jueves, 31 de enero de 2013

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXIII): El hombre debe ser optimista

En una ciudad vivía una acaudalada persona, muy honrada por sus amigos. Este hombre tenía dos hijos.
Los hijos, comían y bebían en exceso y despilfarraban el dinero de su padre en cosas superfluas, sin preocuparse por mantenerse a sí mismos.
Así se siguieron comportando incluso, cuando dejaron la adolescencia y se convirtieron en adultos.
Hijos únicos de padre y madre que los mimaron en demasía e inmediatamente satisfacían todos sus pedidos.
Un día, cuando el padre observo que se acercaba a la edad de  setenta años pensó: ¿que pasara después de mi muerte? ¿Cómo se mantendrán mis hijos?
Llamó el padre a sus hijos y les dijo: el final de mis días se acerca y a pesar de mi gran riqueza, esta no es estática, lo mismo que la situación económica y no sé como evolucionaran los acontecimientos.
 
Hizo el padre una pequeña interrupción en sus palabras y continúo: Por lo tanto, les propongo que no se apoyen en mi ayuda toda la vida y empiecen a trabajar. El ocio es muy contraproducente y lleva al pecado y al aburrimiento. Yo les entregare a cada uno, una importante suma de dinero y ustedes busquen un trabajo apropiado.
Todos los gastos, como alquiler de negocio, etc. correrán a mi cuenta. El capital que ganen será por completo de ustedes, pero durante un tiempo no toquen al capital, ni a las ganancias acumuladas y así podrán llegar al nivel económico que yo llegue.
Lo único que les pido, que una vez por semana me envíen un informe sobre todas las actividades comerciales de la semana.
Respetaron los hijos la voluntad de su padre, recibieron de  él, el dinero prometido y salieron a buscar un negocio apropiado.
Luego de búsquedas y averiguaciones, decidieron que el negocio más apropiado, es el comercio de frutas y verduras. En este negocio se podía obtener una buena ganancia y se trataba de un artículo que todos debían comprar.
Como su padre, los hermanos tenían un amplio sentido comercial, y se aconsejaron con comerciantes del ramo que convenía comprar.
Uno de los vendedores les aconsejó comprar una gran partida de manzanas, que en esa época estaban muy baratas y dentro dos semanas estaban destinadas a encarecerse mucho.
Compraron doscientos kilos de manzanas y las conservaron en el negocio, vendiendo entre tanto otras frutas y verduras.
En esos días no existía la posibilidad de almacenar gran cantidad de frutas en depósitos frigoríficos, de manera tal que los comerciantes que poseían gran cantidad de frutas o verduras se veían obligados a venderlos a un bajo precio, antes que se pudran.
Al fin de la primer semana de trabajo fueron llamados por su padre y pregunto al hijo mayor en que se ocuparon durante la semana.
Comencé a vender frutas y verduras con una ganancia de cien Francos — respondió el hijo.
Saco el padre de su bolsillo cien francos y se los entrego a su  hijo mayor y de la misma manera hizo con su hijo menor.
En la segunda semana pensaron vender las manzanas, pero estas empezaron a pudrirse y no encontraron clientes. Perdieron esa semana los hermanos una suma considerable. El primogénito recibid la perdida duramente y se sintió deprimido. En cambio el hermano menor no se preocupó, siendo consciente que así es el comercio, a veces se gana y a veces se pierde y confió que a largo plazo el éxito los acompañara.
Al terminar la segunda semana, se presentaron los hijos delante de su padre, el padre pregunto según su costumbre al hijo mayor por el resultado de la semana.
Fue muy malo contesto el hijo, perdí esta semana ciento cincuenta Francos, estoy desesperanzado y muy desilusionado, no sé si seguiré trabajando y sacó de su bolsillo ciento cincuenta Francos y los entrego a su padre. Se dirigió el padre a su segundo hijo y formuló la misma pregunta.
No fue tan buena como la semana pasada — respondió el hijo, sin mencionar la perdida.
_  ¿Cómo fue la semana pasada? — Volvió a preguntar el padre — Gane cien francos — fue la respuesta.
Saco el padre cien francos de su bolsillo y se los entrego a su hijo menor. Se sorprendió el primogénito por la discriminación que veía y le pregunto cortésmente a su padre cual era el motivo de su acciones.
La respuesta del padre fue: tu hermano no se quejó, ni expresó que perdió durante la semana, solo dio a entender que la semana no fue tan exitosa como la semana anterior, por lo tanto le entregue la cantidad de dinero que mencionó que ganó la semana anterior.
Tu en cambio, hijo mío, hablaste explícitamente sobre el fracaso de la semana, que estas desesperanzado y no sabes si continuaras trabajando. Por eso exigí, que me entregues el dinero que perdiste según lo convenido.
De esto quiero que aprendas la lección, hijo mío: Recordar las palabras de nuestros sabios: "Que siempre comience el hombre con las cosas positivas."
No le abras la boca a Satán — concluyó el padre sus palabras de reprimenda, acostúmbrate a decir siempre: "También esto es para bien" y el bien llegara con la ayuda Divina.
Sea Su voluntad que el bien y Su bondad te persigan toda la vida.

Parashá Shavua: (Itró - Jetró). 22 de Shevat 5773 ( 2 de Febrero de 2013). Itro su consejo a Moshé


Itro aconsejó a Moshé, y su nombre se eternizó en la Torá, es por ello que una sección de la Torá, lleva su nombre. Gracias a su consejo Moshé no desfallecería, ni tampoco el pueblo que estaba con él.

¿Cuál fue el consejo?

Itro vio que Moshé atendía solo al pueblo, desde la mañana a la noche y le aconsejó que nombrase ayudantes, y que cada uno de ellos fuese encargado de un número de personas, de diez, de cincuenta, de cien y de miles, ellos se ocuparían de sus problemas y de encontrar las soluciones. Las cuestiones difíciles, la remitirían a Moshé, pero todo asunto pequeño lo resolverían ellos mismos “(Shemot, 18:27).

Parece ser que Itro es un asesor exitoso y nada más, un visitante extranjero que supo identificar un problema técnico y proporcionar un buen asesoramiento. Itro se merece alabanzas por su sagacidad, pero no logramos entender porque la Torá se explaya tanto en la conversación entre Moshé e Itro.

El Netziv, Rabí Naftali Iehuda Berlín, en su comentario, HaAmek Davar a la Torá, nos revela un punto importante. Marchando a la luz de su comentario, descubrimos que detrás del consejo de Itro se esconde toda una revolución en lo referente al liderazgo de Moshé. Itro se dio cuenta que el pueblo pide la ayuda de Moshé, no solo para solucionar un pleito, que se despertó entre litigantes, y por eso le pregunta “¿Porqué… todo el pueblo permanece parado alrededor tuyo, desde la mañana a la tarde “? (idem, idem: 14).

Moshé le contesta que su encuentro con el pueblo es en tres niveles. “Porque el pueblo viene a consultar a D-s” (ídem, ídem, 15).

En una situación de angustia, la persona viene a preguntar al profeta que sucederá. Cuando hay un enfermo en la familia, los parientes quieren consultar a HaShem, para saber si el enfermo vivirá o por el contrario fallecerá. Si se le perdió algo, llega a consultar D-s, para que con la ayuda del Maestro Moshé, puedan encontrarlo.

Rivka, fue a preguntar por su embarazo (Bereshit, 25:22), y el Rey Shaul, preguntó por sus asnos perdidos (Shmuel 1, cap. 9)

“Y yo Juzgó entre el uno y el otro”. Más allá de la consulta a D-s a través de Moshé, también le piden que juzgue al pueblo. ”Y les doy a conocer los estatutos de D-s y Sus leyes” (idem, ídem; 16). Moshé, le enseña la Torá a todo el pueblo.

Se acostumbra a pensar que el consejo de Itro se reduce al nombramiento de jueces que ayuden a Moshé para aliviar su carga pero el Netziv, pensaba que esto era secundario.

Itro le dice Moshé, nuestro Maestro, “Ahora, pues oye la voz de mi consejo…. se tu, el representante del pueblo delante de D-s, para que traigas sus razones a HaShem“(ídem, ídem: 19).

A primera vista eso era lo que Moshé hizo hasta ahora. Contestaba a las personas que llegaban a consultar a D-s. Pero en realidad hay una diferencia entre la concepción de Moshé y la de Itro sobre la consulta del pueblo a D-s.

Moshé ve su función en transmitir al pueblo la respuesta de D-s, a sus distintas angustias e inquietudes. Itro piensa que la persona que se apersona a Moshé, no espera que su Maestro le responda en nombre de D-s, el desea que Moshé, su Maestro, lo represente ante D-s, que interceda por él, que Le ruegue, y suplique hasta que se solucione su problema.

