sin embargo, los comentaristas del Tanaj (Biblia) entendieron que la interpretación de esta profecía no se relaciona con la visión en sí, a través de una raíz lingüística solamente. Rashí y Radak, entre otros, entendieron - seguramente basados en el midrash citado también por Rashí - que el mensaje de esta visión es que así como el almendro es un árbol que florece mucho más rápido que otros árboles, asimismo D'os está apresurando Su palabra, para cumplirla.

"Y fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo:

'¿Qué estás viendo?'

Y dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'.

Me dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad

sobre todos los habitantes de la tierra'
"

(1:13-14)

Esa olla hirviendo que vió Irmiahu tenía una particularidad, ella no hervía como cualquier otra olla. En una olla común y corriente, se puede apreciar a simple vista que el fuego está ubicado por debajo de ella ya que la ebullición es pareja en todos los bordes de la olla. Sin embargo, en esa olla ésto no ocurría. Irmiahu notó que las burbujas no eran parejas en todos los costados de la olla, de tal manera que parecía ser que en esa olla, la fuente de calor no estaba dispuesta debajo de ella en el centro, sino a un costado, del lado norte.

Rabí Moshé Alshej (1508 - 1593) en su comentario al libro, llamado "Marot Hatzobeot", nos dice que a través de estas dos visiones, D'os quiso demostrarle a Irmiahu que él es el hombre más indicado para cumplir con la función de profeta.

Dice nuestro autor que D'os le quiso demostrar a Irmiahu que si Él le hubiera preguntado a otra persona: "¿Qué estás viendo?" y ese hombre vería una rama sin frutos ni hojas, sólo una rama seca - así como vió Irmiahu - él no hubiese prestado atención a la especie de la cual provenía aquella rama, si la rama era de almendro u otra especie. Él sólo hubiera dicho: "una rama yo estoy viendo" y por cuanto que la intención de la profecía es mostrar que D'os está apresurando Su palabra para cumplirla, la interpretación de la profecía no hubiera podido tener lugar, pues si la persona no hubiera dicho: "makel shaked aní roé - una rama de almendro yo estoy viendo", D'os no hubiera podido decir: "ki shoked aní al debarí laasotó - Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla".

Pero Irmiahu sí observó y prestó atención de qué especie era la rama, y es por eso que D'os le dijo: "Bien has visto!" y es por eso que fuiste elegido como profeta para las naciones.

Y de manera similar D'os lo probó a Irmiahu por segunda vez, en la visión de la olla hirviendo. Él le preguntó: "¿Qué estás viendo?", y de haberle preguntado esto a cualquier otra persona la respuesta hubiera sido: "una olla hirviendo", sin prestar atención al detalle de que un lado tenía más ebullición que los demás, ya que ese detalle no fue preguntado, y D'os no hubiera podido interpretar la profecía.

Sin embargo Irmiahu sí vió que las burbujas provenían del lado norte de la olla y es por eso que D'os le contestó: "Desde el norte se abrirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra", para demostrarle que también esta vez vió bien. Y de esta forma D'os lo apresuraba a Irmiahu y le demostraba que no había otra persona que entendiera como él las visiones proféticas, y es por eso que no debía negarse a cumplir su misión sino que la debía aceptar de buen grado.

Sin embargo, sin contradecir este magnífico comentario de Rabí Moshé Alshej, si estudiamos estos versículos desde otro punto de vista, podemos aprender otras enseñanzas. Se puede decir que estas dos visiones que D'os le hizo ver a Irmiahu no sólo tuvieron como objetivo tratar de convencerlo de que acepte su misión, sino que también quisieron enseñarle a Irmiahu el "oficio de profeta".

Por supuesto que no todo el que desee ser profeta lo conseguirá, ya que eso no depende de la persona solamente, sino de la voluntad de D'os que es, sin ningún lugar a dudas, la fuente de la profecía. Pero por otro lado, Nuestros Sabios nos enseñaron que para que alguien pueda llegar a ser profeta, debe cumplir con ciertos requisitos mínimos, como ser justo, sabio, etc. y si tiene estas condiciones, se pueden hacer intentos "técnicos" para que D'os se comunique con él, y D'os en definitiva decidirá si querrá hacerlo o nó. (Véase en la haftarat Vaierá el término que utiliza el versículo: bené haneviim - los alumnos de los profetas).

Como vemos en los versículos, D'os quiso enseñarle a Irmiahu cómo se debe profetizar, quiso educarlo. Deteniéndonos en ciertos detalles del texto podremos aprender algunos secretos sobre el díficil oficio de educar. Citaremos los versículos nuevamente:

"Y fue la palabra de D'os a mí diciendo:

'¿Qué estás viendo, Irmiahu?'

Y dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'.

Me dijo D'os a mí: 'Bien has visto!

Pues Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'.

Y fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo:

'¿Qué estás viendo?'

Y dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'.

Me dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad

sobre todos los habitantes de la tierra'"

(1:11-14)

El RIosef Kleiner explicó que el lenguaje de estos pesukim es extraño. En la primera visión, D'os lo felicitó a Irmiahu por haber visto detalles que aparentemente carecen de importancia, diciéndole: "Bien has visto!", sin embargo en la segunda visión, a pesar de que Irmiahu también observó correctamente, D'os no lo felicitó por su aguda visión, sino que directamente interpretó la profecía, para que Irmiahu entienda el mensaje.

(A sus palabras, se puede agregar que en la primer visión, al preguntarle lo que veía, D'os le dijo: "¿Qué estás viendo, Irmiahu?" pero en la segunda visión, sólo le preguntó: "¿Qué estás viendo?" sin recordar su nombre propio, utilizando un lenguaje más directo).

Dice el Rav Kleiner, que este cambio en el lenguaje nos viene a enseñar que en el campo de la educación, no todo debe ser "caricias y alabanzas". Hay veces que debemos ser muy directos con nuestros hijos diciéndoles las cosas de una manera dura.

Podemos ver con mucha tristeza que sus palabras encierran una gran verdad. Solamente alcanza con salir a la calle y ver a la gente, para darse cuenta que en muchos casos los "descarrilados" - en el más amplio sentido de la expresión - no son sólo quienes en su niñez y adolescencia fueron sometidos por parte de sus padres o maestros, a una disciplina demasiado rígida.