Itro, aconseja a Moshé que cambie de bando. En vez de ser un emisario de D-s, para responder a los pedidos del pueblo, desde ahora será enviado del pueblo, cuando se dirija a D-s.” Se tu representante del pueblo delante de D-s, para que traigas sus razones a D-s” (ídem, ídem: 19)

Con este consejo, Itro, no alivia la carga de Moshé, por el contrario, deposita sobre sus hombros una carga pesada. Responder en nombre de D-s, como hizo hasta ahora, es rutina. Ahora debe rezar y suplicar por cada uno de Israel, lo que seguramente le tomará largas horas y un esfuerzo espiritual gigantesco.

Itro, quien fuera sacerdote de Midian, y que probo todos los credos de su época, eligió convertirse al Judaísmo, por la calidad de la Fe judía, por la posibilidad de cambiar el mundo, y presentarse ante D-s para defender a Su pueblo, pudo aconsejar a Moshé, nuestro Maestro, y el más grande de nuestros Profetas.

jueves, 24 de enero de 2013

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXII): La sabiduría de un niño

Esto ocurrió en la ciudad de Vilna antes de haber sido estructurada totalmente.
El rey vio en ese sitio, el lugar apropiado para construir su ciudad.
Pero antes de hacer nada envió a llamar a los sacerdotes y astrólogos para preguntarles que será de esta ciudad en el futuro, si prosperará.
Le respondieron de acuerdo a lo que les dijeron sus dioses, que la ciudad prosperará, si se estructura sobre la base de un hijo único que será enterrado allí con vida.
Y con la condición que lo entregue su madre como sacrificio voluntario y alma plena para este fin.
El rey ordenó hacer correr la voz en todas las provincias de su reinado, para hallar a una voluntaria que desee donar a su hijo para estructurar sobre él la ciudad, "pues esto salió de boca de nuestros dioses".
Pasaron varios días y no hallaban a una madre que posea un hijo único y pretenda darlo de voluntad para el fin requerido.
Pero finalmente, llegó una señora que venía de los confines del reinado con su hijo único de doce años de edad, y estaba dispuesta a donarlo para cumplir con lo que predijeron los sacerdotes y astrólogos para que la ciudad que allí se construirá prospere.
Entonces fijaron una fecha para la ceremonia que se realizaría en medio de una gran fiesta.
Mucha gente llegó al lugar para contemplar el sacrificio del hijo único para que la ciudad prospere.
Y también vinieron los principales gobernantes y príncipes de la nación.
Y fue en el preciso instante en el que el niño estaba siendo preparado para cumplir con lo ordenado por los astrólogos y sacerdotes, que este se dirigió al rey y le comunicó: "señor rey, yo no creo que esta cosa mala que se disponen a realizar sea la voluntad del dios.
Pero tus astrólogos dijeron que eso vieron. Yo quiero demostrar según un razonamiento lógico y de justicia que tus astrólogos no comprendieron bien la voluntad del dios y se equivocaron en la interpretación.
Por eso te solicito que me permitas realizarles tres preguntas a los sacerdotes que miran en las estrellas.
Y será que si logran responder con sabiduría mis preguntas, y hallan la solución para ellas, a pesar que soy joven, aceptaré que comprendieron la voluntad del dios y cumpliré con lo ordenado en silencio y sin protestar".
El rey respondió: "Que se haga como dijiste".
El joven se dirigió a los sacerdotes que miran en las estrellas y les formuló las siguientes preguntas:

1- ¿Qué es lo más liviano de la tierra?
2- ¿Qué es lo más dulce que se halla sobre la faz de la tierra?
3- ¿Qué es lo más pesado?

Los sacerdotes que miran en las estrellas meditaron, discutieron sobre la probable solución y nadie sabía lo que decían porque lo hacían entre ellos sin emitir voces audibles para el público presente.
Finalmente respondieron y dijeron: "Lo más liviano de la tierra es la pluma, lo más dulce, la miel y lo más pesado, la roca".
Y cuando concluyeron, miraron hacia el público con mostrándose como triunfantes.
Y todos los presentes creyeron que los sacerdotes que miran en las estrellas respondieron con sabiduría y de manera acertada las preguntas del niño.
El rey entonces preguntó al muchacho: "¿Qué piensas sobre las respuestas?".
Y el joven respondió con una sonrisa en su rostro: "Tus sacerdotes no comprendieron mis preguntas, y no hallaron a las mismas respuesta.
A pesar que yo, quién habla soy solo un muchacho, ¿cómo entendieron las palabras del dios y su voluntad?.
Si yo no soy ningún torpe como para preguntar de una persona sabia cosas que se encuentran reveladas y son naturales que cualquier persona puede apreciar?, ya que todos saben que la pluma es muy liviana, y todos saben que la miel es dulce, y todos saben que la roca es pesada, ya que son estas cosas que se notan y se sienten a través de los sentidos, porque así fueron creadas desde un principio, y no es digno preguntar eso a los sabios.
Por eso yo pregunto sobre las cosas que no son de esa clase, y existe algo que es verdaderamente pesado ante los ojos de quienes lo ven, y con todo eso es muy liviano si se lo mide mentalmente.
Así, hay una cosa que a la vista no es dulce, pero es muy dulce si la medimos mentalmente.
Y así hay una cosa que es a la vista blanda, pero en verdad es muy dura según la medición que podemos realizar con la mente, y sobre estas preguntas la respuesta es:
He aquí lo más liviano de la tierra es un niño, el cual es además hijo único que lo carga su madre sobre sus brazos, ya que a pesar que es pesado a simple vista, por el gran amor que siente por su niño, esta no siente el peso en absoluto y es como si no lo cargara sino que es como que él la carga a ella, así le parece a la madre por el fuerte lazo de amor que la une a su hijo único, y esto se ve solo a través de una medición mental.
Y lo más dulce que hay sobre la tierra es la leche de la madre que da a su hijo, ya que en verdad la leche es un tanto ácida, y esa acidez se anula y no es sentida por el bebé que se amamanta de su madre, es más, el bebé no hallará en el mundo cosa más dulce que la leche de su madre, y esto lo medimos de manera mental, porque como dijimos, la leche en si es un tanto ácida a simple vista.
Y lo más pesado de todo es el corazón de una madre que se dispone a sacrificar el fruto de su vientre, su hijo único".
Se sorprendieron todos los que escuchaban por las palabras del joven y de su sabiduría con la que halló preguntas que muestran según la comprensión del intelecto sobre su asunto que se relaciona con la situación en la que se encuentra.
Y con estas respuestas se comprobó que las palabras de los sacerdotes que miraban las estrellas eran vanas.
Y todo el público clamó diciendo que los sacerdotes astrólogos erraron la interpretación, y también el rey opinó lo mismo, por lo que el niño fue liberado y devuelto a su madre.

Fuente: JudaísmoVirtual

Parashá Shavua: Beshalaj - (Al dejar salir). SHABAT SHIRÁ. 15 de Shevat 5773 (26 de Enero de 2013)."Los Niños Transforman el Mar en una Muralla"

"Y las aguas fueron para ellos una muralla a su derecha y a su izquierda" (Shemot 14:22)
 
Nuestra Parshá describe el milagro de la partición del Iam Suf1. El milagro ocurrió luego de que los judíos se vieron aprisionados, con el mar frente a ellos y los egipcios persiguiéndolos desde atrás. Entonces ocurrió el gran milagro: el mar se partió frente a ellos, y las aguas se erigieron en "una muralla a su derecha y a su izquierda" 2. El propio obstáculo, el mar, se transformó en una muralla protectora del pueblo de Israel.
¿En mérito a qué se hizo acreedor Israel de este milagro? Fue por los niños. Nuestros Sabios Z"L relatan3 sobre los niños que estuvieron presentes al salir de Egipto que "ellos Lo reconocieron (a Di-s) primero que todos". Es verdad, se encontraban ahí Moshé, Iheoshua y todos los Grandes y los Ancianos de Israel, pero quienes reconocieron antes que todos a Hashem fueron específicamente los niños. Esos niños, que nacieron y crecieron en plena esclavitud de Egipto, pero recibieron la educación que corresponde - ellos fueron los primeros en identificar al Altísimo y apuntaron con el dedo diciendo: "¡Este es mi Di-s y he de embellecerlo!" 4 .
Nacieron en Exilio
Estos niños que se desarrollaron en el seno del exilio de Egipto, experimentaron con intensidad su condición de "pocos entre todos los pueblos" 5 Sintieron cómo el estilo de vida egipcio se opone a una vida judaica, y a pesar de ello fueron leales a su judaísmo y estaban orgullosos del mismo.
Motivados por esta educación no dudaron en abandonar "la cacerola de la carne" y salir al gran y temible desierto, incluso carentes de provisiones suficientes, en un espíritu de absoluta confianza- bitajón- en el Altísimo. A eso se debe que se hicieran meritorios de ser los primeros en reconocer a Di-s y que en aras de ellos se parta el mar.
Cuando hay niños como éstos, no hay motivo para alterarse porque "Egipto viaja atrás de ellos" 6 y del hecho que los hijos de Israel estén rodeados por todos lados, por el mar y el desierto. Con niños como estos se puede avanzar dentro del mar hasta que el propio mar se parta ante ellos.
El Obstáculo Protege
Cuando se partió el mar Iam Suf ocurrió algo singular: no sólo fue removido el obstáculo (el mar), sino que el mismo se transformó en una muralla protectora del pueblo de Israel- " y las aguas fueron para ellos una muralla a su derecha y a su izquierda". Éste es el nivel más perfecto de la anulación de las perturbaciones, y también ello tuvo lugar en mérito de los niños. Cuando se educa a niños para que sean los primeros en proclamar "Este es mi Di-s y Lo embelleceré" entonces las propias trabas y estorbos se transforman en elementos protectores de Israel.
Cuando el niño judío sabe que la única existencia verdadera es la santidad, y asume naturalmente y en forma tácita que nada puede molestarlo e impedirle cumplir con la Voluntad Divina, que se expresa en los mandatos de la Torá, entonces se hace meritorio de que todos los obstáculos caigan y desaparezcan, y más aún - que se conviertan en colaboradores que contribuyen en su servicio a Di-s.
Milagro Constante
No sólo para salir de Egipto necesitó el pueblo judío de un milagro sobrenatural de esta magnitud. En cada generación precisamos de milagros. El pueblo judío siempre se asemeja a la ovejita que está entre setenta lobos, y su misma existencia está basada en lo sobrenatural, es un milagro continuo, como el de la partición del Iam Suf. Para hacerse acreedor permanente de este milagro que asegura la continuidad del pueblo judío, debe educarse a los niños a estudiar la Torá Escrita y la Torá Oral, así como también a observar la conducta sagrada del pueblo judío. ¡Entonces tendremos el privilegio de verlos proclamar por propia iniciativa: "Éste es mi Di-s y Lo embelleceré", incluso antes que sus padres y abuelos!
(Likutei Sijot Tomo 2, pag 523)

Notas al Pie
1. Generalmente traducido - aunque de manera errónea como el Mar Rojo
2. Shemot 14:22-14:29
3. Talmud Sotá 11:2
4. Shemot 15:2
5. Devarim 7:7
6. Shemot 14:10

Tu Bishvat, Sábado 26 de Enero de 2013: Celebracion de nuestro potencial

Tu BiShvat, el Año Nuevo de los árboles, es uno de los cuatro año nuevos judíos en el ciclo anual.

Comúnmente lo asociamos con la tradición de comer diversos tipos de frutas, especialmente frutas de Israel y variedades nuevas o inusuales. A muchos niños judeo-americanos se les enseña a dar tzedaká (caridad) y plantar árboles en Israel.

Sin embargo, el hecho del nombre que recibe la festividad, Rosh HaShaná, Cabeza del Año, indica que tiene una significatividad más profunda, a saber, que este día debe operar como una cabeza para el resto del año, parecido al efecto de la cabeza de la persona sobre el cuerpo; influenciándolo a llevar a cabo la acción concreta.

Tenemos el deber de preguntarnos qué podemos aprender de Tu BiShvat, algo que se aplique prácticamente a la vida personal de cada judío.


Las respuestas que proporciona la filosofía jasídica señalan, todas, a la festividad como una celebración del potencial de cada judío. Tu BiShvat nos da a cada uno de nosotros la oportunidad de reflexionar acerca de cómo concretar de la mejor manera el tremendo poder latente dentro de nosotros.

En Tu BiShvat es costumbre comer de los siete tipos de producto con los cuales es especialmente bendecida la tierra de Israel, enumerados en el versículo: "Una tierra de trigo y cebada, y viñas, granados e higueras, una tierra de olivos y miel (de dátiles)" (Deuteronomio 8:8).

La filosofía jasídica comenta que dos de estos siete, trigo y cebada, son granos, y los otro cinco son frutos.

El pan se hace de trigo y cebada, un artículo de la dieta humana. La fruta, en contraste, no es esencial para la existencia, sino que generalmente se come por placer.

El grano, entonces, representa necesidades, y la fruta, placer. Estas distinciones tienen su paralelo en la Torá, correspondiéndose con los niveles exotéricos (manifiestos) y esotéricos (místicos).

La Torá es a veces comparada a pan y agua, y otras a vino, aceite o miel. El nivel exotérico, "pan y agua", es necesario para la vida judía y debe ser estudiado por todos los judíos en todo momento, bajo toda circunstancia. El nivel esotérico, "vino, aceite y miel", de la Torá, es comparable a los lujos porque su estudio no fue considerado siempre apropiado para todos los judíos. En generaciones anteriores sólo los de elevada estatura espiritual, capaces de apreciar plenamente su profundidad, estudiaban la mística judía. Esas eran generaciones en las que "pan y agua" eran suficientes para mantener saludable al pueblo judío.

Hoy, a causa del cambio en la atmósfera espiritual, se necesitan alimentos adicionales para dar fortaleza al pueblo judío. Ese alimento es la filosofía jasídica, la "fruta" que provee placer.
De hecho, Rabí Shneur Zalman de Liadí, el Alter Rebe, reglamenta en su Código de Ley Judía, que cada hombre y mujer judíos tiene el deber de estudiar lo esotérico. Al reglamentar así, el Alter Rebe otorga también un voto de confianza a la altura de cada alma judía y su capacidad para apreciar suficientemente la enseñanza judía esotérica y beneficiarse con ella.

Tu BiShvat no es una festividad ordenada por la Torá Escrita como lo son Pesaj, Shavuot y Sucot, por ejemplo. Ni es bosquejada en la Ley Oral, a diferencia de Janucá y Purím. La Mishná menciona el día como "Rosh HaShaná para los árboles" pero no la llama "festividad". Así, su celebración es enteramente costumbre.
Hay un importante paralelo entre su condición de costumbre y nuestra conmemoración del día comiendo frutas. Cumplir una costumbre provee un placer especial al alma, más aún que una ley de la Torá Escrita u Oral que es un deber, una "necesidad". Cumplir un mandamiento es el mínimo requerimiento de la ley judía; cumplir una costumbre es sumar al requerimiento mínimo. Cuando un judío se conduce más allá del requerimiento mínimo, Di-s recibe placer especial, y de la conciencia de causar placer al Creador, el alma judía, a su vez, deriva un tremendo placer. La fruta representa placer. Dado que la observancia de Tu BiShvat es una costumbre, se celebra específicamente comiendo frutas, pues ambos, costumbre y fruta, expresan el mismo concepto de placer.

De aquí derivamos una lección en el servicio a Di-s de cada judío. Esta adicional, por pura costumbre, festividad de Tu BiShvat, nos enseña que un judío no debe limitarse a lo que es puramente obligatorio cuando sirve a Di-s, y no debe permitir que el cumplimiento de los mandamientos llegar a volverse rutinario o habitual. El judío debe --y puede-- verse tan enteramente absorbido por la Torá y las mitzvot que cumplirlas es puro placer, tanto para el individuo como para Di-s.

Cuando los judíos deambulaban por el desierto después del éxodo de Egipto, su alimento era el maná. Milagrosamente, este maná poseía la propiedad de tener el gusto de cualquier alimento que la persona que lo consumía deseara saborear. Asimismo, la Torá y las mitzvot pueden proveer muchos tipos diferentes de placer, representados por los cinco sabores diferentes de las frutas con que la Tierra de Israel fue bendecida.
Cuando el individuo aplica su imaginación y deseo (pone, para decirlo de alguna manera, su propio monograma personal, en cada mitzvá que realiza) la observancia de Torá y mitzvot se volverá una mayor fuente de placer tanto para la persona como al Creador.


Por ejemplo, se ha dicho en la enseñanza jasídica que cada judío descansa en Shabat de una manera enteramente única. Cada uno de nosotros tiene el potencial para descubrir (o re-descubrir) sus propios medios especiales --siempre de acuerdo a los criterios básicos estipulados por el Creador y enunciados en el Código Judío de Leyes-- mediante los cuales disfrutar del Shabat. Por supuesto, una fuente principal de satisfacción pueden ser las actividades espirituales de estudio de Torá, la plegaria, y llenar la propia mente con pensamientos de inspiración que harán que uno se sienta más cerca de Di-s. Uno puede intentar lograrlo con ropa hermosa (algunas mujeres poseen un vestido especial que usan exclusivamente para la mitzvá de encender las velas de Shabat); lindos objetos ceremoniales y decoraciones; comidas deliciosas; una variedad de actividades como cantar y pasear en Shabat; la delicia de amigos o la soledad; uno puede dar de sí mismo invitando amistades amenas o visitar al enfermo o al menos afortunado.

Finalmente, hay muchas maneras a explorar preparándose para el Shabat durante la semana precedente y aguardando ver los efectos que estos tendrán sobre el propio deleite de Shabat.

Otro ejemplo: las palabras del Sidur o los Salmos pueden parecer inmóviles sobre la página impresa. Sin embargo, cobran vida cada momento de todos los días cuando judíos en todo el mundo las llenan con la calidez de sus sentimientos más profundos. Cada uno de nosotros, como una creación de Aquel que conoce todos los pensamientos, puede volverse un miembro de aquel grupo en cualquier momento.