Vemos con nuestros propios ojos, que la falta total de disciplina así como también una disciplina deficiente, pueden provocar en la personalidad del hombre daños no menos severos que el exceso de la misma.

En nuestra época más que en las anteriores, creemos que es bueno tener estos conceptos bien frescos en nuestra conciencia, ya que desgraciadamente estamos viviendo una época de enfermiza permisibilidad. Muchos tienden a creer que todo está permitido, tanto en el mundo de la secularidad como en el del judaísmo, y a través de ese pensamiento incurren en toda clase de errores que no tienen parangón, y a veces, hasta son irreparables.

Es por eso que debemos aprender de nuestra Sagrada Torá la fórmula del éxito. Ella nos enseña que debemos encaminarnos por el camino intermedio, sin desviarnos, en general, hacia los extremos. Si seguimos Su consejo podremos cumplir nuestro deber como judíos, y nuestra obligación como los educadores de nuestros hijos.

Haftarot de Ben Hametzarim

HISTORIAS PARA CONTAR EN FAMILIA (IX)


32. El Reloj Despertador

Una vez, Rab Iaacov Kaminetzky (1891 - 1986) tenía que encontrarse con alguien en la estación de Manhattan a las 7:00 am., para hacer un viaje fuera de la ciudad. Rab Iaacov llegó a la estación exhausto, habiendo pasado una noche sin dormir.

Él explicó a su compañero que cuando fue a poner su reloj despertador antes de ir a dormir, él se acordó que su vecino no judío trabajaba haciendo turnos en la noche y se iba a dormir un poco antes de la hora que el reloj tenía que sonar. Era una noche de verano cálida y todos dormían con sus ventanas abiertas y el vecino podía llegar a despertarse con el ruido de la alarma. Es por eso que Rab Iaacov no puso la alarma; y en lugar de eso, se quedó despierto toda la noche estudiando para asegurarse de estar a tiempo para su temprano viaje.

33. La Conversación Interrumpida

En los años 1950, el Rab Iehuda Zeev Segal (1910 - 1993), Rosh Ieshiva de la Ieshivá de Manchester, Inglaterra, aceptó en su ieshivá a un joven de una familia no religiosa que mostraba un gran interés por estudiar Torá. El Rab y su Rebetzin ofrecieron su casa para que el joven viva allí, dándole mucho amor y atención.

Una noche, poco antes de la fiesta de Pésaj, el Rosh Ieshivá estaba hablando con su Rebetzin sobre un importante tema y el joven - que estaba ayudando a la Rebetzin a limpiar la casa para Pesaj - estaba cerca de la habitación en donde hablaban y escuchó toda la conversación. En un momento determinado, el joven interrumpió la conversación para ofrecer su opinión al respecto. El Rosh Ieshivá no estuvo contento con esta actitud y le dijo al joven: "No hemos pedido tu opinión". Cuando la conversación terminó el Rab Segal entró a su estudio mientras que su esposa y el joven seguían limpiando la cocina.

Unas dos horas y media más tarde el Rab Segal salió de su estudio y le pidió al joven que entre. La cara del Rosh Ieshivá estaba roja y sus ojos completamente mojados por el llanto. Él abrió un volumen del libro del Rambam - Iad Hajazaká - y le pidió a su alumno que preste atención mientras que él leía: "quien muestra enojo es considerado como si hubiese adorado a un ídolo". Dirigiéndose al joven, él dijo: "Yo quiero hacer teshuvá (arrepentirme) y pedirte disculpas por haber mostrado enojo hacia ti". El joven le respondió que honestamente él no sintió que el Rab había demostrado enojo alguno; él sólo había ofrecido una crítica constructiva. De todas maneras, el Rab Segal no quedó satisfecho hasta que el joven le expresó su perdón.

34. El Taxista de Jerusalem

Durante la shivá (los siete días de duelo) por el fallecimiento del Rab Shelomo Zalman Auerbaj (1910 - 1995) - Rosh Ieshivá de Kol Torá y un gran posek de nuestros tiempos - un taxista secular de la ciudad de Jerusalem le dijo a un pasajero: "Yo escuché en la radio que el Rab Auerbaj no quiso que su tumba esté más alta que la de sus padres. En el mundo de hoy, ¿qué hijo honra a sus padres? Mis hijos apenas me miran! Y el Rab se preocupaba de honrar a sus padres que murieron muchos años atrás! Ah, si yo fuese un poco más joven, haría teshuvá (retornaría al camino de D'os y la Torá)…".

35. Cambio, Por Favor

Rabí Eliahu Dov Leizerovitz era uno de los primeros alumnos del Alter de Kelm. Una vez, cuando Rabí Eliahu Dov estaba caminando con uno de sus alumnos, un hombre pobre se acercó a ellos y les pidió algo de dinero.

El Rab tomó una gran moneda de su bolsillo y le dijo al pobre: "Yo quiero darle parte de esta moneda. ¿Tiene usted cambio?".

"Lo siento", le contestó el hombre pobre, "pero yo no tengo cambio".

"Bueno, quizás podemos buscar una solución" - propuso el Rab, y luego le preguntó a su alumno si tenía cambio. El alumno, después de sacar todas sus monedas del bolsillo, encontró justo el cambio equivalente a esa moneda, y rápidamente se lo dio al rabino.

El rabino le dio la moneda grande a su alumno y tomó todas las monedas y se las dio al hombre pobre diciendo: "Aquí tiene. Que D'os lo bendiga".

Cuando ya se habían adelantado un poco, el alumno no pudo contener su curiosidad y le preguntó al rabino: "Yo no entiendo. Si usted le iba a dar todo el monto de la gran moneda, ¿por qué pidió cambio?".

http://www.judaismohoy.com/

miércoles, 30 de junio de 2010

Parashá Pinhas. 21 TAMUZ 5770 (3 de Julio de 2010)



"Pinhas y Zimrí"

Al final de la parashá de la semana pasada, leímos sobre el acto de Zimrí y la respuesta de Pinhas. El episodio es descripto de la siguiente manera:

"Y un hombre de los hijos de Israel trajo una mujer midianita delante de sus hermanos, a ojos de Moshé y toda la comunidad, y ellos lloraron frente a la entrada de la Tienda de Reunión. Pinhas el hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén, los vió a ellos. Él se levantó de entre la comunidad y tomó su lanza con él. Se acercó al hombre de Israel al lado de la Tienda y él los mató a ambos al lado de la Tienda y la plaga cesó en Israel" (25:6-8).

Mientras que la historia fue contada en la parashá de Balak, algunos elementos del episodio fueron dejados en suspenso hasta esta parashá - Pinhas. Esta parashá, llamada como el protagonista del episodio, nos informa de la ascendencia de los perpetradores del acto:

"El nombre del hombre de Israel que fue matado - junto con la mujer midianita - era Zimrí hijo de Salú, un príncipe de la tribu de Shimón. Y el nombre de la mujer midianita que fue matada era Kozbí la hija de Tzur - el jefe de la nación de Midián" (25:14-15).

Ellos no eran personas simples; ambos eran aristócratas, de familias líderes de sus respectivas tribus. Rashí señala este hecho como una indicación del odio terrible de los midianitas hacia el pueblo de Israel: ellos estaban dispuestos a enviar a sus propias hijas al combate. El Targum (Ionatán) [Ierushalmi] identifica a Tzur con no otro que Balak mismo!! Su odio era tan profundo que estaba dispuesto a prostituir a su propia hija para tener la oportunidad de corromper a los judíos.

Pinhas, al ver esta escena, actúa - como lo describe la Torá - de manera "fanática", y mata a ambos en función de poner fin a la profanación. El acto de Pinhas es un acto arquetipo del fanatismo; otros en el futuro que actuaron de manera similar estaban asociados con Pinhas. Muy notablemente, Eliahu el Profeta está identificado por los Sabios como Pinhas - si no literalmente - por lo menos en el sentido místico; es dicho que ellos dos comparten un alma en común (ver Targum Ionatán Shemot 6:18).

Sin embargo, es posible ver este episodio como más que un acto fanático de Pinhas. Consideremos la motivación de los perpetradores, Kozbí y Zimrí. Estas personas eran ambas líderes en su propio derecho, cada una en sus respectivas comunidades. Su "actuación" siguió la invasión de la idolatría de "Baal" en el campamento israelita. Una vez que esta práctica extranjera se introdujo, lo que siguió fue un comportamiento sexual público, el cual en la vida judía es privado y sagrado.

Como hemos notado la semana pasada, uno de los ritos en la adoración del Baal era defecar en la presencia de la deidad, reflejando el estatus exaltado y "sagrado" de la naturaleza en la filosofía de la adoración a Baal. Un comportamiento que indicaba una reverencia a la naturaleza y a todas las cosas naturales, era una práctica aceptada. Una vez que esta "filosofía" es entendida, el acto de Kozbí y Zimrí - desde su punto de vista - no fue un "crimen de pasión" sino que fue la culminación de la adoración a Baal. Zimrí estaba tratando de mostrar un punto ideológico; así, el texto acentúa que él hizo el acto frente a la Tienda de Reunión.

"…frente a la entrada de la Tienda de Reunión. Pinhas el hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén, los vió a ellos. Él se levantó de entre la comunidad y tomó su lanza con él. Se acercó al hombre de Israel al lado de la Tienda y él los mató a ambos al lado de la Tienda y la plaga cesó en Israel" (25:6-8).

Si esto hubiese sido un acto de pasión, seguramente los dos se hubiesen escapado y escondido. Pero esto fue un acto público, un acto de rebelión, un acto dictaminado por la ideología - un acto de fanatismo. Entonces, ellos eligieron la Tienda de Reunión como el lugar para su encuentro. El acto de Zimrí y Kozbí fue premeditado. Como líderes, ellos aparentemente tenían un plan bien pensado de cómo apartar a los hijos de Israel de la santidad de las enseñanzas de Moshé, y llevarlos a la depravación de Baal.

"Y el nombre de la mujer midianita era Kozbí, la hija de Tzur; él era el jefe de la nación de Midián (25:15). Esto sirve para informarte hasta que punto los midianitas se sacrificaban a ellos mismos! Ellos realmente abandonaban a la hija de un rey en la prostitución; como está escrito: 'y ellos mataron a los reyes de Midián con el resto de sus muertos: Evi y Rekem, Tzur, etc.' (Números 31:8). Ahora, si Tzur, el más grande de todos ellos, a pesar de ser rey, abandonó a su hija, ¿quién no abandonaría a la suya? Por haberse denigrado a sí mismo y hacer que su hija se prostituya en público, las Escrituras lo reducen a él a una posición inferior y lo mencionan tercero. Sin embargo, en verdad, él era rey sobre todos ellos; él era el jefe de la nación de Midián" (Midrash Rabá 21:3).

De alguna manera, Zimrí no fue menos fanático que Pinhas, a pesar de que los dos reflejaron distintos lados, muy distintas direcciones. El fanatismo de Pinhas, y el de Zimrí, no debe sorprendernos, puesto que tiene su antecedente en Bereshit. Para poder apreciar esta conexión debemos recordar las enseñanzas que están al comienzo de esta parashá: Pinhas era el "hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén". Él era de la tribu de Leví. Zimrí era el "hijo de Salú, un príncipe de la tribu de Shimón". "Shimón y Leví", juntos otra vez, como en el pasado:

"Shimón y Leví son hermanos" (Bereshit 49:5).

Ellos estaban unidos, unidos por su fanatismo y furor. Iaacov, en su lecho de muerte, maldijo a este furor:

"Que su furor sea maldecido porque es poderoso, y su cólera por que es cruel…" (Bereshit 49:7).

¿Qué fue lo que hicieron Shimón y Leví para obtener una respuesta así de su anciano padre? ¿Qué fue lo que hizo que Iaacov deje a sus hijos esta herencia? Para contestar estas preguntas debemos retornar a su juventud.

Nuestro padre Iaacov tuvo una vida difícil. Él tenía un hermano que lo quería matar, un suegro que se abusó de él, e hijos que vendieron a uno de sus hermanos como esclavo. Iaacov también tenía una hija, Dina, quien salió de la vecindad para ver como los otros vivían. Allí ella fue capturada en una "relación" con Shejem el hijo de Jamor, quien se volvió loco por ella y la tomó en contra de la voluntad de ella. Su padre se acercó a Iaacov, en un intento de que lleguen a un acuerdo. Los hijos de Iaacov se acercaron a Jamor y le aconsejaron que circuncide a toda su tribu, lo que él hizo. Cuando ellos estaban en la cima del dolor, Shimón y Leví entraron a la ciudad y aniquilaron a todos. Iaacov estaba muy enojado con sus hijos, y los reprendió por ponerlo a él en una situación tan peligrosa. Al atacar a una tribu tan grande, cuando Iaacov y sus hijos eran pocos en número, Shimón y Leví pusieron a todo el pueblo judío en peligro de la venganza de las otras tribus vecinas que podían buscar revancha. Shimón y Leví respondieron: "¿Nuestra hermana será como una prostituta?" (Bereshit 34:31). Iaacov dejó esa pregunta pendiente, sin respuesta, hasta su lecho de muerte, cuando él maldijo el furor de ellos.