Como el Rosh HaShaná de los Arboles, Tu BiShvat es el día en que comienza la maduración de las frutas -- el día en que aparecen los primeros brotes. Uno puede sorprenderse, entonces, en cuanto a nuestra costumbre de comer la fruta madura en el primer día en que brotan, cuando las frutas no estarán maduras todavía por algunas semanas o meses. Esto, sin embargo resalta nuestra confianza en que, aunque el clima de Tu BiShvat pudiera verse nublado (particularmente en el hemisferio boreal!), los brotes se desarrollarán en hermosas frutas comestibles.
Así es dentro de cada ser humano. No importa qué puedan parecer externamente, las frutas espirituales ya existen y están potencialmente maduras. Celebramos nuestro potencial interior que puede concretarse más rápido que lo que alguna vez hubiéramos soñado posible. Aguardamos con anticipación el tiempo en que disfrutaremos de los frutos de todos nuestros esfuerzos, físicos y espirituales, en el mayor festín de la historia -- con el Mashíaj (Mesias).
 
Jana Shlous de Wellsprings (NY) .http://www.tora.org.ar/

jueves, 17 de enero de 2013

Parashá Shavua: Bo - (Ve). 8 de Shevat 5773 (19 de Enero de 2013).¿Por Qué Está Tan Débil Nuestra Fe?


Antes de que saliera el pueblo de Israel de Egipto, D’os les ordenó dos preceptos para cumplir: La renda de Pesaj y el Brit Milá (la circuncisión).

El pueblo de Israel estuvo esclavizado 210 años en Egipto. Los egipcios sufrieron 10 plagas, una más severa que la otra. Todo se encontraba listo para la liberación. Entonces, ¿por qué fueron necesarias estas dos mitzvot? ¿Por qué no se podía esperar y cumplirlas después de la salida de Egipto?

La orden de ofrecer el korban de Pesaj merece otra observación: ¿Por qué D’os ordenó a cada persona tomar un cordero y amarrarlo a las patas de su cama, por cuatro días, hasta el sacrificio del animal, si generalmente los korbanot comienzan a tener importancia a partir de su ofrecimiento, y los preparativos anteriores no son importantes?

La respuesta a dichas preguntas es que a través de estos preceptos, D’os nos transmitió un mensaje sumamente importante con respecto a nuestro papel como yehudim, y es por ello que precisamente antes de salir y formarnos como pueblo, es que D'os ordenó estas mitzvot.

El mensaje es: la obligación del yehudí es estar dispuesto a entregar todo, inclusive su alma, para tener el privilegio de poder servir a D’os. Esto lo manifestamos dos veces al día en la lectura del Shemá Israel: “Y amarás a tu D’os con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus posesiones”, lo que significa, que uno debe estar dispuesto de sacrificar todas sus cosas, inclusive su vida si es necesario, para demostrarle su amor a D’os.

Esto lo aprendemos de estos preceptos. El hecho de amarrar el cordero a las patas de la cama, requería una entrega absoluta de fe en D’os, ya que este animal era el dios de los egipcios y lo natural era que éstos se vengaran por ofender a su dios.

Así también Moshé pensaba que esto sería imposible de cumplir: “Y Moisés dijo: No es justo que lo hagamos así, porque lo que adoran los egipcios es lo que hemos de sacrificar al Eterno, nuestro D’os. He aquí que si sacrificáramos lo que adoran los egipcios delante de sus propios ojos, ellos no dejarían de apedrearnos” (Exodo 8;22).

Sin embargo, D’os ordenó esta mitzvá con intensión, para que los yehudim aprendan que ser un buen servidor de D’os, significa poseer una disposición completa, hasta entregar la vida por la fe. Asimismo, la mitzvá del brit milá transmite una idea similar. Esta mitzvá representa diversas dificultades que pueden surgir a la hora de servir a D’os. No obstante, nuestra obligación es cumplirla, a pesar de todas ellas. Cumplir los preceptos Divinos es un privilegio más que una obligación, y por ello hay que pagar.

 Solamente un pueblo que demuestra la capacidad de sacrificio por este privilegio, merece salir de Egipto e ir al Monte Sinai para recibir la Torá directamente de D’os.

Biografía del autor: Rabino Moshe Walles. Rabino del Centro Comunitario Beth Itzjak y del Consejo Comunitario Ashkenazi (Mexico City)
http://www.judaismohoy.com

viernes, 28 de diciembre de 2012

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XXI): Fui como un objeto perdido

Un pobre escucho que en horas de la noche, se iba a celebrar el casamiento de uno los ricos de la ciudad. Su situation economica era muy dificil y ni siquiera tenia dinero para comprar pan y cebolla para la cena.
Al recordar que a la noche habria la fiesta de casamiento, se  tranquilizo un poco. Ire alli-penso — y seguramente me daran de comer.
Al anochecer se encamino a la mansion del rico, donde se celebraba el magnifico casamiento. Al ver desde afuera que era una de los primeros en llegar, se avergonzo y espero la llegada de los invitados. Despues de media hora, volvio al lugar y viendo que el salon estaba repleto de invitados y que se celebraba con todo lujo y esplendor la ceremonia de casamiento, ingreso a la fiesta, cuando la orquesta empezo a tocar sus melodias.
Debido a que no fue invitado, se sento timidamente en el extremo de una de las mesas. A pesar de las esperanzas del pobre, la costumbre de los hombres es juzgar por el aspecto exterior, y al ver al hombre vestido con sencillas ropas y su cuerpo delgado y consumido, no le prestaron la mas minima atencion y no 10 convidaron con nada.
Se sento el pobre en su lugar, y observo con ojos ofuscados a todos los invitados comiendo y bebiendo, conversando entre ellos con evidente placer.En esa epoca se acostumbraba, dejar la comida sobre una mesa central. Los anfitriones servian a los presentes sus porciones. La comida era preparada en la casa del novio o se contrataban cocineros profesionales que la preparen.

 
El pobre hombre estaba muy hambriento, desde el magro desayuno que habfa comido por la manana no probo nada, mas no se atrevio a levantarse y pedir que le sirvan.
Al finalizar la fiesta, empezaron los invitados a abandonar el lugar. El pobre no se apresuro en salir, tenia la esperanza que aun reciba algo para comer. Es posible — penso — que los anfitriones  estuvieron ocupados y no me vieron, cuando los invitados dejen el lugar quizas se van a ocupar de mi.
En efecto, los duefios de la casa se dirigieron a el. Empezaron a juntar los platos de la mesa y despues de ordenarlos descubrieron que uno de ellos faltaba. Los dueños de casa buscaron el plato que era decorado y especial en su genero.
Uno de ellos exclamo: Seguro que lo robo el pobre, que se sienta en el extremo de la mesa, que vino a la fiesta sin invitation.
Fueron hacia el, pero no encontraron nada: Continuaron su busqueda en la cocina y en las mesas del salon.
Se acerco el pobre a los duenos de casa y les dijo: ahora comprendo bien el versiculo del Rey David: "he sido olvidado del corazon como un muerto, fui como un objeto perdido." Asi es su explication: en el principio, yo el pobre, fui olvidado como un muerto y nadie se molesto en acercarme un plato con comida. ¿Pero cuando se acordaron de mi? "cuando hubo un objeto perdido", cuando se les perdio un utensilio, entonces se acordaron de mi presencia, que no estoy muerto sino vivo y quizas yo lo robe.
Se avergonzaron los duenos de casa al escuchar la reprimenda y se apresuraron a servirle comida y bedida.
Fuente: traducido del arabe del libro "Kerajem Ab" de Rabi Majluf Jadad.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Parashá Vayejí - (Y vivió). 16 Tebet 5773 (29 de Diciembre de 2012).SOBRE TZEDAKA Y TZADIKIM