El episodio con Diná y Shejem sirve como un interesante paralelo de la historia de Zimrí y Kozbí. Shejem es el hijo del jefe de una tribu, Diná es la hija de Iaacov, también el líder de un pueblo. Allí, Shimón y Leví interpretaron la violación en términos nacionales, y atacaron al que hizo esa atrocidad. Su ataque fue ideológico, pero motivado por el enojo, y puede ser

etiquetado como un acto de fanatismo. Iaacov, por su parte, fue más pragmático, y vió la situación en términos prácticos. En consecuencia, Iaacov maldijo al enojo de ellos, pero no se detuvo allí:

"Shimón y Leví son hermanos; instrumentos de crueldad son sus espadas. Mi alma, no está con su consejo; a su asamblea que mi honor no sea unido; porque en su enojo ellos mataron a hombres, y con toda su voluntad han matado a toros. Que su furor sea maldecido porque es poderoso, y su cólera porque es cruel; ellos serán divididos en Iaacov y dispersos en Israel" (Bereshit 49:5-7).

Iaacov suplica que estos dos hijos, y sus descendientes, divididos, porque cuando ellos están juntos, su furor se convierte en una obsesión y debilita. La conspiración en contra de Iosef fue instigada por Shimón y Leví (Rashí Bereshit 49:6). Iaacov rezó por su división, por el peligro que envolvía su unificación.

El Midrash identifica este tema cuando nota el comportamiento inapropiado de Zimrí.

"Zimrí, el hijo de Salú: las Escrituras dicen esto sobre él con asombro. Dice: El que irrumpa a través de un cerco, una serpiente lo morderá (Kohelet 10:8). Ahora su ancestro fue el primero en mostrar celos respecto de la prostitución, así como está escrito: 'dos de los hijos de Iaacov, Shimón y Leví… tomaron cada uno su espada… y mataron a todos los hombres" (Bereshit 34:25). Pero este hombre irrumpió a través del cerco que su padre ha hecho!" (Midrash Rabá 21:3).

A través de los años, los descendientes de Shimón y Leví tomaron direcciones distintas. En un nivel personal, cuando Moshé vió al egipcio golpeando a un judío, se levantó y salió a defender al judío, matando al egipcio en el proceso, actuando de una manera similar a su ancestro Leví.

Cuando el pueblo adoró al becerro de oro, Moshé pidió:

"Quien esté del lado de D'os, únase a mí! - y toda la tribu de Leví se unió" (Shemot 32:25).

Aquí nosotros vemos un "fanatismo" de parte de Leví, pero dirigido hacia D'os, en contra de aquellos que se habían rebelado. En estas circunstancias, Shimón se quedó en silencio. Más tarde en la historia, otros descendientes de Leví, los Macabeos, lideraron una rebelión en contra de los griegos. Podemos dibujar una línea de fanatismo en la tribu de Leví, pero debemos notar cuán diferente este fanatismo se manifiesta en la tribu de Shimón.

En el caso de Zimrí, ¿por qué toda la tribu de Shimón tuvo que ser atacada por la indiscreción de uno de sus miembros? Claramente, la rebelión liderada por Zimrí no fue sólo el acto de un solo hombre. La parashá Balak concluye con la plaga que se llevó 24000 vidas. En la parashá de esta semana, el censo fue de 22200 personas de la tribu de Shimón (Bamidvar 26:14), mientras que en el censo anterior, ellos eran 59300 (Bamidvar 1:23). Nosotros vemos que la diferencia más grande fue en la tribu de Shimón; aparentemente, la mayoría de todas las muertes fueron de esa tribu. Así Rashí concluye:

"Del número de personas perdidas de la tribu, comparada a la cuenta anterior en el desierto del Sinai, parece que todos los 24000 que murieron, eran de la tribu de Shimón" (Rashí 26:13).

Podemos, entonces, concluir que Zimrí tenía seguidores de su tribu. En otras palabras, esta fue una rebelión en contra de Moshé y D'os, liderada por Zimrí pero seguida por un gran número de la tribu de Shimón. Un contraste poderoso puede ser visto: toda la tribu de Leví estaba del lado de Moshé después del becerro de oro, preparada para hacer todo por D'os, mientras que toda la tribu de Shimón estaba del lado de Zimrí. El Talmud describe cómo la tribu de Shimón apoyaba a Zimrí:

"Y Moshé dijo a los jueces de Israel: 'maten a todos los hombres que estuvieron en Baal Peor. Y la tribu de Shimón fue a Zimrí ben Salú y le dijo: 'He aquí, castigo capital es puesto, pero tú sigues en silencio [inactivo]'. ¿qué es lo que él hizo? Él se levantó y reunió a 24000 israelitas y fueron hacia Kozbí, y le dijeron: 'entrégate a mí'. Ella le respondió: 'yo soy la hija de un rey, y así me ordenó mi padre: 'debes rendirte sólo al hombre más grande de ellos'. Él respondió: 'Yo también soy el príncipe de una tribu, más aún, mi tribu es más grande que la de él [Moshé], puesto que la mía es segunda en nacimiento, mientras que la de él es tercera'. Luego él la tomó de su pelo y la trajo ante Moshé. Él exclamó: 'hijo de Amram, ¿esta mujer está permitida o prohibida? Y si tú dirás: está prohibida, ¿quién te permitió a la hija de Itró a ti?'. En ese momento Moshé se olvidó de la halajá [concerniente a la intimidad con una mujer pagana], y todo el pueblo lloró; es por eso que está escrito: 'y ellos lloraron ante la entrada de la Tienda de Reunión'. Y también está escrito: 'Y Pinhas hijo de Elazar, hijo de Aharón Hacohén, vió esto'. Ahora, ¿qué es lo que él vió? - Rav dijo: 'El vió lo que estaba pasando y recordó la halajá, y le dijo a él: 'Tío abuelo! ¿no nos has enseñado esto cuando has descendido del monte Sinai: el que cohabite con una mujer pagana será castigado por los celosos?'. Él respondió: 'Aquel que lee la carta que sea el agente [para llevar a cabo las instrucciones]'. Shemuel dijo: Él vió que 'no había ninguna sabiduría ni entendimiento ni consejo en contra de D'os': cuando el nombre de D'os es profanado, honor no debe ser atribuido al maestro de uno. Rabí Itzjak dijo en nombre de Rabí Elazar: Él vió al ángel causando destrucción entre el pueblo. Y él se levantó de en medio de la congregación, y tomo una lanza en su mano; a pesar de que uno no puede entrar a la casa de estudio con un arma. Él removió la punta y se la puso debajo de sus ropas, y fue inclinándose sobre el estuche [de la lanza, en el cual estaba puesta la punta filosa]. Y tan pronto como llegó hasta la tribu de Shimón, él exclamó: '¿Dónde encontramos que la tribu de Leví es más grande que la de Shimón?' [como diciendo: yo también deseo satisfacción]. Ellos dijeron: 'déjenlo pasar también a él para satisfacer su deseo. Ellos pensaron: Permitieron hacer esto los que antes se abstenían' (Talmud Sanhedrín 82a).

Cuando Pinhas actuó en contra del fanatismo de Zimrí, estuvieron aquellos que lo atacaron, llamando a su comportamiento inaceptable, "no judío". Ellos clamaban que Pinhas debía haber heredado algunas características extranjeras de su abuelo materno Itró. El Midrash explica que nuestra parashá presenta a Pinhas como un descendiente de Aharón, como atribuyendo la reacción de Pinhas al comportamiento de Aharón, y no a una extranjera fuente pagana.

Aharón también era de la tribu de Leví. Quizás las masas vieron a Aharón sólo como un amante de la paz, y no como un defensor de la verdad. Aharón era una figura muy simpática, y las personas habrán visto el comportamiento de Pinhas como un alejamiento radical del comportamiento de Aharón.

Más aún, el pueblo habrá razonado que si Moshé no reaccionó como lo hizo Pinhas, seguramente que el comportamiento de Pinhas fue más allá del límite: ¿Cómo alguien podía ser más "religioso" que Moshé?.

En su lecho de muerte, Iaacov atacó al enojo de Shimón y Leví; indiscutiblemente, hay un lugar para este comportamiento, pero no cuando es motivado por el enojo. Así también, hay un momento apropiado y lugar apropiado para la clase de acción de Pinhas. Iaacov advirtió específicamente en contra de la unión de las dos tribus problemáticas. Mientras que puede haber un lugar para la reacción extra legal de un individuo, cuando tal acción se transforma en el punto de fusión de dos tribus, el peligro de enojo por sí mismo, y el fanatismo resultante, es demasiado grande. Una vez divididos, los descendientes de Leví se convirtieron en el prototipo de servidores de D'os, los Cohanim y Leviim, quienes sirven en el Templo. Por otro lado, Shimón nunca tuvo éxito en usar su enojo de una manera positiva.

El enojo es una característica particularmente peligrosa. Los Sabios lo comparan con la idolatría, puesto que cuando una persona se enoja pierde el control y no continúa sirviendo a D'os. Leví pudo controlar el enojo, manteniendo una relación firme y extrema con D'os. Esta completa dedicación a lo Divino es lo que les permitió ser Cohanim. A veces, esta intensidad de propósito se manifestaba en el Templo, y a veces se manifestaba en el campo de batalla, como con los Macabeos. El punto crucial es la dedicación firme a D'os. Esta característica, mientras que es el dominio de Leví, puede ser adoptada por cualquier judío. El Rambam, en un famoso pasaje comenta:

"No sólo la tribu de Leví, sino que cualquier hombre en toda la tierra cuyo espíritu lo moviliza, y lo hace separarse y pararse ante D'os para servirLo, en función de conocer a D'os, y caminar por un camino recto como D'os le ha hecho, y él rechaza los numerosos cálculos que ocupan a la mayoría de los hombres, esta persona se s- (se convierte) en Sagrado de Sagrados, y D'os será su porción por siempre…" (Rambam Mishná Torá Leyes de Shemitá e Iovel 13:12).

Un judío puede convertirse en "consagrado". Todo lo que se necesita es tener una dedicación firme a D'os, así como fue manifestada por Pinhas. Su amor por D'os requirió su reacción extrema. El comportamiento fanático de Zimrí, el cual fue seguido por la tribu de Shimón, tenía que ser detenido. Pero para ser sagrado uno no puede tener una agenda personal, como tenía Zimrí. Quizás Zimrí se convenció a sí mismo de la creencia de seguir el ejemplo de su bisabuelo Shimón. Pinhas, por otro lado, se paró para no obtener nada personal. Por lo contrario, su acción fue ridiculizada por otros líderes.

Pinhas fue motivado por un profundo amor a D'os, el cual no abandonó por la opinión pública o el expediente político. Por esta razón él fue recompensado con el Pacto de Paz. El mandato de los cohanim es traer paz al mundo; a veces esto es logrado con palabras de paz, pero otras veces es logrado con la fuerza. La recompensa que recibió Pinhas nos da una visión de su motivación: Él quería desesperadamente la paz, pero la obscenidad que se desató ante sus ojos lo dejó sin opciones. Se nos recuerda de la enseñanza de Hilel en la Mishná de Avot:

"Deberás ser como los alumnos de Aharón: ama la paz y persigue la paz" (Avot 1:12).

Ocasionalmente, la búsqueda de paz requiere una muestra de amor no convencional. Los cohanim estaban "empapados" de amor - de amor por D'os y su prójimo. El enojo que Iaacov maldijo, fue reemplazado por amor. Es por eso que la tribu de Leví sobresalió. Por otro lado, la tribu de Shimón representaba el más grande fracaso durante los años que pasaron en el desierto. Un testimonio de esto es la bendición final de Moshé a las tribus al final del libro de Devarim. Los conceptos similares a las bendiciones de Iaacov son numerosos, pero la diferencia más impactante entre las bendiciones, está en las palabras finales de Moshé a la tribu de Shimón y Leví. Mientras que Iaacov los atacó, Leví en ese momento recibió una hermosa bendición de parte de Moshé:

"Tus Urim y tus Tumim, para Tu piadoso…" (Devarim 33:8).