SOBRE TZEDAKA Y TZADIKIM
"De (en cuanto a) Asher, riqueza habra en su pan y el proveera manjares de reyes" (Bereshit 49:20)
En el Talmud de Jerusalem (final del cap.4), se relata que cierta vez fue enviado Rabi Akiva, junto con otros sabios, con la mision de recolectar fondos para tzedaka (caridad).
Llegaron hasta la puerta de aquel a quien acostumbraban a visitar primero y cuando se disponian a golpear, escucharon la voz del pequenio hijo preguntando a su padre: "Que comeremos hoy?". El padre le indico el nombre de cierta verdura reconocida por ser especialmente economica y le pidio que saliera a comprarla, diciendole a continuacion: "Y no compres de aquella mercaderia fresca que llego hoy al mercado, sino que buscaras esa verdura en lo de aquellos a quienes les sobro de ayer, aunque este algo marchita. Seguramente te la venderan a un precio mas barato".
Tan pronto como escucharon estas palabras se dijeron los sabios: "Si este hombre escatima tanto en las necesidades de su hogar, seguramente es porque ahora no dispone de dinero". Y siguieron su camino sin golpear a su puerta.
Al regreso, luego de recolectar la tzedaka de todos los vecinos del lugar, pasaron por el hogar de aquel hombre, quien les pregunto sorprendido: "Por que cambiasteis vuestra costumbre fija de visitar mi casa antes que la del resto de la gente?".
"En verdad vinimos aqui al principio -le contestaron- pero luego de haber escuchado el dialogo entre tu y tu niño, entendimos que esta vez no podriamos recibir de ti el aporte acostumbrado y nos marchamos".
Les replico el duenio de casa: "Las palabras entre mi hijo y yo, Uds. ya las conocen pero no saben lo que hay entre mi Creador y yo. Como podrian saber lo que siente mi corazon cuando cumplo una mitzva? A pesar de que escatimo en los gastos de mi familia, no disminuyo mi cuota para tzedaka.
Id a lo de mi esposa y pedidle que os entregue una medida llena de dinares". Fueron y le transmitieron lo que habia ordenado su marido. Pregunto ella: "Y que medida les dijo, colmada o algo menos llena?". Le contestaron: "Simplemente nos dijo una medida llena ".
Y ella en su rectitud agrego: "Les dare una bien colmada, y si les dice que esa era su intencion, entonces su pedido habra sido cumplido, pero si no es asi, disminuire de mi asignacion la cantidad que puse de mas". Al escuchar su marido la respuesta de su mujer, tan digna de una mujer virtuosa, duplico su asignación.
Estas palabras de la Guemara sirvieron de fuente al Sabio Alshij para determinar las varias categorias de dadores de tzedaka que existen. Una de ellas, de entre las mas elevadas, como lo cita el Talmud de Jerusalem, es la
clase de personas que destinan para tzedaka, sumas de dinero y objetos de un valor superior a lo que poseen ellos mismos y sus familias. Y, lo que es mas importante, lo hacen con gran alegria.
Y en nuestra perasha se puede encontrar una senal de esto: "De Asher, riqueza habra en su pan y el proveera manjares de reyes". Para Asher un simple pedazo de pan constituye una comida de riqueza, pero a los otros les proporciona manjares reales".
Cuan elevadas y cuan lejos se hallan estas almas de los grandes tzadikim (justos), de esta humanidad de hoy dia, la cual, en su gran mayoria, aunque existen dignas y contadas excepciones, parece sumida en una cultura de materialismo y autogratificacion, en medio de una fiebre de consumismo
habilmente fomentado por los medios de comunicacion y otros intereses, que solo consigue llevarlos a una insatisfaccion permanente.
La mayor alegria y paz de espiritu se encuentra cuando se cumple con la voluntad del Todopoderoso, con Sus leyes, porque asi logra el ser humano la cercania con su Creador.
Aprendamos de aquellas almas tan elevadas y busquemos procurar cumplir con la mitzva de tzedaka como aquel que busca un tesoro. En realidad, es mucho mas que eso: es un caudal de incalculable valor que nos acompañara eternamente.

http://www.tora.org.ar

jueves, 20 de diciembre de 2012

HISTORIAS PARA CONTAR EN SHABAT (XX): La verdad oculta en el vestido


En la ciudad de Sherba, Tunez, habia un gran sabio llamado Rabi Califa Cohen.
 Eran muy grandes sus conocimientos de la Tora y descendia por parte paterna del gran erudito Rabi Rajamim Cohen que sirvio como jefe del Tribunal Rabinico de Sherba.

Rabi Califa la mayoria del tiempo estudiaba Tora en la ieshiva y en una pequena parte del dia comerciaba con telas para su propia manutencion y la de su familia.
Tenia vinculos comerciales con un judio de la ciudad Gabas, que le enviaba telas para vender en Sherba.

Pidio el rabino del comerciante, anotar estrictamente todo paquete de telas que le enviaba y el precio de origen de las mismas, para evitar errores, malentendidos y tener una pequena ganancia sobre el precio original.
El rabino intentaba agregar al precio de las telas, la suma mas pequena posible, segun fijaron nuestros sabios, para evitar aprovecharse de los clientes.

Un dia se le presento al comerciante una gran oportunidad, compro una gran partida de telas de seda y de lana, de muy buena calidad a un precio muy reducido. Estaba seguro de poder hacer una gran ganancia con las telas.
Penso el comerciante, que en caso de registrar el verdadero precio y enviarle las piezas a Rabi Califa, la ganancia seria minima. Por 10 tanto decidio agregar al precio de cada pieza tres reales, para obtener un maximo provecho de la operación.

Se apresuro el comerciante a preparar los paquetes, anoto los precios "inflados" de la compra original, frotando las manos de regocijo al pensar en la gran ganancia que obtendra de la venta de las telas.
Despues de varios dias adquirio nuevas piezas de tela, que tambien envid a Rabi Califa, esta vez sin aumentar en el registro al precio original, debido que fueron compradas según el valor normal de las mismas.

El comerciante ansioso, esperaba la respuesta del rabino. La respuesta llego, despues de un tiempo, mas grande como era su esperanza, grande fue su dececpción.
En la carta se trataba del ultimo envio, que mandó de acuerdo el precio original, mis el porcentaje de ganancia y envio el rabino al comerciante, la ganancia que le corresponde por lacompra y envio de las telas.

Junto con esto no escribio el rabino absolutamente nada acerca del primer paquete. Sorprendido el comerciante decidió viajar a Sherba a verificar que paso.
El hombre viajo a Sherba y se dirigio enseguida al negocio de Rabi Califa.

Junto con el, ingresd al negocio un arabe para comprar telas.
Pudo observar el comerciante un hecho curioso: el árabe bused entre las piezas de tela y despues de elegir varias de ellas, ofrecid comprarlas por un precio determinado.

Escucho el rabino la oferta, pero no pudo contestar porque estaba bendiciendo Bircat Hamazdn (la bendicion que se bendice al finalizar de comer) con gran concentration.
El arabe penso que el vendedor callaba porque no aceptaba su oferta, asi que fue subiendo la suma ofrecida, hasta llegar a un punto varias veces mas alto que el ofertado en primeras instancias.

Cuando termind Rabi Califa de bendecir Bircat Hamazón, saludd calurosamente al comerciante: ¡Bienvenido! jLa paz sea contigo!"
Luego se dirigio al arabe y le dijo: sabe, que acepte el precio que ofertaste en un principio, solo que no pude contestar, porque estuve bendiciendo. Por lo tanto, paga el primer precio ofrecido y toma tu mercaderia.

Despues de saludarse y hablar palabras formales, pregunto el comerciante a Rabi Califa: rabino, hace varias semanas le mande un gran paquete con telas finas, que estuve seguro quese venderian facilmente obteniendo una apropiada ganancia y me resultó extraño no recibir ninguna information sobre ellos.
— A mi tambien me intriga ese paquete contesto el rabino — no se porque no se venden esas telas. Coloque retazos sobre el mostrador, pero nadie se interesd por ellas. Al no obtener respuesta por parte del comerciante, Rabi Califa prosiguid: ¿quizas esta operation no es limpia por completo? Cumpliste mi pedido de no aumentar al precio original.

El sorprendido comerciante confeso enseguida, que esta unica vez mintió ante la tentación de hacer una gran ganancia.
Bueno, se revelo el misterio, proclamd el rabino con tono de reproche y cuando le acerco el paquete con las telas vieron que las polillas habian empezado a actuar, dejando sus senales enlas preciadas telas.

Se lamentd el comerciante y pregunto al rabino: ¿Qué haremos ahora? todo el dinero invertido en las telas esta perdido.
jNo te preocupes! — 10 tranquilizd — debemos borrar el precio marcado y colocar el original, en un par de dias se venderan todas las telas.

Borrd el comerciante el precio marcado y colocd el original y en pocos dias se vendieron todas las telas obteniendo una apropiada ganancia.
Dcsde ese dia, el comerciante, puso todo su cuidado de colocar el precio exacto sobre las telas, sin agregar un solo franco por  encima del precio original y D-s lo bendijo y ayudó en todos sus acciones y continuo sus vinculos comerciales con Rabi Califa toda su vida.

Fuente: traducido del judeo-arabe del libro "Shairei Minja" de Rabi Rajamim Jai Javita Hacohen.
Un caso similar al de Rabi Califa que no quiso aumentar al precio de la tela ofrecido por primera vez, encontramos en el Talmud, Tratado de Macot, en una acotacion al versiculo "y habia verdad en su corazon" como Rav Safra y explica Rashi en el lugar, que que Rav Safra decia une oracion, cuando un hombre oferto una suma de dinero por cierto objeto y pensando que Rav Safra se nego a venderselo a ese precio aumento. Cuando Rav Safra termino su oratcon pidio el primer precio que escucho.

Parashá Vayigash - (Y acercóse). 9 Tebet 5773 (22 de Diciembre de 2012). Enfoques sobre la Parashá

"Dijimos a mi Señor: Tenemos un padre anciano y hay un niño, de su ancianidad, menor" (Génesis 44:20)

"Tenemos un padre que es muy anciano"- nuestro "padre" representa el ancestral patrimonio del Pueblo Judío. Nuestro continuo éxito en sobrevivir y florecer como una nación santa está fundado en el mantenimiento de fe hacia nuestro "padre". También tenemos un "hermano menor" (aquellas generaciones que aun no han nacido por las que tenemos la responsabilidad de pasarles la antorcha de la Torá). Nosotros somos la conexión de la cadena entre el pasado -"nuestro padre" y el futuro, "nuestro hermano menor". No importa cuánta presión tengamos sobre nosotros en el presente, tenemos la responsabilidad tanto con "nuestro padre" como con "nuestro hermano menor" de que esta cadena dorada del pasado hacia el futuro se mantenga intacta.


"Dijo Yosef a sus hermanos: Yo soy Yosef!" (Génesis 45:3)

Cuando estudiamos historia y aprendemos sobre las guerras, pogromos y el holocausto; cuando leemos sobre los desastres naturales en los diarios y vemos fotos de continentes arrasados por el hambre, surge la pregunta "¿Dónde está Di-s?" Desde el momento que los hermanos llegaron a Egipto a comprar comida se encontraron con un problema atrás de otro. Los hermanos se preguntaban, ¿Por qué Di-s nos está haciendo esto? Así como con las palabras "Yo soy Yosef", todas las preguntas de los hermanos fueron contestadas y el propósito de los 22 años anteriores fue aclarado, así también en el futuro, cuando el mundo escuche las palabras "Yo soy Di-s", todos los dilemas de la historia serán resueltos en un instante.

(Jafetz Jaim)

"...Él (Yosef) se echó sobre su cuello y lloró sobre su cuello mucho". (Génesis 46:29)
Mientras que Yosef derramó su corazón en un mar de lágrimas cuando vio a su padre después de tantos años, la reacción de Yaacob no es mencionada en absoluto. De hecho, en ese mismo momento, Yaacob estaba recitando el Shemá. ¿Por qué Yaacob eligió este preciso momento para decir el Shemá? La respuesta es que un tzadik (justo) aprovecha cada oportunidad y emociones para el servicio de Di-s. Cuando Yaacob sintió un supremo oleaje de alegría y amor al ver a su querido hijo, su primer deseo fue suprimir su alegría personal y encaminar sus emociones en una sublime expresión de amor hacia el Creador. Es por eso que recito el Shemá, la aceptación más elevada de la soberanía de Di-s: "Y deberás amar a Hashem, tu Di-s con todo tu corazón..."

(Gur Arie)

El Sefat Emet, comentando en el mismo versículo, dice que la naturaleza de Yaacob era ser removido y elevado completamente afuera y más allá del mundo natural. Por eso, en su amor por Di-s, el removió su atención completamente del amor natural que tenia por Yosef. Por otro lado, la naturaleza de Yosef era estar inmerso en amor por Di-s aun mientras estaba sumergido en el mundo natural, por eso pudo decir el Shemá mientras besaba a su padre.

"Y Yehudá se acercó (a Yosef) y le dijo, `Por favor, mi Señor, dejad a vuestro sirviente hablar a oídos de mi Señor'" (Génesis 44-18)

En tiempos de la Rusia de los Zares, hubo fuertes decretos contra los judíos. El Jafetz Jaim, fue una vez a hablar con un alto oficial zarista, acerca de éstos. Como el Jafetz Jaim no hablaba ruso y el oficial por supuesto no hablaba idish, usaron los servicios de un intérprete.

El Jafetz Jaim habló con toda la sinceridad y sentimiento que emana de un corazón puro, y al acabar un gran silencio llenó la habitación. Al cabo de un rato el interprete empezó a hablar "Su Señoría... este judío dice que...". ¡No necesito traducción, el oficial ruso dijo, lo entendí todo!

Como resultado de esta reunión los judíos se salvaron de quien sabe cuántos horribles decretos.

Antes de revelar su identidad, Yosef habló con los hermanos solo a través de un intérprete, así que Yehudá creyó que no podía entender hebreo. Sin embargo quiso hablar con Yosef "en sus oídos", creía que sus palabras no serían entendidas, pero quería comunicarse con Yosef con los sentimientos, porque las palabras que salen del corazón, son las que llegan al corazón de quien las escucha.

(Basado en Rabí Yosef Dov, Rosh Ha Yeshiva de Brisk en Yerushalaim)"Y Yehudá se acerco" (Génesis 44-18)

Dos mundos: Yehudá y Yosef. El mundo revelado y el mundo oculto, Yehudá empieza el linaje del Rey David, la majestad revelada del Pueblo de Israel, clara y aparente, que todo el mundo puede ver. Yosef es la majestad oculta.

Yosef reconoce a sus hermanos pero sus hermanos no le reconocen. El es la chispa oculta que alumbra el exilio, en todos los Egiptos de nuestra historia. Es la vela que nunca se apaga, la llama eterna. Aunque exteriormente Yosef parezca el gobernador de una nación gentil, por dentro, está el resplandor de su judaísmo, y tiene grabado en su corazón nuestra santa lengua. Esta imbuido de santidad a pesar de habitar en medio de la bajeza de un mundo hostil. Yehudá acercándose a Yosef. Majestad revelada acercándose a Majestad oculta. Yosef es como las aguas de un pozo profundo, ocultas, selladas con una gran piedra. Selladas por las ligaduras del mundo físico y sus preocupaciones. Yehudá. Es como la vasija que va a dentro las profundidades del pozo y saca del agua pura. Yehudá revela a Yosef para beneficiarse de él.

"Y Yehudá se acerca a Yosef".

El encuentro de dos mundos. Prefigurando la redención final. Yosef llorando al reunirse con sus hermanos.

Cuando lloramos por Israel, lloramos por todos nuestros hermanos que todavía están en Egipto, cuando lloramos por todo el odio y la violencia, debemos recordar que tal como Yosef se reveló a sus hermanos con lágrimas en los ojos, así también nuestra redención final llegará con lágrimas. Solo así, El Mashíaj, descendiente del Rey David, que es a su vez descendiente de Yehudá, gobernará en majestad revelada, con la cabeza alta, para que todos puedan verle.

(Basado en Rabí Shlomo Yosef Zevin, L'Torá Ul'Moadin)

"Yo (Hashem) voy a bajar contigo (Yaacob) a Egipto, y también subiré a arriba" (Génesis 46-4)

Hay dos personas a la entrada de una profunda cueva, uno es un experto con experiencia, el otro es la primera vez que desciende a una cueva y está nervioso. Naturalmente es el experto el que desciende primero. Esto es lo que Hashem está aquí diciendo a Yaacob, "Yo voy a ir primero y tú vendrás después. Y cuando salgamos de la cueva, tú saldrás primero y yo seré el último en salir.

"Y él (Yosef) cayó sobre el cuello de su hermano Binyamin, y lloró. Y Binyamin lloró sobre el cuello de Yosef" (Génesis 45:14)

El "amor libre" era el slogan de los años sesenta. Pero más que "amor" era lujuria. Y "libre" quería decir que uno era libre de hacer "lo que quisiera" a toda costa. Lo cual significaba que el que pagaba era el otro. Esa "libertad" resulta demasiado cara. Sin embargo, el "amor libre" sí existe.

Cuando una persona ama a su prójimo no por un motivo en especial, sino simple y únicamente porque es una creación del Amo del Universo y un reflejo de Su Majestuosidad, ese Amor Libre es un amor que acerca la Redención Final. El Beit HaMikdash (Templo Sagrado) fue destruido a causa del "odio libre", un odio gratuito, injustificado, sin razón. Y lo que ha de acercar su opuesto es precisamente lo opuesto: el amor libre, el amor que no depende de ninguna condición. "Y lloró": Yosef lloró por los dos Beit HaMikdash que habrían de construirse en la parte de la tierra que le pertenecería a Binyamin, y que serían destruidos. "Y Binyamin lloró": por el Mishkán (Tienda de la Reunión) que sería erigido en la parte de la tierra que le pertenecería a Yosef, y que con el tiempo también sería destruido.

¿Por qué lloraban por la pérdida del otro, y no por la propia?

Cuando los hermanos se volvieron a encontrar tras 22 años de separación, se dieron cuenta de que lo que los había separado era el "odio libre": el odio de los hermanos hacia su hermano Yosef. De inmediato percibieron la futura destrucción del Templo, que sería producto del odio libre. Y lloraron, porque así como el odio libre los había separado todos esos años, también habría de destruir el Templo en un futuro.

La cura para el odio libre es el amor libre: sentir el dolor del otro como si fuera el propio. Por eso cada uno lloró por la destrucción del Beit haMikdash del otro. Yosef y Binyamin estaban marcando el camino para las generaciones que vendrían, enseñándonos el modo de curar el "odio libre".