Leví fue llamado "piadoso". Por otro lado, Shimón fue la única tribu que no recibió una bendición, ni comentarios de Moshé - sólo silencio. Y es un silencio que habla mucho. El potencial para la grandeza que tenía esta tribu no fue desarrollado. La visión de Iaacov pedía una separación de estas dos tribus, y en verdad, ellas fueron separadas, siguiendo dos caminos diferentes, dos destinos diferentes.

El conflicto de Zimrí y Pinhas sirve como un microcosmos de un gran tema, de dos tribus viajando en dos direcciones distintas, una hacia la grandeza y la otra hacia lo infame. Mucho tiempo antes, Iaacov rezó para que ellas se separen, en función de que cada una encuentre su camino único hacia D'os. Leví encontró el suyo; Shimón no lo encontró. Nosotros vemos en esta parashá que dos personas, en verdad dos tribus, pueden tener las mismas características, pero para alcanzar la grandeza, no ayuda tanto las características con las que se nace, como la manera en la cual usamos estas características.

martes, 29 de junio de 2010

Ben Hametzarim (III) בין המצרים. Las tres semanas


Las Tres Semanas"(Bein HaMetzarim" = "Entre las calamidades o estrechuras")

El periodo de veintiún días entre el diecisiete de Tamuz y el nueve de Av es denominado bein ha-metzarim –“entre los estrechos",basado en el versículo (Eijah 1:3) que señala: todos sus perseguidores la alcanzaron entre los estrechos. Los Sabios (Eijah Rabbah 1) explicaron que entre los estrechos se refiere a los días de aflicción que ocurrieron en el período entre el diecisiete de Tamuz y el Nueve de Av. En éste período, muchas calamidades le sucedieron al Pueblo Judío a través de las generaciones. Fue durante éste período entre los estrechos que, tanto el Primero como el Segundo Templo fueron destruidos. Este período fue por consiguiente, establecido como un tiempo de luto por la destrucción de los Santuarios.

Durante éste período, disminuimos la extensión de nuestro regocijo. Durante éste período no se llevan a cabo matrimonios. Nos contenemos de escuchar música, bailar, realizar viajes de placer, de cortarnos el pelo o afeitarse. De acuerdo a la costumbre Sefaradí, que se basa en la opinión de Beit Yosef, los cortes de pelo son permitidos hasta la semana en la cual Tishá bÁv acontece.

Es una costumbre no recitar la bendición Shejeianu durante éste período. Por ende, no estrenamos ropa ni comemos frutas que no hayamos comido en la estación, para que no se requiera recitar Shejeianu. No obstante, si se da la oportunidad de cumplir una Mitzvá que tendrá lugar, como por ejemplo una circuncisión o un pidyon haben, entonces la bendición es recitada. Del mismo modo, si una nueva fruta está disponible durante éste período de las tres semanas y quizás no vaya a estar disponible posteriormente, entonces se recita Shejeianu. Como es una costumbre permitir recitar la bendición en Shabat, es preferible preservar la fruta hasta Shabat. Igualmente, una mujer embarazada que tiene el deseo de una nueva fruta, o una persona enferma que la necesita para su salud, puede decir Shejeianu durante las tres semanas.

Es una costumbre ser aún más cuidadoso de lo que uno es habitualmente en lo que respecta a evitar situaciones peligrosas. Las personas piadosas se alejan por un período de tiempo, para reflexionar y estar de duelo por la destrucción de ambos Templos. En algunas comunidades se acostumbra recitar Tikkun Jatzot incluso al mediodía.

El Rebe de Lubavitch también impulsó que las Tres Semanas deben ser un tiempo de incrementar la caridad y el estudio de Torá (en relación con el versículo (Isaías 1:27), “Sión debe ser redimido mediante la ley, y sus retornantes por medio de la caridad”), particularmente el estudio de aquellas porciones de la Torá que tratan acerca de las leyes y el profundo significado del Sagrado Templo

Las tres semanas que van desde el 17 de Tammuz al 9 de Av son conocidas como "Bein HaMetzarim" - "Entre las calamidades o estrechuras", porque el profeta Irmiá en la Meguilá Eijá (1:3) dice: "Fuése Yehudá, a causa de la aflicción y de la grandeza de servidumbre; Ella moró entre las gentes, y no halló descanso; Todos sus perseguidores la alcanzaron entre estrechuras.", haciendo referencia a las dolorosas calamidades que estaba viviendo él personalmente y nacionalmente.

Algunas costumbres y reglas

Concurrir al cine, teatro, conciertos, o cualquier otro entretenimiento público está completamente prohibido.
Compra o estreno de vestimenta, a excepción de medios o ropa interior.

Cortarse el pelo o rasurarse. Los hombres que por razones comerciales deben rasurarse, según algunas autoridades, tienen permiso.

Las "Tres Semanas" entre el 17 de Tamuz y Tishá BeAv han sido históricamente días de desgracia y calamidad para el Pueblo Judío. Durante esta época, entre otras terribles tragedias, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos.

Estos días son llamados el período de "entre las dificultades" (bein hametzarim), de acuerdo al verso: "todos sus opresores se han adelantado entre las dificultades" (Lamentaciones 1:3).

En los Shabat que hay durante las Tres Semanas, las Haftarot provienen de los capítulos de Isaías y Jeremías que hablan de la destrucción del Templo y del exilio del Pueblo Judío.

Durante este tiempo, varios aspectos de duelo son observados por todo el pueblo. Minimizamos la alegría y la celebración. Y, debido a que el atributo de sentencia Divina ("din") es sentido con agudeza, evitamos esfuerzos potencialmente peligrosos o riesgosos.

Aspectos de Duelo Durante las Tres Semanas

Haftarot: A partir del 17 de Tamuz en la lectura de la haftará, se deben leer tres haftarot especiales llamadas "las tres haftarot de desgracia", donde son relatadas las advertencias del profeta Irmiahu al pueblo de Israel por sus transgreciones.

Bailes: Durante este período debemos disminuir nuestra alegría, y está prohibido hacer bailes desde el 17 de Tamuz.