Porque si bien el Beit HaMikdash de Binyamin no sería construido hasta que fuera destruido el Mishkán de Yosef, su existencia dependía de la desaparición del otro, no obstante Byniamin lloró por la destrucción del Mishkán. Binyamin hubiera preferido que el Beit HaMikdash no se construyera, y que el Mishkán de Yosef hubiera permanecido por siempre. Tal es el poder del "amor libre".

(Basado en Rabí I. Mi Kuzmir en Iturei Torá)

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jueves, 13 de diciembre de 2012

Las mujeres de Januca

¿Qué es Januca?
Con esa pregunta abre el Talmud, en el tratado de Shabat (21b), sus reflexiones sobre la festividad de las luminarias. La respuesta rabínica a dicho interrogante es la siguiente:

“Enseñaron los Sabios: El 25 de Kislev [comienza y] los días de Januca son ocho. En ellos no se pueden hacer ni panegíricos ni se puede ayunar, ya que cuando ingresaron los griegos al Santuario impurificaron todos los aceites del Santuario, y cuando el reino de la casa de los Jasmoneos se impusieron y vencieron, buscaron y no encontraron sino un solo cuenco de aceite que contaba con el sello del Sumo Sacerdote, y no había en él sino para encender [la Menora] durante un día. Sucedió un milagro y pudieron encender de él ocho días. Al año siguiente fijaron estos días y los hicieron días de fiesta, de alabanza y de reconocimiento [a Ds].”

Este pequeño párrafo – el cual se basa en un texto rabínico anterior conocido como Meguilat Taanit – es prueba manifiesta de la fuerza que tienen los relatos en la construcción de nuestras identidades. Independientemente de cuál haya sido la historia real de los días de Januca, la respuesta rabínica que hace eje en el milagro del aceite multiplicado nos recuerda que aquello que verdaderamente nos marca tiene más que ver con la narrativa que nos cuentan (y que a su vez vamos adoptando) que con la sucesión fidedigna de los hechos conforme ocurrieron en su momento.
No es casual que los sabios hayan acallado las voces de Januca en el período de la Mishna. Es cierto que, como recién mencionábamos, la descripción de la fiesta aparece en Meguilat Taanit, cuyo origen el mismo Talmud ata a la figura de Janania ben Jizkia (Shabat 13b), quien vivió en tiempos de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalem. No obstante, Meguilat Taanit es un texto menor, el cual era estudiado por una pequeña cantidad de sabios. En consecuencia, aun si durante la época en que Jerusalem cayó en manos de los romanos la historia de Januca era conocida, la decisión editorial de los rabinos de esos tiempos fue la de no mencionarla en absoluto. Mientras en la Mishna encontramos reflexiones sobre Pesaj, Purim o Rosh haShana, entre otras festividades, sobre Januca no hay vertida una sola letra. Sólo para los tiempos en los que el centro neurálgico del judaísmo se había mudado de Israel, los Sabios se animaron a hablar de la fiesta. Y aun entonces, lo hicieron omitiendo marcadamente toda mención que girara en torno a la sedición del pueblo en contra del gobierno opresor de turno.
Luego de los golpes anímicos que significaron la caída del Templo en el 70 e.c. y la fallida revuelta de Bar Kojba en 135 e.c., los sabios procuraron silenciar toda gesta heroica. Januca, historia bélica según la cual “los pocos vencieron a los muchos y los puros doblegaron a los impuros” era pólvora en manos de vendedores de cerillos. Y el horno, para el cierre de la Mishna en el 220 e.c. ya no estaba para esa clase de bollos. De ahora en adelante, los únicos cerillos que se debían utilizar eran los necesarios para encender la Janukia, recordando el milagro de ese fantástico cuenco de aceite que duró siete días más de lo previsto, cuenco que brilla por su ausencia tanto en el primer como en el segundo libro de los Macabeos, así como también en la descripción que hace Flavio Josefo de la festividad de las luminarias.

[2]
El peso del relato por sobre los sucesos históricos, la centralidad de la interpretación por sobre el hecho en sí, también se manifiesta en Januca en la relación que nuestra tradición plantea respecto a la participación de las mujeres en la celebración de la fiesta. Entre las distintas reflexiones que los sabios van compartiendo en el tratado de Shabat sobre los aspectos a resaltar de la festividad, nos encontramos con Rabi Ioshua ben Levi quien no duda en afirmar: “Las mujeres están obligadas en el encendido de la vela de Januca ya que ellas también participaron de aquel milagro” (23a).
Es importante dar cuenta de que Rabi Ioshua no da ninguna explicación ni detalle sobre el sentido de su dicho. Lo único que tenemos en claro es que Januca representa una excepción a la regla halájica según la cual las mujeres suelen estar exentas de todos los preceptos positivos que deben realizarse en un tiempo determinado.
El hecho de que Rabi Ioshua decida no explayarse, abre el juego a que la interpretación pueda intentar llenar este silencio. En principio, hay dos opciones: O bien las mujeres participaron en el milagro en el sentido de que fueron salvadas del yugo de los helenos tanto como los hombres, o bien hubo mujeres que participaron de alguna forma de la gesta liberadora.
¿Qué hacer para comenzar a desentrañar esta suerte de misterio talmúdico? En primer lugar, buscar paralelismos que nos ayuden a iluminar un poco más esto de la participación de las mujeres en el milagro de Januca. Y he aquí que el mismo Rabi Ioshua ben Levi aparece en otros dos lugares del Talmud involucrando a las mujeres en otros milagros de otras festividades. En el tratado de Meguila (4a) leemos: “Las mujeres están obligadas a leer la Meguila [de Ester] ya que ellas también participaron de aquel milagro.” De igual manera, en el tratado de Pesajim (108a-b) Rabi Ioshua dice: “Las mujeres están obligadas a [tomar de] las cuatro copas [del Seder] ya que ellas también participaron de aquel milagro.”
En el caso de Purim podríamos acordar sin mucha dificultad que la participación de Ester fue esencial para la salvación del pueblo. En el caso de Pesaj, también podemos observar una fuerte presencia femenina en los primeros capítulos del libro de Éxodo, presencias que contribuyeron a que el pueblo termine por abandonar la casa de la esclavitud: Iojeved y Miriam se aseguraron que Moshe sobreviviera; las parteras Shifra y Pua temieron a Ds y no mataron a los niños hebreos; la hija del Faraón rescató al joven Moshe y lo adoptó como uno más en el palacio real; las mujeres hebreas fueron encargadas de pedirle a sus congéneres egipcias el oro y las joyas que se llevaron al salir de Egipto, y que sirvió para construir el tabernáculo en pleno desierto.
Aun así, pareciera que las cosas no son tan evidentes, ya que cuando Rashi comenta en Meguila, dice: “También sobre las mujeres decretó Haman para destruir, matar y exterminar, desde los jóvenes a los ancianos, niños y mujeres.” De igual manera, los Tosafot dicen en Pesajim: “También ellas estuvieron en aquella duda, es decir: compartieron el peligro de ser destruidas, muertas y exterminadas.”
La historia de Judith no aparece en el Talmud. Es imposible saber si Rabi Ioshua siquiera oyó nombrar la gesta de esta valerosa mujer. Lo que sí sabemos es que en la Edad Media fueron surgiendo varios midrashim tardíos que de alguna forma entrelazaban los hilos que nosotros por ahora vemos un tanto sueltos. En este sentido, por ejemplo, leemos en Otzar haMidrashim (p. 192) que durante tres años y ocho meses se sucedió el derecho de pernada, hasta que le tocó el turno a la hija de Iojanan, el Sumo Sacerdote, y miembro de la familia de los macabeos. Fue en ese momento que se orquestó todo para que pareciera que todos estaban de acuerdo con que el regente tomara a esta muchacha, pero en el momento en que parece que hay una gran fiesta entre judíos y helenos, Juda y sus hermanos entran y le cortan la cabeza. Acto seguido, el mismo midrash (pp. 192-193) agrega:

“Debido a que escuchó el rey griego que habían asesinado los judíos a su regente, juntó a todo su pueblo, llegó hasta Jerusalem y la sitió. Y temieron mucho los judíos. Había allí una mujer viuda, Judith era su nombre. Ella tomó a su sierva, fue hasta las puertas de Jerusalem y dijo: Déjenme salir a fin de que se realice un milagro a través mío. Le abrieron y salió. Y fue en busca del rey, quien le preguntó: ¿Qué es lo que quieres? Y ella respondió: Hija de gente importante soy yo, y mis hermanos son profetas, y he escuchado que profetizaron que mañana caerá Jerusalem bajo tu mano. Cuando [el rey] escuchó esto se alegró mucho […] Y el rey le creyó a esta Judith y la amó, y le preguntó: ¿Te quisieras casar conmigo? Le respondió: Mi señor rey, no soy digna ni de uno de tus sirvientes, pero debido a que es lo que quiere tu corazón [acepto] […] Luego fueron todos a dormir a sus tiendas y el rey se sentó en el regazo [de Judith] y se durmió. Y fue esta Judith, tomó su espada y le cortó la cabeza.”

De Juda a Judith, de los tiempos de Januca a los relatos del Medioevo, a nosotros nos queda la certeza de la centralidad de las narrativas en la gestación de sentidos que trascienden los textos originales o las intenciones de algunos de nuestros antecesores. Posiblemente nunca sepamos a qué se refirió Rabi Ioshua en el Talmud. Quizá defendía la valentía de una madre quien, como Abraham, puso sus valores por sobre el amor a sus hijos. Quizá pensaba en Judith, aquella viuda a quien no le tembló el pulso cuando puso fin a la vida de Holofernes. Y quizá no pensaba en ninguna heroína en particular sino al hecho de que tanto hombres como mujeres fueron salvados de la desgracia que significaba el yugo de Antíoco Epífanes. De cualquier manera, el silencio talmúdico frente a la frase de nuestro sabio nos permite seguir interpretando hasta el día de hoy, y seguir tendiendo puentes entre textos y tradiciones que a priori parecerían inconexas. Es de esta manera que construimos nuestro propio relato, siempre fruto de nuestras elecciones, y siempre mucho más efectivo, profundo y trascendente que la veracidad incuestionable de los hechos históricos. Ya que como dijo Walter Benjamin: “El valor de la información no sobrevive al momento en que fue novedad. Sólo vive en ese momento; debe rendirse completamente a éste, y explicarse sin perder tiempo. Un relato es diferente. No se consume a sí mismo. Se preserva y concentra su fortaleza, siendo capaz de liberarse aun luego de mucho tiempo.” (1)
(1) W. Benjamin, “The Storyteller: Reflections on the Works of Nikolai Leskov,” VII, pp. 4-5. En:
 

Parashá Miketz - (Al cabo). 2 Tebet 5773 (15 de Diciembre de 2012).Visiones de la Parashá

Precisamente en el "ketz" (fin)

"Sucedió al final (miketz) de dos años..." (Bereshit 41,1)

Así comienza esta sección semanal de la Torá, mientras que la historia acelera la llegada de Yosef desde los sufrimientos de la esclavitud a la altura del poder. Desde una perspectiva más profunda, la palabra "ketz" es un término especial, muchas veces denota un acontecimiento histórico en un tiempo pre-destinado a través de algo que ha de suceder, y específicamente relacionado con la noción de redención.

Por ejemplo, el Talmud usa este término con respecto a la "gueulá" o redención final de Israel:

Rav dijo: Todas las fechas de la redención (en hebreo "ketzim", plural de "ketz") ya han pasado, y ahora depende del arrepentimiento y de las buenas acciones. (Sanhedrín 97b)

Así, cuando la Torá emplea la palabra "ketz" en nuestra parashá no es para simplemente informarnos que han transcurrido dos años desde que Yosef interpretó los sueños al copero y panadero del Faraón, u once desde que fue encarcelado por primera vez, y que precisamente "sucedió" que obtuvo su liberación y ascenso en aquel momento. Por el contrario, Yosef Hatzadik, fue liberado y ascendido entonces porque la historia alcanzó un momento cumbre en esa precisa hora, un momento que fue predesignado mucho antes incluso que Yosef hubiese sido llevado a la prisión, todo estaba enmarcado en un plan de naturaleza divina.

Existen ciertos golpes en la historia, como llamados espirituales que representan una dimensión de realidad puntual, un devenir de acontecimientos que está llegando a su finalidad, esta es la definición de "ketz", el momento que una sucesión de hechos llega a su clímax. Yosef no fue liberado de la prisión y ascendido a virrey de Egipto debido a los sueños del Faraón, pero algo hizo que el Faraón soñara, para que se encontrara con Yosef, le interpretara sus sueños y llegase a la grandeza exactamente en aquel momento. Así nos enseña nuestro maestro Arizal:

"Sin embargo, Yosef no ameritó llegar a esta posición sino hasta la noche en que "terminaron los dos años", cuando fue decretado que él saliera de la cárcel, en ese día fue elevado a la grandeza. Por este motivo se ha declarado: "Designó como testimonio a Yosef, al salir sobre la tierra de Egipto, cuando escuché un lenguaje desconocido" (Tehilim 81,6). Esa noche vino el ángel Gabriel y le enseño a él los setenta lenguajes (Cf. Sotá 36b). (Shaar Haguilgulim Cap. 31)

El momento en que Yosef debía llegar a ser el virrey de Egipto recibe su impulso originario cuando una fuerza espiritual específica, que el Talmud denomina el ángel Gabriel, le enseña los setenta idiomas, es decir le proporciona la capacidad de entender a cada nación dentro de su propia esencia, la representación de esta esencia la encontramos en el contenido espiritual, psicológico y cultural de cada nación expresado en su lenguaje. Según el testimonio del Talmud citado por Arizal, la corte de Egipto recibió con sorpresa la decisión del faraón de tomar a un esclavo, un hombre que estaba prisionero en la cárcel como Gobernador del reino, y las sospechas de su nivel cultural comenzaron a ser presentadas delante del Faraón, este último sostuvo que veía en Yosef señales de nobleza y comportamiento de rey. La segunda crítica que se presentó al rey fue que su condición especial debía ser avalada por un conocimiento específico, poder hablar todos los idiomas de la tierra, en ese "momento" la fuerza denominada Gabriel le enseña los setenta idiomas y Yosef llegó a ser el mejor conocedor de la naturaleza humana, incluso más que el propio Faraón quien conocía también los idiomas humanos, todos excepto el "hebreo", el cual Yosef hablaba desde su niñez. En un punto este momento le proporcionó a Yosef la posibilidad de superar al propio rey, Yosef conocía la "lengua santa", es decir sabía el sistema de términos que la tradición relaciona con la creación del mundo y del alma de todos los seres humanos.

Este sistema de conocimiento es el "ketz" previsto en el cual Yosef ingresó en el momento que se cumplió este golpe histórico que lo llevó a la grandeza. El Gaón de Vilna se extiende en la explicación del significado de "ketzim", los fines predesignados de la historia (Cf. Ko Hator cap. 4), la llegada de Yosef y su expresión dentro del plan divino está señalado por la palabra "ketz", por lo tanto el Gaón comenta que la presencia del gobierno de Yosef es un proceso, a pesar que él mismo es un líder. La Torá nos enseña la venida del Mesías, siendo la primera parte de este proceso que conocemos como "gueulá" la aparición del Mesías llamado "hijo de Yosef", quien preparará la venida de la etapa final – el Mesías, hijo de David. Esta primera etapa en la historia de la liberación de Israel marca el retorno a los principios de la Torá y simbolizan el punto en que la humanidad escuchará, cada uno en su idioma, el mensaje de la fe en el Creador del mundo, para que este misión se concrete el líder que la efectuará se presentará como Yosef en Egipto, desde la esclavitud se levantará hasta llegar a conocer y comprender la naturaleza de los hombres.

El Gaón de Vilna advierte además que cuando nos acerquemos al "ketz" predesignado a nivel histórico general, se producirá una oposición cultural y psicológica muy ardua frente a los nuevos conceptos universales, oposición que aunque siempre presente alcanzará entonces mucha más fuerza, y esto dos razones. Primero, sabiendo que el fin del alejamiento del Creador es inminente cuando llegue el rescate final, la "gueulá" (Cf. Succah 52a), la oposición al Creador necesitará luchar para su supervivencia como nunca antes; y en segundo lugar, se presentará una fuerza agregada a las inclinaciones negativas de nuestro espíritu, porque una voluntad libre - el propósito total de la creación - demanda una opción equilibrada. Por lo tanto, pues la claridad de la verdad aumenta, así que debe la tentación de rechazarla aumentar también.


La fuente de nuestra supervivencia debe ser construida desde ahora, la conciencia del rechazo de la información muchas veces está arraigada en nosotros. Nuestra sección semanal nos enseña el significado profundo de los tiempos, de estos golpes históricos ricos en contenido, pero además nos relatan las reacciones elevadas de aquellos que fueron parte de estos momentos, por un lado la corte del Faraón, como indicamos, se mostró cautelosa ante el nuevo líder, no obstante Yosef solo tiene en su boca palabras de agradecimiento y el nombre de Creador del mundo en cada uno de sus acciones, como se declara: "la interpretación de los sueños pertenece a Dios", esto expresa Yosef ante el copero y panadero del rey y lo repite delante del propio Faraón, señal íntima de la relación tan estrecha de Yosef, y todo lo que significa, con Hashem.



La imagen de Yosef dentro de la corte del faraón es una lección de fe para nosotros, esta lección tiene un momento especial en su realización que nos enseña el primer versículo de nuestra parashá, no en vano han transcurrido una cantidad de años pues este fin debía concretarse, para eso Yosef llegó delante del Faraón. Al escuchar estas palabras sobre "al fin de dos años" no podemos sino traer en nuestra memoria otras palabras que muchos años antes, escuchamos sobre el padre de Yosef, cuando la Torá nos relata que ante los sueños de Yosef: "su padre esperaba..." (Bereshit 36,11). Esperó el momento que habían de ocurrir.