Shehejeianu: Es bueno abstenerse de recitar la bendición "shehejeianu" durante estos días de ben hametzarim. Por éso, debemos tratar de no comer frutas de la nueva estación que aún no las hayamos comido en esta temporada, y tampoco debemos vestir ropas importantes nuevas. De todos modos, una mujer embarazada o una persona enferma tienen permitido comer frutos de la nueva estación durante las tres semanas.

Una nueva fruta que está disponible sólo en este período de las tres semanas y no será posible conseguirla después de este tiempo, si no es posible guardarla hasta el Shabbat puesto que se pudrirá, está permitido comerla incluso en los días hábiles de ben hametzarim, recitando, por supuesto, también la bendición shehejeianu antes de ser comida. Pero de ser posible, debemos guardar ese fruto para ser comido en Shabbat.

Cuando nos encontramos ante la oportunidad de cumplir una mitzvá donde se debe recitar la bendición shehejeianu, por ejemplo, en una ceremonia de berit milá (circuncisión) o en un pidión habén (rescate del hijo primogénito de un Israel al mes del nacimiento), no debemos posponer esa mitzvá para abstenernos de recitar el shehejeianu.

Casamientos: Respecto de la realización de ceremonias nupciales, los judíos ashkenazim acostumbran abstenerse de realizar casamientos desde el 17 de Tamuz hasta después del 9 de Av. Entre las comunidades sefaraditas hay quienes se abstienen de efectuar casamientos desde el 17 de Tamuz, mientras que otras sólo dejan de celebrar bodas a partir del comienzo del mes de Av, y cada uno debe seguir la costumbre de su comunidad.

Cortarse el cabello: Por otro lado, los judíos ashkenazim acostumbran no cortarse el pelo desde el 17 de Tamuz. Entre los Sabios sefaraditas hay quienes opinan que la prohibición comienza a partir del mes de Av, mientras que otros dicen que la costumbre es abstenerse de cortarse el cabello sólo en la semana que cae el 9 de Av. Cabe aclarar que respecto de esta prohibición, no hay diferencia alguna entre el cabello de la cabeza o de la barba. Asimismo, no hay diferencia entre hombres y mujeres. Sin embargo, en caso de que al hombre le moleste el bigote para comer, tiene permitido recortárselo. Respecto de peinarse, no existe prohibición incluso en la semana que cae el 9 de Av.

http://eduplanet.net/

domingo, 27 de junio de 2010

AYUNO DEL 17 DE TAMUZ צוֹם שִבְעָה עָשָׂר בְּתַמּוּז‎ (Martes, 29 de Junio de 2010)(Recordatorio y leyes)


Cinco acontecimientos tristes ocurrieron (en diferentes epocas del ano) el 17 de Tamuz, razon por la que los sabios decretaron un dia de ayuno colectivo en dicha fecha.

- El rompimiento de las tablas.
- La anulacion del sacrificio Tamid.
- El acercamiento de Jerusalem.
- Apostomos, el malvado, quemo un Sefer Tora.
- Colocaron un idolo en el Hejal.

Leyes de 17 de Tamuz

- Todo hombre mayor de 13 anos y toda mujer mayor de 12 anos, tienen la obligacion de ayunar el 17 de Tamuz ( desde el amanecer); los menores de estas edades, que saben lo que es enlutarse por Jerusalem, es bueno educarlos a comer las cosas necesarias segun sus edades.

- Se ayuna durante todo el día, a partir del alba, pero no desde la noche precedente. Sin embargo, una vez que se acostó y se durmió, si se despierta luego antes del alba ya no puede comer por la noche. Sólo se permite beber, pero todo el tiempo que se queda despierto puede seguir comiendo hasta el alba. Si antes de dormirse, tenla la intención de comer al despertarse antes del alba, esta permitido.

- Cualquier persona que este enferma (ni D—s lo quiera), esta excenta del ayuno.

- Las embarazadas y las lactantes si tienen algun tipo de molestia, estan excentas del ayuno.

- Aquella persona que se olvido que era un dia de ayuno y probo o tomo cualquier alimento, debe completar el ayuno y no necesita ayunar otro dia.

-El dia del ayuno agregamos un rezo especial (Anenu) en la beraja Shema Kolenu de la Amida, los Ashkenazim lo dicen unicamente en el rezo de minja y lo Sefaradim lo dicen desde el rezo de Shajarit.

- En este dia se hace ayuno por las desgracias que ocurrieron en el pasado en esta misma fecha, para despertar nuestros corazones y retornar al camino del bien. Por lo tanto es una obligacion para cada persona del Pueblo de Israel reflexionar sobre sus actos del dia a dia y arrepentirse de las malas acciones, ya que lo principal del ayuno es el arrepentimiento.

- En las oraciones de Shahrit y de Min-ha, si hay por lo menos diez personas en el kahal (congregación) que observan el ayuno, se saca el Sefer Torá para leer la Parashá relativa a los dias de ayuno: Vayhal Moshé." Sólo los que ayunan suben a la Torá. Sin embargo, si se llama a la Torá a una persona que no ayunó, subirá en honor a la Torá. Después de la Amidá, se pronuncian oraciones especiales de circunstancias.

Leyes generales entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av

- El 17 de Tamuz fue citiada la ciudad de Jerusalem antes de la destruccion del segundo templo y el 9 de Av fue destruido. Por cuanto que los dias entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av son dias de desgracias para el Pueblo de Israel, se acostumbro a cuidar ciertas leyes de luto.

- Se acostumbra a no casarse en esta epoca, pero esta permitido comprometerse hasta el 1 de Av; en caso que no van a hacer una comida especial esta permitido comprometerse incluso el 9 de Av.

- Esta prohibido bailar, tocar un instrumento musical y escuchar canciones de un cassette desde el 17 de Tamuz.

- No se puede cortar el pelo, ni afeitar desde el 17 de Tamuz. Pero el bigote que moleste para comer, se puede reducir.

Llorar por la destruccion del Templo, nos dara el merito de ver su reconstruccion

Otro ano mas paso y el Mashiaj todavia no viene, el Templo todavia esta destruido y nosotros nos volvemos a enlutarnos en estos dias (Entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av). Las leyes de luto en esta epoca se van volviendo mas rigurosas cada vez. Desde el 17 de Tamuz hasta el 1 de Av acostumbramos ciertas leyes de luto. Desde el 1 de Av (o segun los sefaradim desde la semana que cae el 9 de Av) las leyes se vuelven mas rigurosas, la vispera del 9 de Av tiene sus propias leyes y el dia mas riguroso es el 9 de Av.

Las costumbres de luto nos vienen a demostrar que debemos de enlutarnos. Tambien durante el resto del ano tenemos leyes en “recuerdo de la destruccion del Templo”. Al construir una casa debemos dejar una esquina sin pintura, en un compromiso se rompe un plato, en una boda se rompe un vaso y se coloca un poco de ceniza en la cabeza del novio – y todo esto en recuerdo a la destruccion. Esta prohibido que la persona se ria a carcajadas todo el dia, esta prohibido cantar al tomar vino y otras leyes, las cuales tienen un parentesco: disminuir la alegria y demostrar nuestro luto sobre el Templo.

Todos entendemos que si hubiesemos vivido en la epoca de la destruccion del Templo, tendriamos otro enfonque sobre la gran perdida que tuvo el Pueblo de Israel. Esta escrito en el Midrash que muchos Cohanim (servidores del Templo) al ver como el Templo estaba en llamas, brincaron hacia al fuego, a lo que dijo el Rav. Yejezquel Levenshtein Z”L que la reaccion de estos Cohanim es muy razonable, hasta tal punto que es dificil entender el comportamiento de aquellos que no brincaron, como pudieron contenerse al tener tanto sufrimiento por lo que estaba pasando. Deducimos de todo esto, el gran sufrimiento de aquellos que presenciaron la destruccion del Templo, pero al pasar las generaciones se a vuelto cada vez mas dificil el poder enlutarse como es debido por Jerusalem y el Templo. Uno de los consejos para tener un poco de sentimiento por lo ocurrido, es cumplir bien con las leyes de esta epoca las cuales van a ayudar a despertar los sentimientos dentro de nuestros corazones, como escribe el libro Jinuj (Mitzva 16) segun los actos de la persona van a ser sus sentimientos.

El Ram”a cuenta en su libro “Torat Haola” que Platon, el gran filosofo griego fue a Jerusalem junto con Nabucodonosor despues de la destruccion del Templo y vio al profeta Yirmiahu sentado llorando por la destruccion. Se sorprendio Platon y le pregunto: Siendo tu, un sabio tan grande, como puede ser que llores por unas piedras y unas maderas (Templo)?, volvio y le pregunto: Cual es el beneficio de llorar por el pasado, siendo que el Templo se destruyo?, le respondio Yirmiahu: Tienes algunas dudas en tus estudios de filosofia?, le contesto: Seguro, tengo muchas dudas que nadie en este mundo puede respondermelas?, le dijo Yirmiahu: Dime cuales son tus dudas y tratare de responderlas.

Entonces le dijo sus dudas al profeta y el las respondio facilmente, Platon se extrano y se pregunto si la persona que esta parada delante de el, es un ser humano, ya que segun su sabiduria aparenta no serlo, le dijo Yirmiahu: Tu te preguntas quien soy yo, y yo te respondo que toda la sabiduria la extraje de estas piedras y maderas, esta es la respuesta a tu primera pregunta, sobre tu Segunda pregunta (por que lloro al pasado) no voy a poder respondertela ya que no vas a entender.

Agrego a esta historia el Saba MiKelem z”l que la respuesta a la Segunda pregunta es muy sencilla, nosotros no lloramos por el pasado, sino por el futuro ya que las puertas de las lagrimas no se han cerrado y a traves de este llanto tendremos el merito de ver la recontruccion del Templo.

Del llanto de Yirmiahu nos podemos dar cuenta cual fue el comportamiento de los judios de la epoca de la destruccion del Templo. Cuando estaba el Templo, el Pueblo de Israel tenia una vida mas tranquila, sin muchas persecuciones, con mas santidad y pureza.

Para entender un poco nuestra situacion, vamos a imaginarnos lo que ocurre con los animales. En el momento que los cazadores los atrapan y los encierran en una jaula, el animal no se queda tranquilo y siempre trata de escaparse para volver a ser libre, por otro lado los hijos de este animal y las demas generaciones (aquellos que nacieron al estar atrapados) no intentan escaparse, ya que nunca probaron lo que es la libertad por lo tanto no les hace falta.

Lo mismo ocurre con nosotros, si hubiesemos visto el Templo o por lo menos escuchado un poco sobre el de nuestros padres los cuales lo vieron, seguramente nos enlutariamos de la manera adecuada, pero por cuanto que ya pasaron casi 2000 anos de la destruccion del Templo, el trabajo para llegar a enlutarse es un trabajo dificil.

Relatan una historia sobre el Admur Rab. Najum Mi-Chornovil que iba de ciudad en ciudad y fortalecia los corazones de los dolidos y acercaba al pueblo de Israel a D—s y a la Tora. Un dia llego a una de las ciudades y se quedo a dormir en un Hostel que tenia como dueno un judio honesto. En la mitad de la noche la esposa del dueno del lugar desperto a su esposo diciendole asustada: “Ve enseguida al cuarto del judio que llego hoy a hospedarse y ve a ver que le pasa, yo escucho una voz de llanto que proviene de su cuarto.” Entro el dueno al cuarto de R. Najum y lo vio en el piso llorando, preguntandole: “Que te pasa Rabino?” Le respondio R.Najum que esta haciendo un rezo especial por el bienestar del pueblo de Israel y continuo diciendole R.najum: “Acaso tu no sabes que teniamos un Templo el cual se destruyo, y desde ese entonces nos encontramos en la Diaspora rodeados de muchos sufrimientos, por lo tanto nosotros rezamos por la llegada del Mashiaj”. Y termino preguntandole: “Acaso tu no quieres que venga el Mashiaj y volvamos todos a Jerusalem?”. Este se quedo sorprendido de la pregunta y le respondio que no esta seguro si quisiera subir a Jerusalem, al final consulto con su esposa y llegaron a la conclusion de que por comodidad ellos prefieren quedarse en su lugar y no subir a Jerusalem.

Realmente si reflexionamos, nos daremos cuenta que no somos muy diferentes a la pareja del cuento y esa forma de pensar la adquirimos por la costumbre de vivir en la diaspora, debemos de esperar la llegada del mashiaj para poder ver la reconstruccion del Templo y vivir en un nivel de espiritualidad mas elevado